Capítulo 11
Tan pronto como Sherlock y John se marcharon de Scotland Yard, Lestrade llamó a Mycroft. Sabía que Sherlock no le creía muy inteligente, pero conocía al joven desde hacía años, le había conocido cuando todavía estaba enganchado, y recordaba la forma en la que se veía. Las sombras bajo sus ojos, la extrema delgadez, las manos temblorosas, los diminutos tics faciales. Sherlock siempre tenía total control de su cuerpo. Era inusual que no lo tuviese. Para Lestrade, solo podía significar una cosa.
-Holmes-, llegó la clara y fría voz.
-Mycroft, soy Greg.
-Ah, detective inspector, ¿qué puedo hacer por usted?- Greg casi podía ver la pequeña sonrisa que jugueteaba alrededor de los labios de Mycroft. –Tengo entendido que has visto a mi hermano. Debo admitir que pienso que tu recibimiento fue demasiado dramático.
Greg inhaló y se preguntó si estaba siendo regañado por pegarle un puñetazo al hermano pequeño de Mycroft. El hombre podía ser implacable cuando se trataba de Sherlock, pero entonces se acordó de su ira hacia Sherlock y se dijo… a la mierda- Mycroft podía estar enfadado si quería.
-Sí, bueno, esa no es la razón por la que te estoy llamando-. Se negó a preguntar cómo Mycroft había conseguido su información. Hacía tiempo que se había dado por vencido intentando entenderlo o imaginarlo.
-Creo que ambos sabemos la razón por la que estás llamando tan pronto después de ver a mi hermano-. Llegó la seca respuesta.
Hubo un silencio entre ellos mientras cada uno pensaba en el joven brillante al que conocían, cada uno perdido en recuerdos demasiados dolorosos para expresarlos en voz alta. Aquellos recuerdos parecían correr el riesgo de volver a repetirse, Greg se dio cuenta con un nudo en la tripa.
-¿Sigue consumiendo?
Mycroft suspiró. –No que yo sepa, pero acaba de volver. Tengo a mi mejor equipo de vigilancia las veinticuatro horas para asegurarme de que sigue limpio. Sherlock se dará cuenta de esto, sin embargo, si está verdaderamente decidido en encontrar su chute, intentará evitar las cámaras.
-¿Debería detenerle?- preguntó Greg, sin saber que más hacer. Si Mycroft estaba admitiendo que no estaba seguro de que pudiera mantener limpio a Sherlock, Greg no se sentía cómodo.
La risa de Mycroft fue fría, como si se compadeciera por las mentes de la gente normal. – Tu preocupación por Sherlock es dulce detective inspector, pero ambos sabemos cómo acabará eso. Además, estamos intentando ser discretos.
-¿Lo sabe John?
-¿Tú crees que John lo sabe?- llegó la fría respuesta antes de que la línea se cortase.
Mil perdones por este largo tiempo sin aparecer por aquí. Para compensar la brevedad de este capítulo, subiré también los dos siguientes.
Muchas gracias por vuestra paciencia :)
