Hola a todos. Hoy solo quiero daros las gracias a todos por estar ahí.

Gracias por supuesto a ti compañera por trabajar codo con codo conmigo siempre.

Los personajes no me pertenecen…

Capítulo 11

POV RICK

El domingo seguía fatal de mi rodilla, por lo que excepto dos llamadas de Kate, el día fue bastante aburrido. Preferí, muy a mi pesar que no viniera, porque sabía lo que pasaría y mi rodilla debía descansar al menos otras 24 horas.

El lunes amaneció como siempre, cuando sonó el despertador, me levante rápido, me duche y baje a desayunar. Sabía que vería a mi chica en el cole, cuando acompañara a Sophie, por eso quería llegar pronto y a ser posible esperarla.

Me pareció extraño por la hora, pero ahí estaba mi madre, trasteando en la cocina, pensé en bromear y decirle que Kate estaba arriba pero desistí… era muy pronto para andar tomando el pelo a la gente.

- ¿Desde cuándo madrugas madre?

- ¿Madrugar? Acabo de llegar hijo - dijo haciéndome reír.

- Eres un caso sin remedio.

- Veo que ya estas mejor.

- Si, por cierto, te hice caso y llamé a Kate.

- ¿Y qué tal?

- Pues que como siempre, tenías razón, estaba confundida, por mi forma de despedirla, pero lo arreglamos, todo bien – le explique con una sonrisa de oreja a oreja mientras me servía un café bien cargado. Mi madre siempre me dio buenos consejos y ahora no iba a ser menos. Menos mal que la tenía a ella a mi lado.

- Me alegro cariño. Pero, te veo un poco pensativo ¿Qué pasa por esa cabecita?

- Kate va a entrar en la Academia.

- ¿Academia? – dijo mirándome extrañada.

- De policía madre.

- ¡Oh!… comprendo. Os acabáis de conocer y se va.

- No… si… no sé qué pensar. No es que dude, pero me preocupa que le pueda suceder algo.

- También le puede pasar siendo abogada, o puede cruzar la calle y le atropelle un coche… cariño, la vida está escrita.

- Ya… si lo sé, pero… es distinto madre – la política de mi madre era que la vida era una bonita música que debía bailarse mientras tuviéramos pies para ello, ya pararíamos cuando la música acabara… pero yo no dejaba de pensar en el peligro que correría Kate si se obsesionaba con el caso de su madre.

- ¡Uy hijo! Creo que esa chiquilla ya te pillo, ¿te estas enamorando hijo?

- No digas tonterías madre. Me gusta mucho pero no estoy enamorado, solo la conozco desde hace solo una semana.

- ¿Y no crees en el amor a primera vista? Mírame… yo tampoco creía en el hasta que me sucedió lo que sucedió con tu padre y mírame… aquí sigo, pero al menos tengo un maravilloso recuerdo de cuando eso sucedió – dio un largo sorbo a su café y después de suspirar de modo dramático, siguió hablando – eso porque nunca te ha sucedido, pero te digo que ya has caído. Aunque bueno déjame a mí con mi romanticismo y tú sigue haciéndote el duro que ya me dirás.

- Ahora tengo que irme madre. Tengo clases y después entrenamiento – le dije mientras me acercaba a darle un beso en la mejilla…

- ¿Te espero para cenar? – pregunto discreta, para conocer mis planes.

- No creo… quiero pasar tiempo con Kate, el viernes ya se va y quiero aprovechar esta semana para conocernos mejor.

- La distancia puede ayudar o separar una relación. Dependerá de si os queréis de verdad o no.

- Creo que necesitas dormir, estas tu muy filosófica esta mañana, que descanses madre - dije riéndome mientras salía disparado al colegio.

Cuando llegue, mi cara se trasformó al verla. Tan sonriente, hablando con Sophie. No podía dejar de mirarla, era tan bonita, tan especial que me quede allí en medio, embobado, mirando cómo se despedía de su hermanita tras sonar el timbre de entrada al colegio. Llegaba tarde a mi primera clase, pero necesitaba al menos un minuto con ella.

Me acerque con grandes pasos y me detuve justo detrás. Tape sus ojos con las manos, sorprendiéndola, pero enseguida se relajó cuando le susurré:

- ¿Sabes que estas preciosa esta mañana?

- ¿Solo esta mañana? – dijo dándose la vuelta y dejando un rápido beso en mis labios.

- Hoy… especialmente – dije pasando mis brazos por su cintura para atraerla hacia mí y devolverle el beso, pero el mío fue lento, porque ella tenía sabor a café y a "Kate"… ese sabor tan especial que me volvía loco.

- ¿No deberías estar ya en clase? – me susurro mientras yo besaba su cuello.

- Mmm.

- Vas a llegar tarde Sr. Profesor - dijo riéndose.

- Créeme, prefiero estar aquí mil veces más, que allí dentro.

- Y yo, pero la obligación, es la obligación Sr. Profesor.

- ¿Nos veremos luego?

- Claro, cuando traiga a Sophie al entrenamiento.

- No, digo después.

- No sé… ¿quiero cenar con mi padre y Sophie?, ¿Quieres venir? – me pregunto mirándome directamente a los ojos para ver mi reacción.

- ¿A tu casa?

- Aja…

- ¿Estas segura? – no sé si eso estaba bien o no. Si mi madre tenía razón o no. Si corríamos mucho o no. Pero era un paso, que más pronto o más tarde debía darse.

- Claro. Si quiero pasar tiempo con los tres y no tengo, pues habrá que pasarlo juntos.

- De acuerdo, aunque me gustaría pasarlo a solas contigo… ejem… ya me entiendes… - le dije al oído con una sonrisa pícara.

-Anda, vete a trabajar que hay niños solos y es un peligro para ellos y para ti - dijo riéndose -pero quizás después de la cena… si te portas bien… ¿entiendes?

- Creo que sí. ¿Pero sabes? Creo que lo entendería mejor si me lo demostraras - dije mordiéndole el lóbulo de la oreja.

- Basta… vete a trabajar - dijo empujándome dentro del gimnasio.

Pero como seguí mirándola a ella, cuando me gire para entrar, choque con la puerta y por lo visto debió ser muy gracioso, porque se fue riendo a carcajadas…

Había estado esperando que llegara este momento durante toda la mañana. La buscaba con la mirada por todos lados y no la veía. Hasta que di con Sophie.

- Hola Sophie.

- Hola Rick.

- ¿Dónde está tu hermana? – pregunte bajando la voz para que los otros niños no pudieran oírnos.

- Vendrá mas tarde – me susurro al oído, se sentía importante frente a los otros niños, hablando conmigo - Tenía que hacer algo con mi padre – dijo, para después salir corriendo con el resto, mientras yo me quedaba desilusionado.

Sabía que era lo que estaba haciendo, lo que hizo que nos conociéramos, intentar arreglar las normativas para que su hermana pudiera jugar en el equipo. Pero eso no me animaba, yo la quería a mi lado… la echaba de menos…

Debía seguir mi rutina… no estaba allí para ligar con una chica guapa, estaba ahí para trabajar. Me regañe a mí mismo y desde ese instante, procure centrarme en el entrenamiento y les mande una serie de ejercicios para que aprendieran a hacer las cosas en equipo, juntos, colaborando. De paso, mejoraban el pase. Pero mi mente no estaba allí, me tenía enloquecido, embrujado, obsesionado… yo nunca jamás me sentí así con una mujer, aquello no podía ser bueno.

- ¡Ay! - me queje cuando recibí un fuerte balonazo en la cabeza, todos los chicos empezaron a reír - muy graciosos, venga a correr un poco enanos… - dije intentando ocultar una sonrisa.

- En que estarías tu pensado - dijo una voz a mi espalda y cuando me giré allí estaba ella.

- En que no… - dije sonriéndole - en quien.

- Entonces no soy buena para ti… porque algún día vas a perder la cabeza por lo menos – dijo mientras me despeinaba.

- ¿Quien ha dicho que esa persona eras tú? – dije conteniendo la risa.

- Listo - dijo golpeándome en el hombro – que eres un listo.

- ¿Qué tal te ha ido? – le pregunte interesada en los tramites sobre el ingreso de su hermana en el equipo.

- Creo que no tendremos problemas. Ni si quiera se había planteado que eso fuera un problema, nunca se dio el caso, pero por si acaso, cambiaran los estatutos y listo.

- O sea, ¿qué puedo contar con ella?

- Más te vale.

- Bien… ¿y lo de esta noche…?

- Sigue en pie. Ya he quedado con mi padre. Pero no nos dio tiempo a cocinar, así que tendrás que conformarte con algo rápido.

- Por mi… no creo comer mucho.

- ¿Por? – pregunto intrigada.

- Por tu padre – le respondí trasmitiéndole el respeto que me suponía el ir a su casa y conocerlo.

- Tranquilo, no muerde, de momento no se ha cargado ningún chico que haya llevado a casa -dijo riéndose.

- Eres más graciosa más de lo que pensaba ¿sabes? - dije sacándole la lengua.

- Eres tonto, peor fue lo mío con tu madre y he aguante el tipo. Así que tú sobrevivirás a una cena con mi padre.

- No estoy tan seguro de eso. Desde que me lo has dicho esta mañana, creo que cierta parte de mi anatomía se me ha subido a la garganta – dije mirando hacia mis genitales.

- Qué pena… tenía algo pensado para ellos esta noche - dijo riéndose pícaramente.

- Eres mala… no puedes decirme estas cosas aquí, rodeados de niños – le susurre al oído – Esta te la voy a devolver…

- ¿Por qué? Donde está la gracia sino - dijo golpeándome el culo con una sonrisa sacando un gruñido al verse mi masculinidad en entre dicho.

- Chicos vamos a dejarlo por hoy - dije cuando comprendí que no les estaba prestando la menor atención – Por favor, recoger los balones y traerlos a la cesta, después podéis iros al vestuario. Gracias a todos.
Una vez estuvieron los balones dentro del cesto, nos juntamos en un círculo, unimos las manos y dimos nuestro grito de guerra… les encantaba sentirse parte de algo, en este caso, de un equipo.

Después, recogí todo con la ayuda de Kate y Sophie y finalmente me despedí de ellas hasta dentro de unas horas. Cuando llegue a casa me duche rápidamente y me senté en la cama, mirando mi armario con las puertas abiertas. Mentalmente unía pantalones con camisas, pero nada me parecía apropiado. Después de media hora, seguía allí, sentado, sin saber que ponerme.

- ¿Pero qué ha pasado aquí? - preguntó mi madre al pasar por el pasillo y ver el estropicio cometido al intentar probarme diferentes conjuntos.

- Es que… no sé qué ponerme.

- ¡Dios! hijo, tienes todo el armario en la cama.

- Madre… - le llame la atención, porque se avecinaba un sermón y no tenía cuerpo para aguantar según qué.

- ¿Qué pasa?

- Tengo cena en casa de Kate… con su padre.

- ¡Ah vale! Ahora comprendo, pero cariño da igual como vayas… si eres tú, con eso basta.

- Si claro. Entonces iré en chándal… Madre, no estoy de humor.

- Tienes que ir cómodo, pero bien vestido. Pero no necesitas ir con traje chaqueta. Ven, déjame a mí – se acercó a la cama y empezó a rebuscar, la deje, y diez minutos después estaba vestido, con unos vaqueros y una camisa color burdeos, con una chaqueta sport encima.

Me sentía a gusto, cómodo y no se veía mal. Me peine de nuevo, mirándome en el espejo de la entrada, hasta que me di por vencido… ya no podía hacer más. Miré el reloj y vi que si no me ponía las pilas, llegaría tarde y daría muy mala impresión al Sr. Beckett.

- ¿Voy bien? – volví a preguntarle a mi madre que se reía de mi en la cocina.

- Si. Vas perfecto. Toma, lleva una botella de vino, y unas flores para las chicas.

- ¿Seguro? – insistí. Estaba demasiado nervioso para fiarme de mi mismo.

- Rick… vete ¡Ya!

Besé a mi madre en la mejilla y salí corriendo. Esperaba causar una buena impresión porque sabía lo importante que era para Kate, y como ella decía, si quería estar a su lado esos días, seria compartiéndola con su familia.

CONTINUARÁ…

Veremos cómo les va la cena familiar ;)

Nos vemos el miércoles con un nuevo capítulo. Gracias por todo y como siempre vuestros comentarios siempre son bienvenidos.

XXOO

Twitter: tamyalways