Mi Mejor Amiga

XI

"Sentimientos encontrados"

—¡Sakura! — me regañó mi profesor después de que caminé hacia Lya, la giré hacia mí y le di una bofetada nada delicada.

—¡Ofrecida! — casi le grité en su cara —¿Qué no ves que no le gustas? Te está empujando para que lo dejes en paz ¿No te da vergüenza? — la miré con mucha furia. Sinceramente ni yo me reconocía.

Todos los presentes, incluyendo concursantes, maestros y mis amigos, vieron la escena. Pero no me importó. Esa fácil estaba besando a mi amigo.

—¡Tú…! ¡Arg! — gruñó muy molesta y se fue —¡Me las pagarás niña tonta! — salió casi corriendo del auditorio.

Todos se quedaron en silencio. Yo reaccioné y me avergoncé mucho.

Fye me miraba muy sorprendido, pero una leve sonrisa se asomó entre su asombro. Syaoran se acercó a mí y me miró con desaprobación.

—Lo… lo siento— bajé la mirada muy apenada, nunca creí ser capaz de hacer aquello, pero algo se encendió en mí y no pude contenerme.

—No tienes porqué disculparte— dijo mi amigo con una sonrisa, aligerando el pesado ambiente —Te agradezco que lo hayas hecho— rio —No podía quitármela de encima.

Me dijo mirándome con orgullo, o al menos eso sentí.

Muy diferente a mi maestro, quien me miraba seriamente. Kaho se limitaba a observar la escena algo incómoda, pero me miraba con una sonrisa igual a mi amigo.

En este momento sólo puedo pensar: "¡Trágame tierra!"


(Pov's Narrador)

Kaho y su alumno iban hacia la sala de maestros, pues él había dejado sus cosas ahí con la ayuda de su maestra.

—¿En qué piensas, Fye? Te veo muy sonriente— comentó ella, casi sabiendo la razón.

—En lo que hizo Sakura— sonrió más ampliamente —Si lo hizo con tal fuerza y coraje debe ser por algo.

Kaho suspiró con una sonrisa.

—Tienes razón. Fye, estoy segura de que ella siente algo por ti, pero no se ha dado cuenta. Tienes que demostrarle directamente tus sentimientos para que puedan ser correspondidos.

Al decirle esto, el rubio se quedó pensativo.

—No me digas que temes confesar tus sentimientos— lo miró incrédula. Él se sonrojó levemente —No puedo creerlo. Las chicas te buscan a diario para declarársete y te da miedo hablar con la mujer que amas. Qué ironía…— sonrió sorprendida su querida maestra.

—Es complicado…— suspiró, tomando sus cosas y saliendo de la sala de maestros junto con Kaho.

—¿Y Dónde está Sakura? — preguntó ella.

—Se adelantó a mi auto, pero el profesor Li insistió en acompañarla— arrugó en entrecejo.

—¿No te cae bien?

—No.

—Entiendo— sonrió —Estoy segura de que aprovechará el momento para hablar con Sakura y decirle que no estuvo bien lo que hizo— suspiró, pues conocía a su colega y era muy estricto en cuanto a seguir las reglas.

Fye suspiró algo molesto.

Se despidió de su maestra y le agradeció por todo su apoyo y asesoría para el concurso.

Se apresuró a llegar a su auto, pues sabía que Sakura estaría con el tal Syaoran.

Los vio de lejos y al parecer él estaba muy serio, pero ella se veía normal.

—¿Nos vamos? — preguntó el rubio sin reparar en la presencia del maestro.

—Sí— asintió ella —Gracias por acompañarme Syaoran— le sonrió a su maestro y éste correspondió igual.

—Piensa en lo que hablamos— le dijo él, despidiéndose de ella y retirándose.

Fye le abrió la puerta del auto.

Durante el camino ambos iban en silencio.

Él se sintió muy orgulloso de que su mejor amiga hiciera aquello y estaba feliz… hasta que vio a Syaoran muy cerca de ella, no dejándola sola en ningún momento y eso no le agradaba. No podía evitar sentirse algo celoso.

—¿Crees que estuvo mal lo que hice? — preguntó avergonzada, rompiendo el silencio.

—Para nada— respondió de inmediato, con una sonrisa. La castaña se sonrojó mucho —Bueno, no está bien golpear a una chica, pero si yo hubiera estado en tu lugar hubiera hecho lo mismo, pero más fuerte— rio y la miró unos segundos —Gracias— sonrió sincero, pero luego se puso algo serio.

—¿Qué sucede? — se extrañó por su cambio tan repentino.

—Nada…

—Te conozco ¿Qué sucede? — insistió. Fye hizo una mueca de incomodidad.

—¿Qué te dijo Syaoran mientras yo no estaba? — preguntó serio, de golpe y cortante.

—Me llamó la atención por lo que hice, no debí comportarme de esa manera— se avergonzó un poco —Fue todo— mintió —Discúlpame por no decirte toda la verdad, pero cómo te puedo explicar que Syaoran cree algo que no es verdad, digo, yo no estoy enamorada de ti ¿O sí? No fueron los celos lo que me hizo actuar ¿O sí?— dentro de su mente había un caos total.

Empezaba a darse cuenta de que realmente sentía algo más que amistad por su amigo.

Un año después…

Sakura de veinte años y Fye de veintiuno, ambos a un año de terminar sus carreras.

—¡Fye! — la castaña corrió hacia él y lo abrazó de sorpresa. El se sonrojó mucho al sentir su pecho contra el de él.

Ella había ido a buscarlo a su escuela para darle una noticia.

—¿Qué sucede? — preguntó sonriente ante el efusivo saludo.

Todos los miraban disimuladamente, incluyendo a Lya, quien no se volvió a acercar al rubio, pero lo miraba siempre desde lejos y sentía una gran envidia al verla con él.

—¡Me dieron una excelente noticia! ¿Recuerdas hace dos años, el concurso en el que participaste y ganaste primer lugar? Bueno, ahora Syaoran me integró a un concurso de ese tipo, pero en mi universidad— explicó muy contenta —Aún no nos dicen cuál será el premio, pero hay rumores de que algo magnifico.

—Me alegra mucho— suavizó su mirada, sonriendo al verla tan feliz —¿Y cuándo es ese concurso? Porque… si no te molesta puedo ayudarte a escoger un buen platillo— sugirió emocionado.

—¡Si! ¡Gracias! — exclamó feliz —Pero… el concurso es mañana— se mortificó.

—¡¿Qué?!

—Lo adelantaron— frunció sus labios con mortificación.

—No te preocupes ¿Tus clases terminaron ya? — ella asintió —Bien, vayámonos a casa para practicar y elegir el platillo con el que participarás— propuso.

—Pero… aún tienes clase ¿no? — Fye la tomó de la mano y el corazón de ella se aceleró a mil por hora con ese simple acto.

—Sí, pero…— puso un dedo sobre los labios de su amiga —No digas nada— sonrió traviesamente y la jaló de la mano para ir directo a casa.

—¿Te vas a saltar las clases? — preguntó ella ya estando arriba del auto. El rubio se encogió de hombros y rio.

—Por una vez en la vida no pasa nada— sonrió traviesamente y encendió su auto.

Llegaron directo a la casa de él, pues su cocina estaba mejor equipada para asuntos como ése.

—¿Cuáles son las bases del concurso? — preguntó él, poniéndose un delantal a la cadera y pasándole uno a su amiga.

—Consiste en postres solamente, puede ser de cualquier país.

—Bien, ya tengo en mente que puede ser…—Miró a su amiga con una sonrisa misteriosa.

—¡Moellux de chocolate!— dijeron ambos al unísono.

—Sencillo, pero sublimemente delicioso— dijo él, sonriente y casi imaginándose el sabor en su paladar.

—Y si me dices el secreto de tu receta…— se saboreó los labios —…Ganaré el primer lugar— rio, pues Fye nunca había querido pasarle el secreto.

—Tramposa— pellizcó su nariz, ella se puso muy nerviosa ante el acto —¿Qué sucede?

—Na-nada Fye— se sonrojó.

El rubio se extrañó, pues su amiga tenía tiempo actuando de manera extraña. Antes le hubiera reclamado por pellizcarle la nariz, o se la hubiera devuelto, pero ahora no. Ahora sólo sonreía, se sonrojaba y se ponía sumamente nerviosa.

—Bien, empecemos— sonrió dulcemente ante la inocencia que irradiaban los ojos de su amiga —Hagamos un delicioso moellux au chocolat et framboises (1)— dijo en un perfecto francés.

—No sabía que hablabas francés— se sorprendió ella, Fye rio.

—Hay muchas cosas que aún no sabes de mí, mi querida amiga— acarició su barbilla juguetonamente, haciéndola sonrojar intencionalmente —¿Por qué te sonrojas? — se acercó mucho a su rostro, con la intención de seguir haciéndolo.

—Por nada— giró su rostro muy avergonzada —mejor comencemos porque no nos va a alcanzar el tiempo— le dio la espalda, tratando de ocultar su creciente sonrojo.

El rubio se dedicó a empezar la preparación del postre, pero no pudo contener una risilla, le encantaba molestarla de esa manera.

Más tarde Touya llegó a casa y se asustó al no encontrar a su hermana ahí. Fue a buscarla a casa de su vecino ¿Dónde más podría estar si no es ahí?

Ya era de madrugada, pero aún había luces encendidas.

Tocó a la puerta y Fye abrió.

—¿…Hola? — saludó extrañado, pues su amigo traía mandil y harina desparramada por todo el cuerpo además de un poco de chocolate en el rostro.

—¡Touya! — se alegró —Ven, pasa; tienes que probar lo que Sakura preparó.

El galeno entró extrañado y cauteloso, se asomó a la cocina. Su hermana parecía dar los últimos toques a un postre que se veía completamente gourmet y muy delicioso.

—Hermano— se alegró de verlo ahí —Vamos, prueba— le dio unos cubiertos en la manos para que lo hiciera.

Touya, sin entender nada, se limitó a tomar los cubiertos y probar el manjar.

—Wow… vale la pena estar pagando tu universidad— bromeó.

—¡Hermano! — rio. Fye hizo lo mismo.

—Está delicioso— reconoció —pero… ¿Cuál es el motivo? — se extrañó.

Los jóvenes se miraron cómplices. Después le explicaron tranquilamente sobre el concurso del día siguiente.

—Que bien, me enorgullece que te hayan elegido de entre todos los alumnos— sonrió mirando a su hermana, cuánto había crecido…

—Gracias hermano— lo abrazó por el brazo, muy feliz.

—Felicidades monstruo— puso su mano sobre su cabeza y revolvió los largos cabellos castaños que caían como cascada a su espalda.

—¡Touya! — se quejó. Fye soltó una carcajada.

—Estoy cansado— bostezó el médico —Iré a descansar— miró de manera extraña al rubio —¿Les falta mucho?

—Sólo nos falta un postre para terminar— dijo ella.

—De acuerdo— seguía mirando raro al rubio.

—¿Touya? — preguntó el "acusado" por la mirada fría y penetrante del hermano de su amiga.

—Se van a quedar solos, en la noche…— ahora miró a ambos —…donde se les ocurra hacer algo que no deban, yo mismo me encargo de separarlos— parecía tener un tic en el ojo.

El rubio se sonrojó como un tomate, igual Sakura.

—¡Touya! ¡pero qué cosas dices! Entre Fye y yo sólo hay cariño de amigos— antes lo decía muy segura, pero ahora lo dudó un poco y no salió tan natural.

El doctor Kinomoto miró fijamente al rubio, pues sabía de sus sentimientos hacia ella mejor que nadie.

—Estaré vigilándolos— se despidió con cara de pocos amigos.

—Ay hermano…— murmuró algo abochornada cuando éste ya se había ido.

—¿Continuamos? — sugirió el rubio y ella asintió gustosa de que su amigo hubiera preferido no charlar sobre lo ocurrido segundos antes.

Ambos disfrutaban enormemente esos momentos juntos.

—Bien, hay que revolver todo esto— se enrolló las mangas y comenzó a batir, pero su trabajo fue detenido por el rubio, quien puso una mano sobre el brazo de la castaña, espantado.

—¿Qué es esto? — él se asustó mucho al ver varios moretones muy marcados en los brazos de ella.

—Oh, eso…— no pareció sorprenderse —No estoy segura, hace unos días aparecieron— dijo como si nada.

—Pero… ¿No te golpeaste con algo? — preguntó perplejo, pues parecían venir de golpes muy fuertes.

—No— respondió como si nada, viendo también sus moretones —¿Es extraño no? — miró sus marcas y luego vio los ojos consternados de su amigo.

—Bastante…— soltó el brazo de su amiga y ella siguió con su trabajo, pero se agotó muy fácilmente.

—Déjame a mí— la tomó de la cintura desde atrás y la movió de su lugar.

—Gracias…— suspiró sonrojada y cansada de tanto batir.

Los ojos claros del rubio se clavaron disimuladamente en la figura femenina que permanecía recargada en el horno a un lado de él.

—Está más delgada que antes…— pensó, pues ya toda su ropa le quedaba holgada y además pudo sentirlo cuando la tomó de la cintura.

Un rato después…

—Terminamos— exclamó victoriosa al ver los postres en frente de ambos. Todos tenían una apariencia deliciosa y delicada.

—Abre— le ordenó el rubio con un tenedor en frente de su boca. Ella obedeció y probó el manjar —¡Está delicioso! Sólo espero que mañana al prepararlo me quede igual.

—Tiene que— alzó una ceja —Repasamos muy bien las recetas y te debe quedar igual— pidió exigente.

—¡Sí profesor! — dijo ella sonriente, pero luego bostezó.

—¿Estas cansada?

—Un poco

—¿Te llevo a casa?

Ella negó. Cambiando de inmediato el tema. No quería irse.

—¿Qué haremos con todo lo que sobró?

Ambos miraron la cocina hecha un revoltijo de vasijas y cosas dulces.

—Mmm… ya sé— el rubio tomó con su dedo algo de chocolate derretido y embarró un poquito en la mejilla de ella.

—¡Fye! — rio con ganas, pero hizo lo mismo con él.

Ella tuvo que correr, pues él tomó más chocolate y la persiguió por la casa hasta arrinconarla contra una pared, poniendo sus brazos a los lados de ella, dejándola sin escapatoria.

—Où allez-vous ma belle Sakura avec du chocolat? (2)— preguntó en un perfecto acento francés.

Ella se sonrojó mucho, entendiendo lo que dijo.

Él sonrió ante el sonrojo, después miró la comisura de sus labios, justo donde tenía manchas de chocolate.

—Que desperdicio de chocolate— y sin decir una palabra más, dio un paso al frente y se inclinó sobre ella hasta que sólo unos centímetros separaban sus rostros. Y muy sutilmente con la punta de su lengua retiró todo el chocolate delicadamente.

Sakura juraba que su corazón se escuchaba en toda la casa.

—Fye— se sonrojó como nunca y él lo notó, sólo sonrió pícaramente.

El rubio cada vez se podía contener menos y con el paso de tiempo se iba mostrando más desenvuelto con ella.

Miró los ojos de Sakura, éstos lo veían con un nuevo sentimiento que no pudo definir, pero eso no fue lo que lo acercó más a ella, sino el deseo irrefrenable se sentir sus labios con los de ella. Ahora no hizo nada para evitar que ese impulso tomara el control de todo su cuerpo, sólo se dejó llevar.

Ella vio cómo la distancia entre ambos se hacía más pequeña; sabía que la iba a besar, pero no movió ni un solo musculo para evitarlo, sabía que no debía pasar esto entre amigos, pero ahora que se había dado cuenta de lo que sentía por él, no podía evitar querer que la besara…

Sus labios estaban a milímetros de unirse en un dulce y anhelado beso, pero de pronto…

¡Miau!

El sonido de un fuerte maullido, seguido por el estruendoso ruido de varias vasijas y platos caer al suelo, los detuvo del hermoso momento que estaba por ocurrir.

—Tommy— murmuró Fye, cerrando los ojos con fastidio, frustración, enojo y decepción. Todo junto en una mueca muy extraña que Sakura nunca había visto en él y que por cierto le causó mucha gracia, pero contuvo su risa porque al parecer se había decepcionado de verdad.

Tristemente se separaron y fueron a ver el desastre que hizo el lindo gatito, interrumpiendo un momento que pudo haber culminado en un hermoso e inolvidable beso. Para ambos había sido tan real como desconcertante.

Limpiaron el desastre y pronto ambos corrían por la casa, cada uno con una cuchara llena de chocolate. Olvidaron lo que estuvo a punto de suceder.

—¡Ven acá! — exigió Sakura riendo, pues su amigo había subido las escaleras corriendo. Ella dudó en subir, pues le daba vergüenza.

—Atrápame— rio con fuerza el rubio.

Sakura lo perdió de vista y próximamente escuchó el sonido de una puerta cerrarse.

Perfecto. Se había escondido.

A la castaña no le quedó de otra más que subir.

Todo estaba muy oscuro, sólo veía la luz de la luna que entraba por la ventana que había al fondo del largo pasillo. Había al menos cinco puertas en el pasillo; la primera ya sabía que era un baño, así que se decidió a abrir la siguiente. Era un cuarto muy amplio, parecido al de Fye. Seguramente es el cuarto que él tiene para Yuui cuando éste despierte.

Abrió la siguiente puerta, pero se llevó una gran sorpresa al prender la luz y ver que el cuarto parecía un estudio de música, pues tenía la guitarra que ella le regaló recargada en su base, un teclado conectado y bien acomodado en una pared y el piano de cola que se ganó ocupando el centro de la habitación. Lo que más le llamó la atención fue la guitarra eléctrica recargada en otra base y una batería perfectamente armada y equipada en un rincón.

No sabía que también le gustaban estos instrumentos— pensó con una sonrisa. Lo buscó, pero no estaba en ese cuarto, así que salió y abrió la puerta de enfrente y se llevó una sorpresa aún más grande.

Todo el cuarto estaba lleno de lienzos con hermosos paisajes y retratos. Toda la habitación parecía un desorden organizado, pues tenía varias obras empezadas y otras ya terminadas. No quiso tardarse mucho, pues temía que Fye la descubriese husmeando, pero su curiosidad era tan grande por conocer más de él, que no resistió las ganas de ver los cuadros.

El primero que vio era del famoso London eye de Londres, con paisaje de noche; el segundo cuadro le conmovió más, pues era un retrato de su familia, ahí estaba él, Yuui, su padre y su madre, vaya que ella era una mujer verdaderamente hermosa, con cabello muy largo rubio y unos hermosos ojos miel, en cuanto a su padre, tenía un rostro muy serio y aparentaba ser muy frío, pero sus ojos eran iguales a los de Fye.

La siguiente pintura la conmovió mucho, pues era una pintura de él y su hermano, ambos sonrientes y felices de la vida.

—Yuui…— susurró ella, acariciando el óleo bajo sus dedos.

Pero lo siguiente que vio la dejó sin palabras, no sólo uno ni dos, sino ¡Cuatro pinturas de ella! Un par terminado y el otro a medias.

En uno estaba ella sonriendo tiernamente, sólo salía su rostro y parte de sus hombros; en el segundo terminado estaban ambos, igual que en la foto que se tomaron juntos, pero en la pintura Fye la abrazaba desde atrás y ella correspondía poniendo sus manos sobre sus brazos. Esta pintura le robó el aliento, de sólo imaginárselo abrazándola de esa manera… se puso colorada.

La siguiente pintura mostraba a penas unos trazos a lápiz de lo que parecía ser un árbol y alguien debajo de él, descansando.

—Wow…— puso ambas manos sobre su pecho, pues su corazón intentaba salirse al ver la última pintura. Aún le faltaban algunos toques, pero la imagen plasmada ahí la dejó sin aliento…

—Fye y yo… besándonos— su rostro comenzó a sentirse tan caliente que temió tener temperatura. No podía creer lo que sus ojos veían ¿Por qué su amigo dibujaba algo así? y ¿Por qué ella sentía que eso lo vivió en algún momento? Pues la imagen era tal como lo ve todas las noches cuando sueña con ese beso…

Aún con el corazón a mil por hora decidió dejar todo como estaba y salir de ahí. Cerró la puerta y se quedó recargada en ella, pensando y respirando muy agitadamente.

Tengo que admitirlo, en este último par de años me he dado cuenta de que siento algo más por él y no es sólo amistad… yo lo amo…— sintió un pequeño dolor en su corazón —¿Qué quiere decir él con esa pintura? ¿Tendrá el mismo sueño que yo? O… o será a caso que eso si sucedió— llevó sus dedos hasta tocar sus labios.

Después de unos minutos reaccionó y cayó en la cuenta que ya llevaba un buen rato ahí parada ¿Fye seguiría escondiéndose? No ha dado señales de vida.

Trató de recuperarse y dejar lo que vio de lado, pero a cada segundo la imagen asaltaba su mente y hacía que su corazón diera un brinco y su estómago se revoloteara lleno de mariposas.

Ya sólo le faltaba una puerta por inspeccionar, sin duda era la habitación de él.

Abrió la puerta silenciosamente. Las luces estaban apagadas y las cortinas cerradas, sólo dejaban pasar un haz de luz de luna, que rebotaba sobre el rostro níveo del rubio, recostado bocarriba sobre su cama, daba la impresión de que sólo se echó.

¿Estará dormido? — se acercó lentamente a él, hasta llegar a su lado. Notó su respiración acompasada, comprobando con esto que realmente dormía —Creo que hice que te desvelaras mucho— pensó mientras sonreía tiernamente.

Unas inmensas ganas de acariciar su cabello nacían de pronto, pero debía detenerse.

Ella lentamente y sin pensar en las consecuencias, se subió a la cama del rubio e inocentemente se acomodó a un lado de él, aspirando su característico aroma tan varonil.

—Fye…— suspiró antes de quedar completamente dormida. Ambos seguían llenos de harina y chocolate, con zapatos y mandil, pero aún así se durmieron debido al gran cansancio.

El rubio se removió durante la noche, pero al hacerlo su mano se topó con algo desconocido. Se despertó súbitamente, recordando que antes de quedar dormido jugaba con Sakura y…

¡Sakura! — pensó alarmado, pero se tranquilizó al ver que lo que sintió momentos antes era ella —Sakura…— sonrió al verla durmiendo pacíficamente a su lado.

Se puso de pie sin despertarla y le quitó los zapatos, él hizo lo mismo y se volvió a acostar a su lado, acunándola entre sus brazos.

No le importaba que pudiera despertar y se diera cuenta. El impulso dentro de él era más fuerte y no le importaba nada más que estar con ella.

—Fye…— susurró entre sueños, abrazándose a él.

Su corazón se aceleró como si fuera un adolescente con su primer amor. Sus mejillas enrojecieron y su respiración se hizo dificultosa. La estrechó más entre sus brazos y aspiró su deliciosa fragancia.

—Te Amo— susurró muy bajito para luego besar su frente. Ella aún dormida sonrió.

Después de unas horas, el insistente sonido del timbre de la casa los despertó.

—¿Quién… podrá ser? — se talló los ojos el rubio. Sakura hizo lo mismo para después caer en cuenta de lo que estaba pasando.

Ambos se sonrojaron mucho al encontrarse abrazaditos en la cama.

El timbre no paraba de sonar.

Sakura saltó de un brinco de la cama y tomó su celular. Casi le da un infarto por dos cosas:

-La hora.

-Las llamadas perdidas.

—¡Oh por Dios! ¡Son las siete de la mañana! ¡Y tengo quince llamadas perdidas de mi hermano!

—No…— pasó ambas manos sobre su rostro para luego brincar como un resorte y bajar con Sakura a abrir la puerta, pues seguían tocando.

—¿Qué demonios sucede? ¿Por qué no contestas mis llamadas y no abres la puerta? — entró a la casa muy molesto.

—Perdón hermano— pidió muy angustiada.

—No pierdas tiempo y ve a bañarte— le exigió, apuntando con su mano la puerta de salida.

—Sí— vio por última vez a su amigo y salió.

—Discúlpanos Touya, nos quedamos dormidos y olvidamos poner despertador— explicó muy avergonzado.

Touya lo miró con enfado.

—Mi hermana estuvo toda la noche contigo ¿Tengo motivos para desconfiar de algo? — preguntó peligrosamente serio. Fye se estremeció con la mirada amenazante que le dirigía.

—No, no hay motivos— controló su miedo y respondió firme y seguro.

—Bien— se dio media vuelta y se fue.

Cuando al fin estuvo solo, se tiró en el sillón más cercano, tratando de respirar normal de nuevo.

—Sí que puede asustar cuando se lo propone…


Afortunadamente se alistaron a tiempo para llegar al lugar donde se llevaría a cabo el concurso.

—¿Qué sucede Fye? — preguntó Sakura, llegando con su amigo al lugar donde se llevaría a cabo.

—Tu hermano me asustó mucho— dijo algo serio.

—Lo siento mucho Fye— lo miró avergonzada, pero divertida.

—¡Sakura! — la saludó muy enérgico y emocionado por el concurso.

—Hola Syaoran— saludó sonriente.

—Ven conmigo, en un momento dará inicio el concurso y aun no te cambias— la tomó de la mano alejándola de Fye. Éste se molestó notoriamente.

—Nos vemos más tarde— dijo Sakura, algo triste al alejarse así de su amigo.

Mientras tanto el rubio se quedó un poco preocupado por su amiga, pues la notaba muy pálida y algo cansada.

Fye siguió caminando hasta llegar al área donde estaría la audiencia, pues todos observarían el concurso desde una butaca, donde se pueden ver todas las unidades de cocina, una para cada participante de cada universidad culinaria.

—Ya estoy lista— salió Sakura de los probadores y se mostró a su maestro.

—Te ves muy linda— la miró de pies a cabeza. Ella vestía un pantalón negro de resorte y una filipina blanca con bordes negros al igual que los botones, también un pañuelo rojo adornando su cuello y un gorro blanco en forma cilíndrica. Parecía toda una profesional.

—Gracias— sonrió, levemente sonrojada.

—Te queda perfecto— le sonrió el "ogro" —Vamos. Te llevaré a tu unidad— la tomó de la mano de nuevo. No era necesario, pero de él nacía el hacerlo y al ver que ella no se negaba suponía no habría problema.

En el camino ella se detuvo.

—¡Fye! — le llamó al verlo de espaldas, cerca de ahí.

El rubio se giró hacia ella, pero no era el mismo rubio.

—Oh, lo siento, creo que lo confundí— se disculpó muy apenada.

El aludido sonrió divertido.

—No te preocupes— le guiñó un ojo.

Se parece tanto a Fye, excepto por los ojos— pensaba, aún muy asombrada con las similitudes.

—Fye está por allá— el desconocido señaló con su mano al público en una de las tantas butacas.

—¿Acaso lo conoces? — empezó a tutearlo, pues él lo hacía y no se veía mayor que Syaoran.

—Sí— sonrió —Trabajamos juntos en un restaurant. Me llamo Usui y tú debes ser Sakura.

—Sí, mucho gusto Usui— sonrió alegre —Fye me ha hablado de ti, dice que son muy buenos amigos.

—Sí— sonrió amablemente.

—¿Vas a participar en el concurso? — preguntó ella al verlo con uniforme de cocina.

—Algo así— se encogió de hombros.

—Vamos, el concurso dará inició— trató de no ser mal educado, pero si no se la llevaba su área, podría ser descalificada.

El maestro de ceremonias dio inicio, presentando a las universidades participantes y al jurado.

—¡Waoh! Usui es el juez principal— se sorprendió Sakura, pero se preparó, pues sólo tenían cuarenta minutos para preparar su postre.

Fye miraba cómo se desenvolvía como pez en el agua. Se sorprendió con su gran habilidad cocinando ya que fue la primera en terminar.

Los jueces pasaron por cada unidad y degustaron cada postre.

El ojiazul se sorprendió mucho al ver a Usui como juez. Por un lado sintió ventaja al tener un amigo ahí, pero recordó que su amigo era extremadamente exigente cuando se trataba de cocinar y de sabores.

Estaban por dar el resultado, el jurado ya había decidido.

El rubio se encontraba seguro de que Sakura ganaría el primer premio.

Pero no se esperaba lo siguiente…

La castaña pareció empezar a sentirse mal momentos antes de que dieran el resultado, pues tenía ambas manos apoyadas firmemente sobre la orilla del horno.

Fye trataba de llamar la atención de Syaoran, pues él estaba cerca de las unidades de cocina y podría auxiliarla.

Después de eso todo ocurrió muy rápido…

—¡El primer lugar es para Sakura Kinomoto y su delicioso moellux de chocolate con frambuesa!

Syaoran vio las señas de Fye y entendió. Corrió a socorrerla pues se había desmayado y yacía inconsciente en el piso.

—La ganadora acaba de desmayarse— comentó Usui a los jueces cercanos a él; preocupado y poniéndose de pie para ir rápidamente hacia ella —Llamen a una ambulancia.

Todos en el auditorio soltaron una exclamación de sorpresa y empezaron a murmurar mucho: ¡La ganadora se desmayó!

—¡Sakura! — Syaoran fue el primero en llegar. Tenía miedo de moverla por hacerle algún daño.

—¿Qué le pasó? — llegó Usui, preocupado por el amor platónico de su mejor amigo.

—No lo sé, sólo se desplomó.

—¡Sakura! — llegó el rubio después de haber corrido mucho. De inmediato se hincó a su lado en el piso y recostó su cabeza sobre sus piernas. Ahí fue donde pudo ver que sangraba mucho de la nariz.

Los presentes se asustaron.

—La ambulancia ya está en camino— le informó Usui.

—Gracias amigo — le dijo sin verlo, pues trataba de contener la hemorragia con un pañuelo.

—Tranquilos, la ambulancia está en camino— anunció el maestro de ceremonias al publico —Su reconocimiento se guardará hasta que esté en mejores condiciones, pero por lo pronto les pedimos abandonen el lugar con discreción— pidió amablemente, pues todos cuchicheaban sobre lo sucedido.

La ambulancia llegó pronto y llevaron a Sakura al hospital donde trabaja su hermano.

Usui y Syaoran siguieron a la ambulancia en su auto, mientras que Fye iba en la ambulancia después de tanto insistir al paramédico.

Al llegar al hospital Touya ya los esperaba en urgencias.

De inmediato ingresaron a la castaña y Touya aprovechó para preguntar lo que había sucedido.

Los tres hombres le explicaron lo que vieron. El médico no encontraba razón para el desmayo y sangrado.

De nuevo llegó su sospecha de años atrás, pero aquel examen sólo diagnosticaba anemia, no lo que él pensaba.

De todas formas mandó a hacer un nuevo examen de sangre, pero ahora más especializado. Los resultados estarían en un par de días debido a los tantos casos que había por delante que requerían de ese mismo examen.

—¿Cómo está Sakura? — preguntó el rubio al ver llegar a Ashura después de haber ido a ayudar a Touya.

—Se encuentra estable, logramos detener el sangrado en su nariz— explicó muy serio. Se le veía preocupado.

—¿Va a estar bien? — preguntó preocupado el profesor.

—Eso esperamos— suspiró angustiado y tuvo que irse a revisar a otro paciente.

—Tranquilo amigo, va a estar bien— lo alentó Usui.

—Gracias— sonrió levemente.

—Así va a ser— comentó el "ogro", alentándolo igualmente. El inglés se sorprendió, pero le agradeció con la mirada.

Esperaron un rato hasta que Touya les dijo que Sakura se encontraba mejor. Fye insistió en verla; Usui tuvo que irse a casa y Syaoran prefirió no incomodar a la pareja.

—Está preguntando por ti— le dijo Touya al rubio.

—¿En serio? — caminaban hacia la habitación.

—Sí, desde que despertó no ha dejado de hacerlo— suspiró —Quiero advertirte algo— se detuvo —Está muy débil, sea lo que sea que esté atacando su salud, es algo grave y puede acabar con ella poco a poco, así que tal vez la encuentres muy débil y pálida, no te vayas a sorprender.

Asintió, sintiendo un estremecimiento extraño al caer en consciencia de que se trata de su mejor amiga.

Por un momento apretó la mandíbula, aunque el otro no lo notó.

—Bien, pasa— le abrió la puerta —En unos momentos volveré para hacerle un examen, será algo incómodo para ella, pero prefiero que te quedes a apoyarla— pidió seriamente.

Fye asintió, sin saber bien a qué se refería. El médico los dejó solos.

Sus ojos claros viajaron hacia la silueta femenina que permanecía inmóvil sobre esa cama de hospital.

(Pov's Fye)

No puedo explicar lo que sentí al verla postrada en esa cama, más blanca que una hoja de papel y tan débil que hasta da pánico tocarla, con miedo de hacerle daño. Lo primero que escuché fue el "bip, bip" de la máquina que registra el ritmo cardiaco, después vi las agujas que tenía en el dorso de su mano para administrarle medicamento.

—Fye…— murmuró muy bajito y roncamente al abrir un poco los ojos —Que bueno que… estás aquí…— sonrió muy apenas.

—Shh— puse un dedo sobre sus labios y me senté a un lado, tomando su mano con delicadeza —No te esfuerces campeona— le sonreí, ella pareció extrañarse ante el apodo.

—¿Por… qué?

—Ganaste el primer lugar— le dije con una gran sonrisa, se lo merecía.

Ella sonrió con mucha alegría, pero esta era opacada por su debilidad y cansancio. Era sorprendente el cambio tan repentino en su salud.

—Que bien…— susurró.

—Syaoran está muy orgulloso de ti. Vino hasta acá, pero se fue para no incomodar, Usui también estuvo aquí hasta saber cómo estabas, pero tuvo que irse a casa— le platiqué, tratando de evadir el hecho de que está semiconsciente.

—Fye…— apretó mi mano con un poquito más de fuerza —…No te vayas de mi lado…— pareció no importarle mucho el hecho de ganar. Sólo me pedía que estuviera con ella y eso me conmovía.

—No me iré, ni creas que te desharás de mi tan fácilmente eh— le dije burlonamente, tratando de animarla a pesar de que mi corazón se contraía al verla tan mal.

—Gracias…— sonrió satisfecha, cerrando los ojos.

—¿Cómo te sientes? — acaricié su cabello, ella suspiró.

—Estoy bien— me dijo con una sonrisa a pesar de que era todo lo contrario.

—Ay Sakura…— mis cejas se juntaron en un gesto de angustia, pues ella hizo una mueca de dolor.

Miré sus brazos descubiertos y me asusté al ver tantos hematomas en ellos. No eran moretones normales, porque éstos se veían aún más oscuros y profundos.

Acaricié uno de sus brazos con mucha delicadeza, como si con eso se fueran a borrar tales marcas.

—¿Estás despierta, Sakura? — preguntó suavemente Touya al entrar al cuarto.

—Sí… ¿Qué harás?

Vi algo de nerviosismo en su mirada.

Touya suspiró.

—Sé que no te gustará esto, pero es necesario hermana— hablaba muy en serio, pues pocas veces la llamaba de esa forma.

—¿Qué harás? — le pregunté también nervioso.

—Necesito hacer una biopsia de médula ósea, para hacer un conteo sanguíneo completo.

Yo me quedé callado, sé lo que es y me preocupa que ella pase por algo así.

—Te llevaremos a un quirófano para tener un área mayormente esterilizada o podrías contraer una infección— le explicó esto profesionalmente.

—Está bien… pero…— me miró —Deja que Fye entre… por favor Touya— lo miró suplicantemente y él asintió antes de que un par de enfermeras se la llevaran.

—Gracias— le dije. El asintió.

Pronto me llevaron al mencionado quirófano, pero antes tuve que esterilizarme y vestirme con las barreras completas. Lo único que se veía de mí eran mis ojos.

Sakura ya estaba en la mesa del quirófano, esperando.

—Empecemos— apareció Ashura, acercándose a la mesa. Touya venía detrás de él y yo no entendí ¿no se supone que su hermano haría el procedimiento?

Yo aun me encontraba lejos de Sakura, mientras Ashura se preparaba y así aproveche para preguntarle a Touya.

—Yo quiero hacerlo más que nadie, pues es mi hermana, pero en cuestión de agujas Ashura es mejor que yo, con él no sentirá tanto dolor— me explicó, aunque estoy seguro que no quiere ser el causante de aquel dolor y por ello le cedió a Ashura el trabajo.

—Fye…— susurró cuando llegué a su lado y tomé su mano.

—Aquí estoy— le sonreí pero no pudo verlo, pues traigo un cubre-boca.

—Necesito que te recuestes en posición fetal— pidió amablemente. Ella asintió, pero estaba tan débil que Touya y yo tuvimos que ayudarle.

—Gracias… — susurró, cansada con ese simple movimiento.

Mi tutor levantó un poco la bata de ella, yo me giré avergonzado, no quería ver algo que no debía. Después cubrió de su cintura hasta sus muslos con un campo estéril, abierto sólo en un pequeño espacio donde se llevaría a cabo la biopsia, justo en el hueso de la cadera.

—Sakura, me conoces y no te voy a mentir— comenzó a habla con ella a su espalda, pues ella me miraba a mí y Ashura se encontraba del otro lado de la mesa —Tal vez te duela, pero trataré de ser lo más rápido posible para que el dolor termine ¿De acuerdo?

Ella asintió mirando hacia un punto perdido en la sala. Noté que estaba muy nerviosa.

—Lo que sentirás ahora es sólo la anestesia— explicó.

—Sólo mírame a los ojos, si sientes dolor puedes apretar mi mano con todas tus fuerzas e incluso puedes morderme— le dije en serio. Ella me miró temerosa y asintió.

Touya le pasó la jeringa con la anestesia a Ashura y él comenzó a aplicarla lentamente, puedo ver todo lo que hace desde donde estoy, pero clavo mi mirada en los ojos verdes de Sakura, los cuales están entrecerrados debido al dolor. Siento cómo aprieta mi mano levemente.

Miré fugazmente lo que harían ahora y no pude evitar sentir un escalofrío recorrer mi cuerpo al ver al tamaño y grosor de la aguja.

Lentamente y poco a poco fue introduciendo la aguja en la suave piel de ella hasta llegar al hueso de la cadera. En ese momento apretó mi mano con mucha fuerza.

—No te muevas— pidió Ashura, pues ella tendía a retorcerse levemente.

Sakura gimió de dolor, pero aún faltaba un poco.

—Tranquila, ya va a pasar, ya casi— le susurro muy cerca, apretando su mano y acariciando su cabello para relajarla.

—Duele… duele mucho— gimió de nuevo al sentir la presión que tuvo que hacer Ashura para succionar la médula.

Su mano apretando la mía comenzó a temblar.

—Mírame— le pedí y ella obedeció, mirando mis ojos —Ya casi pasa, ya casi…— enfoqué mis ojos en los suyos llenos de dolor —Tu puedes hacerlo Sakura, yo sé que puedes— apreté su mano.

Se me contrajo el corazón.

Daría lo que fuera por ser yo el que sufre y no ella…

—Listo— mencionó Ashura, sacando la aguja por completo.

Touya se dispuso a desinfectar y cubrir con gasas de inmediato al área afectada.

Mi flor de cerezo respiró agitadamente por varios segundos, se había puesto muy nerviosa.

—Ya terminó todo. Lo hiciste muy bien— le sonreí mientras acariciaba su cabello. Ella sonrió de lado.

La prepararon para llevarla de nuevo a su cuarto.

Después de quitarme las barreras fui de inmediato a verla. Ya se encontraba en su habitación, recostada de lado, no parecía muy cómoda.

—¿Cómo te sientes? — pregunté a penas entré a su habitación.

—Me siento incómoda— hizo gesto de fastidio —Ya me quiero ir…

—Sakura… — sonreí, siempre era muy terca cuando se trataba de hospitales.

—¿Sí? — me miró fijamente.

—Eres muy valiente— le sonreí, suavizando mi mirada y observando un muy leve sonrojo en ella.

—Gracias por estar ahí— me sonrió muy cansada, ya era de noche.

—Siempre estaré contigo, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad.

—Eso sonó… como votos de bodas…— murmuró casi dormida con una sonrisita en sus labios.

Yo no pude evitar soltar una risita.

—Anda, duérmete ya— puse mi mano suavemente sobre sus párpados y ella cayó rendida al sueño.

—¿Está dormida? — preguntó Ashura, entrando a la habitación. Yo asentí en silencio.

—Gracias por lo de hace rato— le sonreí a mi tutor —Me dio mucho gusto y alivio verte ahí.

Él puso una mano sobre mi hombro como respuesta. Pude notar cómo su mirada se clavaba en mi amiga, lo vi preocupado.

—¿Cuándo tendremos los resultados? — pregunté.

—En un par de días.

Continuará…


Bueno, como podrán ver, Sakura padece algo grave pero aún no se revela lo que ataca su salud. Espero que no se enojen cuando sepan lo que es, pero es necesario para que la trama de la historia continúe.

En aclaraciones:

(1) Moellux au chocolat et framboises: Moellux de chocolate y frambuesas.

(2) Où allez-vous ma belle Sakura avec du chocolat?: ¿A dónde vas, mi hermosa Sakura con chocolate?

Y bueno…como podrán ver, Sakura le dio su merecido a Lya jaja aunque sinceramente me hubiera gustado escribir una pelea en el piso donde una le estire el cabello a la otra jaja, hubiera sido divertido, pero Sakura tiene educación y para su forma de ser haber hecho eso (La cachetada) fue sumamente extraño en ella jaja

Y sobre el concurso… ¿Cuál creen que sea el premio? Muajajaja

¡REVIEWS!

Angie The Killer! Gracias de nuevo por tus reviews, créeme que sólo espero el momento en que los pones, me divierto mucho jaja

Y en respuesta a tus comentarios:

bueno que te esté gustando mucho! Me anima a seguir escribiendo.

lo hubiera matado, por la misma razón no se enteró de lo que le pedía a su pobre hermana. Sólo supo que estuvo a punto de engañarla.

sé, todas queremos un amigo así! jajaja

sé, pobre Syaoran, le ha tocado sufrir en todos mis fics D: tendré que hacer uno sobre él para compensárselo haha

… sobre ellos, no han salido mucho en la historia porque la cree especialmente girando alrededor de Sakura y Fye, tal vez por eso no salgan muchos personajes jiji, pero sí, mas adelante salen. Aunque aun falta mucho para eso, ya que vuelven a aparecer en una reunión muy importante para la pareja estelar jeje.

Saludos!