Roma


El avión estaba bastante tranquilo, luego de un par de minutos Quinn me pidió cambiar de asientos lo cual a mi me había tocado viajar del lado de la ventanilla. Tras entrar en un seguro pero liviano sueño luego de unos largos minutos, veo como Quinn se levanta emprendiendo camino por el pasillo hacia los servicios, tras espiarla con mis ojos entrecerrados la vi caminando con la sensualidad de una gata. Su pantalón ajustado realzaba su belleza y su evidente cuerpo trabajado que aun no sabía de dónde había salido, y sus pechos pequeños y orgullosamente erguidos. Su boca, levemente mordida por parte de su dentadura al darse vuelta, me hizo dar cuenta que intentaba asegurarse que yo no había despertado en su huida.

- Disculpa - dijo con un tono tímido - ¿Puedes darme un poco mas de agua? –

- Sí – Le respondió aquella agradable azafata algo nerviosa, agradeciendo a la diosa fortuna que hubiera considerado su mensaje.

El avión volaba normalmente por el cielo Europeo. Se pusieron a conversar. De dónde eres, qué haces, sus nombres, ya saben.
Ella se llamaba Jessica Chastain, era una hermosa californiana, en unas semanas cumpliría su quinto año arriba de un avión.

- Espera un momento – se aparto del lado de la rubia mientras esta bebía su agua, y apago las luces del avión – Ya es hora de la película, así después logran dormir – le sonrió.

- Oh! Entonces me iré a mi asiento así te dejo descansar o ver la película – le sonrió cómplice

- No hace falta – levanto su ceja, Quinn entendió de inmediato.
Tras apagarse las luces para proyectar una película, le dijo – He visto esta película millones de veces, te imaginaras que no es de mi interés en estos momentos – apoyo su cadera contra la pequeña mesa - si no te molesta y quieres puedes quedarte aquí para seguir conversando sin molestar a los demás. -

Quinn que aun estaba algo perturbada por su sensualidad que había pasado desapercibida a primera vista, acepto gustosa. No era el tipo físico de mujer que a Quinn le atraían, ya que siempre le han gustado las mujeres voluptuosas y ella era más bien flaca, aunque con una cola magnifica, y a decir verdad pensando en los últimos días había ido contra sus gustos completamente. Lo que la atraía era una cierta atracción animal que flotaba a su alrededor.

La charla continuó, de lo banal pasaron a temas más íntimos, hasta llegar por lo que Quinn se paró de su asiento y se dirigió hasta ella, el sexo. Jessica le comento que hace ya un tiempo se había peleado con su novio, ya que no la satisfacía en la cama y ese tipo de trabajo no le permitía tener tiempo para una relación. Quinn por su parte estaba felizmente divorciada, y a pesar de encontrarse sola, aun no se atrevía a llevarse a cualquier persona a la cama, no sabía que hacia allí, pero el impulso fue más grande y no dudo en seguirlo.

Entre confesiones, Quinn le cuenta a Jessica que una de sus fantasías era hacerlo en un avión. Ella la miró con una cara enigmática y le pregunta

-¿Te animarías a cumplirla? –

- Yo creo que si - le dijo - con la persona adecuada, sí –

- ¿Y yo seré esa persona? - Preguntó, se acercaba lentamente mientras su mano se desliza sobre el pantalón de Quinn, por su pierna, subiendo hasta su sexo, que no demoro en reaccionar de inmediato.
Con cara de asombro Jessica miro a esos ojos ardientes y sin creer lo que estaba pasando, la beso de lleno en los labios. Sus lenguas se buscaban con la naturalidad como si se conocieran de vidas pasadas, aunque era su primer encuentro.

Una taza blanca junto a un par de cucharas y café instantáneo caían al suelo siendo empujados por un cuerpo pálido tomando el lugar como suyo sobre aquella pequeña mesada. Con desesperación intentaban arrancarse la ropa, sintiendo como las agujas del reloj marcaban un pronunciado tic-tac pesándoles sobre sus espaldas queriendo apurar el encuentro.

- Oh por dios – gimió la mujer que permanecía sentada sobre la mesa con sus piernas abiertas dando libre acceso al segundo cuerpo que mordía el cuello de su acompañante posando sus manos sobre su espalda para darle un leve pero seguro apretón hacia ella, apoyando toda su intimidad. Un claro gemido se hizo presente entre ellas. Sin demorarse mucho más tiempo le abrió la camisa perteneciente a su trabajo y coló una mano hasta sentir su pecho.

- Me encanta sentirte – le susurro en su oído – Me encantas Quinn – rodeo con sus trabajadas y largas piernas la cintura de la rubia empujándola aun más hacia su centro, podía sentir como la erección en su acompañante crecía a pasos agigantados. – Quiero sentirte dentro mío – aseguro tras separarse un poco de Quinn para mirarla a los ojos.

- No traigo conmigo preservativos – murmuro algo agitada mientras su pecho subía y bajaba con una clara excitación

- No te preocupes, tengo de sobra – Quinn subió una de sus cejas

- Vaya, sueles hacer esto a menudo entonces – solo recibió los hombros levantados como respuesta – toma el preservativo y vayamos al baño – la pelirroja sin querer hacerla esperar más, tomo uno de los condones que habían en uno de los cajones, excitada por la situación, pero temiendo que alguno de los pasajeros las viera, tomo su mano y la arrastro hacia el diminuto baño que descansaba a un costado de ellas para tener cierta libertad de acción.

Una morena que aun esperaba la llegada de su acompañante la vio pasar siendo arrastrada por la conocida pelirroja, elevando sus sospechas al máximo convirtiéndolas en realidad.

- No lo hagas Quinn… no – dejo su susurro a medio terminar tras ver como la rubia se adentraba en el baño con la azafata.

Ya dentro del pequeño espacio las manos de la rubia buscaron sus pechos, acariciándolos por sobre su brassier y dentro de su escote, hasta llegar a desprender su corpiño. Para masajear con libertad esos pezones, ya duros, entre sus dedos.

La pelirroja, luego de aumentar la erección que llevaba la rubia dentro de sus pantalones por unos momentos y viendo que obtenía una adecuada respuesta, bajo el cierre e introdujo su mano dentro del bóxer, para encontrarse con el miembro de la rubia expectante pidiendo un poco más.

Lo acariciaba magistralmente de arriba abajo susurrándole al oído - Me gustaría probarte con mi boca – La cara de Quinn dijo todo y ella se arrodilló a sus pies, escondiendo su cara entre sus piernas

Primero lo lamió, en toda su extensión, con esa lengua juguetona que le depararía muchos placeres. Mientras que con sus manos lo agarraba desde la base. Con habilidad magistral fue devorando cada parte de la rubia, quien estaba en la gloria, ya que no hay cosa que más le excite que le hagan ese tipo de cosas.

Jessica se separa lentamente - ¿Te gusta? – penetro con su mirada los ojos color avellana

- Por dios, eres perfecta haciendo esto… sigue, por favor hazlo – gimió entre susurros

Tras unos cortos minutos mas disfrutando de su boca en su entrepierna, la tomo de su brazo provocando que se levantara del suelo para quedar a su misma altura

- Si seguías así me iba a correr en tu boca. – le advirtió

- No te preocupes baby, eso es lo que quiero, hazlo por favor, quiero hacerte acabar - dijo acelerando el ritmo de sus caricias con sus manos. Su excitación estaba al límite y con esas palabras se dejo llevar.

Un hormigueo en su estomago se intensifico tras unos minutos luego de que empezó la película. Intentaba por todos sus medios luchar con las imágenes que atravesaban por su mente reiteradas veces. No quería levantarse por dos motivos. Primero ella no tenia porque andar detrás de Quinn, no le interesaba. Segundo no quería ver con sus propios ojos lo que su mente se encargaba de crear, tenía miedo… miedo. Miedo de que a Quinn le gustara esa despampanante pelirroja, miedo de desilusionarse, miedo de perderla… perderla sin aun haberla tenido. Sus temores se hacían cada vez más presentes, jamás había sentido ese tipo de cosas, solo una vez y no salió para nada bien prometiéndose a si misma que jamas volveria a enamorarse. Quinn no podría estar haciéndole eso. Sin esperar un minuto mas se levanto de su asiento y camino firmemente hacia el sector que pertenecía a los baños. De los tres que permanecían ahí, solo uno de ellos estaba ocupado, no hizo falta saber por quien. Nublada por los celos y desesperación, ocupo el baño continuo intentando escuchar a través de las delgadas paredes que las separaban. Eso sería una tortura pero lo haría para sacarse de la cabeza de una vez por todas a Quinn, por más que saliese lastimada. Aquella rubia no podía ser tan perfecta, lo sabía.

Tratando de no hacer ruido y manteniéndose quieta para que el resto de los pasajeros no sospechara, tuvo uno de los orgasmos más intensos de su vida, haciéndoselo saber a su acompañante por un ronco gemido desprendido de su garganta.

Minutos después la pelirroja emergió nuevamente y la besó en los labios profundamente, aun Quinn podía sentir su propio sabor en boca de una extraña.

- Espero que tu acompañante no se enoje por retenerte aquí conmigo – sonrió con gestos de superación

- Ella ni siquiera me interesa – la empujo contra lavabo

- No diría lo mismo de ella, te come con la mirada… - un pequeño gemido corto su frase, sentía como la rubia se le pegaba a cada centímetro de su cuerpo

- Ella no es más que un juego, es un poco vieja para mí – ambas mujeres rieron

- ¿te gustan las jóvenes preciosa? – dijo en un tono juguetón

- Me gustas tú, pero más me gustaría estar dentro de ti – la morena del otro lado del baño cerraba sus ojos dejando escapar más de una lagrima silenciosa

- Entonces ahora me toca a mi baby - le dijo al oído.

- QUUUIN! NOOO! – grito

- Rachel! – Sacudían su cuerpo – Rachel ¿Estás bien? – La morena abrió sus ojos – Mírame, ¿te encuentras bien? – sintió morir en aquel preciso momento.

- ¿Dónde estamos? – pregunto temerosa y claramente confusa

- En el avión, volando hacia Italia ¿Ya te has olvidado? – frunció su ceño

- Claro… disculpa – se acomodo en su asiento, provocando que Quinn volviera al suyo para volver a relajarse.

- ¿Qué ha pasado? ¿Tan malo ha sido el sueño? – pregunto mirándola de reojo

- Un horrible sueño Quinn, no sabes lo que agradezco haberme despertado –

- Vaya… si has soñado conmigo y dices que fue horrible gracias por lo que me toca –

- ¿Cómo sabes que he soñado contigo? – pregunto con sus ojos abiertos

- Has gritado mi nombre como una loca, y ahora acabas de confirmármelo – la morena cerro sus ojos, la había descubierto - ¿Puedes contármelo? – La morena negó efusivamente con su cabeza – Entonces en verdad era un mal sueño –

- Horrible – volvió afirmar

- Bueno, pero solo era un sueño Rach – tomo su mano que le transmitió un cosquilleo interno a la morena – Nada de lo que paso en tu sueño sucederá, aun que no sepa de que se trate – le sonrió

- Eso espero – se aferro aun mas a su mano - ¿Has dormido algo? – Quinn negó

- Me he puesto a leer un poco, la película me pareció bastante aburrida y tradicional –

- ¿Han pasado una película? – hablo entre susurros tensa por recordar lo que había pasado en su imaginación minutos antes

- Claro, ¿no ves? – Hizo señas con su cabeza – Aun no ha terminado – Rachel vio a su alrededor y pudo ver como cada pasajero se mantenían en su propio mundo, algunos escuchando música, otros leyendo como Quinn, y el resto mirando la película con sus auriculares propios.

- Veo… creo que iré a buscar un poco de agua, tengo la garganta seca – comento antes de intentar pararse, pero la rubia la detuvo a tiempo

- No hace falta… he ido hace unos minutos antes de pasar al baño. Aquí tengo una botella ¿Quieres? – pregunto amable. La mandibula de la morena se tenso de inmediato, quizás su sueño no había sido tan disparatado y en verdad había sucedido paralelo mientras ella dormía profundamente. Se maldijo por estar tan cansada y que las pastillas le hayan hecho efecto.

- ¿Has ido a ver a tu azafata? – pregunto en tono de reproche. Quinn frunció su ceño

- ¿Mi azafata? ¿De qué hablas? – Rachel comenzó a reír por lo bajo, casi al borde de la burla.

- Vamos Quinn, no hace falta que lo ocultes. He leído la nota donde esa pelirroja – apunto – te cito para que se vieran – la rubia dejo su libro a un lado y entrelazo sus propias manos

- ¿Has leído la nota personal que me ha mandado? – Levanto su ceja – Porque si lo has hecho, has violado mi privacidad Rachel –

- Claro que no lo he hecho – revoleo sus ojos – es decir… encontré un papel tirado en el piso, pensé que se me había caído a mí. Lo abrí y leí sin querer… ¿Qué sabía yo que era tu nota? –

Quinn sonrió – No debes de agarrar las cosas del piso ¿Acaso tu madre no te lo ha enseñado? – intento bromear

- La verdad que no, porque no tengo madre – la broma le salió mal. Rachel a regañadientes se acomodo en su asiento nuevamente intentando evitar el contacto con la vista de Quinn - ¿Puedes darme el agua de una vez? –

- Lo siento Rach… no fue mi intensión decir eso –

- No te disculpes, no lo sabías. Ahora pásame el agua, en verdad tengo sed – tendió su mano esperando la botella, que no demoro en llegar. Molesta no por lo que dijo Quinn, sino por sentir que su sueño quizá había pasado y los celos se removían en su estomago, tomo el agua bruscamente bebiendo de ella con grandes sorbos, la volvió a tapar con su tapa correspondiente y giro en su asiento dándole la espalda a la rubia para intentar volver a dormir.

Sintió como un cuerpo ajeno a ella se apoyaba delicadamente sobre su lado derecho – Jamás podría estar con esa pelirroja, no es mi tipo y estoy interesada en alguien más – dejo un suave beso en su melena morocha y volvió a su asiento. Rachel sonrió oculta bajo su manta, Quinn no le haría eso por más que intentara buscar una excusa para alejarse de ella definitivamente. Miro a su alrededor, luego hacia su asiento, no había cambiado de lugar, aquel sueño no había pasado, y si Quinn aun estaba a su lado era porque claramente había rechazado a la pelirroja.

- Rach… hemos llegado – susurro en su oído

- No quiero – murmuro como toda una pequeña arrancándole una sonrisa a la rubia

- Estamos por aterrizar, en unos minutos podrás descansar en tu cama – comento mientras recogía sus cosas para guardarlas en su pequeño bolso de mano.

La morena aun algo perezosa se estiro en su asiento para despabilarse y poder ayudar a Quinn como corresponde esta vez, bien despierta. Luego de casi media hora ya estaban recogiendo sus valijas para emprender camino hacia algún taxi que estuviera disponible en las afueras del aeropuerto. La rubia no había dormido nada, tras ver como Rachel se removía en su asiento por ese dichoso sueño, en el vuelo había decidido ir por un poco mas de agua junto con algún dulce para mantenerse despierta y velar el sueño de Rachel, ella no lo sabía y no tenía porque enterarse de ello.

- Quiero suponer que has reservado en un Hotel ¿cierto Rachel? – pregunto atravesando las puertas del aeropuerto

- Supones bien, he reservado no te hagas problema por eso – le sonrió lamentándose por no haber pedido una habitación para las dos inventando alguna excusa tonta para que Quinn no sospechara sobre sus ganas de dormir juntas.

- Tienes todo controlado – le sonrió mientras detenía un taxi – Buonanotte – saludo Quinn con un perfecto acento dejando a la morena con la boca claramente abierta.

- ¿Tienes alguna sorpresa mas para mi? – pregunto sorprendida la morena, la rubia solo levanto sus hombros

- Lo tendrás que averiguar por ti misma – le sonrió – Dime como se llama el hotel –

- Siempre voy al mismo, es St. Regis Rome –

- Rachel… pero ese hotel es muy lujoso, podemos ir a otro sitio sin gastar tanto –

- No, iremos ahí. Mereces todos los lujos, créeme –le sonrió

- Gracias – le devolvió la sonrisa - Hai sentito la signora. St Regis Rome per favore – sin más el conductor las llevo hasta su destino.

Tras bajar del taxi no demoro en hacerse notar uno de los empleados del hotel, dispuesto a cargar sus valijas hasta su dormitorio. Se adentraron en el hotel hacia la recepción.

- ¿Cómo haces cuando vienes sola? Digo… ¿sabes Italiano? – la morena negó

- Siempre vengo con Leo, y cuando me ven llegar buscan a una de las mujeres que me entiende a la perfección – le sonrió

- Ya me imaginaba – susurro.

- Buonanotte… Benvenuti – saludo el encargado del lugar con un impecable traje color negro.

- Buonanotte Richie – saludo la morena – Tanto tiempo sin verte – le extendió su mano

- Oh señorita Berry, que agradable sorpresa ¿Qué la trae por aquí? – Quinn se quedo a un lado sin querer molestar en aquella conversación

- Esta vez solo vacaciones, nada de trabajo – aseguro – Te presento a mi acompañante, ella es Quinn – le sonrio al señor con un brillo especial en sus ojos

- Buonanotte! Piacere di conoscerti (Buenas noches. Encantada de conocerlo) – la rubia extendió su mano respondiendo al saludo

- Parla Italiano (Hablas Italiano) – sonrió con orgullo por la perfecta pronunciación de Quinn.

- non molto (no mucho) – respondió sonrojada

- Bueno, no entiendo nada de lo que están hablando, solo espero que no sea sobre mi – la morena corto con aquel momento

- Claro que no señorita Berry. Deben de estar muy cansadas por el viaje, ahora mismo les daré la tarjeta de su habitación –

¿Por qué sonó como si fuera solo una? ¿Acaso Rachel ha pedido una para las dos? ¿Querrá dormir conmigo? - Pensó Quinn.

¿Por qué se me cruza Leo por la mente en este preciso momento? Más tarde lo llamare para preguntarle porque nos reservo solo una habitación… y agradecerle por eso. Dormiré junto a Quinn - Pensó Rachel.

- Muy bien señoritas, aquí tienen la tarjeta. ¿Desean que mañana las despertemos para el desayuno? –

- No Richie… no desayunaremos aquí – aclaro la morena – Pero despiértanos a primera hora en la mañana ¿de acuerdo? – el hombre asintió

- Que tengan buenas noches – les sonrió regalándole una mirada en particular a la rubia, quien solo se la devolvió algo desconcertada por aquello.

- No sabía que venias seguido por aquí – la morena levanto sus hombros mientras subían por el ascensor

- Con el tema de mi trabajo he recorrido varias partes del mundo, aun que hay ciertos lugares que no conozco. No tenía tiempo para recorrer o conocer sitios por aquí, así que es como si nunca hubiese venido – le sonrio

- Entonces tenemos días de sobra para recorrer Italia –

- Espero querer salir de la habitación – soltó al mismo tiempo que se abrían las puertas y abandonaba el ascensor dejando a Quinn en su mundo aun asimilando lo que había dicho.

Cuando la rubia entro en el cuarto que compartirían juntas sus ojos se abrieron como platos. Era casi mas grande que su piso en Nueva York. Los lujos abundaban, un gran ventanal frente a ella le daba la bienvenida mostrándole una iluminada Roma. Era precioso.

- Rachel se que tu sueles dormir sola, sin compañía. No me molestaría volver y pedir otro cuarto para mí – comento tras ver como la morena volvía a la sala de estar junto a ella.

- No te preocupes por eso Quinn… salvo que quieras el mismo lado de la cama que yo. Ahí si estaremos en problemas – le sonrio

- Entonces… - dejo su frase sin terminar

- Entonces vamos a dormir, mañana nos espera un largo dia – extendió su mano para que la rubia la tomara.

Tras una ducha rápida por parte de ambas mujeres, se acomodaron en la cama algo tímidas aun sin saber como compartir ese pequeño espacio en común aun que en la cama entraran tres personas mas.

El cuarto estaba oscuro dejando a dos mujeres boca arriba mirando el techo sin poder pegar un ojo.

- Quinn… - susurro

- Ummm –

- ¿Duermes? – pregunto como una niña

Quinn comenzó a reír – Está claro que no, Rach –

- Cierto, disculpa – respondió por ser tan tonta con su pregunta obvia

- ¿No puedes dormir? – la morena negó con su cabeza

- No, ¿Y tu? –

- Tampoco – suspiro nerviosa – Siento lo que paso en el avión, no quise bromear con eso ¿sabes? –

- No te preocupes Quinn, tu no me conoces no tienes porque saber esas cosas de mi –

- Que curioso ¿no? – Se provoco un silencio, en el cual la morena giro su cabeza sobre su almohada para disfrutar del perfil de la rubia – Estamos acostadas en la cama con una completa desconocida –

- Has dejado de ser una desconocida para mi la noche que me metí en tu cama Quinn – sonrió sin mostrar su dentadura la ver como la rubia se removía nerviosa

- Lo sé, pero… bueno… es que… nosotras, se que nos acostamos, me refiero a… ya sabes… conocernos mas profundamente –

- ¿Mas aun? – La morena comenzó a reír al ver el rostro de Quinn

- ¿De qué te ríes? – giro su cara para verla

- Te pones tan nerviosa, como si fueras una adolescente – la rubia recordó sus pensamientos días atrás.

- Es que jamás he hecho esto… no sé que me sucede –

- Tienes todos estos días para averiguarlo – tomo su mano - ¿Qué te parece si mejor intentamos dormir? – Quin asintió

- Va a ser lo mejor – se acomodo de medio lado dándole la espalda a la morena

- Quinn… - volvió a llamar en un susurro claramente nervioso, cosa que le llamo la atención. - ¿puedes… puedes abrazarme mientras dormimos? - se creó un silencio, aun la rubia no podía creer lo que sus oídos habían escuchado, se estaba demorando demasiado para el gusto de Rachel. – Déjalo, no me hagas caso – se dio media vuelta quedando espalda con espalda y maldiciéndose por haber bajado sus defensas pidiendo un poco amor y atención por parte de Quinn.

- Claro que puedo – susurro pegada a su espalda – Buenas noches Rach – se aferro a su cuerpo con una enorme sonrisa

- Buenas noches Quinn – suspiro claramente feliz tomando la mano de la rubia que descansaba junto a su pecho.


Perdon por la demora! Le dedique tiempo al otro fic.

Elijan un dia para dejar fijo y actualizar esta historia!


Te invito a leer mi otro fic: ¿DONDE TE ENCUENTRAS?


DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen