El ave encadenada y las espinas de la rosa blanca

"Até mis sentimientos a una rosa-dijo el ciervo inclinado sobre su rodilla derecha- sabía que al llegar el invierno ella ya no estaría más conmigo. Y aun cuando ya no existe, parte de mí ser sigue ligada a ella"

"¿Por qué me la tengo que encontrar en todos lados?" Suiseiseki se dirigía a la salida del colegio cuando se encontró con Tomoe. Durante los últimos días había tenido una especia de competencia contra tomoe para poderse quitar algo del tiempo junto a Jun la una a la otra; pero ese día recordó tarde que la delegada estaría en el club de kendo, por lo cual no podría estar con Jun. Estuvo durante un rato buscándolo en el colegio hasta que por fin decidió ir a la casa del joven, pero mientras ella se dirigía a la salida Kashiwaba se dirigía hacia la biblioteca.

-Jun no está en la biblioteca- comentó Suiseiseki cuando la delegada paso junto a ella.

-habíamos quedado de encontrarnos en la biblioteca- dijo la delegada al detenerse- hay algunos ejercicios que sakurada aún no comprende; decidimos que el lugar más adecuado para realizarlos seria la biblioteca.

-jooh así que deseabas pasar un rato a solas con Jun- los ojos entrecerrados de Suiseiseki se clavaron en su compañera.

Más que pasar un rato a solas con sakurada,-Tomoe se giró para enfrentar la mirada de su compañera- la idea era evitar causarte disgustos. Por las caras que ponías cuando estabas con nosotros creí que no tolerabas tenernos cerca.

-no. de hecho no podría decir que la persona que me disgusta sea Jun.- un atisbo de sonrisa se asomó a los labios de Suiseiseki al lanzarle la indirecta.

Una tímida sonrisa se asomó a los labios de tomoe, mientras inclinaba su torso hacia adelante para poder hablarle suavemente a su compañera- eso explica por qué estás tan desesperada por encontrar a sakurada.

La cara de Suiseiseki cambio drásticamente, demostrándole a Tomoe que había dado en el clavo, y de paso, dándole la victoria de este encuentro.

-d-de todas maneras, Jun no se encuentra en la biblioteca.-respondió la peli castaña titubeando- Así que lo mejor será ir hasta su casa para encontrarlo.

-tal vez aun no había llegado en el momento que ingresaste a la biblioteca. De todas formas iré a echar un vistazo.

-por qué siempre eres tan terca. Empiezo a creer que solo me llevas la contraria para verme enfadada- la cara de Suiseiseki empezaba mostrar rubor por la discusión con la delegada.

-en realidad no. simplemente es que nuca coincidimos en opiniones- Tomoe se dio la vuelta para reanudar su camino. Suiseiseki se encaminó detrás de ella. "otra vez detrás" esperaba cualquier sátira por parte de Tomoe pero la delegada se limitó a caminar en silencio.

Al llegar a la biblioteca Tomoe se detuvo ante la puerta, parecía dudar al intentar entrar. Suiseiseki tampoco sentía gran amor hacia la lectura y por ratos sentía una fuerte repulsión por los libros; Pero no esperaba ese comportamiento por parte de la delegada del salón, además la cara que ponía le parecía exagerada.

Al verla titubear, Suiseiseki tomó la iniciativa e ingresó primero, pero al dar un par de paso dentro de la biblioteca sintió como si el mundo empezara a moverse suavemente. Veía como el piso se tambaleaba de un lado a otro y sentía como si su cuerpo perdiera todas las fuerzas. Por un instante sintió que se desvanecía pero Tomoe la apoyó contra su cuerpo evitando que la peli castaña cayera.

"que es esta sensación" poco a poco sentía que todo se estabilizaba de nuevo; pero cuando se separó de tomoe pudo ver que su expresión había cambiado de su habitual cara de indiferencia a una muy tensa.

-la biblioteca esta vacía- las palabras de la delegada hicieron que Suiseiseki apartara la mirada de su compañera y observara la biblioteca. Tal como Tomoe había advertido, la biblioteca estaba desierta.

La respiración de Jun se detuvo al ver aquella imagen fantasmal, estuvo a punto de tragarse la lengua, pero tras su experiencia con Nori y Hinaichigo había desarrollado un poco más de valor. Aun así sintió un leve temblor en sus rodillas al intentar adentrarse en la habitación.

La anciana, por su parte, se mecía sobre la silla con los ojos cerrados y una suave sonrisa dibujada en sus labios; al parecer la melodía que arrancaba Kanaria al violín la extasiaba.

Jun entró a la habitación ante lo cual la anciana reacciono moviendo su cabeza en dirección a él. Abrió súbitamente sus ojos y detuvo el vaivén de su silla.

-es mía- Dijo la anciana desde la silla con una voz quedada.

El joven hizo caso omiso a la palabras de la anciana y paso a paso se acercó a su compañera, aunque ella seguía concentrada en el violín, mientras su cara denotaba indiferencia ante lo que sucedía a su alrededor.

-es mía; no te acerques- espetó la anciana cuando Jun ya hubo cruzado la mitad de la habitación.

-aun no es media noche- respondió Jun con el miedo reflejado en su voz.

-Aquí no importa si es el tiempo o no. Ella no desea dejar este lugar, eso es suficiente para que no la deje ir-

-ella aún no ha decidido-se apresuró Jun a responder a pesar de no estar seguro de sus palabras- aun puedo hacer que vuelva conmigo-

La anciana esbozó una suave sonrisa y dirigió su mano hacia Kanaria- puedes hablarle pero ella aun así deseara quedarse aquí-

La joven seguía concentrada en el violín pero al detenerse Jun ante ella su cara se turbo. "A pesar de todo recuerda que estoy aquí"

-Kanaria- Jun llamó suavemente a su compañera- debemos… debemos volver pronto. Nosotros no pertenecemos aquí- no hubo respuesta por parte de ella- Kanaria, tus hermanas te están esperando, debes volver con ellas- la Joven entro en frenesí y tocaba más apasionadamente el violín "la estoy perdiendo".

La anciana afloró una amplia sonrisa al ver a Jun fallar en sus intentos de convencer a Kanaria. La joven ceñía su rostro mientras su cuerpo despedía un suave brillo plateado al tiempo que su cuerpo empezaba a menguar "no puedo perderla; no quiero perderla" el desespero del joven se empezaba a reflejar en su rostro pero su mente remembró la frase con pequeños retazos de una conversación lejana.

"no puedo perderla; no quiero perderla" había dicho en aquel entonces, aunque no sabía con quién ni de que hablaba; ni tan siquiera si era él el que hablaba. Pero una sensación cálida en su pecho le decía que ya podía sentir lo que en verdad deseaba Kanaria.

"hay algo al otro lado de la puerta" Tomoe en compañía de Suiseiseki se había encaminado hacia la biblioteca para buscar a Jun pero al llegar sintió una fuerte sensación que le hiso dudar. "esto lo ha hecho ella" su cara reflejaba su inseguridad, cosa que Suiseiseki notó y aprovecho para tomar la delantera. "es demasiado apresurada, no sabe ser prudente" "o puede que sepa que está ocurriendo". La delegada entró detrás de la peli castaña pero no había dado dos pasos cuando Suiseiseki se tambaleo; temerosa de que pudiera su compañera pudiera desplomarse Tomoe se apresuró a bloquear su caída apoyándola en su cuerpo.

"estamos en un campo N" la delegada echo un rápido vistazo y comprobó que la biblioteca estaba vacía.

-la biblioteca está vacía- le anunció a su compañera. "Jun está adentro" Tomoe se encamino hacía el interior de la biblioteca.

-deberíamos regresar- Suiseiseki se empezaba a mostrar nerviosa.

-Jun está aquí- "y puede que no esté solo". Al ver que la delegada no mostraba deseo de salir de la biblioteca Suiseiseki se apresuró para ponerse a escasos pasos detrás de ella.

"debería haber alguna anomalía" "ignorando el hecho de que no haya absolutamente nadie…" Tomoe se acercó a los libreros y empezó a echarle una rápida ojeada a los estantes. Pero al llegar a la última hilera de estantes encontró lo que buscaba "este es el camino"

-qué demonios significa esto.- las palabras sobresaltadas de Suiseiseki se quedan cortas ante lo que veía. El último pasillo entre los estantes se prolongaba hasta donde la vista alcanzaba, daba la impresión de que no tenía fin.

Tomoe se encaminó a través del pasillo y detrás de ella Suiseiseki.

-si tienes miedo deberías regresar- Tomoe le hablaba a su compañera sin voltear a verla.

-dices que Jun está aquí, si eso es verdad puede que tenga relación con lo ocurrido con hina en los días pasados-

-entonces si fue verdad- "nos siguen"

-sí, pero debería ocurrir solo cuando hay una rosenkreuz cuando este cerca-

-puede que sakurada no se encuentre solo- "maestra, por favor" "si" tomoe acerco su mano derecha a su boca y cerrando suavemente los ojos dio un suave beso en la falange proximal del índice. Una pequeña luz empezó a rodear su dedo y a continuación, un anillo con una rosa grabada en la cabeza.

Suiseiseki sé que anonadada ante lo recién sucedido, pero su atención fue rápidamente atraída ante una serie de libros que empezaron a flotar en torno a ellas; las dos jóvenes se pusieron espalda con espalda al verse rodeadas.

-invoca a tu fragmento y procura mantener los libros a distancia- la peli castaña obedeció sin renegar y en cuestión de segundos tenía en su mano a Sui dream el fragmente que le fuese otorgado por su padre.

El primer libro se abrió y sus hojas se empezaron a desprender mientras iban formando una figura con forma humanoide de pies a la cabeza, parecería que las hojas del libro se multiplicaban por que ante ellas una figura de aproximadamente metro y medio se empezó a mover.

Tomoe fue la primera en hacer un movimiento. Con un ágil movimiento desenfundo su espada de kendo y se puso en guardia ante la extraña criatura. Con un rápido movimiento de su shinai dividió a la criatura.

-¿cómo puedes moverte tan rápido?- preguntó Suiseiseki al ver la destreza de la delegada.

-más importante, esto no ha terminado- y era verdad los demás libros empezaba a abrirse y con sus hojas crear las extrañas criaturas. "creo que solo Jun puede desintegrar ente campo y liberarnos de estas cosas" "pero por ahora debemos intentar mantenerlas al margen"

-Sui dream- al ver la amenaza Suiseiseki ordeno a su espíritu. Este empezó a crea una suave lluvia que, al tocar el suelo, creo unas plantas de enormes tallos que atacaban las criaturas de los libros. Gracias a las habilidades combinadas entre el espíritu de Suiseiseki y la shinai de tomoe los seres que iban apareciendo iban siendo destruidos, pero pese a ello cada vez más libros iban llegando.

-son demasiados- exclamó Suiseiseki cuando la delegada estuvo a espaldas de ella.

-si tenemos en cuenta la cantidad de estantes, podríamos decir que no tienen fin- las dos jóvenes seguían luchando contra las criatura pero cada vez eran más las criaturas que aparecían "por favor date prisa Jun"

-Kanaria-susurró de nuevo Jun arrodillándose sobre su pierna izquierda para tener más cerca a la recién encogida Kanaria- es hora de volver; sabes que deseas estar aquí, pero no deseas abandonar a tus hermanas- el joven colocó suavemente su mano derecha sobre la cabeza de Kanaria- tampoco deseas estar siempre tocando el violín. Solo deseas que puedas ser distinguida de tus hermanas. Piensas que todas son tratadas como una; crees que ante tu padre y ante la sociedad solo son las jóvenes Rosenkreuz, pero para mí cada una de ustedes son distintas.-

Kanaria detuvo su violín, abrió los ojos y agachó suavemente su mirada llena de tristeza. La anciana frunció el ceño, pero en ningún momento intentó si quiera pararse de la silla. Jun ya no prestaba atención a nada más que a Kanaria.

-Kanaria, cada una de ustedes son especiales a su manera, fue por eso que me hice rápidamente a la idea de llamarlas a cada una por su nombre. Puede que tengan rasgos parecidos, pero para mi Kanaria siempre será Kanaria, y solo ella puede ser Kanaria.

La joven levanto la vista y encontró su mirada con la de Jun- ¿me lo prometes?-

-te lo prometo- el joven le regaló una suave sonrisa a su compañera mientras esta se empinaba para darle un suave beso a Jun. La habitación volvió a llenarse de la luz blanca y Jun de nuevo perdió la conciencia.

Una suave voz lo llamaba mientras una mano lo sacudía levemente para intentar despertarlo.

-Sakurada, sakurada- Tomoe le hablaba en voz baja a Jun- sé que estás cansado, pero deberías escoger mejor donde tomar una siesta- Jun se apresuró a incorporarse en si silla y echo un vistazo a su cuaderno.

-creo que me dormí haciendo unos ejercicios-"¡Kanaria!" Jun ubicó la rápidamente, estaba frente a él durmiendo sobre sus brazos cruzados sobre la mesa. Junto a ella Suiseiseki intentaba despertarla sin éxito.

-cómo pudieron quedarse dormidos en la biblioteca. Senpai, por momentos Kanaria se aferra tanto al sueño que solamente Shinku puede despertarla.-

"Por lo menos está dormida y no tocando incesantemente el violín en una realidad alterna" pensó él al ver la expresión seria de Suiseiseki.

-No senpai- decía Kanaria entre sus sueños, al parecer Jun se encontraba allí con ella.

-creo que sigue con los ejercicios en los sueños- comentó Jun a escuchar como Kanaria musitaba su nombre. Sus dos compañeras de salón soltaron un suave suspiro en forma de sonrisa ante esta idea.

-no senpai- continuo susurrando Kanaria en sus sueños- no podemos hacer eso, aun somos estudiantes.

El ambiente alrededor de Jun se congeló. Por un momento pudo intuir un par de auras asesinas emanado de sus dos compañeras a pesar de sentirse inocente en este asunto.