Pesadilla.
Entreabrió sus ojos con la única intensión de verlo una vez más... Su cuerpo le exigía unas horas de reparador descanso, pero dormiría mejor si se llevaba aquella imagen a sus sueños...
Él debió notarlo, ya que mientras explicaba calmadamente uno de esos complejos conceptos matemáticos a Ayano, apoyó su mano sobre la mesa unos instantes, demasiado poco para que sus amigos lo notaran, pero lo suficiente para que ella sintiera el cálido roce con su propia mano.
Cerró sus ojos sonrojada, esperaba que su rostro estuviera suficientemente oculto, al menos de Shintaro, o no dejaría de molestarla en semanas.
Esa tarde, con sus brazos y cabeza apoyados en la mesa de la biblioteca, mientras Haruka ayudaba a Ayano con la tarea y Shintaro estaba ahí sin hacer nada... Ella durmió muy feliz.
De alguna forma ese; "No iré a ningún sitio sin ti", había cambiado las cosas de una forma que nunca imaginó.
No sabía si Haruka fue consciente del alcance de sus palabras, ni siquiera si intentó decir lo que ella interpretó, lo único seguro era que él fue absolutamente sincero en aquello, y eso era más que suficiente para hacer su corazón palpitar con fuerza.
Tan trascendental fue aquella declaración que finalmente era capaz de admitirse a sí misma que sentía algo por él... Algo que nunca había sentido por una persona... Y si bien no le había dado un nombre a aquel sentimiento, estaba cómoda con ello...
Quería a mucho a Haruka, era lo único que necesitaba saber para dedicarse a disfrutar tranquilamente el tiempo a su lado...
Atesoraría cada instante que compartían, los guardaría en sus recuerdos y jamás olvidaría aquellas vivencias...
–¡Haruka!– gritó corriendo hacia él, no había duda, a pesar del tiempo que había pasado, ese era su querido amigo de la escuela.
Él volteó a verla, a pesar de los años y haberse convertido en un hombre, aún conservaba esa mirada inocente, y ese rostro delicado casi infantil que siempre lo caracterizó.
–¡Haruka...!– exclamó deteniéndose frente a él, esforzándose por recobrar el aliento y dejar de sonreír como estúpida, lo había extrañado tanto... –Creí que no volvería a verte... ¡Y nunca pensé que fuera físicamente posible que te volvieras más alto!– bromeó.
Supo que algo andaba mal cuando aquella dulce sonrisa se transformó en una mueca confusa –Lo siento señorita, creo que me confunde con alguien más...– respondió él con su innata cortesía.
–¿Te confundo?– preguntó sorprendida, ¿cómo alguien podía parecerse tanto a Haruka? Según ella sabía él no tenía ningún hermano gemelo –¿No eres Haruka...?
–Pues sí, ese es mi nombre– asintió –, pero no soy a quien buscas, debe ser una casualidad que ambos compartamos nombre.
–¡No puede ser una casualidad! ¡Eres Haruka Kokonose, ¿verdad?!– preguntó al borde de la desesperación.
–Así es...– asintió sorprendido –Es una enorme casualidad, pero no te conozco, lo siento...
–¡Sí me conoces! ¡Soy Takane! ¡Enomoto Takane!
–Lo siento...– negó viéndola con pena –Si me disculpas, estoy algo apurado– se excusó antes de cruzar la calle.
Lo observó alejarse, aquel sentimiento de soledad estaba matándola... Finalmente, su amigo del alma, al igual que todos... La olvidaba y se marchaba fuera de su vida...
Pero aquello, aunque triste y desolador, no fue lo peor... Lo peor fue verlo ser arrollado por un carro que pasó a toda velocidad.
–¡HARUKA!– aquel grito desesperado desgarró su garganta.
–¡Takane! ¡TAKANE!
Abrió sus ojos aterrada, dolida, confundida, el mundo estaba moviéndose demasiado rápido, y no tenía fuerzas ni ánimos para intentar comprender lo que sucedía.
–Creo que ya despertó...– escuchó una tímida voz que venía de algún sitio.
–¡Pff! No le alcanza con dormirse y roncar mientras nosotros estudiamos, ¡ahora también grita como una marrana!
–¡Shintaro, por favor!– recién en ese momento fue capaz de reconocer aquella voz como la de su amiga.
–Takane, ¿te sientes bien?– una vez que dejó de ser sacudida y sus ojos lograron enfocarse, se encontró con el rostro preocupado de Haruka –Creo que tuviste una pesadilla... Pero tranquila, ya está todo bien, estás aquí con nosotros...
Asintió lentamente, tomando conciencia de que donde estaba, y la forma en la que Haruka sostenía sus brazos, él se veía aún más asustado de lo que ella estaba.
Una pesadilla... Siempre era igual para ella, debido a su estúpida enfermedad, no podía despertar durante las pesadillas de forma natural, como las personas normales lo harían. Aquellos terribles sueños continuaban durante horas, mostrándole las más horribles imágenes, empeorando a cada instante hasta que su cerebro, satisfecho con la tortura, decidía pasar a otro sueño.
Sin un estímulo externo o la medicación adecuada podía tardar días en despertar... Y al hacerlo su garganta ardía por los gritos desesperados que mal podía emitir en aquel estado onírico, su cuerpo dolía por permanecer tanto tiempo con los músculos en estado de tensión, y sus ojos se veían rojos e hinchados por el intenso llanto.
–¿Qué soñaste que te hizo tanto daño...?– preguntó Haruka con suavidad mientras tomaba un pañuelo de su bolsillo y le secaba el rostro empapado en lágrimas.
Cuando logró calmarse lo suficiente para hablar, le contó escuetamente su sueño, obviando por supuesto la parte en la que él moría.
–¡¿Y por eso estabas chillando?!– preguntó Shintaro apenas ella terminó –¡Si te olvidara haría una fiesta!
–¡Y yo llevaría las bebidas a esa fiesta!– contraatacó ella viéndolo con molestia.
–¡Si te olvidara no te invitaría, estúpida!
–¡Shintaro, ya basta!– exclamó Ayano viéndolo con una mezcla de preocupación y molestia –Takane tuvo una fea pesadilla, deberíamos estar consolándola.
–Tranquila...– volvió a hablarle Haruka –Es muy poco probable que perdamos el contacto al crecer... Y aún si así fuera, yo jamás te olvidaría...– aseguró sonriéndole.
Aquella sonrisa, esa mirada sincera, y sus palabras llenas de esperanza, calmaron por completo aquel miedo... No se separarían... No se olvidarían...
En el futuro seguirían siendo amigos y el sentimiento que compartían nunca desaparecería por completo...
–¿Quién eres...?
En cuanto escuchó esas palabras, supo que su más terrible miedo se había cumplido...
Aquello no era un mal sueño del que con dificultad lograría despertar... Era la realidad, y era mucho más terrible que cualquier pesadilla que su cerebro hubiera sido capaz de elucubrar.
Él no sólo la había olvidado, él había sido convertido en una especie de androide sin conciencia de su propia existencia... Haruka estaba allí, pero el Haruka que conoció y amó un par de años atrás... Ya no existía...
Ella misma ya no era alguien... Era algo... Una novedad, un programa informático que despertaba la momentánea curiosidad de las personas, y pasado este período era olvidada como cualquier otra app inútil descargada en un momento de ocio.
Haruka no era Haruka, ella no era Takane, y en su forma actual cualquier intento de acercamiento sería una pérdida de energías...
Definitivamente esa realidad, era su peor pesadilla...
Notas de la autora:
Hola gente, espero que les haya gustado este capítulo. Takane me quedó bastante OOC, pero quería representar que hubo un crecimiento, una madurez en cuanto a los sentimientos de nuestra preciosa niña...
En otro orden de cosas, estoy planificando comenzar una serie como esta, con un título relacionado, acerca de lo que sucedió después, es decir, todo lo que no entraría dentro de yuukei yesterday, de estos dos niños por supuesto.
Sin más por el momento me despido.
Hasta al próxima.
Trekumy.
