Dos semanas sin actualiza y al fin hoy pude hacer algo con mi vida y escribir esto. Es lo malo de que a uno no le guste nada de lo que uno escribe, pero al fin algo... mas o menos decente y largo, MUUUY LARGO xD Siento muchisimo la tardanza. Y para que no se pierdan cuando haga mencion a un sueño mas adelante en el capitulo, lean esto:
w ww. fan t/s/100 82043/3/Roul ette-Of-Me mories-Lette rs-from-the-Lance-Corporal si, puse un nuevo capitulo XD.
Muchas gracias a:
DreamGirl: Un peluche de Levi! AHHHHHH! *lo abraza hasta que se le salen los ojos* ...Shit xD Debo admitir que siempre me sorprende encontrarme con que hay fans del yaoi que leen esta cosa que es un chicoxchica, es como: Okey, debo esforzarme para que a todos les guste esta cosa xD Y me alegro muchisimo que te haya gustado, ojala tambien te guste este TTuTT Muchas gracias por tu rvw, toma, tengo vino barato. :)
Rivaille's Wife: Lol si, a la pobre le dolio pero con gusto (?) Y muchas gracias por haberme mandado ese inbox, de verdad que necesitaba un empujoncito para escribir, estaba estancada xD Muchas gracias por tu rvw, me alegro que te haya gustado el primer lemon y ojala te agrade este. Toma, vino barato para ti! XD
cindy'nya: Wa! Cuidado! D8 *llamando al 911* Muchas gracias por tu rvw y siento lo de tu hemorragia nasal masiva xD
Lena Silver: *Recibiendo amor xD* Me alegro que te haya gustado ese lemon *veo que no sufriste derrame nasal, aleluya! alguien sobrevivio! XD* Y si, esta vez fue duro contra el muro, literalmente, ya lo veras xD Y OMG DULCES! *me he dado cuenta de que me han regalado muchos dulces... Tendre diabetes, pero sere feliz* Muchas gracias por tu rvw y toma tu copa de vino barato!
Tsubasa Hikary: *Llamando otra ambulancia* No se desangren! ponen el piso sucio y Levi se enoja! me alegro que te gustara xD Muchas gracias por tu rvw!
Atzuko-san: Me llamo mocosa pervertida, eso es doloroso TTuTT yo solo complasco a mis lectores pervertidos dandole amorsh! Oh shit no no me violes! O.O Porque vergas no esta Alejandro cuando se le necesita! -el pobre pierde todas las oportunidades de agarrarte en esos estados xD- Que tu hermano hizo QUE?! FUCK! QUEMENLO EN LA HOGUERA! *se pone a llorar como una pendeja* Y yo esperando el lemon con erwin tan emocionada T.T Wa! Te vas a casar?! OMG que lindo! *soñando con una boda toda cursi de princesas* asdasda Y si, tengo 17 años aun, pero para septiembre ya no seras pedofila xD Jojojo, y puedes tomarte el tiempo que quieras, esperare fielmente a que algun dia puedas subir ese lemon sexysoso con Erwin y actualizar el LevixLector! Espero que te vaya bien y no me beses que me sonrojo -/././- Muchas gracias por tu rvw, toma tu vaso de vino barato y tu lubricante porque hoy Levi te dara duro contra el muro xD Sayonara!
Stekie: Muchas gracias por tus palabras xD Y muchas gracias por tu rvw también, ojala te agrade este capitulo!
Mafia chan: Un vaso de vino barato doble para ti por haber descrito ese capitulo en cuatro frases xD Muchas gracias por tu rvw!
Ktty_ccg: Si, te stalkeo por pixiv e.e Y siento mucho lo de tu internet, espero puedas leer este capitulo muchas gracias por tu rvw y toma tu vaso de vino barato xD
Gii-chan: Pues no se como carajo vas a hacer para ganarme pero mas te vale o tu castigo sera... Ya sabes ewe. *va flotando en una balza por el mar de sangre* wo... awesome. Fue "RICO" LOL no me digas, y me alegro haberte jodido por primera vez! Y no me exijas un carajo que yo te exijo que saques el tuyo pero ya!
R.P.D1: A mi se me hace tierno y por eso lo hice xD
R.P.D2: Aqui te estoy esperando :P
R.P.D3: Ya te atrape porque te jodi en la apuesta juasjuasjuas
R.P.D4: Ya me di cuenta carajita xD
Mei Phantomhive: Un fanart! SIIII HASLO! POR FAVOR POR TODO LO QUE ES SAGRADO Y MUESTRAMELO! *se desmaya* *revive* Y si, se dieron durilento y ahora se van a dar solo duro porque yo lo digo xD -y contra el muro literalmente- Ok, me metieron en una lista de mejores escritoras de lemon... Voy a llorar de emocion! TTuTT Muchas gracias por tu rvw y toma tu vino barato.
R.P.D.1: el celular ha regresado!
R.P.D.2: si te llega la solicitud de una chica llamada Maria Virginia, esa soy yo xD
R.P.D.3: Gracias por el doble rvw! 3
Katsura-chan: lol tu review es hermosamente largo *llora gaymente* Bienvenida al club de: Odiamos a Lukia porque mato a los amigos de Reader-chan. Como dije antes, de verdad dude mucho para matarlos, pero sentia que tenia que hacerlo para ponerle el toque de SNK a la historia. Recordemos que en este mundo TODOS MUEREN 8D -eso es horrible xD- Mas de una tambien dijo lo mismo que tu, algunas enamoradas de Alex y ahora los gemelos contigo. Debo admitir que mi OC favorito es Lucius y que él y su hermano le dan mucha vida a la historia junto a Alex. (al principio ese capitulo era el seis, pero luego acomode los otros capitulos y termino en el cuatro) Y no me preguntes como le llamo a LFTLC porque solo puedo decirte que alli van todos los capitulos que no puedo meter en este lado por ser o muy largos o que no son contados en segunda persona o son poco relevantes (mentira si son relevantes, pero es que tenia que separarlos para no hacer sufrir a mis lectoras que gritaban por lemon desde el tercer capitulo xD) Y eres la primera que oigo decir que sufrio por Alex, el resto de las chicas creen que es un creetino por haberle insistido de esa manera aun cuando sus amigos acababan de morir. Y he tenido que poner 10 kilos de cosas divertidas y romanticas para compensar ese unico capitulo de dolor profundo... y el que viene, muchos me van a odiar, pero esto ya se ha salido de mi control, yo solo queria hacer un monton de cosas gays y de pronto tengo una trama continua con personajes que mueren y viven y... Ay dios xD Y si, el lemon es largo y detallado, lo siento, pero es que me propuse hacerlo de forma que llegara al que lo leia -y funciono en casi todos, ahora me toca limpiar los rastros de sangre- Y asi como viste en el primer capitulo que salia Eren, saldran todos ellos a su debido tiempo n.n -recuerda que esto comienza cuatro años antes de la aparicion de Eren.- Por haber hecho un review tan largo y ser nueva, toma tu vaso de vino barato y muchisimas gracias por tu rvw, espero este capitulo te agrade y sigas haciendo sugerencias!
LuXi3l: Hola! Bienvenida al espiral de perdicion! XD Y me alegro que te haya gustado tanto mi triste trabajo como escritora. Tambien fue un reto para mi escribir cosas asi, no hay muchos personajexlector en español en este fandom asi que me decidi por escribir uno y aqui estamos! Veo que logre enamorarte de Levi XD Muchas gracias por tu rvw y espero que te agrade este capitulo y volver a verte en los rvws!
Miss Writer 04: *llama otra ambulancia mas* Levi esta enojado, el piso esta lleno de sangre por tantos derrames nasales xD Lol alguien comento sobre que reader-chan parecia plana. Pero... aun con eso Levi se la queria agarrar 13 13, ese Heichou pedofilo, pervertido y calculador, el pobre esta enamorado no hay que culparlo y en cuanto al modelo del vestido ya vere como hago para arreglar eso e.e Y si, aqui esta el lemonsote, duro contra el muro porque asi le gusta al heichou. Muchas gracias por tu rvw y toma tu vaso de vino barato!
R.P.D: a este fic no le queda demasiado, asi que pronto, proonto... Al menos que quieran un AU de Reencarnacion (?)
Snezhinka the Diamant D'hiver: Wa, mira esto alguien se baso en mi ff para hacerse una cuenta!. creo que ya puedo morir en paz, fanarts y ahora esto... Soy feliz TTuTT, me alegro muchisimo que te guste mi fanfic tanto! Muchisimas gracias por tu rvw y ojala te guste este capitulo!
Paloha12314: Una dicipula de Atsuko-san! (mientras no quieras violarme todo bien XD) Y no se como carajo se lo vamos a explicar a Petra pero se lo vamos a tener que explicar algun dia asi que... ya pensaremos en algo antes de que se enamore de Arbol-san por culpa de Annie xD AH 400 PASTELES y 900 CAFES! *se mete un coma diabetico por tanto dulce, su nivel de glicemia ES de 9.000 xD* Y espero que no hayas botado el lubricante porque Levi quiere segunda tanda 13 Con que chile, nah, esas mariposas son una HDP inmortales, no tienen caso. Y famosa a nivel mundia bah XD No te preocupes, si lees el capitulo de Letters From the Lance Corporal y esperas al siguiente capitulo que viene, tendras tus tragedias, lo tengo friamente calculado. Gracias por tu rvw y toma tu vino barato! Besos!
Yami: Jajaja gracias! Muchas gracias por tu rvw y toma tu vaso de vino barato!
Y gracias por darle favorito y a seguir 8D
ACLARANDO CLARESAS CLARAMENTE (?):
"blablabla" son pensamientos
-blblblblaaaa- son dialogos
-_._._._ fue a casa de pedro.- estan diciendo el nombre del lector.
Espero les guste este capitulo!
Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO ES MIO, es de Hajime Isayama!
Advertencia: Lenguaje Vulgar (Chito esa boca sucia), posible OOC (pero que rayos...?) y Contenido Sexual Explicito (Yo se que ustedes no deberían estar leyendo esto 13)
.
.
.
Sentías calidez, una calidez agradable, como si estuvieses rodeada por sabanas de seda.
No habías tenido pesadillas, tampoco sueños, simplemente habías dormido como jamás lo habías hecho en tu vida desde, probablemente, la muerte de tus padres. Decidiste abrir los ojos, intentándolo repetidas veces hasta que al fin fuiste capaz de enfocar la vista al frente.
Era la primera vez que despertabas y encontrabas el cuerpo de Levi junto a ti, mas no era la primera vez que dormías junto a él ni por asomo. Él tenía la costumbre de levantarse junto al sol, antes que los demás soldados, solo para cargarte hasta tu habitación y dejarte en ella, sin levantar sospecha alguna de que ambos pudieron estar compartiendo cama (en aquel momento de forma inocente). A pesar de que decía no estar de acuerdo con ocultar su relación, era estúpidamente bueno borrando rastros y disimulando, a diferencia de ti que a veces incluso te quedabas observándole embobada durante minutos sin darte cuenta, teniendo él mismo que llamarte la atención discretamente para que te compusieras.
Sentado en el borde de la cama, su silueta era marcada por la luz que entraba desde la ventana, dándote la espalda al encorvarse hacia adelante, apoyando los codos en las piernas. Su cabello lucía húmedo, como si acabase de darse un baño, incluso habían aun gotas de agua en su espalda... Fue cuando notaste aquello que no habías notado la noche anterior, lo que no era fácil de vislumbrar al ser iluminado por simples velas y difuminado por la ceguera del deseo carnal.
Todo su cuerpo, desde sus hombros hasta el final de sus piernas, estaba marcado con cicatrices de diferentes largos, anchos y formas. Tan solo su cuello y rostro se habían salvado de aquellas marcas, mayoría de las cuales definitivamente no habían sido hechas por titanes. Observaste entonces tu propio cuerpo, apenas podías localizar pequeñas y pálidas cicatrices en tus brazos, rodillas y espalda de aquellas pedradas, peleas y accidentes pequeños que habías tenido durante tu infancia y mientras te encontrabas en el cuerpo de entrenamiento. No se podían comparar para nada con las marcas en el cuerpo de aquel hombre. Solo él sabía el origen de cada marca, el dolor detrás de cada herida... La historia tras las cicatrices.
Sin darte cuenta, extendiste tu mano hasta la marca más llamativa que había en su espalda, una cicatriz en forma de semicirculo que recorría su piel desde su hombro hasta su ultima costilla, obviamente hecha por dientes titánicos. Tus dedos recorrieron toda su longitud, sintiendo la piel mucho más delicada y suave en aquel lugar. Los ojos se te aguaron inevitablemente, pensando en lo horrible que debió ser la situación como para que la cicatriz fuese de esa magnitud. ¿En qué clase de problema se habría involucrado?
-Te contaré la historia de un miserable matón del subsuelo y sus compañeros...
Saltaste en tu sitio, levantando la cabeza para encontrarte con los ojos platinados y azulados de Levi mirándote por sobre su hombro. Parecía estar observando cada expresión que habías hecho, cada movimiento mientras tocabas su espalda. Sus ojos aun brillaban como dos monedas de plata y su expresión continuaba siendo pacifica, serena como el tono de su voz.
–Eres la primera persona a la que se la cuento, así que presta atención... Y no la olvides, Diamant D'Hiver.
Se giró hacia ti en silencio mientras tú te sentabas en la cama, envuelta con las sabanas con las que él mantenía su desnudez cubierta también, mostrándote las cicatrices en su pecho, abdomen y brazos. Tomo una de tus manos y comenzó a pasearla lentamente por cada cicatriz, comenzando por una en su mano derecha, contando una historia por cada marca, que iba desde un accidente tonto hasta una pelea callejera, intentos de robo o asesinato, escarmientos, abusos innombrables cuando aún era tan solo un niño, luego un par de cicatrices que recibió al pelear contra Farlan Church, quien en aquel momento era el líder de una banda de matones que intentó vencerlo... Y se detuvo por un momento en una cicatriz en su pecho, la más grande, que surcaba desde su hombro izquierdo hasta su costilla derecha.
–No había conseguido algo de comer en días, así que decidimos robar algo de pan. Pero el maldito panadero se dio cuenta e intentó herir a Isabel con un cuchillo oxidado y asqueroso... Y yo no iba a permitir esa mierda.
Había pasado mucho tiempo desde la primera y última vez que Levi había hablado sobre Isabel y Farlan, su fallecida hermana menor y mejor amigo. Lo poco que sabias sobre ellos era que ambos habían vivido junto a él en la Ciudad Subterránea, ambos se habían unido junto a él a la Legión y ambos habían muerto en una batalla contra titanes. Eran la única familia de Levi en su momento y la había perdido mucho tiempo atrás.
Observaste al Lance Corporal inclinarse hacia el buró de la cama, abriendo un cajón y sacando de su interior una pequeña y vieja fotografía en sepia, la cual dejó sobre tu regazo.
Una versión aún más joven de él mismo se encontraba recostada contra una pared con la misma expresión profundamente fastidiada que tú le conocías muy bien, pero mucho mas arrogante. A su derecha, una jovencita menuda y bonita que, adivinaste, debió ser pelirroja, los ojos claros, enormes y traviesos que miraban a la cámara con una sonrisa colmilluda y tonta, probablemente tuviese tu edad cuando esa fotografía había sido tomada. A su izquierda, un alto y apuesto joven peliplateado que te recordó en cierto modo a Lucius se cruzaba de brazos, sonriendo simpáticamente a la cámara, los tres vestidos con el uniforme de la Legión de Exploración.
Sujetaste la fotografía en tus manos y le diste vuelta, observando tres nombres escritos con tres diferentes tipos de letra: "Farlan Church" escrito con una elegante letra corrida, "Isabel Magnolia", escrita a los golpes y con letras separadas, gruesas y descuidadas, y "Levi", a secas, con una letra sencilla, neutra. Había una fecha también, pero estaba borrosa y difícil de leer.
-Isabel lloró como una nena cada vez que me quitaba la camisa como por un jodido año. Creía que era su culpa.- gruñó Levi, observándote en silencio por aquel largo minuto en que apreciabas la fotografía. Era la primera vez que veías a los dos antiguos compañeros de Levi. –Farlan también me miraba como si se sintiese culpable a pesar de que él no estaba allí en ese momento... ese par de idiotas.-
Tú observaste la cicatriz en su pecho, sin duda horrible a simple vista. Sentiste verdadera empatía por ellos, te sentías impotente, triste y culpable... Sentías la necesidad de protegerlo a toda costa, de dar tu vida por la suya de ser necesario.
-Supongo que yo también me sentiría igual que ellos...- Claro que comprendías como debieron sentirse. Con tantas pesadillas con resultados similares que habías sufrido, la simple idea te causaba terror. Tu mano se apoyó contra el centro de su pecho, justo sobre el medio de su cicatriz. No podías saber lo que era la vida de un matón, por más que fuera, tu tan solo eras una pueblerina de las montañas y no mucho más.
Los ojos de Levi se entrecerraron ligeramente, melancólicos. –Tch. Es por eso que a veces tú me recuerdas a ellos... También eres una idiota.- extendió una mano hacia tu rostro, acariciándolo con suavidad, como si tuviese miedo de romperte. -Eso fue hace mucho tiempo ya, no tienes que poner esa cara. No fue más que mi culpa.-
Colocó un mechón de cabello detrás de tu oreja, acercando su rostro al tuyo mientras su otra mano sujetaba la tuya contra su pecho, deslizándola hasta ponerla sobre su corazón en vez de la cicatriz. Te sorprendiste internamente al notar que latía velozmente, como si estuviese emocionado mientras hablaba contigo. Aun con eso, tu expresión mortificada no cambió, rodeaste su cuerpo con tus brazos y hundiste el rostro contra su pecho, suspirando mientras lo sentías tensarse y luego relajarse entre tus brazos, correspondiendo al sujetarte de la cintura por sobre la sabana. Tus manos subieron por su espalda, deslizándose la yema de tus dedos por la marca de aquella mordida gigante que había en su carne.
Levi suspiró, apretándote con más fuerza de la necesaria al notar tu insistencia en esa marca. -No. Aun no puedo contarte esa parte de la historia.-
Él pareció luchar para que no te separaras de su cuerpo, pero tú tuviste que hacerlo, anonada por su respuesta. ¿Por qué no podía contarte toda la historia? ¿Qué pasaba? ¿Qué significaba aquella cicatriz? Tus ojos parecieron ser el reflejo de tus preguntas al mirarle al rostro, recibiendo una mirada imperturbable de su parte.
-Tal vez... Cuando seas un poco mayor, te la contaré.- ofreció tras un minuto de silencio, recibiendo un ceño fruncido de tu parte.
-¿Acaso me estas llamando mocosa?- murmuraste indignada. No era posible que incluso para eso él te considerara una niña. Joder, eras una soldado, habías matado más titanes en un año que lo que un soldado común lo había hecho durante tres años. ¿Y aún tenía las bolas de llamarte moco-...?
La mano de tu amante subió desde tu baja espalda, lentamente, hasta encontrar entonces también tus propias cicatrices, aquellas que habían dejado las pedradas de los pueblerinos de Marhjul cuando fuiste linchada tras haber matado a aquel hombre a hachazos. Nunca te sentiste orgullosa de esa cicatriz más grande entre tus omóplatos, producto del corte de una cuchilla que te había sido arrojada en la turba, y te encargabas de cubrirla junto con las vendas de tu pecho, pero ahora que estabas como habías llegado al mundo era difícil ocultarla de él.
-Cuando seas más fuerte, ... .- sus palabras te confundieron y aquello se dejó ver en tu rostro. -Más fuerte de lo que ya eres.-
Levantaste la cabeza, abriendo los ojos sorprendida ante sus palabras mientras él te separaba y volvía a enfrentarte, su frente contra la tuya. ¿Él te consideraba fuerte? ¿El hombre más poderoso de la humanidad creía eso de ti?
-Eso es ridículo... Aquí el fuerte eres t-...
-Yo no soy tan fuerte.- te interrumpió, sereno aun. -Ellos fueron quienes me otorgaron ese ridículo título, ellos son quienes me llaman héroe, pero son pocos los que saben en realidad lo que soy.- sus manos acariciaron suavemente tu cuello y tus hombros desnudos. -He conocido personas mucho más fuertes que yo y que son considerados ordinarios... Como tú.-
Tu frunciste el ceño, confundida e incrédula. ¿Tu? ¿Un simple soldado raso? Tal vez habías sido la numero uno de tu clase, ¡Pero eso no era nada en comparación a la "Esperanza de la humanidad" en persona! -¿Yo?-
-Por supuesto, maldita idiota.- gruñó en respuesta tu amante. -Siendo capaz de soportar tanta mierda por tu familia, llorar por tus compañeros, desafiar autoridades, romper reglas, levantándote cuando caes... Y aun así continuar siendo tu misma aun cuando todo esta en tu contra...- sujetó entonces tu cabeza por entre tus cabellos, mirándote con los parpados entrecerrados, como encandilado. -Si eso no es fortaleza, entonces no sé qué mierda es.-
Juntó sus labios con los tuyos mientras te ruborizabas, siendo rodeada de nuevo por sus brazos fuertes y cálidos, apegándote a su cuerpo semidesnudo mientras suspiraba contra tu boca, abrazándolo por el cuello a tu vez, jugueteando con el cabello rapado en su nuca mientras sentías que la sabana que cubría tu pecho desnudo se deslizaba entre ambos cuerpos hasta caer en tu regazo. Sin decir ni una palabra, él te empujó suavemente contra la cama, besándote con calma al principio, como si quisiera disfrutar de aquello mientras se medio recostaba contra ti, apartando la sabana lejos de ambos, sus cabellos negros haciendo cosquillas en tus mejillas mientras usaba sus manos para acariciar tu cintura desnuda y tú te atrevías a acariciar su pecho, escuchándolo suspirar contra tu boca ante esa tímida caricia, cortando su beso para verte con el amago de una sonrisa en su rostro, haciendo que te paralizaras bajo su cuerpo, avergonzada.
-¿Qué pasa?- preguntó, sujetando una de tus manos, acariciando suavemente el dorso de la misma con su pulgar mientras tú te ruborizabas. -¿Por qué te detienes?-
Te detenías porque te acababas de dar cuenta de que te estabas dejando llevar por tus propios deseos carnales, los mismos que habías sentido la noche anterior al verle desnudo. ¿En qué clase de ser lujurioso te había convertido ese enano pervertido? Estabas teniendo tu propia batalla interna cuando sentiste a Levi alejarse, levantándose de la cama en completo silencio, dejándote allí tumbada solo para poder mirarte bien.
Tu rostro comenzó a competir con un tomate maduro al darte cuenta de lo que estaba haciendo. Observándote ahora que la luz del día le daba una mejor imagen de tu cuerpo desnudo. Intentaste cubrirte con la sabana arrumada a tu lado, pero cuando tus dedos estuvieron a punto de alcanzarla, la mano de Levi sujetó tu muñeca, deteniéndote en el acto.
-Intenta cubrirte de nuevo y te castigaré.- fue su advertencia, haciéndote quedar paralizada en la cama, limitándote a mirar alerta hacia tu amante, quien soltó tu muñeca en la cama.
Sus ojos comenzaron a opacarse como la plata vieja mientras se deslizaban en silencio por tu figura, comenzando por tu rostro, detallando cada una de tus facciones y el cabello que caía como un halo sobre la almohada, deteniéndose tan solo en tus ojos y tus labios antes de bajar lentamente por tu cuello, tu clavícula y deteniéndose en tus senos por unos segundos, haciéndote enrojecer. Quisiste cubrirte, pero recordaste su amenaza y le tenías un poco de miedo cuando decía esas cosas, así que no te quedó de otra que apartar el rostro a un lado y rezar porque te volvieses más pequeña. Levi continuó observándote, tu estómago y tu vientre pasaron por sus ojos hasta que por fin llegaron a tu monte de venus, sacándole una sonrisa al ver que cerrabas fuertemente las piernas y juntabas las rodillas para cubrirte. Él continuó su recorrido por tus piernas hasta la punta de tus pies, decidiéndose al fin por extender una mano y comenzar el camino de retorno, acariciando tu pierna lentamente.
Dejando la piel erizada por donde su mano cálida se deslizaba, acarició tu muslo izquierdo, haciéndote estremecer mientras continuaba por la cadera, la cintura y tu costado, se desvió pasando lentamente por el valle entre tus pechos y se metió detrás de tu cuello para acariciar tu nuca, enterrando su mano en tu cabello y haciendo que elevaras el rostro hasta rozarse con el suyo, habiéndose inclinado al fin sobre ti en la cama.
-Te voy a dejar algo en claro, Diamant D'Hiver...- le escuchaste susurrar contra tus labios, haciéndote temblar con el tono ronco que había adquirido su voz y con el color opaco en sus ojos al clavarlos en los tuyos, atrapándote en ellos. -Este cuerpo tuyo ahora me pertenece, y puedo verlo y tocarlo como y cuando quiera. ¿Alguna objeción?-
Estabas demasiado prendada en su mirada como para siquiera pensar en una palabra coherente, asintiendo suavemente con la cabeza. Sus ojos se entrecerraron ligeramente, tomando una de tus manos entonces, poniéndola sobre su cintura.
-Igualmente... Mi cuerpo ahora es tuyo.- el tono autoritario en su voz paso a ser afable, como si quisiera convencerte de ello mientras hacía que tu mano acariciase su torso. -Y puedes tocarlo y verlo como y cuando quieras. No tienes que sentir vergüenza... Ahora que te pertenezco.-
Juntó de nuevo sus labios a los tuyos en silencio, sellando sus palabras, dejándote acariciarle por tu cuenta mientras el atendía uno de tus pechos. Te maravillaste al sentir los marcados músculos, fuertes y duros bajo tus dedos, en contraste con lo suave de su piel y las cicatrices, recordándote de alguna manera a una piedra áspera cubierta con una sábana de seda rasgada. Lentamente pasaste los dedos por su abdomen, arrancándole suspiros cuando tus manos pasaban entre los seis cuadros en su vientre y llegaban cada vez más bajo, dibujando aquellas entradas formadas por los huesos de su cadera, comenzando a rosar los vellos azabaches en...
GRRRLL
El sonido de tu estomago rugiendo como un león acabó con el momento de la manera más incómoda y estrepitosa, haciéndote sonrojar como jamás lo habías hecho en tu vida (incluyendo la noche anterior) al recibir la mirada curiosa del Lance Corporal Levi, quien te levantó una ceja mientras tu maldecías todo lo conocido y no conocido.
-¿Tienes hambre?- tu estomago respondió antes que tú con un rugido más fuerte que el anterior. -Hmm. Ya veo.- su tono denotaba diversión, bajando de encima tuyo solo para sentarse a tu lado, despeinando suavemente tu cabeza mientras te sentabas de nuevo. -Fui a buscar tus cosas mientras dormías. Date un baño mientras yo arreglo este desastre y bajemos.-
Tú asentiste con la cabeza y obedeciste, levantándote a duras penas por tener las piernas como gelatina, sollozando al sentir una ligera molestia entre las piernas. No pudiste evitar pensar en la razón de esa molestia, ruborizándote el doble al sentir la intensa mirada de tu amante sobre tu cuerpo al caminar hacia el baño... Descarado pervertido.
-...Y no se te ocurra pensar en otra cosa más que en mí mientras estas en ello.
Un nuevo color de rojo se inventaba en tu rostro al momento de cerrar la puerta del baño con una patada. Esa sería una semana larga y vergonzosa.
.
.
.
Die Lieben
.
.
.
Tras esa semana, habías descubierto por qué "los adultos" gustaban tanto de "La vida marital". Era casi imposible resistirse al deseo cuando este se encendía, y Levi tenía el don de encenderte con solo una palabra o una caricia, incluso una simple mirada. Y tú no podías negarte, no tras aquella semana de ensueño en la que te había mantenido sobre su cama, haciéndote suya día tras día sin descanso, como si quisiera dejarte en claro que eras de su propiedad por siempre. Apenas si te había dejado comer, bañarte y dormir, metiéndose en la ducha contigo a veces... Aunque definitivamente lo más vergonzoso era que le habías agarrado el gusto a aquello.
Pero... Definitivamente tu parte favorita era después, cuando Levi caía exhausto a tu lado, sus ojos brillando como dos estrellas, mirándote con adoración, siempre dedicándote una caricia tierna mientras intentaba recuperar el aliento. Aquellos eran los momentos en los que se volvía más abierto, en los que se atrevía a confesarte algo sobre su pasado, sobre él, desde cómo había conocido a sus amigos, de donde venía o incluso cosas tontas como por qué le gustaba usar ese ridículo cravat en el uniforme. Cosas importantes y no tanto, que de todas maneras te encantaba escuchar.
A veces llegabas a sentirte muy tonta, él tenía mucho que contar, un pasado duro, una vida difícil y larga, pero tú sentías que no tenías mucho que devolverle a cambio en realidad. Tan solo eras una -demasiado- joven pueblerina de las montañas del norte, con un par de hermanos y amigos, que había decidido seguir los pasos de sus padres al unirse a la milicia. No mucho más. Pero a pesar de ello a Levi también parecía agradarle escucharte contar algunas anécdotas de cuando aún eras una civil, las pequeñas aventuras que habías tenido con Lucius, Peter, Magnus, Dimitri y Alex. También parecía frustrarse mucho al ver las cicatrices en tu cuerpo, al parecer sentía lo mismo que tu sentiste la primera vez que notaste las de él.
Negaste con la cabeza al darte cuenta de que habías estado pensando muchas tonterías, enfocando tu atención en llegar al almuerzo. Aunque te sorprendiste a ti misma pensando sobre esas cosas solo después de un mes de que hubiese pasado. El sonido de conversaciones revueltas en cada mesa te recibió en el comedor mientras los soldados comían la cena.
Ubicaste un sitio en donde sentarte cuando observaste a Alex saludarte con una mano, sentado junto a Magnus y otros tres muchachos, nuevos reclutas, en una mesa distinta a la del Escuadrón de Operaciones Especiales. Recordaste que no hace muchos días habían llegado los jovenes cadetes graduados de ese año y que ese pequeño trío de jovencitos había llamado la atención de Alex, comenzando un trato amistoso. Sonriendo, te acercaste a ellos, sentandote y observando a la muchacha de melena lisa, larga y negra con ojos pardos y facciones orientales, y a los dos muchachos, uno pelirrojo con el cabello rizado y otro de cabello plateado y revuelto, quienes te miraron extrañados cuando te sentabas junto a Alex, dejando tu bandeja junto a la suya.
-Ups. ¿No se los dije antes?- Alex se rascó la nuca con vergüenza. -Esta es ... , nuestra amiga. Snezhinka, estos son Lin Fa Tsung, Kristoff Von-Hoddie y Luck Stern.- los tres jóvenes cadetes asintieron con la cabeza, sonriéndote tímidamente al mismo tiempo en que tú lo hacías. No te sorprendía que no te hubiese llamado "líder" como en antaño lo hacía, pues desde la muerte de tus otros tres amigos, la Banda de Psicópatas simplemente había dejado de ser lo mismo.
-Mucho gusto. Y bienvenidos a la Legión de locos.- intentaste bromear, sacándole risas a la chica, Lin Fa, y al muchacho pelirrojo, Luck. Pero el de cabello plateado parecía haberse quedado pensando en la inmortalidad del cangrejo mientras observaba tu rostro fijamente, perdido en sus conjeturas como para captarle la gracia al chiste. Tú lo ignoraste, probablemente era tímido o no hablaba mucho. -¿Que nos cuentan? ¿Se sienten a gusto aquí?-
La muchacha de rasgos asiáticos asintió con una sonrisilla. -Es un sitio agradable dentro de todo. Nunca me imaginé que sería así... Todos en los Cuerpos de Entrenamiento lo pintaban como un infierno.- admitió, observando la estancia en donde estaban almorzando aun anonadada. Aquellos chicos no tenían mucho más de un par de semanas en la base y aún estaban acostumbrándose, pero si algo tenía la Legión de Exploración era siempre algún recluta que te hacía sentir como en casa. En el caso de ustedes, habían sido Petra, Gunther, Auruo y Erd quienes les habían guiado en el funcionamiento de aquel lugar al comenzar su servicio... No te molestaría ser la guía de aquellos muchachos junto con Alex y Magnus.
Decidiste meterle un poco al estómago al fin, tomando una cucharada de estofado. -Ya veo. Aún siguen con esas cosas dentro de la Academia.- Rodaste los ojos y volviste a hablar después de tragar la insípida sopa. -Ignórenlos. No digo que esta sea la fracción más tranquila de la milicia, porque de seguro prestaron atención al discurso de Erwin-Danchō, pero...-
Luck asintió, su rostro comenzando a dibujar una mueca preocupada. En cierta forma te recordó a Peter. -¿Es cierto eso? ¿Es cierto que al menos de la mitad de los reclutas mueren en la primera expedición?-
La mano que no sujetaba la cuchara se dirigió inconscientemente al pañuelo rojo que habías agregado como complemento a tu uniforme, el mismo pañuelo que Lucius White había llevado en vida, apartando la mirada a la madera de la mesa.
-Las estadísticas dicen que los que logran sobrevivir a su primera misión tienen muchas más probabilidades de sobrevivir en las siguientes.- Alex también observaba la madera de la mesa, los brazos cruzados sobre la misma.
-¿Cuánto tiempo tienen ustedes aquí?- preguntó con curiosidad Lin Fa, ladeando ligeramente la cabeza.
-Dos años.- respondió Magnus, jugueteando distraídamente con la cuchara en su plato vacío.
-Entonces es cierto lo que dicen. Ustedes han sobrevivido más de lo que los otros lo han hecho. Admirable.- Kristoff atinó a participar en la conversación, pero pareció arrepentirse al ver como Magnus dejaba caer la cuchara en el plato, Alex apartaba la mirada y tú apretabas una punta del pañuelo rojo en tu cuello.
Alex fue el único capaz de decir algo. -Nuestros amigos fallecieron el año pasado, aun cuando no era su primera expedición... Así que no podemos afirmarlo del todo.-
Los tres cadetes callaron, los ojos abiertos de par en par mientras ustedes les devolvían miradas vacías. Tú terminaste de comerte el resto del estofado antes de escuchar el sonido de una silla y la voz seca del Lance Corporal Levi ordenando al Escuadrón de Operaciones Especiales reunirse en quince minutos en su oficina al pasar de largo junto a la mesa en donde se encontraban. Ustedes a su vez asintieron con un "Si, Heichō" antes de levantarse ante los ojos atónitos de los tres jovenes reclutas, tu tomando la bandeja con tu comida aun casi entera mientras Magnus y Alex se te adelantaban. Ya no tenias hambre.
-Tan solo puedo aconsejarles algo. Aunque suene duro y cruel...- te detuviste para mirarles por sobre el hombro, tu expresión seria, pero podías jurar que las sombras de las muertes y los remordimientos se reflejaban en tus ojos. -Vivan todos los días como si fuera el último, porque probablemente lo será.-
Y dándote media vuelta, seguiste a Magnus y a Alex fuera del comedor.
.
.
.
-¡Jamás nos dijeron que eran parte del Escuadrón de Operaciones Especiales! ¡Increíble!
Luck los observaba con admiración mientras ustedes hacían estiramientos en el campo de entrenamiento, el grupo de soldados del Escuadrón de Investigaciones acompañándolos durante esa ocasión, Petra ayudándote a hacer estiramientos de espalda, empujando tu torso contra tus piernas extendidas en el suelo para que lograses tocar la punta de tus pies. Aunque el Escuadrón de Operaciones Especiales jamas había tenido un numero concreto de integrantes, a Levi le había parecido buena idea ir entrenando a los soldados que tenían potencial para luego seleccionarlos como parte de su equipo a su debido tiempo, y eso era lo que hacía con Petra, Auruo, Gunther y Erd.
Tres largos meses habían pasado y aquel trío de cadetes había logrado sobrevivir a su primera expedición fuera de los muros, comenzando una amistad con ustedes, al parecer habían confirmado sus sospechas al verlos en la formación justo detrás del Lance Corporal Levi.
-¡Solo los mejores soldados son elegidos para formar parte de ese equipo! ¡Son la élite de la Legión!- Lin Fa le dijo a Kristoff, emocionada. -Y además son comandados por Levi-Heichō...-
-¿Levi-Heichō? ¿Quién es ese?- preguntó el de cabello plateado, cruzándose de brazos, sin darse cuenta de que los otro siete soldados detenían sus estiramientos para mirarle como si tuviese un tercer ojo en la cara.
Un golpe con la palma abierta en la parte posterior de su cabeza cortesía de Luck fue lo que recibió como respuesta mientras el pelirrojo sonreía hacia ti y tus compañeros.
-Lo siento. El viene del interior de Sina, es un niño ricachón y no sabe mucho de las figuras de la milicia.- dijo, empujándole la cabeza hacia abajo, arrancándole chillidos y maldiciones al muchacho. -Levi- Heichō es el Capitán del Escuadrón de Operaciones Especiales, ¡El Soldado más Fuerte de la Humanidad! ¡Se dice que vale más que toda la Legión incluso, niño inculto!-
Kristoff, el de actitud más altanera y dura de los tres, se sacudió a golpes del maltrato de Luck, tumbándole al suelo y pateándole un poco mientras volvía a cruzarse de brazos. -¡¿A quién llamas inculto, pueblerino?! ¿Y además, quien mierda puede creer eso que estás diciendo? ¿Más que toda la Legión? ¡Estas exagerando!-
Tú rodaste los ojos, levantándote del suelo con ayuda de Petra. Ese niño de cabello gris era muy escandaloso y habías notado, al pasar otro largo mes, que se intensificaba cuando tú estabas por los alrededores, llegando a la conclusión de que tal vez el gustaba de ti de una forma romántica, junto con su actitud similar a la de Lucius White cuando comenzaron a conocerse, petulante, grosero y tonto... "Encantador", pero no gustabas de los niños inmaduros, aun cuando solo era un año menor que tú.
-Sea como sea, ¿Por qué están aquí y no entrenando con los otros soldados rasos?- preguntó Gunther Schuldz con curiosidad. El patio de entrenamiento para el resto de los escuadrones estaba del otro lado de la base y ese trío no debería estar allí. Luck y Lin Fa parecieron avergonzarse mientras Kristoff fruncía el ceño, soltando un "Hmpf" indignado.
-...Tuvimos un problema anoche por culpa de Kristoff... Y nos mandaron a entrenar con ustedes por una semana como castigo.-
Tus seis compañeros y tú abrieron los ojos de par en par, palideciendo ante las palabras de la chica... Mierda.
-¡¿En qué jodido problema tan grande se han metido para que este sea su castigo?!- Chillaste fuera de ti, abriendo la boca para intentar gritarles que se fueran de allí si no querían ser pisoteados por...
-Con que un trío de mocosos se atrevió a robar comida de la cocina durante la noche...
"Mierda."
Todos se giraron hasta encontrarse con el Lance Corporal, vestido con su chaqueta verde de entrenamiento y una cara de muy pocos amigos que no recordabas haber visto desde que había comenzado a entrenar a tus amigos y a ti. Los novatos debían irse, ahora, si sabían lo que les convenía... Pero los pobres estaban petrificados en sus sitios, pálidos como la leche.
Tú tragaste duro y miraste a Alex, quien se encogió nerviosamente de hombros. No era la primera vez que algunos soldados eran castigados con un entrenamiento con el Lance Corporal, incluso cuando tú eras novata te habían mandado junto con Lucius a entrenar solo una tarde... Pero recordabas no haber podido levantarte de la cama por al menos una semana, con moretones en cada parte del cuerpo, dolores musculares e incluso un jodido hombro dislocado. Habías leído alguna vez sobre una cultura cuyos métodos de enseñanza eran violentos e inflexibles, en todo caso, aun sospechabas que Levi tal vez había sido un profesor espartano en su vida pasada, el bastardo era cruel entrenando... Mas cuando se trataba de "Malditos Mocosos Idiotas"
-¡Firmes!
-¡Si, señor!- chillaron tus compañeros, los novatos y tú, haciendo una fila frente a Levi y haciendo el saludo militar... Pero Kristoff se había equivocado de mano al hacerlo.
El corazón de todos los miembros del Escuadrón de Operaciones Especiales y el de Investigaciones se congeló dentro de sus pechos, tu mirándolo con los ojos cada vez más abiertos sin dejar de saludar, no te dio tiempo de rezar porque Levi no lo notara porque ya las sombras de ira estaban cubriendo sus ojos, acercándose al muchachito.
-¿Cuál es tu nombre y de qué distrito vienes, basura?- preguntó, su voz causo escalofríos en toda la fila.
-¡K-Kristoff Von-Hoddie, de Sina, señor!- chilló nerviosamente el muchacho, apretando el puño aún más fuerte sobre su pecho.
-¿Ah, sí?- preguntó, su tono era sereno. Demasiado. -... ¿Eres acaso un niño rico de la capital? Dime. ¿Qué mierda crees que significa el saludo de la Legión?-
El de cabello canoso comenzó a sudar frío. Seguramente no esperaba a que hubiese una versión en miniatura de Keith Shardis en la Legión de Exploración. -O-ofrecemos nuestros corazones a la humanidad, señor.-
El problema era que Keith Shardis no le llegaba ni a los talones al Lance Corporal Levi.
Sin previo aviso, sujetó la muñeca derecha del muchacho, doblando su brazo violentamente hacia adelante hasta que su puño tocó su pecho, haciéndolo chillar de dolor antes de que, con una patada, Levi tumbara las piernas de Kristoff, tirándolo al suelo y tomando su mano izquierda solo para doblar dolorosamente su brazo hacia atrás, el dorso de su mano contra su espalda. Habiéndole sacado varios gritos, al fin lo dejo en paz, levantándose y dejándolo tirado allí como si fuese una simple basura.
-El corazón de un humano está en el lado izquierdo del pecho, pedazos de mierda. De tenerlo en la derecha, probablemente serian ustedes unos malditos monstruos.- fue su serena reprimenda, sin subir la voz ni una décima. -¿Entendieron mi punto, basuras?- preguntó entonces, mirando esta vez a Lin Fa y a Luck, cuyos ojos se llenaban de lágrimas de terror, sus puños temblando contra sus pechos.
-¡Si, señor!- respondiste junto a tu equipo con firmeza, a diferencia de los dos novatos que chillaron aterrorizados. Les gritaste mentalmente que no hicieran eso, que no lucieran aterrorizados porque ese hombre podía oler el miedo... Aunque no los culpabas, tú también habías sentido miedo de él al principio.
-Los quiero ver trotando hasta que yo les ordene detenerse. Y al que vea mariconeando en vez de corriendo, lo pateare tan fuerte que van a necesitar cirugía para remover mi bota de su culo. ¿Entendido?- siseó lo último, recibiendo el asentimiento propio de ustedes antes de ordenarles comenzar. Luego se giró a Kristoff, que comenzaba a levantarse solo para pisotear con fuerza su espalda, empujándolo de regreso al suelo. Luego, como si solo se tratase de una vil silla, se sentó de piernas cruzadas en su espalda. -Tu, basura, trescientas flexiones de pecho ahora si no quieres ser el primero con una bota metida en el intestino.-
Estuviste rezando por sus almas durante todo tu trote de calentamiento, unas dos horas trotando. La pobre Lin Fa había intentado parar tras la primera hora, pero Levi le había pateado tan fuerte el trasero que incluso la levantó en el aire, haciéndola continuar con la amenaza de no ser tan suave la próxima vez. Pronto Kristoff también fue obligado a unirse al grupo, adolorido y exhausto teniendo que correr además una hora también. Comprendías bien la filosofía de enseñanza de Levi, pero siempre te había parecido terrible que fuese tan cruel con unos simples novatos quinceañeros.
-Ya es suficiente.
Comenzaron a caminar para ralentizar el palpitar desbocado de sus corazones, tu sintiendo las mejillas caliente por correr tanto mientras observabas por sobre tu hombro como Lin Fa, Luck y Kristoff caían desplomados en la tierra, jadeantes. Diste un par de vueltas caminando y apenas pudiste, tomaste tu propia cantimplora y te diste un trago antes de acercarte a ellos, arrodillándote junto a los tres cuerpos de los muchachos y pidiéndoles que abrieran la boca para tu verter agua en ellas. Los pobres estaban secos.
-Ah... Ah... Gracias...- susurró Luck entre jadeos tras beber.
-C-Como... ¿Cómo puedes moverte? ...¿Cómo puedes sobrevivir a ese monstruo, ...-san?- preguntó Kristoff con la respiración entrecortada.
-Yo entreno con ese monstruo todos los días.- fue tu simple respuesta, lanzando un poco de agua sobre tu rostro para amainar el calor. Sentías todo tu cuerpo palpitar aun por el ejercicio, pero no estabas esperando mucho descanso. Apenas lograste decir eso, la voz de Levi se alzó entre los jadeos de tus compañeros y tú.
-Suficiente descanso, mocosos.- gruñó, parándose justo a tu lado. -Y tú, ..., ellos tienen dos pies también y pueden buscar su propia agua. Nadie te pidió que le dieras de la tuya. Deja de ser tan blanda.-
Eso no te agradó. Le mandaste una mirada de pocos amigos antes de ayudar a Lin Fa y Kristoff a levantarse, sonriéndoles tontamente para intentar animarlos. El infierno apenas estaba empezando con el demonio principal como guía.
.
.
.
Normalmente los viernes entrenaba con el equipo de maniobras tridimensionales en el bosque cercano a la base. Ese viernes no sería la excepción, al atardecer, tus compañeros de equipo, los próximos integrantes del escuadrón y los tres perros de turno de Levi se juntaron a la entrada del bosque cercano a la base, algunos soldados internándose por los caminos del bosque para activar los señuelos. Tú no estabas particularmente emocionada por ello, pero era lo más cercano a tu entrenamiento favorito después de las idas al río cercano para entrenar.
-¡Buah!- bostezaste con fastidio, casi al mismo tiempo en que Auruo lo hacía, caminando a tu lado mientras prácticamente hacia un reflejo de lo que tu hacías, tapándote la boca al bostezar, rascándote la cabeza antes de peinarte el cabello hacia atrás, caminando con los ojos cerrados hasta el comienzo de la pista de señuelos. Allí, ambos se tronaron los cuellos con un movimiento de cabeza, soltando un suave gemido al hacerlo ambos. Estiraron los brazos con flojera, estiraron los músculos de los costados moviendo el torso a la derecha y a la izquierda en un semicírculo.
-Vaya. Estas pasando mucho tiempo con Auruo, Snezhinka.- escuchaste a Magnus burlarse a tus espaldas, haciendo que ambos abrieran los ojos al mismo tiempo, mandándole una doble mirada de rabia, haciéndolo reírse. – ¡Increíble, es sincronización perfecta!-
-¡Vete al demonio, rubiecito!- chillaron los dos al mismo tiempo, sorprendiéndose de la misma manera, mirándose al darse cuenta de que ambos hacían las cosas de la misma manera al mismo tiempo. – ¡Deja de imitarme! ¡No! ¡Tú deja de imitarme! ¡Idiota! ¡Eres una pobre imitación!-
-¡Yo al menos no imito a Levi- Heichō!- lograste por fin decir algo que Auruo no pudo imitar, haciendo que este te agarrara del pañuelo rojo en tu cuello y tú lo agarraras del cravat blanco en el suyo, matándose con la mirada.
-¡Mocosa insolente!
-¡Cara de viejo!
-Es suficiente, ustedes dos. ¿Acaso les hace falta una buena paliza?- ambos se quedaron petrificados cuando se disponían a meterse unos golpes, observando a Levi pasar frente a ustedes con cara de importarle muy poco la situación. Ambos se pusieron firmes y pidieron disculpas al unísono. -...Y por amor a las cejas de Erwin, ya dejen de comportarse como gemelos, me enferman.- agregó al verlos pedir disculpas al mismo tiempo. Volvían al círculo vicioso...
Dando Levi la orden, el Escuadrón de Operaciones Especiales y los otros cuatro soldados se elevaron al fin por los aires con sus equipos de maniobras tridimensionales. El líder seleccionado para ese día era Erd, quien los comandaría en la maniobra.
-Petra, Auruo, ustedes a la derecha, acaben con los que vengan del este. Magnus y Alex a la izquierda. ... , tu encárgate de los de adelante. Gunther, tu vas conmigo, rodearemos el campo.- Había ordenado a ustedes antes de comenzar a preparar los gatillos.
-Ustedes tres cerdos, van detrás de mi.- ordenó a su vez Levi a tus espaldas, refiriéndose a Kristoff, Lin Fa y Luck, quienes se estremecieron solo con la voz del Lance Corporal.
-¡Sí!
Todos asintieron al unísono, utilizando rápidamente el equipo de maniobras para elevarse entre los arboles por unos cuantos metros. Levi viajaba detrás de ustedes escoltando a los novatos.
-Presten atención, basuras...- susurró en su típico tono calmado. Y el grito de Erd se elevó en el aire.
-¡AHORA!
-¡SI!
Todos se desperdigaron por el bosque en un segundo, unos a la derecha, unos a la izquierda, unos hacia abajo y tan solo tu quedaste aun frente a los ojos de Lin Fa, Kristoff y Luck, volando por los aires como si no hubieses escuchado las palabras de Erd. Los tres novatos parecían preocupados y pudiste escuchar los susurros de "¿Que está haciendo?" Mientras te seguían, todos se habían ido con un compañero y te habían dejado sola para enfrentarte a unos "Titanes". Los señuelos comenzaron a aparecer y tú los cortaste sin mucho problema, eran lentos y fáciles de ubicar, así que solo tenías que anclarte en un sitio cercano y lanzarte contra ellos, dos, tres titanes muertos y así continuar hacia adelante, llegando al final del campo.
Dos enormes señuelos de titán aparecieron prácticamente de la nada casi al final, entonces. Y tú desconectaste tu cerebro al instante. Lin Fa gritó, Kristoff y Luck se quedaron paralizado y estuvieron a punto de cerrar los ojos cuando pareció que ibas a estrellarte contra el primer señuelo. Tan solo Levi se mantuvo sereno.
-Miren.
-¡HAH!
Con un rugido, te anclaste de la parte frontal del cuello del titán, pasando tan rápido y tan cerca de su piel que hubiese sido imposible para él comerte y para muchos siquiera llegar a verte, dibujaste un semicírculo en el aire y sin mucho más esfuerzo te lanzaste dando vueltas de espiral hacia la nuca del señuelo, cortando limpiamente sin siquiera inmutarte. Luego te impulsaste de la cabeza de ese señuelo, recogiendo las piernas solo para aprovechar el momento y sujetar las espadas hacia abajo de una forma distinta, apoyando el borde sin filo sobre tus antebrazos como si de dos alerones se tratasen antes de saltar hacia el segundo señuelo y comenzar a dar vueltas hacia adelante a una rapidez impresionante, recogiendo tu cuerpo hasta convertirlo en una bola del cual solo sobresalían las cuchillas...De izquierda a derecha, inclinaste el cuerpo hacia abajo con fuerza y hundiste las hojillas en la "nuca" del señuelo, cortándola de una manera peculiar. Lo importante es que estaba muerto.
-¡Hay otro atrás!- escuchaste a Levi gritarte desde algún punto lejano, haciendo que abrieras los ojos e inclinases tu cuerpo hacia la derecha, donde observaste al otro señuelo moviéndose hacia ti, pero tú te limitaste a detenerte en el hombro del primer señuelo, escuchando a Kristoff gritarte que te quitaras de allí.
No pasó más de medio segundo antes de que, como salidos de la nada, Alex y Magnus aparecieran de entre los árboles, uno cortando la mandíbula de madera que se acercaba a ti y el otro cortando el cuello del mismo. Habiéndolo hecho se detuvieron junto a ti en el hombro del señuelo, manteniendo aquel precario equilibrio mientras tu chasqueabas la lengua, comentándole a Alex, a tu lado sobre el señuelo, que la técnica no te había salido muy bien y que por poco no habrías cortado la nuca del titán con suficiente profundidad.
-¡WOW!- los gritos de los novatos te hicieron saltar cuando también se acercaron a ustedes, anclándose junto a Levi justo cuando Petra, Auruo, Gunther y Erd aparecían, reuniéndose todos sobre lo que en la vida real sería un titán evaporándose. -¡Eso fue increíble! ¿Cómo sabias que eso iba a pasar, ... ?-
No pudiste evitar sonreír un poco hacia Kristoff, que había dejado de lado su actitud altanera, impresionado. Debías admitir que te gustaba impresionar novatos ya que no había nadie más que no hubiese visto ya tus habilidades. -Estamos entrenados para eso. Podemos saber lo que el otro va a hacer sin siquiera tener que mirarlo. Para estas alturas, ya Alex y Magnus habrían acabado con los señuelos en aquel lado.-
-¡Ese es el poder del Escuadrón de Operaciones Especiales, mocosos!- Espetó Auruo de forma petulante, arreglando su cravat con una sonrisa socarrona mientras se lanzaban todos hacia el vacío para llegar al suelo... Recibiendo un codazo de Petra incluso en el aire, quien le gritó que dejase las tonterías.
-Increíble... ¡Todos son tan increíbles!- chilló Kristoff, saltando aun emocionado al caer al suelo, comenzando a caminar fuera del bosque. -¡Y además esa técnica que has usado! ¡Es la primera vez que la veo, ... !- agregó agarrándose de tu brazo como una colegiala.
-Ah. Es solo que no la uso mucho. Levi-Heichō dice que es muy arriesgada...- intentaste restarle importancia, palmeando su cabeza como si no fuese más que un niño pequeño. -¡A que te he sorprendido!-
-¡Mucho! ¡Eres genial!- insistió, aun siendo un año menor que tu era un poco más alto que tú, así que pudo levantarte en el aire, dándote vuelta como si fueses una simple muñeca de trapo. -¡Y pensar que solo lucías como una cara bonita!-
¿Cara bonita? Tus mejillas se tornaron rojas mientras tus compañeros miraban la escena que estaban montando por encima de sus hombros. Algunos con sonrisas, otros fastidiados... Y luego estaba Levi, que te mandó una discreta mirada por sobre el hombro que hizo que tu sangre se congelara en tus venas...
Iracundo.
"Oh oh." Pensaste, ya no tan cómoda con el abrazo de aquel muchacho.
.
.
.
Su castigo no tardó demasiado en aparecer. Tras una semana de entrenamiento con aquellos novatos y otros dos meses sin conseguir estar sola junto a Levi desde aquella semana de descanso, no te imaginabas que fuera capaz de "atacarte" en aquel sentido cuando el castillo estaba lleno de soldados...
Pero de todas maneras lo hizo.
Ibas caminando tranquilamente hacia el comedor para la cena, inocente del plan que pasaba por la cabeza del Soldado Más Fuerte de la Humanidad mientras canturreabas para ti misma una canción tonta que Kristoff te había enseñado.
Tal vez en verdad podrías enseñarle la técnica del "corte invertido" como le habían bautizado Lucius y Magnus al verte usarla la primera vez, en vez de cortar con el cuerpo girando en espiral, se cortaba haciendo volteretas y el cuerpo en posición fetal, con las cuchillas en los brazos y de abajo hacia arriba. Pero, como Levi decía, era demasiado peligrosa de usar. Un error de cálculo y podría ser que no lograses cortar su nuca como se debía, o incluso podrías golpear contra el titán y lastimarte o clavarte las hojillas en los brazos si ibas demasiado fuerte. Demasiados riesgos para un novato, pensaste. Las pocas veces que lo habías intentado jamás habías fallado, pero un inexperto podía hacerlo...
-... .
Detuviste tu paso, mirando por encima del hombro a Levi, que al parecer había estado caminando tras tuyo. No le habías visto desde el entrenamiento en la mañana.
-Ah, buenas noches, Levi-Heichō.- le deseaste, haciendo el saludo de la Legión rápidamente al ver que el pasillo no estaba vacío. -¿Se le ofrece algo?-
Pero él no respondió de la misma forma. Sujetó rudamente tu brazo y te arrastró en dirección desconocida sin apartar la mirada del frente, ignorando por completo a todos los demás soldados en el pasillo.
-Vienes conmigo al sótano. Es una orden.- fue su único gruñido, alejándote del comedor.
-¡P-Pero señor, la cena...!
-Me importa una mierda.- te acalló sin dedicarte ni una mirada, continuando su camino. Ambos cruzaron pasillos y escaleras como siempre, pero esta vez, en vez de subir hacia los dormitorios, bajaron hacia el sótano y las mazmorras, haciendo que te preocuparas cada vez más. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué mierda te estaba llevando allí? El temor y la duda fue demasiado, haciendo que plantaras los pies sobre un escalón, sacudiendo tu brazo para que te soltara violentamente, sujetando con tu mano aquella muñeca que él había estado sujetando contra tu pecho.
-¡¿A dónde mierda vamos?!- preguntaste alterada. No irías a ningún sitio de esa manera.
Levi, dos escaleras más abajo, detuvo el paso y te dio la espalda por un minuto, en completo silencio.
-Te has estado comportando muy amable con ese mocoso.
Tu corazón se detuvo en tu pecho. ¿Muy amable? ¿Con que mocoso? Los únicos "Mocosos" con los que te estabas juntando más era con Luck, Lin Fa y Kristoff. Podría ser que ahora compartieran mesa en vez de sentarte junto a Levi, que hablaran cosas de los chicos de tu edad y la suya, que jugaran contigo, incluso parecían interesados en revivir aquella "Banda de Psicópatas"... Pero...
-Sobre todo con ese revoltoso que robó la comida de la cocina.- te mandó una mirada gélida por encima del hombro. -¿Qué? ¿Es que acaso lo tuyo son los matones y ladronzuelos?-
Tus ojos se abrieron de par en par, reconociendo a la figura que Levi describía. -¿Te refieres a Kristoff?- preguntaste cada vez más sorprendida. ¡No! ¡Claro que tú no sentías nada por él! ¡Tan solo eran amigos! ¡Él te admiraba por ser tan buena soldado, eso era todo! -¡Solo porque charlemos no significa que me guste!-
Levi no cambió su expresión sombría, girándose por completo hacia ti. -Te has dejado abrazar por él aquella vez delante de mis propias narices. Has estado pasando más tiempo con él y sus amigotes que conmigo, y por si fuera poco, utilizaste el corte invertido solo para impresionarlo a pesar de que te he dicho un millón de veces que es muy peligroso...
THUMP
De un segundo a otro, estabas acorralada contra la pared de la escalera al sótano. Levi lucía furibundo como muy pocas veces le habías visto.
-¿Y todavía quieres que me trague esa mierda?
Tú te estremeciste, entre asustada y aturdida por sus palabras. Cierto, te habías dejado abrazar por él, tal vez te había dado algún beso en la mejilla para molestar o despedirse, ¡Pero solo habías considerado eso como una forma de afecto amistoso y no mucho más! Si, habías usado el corte invertido para impresionarlos, pero solo había sido por las ganas egoístas de un poco de adulación. ¡No es como si tú pudieses sorprender a Levi a esas alturas de la vida! ¡No es como si Levi pudiese abrazarte y besarte de forma amistosa sin que las sospechas se levantaran! Además...
-¡Es un jodido niño! ¡Tiene quince años, por dios!
-Y tú tienes dieciséis. Solo un año más, idiota.- gruñó el Lance Corporal. -Y en todo caso, ¿No crees que es muy estúpido hablar de edad cuando nos llevamos quince años de diferencia?-
Uh, buen punto. Apartaste el rostro a un lado cuando él acercó el suyo hacia ti, su aliento golpeando su mejillas mientras bufaba como un toro enojado.
-Sera mejor que me aclares de una vez que mierda sientes hacia ese mocoso, ahora... O yo mismo me encargaré de preguntarle a él mientras lo muelo a golpes.
Tu sentido de justicia -un estúpido y suicida sentido de justicia- se activó al instante, clavándole la mirada con ira. Si, sabías que Levi era celoso, pero ¿Cómo se atrevía a pensar eso? ¿Cómo se atrevía a desear golpear a un muchacho inocente que no tenía la culpa de haberse encandilado por ti?
-Ni se te ocurra meterlo en esto, Levi.- le gruñiste, de nuevo como una fiera. -Puedes pensar todas las mierdas que quieras de mí, pero si quieres moler a golpes a alguien...- llevada por la ira, empujaste a Levi violentamente lejos de ti, haciéndolo tambalearse un par de pasos. -¡Entonces golpéame a mí! ¡Esta mierda es entre tú y yo!-
Un dejo de asombro se asomó en el rostro de Levi por un minuto, antes de que de nuevo las sombras cubriesen su mirada. Se mantuvo en silencio, meditando tus palabras.
-Incluso lo defiendes...
-¡Kristoff es mi amigo ahora, y lo defenderé de quien sea! Al igual que lo haría si fueses Alex, Magnus o cualquier otro de mis amigos. ¡Si he de dar mi vida por ellos, lo haré! ¡Así que no me vengas con esa mierda de celos, porque en todo caso, el primero en esa lista de amigos que defendería con mi vida eres tú!
La sorpresa regresó a su expresión, mirándote con los ojos muy abiertos mientras tu sentías lágrimas de ira llenar tus ojos, tu rostro enrojeciéndose y los nudillos de tus puños palideciendo. ¡Él estaba celoso, él estaba dudando de tu amor hacia él de nuevo! Algo que te habías cansado de demostrarle de todas las maneras, incluso de esa manera que solo los adultos hacían. Habías aceptado el primer sermón después de aquella pelea en el Petite Mort, pero por tu fallecida madre que no ibas a aguantar otra mierda de esas.
Un suspiro salió de sus labios, bajando la cabeza mientras llevaba una mano hacia su rostro, deslizándola pesadamente por ella antes de darse media vuelta y continuar bajando hacia el sótano. Tú aun estabas en guardia, dispuesta a lo que fuera, no te dejarías intimidar por nadie, ni siquiera por el Mas Fuerte de la Humanidad...
-No puedes culparme por creer que tarde o temprano vas a irte también.
Te quedaste congelada en tu sitio ante sus palabras, como si hubiese lanzado un hechizo sobre ti con esa frase, observándolo bajar las escaleras del sótano en silencio, las alas de la libertad en su espalda...
"¿Irme?"
Pensaste en Farlan e Isabel. Pensaste en tus padres, en Lucius, en Peter y en Dimitri...
Pensaste en aquella pesadilla que habías tenido durante la madrugada del tercer día de la semana de descanso, en lo que hubieses sentido si las cosas hubiesen sido al revés, si fuese Levi quien te abandonase por alguien mejor que tú, como lo que sentiste cuando esa mujer rubia le coqueteaba en el Petite Mort. O si Levi saliera a una expedición sin ti y jamás regresara, como lo habían hecho tus tres amigos...
Pensaste en cómo te sentirías si tuvieses que vivir con él temor de que en cualquier momento, el hombre que amabas podría decidir seguir a aquellos que había perdido años atrás, acabando con su vida, cumpliendo su deseo...
Y tu corazón, congelado, se rompió en pedazos.
-¡Levi!
Saltaste, casi volaste incluso por los escalones, extendiendo una mano hacia él, como en cámara lenta. Él se detuvo ante tu voz, y tú aprovechaste para atraparle, abrazándole por detrás, aferrándote a su camisa y hundiendo el rostro contra su hombro, aprisionándolo sin querer dejarle escapar.
-¡Yo no voy a abandonarte!- afirmaste con convicción a pesar de la voz quebrada por los sentimientos que se había mezclado dentro de tu pecho ante esos pensamientos. Comprendías lo que Levi sentía, tú también te sentías insegura, también temías que el encontrase a una mujer que estuviese más a su altura, o que un día muriese y te abandonase para siempre. Tus manos se aferraron con más fuerza a su pecho, cerrándose en puños sobre su camisa. Que tonta habías sido al creer que Levi no se vería afectado por lo que había ocurrido aquella noche, dos meses atrás. -...Nunca, tú eres él único a quien no podría dejar... ¡Y tú no me puedes abandonar a mí!-
Hubo un largo minuto de silencio en el que tu voz hizo eco en las paredes de las escaleras. El Lance Corporal no se movió ni un centímetro ni dijo una sola palabra mientras tu continuabas aferrada a él, como si tu vida dependiera de ello. Tan solo pudiste observarle cerrar los puños a los lados de su cuerpo, sus manos temblando por un segundo.
-Nadie dijo nunca que yo te dejaré.- habló en voz baja, sin llegar a susurrar. -Tch. Dejé de lado a lo más preciado para mi hace mucho tiempo, y por ello perdí a muchas personas importantes.- Levi rompió tu abrazo solo para enfrentarte, los ojos brillándole con determinación. -No pienso perderte a ti, pase la mierda que pase. Es por eso que te pregunto si sientes algo por ese mocoso. ¿Hay algo en él que a mí me falte?-
Eso preguntó, y entonces notaste algo que no habías notado antes... Le sacabas una cabeza de altura estando dos escalones más abajo que tú, teniendo él que levantar la cabeza y tu bajarla para poder hablarle.
"Altura"
¿De dónde había salido ese pensamiento? Una sonrisa temblorosa comenzó a hacerse en tu boca, intentando contener la risa ante tu propio pensamiento, cubriéndote la boca al escaparse una carcajada. Levi levantó una ceja mientras te veía luchar contra tu humor, temblando e inclinándote sobre ti misma para contener la risa.
-...Altura, ¿Verdad?- gruñó tras un minuto, cruzándose de brazos y poniendo cara de muy, muy pocos amigos. -¿Te crees graciosa, mocosa?-
La risa se escapó de tu boca, haciéndote lagrimear y sujetarte el estómago. Ahora era que lo habías notado. Con dieciséis años tu seguirías creciendo y probablemente te volverías más alta que él... ¡En cambio él ya había alcanzado su altura máxima! Luciría como tu hermano menor para dentro de tres años si llegabas a crecer más. Su rostro amargado solo te recordó a algún enano de jardín, causándote aún más risa, teniendo que recostarte de la pared para poder continuar riéndote sin caerte.
Un minuto después al fin podías controlarte, jadeando en busca de aire mientras te secabas las lágrimas de la cara, Levi parecía estar maldiciendo a todos los dioses de la tierra mientras golpeaba el piso con la punta de su pie repetidas veces.
-¿Ya terminaste de burlarte de tu superior?- preguntó, comenzaba a parecerse a un viejo amargado. Tú asentiste con la cabeza, aun sonriendo.
-Lo siento. No quise hacerlo, no es tu culpa que seas tan pequeño. Perdón.- pediste entre risitas. Él te respondió con un bufido, acortando la distancia entre ambos al extender una mano hasta sujetar el inicio de tu trenza con una mano, inclinando tu rostro al suyo hasta que sus narices casi se rozaron, borrando tu sonrisa y haciéndote ruborizar.
-Insolente, serás castigada por ello.- susurró antes de juntar sus labios a los tuyos, cortándote la respiración y haciéndote un nudo en la garganta al besarte. Todo pensamiento coherente dentro de tu cabeza se apagó mientras él te levantaba por la cintura, cortando el beso bruscamente y cargándote sobre su hombro, comenzando a bajar las escaleras.
-¿Cuál es tu obsesión con cargarme? Comienzo a sentirme como un saco de papas.- le preguntaste entre curiosa e indignada. ¡Te llevaba como un saco de papas!
-Eres muy ligera. Tienes que comer más o tendrás problemas para manejar el equipo de maniobras.- fue la breve respuesta de tu capitán, dejándote timbrada. ¿Comer más? ¡Pero si Magnus decía que comías como una bestia!
-Tú me arrastraste hasta acá. ¡Iba a cenar!- le recriminaste.
-Eso es porque esta vez soy yo quien tiene hambre, y no precisamente de comida.
Se defendió... Y vaya que lo hizo bien, tus mejillas volvieron a encenderse en rojo ante sus palabras, terminando de bajar el último escalón al sótano, sin necesitar muchas más palabras para comprender de que estaba apetecido. Sabias bien que había unas celdas en la base, más de una vez te había tocado limpiar allí, pero observaste que había una celda exageradamente limpia para estar en el sótano. Las sabanas del catre estaban limpias y blancas como el papel, el suelo a pesar de ser de piedra casi brillaba de limpio... Hasta las cadenas y los grilletes estaban limpios...
-Levi, ¿Por qué limpiaste esa celda?- preguntaste. No había que ser muy inteligente para reconocer semejante obra maestra del Lance Corporal Levi.
-No iba a meternos en una celda asquerosa.- respondió como si fuera muy obvio, sacando una llave de su bolsillo antes de abrir la reja. Ah, buen punto, a ti tampoco te agradaban las asquerosas celdas de la base...
...
¡¿Meterse en una celda?!
-¡¿Qué?!- brincaste sobre su hombro, intentando mirarle sin éxito. Pero ya era muy tarde, Levi había entrado contigo a la mazmorra, arrancado tus botas de tus pies y ahora te dejaba tirada sobre el catre, haciéndote abrir los ojos cada vez más mientras él se quitaba las botas y se arrancaba el pañuelo del cuello con los ojos fijos en ti, haciéndote sentir como un indefenso ratón ante una águila cazadora.
Oh, mierda.
Se quitó la chaqueta y la lanzó lejos, abalanzándose sobre ti en la cama, tumbándote bajo su cuerpo antes de besarte, esta vez de forma salvaje y posesiva, mordiendo tu labio inferior hasta que gemiste, aprovechando la acción para deslizar su lengua en tu boca, explorando dentro de ella sin timidez hasta que se encontró con tu lengua, enredando ambas en un baile sensual que te arranco suspiros ruidosos mientras sus manos aprovechaban para también quitarte la chaqueta, lanzándola lejos antes de que tu enterraras las manos en su cabello, acariciándolo con la misma pasión con la que lo besabas.
-Ah, no.- Sujetando de nuevo el inicio de tu trenza, te agarro del cabello y halo tu cabeza hacia atrás, haciéndote gemir por su brusquedad. -Dije que recibirás tu castigo; y un castigo es lo que tendrás. Las manos sobre la cabeza, ahora.-
...Eso sonaba como al Lance Corporal. Obedeciste confundida por su orden, saltando al sentir como un par de esposas atadas a cadenas a los lados de la cama eran puestas en tus muñecas, no sin antes cubrirlas con una tela acolchada y suave. Abriste los ojos de par en par, asustada al verte atada a la pared, prisionera por culpa de él. Jamás habías estado en una situación así.
-L-Levi.
-Antes de asustarte.- respondió el hombre ante su llamado, bajándose de la cama. -Mira bien, incluso puedes sentarte. No pongas esa cara de cordero degollado sin antes fijarte bien en todo, idiota.-
Lo comprobaste por ti misma, sentándote sobre tus muslos en la cama, era cierto. Las cadenas eran lo suficientemente largas como para sentarte, arrodillarte y acostarte en la cama y la tela evitaba que el metal lastimase tu piel. Estabas... Bien.
-... ¿Pero por qué demonios me has atado?- preguntaste, aun con cierta desconfianza.
Levi se limitó a tomar la llave de las esposas, colgándosela al cuello mientras se soltaba las correas del pecho y se sacaba la camisa del pantalón, obteniendo tu atención al verlo desabotonar cada botón lentamente delante de ti. Olvidaste tu pregunta, tu respuesta, todo lo demás, sintiendo tu pecho comenzar a latir emocionado al ver las correas caer al suelo y luego la camisa, descubriendo para ti el cuerpo escultural de aquel hombre.
Sin darte cuenta, soltaste un ruidoso suspiro de deseo, haciendo que un rayo azul surcara los ojos grises del Lance Corporal. Quisiste poder tocarle como no habías hecho en dos largos meses, pasear tus manos de nuevo por su torso hecho de piedra y seda rasgada, dibujar las cicatrices que tan solo le hacían lucir más sensual, como un dios romano de la guerra que había salido victorioso de miles de batallas... Las cadenas tintinearon cuando él se acercó a ti y tú intentaste cumplir tu deseo, siendo frenada por ellas. Levi no pudo ocultar una pequeña media sonrisa al ver cómo te frustrabas a ti misma al verte limitada a pocos movimientos, incapaz de estirar tus manos hacia él y tocarlo como querías.
-Dime una cosa, ¿Extrañaste hacer el amor conmigo?- preguntó, sentándose en la cama frente a ti.
No esperabas esa pregunta. La verdad no habías siquiera pensado en ello, habías estado con la mente ocupada primero en expediciones, en entrenamientos, tus amigos te mantenían distraída. Y aun si no estuvieses distraída, desde aquella semana no habían tenido tiempo de estar solos ni por cinco minutos, mucho menos hubiesen podido hacer "lo que tenían que hacer" en tan corto tiempo. Negaste con la cabeza tímidamente, mirando a Levi chasquear la lengua.
-Niña inocente.- susurró, y estiro su mano para volver a agárrate por el cabello, esta vez mas suavemente, acercando su rostro a tu cuello solo para rozarlo con la punta de su nariz, haciéndote suaves cosquillas. -Y además suertuda. Desde esa última vez no ha pasado una miserable noche sin querer tenerte así... No comprendes como me he sentido todo este tiempo.- susurró antes de besar tu cuello, dejando un húmedo rastro por donde sus labios pasaban, haciéndote suspirar y rendirte a su merced, cerrando los ojos, jadeando al sentir sus dientes morder suavemente tu piel, succionándola hasta dejar una marca en ella, lamiendo en aquella misma marca roja.
Sus manos comenzaron entonces a soltar las correas de tu pecho, sin dejar de besarte soltó la que iba encima de tu busto antes de comenzar a quitarte aquella camisa negra que llevabas, desabotonándola casi con desesperación, incluso hizo volar un botón que se negaba a salir, gruñendo antes de apartar las prendas hacia tus codos hasta que tu torso estuvo al descubierto, tan solo cubierto por el sostén, negro como la camisa. No se detuvo a mirar, sino que continuo desnudándote, soltando la correa de tu pantalón y las de tus piernas, arrancándote la faja de cuero marrón en tu cintura y bajando la prenda blanca hasta sacarla de tus piernas, dejándote tan solo en ropa interior obscura.
-Lo tuyo en verdad es el blanco o el negro, huh.- dijo mientras te devoraba con la mirada al separarse de tu cuello, habiéndolo dejado húmedo y lleno de marcas. Tú te sonrojaste al sentir su mirada sobre tu cuerpo, aun sin acostumbrarte a ello aun.
-...También me gusta el gris y el azul.- susurraste para ti misma, queriendo desmentirle sobre tus gustos extremistas en busca de distraerte del hecho que estabas semidesnuda ante él. Pero él pudo escucharlo, acercando su rostro entonces para que le miraras a los ojos... Grises y azules como el metal de las espadas que cortaban titanes, la mezcla entre el blanco y negro dentro de sus ojos. Te viste perdida dentro de ellos, arrancándote la respiración al ser vista fijamente, al ser atrapada y hundida dentro de aquel mar plateado antes de que él volviese a besarte, cerrando ambos los ojos de nuevo.
Sin darte cuenta hizo que te recostases en la cama, sus besos cada vez más apasionados, sus manos deslizándose sin recatos por tu cintura, tu vientre y tus costados, escurriéndose tras tu espalda hasta llegar a la cicatriz entre tus omoplatos, dibujándola con sus dedos antes de bajar de regreso a tu cintura. Comenzó a frotarse suavemente contra ti, su pecho frotándose contra el tuyo, separando tus piernas con su cuerpo hasta que sus caderas estuvieron juntas, comenzando a embestirte casi imperceptiblemente, aun con la ropa puesta. Una llama se encendió dentro de ti.
Sin aviso alguno, dejó de besarte y rasgo rápidamente el sostén que llevabas puesto, dejando tu torso completamente expuesto. Tú le mandaste una mirada derrotada al verlo lanzar lejos los restos del sostén. -Ese era mi sostén favorito.-
-Compraremos otro luego. No he hecho el amor contigo en más de dos mes y no estoy para idioteces ahora.- murmuró antes de hundir su boca en el valle entre tus senos, haciéndote estremecer y arquear un poco contra él. Hizo un rastro de besos sobre tu seno derecho hasta llegar al fin al pezón, metiéndolo dentro de su boca para lamerlo, dibujando círculos con su lengua, arrancándote jadeos y haciéndote temblar mientras él continuaba frotándose contra ti, los cabellos negros y suaves acariciando tu piel sin querer.
Las cadenas tintinearon de nuevo cuando quisiste acariciar esos mismos cabellos, haciéndote sollozar entre frustrada y deseosa mientras Levi succionaba el mismo pezón, su mano izquierda deslizándose por tu espalda para elevarte más hacia él. Habiéndose aburrido tras varios minutos de jugar contigo, continuó con su lento y tortuoso recorrido, bajando hasta tu ombligo, besándolo antes de hundir el rostro contra tu bajo vientre, causando que levantaras las caderas, gimoteando por el deseo, las cadenas volvieron a sonar causando que un relámpago surcara los cielos tormentosos dentro de la mirada de Levi, habiéndose convertido en dos posas obscuras por el deseo. Te sonrojaste al escucharte gemir, recordando que un piso más arriba habían personas que tal vez podrían escucharles si hacían mucho ruido. Joder, te mordiste el labio con fuerza, obligándote a no hacer ruido mientras Levi lamía tu vientre, estremeciéndote de nuevo. Jodido enano...
-Tsk. Con que intentando contenerte.- se separó de tu cuerpo, recostándose de nuevo contra ti, su peso haciendo presión en tu bajo vientre, tu intimidad comenzando a estremecerse y apretujarse, deseoso de ser llenado por él. Para colmo de males, él comenzaba de nuevo a embestirte, frotando sensualmente su cadera contra la tuya, como si quiera demostrarte que él también estaba excitado y desesperado por tomarte. -Este es tu castigo. Si haces mucho ruido alguien podrá escucharnos y se acabara el teatro.-
Tu rostro se volvió rojo y un gemido se escapó de tu garganta cuando él te embistió con fuerza, estremeciendo tu cuerpo. Él no estaba ayudándote, estaba poniéndote a prueba. Rayos. Con movilidad limitada, el suspenso de ser descubiertos en cualquier momento y un Levi perverso jugando con tu autocontrol, la que en verdad estaba jodida eras tú. Sus manos acariciaron tus piernas con suavidad, rozando con sus dedos la cara interna de tus muslos, haciendo que jadearas y sollozaras desesperada al ver que no hacía más que acariciarte lejos de donde querías en verdad ser atendida. No te quedó de otra que también frotar tu cadera contra la de él, arrancándote gemidos suaves al obtener tan solo un poco del placer que estabas buscando, dominada por tus deseos. Levi, quien había estado besándote, termino soltando un suspiro contra tu boca, dejándote hacer lo que quisieras.
-Hmm...- se separó al fin de ti, no sin antes lamer suavemente tu labio inferior. -Tú también estas necesitada.- susurró en tono burlón, empujándose contra tu cadera, haciendo que cerraras los puños ante la sensación.
-L-Levi...- quisiste decirle que dejara de joder, que te hiciera suya de una vez, pero tu cabeza se había vuelto un desastre con las sensaciones, apenas eras capaz de recordar tu propio nombre.
-Es hora de una lección, Diamant D'Hiver...- como una sombra de seda, se deslizó hasta arrodillarse entre tus piernas, tomando tu barbilla para que le siguieras, sentándote sobre tus muslos de nuevo en la cama.
Él se irguió ante ti, quedando su cadera justo a la altura de tu rostro. No te costó demasiado imaginar cual sería el tema de la lección, aquel enano pervertido... En silencio y con una expresión neutra, desabrocho su pantalón y lo abrió, bajándolo solo lo suficiente como para hacer salir su miembro, hinchado, enorme y vibrante ante tus ojos. A pesar de haber visto muchas veces a Levi desnudo durante aquella semana de descanso -más fue el tiempo que lo viste desnudo que vestido- aun te sentías un poco cohibida de verle, sonrojándote y apartando la mirada lejos de él.
-Te aprovechas de que no se mucho de esto, ¿Verdad?- gruñiste indignada, teniendo que dejar las manos hacia abajo al haberse ambos movido al centro de la cama. -Pervertido...-
-Tch. Di cuanto quieras...- fue su respuesta. Y de nuevo volvió a sujetar el nacimiento de tu trenza, haciendo que le miraras al rostro, teniendo que elevar la mirada al estar tu inclinada hacia abajo por las cadenas y él erguido, arrodillado sobre el catre. Jurabas que lucía mucho más alto de lo que en realidad era. -Pero considero tu inocencia una ventaja. Puedo moldearte a mi antojo... Solo tú podrás complacerme, y solo yo podré complacerte.-
Tus mejillas pasaron de rojo a vino tinto con sus palabras, sintiendo un calor insoportable antes de al fin rendirte a lo que quisiera hacer contigo, relajando los ojos y dejando caer la cabeza hacia adelante. No pudiste ver la ínfima sonrisa de Levi ante tu reacción, soltando tu cabello.
-Esa semana fue solo un calentamiento. Aprenderás a complacerme con tu boca esta vez.- su voz sonaba ronca mientras acercaba más su cadera a tu rostro, la punta de su miembro estaba a centímetros de tus labios. -Ahora, ya que eres una mocosa... ¿Por qué no piensas en mi como una paleta, ... ?-
Sentiste todo tu cuerpo erizarse de vergüenza, las cadenas tintineando al haber sentido el impulso de golpearlo, que vocabulario tan vulgar y sucio. Suspiraste derrotada y cerraste los ojos, inclinándote para lamer con extrema delicadeza la punta de su miembro, recordando que Hange había comentado que la intimidad de un hombre era delicada como la de una mujer. Levi tensó los músculos, soltando tu cabello y tu esperaste su reacción.
-Bien.- gruñó. -Lame todo.- Obedeciendo, pasaste la lengua por toda su longitud, desde la base hasta la punta con parsimonia, probando su sabor...
"El sabor de Levi"
Te habías vuelta adicta al sabor de su piel, aunque jamás hubieses probado la de esa parte de su anatomía, tenía el mismo gusto que tenían sus labios, su pecho, su rostro, sus manos. Le escuchaste suspirar suavemente, notando como los músculos de sus brazos se tensaban al cerrar los puños, pero su expresión se mantenía inmutable.
Intrigada por sus reacciones, Volviste a repetir la acción un par de veces más, deteniéndote por ultimo en su punta para lamerla, sacándole un gemido ronco y corto, escuchando las cuerdas chirriar en la silla. Tomaste valentía y abriste la boca, metiendo cuanto pudiste dentro, escuchando a Levi aguantar la respiración. -Eso...- Su voz salió entrecortada de su boca, apenas habías podido meter poco menos de la mitad, pero a él no pareció importarle. -Atrás y adelante...- lo escuchaste susurrar, pero su tono ya no sonaba tan tranquilo como antes y aquello encendió algo dentro de tu bajo vientre, sabiendo que estabas causando un efecto en él. Obedeciste, pero estabas tan nerviosa de lastimarle o hacerle sentir mal que lo que hiciste fue apenas rosarle con tus labios, con una lentitud extrema, primero hacia atrás y de nuevo hacia adelante.
-...Soy un hombre, ... . No voy a romperme. No tienes que ir tan suave.
Casi quisiste llorar cuando lo observaste sonreírte ladinamente, haciendo que quisieras darte media vuelta y huir de allí por la vergüenza. Cerraste los ojos para que las lágrimas de pena no salieran mientras sentías tu cara arder como si la hubieses pegado a un horno, soltando un "Uhm" ahogado y apresurando ligeramente más el movimiento hasta que él soltó un jadeo suave de afirmación.
-E-eso es... No tengas miedo.- volvió a hablar tras un minuto, su voz tornándose algo mas forzada pero sin perder el tono socarrón.
"¡Pervertido!" Chillaste en tu cabeza, obedeciéndole, moviendo la cabeza una y otra vez, haciéndole además una almohadilla con tu lengua a la punta tierna y ardiente. Sintiendo como al hacerlo, la respiración de Levi se cortaba de nuevo, dejando caer la cabeza hacia atrás y arqueando la espalda hacia ti.
-A...Así...- gruñó, torciendo ligeramente el ceño mientras tu continuabas, sintiéndolo poner una mano sobre tu cabeza.
Tú en cambio pensabas en lo raro que se sentía tenerle en tu boca, caliente, palpitante, duro y suave al mismo tiempo, como una barra de acero cubierta de seda, con algunas venas ligeramente brotadas y la enorme punta comenzando a humedecerse con un líquido que salía de aquel pequeño agujero y que hacia tu trabajo más fácil al lubricar tus labios, haciendo que Levi tensara cada vez más los músculos.
-Más rápido.- ordenó en un susurro, haciendo que le obedecieras casi de inmediato, moviendo la cabeza con más rapidez y apretando un poquito más tus labios a su alrededor, arrancándole un suspiro. -...No te detengas, por favor... .-
La vergüenza fue remplazada repentinamente por la sensación de poder y dominación al escucharlo rogarte. Si tan solo supiera lo sensual que había sonado aquella frase. A pesar de que eras tú la que estaba atada con cadenas, él era quien estaba a tu merced ahora, rogándote que no detuvieras el placer. Sintiéndote entonces con poder sobre él, te atreviste a sacarlo de tu boca solo para dibujar sensuales círculos en su punta con la lengua. Te sentiste sensual, a la altura de aquel hombre y no como una inocente inexperta.
-¡M-mierda...!- lo escuchaste entre gemir y gruñir, agarrándose de tu cabello y tensando los músculos de las piernas. Cuando te detuviste a posta y él bajo la cabeza, entre frustrado y confundido, se encontró con tu sonrisa torcida mientras le observabas desde tu altura, los ojos brillándote con picardía, notando como sus mejillas se habían vuelto rojas y había comenzado a sudar, luciendo indefenso y débil... A tu merced.
-¿Acaso le gusta esto, Heichō?- canturreaste y lamiste de nuevo desde la base hasta la punta, obligándolo a cortar las palabras con las que se iba a defender para no gemir cuando dejaste un beso húmedo sobre la punta de su miembro, ahogando aquel sonido de placer. –Con que intentando contenerte... Podría detenerme si quisiera... ¿Debería detenerme?- preguntaste, mirándole con los labios entreabiertos.
El Soldado más Fuerte de la Humanidad parecía a punto de convertirse en un tomate maduro al soltar tu cabello, a pesar de que su rostro mantenía el ceño fruncido por la vergüenza y el placer, mirándote desde arriba con sus ojos como tormentas, opacos a tal punto de que parecían pardos, con los ojos entornados. Como un adonis cincelado en mármol. Mierda... Lucia tan guapo, tan adorable.
-Tch. Haz lo que quieras.- apartó la mirada, sus mejillas aun enrojecidas. -Ya has aprendido mi punto débil, no pienso obligarte a hacer mucho más.- Hubo un segundo de silencio, tu estando sorprendida por sus palabras. Aun en semejantes circunstancias, él se comportaba de forma amable y cuidadosa contigo y tus decisiones estaban en tus manos y no en las de él.
-Entiendo...- susurraste, y te levantaste lo suficiente como para acercarte lo más que te permitieron las cadenas a su rostro, haciendo que te mirara, sus ojos grises ocultando la lucha que se desataba en su interior. -Pero igual quiero hacerlo. Después de todo... El propósito de esto era que te sintieras bien. ¿No?-
Los ojos afilados del Lance Corporal parecieron ser surcados por un rayo, dándoles brillo ante tus palabras, lanzándote una mirada por el rabillo del ojo antes de que una pequeñísima sonrisa surcara sus labios, cómplice. -...Parece que has aprendido demasiado, Diamant D'Hiver.- susurró, juntando sus labios a los tuyos en un beso vehemente, sujetándote de la nuca e inclinándose para poder juntarse a ti, soltando el aliento contra tu boca antes de separarse a regañadientes.
Regresaste a tu antigua posición un minuto después, inclinándote hacia su entrepierna y regresando la boca hacia la punta de su miembro, haciendo que volviera a tensarse en expectativa. Tú pensaste por un segundo en lo que ibas a hacer y atrevidamente, cubriste la punta de su miembro con tus labios, succionándole como si de una paleta se tratase.
-Ah.- gimoteó, bajando la cabeza para poder mirarte con el pecho subiendo y bajando por su respiración irregular, sujetando con una mano tu cabeza para empujarte ligeramente hacia él, marcando el ritmo que le gustaba. Te diste palmaditas en el hombro mentalmente, comenzando a mover la cabeza de nuevo, succionando, escuchando a Levi ahogar varios sonidos que intentaron salir de su garganta con cada movimiento tuyo, teniendo cuidado siempre de no lastimarle con los dientes. De nuevo probabas ese sabor que no podías describir, y ese objeto duro y suave a la vez, haciendo que gimotearas al sentirlo llenar tu boca cuando, sin darse cuenta, Levi comenzó a embestir tu boca con su cadera sin poder contenerse, escuchándolo jadear y gruñir maldiciones avegonzadas de vez en cuando, en esa manera tan sensual que tenía, haciendo que tus entrañas se estremecieran y tu interior se hinchara, deseoso de apretarse contra algo, obligándote a cerrar las piernas con fuerza para no sentir el vacío incómodo y cruel mientras complacías a tu amante.
Gemías ahogadamente cuando él gemía, observándolo dejar caer la cabeza hacia atrás y adelante de cuando en cuando, soltando el aliento, sus hombros tensos y su espalda arqueándose cuando el placer se hacía demasiado, cosa que se hizo más común cuando te atreviste a acariciarle con la lengua al tenerle dentro de su boca, moviéndola de forma descuidada. Quien los viera en semejante escena erótica y pecaminosa. Cualquier mujer sentiría envidia de ti por ser capaz de complacer al punto del éxtasis y la rendición total al Hombre más Fuerte de la Humanidad.
-...Ugh...- lo escuchaste gemir cuando, sin saber realmente lo que hacías, jugueteabas con tu lengua alrededor de su punta, haciéndolo estremecerse y encoger los dedos de manos y pies. No eras capas de detenerte, querías verlo derrumbarse por tu culpa, así que continuaste, aun cuando él te llamó por tu nombre un par de veces, cada vez más alarmado. -Detente... Detente o voy a... ¡Voy a...!-
Un gemido fuerte salió de su boca cuando, impulsada por el terrible deseo carnal, lograste meterle por completo dentro de tu boca, llegando hasta tu garganta, gimiendo tú también. Levi se estremeció violentamente y una serie de gemidos roncos y continuos se escaparon de su garganta justo en el momento en que se derramaba dentro de tu boca, llenando tu lengua con su semilla caliente y con un sabor que jamás habías probado... Pero que siendo de él, no te desagradaba.
Levi se apartó de ti tras unos segundos, desplomándose sobre sus tobillos en la cama, mirándote por entre los cabellos negros que caían despeinados en frente a sus ojos. Aun jadeaba con fuerza y sus mejillas tenían el mismo color rojo que las tuyas, la punta de su miembro aun con un poco de líquido blanquecino.
–Maldición...- Dijo entre jadeos y temblores. Su voz sonaba quebrada por el placer del clímax. -¡Te dije que te detuvieras. Escúpelo...!- gruñó, parecía molesto, pero tú podías ver la vergüenza y la preocupación detrás de sus ojos. Y yendo en contra de su orden, tragaste su semilla con cierta dificultad por su temperatura y espesor, haciéndolo abrir los ojos de par en par mientras te relamías los labios para limpiarlos, todo sin dejar de mirarle, sintiéndote como una jodida diosa del sexo por primera vez en tu vida.
-Gracias por la cena, estuvo deliciosa.- fue tu única frase, sonriendo atrevidamente.
Aquello fue suficiente para hacer a Levi enrojecer de pies a cabeza, avergonzándose a más no poder, teniendo que cubrirse la nariz y las mejillas con una mano mientras te mandaba una mirada furibunda.
-¡N-niña insolente... Aun no has aprendido de tu castigo!- rugió, abalanzándose sobre ti y tumbándote en la cama, besándote con vehemencia por un largo minuto, limpiando todo rastro de él con sus labios y lengua, lamiendo tus labios y dándote un largo beso francés antes de separarse de tu boca, jadeante, dejándote con el corazón desbocado y la respiración agitada antes de sujetar tu cintura y darte vuelta en la cama rudamente, enredando las cadenas en tu manos y dejándote boca abajo.
Tus ojos se abrieron de par en par al sentir sus manos en tu cintura para levantarla de la cama hasta que estuvieron a la altura de su propia cadera, dejándote con el torso apoyado en el catre y las rodillas elevando tu cadera en el aire. Separó además tus piernas, haciéndote enrojecer al darte cuenta que tenía una vista privilegiada de tus bragas.
-Joder, estas empapada.- gruñó roncamente, haciéndote saltar cuando deslizó dos de sus dedos por donde estaba tu entrada, haciendo una ligera presión en el lugar más húmedo, mojándose también y arrancándote un gemido fuerte que te obligaste a ahogar contra la almohada. -Has estado soportando mucho tiempo, mi mala.-
Deslizó entonces la última prenda de tu cuerpo y la lanzo lejos, haciendo que hundieras el rostro en la almohada de la pura vergüenza al saber que, en esa posición, Levi podía verte hasta el alma, habiendo puesto sus manos en tus muslos, separándolos ligeramente mientras los apretaba, como si le gustase la textura. No podías moverte y era la primera vez que lo harían en esa posición tan vergonzosa...
-¡Ah!- pegaste un chillido de placer al sentir sin previo aviso su rostro hundiéndose contra tu intimidad, dando un repentino y lento lengüetazo en tu carnes más tiernas antes de hundir su lengua en tu entrada, como si quisiera beber de tus jugos, arrancándote otro gemido cuando comenzó a penetrar dentro de ti con ella. Tu cuerpo se estremeció con fuerza y las cadenas en tus muñecas crujieron mientras él continuaba con su tortura, obligándote a ti misma a morder la almohada para no gemir tan fuerte y que alguien los escuchara. Se sentía tan bien, era la primera vez que él hacía eso contigo, normalmente solo usaba sus dedos, pero ahora, como tu habías hecho con él, usó su boca para complacerte, haciéndote avergonzar y arder de lujuria al mismo tiempo al tenerle en aquel lugar prohibido. La almohada hizo un sonido de desgarro bajo tus manos, gimiendo aguda y lujuriosamente contra ella...
-L-Levi... Ya hazlo...- gemiste desesperada, retorciéndote bajo él, necesitabas tenerle dentro. Él se alejó de tu intimidad y tú te giraste para mirarle por encima del hombro, avergonzándote al notar como su boca estaba húmeda por tu culpa, limpiándose con él dorso de la mano mientras una sonrisa torcida se dibujaba en su rostro, idéntica a la que tu habías tenido cuando le complacías. Ese maniático de la limpieza le gustaba el sexo sucio... Irónicamente.
-Um, con que dándole órdenes a un superior.- De nuevo estaba excitado incluso tras haberse corrido en tu boca unos minutos atrás. Sujetó entonces tu cintura y la acarició mientras se acercaba, dedicándose entonces a torturarte con la punta de su miembro, usando una mano para deslizarla entre tus carnes una y otra vez sin llegar a entrar en ti, jugando con tu clítoris y arrancándote otro gemido fuerte que apenas si fue ahogado por la almohada. Rayos... Por poco te habías corrido...
-¡Levi!- lloriqueaste cada vez más necesitada. No estabas para juegos y él aun así... -Por favor...-
-Ruega.
Su voz autoritaria pero ronca de deseo te hizo abrir los ojos contra la almohada, habiéndose inclinado para susurraste al oído una cosa más... Lamiendo suavemente el lóbulo de tu oreja.
-Ruega y me tendrás, ... .- Casi pudiste sentir las venas de tu rostro explotando, agradeciendo que tuvieras la mitad de la cara contra la almohada. ¿Rogar? Jamás le habías rogado a nadie, nunca... Pero fue imposible para ti no hacerlo cuando él comenzó a embestirte, frotándose contra tu entrada sin dignarse a complacerte. Maldito enano bastardo matón de mierda y... Y...
-Por favor... Levi, por favor...- gimoteaste entre avergonzada y desesperada. -Entra en mí, te necesito...-
Por un momento lo sentiste aguantar la respiración, paralizándose. Pero no tardo demasiado en reaccionar, hundiéndose en tu interior de una sola estocada, arrancándote un largo gemido al tenerle dentro al fin, tu interior abrazando aquel falo ardiente, palpitante y enorme con anhelo. Un gemido ronco se salió a su vez de parte de Levi, sujetándose temblorosamente de tu cintura antes de erguirse en la cama, comenzando un vaivén de caderas primero lento, como si aún tuviese miedo de que te sintieses adolorida a pesar de haberlo hecho otras veces ya. Escuchándote gemir de placer y comprobando que estabas bien tras un minuto, cambió su ritmo a uno más apasionado, rápido, moviendo las caderas en círculos, acariciando las curvas de tu cintura, tus glúteos y tu baja espalda con sus manos, pareciendo deleitado con la textura de tu piel. Eras incapaz de verle, teniendo que morder la almohada de nuevo para contener los gemidos y jadeos que él te causaba con sus embestidas, estremeciéndote al sentirlo llegar a tu tope, moldeando tu interior hasta que solo él podía entrar...
-Escúchame bien, ... ...- su voz entrecortada te hizo estremecer, habiéndose inclinado de nuevo hacia ti, susurrándote al oído tras decir tu nombre. -Eres mía... No voy a compartirte con nadie... Ugh... Y tampoco dejaré... Que nada ni nadie te arrebate de mi lado... ¿Lo has entendido? No más "¿Kristoff, te he impresionado?"... O te las veras conmigo.-
¿Aún estaba con eso? Joder, tu solo estabas pensando en lo bien que se sentía hacer el amor con él, en cuanto le habías extrañado. De haber estado en otra situación le hubieses golpeado, pero ya te habías hecho a la idea de que él hablaba mucho, incluso en esas situaciones cuando en tu caso apenas si eras capaz de decir una palabra con sentido...
-Solo quiero impresionarte a ti...- susurraste, ronroneando entre gemidos, logrando girar un poco el rostro para verle por el rabillo del ojo. En tu mano izquierda, aun yacía aquel anillo de cristal que él te había regalado. Símbolo de su unión. -...Siempre seré tuya... Solo la muerte... Me alejará de ti, Levi...-
El Lance Corporal detuvo sus embestidas. Preocupada, notaste como su expresión de lujuria pasaba a suavizarse en una mueca que no pudiste descifrar por un instante, mirándote mientras una tormenta eléctrica pasaba por sus orbes. Él no llevaba el anillo negro en su dedo, pero, junto a las llaves de las esposas, un collar negro del cual colgaba un anillo del mismo color tintineaba al haber estado golpeándose contra la llave entre los movimientos de su portador. De un segundo a otro, Levi te había levantado y puesto contra la pared a la cabeza del catre, comenzando a embestirte salvajemente contra el muro de piedra frió, arrancándote un grito de placer y sorpresa, sus manos se sujetaban a tu cintura con demasiada fuerza mientras que las tuyas habían terminado enredadas hacia abajo, las muñecas cruzadas por las cadenas.
-Nunca vuelvas a decir eso.- gruñó entre jadeos roncos mientras llevaba una mano hacia tu vientre, deslizándola hasta llegar a aquel pequeño punto de placer entre tus piernas, comenzando a acariciarlo sin detener sus embestidas, arrancándote gritos de placer puro. -Ahora ambos pertenecemos al otro... Y ten esto bien por seguro, ... . No voy a... D-dejar... Que ninguna mierda nos separe... Incluyendo la muerte.-
Siseó lo último con los dientes apretados, sus embestidas eran fuertes y rápidas, al igual que su masaje en tu punto débil, usando su otra mano para hallar la trenza de tu cabello hacia abajo y tu cabeza hacia atrás, estrellando sus labios en los tuyos en un beso salvaje, como nunca te lo había dado antes. Su intención era clara... No te permitiría durar mucho ma-...
Muy tarde. Sentiste la presión en tu vientre, la tensión en todo tu cuerpo y el calor abrasador que te hizo sudar, el aviso de que tu cuerpo estaba al límite del aguante. Levi soltó tu trenza y uso esa mano para masajear uno de tus senos, acabando con todo en un instante. Gemiste con fuerza su nombre en el momento en que tus caderas chocaron violentamente contra las suyas, tu espalda arqueándose y tu interior cerrándose con una intensidad que no sabías posible alrededor de tu amante, corriéndote al fin como él tanto deseaba, ya que la sensación de tu interior apretándole tan solo lo hizo correrse también con un rugido parecido a tu nombre, derramándose en tu interior y no fuera como siempre lo hacía.
Ambos terminaron jadeantes contra la pared, exhaustos, tu sintiendo el agradable calor del líquido masculino esparciéndose por tus entrañas mientras Levi daba unas ultimas estocadas suaves antes de salir de tu interior a regañadientes, recostando la cabeza contra tu hombro mientras ambos intentaban recuperar la respiración, sudorosos y ruidosos. Usando la llave en su cuello para liberarte, te recostó boca arriba en el catre y cerró tus piernas con sus manos antes de acariciarlas con ternura, mandándote una mirada brillante ante tu confusión.
–Te quedaras con algo mío dentro de ti esta noche.- dijo, su voz jadeante denotaba diversión y lujuria, haciéndote sonrojar más de lo que ya estabas. Levi era muy hablador y desinhibido a la hora de hacer estas cosas, pero a la vez siempre era tierno y lo mas cuidadoso posible cuando acababan, llenándote de besos y caricias, como queriendo transmitirte que estaba contento de haberlo hecho contigo.
Con una sonrisa débil, extendiste una mano hacia su rostro, acariciándolo mientras le mirabas con adoración, cerrando los ojos a intervalos cortos, sabiendo que ese no era un lugar para dormir. Su mano áspera, pero cálida como el sol acarició tu frente, apartando algunos mechones de cabello que se pegaban de tu rostro por el sudor. Parecía enternecido por ti, encandilado de nuevo al verte intentando consentirle pero quedándote dormida al mismo tiempo.
–Descansa, yo me encargo de todo, Diamant D'Hiver...- susurró, inclinándose para dejar un beso en tu mejilla mientras tu cerrabas los ojos.
No había necesidad de decir que se amaban, como la gente común estilaba hacer. Tu no eras de las que gustaba de decir esas cosas siempre, mucho menos él, así que solo tenían que demostrarlo para saberlo... Después de todo, de no amarte, el anillo negro con la línea de cristal no estaría colgando de su cuello día y noche, oculto bajo su uniforme pero siempre junto a él, muy parecido al amor que ambos se tenían...
Y que tarde o temprano, como todo lo que había entre el cielo y la tierra, se descubriría.
.
.
.
Muchas gracias por leer y perdón por LO LARGO! Por favor, si te gusto, si no te gusto, si lo odiaste, si quieres otro capitulo, si tienes una sugerencia para el siguiente capitulo, si crees que merezco morir... POR FAVOR deja un review, sigue o deja de favorita la historia o a mi, la escritora. Eso me ayudaría mucho.
Kurenai Lukia
