Por fin, me había tardado demasiado, es que no tenía internet. Lo lamento mucho. Saben algo, lo cierto es que ya tengo más capítulos escritos, pero no los quiero subir todos porque me da un poco de miedo que se me dé un bloque así de esos feos y no actualice en muchos meses, pero en fin, disfruten este capítulo y esperen por el próximo porque ya se está poniendo mejor.
Chapter 11: Nueva aliada.
-¡¿Qué?- dijeron todos al unísono.
-Por favor, permítanme unirme a su banda de mercenarios.- dijo Melinda con los brazos cruzados.
-Oye, nosotros no somos mercenarios.- dijo Elena mirándola algo extrañada.
-¿No lo son?-la sonrisa de Melinda desapareció por un instante, pero después apareció una más radiante.-Que importa, por favor déjenme ir con ustedes.
-¿Qué hay de tu familia? No puedes irte así nada más.
-No te preocupes por eso. Solo vivo con mi madre y ella se fue y no volverá hasta dentro de muuuucho tiempo.- dijo la joven haciendo énfasis con sus manos.
-Tal vez nosotros tampoco volvamos hasta dentro de mucho tiempo.- dijo Greil algo pensativo.
-No hay ninguna aldea más adelante y probablemente necesiten mi ayuda de nuevo.-Melinda junto sus palmas como si estuviera rezando.
-No podemos cuidarte.- dijo Soren de esa manera cortante tan común en él.
-No necesito que me cuiden, además de usar bastones de curación se usar muy bien la espada.- dijo la joven al parecer muy orgullosa.- Y me gustaría aprender a usar algún tipo de magia.
-Tal vez tenga razón.- dijo Elena acercándose a Soren y a Ranulf.- ¿Qué tal si hay más locos como los que nos topamos al principio? No nos vendría mal un poco de ayuda extra y probablemente necesitemos que nos cure otra vez.
-Yo concuerdo con Elena.- dijo Ranulf dirigiendo la mirada hacia Soren.
-Tienes que ir a nuestro ritmo, y si te arrepientes de venir con nosotros tendrás que volver por ti misma. Vamos rumbo a Begnion y no nos detendremos más que para comer y, tal vez, descansar.- respondió el mago en el mismo tono frio de siempre.
-¡Sí!- gritó Melinda alzando los brazos en señal de júbilo.-Les prometo que no se arrepentirán.
-Vámonos, ya perdimos demasiado tiempo.
-Oye, Melinda.- dijo Elena acercándose un poco hacia la joven de ojos verdes.- ¿Estas segura que tu madre no volverá pronto?
-Sí, mi mamá se fue a hacer no sé qué cosa a Crimea.- dijo con una pequeña sonrisa.- ¿Y ustedes? ¿Por qué van a Begnion? ¿Acaso son de ahí?
-No, vamos a buscar a mi padre. Está ayudando a resolver unos asesinatos que están ocurriendo ahí.
-Vaya, si lo contrataron quiere decir que es una persona muy fuerte. ¿Qué hay de tu mamá?- preguntó Melinda aún muy contenta.
-No sé, y no me importa.- dijo Elena mirando hacia otro lugar.
-Lo lamento, no quería ser imprudente.- dijo la joven ahora un poco más seria.
-No, perdóname, es solo que no me gusta hablar de esa mujer.
-Supongo que tenemos algo en común.- los ojos verde esmeralda de Melinda perdieron un poco de su brillo y bajo su mirada.- A mí no me gusta mucho hablar de mi padre, el dejó a mi mamá poco después de embarazarla.
-Lamento eso.- dijo Elena mirando al piso.- Mi mamá nos utilizó a mi hermano y a mí para retener a mi padre, él nunca la quiso. Ella simplemente se cansó de la frialdad de mi padre y de sus ausencias. Aunque solo era así con ella, siempre estaba con mi hermano y conmigo. Pero un día, cuando papá no estaba, ella nos tomó a mi hermano y a mí fuera de la casa y nos dejó con un hombre alcohólico y se marchó. Greil y yo solo teníamos cuatro años, pero el tipo estaba completamente ebrio la mayor parte del tiempo, así que no era difícil evitar que nos hiciera algo, mi hermano cuidaba de mí y yo cuidaba de él. Claro que no pasaron más de tres días cuando mi papá no encontró. Desde ese entonces ya no la he vuelto a ver. Aún recuerdo lo que me dijo cuando yo le rogué que no nos dejara. "Si yo no puedo tener a Ike, tú y tu maldito hermano tampoco."
-Que… perra- dijo Melinda algo impresionada.- ¿Recuerdas su nombre?
-Hikari.- dijo Elena apretando los puños.- La maldita se llamaba Hikari.
-Yo ni siquiera se el nombre de mi padre, mi mamá nunca me lo ha querido decir. Lo único que sé es que era un mago muy hábil, supongo que es por eso por lo que yo quiero aprender a usar la magia, algo en mi hace que me llame mucho la atención. Es lo único bueno que me heredó, las ganas de aprender. Pero no conozco a alguien que me enseñe, así que opte por aprender a usar la espada, como mi mamá.
-¿Cómo se llama tu madre?- preguntó Elena con un poco más de ánimo.
-Elena.- dijo Ranulf acercándose a las muchachas y evitando que Melinda respondiera a la pregunta que Elena había hecho.- Te recomendaría que caminaras más rápido, tu tío Soren no está de muy buen humor.
-Sí, tío Ranulf, pero creo que eso deberías decírselo a Greil y Raiu, vienen más atrás.- dijo la joven señalando a sus espaldas.
El laguz se fue hacia donde Elena había apuntado.
-¿En verdad él y el otro hombre son hermanos de tu padre?-preguntó Melinda algo extrañada.
-No, pero son amigos suyos desde ante que Greil y yo naciéramos, y supongo que es por eso por lo que mi hermano y yo los llamamos tíos. Soren es como un segundo padre para mí. A Raiu lo veo como mi hermano porque nos han criado así, como hermanos. El también llama tío a Soren y a mi papá.
-Qué lindo.- dijo Melinda con el brillo en sus ojos de nuevo.- Me gustaría conocer a los amigos de mi mamá o tener algún hermano, pero nunca se volvió a casar.
-Supongo que tu padre la lastimo mucho.- dijo Elena dirigiéndole una mirada de consuelo a la joven.-Papá tampoco volvía a tener una relación con alguien, pero parece no importarle, dice que él no necesita nada, que ya tiene todo lo que alguna vez pudo desear. Oye, tal vez tú y yo podamos llegar a ser muy buenas amigas.
-¡Como hermanas!- dijeron ambas al unísono.
-Nunca había hablado el tema de Hikari con nadie.- dijo Elena sonriendo.-Ni siquiera con mis hermanos.
-Yo tampoco había hablado lo de mi padre con alguien más. En realidad, no hablo con muchas personas en la aldea, ellos me tratan de una manera muy rara, no mal, pero tampoco con mucho respeto o cariño. Ni a mi mamá
-¿Por qué?
-Ni idea.- Melinda sonreía muy feliz, como si eso no le importara en lo absoluto.
-Tengo hambre.- murmuró Greil, alcanzando a Elena y Melinda.
-Yo también.- dijo Raiu con una voz que se ponía más ronca a cada momento.-Pa ¿a qué hora vamos a comer?
-Raiu, de verdad estás enfermo de la garganta.- dijo Ranulf con voz burlona.-tu voz se escucha tan graciosa. Melinda ¿no podrías curarlo?
-Lo siento, pero solo curo heridas y ese tipo de cosas, no enfermedades.- respondió la joven.
-Ni modo, Raiu, solo evita mojarte.- dijo Ranulf con sorna.
-Muy gracioso.- dijo el joven laguz cruzando los brazos.- Bueno, por lo menos ya no está lloviendo tanto. El pelo de mi colita se está cayendo.
-¡Ja! Preocúpate por tu garganta.- dijo Greil mientras observaba a su amigo con una sonrisa en su rostro.-El pelo de tu cola crecerá de nuevo. Elena, tienes que explicarme una cosa.
-¿Quién? ¿Yo?- preguntó la joven algo nerviosa.-. No sé de qué hablas.
-No te hagas, sabes perfectamente a lo que me refiero.
-De acuerdo, solo espera un poco y les explicare todo.
-¿De qué habla tu hermano, Elena?- preguntó Melinda algo curiosa.
-Es una historia muy larga. Si solo te digo lo que mi hermano quiere saber, no entenderás nada.
-Vamos, yo soy una persona muy lista, claro que entenderé.-dijo la joven con mucho ánimo.
-Es que… no sé cómo decírtelo, tal vez pienses que soy una loca.- dijo Elena sintiéndose algo incomoda.- ¿Qué te parece si te lo explico cuando lleguemos a Begnion?
-Mmm… De acuerdo.
La lluvia fue cediendo y las nubes comenzaron a desaparecer conforme pasaban los días hasta que el cielo quedo completamente despejado. No volvieron a ocurrir incidentes mayores durante el viaje, excepto por la vez que Greil lastimó accidentalmente la cola de Raiu dejando caer una roca lo bastante grande y pesada, pero Melinda lo curó por completo. Descansaban debes en cuando por cortos periodos de tiempo para después seguir adelante, por lo que no les tomo mucho llegar a Begnion.
Espero que haya sido de su agrado. Por favor, espero sus reviews. El otro día no tenía nada de inspiración y ya tenía como dos semanas que no escribía ni siquiera una línea pero me puse a leer los reviews que me dejan y poof, escribí como 2 capítulos y medio, así que por favor, déjenme sus reviews. Sin ustedes los lectores, nada de esto sería posible. Muchas gracias por leer.
