Hola! Ya sé, no tengo perdón y menos trayendo una continuación taaaaan cortita. Pero que les cuento, la inspiración se me fue quien sabe a dónde xD. Pero espero que este pequeño capitulo les guste, muchas gracias a Faby Sama por sus reviews y a MaruRamone :D.

Ahhh y también es cortito porque ando usando una tablet en vez de computadora, así que ustedes sabrán es más complicado escribir (al menos para mi) XDD. Pero máximo en una semana ya hay nuevo capítulo :D


Capitulo XI. Flechas

Sesshoumaru caminaba rápidamente como si no le importara dejar atrás a su grupo, o más bien era que efectivamente no le importaba en absoluto dejarlos atrás. Kagome en ese momento extrañó un poco a Inuyasha, sólo un poco, pues él muchas veces también la había dejado atrás.

— Corra señorita Kagome, ya casi no veo al señor Sesshoumaru —le gritaba Rin desde Ah-Uh.

Kagome pensaba en lo fácil que era para la niña decirle eso estando ella encima de ese monstruo. Pero en fin, tenía que correr lo más rápido que sus piernas se lo permitían, aunque seguía sin agradarle la idea de estar corriendo como loca hacía un lugar que definitivamente no era seguro.

Conforme se acercaban más y más se podía sentir el calor emanar de lo más profundo de la Tierra.

Después de estar corriendo por un rato lograron llegar a donde ya se encontraba desde hace rato Sesshoumaru, frente a ellos se encontraba un agujero enorme y aún más profundo, sin embargo dentro de éste se encontraba tan sólo una pequeña roca, quizá del tamaño de una persona. Kagome no podía creer que se encontrara frente a una cosa así, ni siquiera en sus locos sueños creyó ver algo así, ya tenía suficiente con estar viviendo en la era Sengoku.

— Pero qué es esto... —estaba a punto de decir algo cuando en el enorme cráter, más específicamente dentro de la roca se escuchaba algo. No lograba entender lo que decía, si es que decía algo.

— Amo bonito —lloraba Jacken, eso que estaba viendo no le agradaba para nada. Y aún menos porque seguían en completa oscuridad.

Nuevamente el aullido que habían escuchado antes se coló en el aire, haciendo que se erizada el pelo de sus nucas. Si no fuera porque con tanta oscuridad no se alcanzaba a ver muy bien, se hubiera distinguido perfectamente como las piernas de Kagome temblaban sin poder hacer nada.

Sesshoumaru seguía con su mirada imperturbable, como si nada de eso le afectara. El aullido seguía y seguía, mientras algo dentro de la roca se retorcía al son de los lamentos que se escuchaban en el aire.

Kagome daba la vuelta intentando no ver lo que fuera que fuese a salir de esa roca, al tiempo que volteaba la cabeza una flecha pasaba volando a centímetros de su rostro, una flecha sagrada que dio justo en la roca, en el mismo instante en que la flecha alcanzaba su objetivo los lamentos y aullidos desaparecieron como la roca misma.

Fue tan rápido que ni siquiera Sesshoumaru había tenido tiempo de reaccionar, y como si de magia se tratase el Sol comenzaba a iluminar la tierra, como si nunca hubiera desaparecido, como si recién hubiera terminado la noche para dar paso al amanecer.


•Nenny de Borrego•

12 · Febrero · 2015