Las cosas en Sunagakure se estaban poniendo tensas, necesitaban elegir un Kazekage la estabilidad política no podía estar sólida sin alguien al mando, el consejo no lograba tomar una decisión. Las posibilidades que tenía Suna eran pocas, tenía muchos y muy buenos shinobis pero los mejores poseían un corazón oscuro, ahora que Suna estaba mejorando sus relaciones con las demás aldeas lo menos que necesitaba era un líder que los guiaría directo a una guerra. Los ancianos tenían a sus candidatos favoritos, pero aun así no llegaban a un acuerdo, Gaara estaba dentro de esos candidatos, aunque no era del gusto de la mayoría, Sasori de la Arena Roja era un candidato mucho más popular. Sin embargo, a él no le interesaba el puesto de Kazekage, sus abuelos Chiyo y Ebizo tenían mucha influencia política el marionetista sabía muy bien que no había mejor ninja como Sabaku No Gaara, en los últimos años había demostrado un cambio radical, además de ser alguien maduro, astuto y muy fuerte después de todo era descendiente del anterior Kazekage que mejor sucesor que su propio hijo. La familia de Sasori y la familia de Temari pertenecían a las dos familias más poderosas y respetadas de la región, ambas venían de una rama noble y antigua de su país. Así que una vez aliada la influencia de los Sabaku No y Akasuna No tenían dos de las terceras partes de los votos a su favor, de esta forma nombraron a Gaara el nuevo Kazekage.
Mientras tanto en Konoha el Nara había despertado demasiado aterrado porque en su mano se había dibujado una flor de jazmín intentó una y mil veces lavarse, se talló con cuánto pudo pero nada la borraba, por más vergüenza que sentía fue hasta Lady Tsunade para que lo revisara, la mujer se echó a reír cuando lo examinó no era más que una pequeña travesura, alguien le había lanzado un hechizo de amor lo bastante inocente no había nada de qué preocuparse solo era cuestión de días para que se le borraran por si solas, el shinobi se veía bastante molesto a él que carajos le importaban esas cosas, la Hokage sacó de su escritorio un par de guantes, anda será mejor que te marches pronto llegara el Kazekage.
La Quinta Hokage le había asignado escoltar al Kazekage hasta que concluyera su estadía, a lo lejos vio la figura de tres hombres acercarse, los reconocía claramente eran el Kazekage, Kankuro y el maldito pelirrojo. Shikamaru ni siquiera se preocupó en disimular la repulsión que le provoco reencontrarse con ese hombre, los escoltó hasta la torre de la Hokage donde se llevaría a cabo la reunión. Antes de dar inicio el Nara observó la cercanía con la que Sasori se dirigía a los hermanos de la Arena hablaban con bastante familiaridad incluso Kankuro bromeaba con dicho shinobi.
Para cuando llegó Lady Tsunade escuchó claramente como Sasori llamó al Kazekage por Gaara-kun definitivamente eso no le agrado, le disgustó bastante, ¿Qué diablos? Le estaba hablando a su Kage no a un compañero de equipo, ¿Por qué había tanta confianza en ellos?; La reunión trató de la posibilidad de retomar los exámenes Chunin, Gaara iba a tomar la palabra, pero Sasori intervino se convirtió en el centro de atención, se había mantenimiento muy certero en cada pauta que marcaba cuando algo no le parecía, sabia manejar bien los intereses de Suna. No fue hasta el siguiente día, cuando por fin los Kages llegaron a un mutuo acuerdo. El domador de sombras tenía un nuevo objetivo, descubrir quién era ese tipo.
Ese mismo día Kankuro y el Nara ya se encontraban trabajando juntos elaborando un plan de trabajo para los exámenes, moría de curiosidad por saber de Sasori así que, cuidando muy bien no parecer demasiado obvio preguntó un par de cosas sobre Suna esperando el momento adecuado para poder preguntar lo que quería.
- ¿Hace mucho que conocen a Sasori?
- Si, desde nuestra infancia, nuestra familia se ha llevado muy bien con ellos desde hace muchos años.
- Ya veo, así que se conocen bien.
Shikamaru continuó con el interrogatorio, - Y ¿qué hace exactamente?
Kankuro miró al shinobi bastante extrañado, pero igual respondió, - Sasori es un genio, fue chunin a los 8 años, tiene el rango de jounin experto en el uso de marionetas y creador de venenos, no me extraña en absuelto que a sus 15 años haya sido el líder de ANBU en nuestra aldea.
- Vaya, sí que es todo un genio, - respondió el domador de sombras bastante sarcástico, en su mente no le sorprendía, por favor nadie podía ser más inteligente que él, excepto su padre. ¿Qué tiene de genial un tipo con cara de mujer que además juega con muñecas?
Ese hombre le parecía de lo más simple. Pero parece ser que nadie opinaba igual, para gusto de él sus compañeras se sentían convenientemente atraídas por Sasori cuando se esparció el rumor de su linaje, inteligencia, de sus increíbles habilidades en el campo de batalla y de la gran educación que lo atribuía todas quedaron encantadas pero Sasori nunca se dio aires de nada, además solo tenía ojos para una mujer, que a diferencia de Shikamaru no buscaba en ocultar sus verdaderos sentimientos, en cuanto tuviera la oportunidad de hacerle saber sus intenciones a la princesa del viento lo haría sin rodeos, pues tenía años de amarle en silencio.
Los ninjas continuaban trabajando hasta que fueron interrumpidos por una tercera voz, era Sasori después de haber trabajado todo el día con el Kazekage mandó a decir que podían tomarse un descanso, Kankuro a toda prisa transcribía a la velocidad de luz, debía terminar cuanto antes, un brillo en los ojos lo delataba, le urgía salir de ahí corriendo, el pelirrojo solo sonrió y una gotita de sudor pasó por su frente.
El domador de sombras los escoltó por toda la aldea, le estaba costando dificultad estar tan cerca del Akasuna No, trato de ser lo más indiferente posible, después de llevarlos a comer anduvieron recorriendo las calles de la ciudad, al pasar por un callejón dos voces femeninas se escuchaban en plena riña, el Nara conocía a la perfección las poseedoras de dicha voz. Era Sakura e Ino pelando por Sasuke como siempre. Les llamó la atención que a su lado estaba un local de una anciana lo bastante extraña, dicho local había sido el motivo de la pelea entre las dos kunoichis. Cuando Ino vio a uno de sus mejores amigos acercarse le habló, para convencerlos de dejarse envolver por la anciana.
- Vamos mis jóvenes amigos, acérquense no sean tímidos. Se ve que son unos muchachitos lo bastante fuertes, ¿les gustaría saber cómo les ira en el futuro? Les puedo leer las cartas o quizá un hechizo de amor, pero no cualquier hechizo.
La anciana se dirigió a Kankuro y Sorori pues parecían forasteros.
- Anciana soy un ninja, no tengo tiempo para pensar en eso, - expresó el castaño.
- Te mostrare algo interesante.
Kankuro lanzó una mirada de complicidad al pelirrojo, - ¿por qué no le muestra a él?
- Kankuro a mí no me metas en tus asuntos, - declinó el otro marionetista.
La anciana tomo rápidamente la mano del pelirrojo, el castaño lo estaba sujetando lo bastante fuerte para que no escapara, vaya que estaba disfrutando ese momento.
- ¡No Kankuro, vete al infierno!, - Gritaba el shonobi.
- Lo que haré será muy sencillo. – Dijo la anciana. – Les explicare, arrojaré sobre su amigo uno de mis polvos mágicos, hay doce tipos de flores según su fecha de cumpleaños, en la mano derecha del jovencito se le dibujara una de ellas, aquí viene lo interesante, el mismo tipo de flor se le aparecerá a la persona con quien compartirá toda su vida. ¿Qué les parece?
- Usted hágalo anciana, hágalo, - decía a carcajadas Kankuro.
Y la anciana lanzo los polvos mágicos sobre Sasori, tal y como lo había dicho, en su mano se dibujó una flor de cerezo, ahora solo faltaba por descubrir quién sería aquella chica que portaría en su mano izquierda la otra flor, el dibujo solo estaría unos cuantos días antes de borrarse. Dentro de los espectadores, uno de ellos camino unos cuantos pasos hacia atrás, esa persona era Shikamaru, quien no dejaba de tocarse la mano pues el llevaba consigo una flor de jazmín, atónico miraba para todos lados, era como si sintiera que todo mundo lo estuviera mirando. Su compañera Ino notó los nervios del shinobi, pero no podía imaginar que era lo que realmente le ocurría. Después de eso, el Nara pasó a dejarlos al hotel donde se hospedaban, por nada del mundo se quitaría esos benditos guantes se decía a sí mismo, antes de llegar al distrito Nara, pasó a ver a su mejor amigo, había sido un día lo bastante largo, una que otra vez al shonobi le gustaba romper un poco las reglas, buscaba la manera de beberse unas cervezas, Chouji lo acompaño, el domador de sombras tenía tantas ganas de sacar ese repudio por el shonibi de la Arena, casi lo había olvidado después de lo que paso con la anciana que se toparon en la tarde. Solo se tomó unas cuantas cervezas y se fueron del bar.
Mientras caminaba con su típico andar, no notó que todo ese tiempo se estaba dirigiendo al bosque Nara, allí se sentó un momento, su cabeza comenzó a dar vueltas una y otra vez, dicha kunoichi no dejaba de aparecer una y otra vez de su mente. Se sintió observado, y no estaba del todo mal, alguien lo había siguiendo. Era Hanako.
Llevaba puesta una diminuta falda dándole una buena vista al shinobi, quién mejor se volteó a otro lado, pero Hanako estaba decidida a todo quería a Shikamaru para ella, se sentó a su lado y conversaron un rato después de eso ella comenzó a acariciar su cabello, poco a poco bajó su mano hasta su pecho, Shikamaru detuvo su mano.
- ¡Oye no hagas eso!
- ¿Porque no? ¿No te gusta?
- Escucha, no es correcto.
Ella no tenía ni la más mínima intención de parar, comenzó a desabrochar el chaleco del ninja y lo beso, el Nara no quería y cuando estuvo dispuesto alejarla la luz de la Luna reflejaron sus ojos, y pudo ver unos hermosos ojos color verde aguamarina, el alcohol había hecho algo de efecto, imaginó aquellos hermosos ojos que tanto lo hechizaban. Se dejó llevar por el momento, tomó a Hanako por la cintura y la beso apasionante, la kunoichi le quitó por completo el chaleco lo acaricio por encima de la camisa hasta que se la quito, Shikamaru era muy sexy a pesar de ser delgado estaba muy marcado, poseedor de un cuerpo de ensueño, posó su mano sobre el pantalón y comenzó a acariciar su parte íntima el cual comenzaba a ponerse dura, Shikamaru acaricio los senos de la castaña y comenzó a masajearlos una y otra vez, desabrocho su blusa, bajó por su cuello hasta llegar a sus senos y quitó el brasier, Hanako disfrutaba los besos del Nara sobre su piel, él la sujetaba con fuerza y metió una mano sobre la falda, acariciado toda la pierna hasta llegar a su zona íntima era tan bueno en eso, masturbaba a Hanako como todo un experto, la kunoichi gritó suavemente su nombre, la voz de la castaña lo hizo entrar en razón, ¿qué diablos estaba haciendo? entonces Shikamaru paró, paró de golpe.
- Hanako vete a casa
- Espera Shikamaru no te vayas.
- Enserio Hanako, no te quiero lastimar, además yo le pertenezco a otra mujer, - Shikamaru lo dijo sin pensar.
- Tienes novia?
- No, pero yo... olvídalo, si no te vas tú me voy yo.
Y se fue, dejando a Hanako llorando… sin prestarle atención a su mano. Ella tenía la flor blanca de jazmín.
