¡Hola! ¿Cómo están? Bueno, yo aquí de nuevo actualizando. Primero que nada, quiero darles de nuevo las gracias por su apoyo & sus valiosos reviews n.n (Contestados al final del cap)

También les cuento que siempre que escribo los capis, oigo música. Esta vez fue turno de Kings of Leon, para este capítulo me ha terminado de completar la idea una de sus canciones llamada Pick Up Truck y es por eso que lo he llamado así; les puse un fragmento para que le echen un ojo, debo decir también que amo la canción, se las recomiendo MUCHO. Bueno, de hecho todo el CD de Come Around Sundown.*-*

Quiero agradecer especialmente a *nypsy por haberme hecho algunas observaciones para hacer mejoras en una de las partes de la historia. ¡Mil gracias! Espero que haya quedado mejor.

En fin, no las entretengo más y espero que les guste este nuevo cap. No olviden dejar un review con su opinión, ¡por favor y muchas gracias! ^^

Las canciones mencionadas y los personajes de Bleach© pertenecen a sus respectivos autores.

Capítulo 11:

Pick Up Truck

"Walk you home to see, where you're living around, and I know this place.
Pour yourself on me, and you know I'm the one that you won't forget.

And in your denim eyes, I see something's awry, and I see you're weak.
When he comes around, see you're fixing to shine, and my face won't speak.

Hate to be so emotional,
I didn't aim to get physical
But when he pulled in and revved it up
I said, 'you call that a pickup truck?'

And in the moonlight I threw him down,

Kicking, screaming and rolling around.
A little piece of a bloody tooth,
Just so you know I was thinking of you"

Caminé por la acera mojada hasta el gran parque que estaba a unas cuantas calles de Las Noches, la tarde era fría, gris y un poco lluviosa, típico del otoño; por suerte llevaba un abrigo, pero aún así me refugié bajo un árbol mientras esperaba, no quería lucir mal cuando lo viera. Quedamos hace unos momentos de vernos aquí, de hecho, no debe tardar. No puedo más con los nervios, fue todo tan repentino.

Tecleaba rápidamente su trabajo en el ordenador, parecía estar muy concentrada en lo que hacía o era simplemente la urgencia de cuando uno está en espera de algo. El martes pasaba lento y aburrido para Orihime.


"¿A penas las cinco? ¡Rayos! Creí que sería más tarde, estoy a punto de acabar con todo el trabajo del día de hoy…", Pensó la chica.

El móvil de la pelirroja comenzó a vibrar.

¿Sí?

Mujer. — escuchar tal palabra fue suficiente para sacarle una sonrisa a Orihime.

H-Hey… ¿Volviste?

Sí, de hecho, acabo de llegar. ¿Tienes tiempo?

S-Sí… Ya terminé.

Bien. Si me das veinte minutos puedo recogerte en el trabajo…

N-No te preocupes, ¿qué te parece si mejor nos vemos en Central Park? Yo puedo hacer tiempo mientras camino para allá.

¿Segura? Por aquí llueve.

Sí, no te preocupes. De hecho aquí ya no. Nos vemos allá.


Justo en ese momento dejó de llover totalmente, caminé hacia un puente que cruzaba una parte del lago del parque, me quedé mirando el agua que corría y resaltaba con el verde apagado del pasto alrededor, miré hacia los muchos árboles pintados de colores marrones que rodeaban el parque, el cielo estaba nublado pero el día me parecía hermoso por obvias razones. Respiré profundo y me sentí feliz por estar ahí.

Sentí una mano sobre mi hombro. Mi corazón dio un vuelco y lo supe, ese sentimiento tan familiar pero tan especial a la vez. Volteé y lo vi ahí, parado junto a mí. Sentí que se me fue el aliento. Mi mirada se encontró con la suya y mis ojos se hundieron en aquel verde tan intenso. Con un impulso, puse mis brazos alrededor de su cintura, abrazándolo con fuerza y acabando con la distancia entre los dos. Él no articuló palabra alguna, simplemente puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros y nos quedamos así unos segundos.

Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando me separé de él y los colores de nuevo hacían estragos con mi cara, delatándome.

— L-Lo siento. — me excusé rápidamente mientras miraba hacia abajo y pasaba un poco de cabello detrás de mi oreja. — ¿Cómo estás? — sonreí tratando de cambiar el tema.

— Bien, gracias. — dijo tan estoico como siempre, pero había algo diferente… — Vaya, tu color.

— E-Eh. Lo sé, no me mires. —chillé poniéndome roja como un tomate.

— Te queda bien, mujer.

— ¡No me llamo mujer! Soy Orihime, O – ri – hi – me.

— Vamos. — dijo mientras tomaba mi mano y caminaba hacia adelante por el puente. Con ese simple gesto olvidé mi apodo.

— ¿A dónde?

— A cenar. ¿No querías eso?

— Ah, sí, claro. Bueno… Si tú quieres. — dije no muy convencida. — Aunque no tengo mucha hambre.

Me volvió a mirar extrañamente.

— De hecho, no me gustan los lugares con mucha gente. — explicó.

— Mmm… — me quedé pensando unos segundos… Y de pronto ¡PUM! Una idea millonaria llegó a mi cabeza. — Yo puedo cocinarte algo. — propuse con una sonrisa.

— ¿Sabes cocinar, mujer? — preguntó como sorprendido.

—Sí, claro. — aseguré con un guiño. — Y no me llamo mujer.

Estaba muy nerviosa, la verdad es que mi comida sólo le gustaba a Rangiku… ah, y a mí. Bueno, pero había visto muchos programas de cocina, y hasta imaginado este momento en el que le cocinaría a mi chico. ¡Rayos! ¿Por qué no practiqué algo antes? Estoy en problemas.


Se fueron en el auto del de ojos verdes. Empezaba a caer el sol frente a ellos por el parabrisas, dándoles un poco de luz en la cara y alumbrando esos perfectos ojos esmeralda del hombre que conducía y que, de vez en cuando, le dedicaba una mirada fugaz a su chica mientras comentaba algo acerca de su viaje.

Entraron al apartamento y Ulquiorra ofreció a la joven tomar asiento en la sala después de encender las luces, se adelantó un poco.

—Ahora vuelvo. — dijo mientras se perdía en el pasillo hacia una de las habitaciones.

La chica no podía evitar sentirse un poco rara, todo porque ése era el lugar dónde habían pasado varias cosas interesantes con él. Recordó de pronto que le dijo que ella iba a hacer la cena, así que se puso de pie y caminó hasta la cocina.

Ya la conocía, pensó para mí misma y sonrió inevitablemente.

Abrió la puerta del frigorífico y miró que había. Pensaba que no tendría mucho, generalmente, la despensa de un hombre consta de pocas cosas, como galletas y café; pero para su sorpresa tenía bastante variedad, verduras, carnes frías, pollo, jugos, queso, leche, soda y hasta unas cervezas, claro, como todo un hombre soltero.

— ¿Vas a cocinar, mujer? — la sorprendió su ronca voz detrás de ella.

Aún con la puerta del refri abierta volteó para mirarlo instintivamente. Se topó con ese verde que, esta vez, pintaba algo diferente. Ya no llevaba abrigo, ni bufanda. Sólo una playera delgada de manga larga color marrón y sus jeans negros, estaba descalzo. De repente, comenzó a invadir el espacio personal de la pelirroja… bastante.

— ¿Qué haces? — murmuró Orihime defendiéndose, sin mirarlo.

— Nada. — se limitó a responder pacíficamente.

La verdad es que no estaba haciendo cosa alguna, más que acercarse a ella. El frío del refrigerador empezaba a llegar a la espalda y piernas de la chica. Él seguía invadiendo su espacio cada vez más mientras ella retrocedía.

— E-Está frío… — dijo muy bajito y le dio una mirada, como pidiendo compasión a su ataque.

A lo cual, él abrazó a la chica por la cintura con uno de sus largos y fríos brazos, alejándola un poco para cerrar la puerta detrás de ella y acorralarla más fácilmente. Orihime estaba entre el frío metal del aparato y el calor del cuerpo de Ulquiorra, quien puso sus dos brazos a los lados de la joven, quien no tenía idea de qué hacer.

Los ojos verdes buscaban los de ceniza, Orihime podía sentirlo sin siquiera mirarlo. Levantó la mirada, aún sabiendo que no debía, y al chocar con ese verde tan profundo, perdió esta partida. La pelirroja puso sus manos entre el poco espacio que había entre sus cuerpos, con sus palmas en el abdomen del joven. Su blanco y fino rostro se acercó al de ella, sus miradas empezaban a acostumbrarse la una a la otra buscándose y encontrándose, dándose cuenta de aquel voraz deseo que sentían el uno por el otro. Los verdes ojos del joven se clavaban profundamente en los de la pelirroja, quien estaba como petrificada frente a él. Centímetros distanciaban sus caras, Orihime podía sentir el dulce aliento que la hipnotizaba y hacía estragos con ella cada vez que entraba en su sistema.

El pálido chico acortó la distancia entre los dos, rodeando a la pelirroja con sus largos brazos, sus labios casi se rozaban, las manos de Orihime que se oponían al encuentro cedieron subiendo su tacto lentamente hasta llegar al rígido cuello del joven. No cruzaban ni una sola palabra, era como si se dijeran todo con solo mirarse. Él sabía que ella lo había extrañado, y ella sabía que él también. Estaban unidos por un vínculo parecido al aire, que se siente, pero a la vez no puede ser visto.

— Hey… — casi susurró Ulquiorra.

— ¿Qué?

— ¿Me extrañaste? — preguntó casi en tono burlón.

—Sabes que sí. — La chica sonrió tomando el pálido rostro entre sus manos.

Cualquiera podría jurar que acto seguido a eso, se perderían inevitablemente uno en los labios del otro. Era más que predictible, Ulquiorra acercando sus labios a los de ella con mucho cuidado y casi dudando, mirándola como si fuera la primera vez que lo hiciera, mientras colocaba su mano en la quijada de Orihime.

La chica cerrando los ojos, esperando caer en aquél placer culposo pero… corroborando una vez más que el mundo conspiraba contra la chica, el maldito móvil empezó a sonar interrumpiendo tal escena.

Ulquiorra gruñó al mismo tiempo que se apartaba y la pelirroja hizo un facepalm. ¿Quién llama exactamente en este momento? ¡Para eso tiene todo el aburrido día! Un poco molesta, Orihime se dirigió a su bolso, en la sala del apartamento. Hurgó dentro y abrió el móvil rápidamente, sin ver siquiera quien era.

— Diga. — contestó de mala gana.

— Chica, ¡Perdóname, por favor! Yo sé que no debería estar llamándote ahora mismo, porque h-hoy es tu cita con Ulqui y… y-yo no quería, pero, espero me disculpes…

— ¿Qué pasa, Nel? — preguntó agobiada pero… era raro. Nel no llamaría por cualquier cosa, sabiendo las circunstancias.

—B-Bueno, e-es que hay un hombre fuera del apartamento diciendo que quiere verte… — explicó un poco nerviosa.

— ¿Un hombre? — pregunté incrédula.

— S-Sí, dice que le urge mucho, de hecho se exaltó un poco y-y… es un poco agresivo. No tardes, está afuera esperando… Y, no se te ocurra venir sola, ¿ok, chica?

— Espera, espera, cálmate. ¿Sabes cómo se llama? ¿Por qué no le dices que se vaya?

— No, no lo sé y eso lo intenté chica, pero dice que no se irá hasta que hable contigo, tengo miedo. — chilló Nel.

— Ok, ok, está bien, cálmate. Voy para allá. — colgó.

Guardó de nuevo el móvil en el bolso y buscó con la mirada a Ulquiorra, quien la miraba recargado en el marco de la puerta con sus dos manos en los bolsillos.

— ¿Y ahora, qué pasó? — preguntó sereno.

—Tengo una visita extraña en el apartamento, dice que no se irá hasta hablar conmigo. ¿Puedes creerlo? Ni siquiera tengo idea de quién puede ser.

— No lo sé, pero acaba de arruinar nuestra cita y eso es de mala educación. — reprochó. La chica sólo miró al suelo, apenada. Ulquiorra la miró por unos segundos. —… Por lo tanto, me debes otra, señorita Inoue. — sentenció y tomó la mano de la pelirroja, quien le sonrió tímidamente para caminar hacia la salida e irse en el auto del joven hasta los apartamentos Woodside.

Al llegar al edificio, la chica dijo a Ulquiorra que se adelantaría un poco mientras él estacionaba el auto en el piso -1. La pelirroja entró por la puerta principal y subió por el elevador hasta el cuarto piso de su apartamento. Las puertas se abrieron y ella salió al encuentro de su visita indeseable,quien jamás se imaginó que podría encontrarla… O tal vez sí, pero… ¿Por qué él?

— Hime... Qué gusto verte de nuevo.

La chica se quedó perpleja al ver a Kurosaki fuera de su puerta, saludándola como si nada.

— ¿Q-Qué haces aquí? — musitó perturbada.

— He venido a hablar contigo... — se excusó rápidamente el joven.

— No... Tú y yo ya no tenemos nada que hablar, Kurosaki. Será mejor que te vayas... — dijo con voz entrecortada la chica mientras esquivaba su mirada nerviosamente.

— Por favor, sólo dame un minuto, déjame hablar y si quieres no vuelvas a dirigirme la palabra nunca más… — Orihime sólo negó con la cabeza, pero él continuó hablando. — Yo… quiero disculparme por lo que hice, ya sé que soy un tonto, que... no debí haberme precipitado y que hablé sin pensar, pero... mírame, Orihime. He venido hasta aquí para pedirte otra... — se excusaba el pelirrojo mientras se acercaba a la chica y tomaba sus manos en las suyas.

La mente de Orihime estaba bloqueada y aturdida. No sabía qué decir, ni siquiera le prestaba atención, pero una parte de ella se negaba a dejarla ser lastimada de nuevo, algo en ella le decía que ya no dejara las cosas ir frente a ella sin actuar y que le nadie pasaría de nuevo por encima. Así que habló interrumpiendo a Ichigo cuando escuchó la intención de sus últimas palabras.

—No, no… ¡Ni si quiera lo intentes! Tú fuiste quien terminó esto, y fuiste tú quien sólo pensó en sí mismo. Ni siquiera fuiste capaz de decirme la verdad, Ichigo… — pronunció lo último con tristeza. — Ahora que he logrado ser feliz, que estoy saliendo adelante por mí misma y que he encontrado a alguien, ¿llegas pidiendo otra oportunidad? Discúlpame, pero… creo que ya no es posible…

Mientras Orihime hablaba notó que alguien más salía del elevador con lo que parecía el bolso y el abrigo de ella y se acercaba a ellos... La expresión triste de Ichigo cambió totalmente y hubo silencio... — ¿Quién es él? — preguntó serio y con el ceño fruncido, mirando a los dos.

Ulquiorra caminaba hacia los dos con esa misma expresión fría y, ésta vez de enojo, cuando se percató de que el de ojos miel tomaba las manos de la chica. Se quedó de pie junto a ella.

— Vete, Kurosaki. Por favor... — musitó la joven volviéndose hacia atrás mientras soltaba a Kurosaki y se alejaba de él para tomar a Ulquiorra de la mano.

— No, no, no... ¡Di las cosas tal cual son, Inoue! ¿Eso es tu nuevo novio? — levantó la voz en tono agresivo mientras daba una mirada despectiva al de ojos verdes y lo señalaba.

— Sea lo que sea no te importa... Ya no le interesas. ¿No te das cuenta? — contestó Ulquiorra mientras se paraba enfrente de Orihime y se acercaba mucho más a Ichigo con un tono agresivo. — Ya la escuchaste, lárgate. — finalizó mientras pasaba de largo junto al pelirrojo con las llaves del apartamento en una de sus manos y una mano de Orihime en la otra.

A lo que Kurosaki respondió apretando los puños y la quijada con furia, para enseguida volver hacia Ulquiorra, voltearlo por el hombro y lanzarle un golpe a puño cerrado directo a la cara.

El de ojos verdes trató de esquivar rápidamente el golpe, moviendo su cabeza hacia un lado, pero el puño de Kurosaki había alcanzado a abrir su labio. Llevó su mano hasta ahí, mirándola y notando un poco de sangre. En un segundo tomó violentamente al pelirrojo por el cuello de la camisa, levantando su puño derecho y devolviéndole el golpe, el cual recibió justo en una de sus mejillas, tirándolo al suelo.

Orihime los miró con horror e intervino antes de que una de las piernas de Ulquiorra, que se preparaba para patearlo, pudiera tocar a Kurosaki.

— ¡Ulquiorra! ¡Basta, los dos! — chilló la chica quien intentaba interponerse entre los dos, Ulquiorra recuperó la calma y retrocedió un poco. Mirando cómo Ichigo se ponía de pie. — ¿¡Qué les pasa?

— Dime TÚ qué pasa, Orihime. ¡No me voy a ir de aquí hasta que oiga de tu propia voz que ya no quieres nada conmigo! — exclamó con enojo el pelirrojo mientras golpeaba la pared del pasillo con furia. — Y si no, lo podemos arreglarlo de un vez... — amenazó mirando al de ojos verdes mientras acomodaba su camisa.

— No insistas, Ichigo. Ya es demasiado tarde. — contestó pasando bajo el brazo de Ulquiorra, seriamente y mirándolo a los ojos. Hubo silencio.

— Vale... Pensé que eras diferente. — asintió varias veces el chico con la cabeza, presionando la mandíbula mientras miraba a todos lados, muy enojado. — Tú lo decidiste, Orihime, espero cambies pronto de opinión, antes de que sea muy tarde… — dijo a la chica. — Y tú ruega por que no te encuentre otra vez, que la próxima no me andaré con rodeos. — Amenazó señalando con el dedo a Ulquiorra mientras se alejaba hacia el ascensor.

— Pobre imbécil. — dijo Ulquiorra sin mostrar reacción alguna mientras la puerta del apartamento se abría de un golpe.

Nel salió corriendo haciéndole cumplidos a Ulquiorra por ser tan valiente y echar a la visita indeseada. La verdad es que tanto Orihime como el de ojos verdes no sabían qué decir, o cómo reaccionar, había sido algo muy incómodo.

La compañera de Orihime los invitó a pasar, mientras iba a la cocina por un poco de hielo para la boca de Ulquiorra, al volver y darle una bolsa de hielo al chico, volvió a su habitación. El ambiente comenzó a tornarse un poco tenso e incómodo para Nel, los dejó a solas. Hubo unos instantes de silencio.

— Deberías tener cuidado, sabe dónde vives. — dijo Ulquiorra tan tranquilo como siempre, de pie en medio de la sala. La pelirroja sólo dio un suspiro y puso sus manos en sus caderas, mirando a otro lado. — ¿Cuál es el problema? — preguntó intimidante el de ojos verdes, buscando la mirada de Orihime quien parecía molesta.

—Yo sólo… no puedo creerlo. — murmuró encogiéndose de hombros. El joven sólo frunció por un instante el ceño, lo cual para su nivel de gesticulación, era bastante. Estaba comenzando a molestarse.

— ¿Qué no puedes creer? — preguntó con una voz no tan tranquila.

— L-Lo que hiciste, no estuvo bien…

— ¿Estás enojada conmigo? — no fue tanto pregunta, sino sarcasmo. Orihime lo miró. — Casi le rompo la cara al tipo por ti, Inoue. — sonaba molesto mientras sostenía el hielo en un lado de su barbilla.

— Oh, ¿de verdad? ¿Fue por mi bien, entonces? — dijo levantando un poco la voz y acercándose a él.

—Claro que sí. El tipo está loco.

— La próxima vez no lo hagas… No necesitamos la violencia — dijo mientras intentaba sostener la mirada a Ulquiorra, quien no denotaba emoción alguna. Orihime suspiró. — Estoy muy cansada. ¿Podemos hablar de esto mañana?

El pálido joven sólo le dedicó una mirada, ésta vez diferente a todas, más fría de lo usual. Retrocedió mirando hacia otro lado, dirigiéndose a la puerta. Orihime miró al suelo, pero Ulquiorra regresó.

— ¿Sabes qué? No me interesa realmente quién es ese tipo, pero no iré a ninguna parte hasta que me digas que está pasando… con nosotros. — dijo mientras quedó frente a Orihime, que estaba perpleja por la manera en que había perturbado a Ulquiorra, comenzaba a sentirse intimidada por el carácter del joven.

— N-no pasa nada… — ni ella misma se lo creía.

— Nada. — repitió sarcástico.

— Sólo somos… — suspiró.

— ¿Qué? ¿Sólo somos qué? — interrumpió él.

— Sólo somos amig…

— ¡No! No me digas eso; ni lo intentes, Orihime. Nadie trata así a un amigo. — interrumpió molesto. Mientras Orihime lo miraba sin decir nada. — Pasar la noche en mi apartamento, besarnos y todo lo que le sigue, andar de la mano por Central Park. ¡Amigos, mis… !

— Me gustas… y mucho, Ulquiorra, es sólo que por ahora no quiero inv…

— ¡Bien! No creas que sólo tu opinión es la que cuenta, yo también te diré algo y es que somos una pareja. ¡Maldición! — al decir lo último, arrojó la bolsa de hielo al suelo, dio media vuelta y se detuvo antes de dar el primer paso a la salida. —… O éramos. — se volvió y caminó rápidamente hacia la puerta que abrió y azotó al salir.

La chica se quedó en el mismo lugar de pie, perpleja, mirando aún la blanca puerta por donde había salido Ulquiorra y recordando lo último que dijo.

una pareja.Aquella palabra resonaba una y otra vez en su mente.


No había dejado de llover, de hecho parecía que el tiempo empeoraba entrada la noche. Ulquiorra estaba en su cama, acostado y mirando hacia el techo blanco de su habitación, sólo entraba un poco de luz amarilla por su ventana situada en la parte derecha del cuarto. No dormía, pero no dejaba de pensar, daba algunas vueltas en la cama y volvía a la misma posición original. Qué demonios, nada ni nadie valía tanto como para quitarle su valioso sueño, pero… ¿Cabría la posibilidad de que se estuviera encariñando con Orihime? No es posible, no aún.Pensó para sí. Cerró los ojos intentando conciliar el sueño… pero era difícil.

Suena el timbre. A penas había podido lograr dormir un poco, pero ¿quién sería a esta hora? Tal vez Grimmjow. Se levantó de la cama, tomó una playera de algún mueble y caminó poniéndosela hasta llegar a la puerta. Abrió.

— Hey… — saludó un poco sorprendido, pero sin demostrarlo como siempre.

Recargando la cabeza en el marco de la puerta, con el cabello y la ropa mojada, ahí se encontraba Orihime. Quien gesticuló una tímida sonrisa instantánea cuando lo vio. Intercambiaron miradas por un instante.

—…No debí hacerlo. — musitó la pelirroja, mirando hacia el suelo y luego a los ojos de Ulquiorra.

— ¿Hacer qué? — preguntó tan impasible como siempre, mirándola.

— Enojarme contigo, no debí… Perdóname. — soltó Orihime en voz baja.

Ulquiorra tomó aire mientras miraba hacia el techo, se dirigió a la chica.

— Entiendo que no es… necesario poner una etiqueta a esto. Sólo necesito un poco de… no sé, consistencia; no me gusta el no saber qué esperar de las cosas. Creo que a nadie…

Orihime se acercó a él, tímidamente.

— Lo sé… Sólo dame un poco de tiempo… — susurró mientras colocaba su mano en la barbilla del joven, con mucho cuidado, notando su herida. Rozó su mejilla con los dedos, y finalmente descansó su mano en el pecho de él, acariciándolo un poco. Miró sus labios y se acercó para darle un tímido beso. Ulquiorra emitió un mínimo quejido. — Lo siento, ¿duele? — susurró la chica y sonrió un poco, mientras acariciaba los hombros y el cuello del de ojos verdes.

— No, no duele. — respondió el chico mirando a la joven, casi sonriendo.

— Me gustas… — murmuró la pelirroja mientras colocaba sus manos en la base del cuello de Ulquiorra para besar sus labios lentamente. — Sólo tú.

— Ya sé. — dijo mientras una leve sonrisa se dibujaba en su cara y abrazaba por la cintura a su chica.

Ella puso sus brazos alrededor del cuello de Ulquiorra y aún besándose, entre miradas y risas, se dirigieron a la habitación de él. El joven quitó cuidadosamente la ropa mojada de la chica, quien no opuso resistencia y se recostó en la cama deshecha, mientras el de ojos verdes buscaba un pijama para prestarle. Al volver, se colocó sobre ella para seguir besando sus labios y después, recostarse sobre su costado, con uno de sus brazos rodeando la cintura de Orihime.

— ¿Sabes qué hora es? — preguntó Ulquiorra.

— Sí, pero… tenía que verte. — explicó la chica girándose un poco y jugando con el cabello que caía en la frente del chico, como acomodándolo.

Ulquiorra buscó los labios de la pelirroja para unirse en un beso. La poca luz que entraba por la ventana era suficiente para los dos. Hablaron acerca del fin de semana de chicas en Las Vegas, del cual Ulquiorra desconfiaba un poco, también hablaron del viaje de dos semanas a Tennessee, el cual, el de ojos verdes describió como una pérdida de tiempoy una molestia; lo único bueno que pudo hacer fue tomar muy buenas fotos, según él. El tiempo parecía detenerse mientras uno se perdía en el otro.

Para Inoue Orihime, esta era la noche en que todo cambió. Aquel muro de frialdad e indiferencia detrás del que Ulquiorra se colocaba, iba cayendo lentamente. Ahí estaba la pelirroja, en un mundo en el que sólo unos cuantos estaban invitados a conocer personalmente y Ulquiorra, que le abría las puertas a ella y sólo a ella.


— ¿A qué le temes, Ulquiorra?

— ¿A qué le temo? — preguntó como si nunca lo hubiera pensado.

—Sí, cuáles son tus miedos, por ejemplo… Yo le temo a los espacios pequeños, a las arañas y a que se me caiga el cabello.

— Mmm… — lo pensó por un momento. — Le temo a… los terremotos.

— ¿En serio?

— No. — miró a Orihime, quien hizo un puchero, le sonrió y ella rió con él.

— Ya, dime. — pidió la chica mientras recargaba su mejilla en el pecho de Ulquiorra, mientras dibujaba unos círculos con sus dedos en el mismo lugar.

—No lo sé… nunca lo había pensado. — contestó poniendo un brazo debajo de su cabeza mientras miraba al techo. — Tal vez… a la soledad, pero… no lo sé, ya estoy acostumbrado a eso. Tal vez… a la nada. — La chica levantó su vista hacia él. — A veces sueño que voy caminando, en un lugar desierto, con dunas grises y una gran luna brillante pero… por más que camine, nunca llego a algún lado… Cuando pierdo la paciencia comienzo a correr y… corro tan rápido que llega el punto en el que mis pies ya no tocan el suelo… Como si volara… y es algo increíble, me siento libre, a salvo… Pero cuando termino, me doy cuenta que estoy en el mismo lugar donde empecé… Totalmente solo… Y luego me despierto.

Mientras Orihime miraba y escuchaba a Ulquiorra hablar, pudo darse cuenta de que todo eso no era algo que él soliera contar todos los días; esos sueños, esas historias, la confianza que le tenía, era algo que ella se estaba ganando. La chica sentía que aquella pared iba cayendo parte por parte, hasta se preguntó si alguien más había llegado tan lejos con él. Las siguientes palabras lo cambiaron todo.

—…Nunca le había contado esto a alguien.

Hubo un instante de silencio.

—Creo que… no soy sólo alguien.

¿Qué les parece? La verdad es que me ha gustado mucho como quedó, jaja. Bueno, si les gustó dejen un review, y si no, también, plis. Quiero saber su valiosa opinión.

Nypsy: Hahahaha. That IshiHimeUlqui sandwich stuff is so funny… and of course Orihime would be super lucky to be in there, I mean, I would :P and yes! I totally agree with you, men are like children, you've got to be very specific and patient with them! Thank you so much for reading and taking a little time for reviewing, I really appreciate that! Btw, I must say that I love your reviews, are of those few which make me smile and feel happy for what I wrote. Thanks again! And I hope you like this chapter. XOXO.

Moon Sweet Pink:Hola! Así es, quiero mostrar la química que hay entre los dos y también el lado naughty de Ulqui que sólo sale con Hime, y el de ella con él también :P Muchas gracias por tu review y por leer. Espero que te haya gustado este capi. Un beso!

Temainalumi-chan:Hola! Qué bueno que hayas podido leer estos capis, y exactamente eso es lo que quiero c:! Que haya un tipo de relación invisible entre ellos que siempre los unirá, aunque sean totalmente opuestos. Muchas gracias por leer y dejar review! De verdad lo aprecio mucho. Espero que te guste este capi. Un beso.

Belit Lihara:Nenaaa, muchas gracias por tu ayuda y por tus ideas tan buenas. ¿Recuerdas el drama que te conté? Bueno, pues ahí lo tienes y dime qué te ha parecido, vale? Gracias también por leer y dejar tu review! Un besote!

mistuki minami-chan:Hola! Sí, lo sé, ahora sí se pasó de perver jajaja. Y sí, ha sido un encuentro intenso por parte de los dos, y creo que esa atracción tan fuerte sólo la sientes con el indicado, por eso quería ponerlo jaja :P Pero bueno, me alegro que te haya gustado y espero que estos siguientes capis también. Gracias por tu review y por leer! Un beso!