05-24-2007

Capítulo 10. "Secretos"

Era imposible describir con exactitud aquel sentimiento. Simplemente no habían palabras que lo explicaran, durante un momento no existió nada más que ellos, ellos y el aire que respiraban. Shimon y yo observábamos desde cierta distancia; la escena era enternecedora…me sentí culpable durante algunos minutos por ser parte de la causa que los mantuvo alejados durante tanto tiempo.

Minutos más tarde luego de las lágrimas de Mana, algunas palabras reconfortantes de Atem y la emoción del reencuentro decidí que ahora sería el mejor momento para acercarnos.

-Creo que es algo tarde, Atem. Mana está cansada por el arduo viaje y debe dormir-

-Seth tiene razón joven príncipe-

-Se los agradezco mucho a ambos, muchas gracias por todo el esfuerzo que han puesto para que Mana pudiera volver a casa…les debemos mucho-

-No tienes que agradecer nada, al contrario todos nosotros también deseábamos que Mana regresara, el palacio se sentía muy vacío sin ella corriendo por los pasillos y haciendo travesuras-

-Yo los extrañé mucho a todos también, pero debo admitir que, ¡pasé momentos fantásticos entrenando al lado del maestro Mahat e Isis! ¡¡Tengo tantas cosas que contarte príncipe!!-

-Yo también tengo muchas cosas que compartir contigo Mana, pero Seth y Shimon tienen razón. Debes descansar te guiaré a tu nueva recámara, la he estado preparando para este día…-

-Pero Seth ya me había dado una habitación y-

-Recuerda: "temporalmente", jamás dije que esa sería tu recámara permanente-

-¿Eh? No entiendo, ¿a que te refieres? Pensé que regresaría a mi antigua habitación, la que tenía antes de irme-

-Mana, tendrás tu propia habitación dentro del palacio-

-¿Hablas en serio? P-p-pero…¿Por qué?-

El joven príncipe le dedicó una sonrisa traviesa, sabiendo a donde los llevaría ese juego.

-¿No te agrada la idea?-

-¡Por supuesto que si! Pero no creo que sea correcto…-

-Pronto seré Faraón…puedes quedarte allí. Mana no tienes nada de que preocuparte, tendrás todo lo que necesites y así nunca más tendrás que separarte de mí-

Había un dejo de inocencia en el tono de Atem, Mana se percató al instante. Era el mismo tono que usaba con ella de pequeños para convencerla de que todo estaba bien.

-¿Es por eso que habías reservado "esa" habitación?-

Ahora lo comprendía todo, Atem había pasado los últimos meses preparando una de las recámaras principales aludiendo al hecho que sería ocupada por alguien muy importante…se refería a Mana

-Así es Seth…¡Vamos Mana! ¡Sé que te gustará!-

-Bueno, considerando que usted será quien guíe a la joven entonces le pediré me disculpe…-

-Por supuesto Shimon, tu también debes descansar-

Mas que una orden fue una sugerencia, el pobre anciano había pasado por muchas cosas ese día.

-Muchas gracias príncipe, Buenas Noches-

Shimon se marchó dispuesto a descansar, el día había sido muy largo y agotador. Yo sin embargo debía acompañar a Atem. Aún tenía algunos asuntos pendientes los cuales era necesario tratar con él y solamente lo lograría una vez se despidiera de Mana. Me sentía satisfecho, todo salió muy bien ese día…el reencuentro fue un rotundo éxito.

-Ven, es por aquí-

-Príncipe, si no me equivoco estos son los pasillos que llevan a las recámaras reales…-

-Si-

-¿Si? ¿Eso es todo lo que vas a decirme?-

-Mmm…si. Ten paciencia y lo verás-

-Está bien…-

Atem conducía a la impaciente joven a través de los amplios pasillos decorados con múltiples murales; estatuas talladas a mano por los mejores artesanos del país, todo se combinaba perfectamente con los rayos de luna bañando las hermosas paredes talladas y al fondo los jardines que Mana tanto amaba.

-Bien hemos llegado-

-¡Vaya!...Esta recámara…¡No puede ser¡ ¡¡Esta es una de las habitaciones más grandes del palacio a parte de la del Rey!!-

-Si, y esta es una muy especial. Verás esta es la habitación que utilizó mi madre antes de contraer matrimonio con mi padre. Es la habitación digna de una reina…Vamos, pasa a verla. Sé que te gustará…Esta habitación es tuya, si no te molesta…-

-¡No digas eso! No me molesta, al contrario…pero…¿estás seguro? ¡Fue la habitación de tu madre! Yo no merezco algo como esto-

-Deja de decir que no mereces nada. Eres mi mejor amiga, has crecido a mi lado, por lo que me parece lógico que recibas un trato igual. Quiero que tengas siempre lo mejor, que seas feliz y que te sientas cómoda…Eres una princesa dentro de este palacio y de ahora en adelante todos comenzarán a tratarte como tal-

-¡¿Qué?! ¿Estás hablando en serio? Y-Yo no se que decir…¡¡Es fantástico!!-

Mana estaba tan emocionada que olvidó el pequeño detalle que su amigo le mencionó…ella sería una ¿Princesa?...Eso ni yo me lo esperaba…

-Entra por favor…-

Mana estaba muy nerviosa, esperaba que se la recibiera bien, pues había regresado a casa al fin, pero esto…esto es demasiado. Al observar la habitación su mente reaccionó.

Esto es un sueño…¡un sueño hecho realidad! Es bellísimo, esta es la habitación digna de una…una "princesa"…

Armándose de valor e intentando reprimir todo el nerviosismo que sentía, entró en la majestuosa recámara.

Sin duda alguna aquella era la habitación de una reina…Al entrar lo primero que se podía apreciar era la enorme cama que ocupaba el centro de la recámara. Estaba cubierta con las mejores telas de Egipto, tejidas con algodón cultivado en el Delta; almohadones grandes y suaves rellenos de plumas de avestruz finamente cortadas, los adornos de madera con enchapados de oro, bordes de madera hindú la más cara de toda la zona. Las telas que adornaban la basta cama iban desde lino hasta la seda, bordadas a mano con diseños tradicionales tejidos con hilos de oro y plata. Justo en los pies de la cama se encontraba un finísimo mueble otomano diseñado para recostarse cómodamente o tomar una siesta. La tela que lo cubría era un bello lino tejido y teñido a mano con un bordado lateral de encajes que colgaba de ambos lados del mueble, la madera que constituía el sillón era madera pura egipcia, tan difícil de conseguir, proveniente de lo más recóndito de los oasis al norte de Tebas. Más a la izquierda se encontraba un baúl también de madera hindú tallado a mano con detalles incrustados de piedras semipreciosas y oro, perfecto para almacenar ropas. Seguidamente un hermoso tocador, lo suficientemente amplio como para guardar un millar de joyas y ungüentos de belleza; muy populares en las jóvenes egipcias. Un espejo de cuerpo completo hecho de bronce meticulosamente tratado y pulido, para brindar una calidad de imagen perfecta, el marco hecho de oro sólido decorado con detalles tradicionales. Por todas partes se veían detalles decorativos muy finos y todos hechos a mano. Pequeñas estatuas, vasijas de para almacenar ungüentos o aceites, lámparas de aceite para iluminar toda la habitación…Sin duda esa cámara había pasado por un meticuloso trabajo de decoración ¡¡y todo había sido especialmente para ella!!

-Todo es verdaderamente hermoso…¡Es bellísimo! Me siento como una-

-¿Princesa?-

-Ehm…¡Si! Si ¡¡así es como me siento!!...Muchas gracias príncipe…Todo esto es…simplemente me he quedado sin palabras-

-¿Qué? ¿Tu sin palabras? Eso es algo que no sucede todos los días…-

-Mmm…pues sí. En eso concuerdo contigo…¡¡Pero no volverá a pasar!! Jajaja…Estoy muy feliz. Príncipe, esto es lo más maravilloso que alguien ha hecho por mi…te estoy muy agradecida…¿Sabes cual es la mejor parte?-

-Creo que no…¿Cuál es?-

-Que por fin estoy en casa…-

Lentamente la chica estiró sus brazos en señal de cansancio, tantas emociones juntas eran casi imposibles de soportar. El chico se divertía viendo a su joven amiga curiosear por todas partes, iba de aquí a allá observando todo lo que se pusiera delante de sus ojos, una sensación de paz y calidez llenó el corazón del futuro Rey. Sin dudarlo otro momento la chica se lanzó sobre la cama…disfrutando como las finas telas jugaban alrededor de su pequeña figura. Se levantó rápidamente dirigiéndose al enorme espejo de cobre con curiosidad, ella no estaba acostumbrada a ver su figura completa, lo único que tenía para observarse era un espejo de mano y el estanque en medio del templo donde solía residir. Una vez vio su reflejo supo que ese vestido era su favorito, se veía tan bien como le calzaba…Perfecto.

-¡Este vestido se ve muy hermoso! Me queda muy bien ¿no lo crees? Es muy cómodo-

-Sin duda Mana. Te queda perfecto…y con el collar…-

-¡Lo notaste! Sabía que lo notarías desde que me lo enviaste lo he cuidado mucho, lo uso todos los días. Ahora recuerdo que dejé muchas de mis cosas en Asyut…¡Es tu culpa Seth! ¡La próxima vez avísame con más tiempo para poder prepararlo todo con calma!-

No pude evitar sentir como la muerte se cernía sobre mi. Mana es dulce y tierna, si. Pero cuando se enfada es terrorífica…

-Tranquilízate, yo me ocupare de eso. Por ahora debes descansar…mañana te espera un largo día-

-¿Eh? ¡¿Por qué?! ¡Justamente pensaba quedarme en cama hasta muy tarde! No insinúas que empezaré con mis lecciones de magia de nuevo…¿o si? ¡¡Acabo de llegar!!-

Atem se divertía discutiendo con Mana, tenía algo que simplemente no se podía ignorar. El príncipe acababa de formular un plan, lo pondría en práctica a la mañana siguiente, pero si quería que funcionara debía tener consigo a una muy despierta Mana.

-No. No me refería a eso…Sino al hecho que mañana desayunarás conmigo-

-¿De verdad? Cuando éramos pequeños los tipos del consejo siempre nos separaban, no recuerdo alguna vez que hayamos comido juntos…-

Era costumbre dentro de la sociedad egipcia que los miembros de la familia real y demás nobles compartieran los banquetes juntos, no se permitía que alguien de bajo estatus comiera con ellos. Lo consideraban impropio. Pero las cosas cambiarían una vez Atem tuviera el poder.

En ese momento un fugaz recuerdo atravesó la mente del príncipe…el día que le prometió a Mana que la traería de vuelta…Pensándolo bien él no había hecho mucho por traerla, fue Seth y Shimon los que hicieron posible su reencuentro. El pudo haberla traído de regreso sin preocuparse por lo que el Consejo diría, sin duda. Pero eso hubiese sucedido dentro de un año, cuando el se hubiese convertido en Rey. Su mirada se entristeció, se acercó hacia donde la chica estaba y sin más preámbulo la rodeó con sus fuertes brazos. Mana se sobresaltó un poco pero cedió, se sentía extrañamente feliz cada vez que tenían un contacto tan cercano. Suavemente Atem susurró a su oído:

-Mana…bienvenida a casa…-

Los recuerdos regresaban a su mente, la sensación de un beso en su mejilla derecha se hizo presente como aquel día …No sabía que los recuerdos podían sentirse tan intensamente, podría jurar que lo hizo de nuevo…

Efectivamente, lo que Atem estaba sintiendo no era el recuerdo, sino un verdadero beso en su mejilla, no tan rápido como el que recordaba sino más sutil y prolongado. Lentamente se separaron y esta vez fue Mana la que susurró al oído del joven.

-Buenas Noches…Faraón…-

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Cuando por fin Atem se despidió de Mana para dirigirse a su propia recámara, me percaté que algo estaba molestando al chico. Lamentablemente ese no era el momento más apropiado, habían algunas cosas que debíamos tratar. Atem ya se encontraba en la edad indicada para tratar sobre temas políticos y judiciales, de todas maneras él sería rey algún día.

-Veo que estás feliz de verla de nuevo…- Atem entró en la habitación silenciosamente, probablemente ignorando el comentario.

-Oye, creo que no me escuchaste…como sea, me alegra ver que están juntos de nuevo. Es como si una parte de ti hubiera renacido con ella…- Hice lo mejor que pude para alentarlo y que de paso me dijera lo que le estaba sucediendo.

- … -

De nuevo el silencio. Era un tanto incómodo para mi estar en un ambiente tan tenso, no tuve más opción. Me gusta decir las cosas claras sin vacilar…Aknamkenón lo sabía mejor que nadie, era hora que el joven prodigio también se acostumbrase…

-Discúlpame por querer animarte Príncipe…¿Sabes? Lamento mucho lo que sea que te esté sucediendo en estos momentos, pero necesito hablar contigo. Puedes preocuparte por tus crisis existenciales luego…Iré al grano: Horemheb, el representante y cabeza principal del Consejo fue quien planeó la muerte de tu padre…y puede que tenga planeado algo en contra tuya. Esta información te fue oculta durante toda tu vida, ha llegado el momento de revelarte todo lo que sé y-

-Seth…No creo que haya cumplido con mi promesa…-

El semblante del futuro rey se ensombreció, un dejo de tristeza, dolor e impotencia se hicieron presentes en su tono habitual. Algo parecía incomodarle y juzgando el camino que esto estaba tomando solo pude concluir que…tenía que ver con la aprendiza de hechicera.

-¿Disculpa? ¿A que demonios te refieres? Perdona la rudeza pero estás actuando muy extraño desde que Mana comenzó a juguetear con el espejo ¿Crees que no lo noté? ¡Pues te equivocas!-

-Perdóname Seth, es solo que no…no me siento "bien" con el regreso de Mana-

-¿Estas diciéndome que no te agrada que haya regresado?-

-¡No! No es eso…mira YO prometí que la traería de regreso pero-

-Fuimos Shimon y yo…¿es eso? ¿Te molesta que no hayas sido el héroe de la chica?-

Su mirada se enfrió, un repentino escalofrío recorrió mi espalda. El sabía a que punto lo estaba llevando, tras un profundo suspiro agregó.

-No. Todo lo contrario, te lo agradezco. Su regreso no hubiera sido posible hasta que yo me hubiera convertido en Faraón, el Consejo no la acepta y…-

Atem se pausó por un momento para asimilar lo que su mente le había revelado. Así es, no quise ser rudo con el chico, simplemente le abrí los ojos. Ahora comprendía porque quería hablar con él.

-Seth tu dijiste que Mana se fue porque el Consejo no la aprobaba por tener un estatus "inferior" al mío ¿no es así? Entonces eso significaría que aunque tu la hayas traído de vuelta ellos perfectamente pueden volver a influir para alejarla de mi de nuevo...Aunque…tu dijiste que ellos atravesaban momentos difíciles…¿Tomaste eso como ventaja para acelerar el proceso y así Mana pudo volver antes de lo previsto?...Estoy seguro que eso hiciste…¿verdad?-

-Atem, me impresionas. No hay duda que tu inteligencia es admirable, algo que desgraciadamente no todos en este reino poseen. Si, así es. Mana está aquí gracias a que Horemheb está tras las rejas…Si me hubieras dejado explicártelo desde un principio nos hubiéramos ahorrado todas estas palabras…La historia es bastante larga amigo…-

Relajándose un poco Atem simplemente dio media vuelta dirigiéndose hacia una pequeña mesita al lado de su cama, poco a poco se despojaba de sus tradicionales joyas reales. Es muy difícil dormir con todos esos artilugios sobre tu cabeza y brazos. Con un leve gesto me indicó que estaba dispuesto a escuchar todo. Hice lo que me pidió.

-Te preguntarás que tiene que ver Horemheb en todo esto. Simple, el era el vocero del Consejo y el más influyente entre ellos. El tipo se las ingenió para convencer al Consejo que Mana sería no solo un obstáculo en tu desarrollo y preparación para ser rey sino que también sería una amenaza para el rey y por consiguiente para ellos. Así, con el Consejo presionando a Aknamkenón se deshicieron de Mana, parcialmente. Pues querían matar dos pájaros de un solo tiro…Atem…el Consejo quería evitar que la historia se repitiera, la misma historia que se desarrolló años atrás entre tu padre y tu madre…es hora que sepas quién fue tu madre en realidad…-

FLASHBACK

-¿Aknamkenón? ¿Estás aquí? ¡Dime que es lo que está sucediendo!-

-Hatsemmut no hay tiempo de explicar nada. El Consejo no aprueba que…que tengamos ningún tipo de relación…Yo no quiero perderte, no de nuevo…no podría…-

-No te preocupes por mí…Estaré bien, por tu seguridad e integridad como Faraón debes dejar que me vaya…nos volveremos a ver. Te lo prometo-

-Hatsemmut, hemos pasado por muchas cosas y aún así ¿Sigues pensando en mi imagen como Faraón?...-

-Eres la única persona en este mundo por la que puedo pelear. Nunca nadie se preocupó por mí, no desde que mi maestra y madre murió…luego apareciste tú y mi vida cambió, pero por culpa de ese cambio tu hermano y tu sufrieron…me lo tengo merecido. Jamás debí…-

-¿Conocernos? Tienes razón…jamás debiste…sin embargo y a pesar de las consecuencias que eso pudo traerte no solo a ti, sino a ambos…seguiste adelante. Tu también cambiaste mi vida, tu me enseñaste lo que es divertirse, lo que es vivir…tu me enseñaste lo que es amar…-

-Príncipe…-

-De nuevo lo olvidaste…ya no soy un príncipe…-

-Creo que tienes razón…Faraón-

-Y como faraón…yo digo que te quedarás. Esos ancianos del Consejo no podrán hacer nada al respecto. Yo soy el Faraón, el que da la última palabra…Y yo digo que tu te quedarás…¿De acuerdo?-

-Faraón…-

Aknamkenón suavemente acarició la mejilla de la bella Hatsemmut, sin duda esa mujer tenía algo que no podía ignorar. Era especial ella era el motor de su vida. Habían pasado ya 5 años desde el incidente en Kulelna, Hatsemmut sabía del pasado problemático y violento de su mejor amigo, pero no le importaba. En el fondo no deseaba separarse de él por tercera vez, quería negar el hecho que se había enamorado del Faraón. Era un error imperdonable, el rey no podía rebajarse a estar con alguien de estatus tan bajo como el de ella…¿Acaso el la amaba también?...No. Simplemente eran amigos, amigos desde la infancia…los mejores que hayan existido en aquellas desérticas tierras donde el amor escaseaba tanto como el agua…Aknamkenón quería reconstruir su vida y su país. La cosecha de aquel año doblaría las predicciones, la economía estaba levantándose. El Faraón estaba deseoso de comenzar un nuevo capítulo en su vida y solo podía hacerlo con Hatsemmut a su lado…era el momento adecuado para hacer la gran pregunta, la pregunta que cambiaría su vida y la vida en el palacio…

-Hatsemmut, hay algo que quiero preguntarte…-

Algo dentro de ella se estremeció. Casi por reflejo sus mejillas se ruborizaron, su corazón se aceleró y sus piernas temblaban…sabía que era lo que él iba a preguntarle…o al menos esperaba que así fuera…

-Dime Aknamkenón…-

-Yo…yo…quería saber si deseas vivir en el palacio junto conmigo…-

Hatsemmut casi se cae de la silla donde estaba sentada, no era precisamente lo que tenía en mente pero…

-Y también quería saber si te gustaría convertirte en mi esposa…-

El sabía lo que hacía, la tomó por sorpresa y esta vez su corazón casi se detiene por la sorpresa. No sabía que decir, no porque no lo quisiera sino por culpa del nerviosismo. Quería gritar que si, simplemente no podía hacerlo, estaba demasiado impactada. Luego de recuperar la compostura luego de unos cuantos segundos respondió:

- Ehmm…yo..y-yo…¡¡e-estoy m-mmuy feliz!! Mi respuesta es…Si…-

Un par de años más tarde, Hatsemmut dio a luz un hermoso heredero…nada más y nada menos que Atem. El desenlace de esa historia no es tan feliz como debió haber sido, la salud de Hatsemmut siempre fue muy delicada, lastimosamente se comprobó el día que Atem nació. El cuerpo de Hatsemmut estaba demasiado débil como para soportar el parto…murió dando a luz a su hijo…con las fuerzas que le quedaban le dio nombre al recién nacido…

-A-Atem…s-su nombre s-será Atem…-

Para el final del día solamente el pequeño Atem salió de aquella habitación, dejando atrás el cuerpo inerte de su bella y amorosa madre, que lo amó desde el primer momento y lo siguió amando incluso hasta el final…dando su propia vida a cambio de la de su hijo…

FIN FLASHBACK

-¿Mi madre...? Con que eso fue lo que sucedió…El Consejo no quería que mi madre estuviera con mi padre por ser de una clase social inferior…es muy parecido a lo que pasó entre Mana y yo-

-Aunque las similitudes no acaban allí, verás. Hatsemmut y Aknamkenón fueron amigos desde pequeños. A Hatsemmut la separaron de tu padre y el prometió que la traería de vuelta, ella se convirtió en una de las hechiceras más poderosas que este reino haya conocido…-

-¿Insinúas que Mana y yo terminaremos juntos?-

-¿Por qué no? Además la relación que tienes con ella es bastante profunda, una amistad muy fuerte-

-Eso no significa que…terminaremos casándonos…-

-¿No quieres que suceda así? Quien sabe, igual podrías terminar casándote con alguna princesa o una mujer de la nobleza…Tal vez tengas razón y Mana no sea la indicada para ti…-

-No quise decir eso…-

¡Bien! Di en el blanco, no seguirá hablando del tema pero definitivamente reflexionará al respecto.

-Las cosas no terminan aquí joven príncipe. Horemheb es de lo que quiero hablar ahora. Lo hemos capturado, será sometido a un interrogatorio…Lo dejé en manos de Seto, hará un buen trabajo. Al parecer Horemheb buscaba en las ruinas de Toshka y Buhen los secretos relacionados con los artículos milenarios. Tuve la oportunidad de estar allí antes que ellos y modifiqué mucha de la información que allí había, no podía arriesgarme a que esos idiotas la tomaran. Esa información es tan peligrosa que ni siquiera los guardianes o tu deben conocer. Pero haciendo una investigación más detallada me encontré con unas ruinas tan antiguas como las mencionadas anteriormente…las ruinas de Meir. Horemheb se dio cuenta que los artículos milenarios tienen un gran poder, pero que existe un poder más grande que ese y la manera de obtenerlo es por medio de los artículos. Las ruinas y nuestros objetos están íntimamente relacionados, como sabes estas cosas son bastante antiguas. Esas ruinas reaccionan ante la leve exposición de la magia de los artículos, no es necesario que éstos estén dentro de la estructura, sin embargo la revelación de los textos es temporal…Lo que revelan no es el poder en si, sino la forma de llegar hasta él. Expresado como acertijo o profecía, es algo compleja. Ni siquiera yo he sido capaz de entender a lo que se refiere. El plan original de Horemheb era obtener toda la información posible de esos tres lugares, planeó una guerra entre Egipto y Nubia, así debilitaría al país y a su rey desviando al mismo tiempo la atención para así poder actuar más libremente sin que nadie sospechara. Nubia tenía un pacto con Horemheb, el ejército que Nubia envió no era el suyo, eran prisioneros de guerra y esclavos que habían sido enviados como conejillos de indias…tu padre lo sabía todo…el rompecabezas sigue sin resolverse Atem. Debías estar al tanto de todo, pronto serás el nuevo rey y debes tomar cartas en el asunto de una manera u otra…-

-Lo sé, comprendo todo lo que está sucediendo…Horemheb fue detenido y por ahora es lo que más importa…antes de convertirme en rey deseo que me lleves a esas ruinas…-

-¿Estas seguro?-

-Así es. Entre más conozca sobre eso entonces podremos comprender los acertijos y resolverlos antes que Horemheb lo haga, estoy seguro que no trabajaba solo…debe tener aliados recuerda que ejercía mucha influencia en el Consejo…mantenlos vigilados, puede que solo sean ancianos…sin embargo no podemos confiarnos-

-Supuse que dirías algo así, ya lo hicimos. En cuanto a las ruinas…está bien te llevaré. Eres un chico muy inteligente puede que tu resuelvas este misterio…Regresando el tema de Mana…-

Un inesperado enrojecimiento se hizo presente el las mejillas de Atem, el solo escuchar el nombre de la chica lo hacía estremecer, pero era demasiado testarudo como para admitirlo.

-Fingiré que no he visto ese colorado rostro…Como decía el Consejo o mejor dicho Horemheb "creía" que eso mismo podía pasar contigo y Mana, el Consejo jamás permitiría que alguien de bajo estatus se relacionara con el nuevo príncipe. Esa era la primer fase, su verdadero objetivo es ese poder…tienes razón de seguro no está solo-

-¿Por qué quería vengarse de mi padre? No vas a decirme que era pariente de mi padre ¿o si?-

-¡No! ¡Claro que no! Verás, Horemheb está llevando a cabo la venganza que su padre, Luxor dejó "pendiente" con tu padre…Luxor estaba loco, ¡afirmaba que él debía ser Faraón y no tu padre! Jamás supimos porque decía esas cosas, creo que estar dentro del Consejo ejerciendo poder y que más tarde aparezca un tipo que dice que no seguirá las órdenes del consejo eso trauma a cualquiera…a cualquiera tan enfermo como Luxor y más tarde Horemheb-

-Supongo que tienes razón-

-Es tarde deberías dormir, mañana te espera un largo día ¿no? ¿Has pensado que vas a decirle a todos cuando se den cuenta que te ausentarás todo el día?-

Atem sonrió y dejó salir una carcajada…Cosa rara en él, no porque no riera a menudo (lo cual es cierto) sino porque expresaba picardía. Había planeado algo interesante…

-Mmmm…aún no lo sé. No me interesa…No tienen porque saberlo ¿o si?-

-¡Esa es la actitud!…Te meterás en problemas…Lo sabes…-

-Si…como en los viejos tiempos…-

Diciendo esto se recostó sobre la enorme cama, cerró sus ojos y se quedó totalmente dormido en cuestión de minutos. El día había sido agotador, así que decidí seguir a Atem. Recostándome en mi lugar habitual; los pies de la enorme cama. Segundos más tarde estaba profundamente dormido…al lado de mi mejor amigo.

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Toya1255: Hola!! Muchas gracias a todos los que han seguido esta historia de cerca, gracias por su apoyo. Creo que me llevaré un poco más de lo planeado, ya lo mencione antes. Por lo que les pido sean pacientes, no solo por mi servicio de conexión, sino porque también comenzaré la universidad…me temo que mi tiempo se acortará un poco…Aún así, trataré de subir los capitulos lo más pronto!! Gracias a todos!!

Seth: Gracias por su apoyo!! Hasta la vista!! Espero nos leamos pronto!! Un secreto…a mi también me gustan los reviews…son un buen material para aprender a leer español…¬¬ -