Capítulo 11 Necesarias confesiones
Sin dudarlo, el ambiente en aquel camerino se había tornado desalentador por un momento. Roxie no pudo contener su descontento y se levantó apresuradamente.
- ¡Uuush! ¿quién se cree ese tipo que es?- decía enojada mientras abría la puerta.
- ¡Roxie! – intentó detenerla Alana. – ¿A dónde vas?
Los demás observaban la escena. Alana se interpuso entre Roxie y la salida, extendiendo sus manos.
- Iré a decirle a ese cobarde de Brooklyn lo que se merece, ¡¿Cómo se atrevió a echar a perder tu beyblade? ¡Déjame pasar Alana! Esto no se quedará así…- le gritaba mientras forzaba quitarla de en medio
- ¡No Roxie! No resolverás nada de esta forma, mi beyblade no se reparará con tu enojo ni tus reclamos…
Roxie tomó a Alana de los hombros un poco brusca y le reprochó:
- ¡Tú nunca te defiendes, siempre dejas que se aprovechen de ti!
- Roxie… sólo… ¡sólo perdónalo y ya!…- Alana dijo esto, más no pudo resistir el llanto, dio media vuelta, cerró la puerta del camerino y corrió lejos del lugar.
- ¡Alana! Espera… sólo quería hacer… justicia…- dijo Roxie resignada.
- ¡Ya viste, sólo empeoraste las cosas con tus berrinches, Roxie! – Todos se sentían sorprendidos del comentario y la reacción de Alana. Tyson no sabía lo que dijo, sólo actuó por impulso, al igual que Roxie anteriormente.
- ¡Tyson tú no te metas en esto si no piensas ayudar! – antes de que Tyson pudiera responder, el señor Dickenson se puso en pie.
- Roxie y Tyson, es suficiente, basta ya de peleas. Compórtense como un equipo. Es una situación difícil pero la solución no está en riñas. Alana no quiere sentir rencor contra Brooklyn y nosotros tampoco debemos tenerlo.
- Lo… siento, señor Dickenson, creo que no nos esperábamos algo así y… nos hace sentir muy impotentes… - se disculpó Tyson, mirando hacia la ventana.
- Es que… - refutaba Roxie con coraje- ¡es muy injusto! – una lágrima salió de sus ojos.
- Calma, Roxie, ya verás que todo saldrá bien. – Er, el chico callado, le dijo casi en un murmullo.
Más tarde, Kai se encontraba lejos de su lugar de hospedaje. Quería despejar su mente de los frustrantes acontecimientos, pero no lo conseguía. Estaba en la azotea de un edificio abandonado. Intentaba practicar sus lanzamientos, pero no se percató de que pronto tendría compañía.
- Con que aquí te apartas de los demás… tendrás que buscar otro lugar porque yo ya lo había visto antes… y también suelo frecuentarlo en las tardes… ja, ja.
- Brooklyn… ¿a qué has venido?
- Ya te dije… me gusta estar aquí, el paisaje es hermoso, ¿no crees? – le decía admirando los edificios antiguos de la ciudad.
- Hmm… - Kai dio media vuelta para irse, antes, Brooklyn lo detuvo.
- Aprovechando que estás por acá… hay algo que me intriga… - Brooklyn volteó a mirar a Kai, su semblante estaba tan serio como el de Kai.
- ¿Por qué enviaste tan cobardemente a Alana a combatir contra mí? ¿Acasos creíste que por ser mi prometida la dejaría ganar o sería más flexible? Dime Kai, ¿qué rayos planeabas?... ¿no querías arriesgarte a perder tu primer enfrentamiento?
Kai, sorprendido por lo que acababa de darse cuenta, le respondió en un tono serio y autoritario.
- Debes saber Brooklyn que hasta ahora ignoraba por completo cualquier relación que tuvieras con esa chica, además, si quieres conocer lo que había detrás de ese combate, ¿por qué no le preguntas a tu prometida? Ya que fue ella quien me pidió muy solícitamente el poder combatir contra ti… Mi intensión siempre fue ser tu oponente, sin importar los resultados...
- ¿Qué cosas dices Kai?
- Ja… no me crees… ¿Qué te preocupa, que tu futura esposa te quisiera vencer en un combate? Lamento no haber podido enfrentarme a ti, pero ella parecía estar muy decidida en lo que quería…
Brooklyn disimuló su asombro al escuchar las palabras de Kai.
- Igual creo que fuiste un cobarde en dejarla enfrentarse a mi...
- Si tanto te preocupaba... ¿por qué no te rehusaste a la batalla? No tengo porque discutir esto más con tigo... Y por cierto, Brooklyn, no pensé que volverías a unirte a BEGA, veo que no aprendiste la lección...
- Kai… eso no importa ahora… hay un torneo de beyblade, no importa a cual federación pertenezca yo
- Huh, y puedes quedarte aquí si quieres… no me interesa compartir este lugar contigo.- dijo retirándose de aquella azotea.
Brooklyn estaba confundido ante las palabras de Kai, él cual no pasó por alto lo que Brooklyn afirmó. Horas más tarde, al casi caer la noche, Alana recibió un canasto decorado con orquídeas, sus favoritas, dentro del canasto, una nota la invitaba a una cita. Brooklyn la estaría esperando, ella se tardó unos minutos, había dudado si quería verlo. Brooklyn escuchó los suaves pasos de la chica, que se acercaba al pequeño kiosko del parque en que la nota decía que la vería.
- Alana…
- Hola, gracias por las flores… alegraron mi habitación.
- Espero que así como tu corazón, Alana, yo… quiero saber como te sientes.
- Brooklyn… nuestra batalla en un beyestadio no debe afectar lo que sentimos…
- No debe, pero sé que te afecta. – Le tomó de la mano y la miró a los ojos, no esperó más para preguntar lo que lo inquietaba tanto.- ¿Por qué querías enfrentarte a mí, Alana? No era tu turno, ¿por qué lo hiciste?
- Brooklyn… ¿acaso ...hablaste con Kai… y él te contó…?
- Alana, quiero que confíes en mí, yo siempre he confiado en ti. Por favor dime...
- Perdóname, pero… quiero que me creas que no fue nada personal, Kai no te ganaría, yo no quería que él perdiera, es todo. - Le dijo Alana mirandolo a los ojos.
- Alana… tú nunca me has mentido, siempre he podido verte a los ojos, sabiendo que son los más nobles que he conocido. Pero... no entiendo tu decisión...
- No quiero que le reproches a Kai lo que yo hice, él no lo sabe. Nunca hubiera cedido si yo le decía. Brooklyn… por favor…
Brooklyn, sentía corage, bajó su mirada y esta se posó en el brazo izquierdo de Alana, tenía una benda debido a la descarga que recibió, su piel se había lastimado.
- Alana, siento lo de tu beyblade… - Ella quitó la mirada de los ojos del chico.
- Quizás… pudiste vencerme sin necesidad de…
- Lo sé… - la interrumpió – no quiero que pienses que me agradó hacerlo, no pensé que te lastimaría... tanto...
- Entonces ¿por qué lo hiciste?- un silencio ocupó el espacio entre los dos después del reclamo apagado de ella, Alana lo miró de nuevo a los ojos. – querías castigar a Kai, ¿cierto? Pensabas que él era el culpable… ¿no es así? - la siguiente pregunta tenía un tono entrecortado - ¿creíste que de esta forma él se dolería de haberme permitido enfrentarte?
- Si no es a él, ¿a quién más culparía? después de todo lo hiciste por él… El no debió...
- No sólo por él… - lo interrumpío.
- Olvidemos esto Alana...- Brooklyn no quería escuchar más razones, pensó que ya era suficiente - ... si me has perdonado por lo que hice, yo también puedo dejar pasar esto… por fin te tengo cerca, y no quiero que el beyblade me separe de ti, mi bella rosa.
- Te perdono, Brooklyn, el rencor solo pudre a quien lo conserva y quien se deja contagiar.
Brooklyn la abrazó tiernamente. Alana cedió al abrazo del chico. En su corazón de verdad había perdón para él.
No quizo que la acompañara a casa. Al regresar Alana, Hiro la esperaba en el jardín de enfrente.
- Alana, he hablado con Kai, él sabe que yo fui el autor intelectual de la pelea de hoy...
- Oh… Hiro…
- No te preocupes, se molestó al principio, pero luego reconoció que no hubiera ganado, pero, le prometí no volver a manipular la situación.
- Creo que no lo hiciste, Hiro, fue una estrategia, es todo… Y creo que funcionó...Quiero hablar con él ¿dónde está?...
Kai estaba en el balcón de su habitación, miraba la luna. Se sentía muy confundido, en su orgullo no quería agradecerle a Hiro su intervención, pero en lo profundo de su corazón entendía que no sería lo mismo si él hubiera perdido el combate, lo cual, a duras penas lo aceptaba, hubiese sido muy probable. Alguien llamaba a la puerta, el sonido interrumpió sus pensamientos.
