CAPÍTULO IX

Rumania era un país hermoso, algo frío pero algo digno de recorrer y visitar, tanto por su historia como por su cultura y tradiciones, incluso su clima es propio es particular durante el año entero. Él había llegado hacía solo unas horas, justo antes de que comenzara a nevar, pero eso no lo detendría, debía llegar a la casa del abogado lo antes posible, de su velocidad dependía la vida de ella y el logro de sus metas, y ese pensamiento lo hizo acelerar el paso hasta llegar frente a aquel edificio antiguo para luego golpear la puerta con los nudillos.

-Buenas noches, vengo a ver al Sr. Mijaíl Kozlov – Un mayordomo lo atendió haciéndolo pasar al interior de la morada, toda decorada con muebles antiguos.

-Adelante, lo espera en su despacho – Tras cerrar la puerta se volvió para guiarlo – Sígame, por favor.

Lo guió a través de un largo corredor, los pisos eran de madera, paredes de ladrillo, definitivamente una antigua construcción, pero los años no la habían afectado tanto como debería haber sido y se notaba que la estructura estaba bien preservada. Finalmente llegaron a una puerta de madera diferente a las demás que habían pasado en su recorrido, se podía oír el chasquido de la madera en la chimenea encendida, y dentro estaba un hombre de unos 75 años, canoso, sentado al otro lado de un escritorio de roble muy antiguo.

-Gracias, puedes retirarte – Despidió el hombre al mayordomo quien se retiró cerrando la puerta a sus espadas – Buenas noches Dr. Ivanov, siéntese por favor – Le señaló la silla al otro lado del escritorio.

-Buenas noches Misha – Tomó asiento – Vine de inmediato luego de recibir su mensaje ¿Cómo podemos solucionar esto? – Estaba ansioso, lo sabía, pero no podía evitarlo, ella era suya AL FIN.

-Mi buen Sergey, ella está bien – Lo tranquilizó el hombre – Ahora se encuentra dormida en una de las habitaciones superiores, la cual solía ser el cuarto de mi hija.

-Le agradezco infinitamente el haberse hecho cargo de ella – Respondió – Sé que mi hermana le tenía un gran cariño a usted y su familia – Una verdad dentro de una mentira, su hermana había muerto siglos atrás pero su descendencia sí confiaba en aquel hombre.

-Su hermana era como una hija para mí y parte de esta familia – La voz del viejo destilaba amor y tristeza – Por eso no dudamos en acoger a Svetlana luego de tan horrendo accidente.

-Y le estaré eternamente agradecido por ello – Pausó por unos segundos - ¿Para cuándo estarán listos los papeles? Comprenderá usted que debo volver a mi hogar.

-Por supuesto amigo mío – El hombre sacó, de uno de los cajones de escritorio, un folio de papeles – Aquí están, sólo es necesaria su firma para hacerlos legales – Tomó el volumen de papeles y los revisó por un momento - ¿Todo en orden? Aquí tiene un pluma.

-Gracias - Tomó la pluma y firmó - Todo está en orden.

En ese momento se oyeron unos golpes en la puerta y el mayordomo ingresó para informar que la niña estaba despierta, además que estaba pidiendo ver al Sr. Kozlov pues había tenido, aparentemente, un mal sueño. Los dos hombres se transladaron por los corredores hasta la habitación de ella, y al entrar la vieron sollozando abrazada a una pequeña muñeca de cabellera rubia, ojos claros y vestido verde agua.

-Mi querida niña - La llamó el Sr. kozlov mientras se sentaba a su lado en la cama - ¿Qué es lo que ocurre?

-Pesaiya - Ella sollozó dejando la muñeca de lado para abrazarlo - Fea... Fea... Pesaiya.

-Svetlana - La niña miró con ojos llorosos al hombre que la llamaba desde la puerta de la habitación, sonrió, saltó de la cama y corrió a su encuentro.

-¡Tito! - Él la alzó en brazos sonriendo - ¿Vinite a yevame con mami? - Su sonrisa se desvaneció.

-No mi niña - Le dijo y ella lo miró serio - Vine a llevarte conmigo.

-Querida - El Sr. Kozlov intervino - Vas a vivir con tu tío Sergey ahora.

-Yupiii - Svetlana no cabía en su alegría, adoraba a su tío y aunque no sabía que había pasado con sus padres, estaba contenta de poder estar con su tío.

Las pertenencias de la niña no eran muchas, lo que permitió la pronta partida del lugar, dirigiéndose primero a Francia y durante el vuelo, el doctor tuvo oportunidad de observar realmente a la pequeña que ahora era parte permanente de su vida. Ella tenía casi 5 años, cabello negro azabache, ojos color miel, piel tersa y pálida, seguramente cuando creciera se parecería mucho a un vampiro, y eso lo hacía sentir orgulloso, ella sería el AS bajo la mango en sus planes.

Generación tras generación él había seguido a esa familia esperando el nacimiento de una niña como ella y cuando lo hizo, hace más de un siglo y medio atrás, Caius Vulturi se enteró de sus planes y eliminó a toda la familia para prevenir que su plan se cumpliera, pero falló, pues no eliminó a la hija bastarda de la familia. Sergey personalmente se había aparecido a ella, explicándole que era un ángel enviado para cuidar de ella y de su familia, que su descendencia daría a luz a una niña especial para el mundo y desde entonces él ha cuidado de esa familia, hasta el nacimiento de Svetlana y ahora, lastimosamente, los padres de ella, últimos descendientes de la familia, murieron en un accidente automovilístico dejándola a su cargo.

Llegaron a Francia, en unas horas, despertó a Svetlana y la llevó a un hotel, después de haber hecho que la niña se alimentara, la ayudó a bañarse y la metió a la cama, ya eran las 22 hs y se dedicó a observarla descansar. Un poco después de media noche decidió revisar sus mensajes en el celular, así como su correo y se encontré con un mensaje en cada uno, ambos de la misma persona: Trish Cullen.

Leyó los mensajes y el correo, pero no los respondió, ya habían pasado demasiados meses para poder responderle a estas alturas, sería mejor si hablaran en persona cuando volviera, aunque ¿Cómo le explicaría a ella la introducción de la pequeña que ahora formaba parte de su vida? y lo principal, debía lograr que lo volviera a perdonar. Luego de unos minutos, sumido en sus pensamientos, la puerta de la habitación se abrió y entró una mujer de belleza deslumbrante, ojos liláceos por las lentillas, curvas remarcadas, cabellera negra y larga con puntas terminadas en bucles, parecía recién salida de una pasarela.

-Monique – Susurró el vampiro desde su asiento. La mujer sonrió ante el tinte de cariño con que él dijo su nombre, se sentía la vampiresa con más suerte del mundo por estar al lado de ese hombre.

-Mi querido Sergey – Ella se acercó hasta una distancia prudencial para poder hablar – ¿Puedo ver a la niña? – Claro, ella siendo la compañera de él sabía sobre la existencia de Svetlana y lo que representaba para la raza de vampiros, quien la tuviese de su lado sería demasiado poderoso.

-La pequeña está dormida – Susurró de nuevo él para luego levantarse y eliminar la distancia entre ambos para terminar frente a frente, con sus manos en la cintura de ella – Te he echado de menos – Su sonrisa denotaba todo el cariño que profesaba hacia esa mujer y ella le devolvió la sonrisa.

-Yo también te he echado de menos – Ella rozó su rostro con la mano y él apoyó el rostro – Demasiado tiempo ha pasado y sabes cómo me pongo cuando no estoy a tú lado querido.

Se miraron a los ojos por unos segundos, él la había extrañado cada día desde que se fue a Lationamérica para despistar a cualquiera que pudiera estar controlando sus pasos, para alejarlo de Svetlana y de sus padres, pero había dejado a Monique Roux, una vampiresa amiga de la familia y su pareja, en caso de que algo requiriera asistencia. La pequeña que dormía plácidamente se había encariñado con Monique desde que la conoció, la llamaba Tita, haciendo que el muerto corazón del vampiro amenazara con latir y salir de su pecho, esa niña a demás de ser su seguro, era como su propia hija, la amaba pues ella completaba la familia: él, Monique y su "hija" Svetlana.

-¿Dónde estás Serg? – La vampiresa lo sacó de sus pensamientos, él sonrió y sacudió su cabeza – Querido, olvida las preocupaciones, después nos haremos cargo – Ella recorrió sus musculosos brazos con sus dedos acariciándolo – Quiero aprovechar el tiempo a tú lado.

Las caricias de esa mujer lo estaban volviendo loco, y eso que sólo le había rozado con sus dedos, pero no podía negar la atracción que sentía el uno por el otro, y esa era la razón principal por la cual no podía llevarla con él a Forks porque seguro Jasper Cullen descubriría su tan elaborado teatro. Se obligó a dejar de lado esos pensamientos absurdos para volver su atención a la hermosa vampiresa en sus brazos, la acercó hasta que no hubo espacio entre ellos y lenta, casi tortuosamente acercó sus labios a los de ella para luego fundirlos en un beso lleno de pasión, y deseo, porque no iba a negarlo, él la deseaba.

Sus manos aferraron su cintura mientras que las de ella se enredaron por su cuello, como previniendo que el beso se pudiese romper y finalmente se dirigieron a sus hombros para recorrerlos, así como su espalda ancha, mientras él recorría la espalda de ella y la acercaba más, si era eso posible, a él. Finalmente separaron sus labios para ir a sus cuellos, mientras sus manos se encargaban de desnudarse el uno al otro, con una lentitud que era digna de ser llamada delito, en esos momentos sólo podían disfrutar cada segundo de esa tortura.

Las ropas desaparecieron con la rapidez en que sus cuerpos colisionaban contra la pared, palpando cada centímetro del otro, enloqueciendo con los besos y caricias, dejándose llevar por la pasión y la necesidad que ambos habían acumulado después de meses de estar separados. Mientras que con su boca atacaba sus voluptuosos pechos, el vampiro dirigió una de sus manos hasta el sexo de su compañera, acariciándolo con habilidad, para luego introducir uno de sus dedos en su interior.

-Arg! - La vampiresa exclamó ante la sorpresa y el placer producidos por las caricias de su compañero – Ser… gey… Dios!

Las manos del vampiro trabajaban como experto entrando y saliendo del sexo de la vampiresa, introdujo otro de sus dedos y ella se arqueó ante sus caricias, estaba tan excitado que dolía, y los gemidos de la mujer sólo lograban aumentar sus ansias de hacerla suya en ese momento.

Animado por las reacciones de su compañera el vampiro la besó con pasión mientras que con su pulgar acariciaba el conjunto de nervios más sensible de ella y sus dedos seguían moviéndose dentro y fuera, logrando sentir la tensión en su sexo. Monique sabía que estaba cerca de llegar al clímax, intentó moverse para evitarlo, no quería sentir placer si él no lo sentía con ella, pero era inútil, él tenía completo control pues con un movimiento más, dobló sus dedos en su interior tocando el detonante final y ella comenzó a temblar, mientras su orgasmo llegaba con fuerza.

Inmediatamente al sentir que llegaba al clímax, Sergey levantó una de las piernas de su compañera hasta enredarla en su cintura y se introdujo en ella sin darle tiempo de bajar de su orgasmo haciendo que esta gritara su nombre por el placer y la sorpresa. El seguía tomándola con fuerza, mientras ella trataba de mantener la cordura y no gritar más, después de todo la niña dormía en alguna de las habitaciones del lugar, pero le estaba costando horrores controlarse porque ese vampiro sabía exactamente cómo enloquecerla de placer.

-Dios! – Siseó Monique al sentirlo acelerar el ritmo – Ser… Serg… Oh, Dios!... Sí…

-Monique – Le susurró al oído – Te deseo… Así… Siempre…

Esas palabras fueron como combustible, lo tomó del cuello besándolo con toda la pasión que tenía contenida en su interior y él aceleró su ritmo aún más, alzando la otra pierna de su compañera para que las enredase en su cintura mientras él entraba hasta el máximo en su sexo. Monique dejó caer su cabeza hacia atrás gimiendo descontroladamente ante cada movimiento de su compañero, mientras él gruñía de placer con un pezón suyo en la boca y segundos después ambos llegaron al orgasmo rugiendo el nombre del otro.

-Eres mía – Sergey dijo al oído de la vampiresa mientras la llevaba en brazos al sofá – No lo olvides. Mía! – Y retornó a atacar los labios y el cuerpo de la mujer para volver a demostrar su pasión por el resto de la noche, ya mañana tendría tiempo de pensar en otra cosa que no fuese Monique.


Chicos/as les pido mil disculpas, me ha costado mucho hacer este capítulo pero ya estoy trabajando en el siguiente.

Hablaremos más del embarazo de Carmen y otros detalles.

No estoy particularmente orgullosa por su extensión pero...

Ustedes dirán sobre la forma en que escribí este capítulo, si les gusta o prefieren los P.O.V.

Los Y Las quiero un montón. Espero sus críticas. Ya saben, dejen reviews por favor. Siempre ayudan a animarme.

Trish Cullen