CAPITUL0 11: HORA DE LUCHAR. UNIENDO FUERZAS. EL ELEGUIDO DE LA ESPADA. UN HERMOSO AMANECER
Una turba de padres nerviosos y afligidos aporreaba la puerta de la institución.
-¿Dónde está mi Lila?-preguntaba un padre nervioso.
-¿Alguien ha visto a mi nieto, Arnold?
-Llévennos a donde esta nuestra hija. ¡Helga!, ¿dónde estás?
-Exijo una explicación, ¿dónde está Phoebe? Ella es una niña muy buena, donde se la llevaron.
-Tranquilícense señores-clamaba el señor Simons, intentando calmar a los enardecidos adultos-Será mejor que pasen a la dirección allí se les explicará todo.
Los padres atravesaron los pasillos atiborrados de niños curiosos y entraron a la sala donde el director los esperaba.
-¡Hable rápido!-increpó el gran Bob- ¿donde están nuestros hijos?
-Temo decirles que no sabemos nada de ellos-respondió tranquilamente el director Wartz.
Algunos padres palidecieron ante esta respuesta.
-¡¿Como que no saben?!-explotó el abuelo de Arnold al ver la tranquilidad con que se les daba tremenda noticia.
-Yo se los voy a explicar-interrumpió el maestro Simons observando reprochadoramente al director de la escuela-Momentos antes de que apareciera esa gran luz en la ciudad, los niños se encontraban comiendo y charlando en la cafetería. De un momento a otro esa explosión, que según los medios de televisión ocurrió en la afueras de Hillwood, desapareció. El caos reinó. Los niños corrían gritando que según ellos se habían quedado ciegos, todo el personal docente acudió a ayudarlos y cuando menos nos dimos cuenta los 6 niños habían desaparecido.
-Es decir que ¿mi Li también desapareció?-preguntó una mujer que hasta el momento se había mantenido al margen esperando una explicación.
-Lamento decirle que si-contesto el maestro-Hemos hecho todo lo posible por averiguar el lugar a donde fueron enviados. Según versiones de ciertos niños…
FLASH BACK
-Vamos Harold, dime ¿qué fue lo que viste?-pregunto impaciente el profesor.
-Pues…mmm…lo...Mmm…que le dije-termino de masticar un pedazo de chocolate-Solo vi que el nuevo tomó a Helga por la mano y la saco de la escuela. Los demás lo siguieron eso es todo.
-Maestro Simons-llamo Rhonda entrando algo agitada a la cafetería.
-Si dime ¿qué pasa?-pregunto el nombrado.
-Afuera esta un taxista que dice que usted le tiene que pagar algo.
-¡¿Qué?!-se sorprendió el hombre y salió del recinto.
-Buenas Tardes-un hombre pequeño y gordo que jalaba unas cuantas mochilas lo esperaba afuera-¿Esta es la escuela 118 verdad?
-Claro-respondió el maestro-En que lo puedo ayudar.
-Mire, es que unos cuatro niños solicitaron mis servicios de este lugar. Los lleve con urgencia al lugar de la explosión de luz, Calle Principal y Avenida Maples. Colonia los Álamos. A la Vieja Mansión Ceder, ellos me dijeron que su familia estaba peligrando allí. Olvidaron llevarse sus mochilas y decidí traerlas para que usted decida que hacer, además ellos me dijeron que usted me pagaría el viaje.
El maestro paso la vista de la cara del hombre a los objetos que traía, una mochila azul, verde, gris y negra. Eran las cosas de Arnold, Lila, Phoebe y Gerald.
-Maestro-llamó asustada Rhonda.
-Si ¿dime qué pasa?-reacciono el profesor.
-Seis niños desaparecieron. Helga, Li, Arnold, Lila, Gerald y Phoebe.
El maestro observó tristemente las mochilas y pagándole al taxista entro nerviosamente a la escuela.
FIN DEL FLASH BACK
-Entonces ya sabemos lo que tenemos que hacer. No debimos perder el tiempo viniendo aquí-rugió Bob y guió al grupo de padres a la salida.
El maestro se interpuso.
-Pero no sabemos qué los motivo para ir allí. Yo opino que deberíamos esperar a que ellos nos llamen.
-¡Escuche!-gritó el padre de Helga-Por descuidar a mi hija le ocurrió la peor desgracia que una persona puede imaginar. No la voy a volver a dejar sola. Ella sabe que cuenta conmigo. No vamos a dejar a nuestros hijos ¿Verdad señoras y señores?
-Si-respondieron todos.
Los padres salieron de la escuela. Cada uno con distintas visiones de lo que les pasaba a los niños pero con un solo pensamiento en común.
"Espero que los niños estén bien"
Li salió volando por los aires aterrizando en una lapida la cual se rompió por la fuerza del impacto, Belzemont se acercaba sonriente hacia el niño con una espada.
-¡¿Eso es todo?!-bufó el demonio-eso es todo lo que puedes hacer. Basuras como tú ni siquiera deberían molestarse en nacer.
Metros atrás Helga trataba de concentrar su energía en las flechas pero no lo lograba. Las sombras que la rodeaban, herían y mucho. A pesar de ser algo intangible, las ráfagas de viento y oscuridad combinadas lograban herir a la pequeña que hasta ese momento traía roto parte de su camiseta, varias llagas en las piernas y una herida sangrante en el brazo. Aun así ella hacia todo lo posible por mantenerse en pie.
Alrededor de Arnold y Gerald (quienes protegían a las chicas) se formo un cerco de lava ardiendo provocado por los esqueletos quienes con macabras sonrisas se acercaban blandiendo espadas filosas a los niños.
Li moviéndose rápidamente se incorporó antes de que la espada lo partiera en dos y llegó hacia donde estaban los aterrados niños.
-¿Están Bien?-preguntó jadeante el castaño.
-En relación con ellos-señalo alarmado Gerald- estamos muy bien.
-¡Nos quieres decir qué demonios paso por tu cabezota cuando te lanzaste sobre esa cosa exponiéndonos a todos! ¿Esa es la forma en que enfrentas tus problemas?-reclamó Arnold fuera de sí.
-¡Cállate!-se enfureció el pequeño castaño-Tú no sabes porque actué así.
-Ah claro perdóname pero si estoy frente al "niño confía a ciegas en mi"-ironizó el rubio.
-Eres un…-empezó Li pero no pudo terminar la frase por que Arnold se abalanzó sobre él y empezaron a luchar ante los atónitos ojos de Lila, Phoebe y Gerald.
Vuelta tras vuelta se acercaban a uno de los lados de lava que los rodeaba (pues el circulo aun tenia atrapado a los cinco niños), ninguno se dio cuenta solo querían desahogar su frustración.
-¡Alto!-ordenó Belzemont, deteniendo a una de sus sombras antes de que le clavara una garra a Helga-¿Esos son tus amigos, Ángeles? Los brillantes amigos con quienes cuentas. Fíjate. Ni siquiera entre ellos se soportan.
-Basta…-trato de gritar vanamente la muchacha-¡No peleen! Debemos protegernos mutuamente.
-No te escuchan. El uno esta llevado por la confusión y el otro por el rencor en cuanto a los demás son unos miedosos. La única que vale la pena aquí eres tu princesa.
Acercándose tomo a la muchacha por el cuello y la levanto.
-Sabes las cosas que haríamos. Conmigo aprenderías a usar esos poderes ocultos que aun no has aprendido a manejar. Tendríamos el mundo a nuestros pies. Vamos. Ven conmigo, deja a esos pelmazos que lo único que hacen es herirte. Ven a mí.
Las sombras a servicio del demonio desaparecieron, dejando solos a la niña y a Belzemont.
-Paren, por favor-rogó Lila-Se lastiman.
-¡Saben que, ya me cansaron!-Gerald usando su fuerza separó a Arnold y a Li-Que no ven lo que pasa. Nos estamos separando. Mientras ustedes dan vueltas por el césped el círculo cada vez se hace más pequeño. De seguir así ya no quedara lugar donde pararnos y la lava hirviendo será el único lugar en donde sus egoístas egos van a terminar peleando.
Li, bajo la mirada apenado al igual que el rubio.
-Ustedes tiene sus diferencias pero recuerden para que están aquí-recordó la pelinegra mirándolos fijamente-para ayudar a cumplir su misión a Helga.
-¡Helgaaa!-gritó aterrada la pelirroja.
Los ojos de todos se posaron sobre las figuras que estaban más abajo. El demonio sostenía fuertemente a la rubia por la garganta, las uñas de este lastimaban el blanco cuello de la pequeña haciéndola sangrar. El color azul de sus ojos estaba cambiando. Ahora parecían vacíos, como si la oscuridad nuevamente tratara de llevarla. A su alrededor un halo de maldad empezaba a rodear al demonio y a la niña. La mitad de su cuerpo desaparecía dentro de este y la otra mitad permanecía inmóvil escuchando las maliciosas palabras de Belzemont.
Una lágrima rodó por los vacíos ojos de la rubia.
-Tú solo les traes problemas.
-Vamos princesa únete a mí.
-Ellos te odian.
-De no ser por ti no estarían aquí, cada uno estaría con su vida normal.
-Si tú no hubieras reencarnado la vida de miles de personas hubiesen podido salvarse.
-Si me hubiese dado la espada y el collar cuando te lo pedí nada de esto estaría pasando.
-Aun estas a tiempo concéntrate y guíame hacia él. Únete a mí. Los dos podríamos gobernar este mundo.
-No pienses mas, no crees que es mejor luchar por dominar al mundo dándoles a la bazofia de habitantes una vida mejor.
-Los humanos no merecen su existencia. Solo déjate llevar. Olvida. Ven a mí.
Shaoran al verla casi desaparecer, entre mal intencionadas palabras y oscuridad, gritó.
-¡No, no volveré a perder a nadie más! Lila dame tu mano trata de sostener firmemente la de Phoebe. Gerald sostén la mano de Phoebe, Arnold dame tu mano. Los sacaré de aquí.
Formando un circulo a su alrededor, logró elevarse con el grupo de niños y salieron a tiempo del círculo de lava que terminó con los últimos vestigios de cemento que quedaban en el lugar.
-Arnold, Gerald-ordenó Li-protejan a las chicas. Yo iré por Helga.
Sin escuchar nada, Li bajo determinadamente hacia el lugar en que yacía el demonio.
-¡Suéltala!-ordeno firmemente-Helga reacciona, ¡despierta! No lo escuches. Nada de lo que te dice es cierto.
El demonio sonrió maliciosamente y tiro a la pequeña al suelo que cayó cual hoja marchita de una rosa. Parecía que no tenía vida. Su fuerza, su valentía, su vitalidad se había esfumado.
El castaño se acerco rápidamente y en brazos saco a la niña del alcance del demonio. Movió de un lado al otro el cuerpo de la pequeña. La imagen que mostraba más que triste era aterradora, sus ojos estaban vacíos, ni rastro de alma en ellos, de su cuello emanaba una cantidad de sangre impresionante sin contar con otras heridas que rodeaban su cuerpo. Li al ver que no reaccionaba, sintió como parte importante de su vida de nuevo le era arrebatado. Enfurecido se paró para enfrentar al demonio.
Cerca de la escena, Gerald enarbolaba la espada derrumbando a los esqueletos, el punto fuerte era arrancarles la cabeza. Arnold recordando las estrategias enseñadas por su abuela se dispuso a luchar. Una que otra cabeza rodaba por los suelos. Tan dura era la pelea, que ni siquiera sentían la cascada de agua que caía sobre ellos.
-¡La mataste!-gritó con rabia el castaño- Solo quería ayudar y la mataste. Tal como lo hiciste con Sakura.
- Eran unas tontas, niñitas estúpidas que creyeron que con el poder de las flores y los colores podrían derrotarme. Ja, ja, ja. Valientes guerreras se fue a conseguir la Tierra para defenderse.
-Lávate la boca antes de hablar de ellas. ¡Vas a pagar! Lo prometo.
Diciendo esto el niño se lanzó espada en mano en contra del demonio, un ataque por arriba, otro por abajo, series de patadas, uso de pergaminos sagrados, nada servía. El demonio se movía rápidamente evadiendo uno y otro ataque. Velozmente se colocó detrás del chico y sin temor alguno lo atravesó con una espada. El niño termino tirado metros más allá de donde Helga se encontraba.
-No lo entiendes ¿verdad? Cada vez que luchas desde tu odio hacia mí, solo alimentas mi poder. Por esa razón, siempre vas a perder -sonrió el demonio lamiendo la sangre que quedaba en la espada.
Arnold y Gerald terminaron con los esqueletos, triunfantes se abrazaron pero el grito de las chicas los hizo ponerse en guardia. Horrorizados vieron la imagen de Helga desangrada, Shaoran herido y Belzemont que reía atronadoramente sobre ellos en señal de triunfo.
En aquel momento los truenos en el cielo se intensificaron. Y eso no era lo peor, los esqueletos que el rubio y el moreno destruyeron se incorporaban como si nada y acercándose sonreían con la intención de acabar con aquellos niños.
Lila se protegió con Phoebe detrás de una lapida mientras veían asustadas la pelea.
Miriam llevó su mano a su pecho, había tenido un mal presentimiento. Intentó divisar algo en la colina donde yacía la vieja mansión pero no pudo porque un movimiento brusco la hizo reaccionar. Una especie de hoyo gigante se formaba aislando de cierta forma la mansión. Bob freno de golpe haciendo que los demás carros que los seguían se detuvieran. En ese momento la vieja mansión era el centro de un círculo, con una profundidad abismal.
La madre de Shaoran se acerco al borde y vio con horror que lava y lenguas de fuego evitaban a los padres intentar atravesar el lugar para llegar con los niños. Ni siquiera la lluvia que caía en aquel momento lograba apagar el escalofriante fuego.
Los padres veían la escena aterrorizados.
-Helga levántate mi amor-llamaba una dulce voz femenina-Cariño no dejes que la oscuridad inunde tu corazón. Tú eres muy fuerte, Ángeles. Vamos tu puedes derrotarlos.
-No puedo, siento que todo a mí alrededor es oscuridad. Siento que la vida se me va…
-Escucha mi voz, sal de allí. El poder está en ti. Hazlo por ti, por tus amigos. Levántate querida. Levántate Ángeles.
Shaoran intentaba moverse, más no podía la herida que tenia era demasiado grave. Un calor inmenso lo inundó y lo único que escucho antes de desvanecerse fue la risa triunfal de Belzemont.
-Gabriel, Gabriel espera-una dulce voz lo llamaba. El castaño obedeciendo se detuvo. Una mano toco su hombro. Era Helga.
-Que sucede Ángeles-sonrió el niño.
-Tú crees que eso que dijo mí padre sobre los demonios sea real
-No lo sé. Pero no te preocupes para eso entrenamos, muy pronto nuestros reinos se unirán. Y lucharemos juntos para siempre.
-Tú…tú…me quieres
-Ángeles, si no fuera así jamás mi padre habría pedido tu mano en matrimonio para cuando cumplieras la edad adecuada.
-Gabriel sabes bien que solo lo hicieron porque somos los únicos capaces de proteger los objetos.
-Somos muy pequeños para pensar en amor. Pero algo en mi me dice que siempre vamos a estar juntos.
-Lo sé…Tu siempre estarás a mi lado ¿verdad?
-Siempre.
Una luz blanquecina empezó a borrar aquella visión,
-Lo vez-se escucho una voz.
-¿Qué debo hacer?-pregunto Li.
-¿Para qué estás en la Tierra?
-Para proteger a Angeles, a Helga.
-Pues hazlo. Tu fortaleza está en tu corazón.
Li abrió lentamente los ojos a lo lejos vio como Belzemont tomaba a Helga e intentaba llevársela.
-No dejaré que te la lleves-murmuró el niño, incorporándose- Con uñas, dientes, con mi propia sangre. Entregaré mi vida, y la protegeré. ¡Juro que te protegeré!
Un fuerte temblor se expandió por todo el lugar haciendo que algunos esqueletos prácticamente se deshicieran por si solos. De las profundidades de la mansión se elevó una espada sobre las cabezas de todos. Shaoran observando eso cerró sus ojos y busco la respuesta en su corazón.
"En espíritu y alma, el poder está en el amor"
-En nombre de la luz te reclamó, ven a mí y sirve a tu amo. Dame tu fuerza y permíteme proteger a la princesa.- invocó el niño alzando su mano.
La espada emanó una potente luz dorada y fue a dar a las manos del castaño. Este sintiendo el poder de aquella arma, la blandió provocando una fuerte ráfaga de viento que envío al demonio lejos dejando que este soltará a su presa. Con ágiles movimientos, el chico rescató el cuerpo de la niña dejándola en un lugar seguro.
El demonio recuperándose enseguida se lanzó contra el niño. Confiaba en que a pesar del poder de la espada, él podría derrotarlo. Cuál no sería su sorpresa al sentir el filo de la misma clavarse con furia en su ennegrecida piel, o lo que quedaba de ella. El dolor fue inmenso. El demonio se alejó cautelosamente.
-¿Tienes miedo? -se burlo Li a medida que embestía al horrible ser.
"Despierta Ángeles. Usa tu poder. Shaoran necesita de tu ayuda. Reacciona"
Los ojos azules de la rubia se abrieron de golpe. Confundida, intentó incorporarse pero al sentir la pérdida de sangre cayó en el mismo lugar. A lo lejos vio como Arnold y Gerald intentaban pelear contra un ejército de esqueletos. Arriba, en el cielo observó como Shaoran dirigía ataque tras ataque contra el demonio. Todos querían protegerla.
"No puedo rendirme, todos están luchando por mí. Tengo que recuperarme y ayudarlos. Tengo que hacerlo, ya."
Un calor inmenso empezó a crecer en el corazón de la niña expandiéndose por todo su cuerpo. Las heridas más graves empezaron a cerrarse. Helga se levantó poniendo sus dos manos sobre el corazón y se concentró. Sabía perfectamente que tenía que hacer.
Harto ya de estar perdiendo frente a ese mocoso, Belzemont se deshizo de una especie de armadura aumentando su velocidad para atacar. De un momento a otro se acercó al niño para lastimarlo. Sin embargo, una flecha de fuego atravesó al demonio evitando que cumpliera lo que quería hacer. Furioso buscó a su agresor. Pocos metros abajo Helga sonreía enarbolando su arco y las flechas que había logrado crear. Cerca de ella, en el suelo, el ejercito esquelético yacía hecho polvo, solo algunas flechas daban a entender que incluso la niña había tenido tiempo de salvar a sus amigos.
-Idiota crees que sola me vas a derrotar-gruño el demonio sosteniéndose la herida.
-¿Quien te dijo que estoy sola?-sonrió ella.
-Es cierto-el castaño bajo a su lado.
-¡Estamos juntos en esto!
Diciendo esto Li enarboló su espada y Helga saco la kunai que él le había dado. Ambos corrieron hacia el monstruo, ella saltó sobre él clavando profundamente su kunai, liberándose a tiempo para que Li se acerque con un ataque frontal. Pero antes de que pudiera causarle algún daño, el demonio se desvaneció entre ambos pequeños.
-No van a poder conmigo par de mocosos. Esta es una advertencia, les declaro la guerra. Prepárense para enfrentar mi máximo poder-se escuchó desde el cielo.
Li intento buscarlo pero Helga lo detuvo.
-Déjalo Shaoran, estoy segura que lo volveremos a ver.
El cielo se despejó, dejando ver unas hermosas estrellas que aparecían en el firmamento.
Arnold Gerald, Phoebe y Lila se abrazaron contentos de que todo haya terminado. Colina abajo los padres subían por ella, ya que esta había vuelto a la normalidad.
-Lo hicimos-gritó Arnold eufórico llegando a lado de Helga.
-Si lo hicimos-se acercó Gerald blandiendo la espada.
-Creo que no salimos tan bien parados como ustedes-contesto Li.
-Tienes razón Shaoran…
Diciendo esto, Helga y Shaoran cayeron desmayados al suelo. El castaño aun tenía la herida provocada por la espada del demonio y Helga las raspaduras internas y externas provocadas por las sombras.
Poco después llegaron los padres que al ver a los dos niños así se los llevaron al hospital.
Después de horas de intensa lucha por recuperar la sangre perdida, Helga y Li se estabilizaron. Afuera el sol brillaba de nuevo. A pesar de las heridas uno de los objetos perdidos había sido recuperado. Aun había muchas cosas por resolver pero ya habría tiempo para ello. Después de todo ahora sabían la clave de su fuerza. Estar juntos, ese era el secreto. Li y Helga sonrieron en sueños.
Y con esto terminamos el capítulo número 11 de esta interesante historia...
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Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.
