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Capitulo 11
Al día siguiente había amanecido muy oscuro. Todavía seguían las nubes de la noche anterior y ahora se veían más prominentes en el cielo. Todavía no había llovido pero pareciese que la lluvia comenzaría en cualquier momento cosa que desconcertaba a Bubbles ya que se encontraba en el parque muy a gusto y no quería irse de ahí.
Se había levantado temprano. Después de desayunar con su abuela y hacer una que otra tarea del hogar, decidió ir a visitar a los gemelos y, si podía, llevarlos al parque. Hace mucho que no los veía y aun que ya no fuera una novicia todavía podía ir a visitarlos y jugar con ellos. No es que la castigaran solo por eso, que ni siquiera era algo malo.
Así que allí se encontraba sentada en una banca del parque descansando después de haber quedado exhausta por jugar con los gemelos. Disfrutaba de la agradable brisa que corría gracias al clima nublado que tenían mientras veía como los niños todavía seguían jugando sin rastro de cansancio.
Suspiró contenta.
Le gustaba estar ahí. Había sido una magnífica idea visitarlos y traerlos al parque, la hacía sentir mejor con ella misma.
Y mientras el viento zarandeaba el cabello de Bubbles haciendo que tapara una parte de su rostro sintió como alguien se acomodaba a su lado.
Recorrió sus mechones rubios detrás de su oreja y se volvió, tan solo una parte, antes de quedarse totalmente perpleja.
-Hola Bubbles- saludó una voz muy familiar.
-Boomer…- atinó a susurrar la chica pues era la única palabra que pudo articular en ese momento.
Desde que había salido de la iglesia, y que la hubieran acusado de todo eso y prohibido aquello, no había visto a Boomer ni una sola vez. Bueno, no era porque quería eso sí. Pero tan solo el pensar que hacia mal al estar con él, porque se lo prohibieron, pensaba que a lo mejor solo lo evitaba inconscientemente. Y por eso se quedo sorprendida en este momento que por fin lo miraba.
Pero al mismo tiempo una extraña pero hermosa satisfacción le recorría el cuerpo al verlo otra vez, ahí, junto a ella.
Y sonrió.
No lo podía evitar.
Le dedicó una de sus más sinceras sonrisas.
-Hola Boomer- habló otra vez la chica un poco más claro y pudo darse cuenta como aparecía el atisbo de una sesgada sonrisa en el rostro del rubio. Pero fue tan leve y rápida que Bubbles pensó que se la había imaginado.
Pero no fue así. Boomer al ver el extraño comportamiento de la chica al saludarla creía que no le iba a responder por lo que le habían prohibido hacer y no hacer, Boomer ya estaba al tanto de todo, pero al ver que le devolvió el saludo con una de sus peculiares sonrisas de pronto sintió como sus comisuras se elevaban en un intento de sonrisa que paso desapercibida.
Bubbles vio como Boomer desviaba la mirada hacia donde se encontraban los gemelos.
-¿Vienes con Dylan y Derek?- pregunto el rubio.
-Mmm s-si- dijo Bubbles nerviosa. No debería de estar hablando con él y el pensar que hacia lo contrario a lo que debería la ponía nerviosa – Fui a visitarlos y quisieron venir al parque a jugar.
Y de pronto se sintió culpable.
Comenzó a mover sus manos en su regazo y a juguetear con su holgado suéter.
La culpa le invadió. Se suponía que no tenía que verlo, y ahí estaba platicando con él muy normal. Ni siquiera le había dicho que la relevaron y que no podía hacer algo que pueda malinterpretarse. Y allí estaba junto a él platicando serenamente mientras ella podía estar en peligro de no volver a ser religiosa.
-Mmm Boomer… yo… esto…-empezó Bubbles a balbucear.- Yo no… no debería…
Boomer posó una mano sobre las manos frenéticas de la chica tratando así calmarla de alguna manera.
-No te preocupes.- habló el chico y Bubbles levanto su mirada. –Lo sé todo, Scarlett me lo contó.
Bubbles abrió los ojos.
-¿Te… lo contó?
Boomer asintió.
Aunque la verdad era que había escuchado la plática que había tenido Bubbles con Scarlett en el café, pero no era su intención escucharlas hasta que Scarlett le preguntó algo muy extraño: que si creía en milagros y en los ángeles. Y fue cuando ya no pudo moverse.
Por alguna extraña razón quería saber lo que Bubbles iba a responder y cuando habló y luego siguieron hablando y hablando, de cosas más serias aun, Boomer no podía dejar de escuchar. De pronto sus pensamientos y emociones estaban girando a lo que Bubbles diría, a lo que creía y respondía a todo lo que le preguntaba Scarlett. Quería saber lo que opinaba esa chica y no dejo de escuchar hasta que se había marchado.
-Bubbles- la llamó el chico con una voz seria retirando su mano de las de la chica mientras esta lo observaba – Dime la verdad ¿Por qué te indemnizaron?
Bubbles desvió la mirada consternada. No le podía decir que fue por pasar mucho tiempo con él, cosa que la iglesia tomó a mal o más bien alguien lo tomó a mal y fue quien lleno al padre de todas esas mentiras. Pero como sea, no le iba a decir nada de eso.
-Fue… fue por ciertos problemas que el padre tomó a mal pero eso ya no importa.- Bubbles volteo a mirarlo y continuó más tranquila – Si sigo con mi buen comportamiento y me alejo de los problemas el padre podría retirar el castigo y podría volver a la iglesia otra vez.
-¿Y eso es lo que realmente quieres?- Bubbles pudo notar el tono medio frustrado de Boomer pero ¿Por qué se enojaba? – Bubbles, solo por unos problemas te castigaron. Problemas que estoy seguro de que no tuviste nada que ver ¿Estoy en lo cierto?
La chica asintió con la mirada hacia abajo. No comprendía por qué Boomer se exaltaba, el problema era de ella.
-¿Y todavía quieres regresar después de lo injustos que han sido contigo?
Bubbles suspiró.
-Boomer yo no culpo al padre por el malentendido que tuvo. Pero tienes razón yo no hice nada y el padre solo malinterpreto tu compañía cuando me ayudabas y no estaría bien que yo lo culpara por…
-¿Qué?- el rubio la interrumpió perplejo- Entonces… ¿Fue por mi culpa? – Bubbles se recriminó por dentro al darse cuenta de lo que había dicho. Siempre le pasaba lo mismo y siempre hablaba de más y ahora le había dicho a Boomer lo que no quería decirle.
Y Boomer se enfureció más.
-Maldición. – parecía enojado. - Es increíble cómo pudieron llegar a eso. ¿Malinterpretar mi ayuda? – se mofó.
-No, es que no fue eso. Bueno si pero no…- Bubbles trataba de rectificarse. – Es que yo también llegue a una conclusión. No pudieron sacar esa idea de la nada y hasta Blossom y Buttercup también pensaron lo mismo y creemos que alguien más fue quien lleno al padre de esas ideas erróneas. Pero…- la chica suspiro calmada. – Eso es lo que menos me importa, ahora solo tratare de regresar a la iglesia. Y fue por eso que me prohibieron hacer muchas cosas y entre ellas el no poder verte otra vez.
Al fin, al fin se lo había dicho y cuando termino Bubbles puso un semblante triste pero al menos Boomer ya sabría las razones por las que ya no podría verlo.
-¿Y en verdad quieres esto?- ahí estaba preguntándole eso otra vez cosa que la ponía muy confundida respecto a ella y sus sentimientos, unos sentimientos que no podía ignorar y que cada vez se hacían más persistentes cuando veía al chico.
-Yo… - hiso una breve pausa bajando su mirada hacia el suelo-…no – Se volvió y lo miró decidida: –No quiero esto. Quiero ser tu amiga y quiero volver a la religión pero si es ésta la que me aleja de lo que quiero ya no se qué hacer. ¿Por qué no puede ser todo como antes?
Boomer suspiró cansinamente recargándose en la banca, estirando sus piernas y guardando sus manos en los bolsillos mientras miraba hacia el cielo y cerraba los ojos.
-Bubbles- decía tranquilo – Es tu decisión. Puedes hacer lo que quieras, es tu vida. Tú eliges lo que sabes que será bueno para ti. Al final un ser humano es un ser humano por las decisiones que toma en su vida. Si quieres regresar a ser novicia, o no, será porque tú así lo decidas no porque te obligaron a ello o te sientas culpable.
Al escuchar a Boomer, Bubbles se sintió extrañamente bien y por un momento no le importo nada. Y se veía ahí con él sin ser una religiosa, sin tener problemas o culpas de no serlo, ni pensar en que diría su abuela. Solo era ella y Boomer y quería que se quedara así por más tiempo.
Y se dio cuenta que era exactamente lo que ella le había dicho a Scarlett sobre el mal. El mal era mal porque así lo eligió, porque había tomado una decisión. Y era exactamente lo que Boomer le decía pero en otras circunstancias, y tenía razón.
-Al fin y al cabo el mal es mal porque tomo una decisión ¿No es así? –Bubbles se sorprendió. – Así que porque no tomas tú tu propia decisión. Tu misma lo dijiste.
Y Bubbles seguía sorprendida ¿Por qué sabia eso? A menos que Scarlett también se lo haya contando.
-¿Cómo es que…
-Las escuche hablando a ti y a Scarlett en el café… –Boomer la interrumpió y volvió sólo su rostro para mirarla. –En el café en el que trabajo, y pues fue inevitable no escucharlas. Disculpa si te ofendí.
-No en absoluto, solo me sorprendí de que supieras eso y bueno ahora entiendo. - y entonces a Bubbles se le vino a la cabeza todo lo que habló con la Sra. Sedus. Entonces Boomer había escuchado sobre sus padres, el accidente… y el ángel.
Y entonces se ruborizó.
-¿Escuchaste todo?- preguntó dubitativa.
El rubio asintió.
-Entonces ya sabes lo de mis padres y…
-Sí- la interrumpió Boomer –Y el accidente que tuvieron. - terminó de hablar por la chica sin embargo Bubbles le iba a preguntar si había escuchado sobre el ángel pero se imagino que a lo mejor Boomer no había escuchado esa parte y se alivio.
Le daba mucha vergüenza saber que Boomer la había escuchado hablar sobre un ángel, pensaría que estaría loca, pero al parecer no sabía de eso.
Entonces Boomer la volteo a ver seriamente.
-Dime Bubbles- sus ojos azules y opacos la miraban profundamente. – ¿En verdad crees?
-¿En qué?
-¿En verdad crees en los ángeles?
Bubbles se ruborizó.
Estaba equivocada. Boomer si la había escuchado y al perecer escuchó todo. Sabia lo del accidente, y por consiguiente, lo del ángel también.
Pero le diría la verdad. Ella si creía, después de todo lo vivió y era un recuerdo que no olvidaría, sus ojos no la podían engañar. Pero no podía evitar ruborizarse por la idea de decirle eso a Boomer que estaba segura que a sus oídos sonaría algo extraño.
Al ver el rubor y la vacilación de la chica, Boomer volvió su mirada otra vez hacia el cielo nublado y continúo hablando.
-No quería criticarte Bubbles. Solo quería…
-No, no. Ya lo sé, sólo es que… -interrumpió la chica. – Que creo que sonara algo extraño pero sí, sí creo. Como abras escuchado cuando hable con la señora Sedus, lo que paso con mis padres y como yo sobreviví y lo que vi… no tenía alguna otra explicación que no fuera esa.
Dio un largo suspiro.
-Sé que suena absurdo pero es lo que creo.
-Y… ¿En verdad crees que son mensajeros de algún Dios?- Boomer la miraba con unos profundos ojos azules llenos de frustración y su tono se volvió algo extraño – ¿Y si estas equivocada? ¿Si no todos son buenos? Si ellos no tuvieron una oportunidad de elegir lo que querían para ellos. Si sólo los arrastraron a una oscuridad inevitable…
-Boomer ¿D-De que me estás hablando?- habló la rubia un poco nerviosa al ver la repentina reacción del chico. Parecía que hablaba sobre alguna otra cosa, sobre algo más personal. Y Bubbles se preocupó.
Boomer relajó su semblante y dio un largo suspiro cansino.
-Olvídalo.
-No.- respondió la chica velozmente sorprendiendo al chico y a ella misma también – No - siguió tranquila. – Comprendo lo que me dices. –el chico volteó extrañado – Y también creo en ello. En la iglesia aprendí algo sobre eso. No todos los ángeles son buenos. En el destierro de Lucifer muchos de ellos lo siguieron convirtiéndose en mmm…- la chica se quedo pensativa – si mal no lo recuerdo en ángeles caídos.
Boomer se sorprendió sin que Bubbles se diera cuenta.
-Pero la verdad…- la chica se volvió hacia Boomer con unos ojos puramente sinceros – Ya no sé qué creer. Solo sé que le debo mi vida a lo que sea que me haya salvado. – sonrió tímidamente – Y nunca sabré como agradecerle.
La mirada de Boomer se ensombreció y se oculto bajo su rubio flequillo al oír a la chica hablar tranquilamente sobre todo aquello.
La rubia hablaba con tanta inocencia y sinceridad que cada palabra golpeaba el pecho de Boomer en un extraño sentimiento. Ella era ingenua, era sumamente honesta, era luz y vida. Era todo lo contrario a él. Y era única.
Ya no podía aguantarlo más. No podía mentirle a Bubbles. Por su culpa la chica había pasado por muchas dificultades, problemas e incluso sufrimiento de las cuales ella no merecía absolutamente ninguna y todo por culpa de él.
Entonces se sintió furioso consigo mismo. Él no se lo perdonaría jamás todo lo que le había hecho. Pero ¿Por qué? ¿Por qué se sentía ahora así? ¿Por qué ahora tenía sentimientos por una chica? Por una humana.
Esto no estaba bien. Nada bien.
-Bubbles.
El chico habló captando la atención de la rubia. Y Bubbles pudo notar como éste se debatía entre sí decirle algo o no. En su cara lo reflejaba todo.
-Bubbles- repitió calmadamente – Creo que te has convertido…- hacía leves pausas- En alguien significativo, para mí. – soltó de pronto y Bubbles abrió completamente los ojos –Por eso… –continuo – Quiero mostrarte algo.
La chica solo asentía ya que era lo único que podía hacer. Desde que Boomer le había dicho la primera frase ya no pensaba y su corazón golpeaba frenético contra su pecho causando extrañas pero agradables sensaciones que recorrían su cuerpo.
-Por favor espérame en Bridge Street a las 10. Sé que es tarde pero tengo que decirte algo importante.
Y Bubbles asintió. Todavía seguía conmocionada por la revelación del chico de decir que ella era alguien importante para él, bueno no lo planteó de esa forma pero definitivamente eso quiso dar a entender. O al menos eso le pareció a Bubbles y ella era feliz con esos pensamientos.
Cuando menos lo espero, Boomer ya se iba. No se había dado cuenta cuando se despidió y saludaba rápidamente a los gemelos mientras se alejaba del parque y se perdía al doblar una esquina.
Y ¿Que había dicho?
¿Bridge Street? ¿A las 10?
Sí, eso había dicho. ¿Pero que querría decirle Boomer para citarla ahí y tan tarde?
Bubbles recordó que ese lugar era donde tuvo ese accidente con sus padres. Sin duda Boomer escondía algo, se había comportado algo extraño en su plática. Pero a Bubbles no le importaba, estaba tan feliz por lo que dijo el rubio que ya no daba razones a sus pensamientos.
Y sin duda iría. Boomer la había citado para decirle algo que definitivamente sería algo importante. Que a lo mejor cambiaria sus decisiones, sus sentimientos y lo que en verdad quería para ella.
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Blossom lo había evitado muy bien todo la mañana, para ser exactos todo el día, y no se lo topó ni un momento en la escuela. No se había encontrado con Brick desde el día anterior y no lo quería ni ver. Todavía no estaba lista, acababa de asimilar todos sus pensamientos de la noche anterior y seguía sin creer, pero tenía que hacer algo. Definitivamente iba hacer algo.
Pero por mientras se encontraba en la biblioteca como de costumbre escondiendo su cabeza detrás de un libro que leía sin leerlo realmente ya que su vista estaba puesta en él pero sus pensamientos no.
A esas horas ya no quedaba casi nadie en la biblioteca y desde los grandes ventanales se podía ver como el cielo ya estaba oscuro y mas con ese clima tormentoso.
No podía esconderse siempre pero no sabía que otra cosa hacer mientras pensaba en que haría si se encontraba con Brick de nuevo. Ya no podría verlo igual pero descubriría qué es y lo dejaría turbado cuando se diera cuenta que fue descubierto por ella.
Vio como las dos últimas personas que quedaban junto con ella en la biblioteca se iban, dejándola sola, mientras desde afuera se escucho un estruendoso trueno. Pero no llovía, desde hacía rato las nubes soltaban uno que otro alarido pero ni rastro de la lluvia todavía.
-Blossom.- la llamó una voz de mujer.
-Oh, Sra. Lumpkins – habló algo sorprendida Blossom – ¿Qué pasa?
-Querida ¿Me podrías hacer un favor?- preguntaba la amable señora encargada de la biblioteca. A Blossom le caía bien, era muy buena persona además de que era esposa de uno de sus profesores, el señor Lumpkins.
Blossom le sonrió y le contestó afirmativamente.
-¿Podría encargarte un rato la biblioteca?- siguió la mujer algo preocupada –Es que mi esposo no sabe que todavía sigo aquí y quiero encontrarlo antes de que la biblioteca cierre para irnos juntos antes de que empiece a llover.
-Sí, no se preocupe por nada Sra. Lumpkins yo aquí me quedo hasta que usted vuelva.
-Muchas gracias, querida. –decía mientras se perdía por los grandes libreros rumbo a la salida dejando a Blossom sola en la semi oscuridad de la biblioteca.
-Tienen dinero para comprar montañas y montañas de libros y no para poner más luz.- refunfuñaba la peliroja al ver la poca luz que había en la biblioteca y las extrañas sombras que formaban los enormes libreros que tapaban la escasa luz.
Tomó el libro que trató de leer inútilmente y se incorporó para regresarlo a su lugar cuando un estremecimiento paso por su espina dorsal causándole que su piel se pusiera chinita. Alguien estaba detrás de ella.
-Yo creo que la oscuridad está bien ¿Para qué quieres tanta luz?
Se volvió frenéticamente con su pulso a mil por hora.
¡Brick!
¿Pero qué hacia ahí? Todo el día lo había evitado y ahora se lo encontraba cuando menos lo pensó y ahí estaba con sus palabras raras como siempre pero ahora entendía todo significado de su comportamiento y los recuerdos de anoche se vinieron como avalancha a su cabeza.
Ahora ¿Qué haría? Tenía que descubrirlo. Tenía miedo, pero Blossom era más que eso. Era inteligente y astuta no se podría dejar vencer por ese miedo, además era Brick. Simplemente Brick.
Si le hubiera querido hacer algo, como matarla, ya lo hubiera hecho hace mucho. Eso significaba que Brick solo se divertía con ella, si no le hacía daño, entonces solo se divertía.
Y convencida de sus pensamientos consiguió hablar y decidió tratar a Brick como siempre para que éste no se diera cuenta del extraño comportamiento de la chica y no sospechara que Blossom sabía lo que en realidad es. Hasta que lo descubriera.
-B-Brick- logró decir – ¿Qué haces aquí?
-¿Qué? ¿Ya no quieres verme?- contestó divertido al ver la expresión de Blossom –Sabes, te extrañe Blossy, no te vi en todo el día y sabría que estarías aquí.
-Ah, b-bueno he tenido muchas cosas que hacer.- se apartó un poco al ver como Brick se acercaba un paso a ella.
Birck la miró divertido.
-¿Que acaso ya no me quieres Blossy? ¿Por qué m evitas?- decía mientras daba otro paso y la chica lo daba igual pero para alejarse de él.
-¿Pero qué cosas dices? – la peliroja sonreía nerviosa.
-Mmm- Brick posó una mano sobre su barbilla pensativo – Estas algo extraña Blossom. Por lo que dije antes creí que te enfadarías
Blossom se dio cuenta también de eso pero estaba nerviosa para reclamarle.
Así que se decidió, si seguía con ese comportamiento Brick seguiría sospechando así que respiró hondo y dijo:
-Es que no tenía ganas de verte Brick ¿Que no te dije que tenía cosas que hacer? Así que si me disculpas.- se volvió dándole la espalda – Estoy ocupada, además de que no creo que te interese lo que tenga que hacer.
Brick sonrió mostrando sus deslumbrantes dientes.
-Ja. Esto suena más a ti.- Blossom rodó los ojos y se dio cuenta. Brick era el mismo, y lo seria siempre, fuese lo que fuese.
Y eso le dio más valor para enfrentarlo y descubrirlo pero ¿Cómo?
Tomó los otros dos libros que tenía en la mesa, más el que ya traía en la mano, y se dispuso a acomodarlos cuando una idea relampagueó en su cabeza.
-Y dime- siguió hablando Brick – ¿Qué tienes que hacer?
-Bueno, voy a acomodar estos libros y tengo que esperar a que llegue la Sra. Lumpkins para que pueda cerrar la biblioteca.
Se acercó a un librero y acomodó uno de los tres libros que llevaba cargando mientras Brick miraba cada movimiento que hacia recargado en la mesa donde Blossom estaba sentada antes.
-Así que estamos solos.- se rio. La peliroja lo fulminó con la mirada pensando en las ideas desagradables que pasaban por la cabeza de Brick. –Y ¿ya no tienes miedo?
Blossom lo miró atónita. ¿Miedo? De él no ¿Verdad?
Pero entonces se dio cuenta que se refería a otra cosa. Lo que pasó la otra vez en la biblioteca por su pesadilla y que Brick se burlara de ella.
-No tonto. Yo no creo en esas cosas.
Acomodó otro libro en un estante mientras se estremecía al decir aquello, cosa que Brick notó.
-¿Deberás?- dijo el pelirojo mientras se acerba a Blossom quien seguía de espaldas a él acomodando el libro.
-¡Aau!-dio un gritito de pronto la chica al tiempo que el libro que traía en sus manos caía al suelo.
-¿Qué paso…- se acercó rápidamente. Sonaba preocupado algo que extrañó a Blossom pero al volverse, mientras sostenía su mano de la cual emanaba sangre, de pronto Brick había abierto sus ojos ansiosos y la miraba de una manera más extraña aun- …Blossom?
Su voz sonó ronca y profunda.
Y el corazón de Blossom se aceleró.
Mientras Blossom acomodaba los libros, el ultimo que le quedaba por acomodar, se le había escapado de las manos al momento que lo quería poner en el estante y por querer tomarlo en el aire una de sus manos sufrió una cortada de una de las tantas filosas hojas que poseía el libro y al sentir el dolor volvió a caer de nuevo llegando al suelo.
Y aunque solo fue un libro el que le hizo la cortada, al final era una herida, que le hizo daño y además de eso que la hizo sangrar también.
En la palma de su mano derecha yacía una línea en diagonal, roja y un poco hinchada de donde brotaba una corta cortina de sangre que caía deliberadamente al suelo.
Miró a Brick y su expresión se volvió la misma de la noche cuando la había salvado. Se enorgulleció de sí misma porque su idea había funcionado. Brick la miraba con sus intensos ojos rojos inyectados en sangre, oscuros y peligrosos.
La miraban a ella y luego a su mano y después a ella otra vez.
Su idea de la cortada funcionó, Brick se descubrió frente a ella y ahora lo sabía. Ella lo sabía y lo había descubierto.
Pero entonces no había reparado en lo que Brick podría hacerle pues en fin de cuentas era un monstruo y no se había pues a pensar en ello hasta que lo tuvo frente a ella provocándola con su peligrosa mirada.
-Brick que…
No continúo. Su voz se desvaneció.
Pero que tonta había sido. Era obvio que la iba a matar. Si no le fallaba su intelecto sobre los vampiros, eran devoradores de sangre. Los había visto en libros y leyendas, y hasta en películas que estaban ahora de moda, cosa que no le llamaba la atención. Pero esto era real y la iba a matar sin lugar a dudas.
Se acercó más a ella quedando a centímetros de su rostro acorralándola con un brazo sobre los estantes.
-Brick…- no podía dejar de mirarlo.
Pero cerró sus ojos en un impulso esperando lo que vendría después.
Y lo que vino después la desconcertó. Había escuchado una risita.
Se armó de valor y abrió sus ojos de nuevo. Brick seguía en la misma posición y con la misma mirada.
Pero se veía ¿Divertido? Si. Brick vio a Blossom y rió.
-No esperaba menos de ti Blossom. Eres muy astuta, y eso me gusta de ti.- Blossom lo miraba atónita- No sé cómo no me di cuenta antes cuando antes, te estabas comportando muy extraña.
Tomó la mano herida de Blossom con delicadeza y la acercó en medio de sus rostros.
-Oh, pero hacerte está cortada.- se acercó la mano a sus labios- Eres muy inteligente. – y después la volvió a su lugar. Blossom se alivio por eso. Creyó que al menos lamería la sangre de su mano, pero solo se lleno con olerla y bajarla de nuevo.
Se separó un poco de Blossom pero todavía la acorralaba con su brazo.
-Entonces… ¿Cuándo descubriste que era un vampiro?- habló normal como no dándole importancia.
Blossom abrió los ojos.
-Entonces no lo niegas- las palabras salieron fáciles de su boca, a lo mejor porque vio que Brick no le haría daño. De alguna manera sabía que no lo haría. Si no, hubiera tomado su mano desde el principio lamiendo su herida y chupando su sangre hasta dejarla seca.
Brick dio una carcajada.
-¿Por qué negarlo ahora que ya me has visto en toda mi gloria? Pero me imagino que te acabas de enterar de esto apenas anoche o ¿Me equivoco?-
-Pues no, no te equivocas.- habló tranquila recuperando la compostura - Al final tenias razón. Los sueños son recuerdos perdidos y vaya que recordé ese sueño.
Brick sonrió de lada con un brillo especial en sus ojos que Blossom pudo notarlo.
-Me encanta como lo estas tomando, Blossy. Entonces ¿No me tienes miedo?
Blossom desvió la mirada.
-Seria una tonta si no lo tuviera pero…- Blossom volvió su mirada hacia él otra vez notando la ansiedad en sus ojos por lo que la chica diría. – Pero aunque lo siento creo que no me harías daño. Si no me lo hubieras hecho hace tiempo o en este momento que tienes una oportunidad. –dijo volteando a ver su mano herida a lo que Brick dirigía su mirada a donde miraba la chica.
De repente Blossom lo miró otra vez decidida.
-Y tengo muchas preguntas, Brick.
Esto hizo reír al pelirojo.
-Sí, supongo que sí. Vaya tú no te andas con rodeos. -sonrió - Pero no me sorprende a fin de cuentas eres tú, Blossom.
Y extrañamente con eso Blossom ya no sintió miedo. Con eso se daba cuenta que Brick era el mismo y no le haría daño. Al menos eso quería creer ella con todas sus fuerzas, y estaba funcionando.
De pronto escucharon, detrás de ellos, como alguien tosía para llamar su atención.
Blossom miró por encima del hombro de Brick y se dio cuenta que ¡Era la Sra. Lumpkins! Miró a Brick que estaba todavía frente a ella pero sus ojos volvían a la normalidad, la oscuridad de ellos se disipaba y solo quedaba su expresión divertida de siempre.
Blossom lo empujó a un lado y se disculpó con la señora.
-Oh, no te preocupes Blossom- dijo la señora picara guiñándole un ojo –Yo aquí no vi nada.
Blossom sintió como Brick le rodeaba su cintura y hablaba divertido de la situación.
-Muchas gracias por pasar por alto esto Sra. Lumpkins. No volverá a ocurrir.
Al decir esto, tanto Blossom como la señora se ruborizaron. Pero claro Blossom era la única de las dos que fruncía el ceño.
-De hecho ya nos íbamos- tomó la bolsa de Blossom y se perdieron de la vista de la Sra. Lumpkins todavía abrazados hasta que llegaron fuera de la biblioteca y después también de que Blossom escuchara las gracias de parte de la señora por haberle hecho el favor de quedarse mientras regresaba.
Ya estando fuera, Blossom se separó de él y tomó su bolsa. Todavía con el ceño fruncido.
-¿No me digas que estas enojada?
- Pues no te digo nada.
-Pero ¿Por qué? ¿Por descubrir que soy un vampiro o por que la Sra. Lumpkins nos descubrió y ahora pensara que tienes una relación intima conmigo?
Blossom se puso colorada de ira y vergüenza.
-¡Brick!- gritó- ¡Argh! ¡Eres imposible!
El chico rió mientras la chica apretaba sus puños a los costados para evitar echársele encima.
-Aagh- se quejó levemente al olvidar su herida y con lo aferrada que estaba con sus puños se volvió a lastimar.
-Ven- habló entonces Brick tranquilo mientras le tomaba la mano herida y pasaba un pañuelo, que sacó del bolsillo de su pantalón, en forma de vendaje. –Seré imposible pero ahora no me tienes miedo ¿Verdad?
Blossom se le quedó mirando detenidamente.
Tenía razón no le tenía miedo pero ¿Por qué?
-Preferiría que me odies a que me tengas miedo.- sonrió el chico de una manera diferente. Al menos no era burlona.
-Sí que te odio Brick, pero todavía tengo muchas preguntas.
Brick volvió a reír.
-Ah, Blossom nunca creí que cuando me descubrieras me reiría tanto. – envolvió el pañuelo alrededor de su mano y volvió su mirada a ella. – Bueno supongo que no me dejaras en paz hasta que las conteste ¿Verdad?
Blossom entre cerró los ojos.
-Supones bien.
El chico suspiró cansinamente mientras la tomaba de la mano y seguía caminando.
-¿Adónde vamos?
-No hablaremos aquí Blossom, acompáñame.
-Brick- habló Blossom mientras miraba el perfil de Brick desde donde iba caminando, o más bien la iba arrastrando, con él. – No me harías daño ¿Verdad?
Blososm no tenía miedo, y hablaba con una calmada voz, pero tenía que saber. Escucharlo decir de Brick así se lo tomara como una broma.
Pero la sorprendió aun más al ver la reacción de éste.
-No, Blossom- dijo de repente cambiando drásticamente su semblante a uno serio mientras seguía viendo hacia el horizonte y apretaba mas fuerte su mano- Jamás te haría daño.
Pero el más sorprendido fue él al haberse dado cuenta cómo las palabras habían salido naturalmente de su boca, sin ni siquiera haberlas pensado.
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-Entonces ¿Qué haces aquí?- preguntó Buttercup al pelinegro sentado frente a ella.
-Pues estoy aquí, platicando contigo Buttercup- se burló el pelinegro evitando la pregunta de la chica.
-¡Butch! Hablo enserio.
Ya eran las siete y como Butch había quedado con ella el día anterior cuando le hablo por teléfono, la había recogido en su moto y Buttercup le dijo que se parara un rato a tomar una café. Pero en realidad solo quería hablar con él y preguntarle por que estaba aquí en la ciudad y si la conclusión que llego era correcta.
Y cuando llegaron al café, Buttercup se fue directo al grano y le dijo todo lo que le contó su papá sobre los padres de Butch y también la conclusión a la que llegó ella al saber todo eso de él, que estaba en la ciudad solo para divertirse y que a lo mejor escapo de las garras de su estricto padre.
Butch suspiró rendido.
-Está bien Buttercup. Es verdad, todo lo que te supones es verdad. Vivo en una villa cerca de aquí, escape de mi padre para divertirme un poco eso es todo. Y como abras supuesto tu sola, o tu papá, mi padre es un hombre muy estricto y severo y pues mírame a mí. No me iba a dejar acorralar por ese viejo. Me escape pero pienso regresar, cuando yo quiera eso si.- terminó con una sonrisa de superioridad.
-Aja, yo tenía razón- se rió la chica – Pero ¿Dejaste los estudios? ¿Qué piensas estar de flojo toda tu vida?
-Pues no, claro que no. Cuando regrese voy a tener que someterme a mi padre y al castigo que estoy seguro que me tendrá listo en cuanto pise la villa. Regresare a mis obligaciones y deberes, como los llama él, y a mis estudios también creo. Así que Buttercup déjame disfrutar este tiempo que tengo libre ahora, antes de caer en las infames garras de mi padre- termió con una mirada suplicante hacia la pelinegra pero a la vez divertida.
Buttercup se rió por la desgracias del chico.
-No seas mala Butter.
-No lo puedo evitar- decía riendo –Eres un tonto Butch, no debiste de huir de tu casa y además ¿Cómo te has mantenido hasta ahora?
Butch se quedó un rato pensativo.
-Mmm bueno, eso creo que será la razón por la que volveré y aceptare mi castigo. Se me está acabando el dinero que traje conmigo antes de huir y pues ya que suceda eso creo que volveré.
-Puedes conseguir un trabajo. –habló Buttercup como si fuera lo más obvio.
El chico sonrió lobuno.
-No, no creo. Tengo cosas mejores que hacer.- la chica lo miró interrogativa ¿Qué otras cosas podía hacer para no conseguirse un trabajo? –Además eso me sonó a que quieres que consiga trabajo para que no me vaya.
Decía sonriendo coquetamente.
La pelinegra rodó los ojos con un leve sonrojo que no paso desapercibido por Butch y se incorporó mientras lo tomaba de la chaqueta negra.
-Ven, vamos a otra parte.
El chico sonrió complaciente.
-Entonces vamos a Black Lagoon.
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Continuara
¡Hola!
ahora regrese mas rapido verdad xD
jajaja espero que esten bien y que les haya gustado el capitulo x3 en el siguiente van a haber muchas revelaciones xD y preguntas que se les aclararan xD asi
que ya no digo mas jajajaja esperenlo con ansias ;D
bueno ¡cuidense mucho!
¡besos y abrazos!
y claro lo mas importante
¡Muchas Gracias por sus Review!
gracias lia, dickory, danirow, lovetierna, beuaty dream, lizbeth, power dark, hinata12, camila
chicas muchas gracias x33 y tambien a las chicas nuevas que me acaban de dejar un review en el capitulo 10 muchas gracias me emocionaron mucho x3
me alegra que les guste ¡deveras! y jajaja con ganas de traerles algo de disney a todas xD espero que sigan disfrutando de sus vacaciones a mi ya me queda
una semana nomas x( pero diviertanse y cuidense mucho
¡saludos!
¡Adios! ;3
