De Por Vida
Chicas, lo siento, muchas muchas gracias! enserio me dan muchos ánimos y a darle!
Quiiera estar en la escuela así pudiera faltar para quedarme a escribir, pero en el trabajo me pagan por trabajar :(
Capítulo 11:
"No hay número dos a tu lado"
Izayoi comenzó a terminar de darle unos toques a su jardín, a la dueña de la casa le gustaba pasearse todas las mañanas acompañada de la ama de llaves de su hogar por todo el jardín con el único fin de cortar un par de flores para decorar su casa. Era una de esas costumbres que había adquirido con los años, despertaba alrededor de las seis de la mañana, le hacía de desayunar a su esposo─las cocineras se sorprendían de que el desayuno a pesar de los años de matrimonio lo seguía preparando la señora─, lo despedía con un beso y ella se dedicaba a su hogar, después dejaba instrucciones claras de lo que tenía que preparar en la hora de la comida y su trabajo como madre era reunir a la familia para la hora de la comida y hacer uno que otro pendiente.
Según la prensa: Izayoi Taisho, era una de esas mujeres cuya belleza aún estaba cotizada, es más llamaban su vida un cuento de hadas. Eso la hacía reír, la gente pensaba que solo por estar casada con alguien cuyo estatus económico es favorable ya con eso obtienes todo, pero no, su caso fue diferente, ella encontró amor en esos ojos dorados que se derretía como miel cuando la observaban y simplemente sucedió. De repente estaba Sesshoumaru, luego llegó Inuyasha.
Y todas las mañanas daba gracias porque su familia estuviera junta.
Regreso a casa con un par de gotas de sudor en su frente, le dio las gracias a Kaede y se dirigió a su habitación. Saco la ropa que iba a usar ese día y justo en ese momento empezó a sonar su celular.
─¿Mamá?─Ah, le fascinaba cuando sus hijos le marcaban por sorpresa y usaban ese tono de niños cuando estaban con ella─
─¿Qué pasó Inuyasha?─Preguntó mientras se dirigía a su baño, había un poco de mala recepción ya que la voz de Inuyasha se encontraba ligeramente distorsionada─
─Mamá, tengo una duda sobre un negocio...Mira los números suenan a que son muy buena inversión pero es ligeramente turbio, ¿Qué hago?─Consultó su hijo a su madre, Izayoi sonrió, su hijo el menor jamás cambiarían, a pesar de saber lo que estaba bien o mal, Inuyasha era del tipo de hombre que necesitaba oir la situación para el poder darle alguna solución─Ah y cambiando de tema─SI, de esa forma, cambiando de tema después de su cuestión era como el chico de veintiséis años le encontraba una pieza al gato─Kagome se enojó de nuevo conmigo─Izayoi solo sus ojos, esos dos ni estando solos podían enamorarse─
─Inuyasha, ya te dije...Que Kagome no es algo de un rato, así que no quiero que la andes lastimando, ahora, ¿Qué le hiciste?─Inuyasha empezó a contarle todo, desde cómo habían llegado hasta sus bromas subidas de tono, Izayoi alzó su ceja y solo empezó a toser─Inuyasha, adiós, ya tienes veintiséis años y creo que te eduque lo suficientemente bien como para lidiar con mujeres, por cierto me da mucho gusto de saber que tienes a alguien que te trae loco, nos vemos─Le cortó la llamada para después revisar que tenía unos diez mensajes de Sesshoumaru─
A veces también sus mañanas eran de ser madre de tiempo completo, por un lado su hijo que no quería compromisos y por el otro, el amargado, el que sabía todo y jamás pedía consejos por miedo a verse estúpido.
Sesshoumaru: mamá, estoy buscando a una mujer que se llama Rin, ¿Podrías ayudarme con eso? Ocupó verte, ¿Tienes disponible hoy a las once? si es así, te espero en mi oficina...puntual.
Izayoi alzo la ceja, no entendía si admiraba al que tenía que decir sus problemas en voz alta o al que le agendar citas para poder hacerle consultas. Así que opto por contestarle el mensaje a su hijo.
Izayoi: mira cabrón, soy tu madre, y si quiero voy a las once o antes de estimada hora, segundo lugar...Ahi voy a estar y puntual, como si yo te hubiera dado una cita para todas esas veces que corrías desnudo por la casa gritando 'mamá, mamá, mamá'.
Ah, el oficio de ser madre jamás terminaba.
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Inuyasha decidió cruzarse de brazos, esta vez no tenía idea de porque Kagome se había enfadado. Se había prometido no tocarla, no verla y no decir ningún comentario sarcástico, y fue el NO lo que la hizo molestar.
La observo, se encerró en el baño y empezó a decir lo siguiente:
─No entiendo, te toco y pegas un grito, te digo algo y respondes de forma agresiva y grosera, me voy y empiezas a ponerte hormonal, no soy adivino para saber que tienes o que no, asi que agradeceria si fueras más clara y directa─Miró sus ojos en el reflejo del espejo, práctico lo suficiente como para aprender sus diálogos y poder saber que decir en cada momento que ella contestara algo, ensayo y cuando estuvo listo salió del cuarto para encontrar a una Kagome que estaba revisando en busqueda de alimentos dentro del refrigerador─
─¿Quieres comer algo?─Pregunto de una forma tranquila Kagome─
─A ti─Contestó de forma honesta, Kagome se sonrojo y se cruzó de brazos. Inuyasha se encogió de hombros y se acercó más a la chica─
─No puedes decirle a una chica que te la vas a comer sin haberla invitado un café o algo así, definitivamente no tienes tacto─Inuyasha roló sus ojos, estaba perdiendo la poca paciencia que aún tenía y todo porque no sabía cómo lidiar con una Kagome que todo parecía estar mal para ella, pero cuando él dejó de verla Kagome empezó a sonreír─
─Bien, ¿Quieres ir a un café?─Le preguntó él mientras agarraba su billetera y su reloj, después procedió a colocarse su reloj y a acomodarse las mangas de su camiseta─
─Quiero un latte─Afirmó ella con un ligero sonrojo─Y comida..─Inuyasha sonrió y entonces miró su reloj─
─Apurate porque me voy sin ti─Afirmó él haciendo que ella roló sus ojos─
Iban en ropa extremadamente sencilla. El vestía un pantalón de vestir color azul marino, camiseta blanca, un saco y unos tenis. Kagome iba con pantalón de mezclilla, botas, camiseta y un abrigo de esos largos que le llegaban hasta por debajo de las nalgas y un gorro de color azul marino que combinaba con el saco.
─¿Entonces? ¿Qué opinas?─Preguntó Inuyasha mientras bajaba del elevador y se encargaba de revisar que Kagome no se quedará en el elevador, ella tenía esa costumbre de detenerse cada vez que hablaba y eso era lento pero a veces era ligeramente tedioso─
─Inuyasha creo que no soy la persona indicada a la que le debas preguntar sobre las decisiones importantes de la empresa─Repuso ella mientras se pausaba un poco y después terminaba caminando a lado de Inuyasha, por alguna razón le gustaba caminar con él y en esos días ya se estaba acostumbrando a la compañía de otro ser que caminaba, hablaba y sentía; Tal vez de eso se trataba la vida, de buscar a alguien cuya presencia fuera compatible para que el camino de ida fuera más tolerable─
─¿Y qué?─Inuyasha detuvo su comentario antes de herir los sentimientos de la chica, eso era algo muy raro en él. Normalmente él jamás detenía su lengua filosa para no lastimar a las personas, ah, la chica con la que estaba caminando era definitivamente especial─Escucha─Kagome volteo a verlo ligeramente serena. Inuyasha sintió algo en su cuerpo, no sabía mucho del "amor", él sabía de sexo y otras cosas y fue como nadar en un mar de café en la mirada de la chica, su ego se alimentaba cuando ella lo veía, su bestia interna se calmaba y todo en él estaba alineado─Quiero saber que opinas, me interesa mucho lo que piensas al respecto. Puede que no conozcas una mierda sobre esto, pero yo quiero saberlo.. ¿De acuerdo?─Y la tomó de la mano para besarla, ella se sonrojo─Quiero saber todo─Confirmó con esa mirada dorada que parecía miel derretida, la chica volvió a sonrojarse─
Llamaban mucho la atención cuando estaban juntos, para empezar Inuyasha era un sujeto atractivo, ella podía darse cuenta de cómo la gente abría camino para darles paso. Dejo la mano de Inuyasha sobre la de ella, no le molestó, en realidad estaba haciendo mucho frío y había olvidado guantes así que aprobaba que Inuyasha la tocara.
Los paisajes de Rusia eran hermosos, estaba agradecida de que sus ojos viles pudieran observar dichos escenarios, árboles que normalmente no se apreciaban en Japón, calles amplias y gente que caminaba muy rápida como si no tuviera tiempo de permanecer más de dos minutos en el mismo lugar. Llegaron a una pequeña cafetería, la puerta al abrirse emitió un sonido de una campana, los dos tomaron asiento cuando la hostess le indico que se acercaran a una mesa para dos. La youkai observó con ojos felinos a Inuyasha, este ni siquiera reaccionó.
─¿Solo dos personas?─Pregunto de una forma coqueta la youkai, Inuyasha asintió y la youkai de mala gana los llevó a una bonita mesa, el lugar era una cafetería antigua. Había cuadros de paisajes colgados en la pared, el techo era demasiado alto y definitivamente olía a café. Kagome se sintió como en casa, igual y esa era la idea del dueño, de que los clientes se sintieran en casa─¿De dónde nos visitan?─La chica empezó a hablar en inglés, Kagome roló sus ojos. De todas formas los hubiera rolado, la chica solo miraba a Inuyasha y eso le disgustó─
─Japón─Respondió Inuyasha sin darle entrada a una conversación─
─Dile si nos trae el menu─Le susurró Kagome mientras le besaba la mejilla, Inuyasha se encogió de hombros como muestra de una disculpa y le pidió el menú a la youkai neko; El hanyou iba a decir algo cuando Kagome se separo un poco de él─¿Ves? Llamas mucho la atención─Repuso la chica mientras se cruzaba de brazos y ligeramente enfada veía el pequeño menú que estaba frente a la mesa─Y aparte no sé ruso─Inuyasha comenzó a sonreír─No te rías, entiendeme a mi me haces un drama por que un tipo se me acercó y me oliste, creeme para no hablar el mismo idioma me estoy comportando muy bien─Entonces decidió tomar una bocanada de aire para calmarse─No te preocupes, no es mi estilo hacer dramas por celos...─Inuyasha solo clavo sus ojos en los de ella─
─Kagome, ¿Crees que solo yo llamo la atención?─Preguntó con curiosidad él, Inuyasha alzó una ceja y se cruzó de brazos para entonces hacer que la chica viera el lugar─Observa bien el lugar, la mitad de toda esta gente está viéndote a ti ¿Sabes por qué? Por que eres hermosa─Kagome frunció el entrecejo y decidió observar el lugar con más atención─A veces creo que estás tan acostumbrada a no ver más allá de tu nariz que te pierdes de este tipo de cosas─Decidió explicarle el menú a Kagome─
Cuando ordenaron algo de desayunar, platicaron un poco de ellos.
Kagome no era tan estúpida, era ligeramente distraida. Inuyasha no era tan egoísta e inhumano, Inuyasha simplemente tenía seguridad en él mismo.
─Si no te sientes seguro haciendo ese negocio, no lo hagas─Ordenó Kagome mientras le daba una bocanada a su panini─
─Hable con mi mamá, creo que si acepto este negocio me da miedo que le afecte a la compañía─Kagome entonces frunció el entrecejo─
─Entonces no lo hagas, porque no eres solo tu, hay personas que trabajan para ti que saldrían afectadas si aceptas, ¿cuándo decidiste entrar en la empresa?─Kagome hablo dandole su punto de vista a Inuyasha y después se dedicaron a conocerse, a saber qué motivos los había llevado a tomar las decisiones que habían tomado─
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Ese día prácticamente habían decidido pasarla juntos, Inuyasha quería llevar a Kagome a conocer museos y a que aprendiera un poco más sobre lo que ese lugar tenía que ofrecer, no esperaba que su hembra viera todo en solo un día, pero eso era lo que él amaba hacer.
Inuyasha Taisho había deseado tener una compañera de viaje, una amiga con las que él se sintiera cómodo. Se dedicó a estar con Kagome todo el día. Y en los años que tenía de vida jamás había encontrado a un ser humano cuya alma compaginara tanto con la suya que deseo, deseo de forma egoísta y por primera vez que ella lo viera de esa misma forma en como él la veía.
Quería invitarla a cenar, quería que solamente fueran ellos dos sin necesidad de tanto ruido.
Como novios, el opto por esperarla en el lobby. Se tomó un whisky, espero paciente a que la chica llegara al punto de reunión. Usaba un traje negro, quería que esa noche fuera especial en el sentido en que ella no viera al imbécil que veía todos los días, estaba decidido a ponerse de frente como un hombre a una mujer que no comprendía muy bien lo que les estaba pasando.
Recibió un mensaje a su celular, lo sacó y leyó lo siguiente:
Miroku: Apostamos a que Kagome va a regresar siendo tu mujer. Hazme ganar, perra.
Después recibió una llamada telefónica.
─Perro, ni sé para que te marque...A si, escucha pase lo que pase no puedes tener sexo con Kagome, tengo entendido que...las cosas entre youkais no son así casuales─Inuyasha entonces pauso a su amigo─
─¿Hicieron una apuesta? Solo, digan eso...─Aclaro su garganta para después ver cómo ella iba apareciendo frente a él─Escucha, te dejo, se ve hermosa─Finalizó la llamada para después apagar su celular─
Ahí estaba, ella estaba usando un vestido rosa pálido que tenía un escote en "V" que llegaba por ese hueco que había en sus senos, era un vestido largo y que se ondeaba con cualquier movimiento, estaba abierto de los lados por lo que revelaba sus hermosas y torneadas piernas y descubierto de la espalda. Su cabello estaba agarrado en una despeinada trenza, maquillaje muy tenue sin embargo sus ojos estaban ligeramente delineados, deseaba perderse en la mirada castaña de ella.
Se veía terriblemente hermosa.
Se dió cuenta de que había dejado de respirar.
Ella llegó con un ligero sonrojo en sus mejillas, apenas y le llegaba con todo y tacones al hombro, ella era demasiado pequeña.
─¿entonces?─Preguntó ella para que Inuyasha hiciera algo, el joven solo le ofreció su brazo y entre los dos continuaron saliendo del hotel─
Inuyasha había salido con muchas mujeres pero a ninguna había sentido interés alguno por querer conquistar.
─Voy al baño─Le dijo mientras le cerraba la puerta y le pedía al chofer que se estacionara un poco, Kagome frunció el entrecejo ligeramente molesta y vio como él se iba adentrando nuevamente al hotel─
Decidió contestar algunos mensajes que tenía pendientes, para empezar Sango estaba histérica porque le iba a bajar y se sentía gorda, Ayame estaba perdida entre todo lo que tenía que hacer y lo que la detenía, prácticamente sus amigas estaban estancadas en una monotonía muy cabrona.
Inuyasha regreso después de haber ido a hablar con el recepcionista y pedirle que necesitaba un arreglo de flores, una botella de champagne, fresas cubiertas con chocolate y un paquete de condones. La recepcionista asintió, acostumbrada ya a que los hombres quisieran quedar bien con la mujer, Inuyasha le pidió que todo lo cargara en la habitación.
Kagome simplemente se hizo a un lado cuando el se subió al taxi.
─Extraño casa─Dijo con un tono ligeramente triste la señorita, Inuyasha simplemente la volteo a ver─
─¿No estás acostumbrada a salir de viaje?─Preguntó con curiosidad, la chica negó con la cabeza y entonces él sonrió de esa forma en que alguien descubre algo nuevo; Ella iba observando todo lo que estaba allá afuera, él iba observándola a ella, porque estaba seguro de que no quería perderse ni un solo segundo de ella─
De esa forma Kagome ya estaba empezando a acostumbrarse a estar con Inuyasha, le gustaba que cada vez que ella volteaba a verlo él estaba ahi viendola o sonriendo─añadiría como idiota, pero ella estaba segura de que solo era un idiota por ella─
Llegaron a uno de esos restaurantes elegantes, para Kagome era difícil acostumbrarse a que la vida de Inuyasha giraba en un plano diferente, no es que se sintiera menos que él, simplemente era el hecho de que él estaba acostumbrado a gastar mucho dinero en cosas que ella podía conseguir por unos precios más razonables. Inuyasha la tomó del brazo, le tomó un par de fotografías en la entrada, después con mala gana él se acercó a tomarse una fotografía con ella.
─Gracias─Le dijo al aire sabiendo muy bien que él había alcanzado a escuchar─
─¡Feh!─Fue lo único que escucho Kagome, de esa forma entraron al lugar, Inuyasha le movió la silla y esperó a que ella se sentara, ordenó una botella de vino, dos vasos de agua, la dejo a escoger a ella y después ella con un sonrojo le pidió en voz baja que ordenara por ella, ya que ella no tenía ni puta idea de lo que significaba o de lo que querían decir los platillos─
─¿Te caigo mejor?─Pregunto Inuyasha con curiosidad, ella se encogió de hombros y sonrió. Clavó sus orbes cafés en los ojos dorados y simplemente coloco uno de esos gestos coquetos que tan bien podía hacer─
─Eres más tolerable─Fue lo único que le logró decir a Inuyasha─
Aprendió de Inuyasha que no le gustaba compartir su comida, solo había una persona capaz de cortarle el cabello a Inuyasha, al parecer le gustaba siempre tomar un vaso de agua antes de ingerir alimentos, le gustaba también como cada vez que ella interrumpia lo que él decía, él guardaba silencio. Inuyasha tenía la costumbre de jugar con sus pulgares. cruzaba su pierna de esa forma varonil, acomodaba sus muñequeras del saco cuando hablaba de algo que no era su fuerte, opinaba sobre cualquier cosa, miraba a los ojos, levantaba sus cejas─en realidad el sujeto sabía jugar con ellas─, sonreía mostrando sus perfectos dientes.
─Si hubieras usado algo rojo, me hubieras conquistado─Le contestó mientras se acomodaba en su silla, Kagome sonrió le dio un sorbo a su copa de vino, se acercó ligeramente, Inuyasha movió sus orejas y se percató instantáneamente de que la chica deseaba decirle algo en "privado"─
─¿Quién dice que no uso algo rojo?─Kagome alzó la ceja y le guiño un ojo con coquetería a su acompañante. Inuyasha se atraganto con el vino, se sonrojó y volvió a acomodarse la corbata─Y tu corbata está perfecta, ¿o qué? ¿El gran Inuyasha Taisho está nervioso?─Pregunto ella mientras alzaba su ceja, Inuyasha volvió a acomodarse en la silla, está Kagome lo ponía muy incómodo. Esa Kagome sabía que decir y cómo decirlo, está Kagome lo hacía ver como un niño de preparatoria─¿Podría ser que una simple ...?
Kagome fue pausada, no pudo hablar más porque fue el turno de Inuyasha de decir, o mejor dicho, más que decir, hacer. Fue el turno de Inuyasha de callarla con un beso, en ese momento, enfrente de todos, ella se había acercado lo suficiente y ese maldito aroma a durazno, sintió la respiración de Kagome, la gente dejó de hablar para voltearlos a ver y fue cuando se separó que pudo ver a Kagome sonrojada desde las mejillas hasta sus oídos.
─Se requiere de una bestia─Inuyasha no tenía ningún problema en referirse a su especie como bestias, ya le había dejado de molestar que la gente lo señalara y le dijera apodos por su apariencia, ya no le quitaba el sueño el hecho de ser diferente a los humanos. Su voz fue demasiado suave─para calmar a una simple humana─Finalizó con una sonrisa, Kagome soltó un suspiró y retiró su mano de la mesa. Ella lo miró a los ojos y luego esquivó la mirada─
─No me gusta─Inició ella, Inuyasha alzó ambas cejas─No me gusta que te digas bestia, te sabes comportar que muchos humanos─Aclaró ella mientras el solo sonreía, ella conocía esa sonrisa falsa, esa sonrisa de 'estoy bien', esa sonrisa triste─
El carraspeo su garganta.
─Hagamos un trato, yo no me digo bestia y tu, bueno tu siempre serás tu ¿De acuerdo?─Kagome entonces sonrió, no sonrió por compromiso, fue una sonrisa honesta, de esas que te brotan de forma espontánea, esas sonrisas que se contagian─
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Sesshoumaru Taisho, era el tipo de hombre que se obsesionaba con las cosas, no, no era obsesión, era más bien como aprensivo, cuando él había empezado a agarrar el hábito del cigarro, fueron noches de mucha estrés y ansiedad. Definitivamente su psiquiatra, su destino, su horóscopo y su familia le decían que no agarra ningún vicio, porque él no podía desafanarse de los vicios.
Tenía una lista de reglas, la número uno era: no perder la cabeza por unas nalgas. Nunca, jamás. Esa era la regla que más respetaba, porque podían ser las mejores nalgas pero sabía que sucedía cuando un hombre se descuidaba, es más, lo había comprendido con el cigarro. El no podía darse ese lujo. Porque las mujeres, las drogas y todo lo malo podía ser su ruina.
Pero Rin…
Era su genética. Estaba en su naturaleza encontrarla.
Le llamo a la última persona que espero hablarle, le marcó a Sesshoumaru en plena madrugada, cuando la gente dormía, en ese momento donde la ciudad estaba descansando y cuando su youkai interno había decidido descansar.
Todos parecían descansar, menos él. El estaba perdiendo la puta cabeza por unas nalgas.
Sesshoumaru Taisho había roto una de sus reglas de oro.
El teléfono dio un latido más, él no soportaba la espera, era como un maldito adicto esperando la droga, lo cual no le gustaba en lo absoluto. Hipocondríaco, también había sido uno de los términos en que el psiquiatra lo había denominado.
─¿Por qué no respondes el teléfono? Joder, estoy volando los sesos en este momento y tú estás fornicando en Rusia, Inuyasha….─Pauso Sesshoumaru con uno de esos suspiros ruidosos que significaban que su vida se estaba desmoronando─
─Cabrón, estoy cenando con Kagome ¿Qué demonios?─Preguntó exasperado el hanyou, escucho casi un rugido por parte de su hermano y entonces, se levantó de su asiento, se disculpó con una preocupada Kagome y fue a atender esa llamada─
─Marica, la encontre y la perdí, ¿Te acuerdas cuando deje el cigarro?─No le importo si Inuyasha contesto o no, el simplemente habló─peor─Específico mientras intentaba quitarse la corbata─Escucha, no la encuentro, no sé cómo controlarme Inuyasha, estoy al borde de...Te juro que ni todos los santos y todos los dioses que hay en está ciudad va a detener el desmadre que voy a hacer─Pauso y entonces Inuyasha intentó hablar─
─Respira Sesshoumaru, cuenta hasta diez, tranquilo, la vamos a encontrar─Sesshoumaru entonces gruñó de nuevo─
─estaba lloviendo Inuyasha, jamás la voy a encontrar ¿Sabes sobre esto? ¿Tienes idea de lo que significa?─Inuyasha guardó silencio, no sabía cómo lidiar con su hermano en ese estado─Significa que prácticamente estoy matando a mi youkai y mi youkai me está matando─
Inuyasha se acercó de nuevo y le pidió el celular a Kagome.
Opto por algo muy natural, le mandó un mensaje a su padre.
Padre, urgente, busca a Sesshoumaru, Inu.
─Respira, nadie está matando a nadie… ¿Que hago? Dime que hacer y lo hago, hermano─Jamás pensó en pronunciar esa palabra enfrente de Sesshoumaru─
─Lo siento─Y cortó la llamada Sesshoumaru─
Continuará…
Notas de autor:
Siempre quise que un hombre perdiera la cabeza por mi.
Y si, si Sesshoumaru fuera un humano de seguro fuera hipocondriaco, porque tiene la cara de serlo.
Bueno chicas, espero que les guste este capitulo, creo que lo hice demasiado largo (y el capitulo también), espero que tengan un bonito día.
Dedique dos noches para esto, demuestren aprecio.,
hahah, las quiero, besos.
GRACIAS; GRACIAS; GRACIAS; GRACIAS;.
W.
