Capítulo 10
Decisión
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Los cuarteles generales de la orden del Dragón blanco eran en realidad algo parecido a una gran mansión antigua, con enormes jardines flaqueados con alegres flores que Sakura había plantado cuando era más pequeña. Por dentro era algo similar, lleno de diferentes cuartos con distintas ocupaciones.
Li Syaoran miro con asombro lo gigantesca que era, incluso podría decir que era más grande que la mansión de los Li en China. Sus ojos ambarinos recorrieron toda la estancia principal, por donde se acercaba un chico albino de ojos gris azulado.
-Vamos a entrenar antes del almuerzo. –hablo Gokudera posándose frente a ella con una sonrisa animada. -¡Hay algo que quiero enseñarte! –repuso señalando el camino que los llevaba al cuarto de entrenamiento del muchacho, mientras ella asentía emocionada.
Syaoran entrecerró los ojos con cierta molestia y Touya estuvo a punto de replicar. ¿Acaso ella se estaba olvidando de sus presencias?, tal parecía ser que así era. La castaña se giro para decirle algo a Tsuna y a Mukuro, pero ninguno de ellos cuatro alcanzaron a escuchar que, luego se retiro sonriente junto a Gokudera, dejándolos solos con los dos miembros de la orden.
-Bueno, síganme. –pidió Tsuna, comenzando a caminar por el pasillo contrario al que se había ido la Kinomoto, pasando por muchísimos cuartos que sinceramente a ellos les parecieron iguales. ¿Cómo no se perdían en ese lugar?
Tsuna se detuvo justo en frente de una puerta de madera fina, pero esta tenia tallados dragones y decía Tsubasa entre ambos. Un leve toque y la puerta se abrió sola, dejando a la vista al líder de la orden del Dragón blanco sentado en su silla con miles de papeles a su alrededor.
-¿Qué pasa Tsuna? –pregunto el oji violeta sin mirarlo, parecía realmente ocupado.
-Esperen aquí, voy a hablar con él. –pidió el castaño de ojos avellanas, entrando en la oficina y cerrando la puerta tras de sí.
Los minutos pasaron y Touya comenzó a impacientarse, ¿Qué estarían hablando aquel enano y el desordenado joven?, pero antes de que abriera la boca para quejarse con Yukito, la puerta se abrió de nuevo dejando ver a Tsuna con una sonrisa divertida, tal parecía que había estado bromeando con Tsubasa.
-Pueden pasar. –dijo, deteniendo la puerta con su mano. Syaoran asintió ingresando primero, seguido por Eriol y al final Touya y Yukito.
-Por cierto, dile a Yamamoto que necesito el informe de su última misión. –pidió Tsubasa a Tsuna, mientras este asentía con la cabeza.
-Creo que está descansando, ahorita que lo vea en el almuerzo se lo pido. Hoy hay hamburguesas con queso extra. –una sonrisa divertida ocupo los labios de Tsubasa al escuchar lo último. –Me retiro. –dicho esto, Tsuna cerró la puerta alejándose por los pasillos en busca del botiquín de los primeros auxilios, sabía que Gokudera y Sakura lo necesitarían al término del entrenamiento.
Tsubasa suspiro y fijo su vista en Syaoran y compañía, esperando por que comenzara a hablar sobre lo poco que Tsunayoshi le había explicado al respecto de su visita en los cuarteles.
El castaño se aclaro silenciosamente la garganta y se sentó en las sillas indicadas por Tsubasa, seguido en acciones por los otros tres, que miraban al peli morado con cierto recelo.
-Supongo que primero debo presentarme. Soy Li Syaoran y vengo en nombre del concilio de magos de todo el mundo. Me imagino que ya conoces la situación con él dragón negro. –inquirió, Tsubasa asintió silenciosamente. –Bueno pues, alguien robo una reliquia al concilio que era necesaria para traerlo de vuelta, según mi madre, lo único que les falta son los sacrificios para despertarlo. –explico.
Tsubasa guardo silencio algunos segundos, esperando a ver si el castaño continuaba con lo que quería, pero al notar que aparentemente ya había finalizado, decidió hablar por primera vez desde que entraron a su oficina.
-Ya estaba en nuestro conocimiento ese hecho. El sacrificio que la líder de la orden del Dragón negro quiere, es Sakura Kinomoto. Supuestamente con la cantidad de poder que ella posee, solo se requeriría un sacrificio en lugar de diez para despertarlo. –explico con total serenidad.
El hecho era que Tsubasa ya estaba al tanto de lo ocurrido hacia seis años en Sephiro Fiore, la propia Sakura se lo había contado y Nanami le había comentado otras cuantas cosas. Había sido ahí en donde todos habían caído en la cuenta de que efectivamente, Sakura debía morir en los oscuros planes de Kymiko, que ellos la fuesen a dejar, era otra historia.
Touya palideció, ¿Sakura muerta?, definitivamente sacaría a su hermana de ese sitio a cualquier costo, no le importaba si ella misma estaba en desacuerdo con dejar el lugar, pero por ningún motivo la dejaría ahí.
-No estaba al tanto de eso. –susurro Syaoran. –Mi madre, Ieran Li, me encargo que los buscara y les pidiera cooperar para poder salvar al mundo del caos y para que nos ayudaran a localizar a la elegida de lo blanco…
Tsubasa hizo un ademan con su mano para que el muchacho se callara.
-Nosotros ya sabemos desde hace mucho tiempo, quien es la elegida de Shiryuu. –dijo con una media sonrisa. –Apenas regreso hace poco, estuvo un tiempo ausente.
El rostro de Eriol y Syaoran pareció iluminarse aliviado, era un peso menos saber ya quien era y que estuviera ya con su respectiva orden facilitaba en demasía las cosas, ¡No pudo haber sido mejor!
-¿Y quién es? –la pregunta fue lanzada por Yukito, aunque su voz tembló un poco al formularla, temía saber ya quien era la dichosa persona y no le causaba un buen presentimiento. Tsubasa se cruzo de brazos.
-Es Sakura Kinomoto. –contesto sin vacilar, más valía que supieran de una vez quien era. –Hace poco regreso…
Ambos magos se miraron, la felicidad había desaparecido en cuanto termino de pronunciar el "Sakura" y cuando empezó con su apellido, sintieron que los arrastro un abismo de depresión. ¿No pudo haber sido otra persona?, ¿Por qué ella precisamente?
Touya por su parte se levanto de la silla con brusquedad, captando la atención de Tsubasa, que ya se veía venir una reacción semejante. No se sorprendía. En verdad que era diferente que su querida Sakura.
-Espero que sepas que me la voy a llevar. –espeto sin siquiera intentar esconder su furia. El oji violeta sonrío con diversión.
-¿Ya le preguntaste? –ni siquiera se estaba alterando al cuestionar.
-Ni siquiera lo hare, no me importa. Ella está en peligro…-Touya fue interrumpido.
-Ella está más en peligro fuera de aquí. ¿Acaso sabias que estuvo a punto de morir en esa condenada academia a manos de la directora? –pregunto serio, ni siquiera alzaba la voz. Yukito palideció al escuchar eso.
-No sigas. –pidió el guardián levantándose de la silla. –Sakura no quiere que se enteren. Si te lo conto es por algo, pero deberías saber también porque no quiere que Touya en especial se entere. –ante aquello, Touya se giro molesto hacia Yukito, que se mantenía observando a Tsubasa seriamente.
El líder de la orden negó con la cabeza suavemente. Estaba consciente de lo que Yukito estaba diciendo, sabía perfectamente bien que la muchacha estaba negada en contarle acerca de lo que paso los últimos seis años, incluidas las razones por las que se mantuvo lejos. El arduo entrenamiento, la añoranza, el enfado al verse traicionada, el dolor por no poder regresar y la cantidad de tiempo que estuvo huyendo de la academia. Nada se comparaba a ese sentimiento de impotencia y sabia que Touya no se quedaría nada contento al escuchar semejante y trágica historia.
El rostro de Sakura cuando se lo conto era demasiado dolido como para aguantar el coraje que sintieron contra esas personas, de por si no los querían demasiado, luego de lo que la chica les conto, se dieron cuenta de que debían apresurarse o el mundo de verdad seria consumido por el caos.
-Lo sé. Ella misma me pidió que no lo contara, pero también veo necesario que no deje los cuarteles. De todos modos, ella no quiere irse. –una sonrisa se formo en sus labios.
Touya apretó las manos en puños, ¿Qué no quería irse?, ¿Qué casi fue asesinada?, ¡Ja!, deberían estarse equivocando de persona. Su linda hermana jamás tendría problemas semejantes. Esa tierna niña que se fue a una academia en el extranjero y que seis años después regreso siendo otra…un segundo, no parecía tan ilógico lo que le decía Tsubasa ahora.
Sakura se había ido como la chiquilla que conocía, pero había regresado mas sarcástica, calculadora, fría y demasiado tranquila. No era ni siquiera comparable a la niña que se había ido con una sonrisa, con la promesa de regresar ese mismo año para navidad. Pero nunca llego, ni ese año, ni el siguiente. Hasta que un día solo dijo que no iría por tiempo indefinido, no prometió mas idas para luego romper su palabra, simplemente dejo de comunicarse por casi cuatro años.
Tomando eso en cuenta, ya no le sonaba tan irreal la posibilidad de que lo que Tsubasa decía fuese verdad. Un suspiro abandono sus labios, la realidad lo había golpeado y tranquilizado, la realidad era que no sabía nada acerca de su hermana.
-¿Qué es lo que Sakura tanto quiere ocultar? –escucho al mocoso preguntar, todos pusieron atención a lo siguiente que el oji violeta o en su caso Yukito, dijeran.
Ambos se miraron, negando con la cabeza.
-¿No les he dicho ya, que ella no quiere que ustedes se enteren? –cuestiono Tsubasa cansado, Yukito lo había dicho ya y esta era como la tercera vez que él lo mencionaba.
Sakura Kinomoto no quería revelar el secreto que con más cuidado guardaba, y todos tenían la sensación de que era un secreto tan horrible que ella misma le temía. Touya no entendía que era lo que Sakura tanto ocultaba, es decir, ¿Qué tan malo pudo haber sido?, además de haber sido casi asesinada, pudo haberlos denunciado. Pero además de eso, ¿Qué era tan malo como para no querer que nadie se enterara?
-¡No, yo gane! –la voz de Gokudera Hayato se escucho por todo lo largo del pasillo interrumpiendo la seriedad del momento, seguido de cerca por varias voces más.
-¡No es cierto, gane yo! –la voz de Sasagawa Ryohei, otro de los tantos miembros de la orden, de cabello blanco y ojos grises, de personalidad hiperactiva, se escucho aun más fuerte que la de Gokudera.
El alboroto vino acompañado de las risas de Tsuna y Sakura, mientras los que se encontraban dentro de la habitación junto a Tsubasa trataban de adivinar lo que ocurría. Aunque el líder actual de la orden ya se lo estaba imaginando.
De pronto y para el susto de todos, menos de Tsubasa, la puerta de abrió bruscamente y por ella entro Gokudera teniendo un duelo de miradas con Ryohei, detrás de ellos Tsuna trataba de tranquilizarlos y Sakura reía mientras Mukuro le vendaba algunas heridas que se había hecho durante el entrenamiento.
-¿Y? –la voz del peli morado los hizo dejar de hacer lo que estaban haciendo y todos lo miraron, algunos sonrientes y otros no tanto.
-¡Nosotros ganamos! –Tsuna y Sakura se abrazaron, mientras hablaban al mismo tiempo, ante las quejas de Mukuro sobre que dejara de moverse porque tenía que terminar de vendarle las heridas, algunas un poco profundas y otras solo eran rasguños.
-Woah, felicidades. –sonrío divertido. La mirada violácea se poso entonces en Mukuro, Gokudera y Ryohei. -¿Y ustedes? –la pregunta los hizo tener escalofríos.
-¡Uri utilizo ilusiones! –señalo Gokudera con el dedo, mientras Ryohei asentía mirándolo. Mukuro frunció el ceño.
-¡Eso solo fue porque tú estabas usando dinamita y tu Ryohei, los guantes de boxeo! –se quejo el peli azul de igual manera. Tsubasa suspiro mirándolos sin creérselo.
-¿Eso quiere decir que solo Sakura y Tsuna lograron utilizar algo diferente a lo que ya sabían? –pregunto incrédulo, sobándose el puente de la nariz, tratando de no reír por las expresiones infantiles de los tres que estaban siendo regañados.
-¡Y Yamamoto! –agrego Tsuna sonriente. –Por fin logro perfeccionar esa técnica con la espada que estamos tratando de que Sakura aprenda también.
Tsubasa hizo un ademan de alegría, por lo menos no tenia que preocuparse por tres, pero los otros aun tenían mucho que aprender.
Syaoran ladeo la cabeza curioso, no entendía muy bien lo que estaba sucediendo, ¿De qué estaban hablando?
-Eso quiere decir que a pesar de que les dije que hoy todos entrenarían con la espada y tendrían un duelo de uno contra uno, ustedes usaron, ¿dinamita, ilusiones y guantes? –pregunto Tsubasa tratando de simplificar lo que le habían dicho.
Todos asintieron sonrientes, como si aquello no fuera realmente del todo importante.
-Creo haberles dicho que quiero que refuercen esas maneras de lucha que tienen con otras, pero tal parece que les gusta desobedecer. –suspiro el muchacho mirándolos con serenidad. –Por lo que veo solo Sakura, Tsuna, Yamamoto y Subaru son los únicos que lo han logrado hasta ahora. –inquirió sin mirarlos.
-Bueno, hay que ver que Saku está acostumbrada a aprender todo tipo de cosas, ya ves, fue ella la que nos trato de enseñar magia de hielo, aunque solo a Tsuna y Yamamoto les sirvió. –recordó Ryohei en pose pensativa.
-Hmm, aprendí muchas cosas con las espadas de Takeshi y de las ilusiones con Uri. –comento la castaña. –Aunque he aprendido muy poco, creo que voy un poco lento. –sonrío divertida.
-No, hasta eso vas perfectamente. No quieras correr antes de caminar. –musito Tsubasa. –No creo que haya mucho que hacer con respecto a las artes marciales, estas muy bien entrenada, solo te enseñaran una que otra cosa más y listo, en ese aspecto.
Sakura asintió alegremente, notando la presencia de Syaoran y compañía hasta ese segundo. La chica sonrío algo apenada.
-¿Interrumpimos algo? –pregunto Gokudera parpadeando curioso, se veía bastante gracioso.
Touya miraba a su hermana con las vendas cubriendo sus brazos y otras sus piernas, algunas curitas en las mejillas y los dedos, pero en su rostro había plasmada una sonrisa de ¿diversión?
-¡Ah, Yukito! –Sakura se había acercado a él con una media sonrisilla. –Kero quiere hablar contigo, está en el comedor.
El guardián asintió con la cabeza una vez, antes de ver como Sakura se acercaba para decirle algo a Tsuna y a Gokudera, quienes asintieron con una sonrisa.
-¿Si podemos? –pregunto Hayato poniendo ojos de cachorrito, abrazándose a Sakura, esto hizo a Syaoran enfadar. ¿Quién se creía ese para abrazar a su Sakura?
-Si son tú y Subaru, creo que no hay problema. –dijo Tsubasa en un suspiro. -¡Solo vayan a comer primero! –grito al ver que la muchacha y el resto de los chicos habían salido corriendo de la oficina con felicidad.
-¡Sí! –expresaron todos al mismo tiempo, mientras el alboroto se escuchaba de nuevo en el pasillo.
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Li Syaoran negó con la cabeza un par de veces, luego de haber hablado con Tsubasa el les había terminado por decir que discutiría las cosas con el consejo y con los siete guardianes, además de que tenía que tomar en cuenta la opinión de Sakura, dado que era a ella a la que querían usar para que peleara contra Yakumo, el dragón negro.
¿Usar?, nadie había dicho nada de usar, pero Syaoran debía admitir que era cierto lo que Tsubasa le había dicho.
"-Ella es una persona con un gran poder, es natural que los más débiles quieran usar a los más fuertes para pelear sus batallas y esconderse detrás de ellos. Solo muy pocos se apoyan unos a otros y entienden que nadie es perfecto, todos necesitan de todos y ella necesita de los demás."
Tenía razón, el hecho de que Sakura tuviera tanto poder como nadie se imaginaba, no quería decir que no fuera vulnerable o débil a algo, tal como Yukito le había dicho, todos tienen algo que los vuelve más suaves o débiles, todo tienen algo así, incluido el mismísimo Yue.
El sonido del teléfono lo saco de sus cavilaciones, mientras acercaba su mano para contestar.
-Li al habla. –contesto distraído, mirando con atención las nubes pasar desde la ventana.
-¿Ya los encontraste? –la voz sedosa de su madre lo hizo ponerse tenso, no había verificado el teléfono de quien le llamaba antes de contestar.
-Sí, hoy hable con ellos. Me dijo que tenía que esperar a que hablara con el consejo y los guardianes y que tomaría muy en cuenta la opinión de la elegida. Dijo que en cuanto tuviera una respuesta, mandaría a alguien a comunicármela. –contesto con seguridad, frente a su madre no podía sonar débil ni titubeante.
-Supongo que en parte puede tomarse como una buena noticia. En cuanto tengas una respuesta afirmativa o negativa, necesito que regreses, tenemos algunos problemas. –la voz de Ieran sonaba cansada y hasta podría jurar que apagada. –Bueno, tengo que colgar, espero a que regreses pronto hijo.
-Sí, hasta luego. –se despidió con un tono extrañado. La voz de su madre le decía que los problemas eran grandes.
El castaño se tiro en la cama con el ceño fruncido. Tenía la cabeza llena de cosas que tenía que hacer y de problemas que debía resolver, estaba comenzando a marearse con tantas cosas.
Lo primero era conseguir la aprobación de su pedido de alianza, pero ellos primero querían hablar con Sakura primordialmente, aunque el consejo y los guardianes le dieran una respuesta positiva, sí Sakura se negaba todo se iría a peor. Y considerando que a la chica no le convencía mucho trabajar con el concilio, temía por su decisión de negarse, ya una vez lo había hecho.
El muchacho cerró los ojos. Ahí iba de nuevo pensando en Sakura. Últimamente pensaba más que de costumbre en ella, un sonrojo se apodero de sus mejillas al recordar que la había abrazado en cuanto la vio esa mañana. ¡Era un completo inútil!
-¿Estás bien? –la voz de Eriol inundo sus oídos, no sonaba ni burlón ni con ganas de ir a fastidiarlo como era su muy usual costumbre. El castaño hizo un ademan con su mano.
-Si te refieres a si estoy bien de humor, no, no lo estoy. –contesto con cierto pesimismo. –Temo que los de la orden del Dragón blanco se nieguen, estamos cada vez peor, mi madre acaba de llamar y sonaba muy decaída. No sé qué problemas este enfrentando haya sola con mis hermanas.
Eriol se sentó en el suelo frente a él, se encontraba algo triste también.
-Tomoyo se enojo conmigo por no haberla dejado ir con nosotros a los cuarteles. –pronuncio acomodándose los lentes. –Realmente estaba enfadada.
Syaoran suspiro, al parecer no era el único con ese tipo de problemas, aunque Sakura no parecía verlo más que como un amigo.
-Sakura estaba como un tomate cuando la abrazaste esta mañana. –Comento Eriol recordándolo.-Tenía una cara muy graciosa en ese momento.
El joven Li se sorprendió, no lo había notado. Aunque como Sakura, él también era una persona bastante despistada.
-Acércate a ella, Saku sigue siendo una persona dulce y cálida, siempre ha valido mucho y no creo que tú estés dispuesto a perder contra Ayato. –alentó el muchacho, mientras Syaoran miraba por la ventana de nuevo.
-No se trata de perder o no contra él, no quiero perderla a ella. Ya la deje ir una vez, ahora que la vuelvo a ver me doy cuenta de que por más que lo intente, jamás deje de amarla. –suspiro. –Pero se encuentra rodeada de personas que la conocen mejor que yo, ese chico Mukuro…
-Mukuro-san no está enamorado de ella. El la quiere como si fuera un hermano sobreprotector. Ya ves, parece ser que se llevo muy bien con Touya. –río Eriol al recordar como juntos habían quitado a Sakura del lado de Syaoran.
El castaño frunció el ceño, como olvidar esa escena. Casi lo habían asesinado si ninguna razón aparente.
-Ni me lo recuerdes. –bufo molesto, cruzándose de brazos. Eriol sonrío. –De todas maneras, creo que Tomoyo fue muy infantil al enojarse por eso. –comento el castaño sin mirarlo. –Pero deberías arreglar las cosas con ella.
El peli azul suspiro.
-Sakura terminara por aceptar las cosas, ella prefiere ignorarlas. –aquello confundió a Syaoran.
Pero ni siquiera trato de preguntar a que se refería, ambos estaban algo deprimidos, pero seguro que pronto todo se arreglaría, al menos eso esperaban los dos muchachos.
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Sakura Kinomoto aspiro el frío viento mañanero de un día de casi invierno, mientras tocaba el timbre de la mansión en donde vivían Eriol y Syaoran desde que llegaron a Tomoeda.
La puerta se abrió dejando ver a Nakuru con una escoba en la mano y una mueca de molestia en el rostro, que se ilumino en cuanto observo a la hermosa visitante.
-¡Sakurita! –chillo aprisionándola en un efusivo abrazo que casi la dejo sin aliento. La oji jade sonrío amigable.
-Hola Nakuru. –saludo la muchacha tratando de soltarse. –Me ahogas…
Ante lo dicho, Nakuru la soltó al instante riendo con nerviosismo. Sakura ingreso a la casa luego de que Nakuru la invitara a pasar y le dijese que avisaría a Eriol y Syaoran sobre su presencia en la mansión.
Pasaron alrededor de cinco minutos cuando ya los tenía a los dos sentados frente a si tomando una taza de té verde con galletas de azúcar. Ambos la miraban de arriba abajo, tenía una ropa puesta similar a la blanca de aquella mañana en la que los llevo a los cuarteles, solo que ahora era negra con los detalles de los dragones en blanco y su cabello lo traía trenzado. Una sonrisilla adornaba sus labios.
-Vengo de parte de la orden. –musito Sakura alarmando a Syaoran, que inmediatamente se puso alerta.
Luego de haber hablado con Tsubasa, habían pasado tres días y la desesperación lo estaba carcomiendo. Quién diría que mandarían a la Kinomoto a llevar la noticia de lo que tanto ansiaba saber.
-¿Y bien? –pregunto Eriol al notar que Syaoran no hablaba y que solo miraba a la castaña expectante. Sakura sonrío.
-Luego de discutirlo largo y tendido, les comunico que la petición fue aprobada. –Contesto con la serenidad que últimamente la caracterizaba, mientras Syaoran sentía un peso menos encima.-Lo único es que no están muy de acuerdo en viajar a China, aun hay cosas que hacer por aquí. Se decidió que solo algunos los acompañaran y como me dijeron que yo tengo que ir por ser además de la elegida la maestra de cartas, yo elijo a quienes llevar. Así que Tsuna, Gokudera y Yamamoto son quienes irán conmigo por el momento, después llegaran Uri, Ryohei y Tsubasa. –finalizo la breve explicación.
Syaoran frunció el ceño ligeramente.
-Por cierto, Nanami y Subaru también deben venir, ellos nunca se separan de mí. –repuso antes de mirar el reloj de su celular. -¡Pero si ya es muy tarde! –exclamo con sorpresa.
-Acabas de llegar…-murmuro Eriol divertido.
-Vine solo a decirles la decisión que se tomo, yo tengo entrenamiento con Gokudera y Uri. –sonrío levantándose del sillón para dirigirse a la puerta acompañada de Syaoran y Eriol, ambos se sentían un poco más aliviados. –Por cierto, dile a tu madre cuando llame que tenga cuidado en los próximos días, Li. –pidió en un tono más serio, alejándose sin dar tiempo a que el castaño reaccionara.
Eriol lo miro confundido, mientras cerraban la puerta con cuidado de no hacer ruido.
-¿Qué querría decir con eso? –pregunto el ambarino desconcertado, sabía que su madre estaba teniendo problemas.
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Sakura bostezo cansada mientras miraba la luna desde el sillón de la sala principal de los cuarteles, todos debían estar dormidos ya, claro, menos ella.
A veces se preguntaba si era una costumbre ya no dormir, aunque cuando estaba acompañada de alguien no tenia esas horribles pesadillas y podía dormir mucho, aunque no quisiera que Uri y Tsuna se preocuparan, en realidad, no quería que nadie se preocupara por sus pesadillas.
Sus ojos verdes se cerraron momentáneamente, tal vez dejando de pensar en esas cosas pudiese dormir sin necesidad de alguien que la estuviese acompañando, pensar en algo más la ayudaría.
En ese segundo Sakura se pregunto si Syaoran estaría dormido ya, sería muy lógico ya que eran alrededor de las dos de la mañana, además de que el chico se mantenía siempre haciendo algo. ¿Qué habría hecho ese día luego de que ella se fue?
Un sonrojo se apodero de sus mejillas, ¿Por qué la otra cosa en pensar tenía que ser precisamente Li Syaoran?, es decir, desde hacía mucho ella lo había olvidado. Él se había ido de regreso a Honk Kong y la había dejado en Tomoeda, desde que lo despidió ese día luego de confesar lo que realmente sentía por él, solo dos veces la había llamado. Después se fue Tomoyo y Eriol nunca regreso.
Un suspiro abandono sus labios. Cuando le enviaron la invitación a unirse a Sephiro Fiore inicialmente se había negado, ¿Por qué?, pues porque todos le prometieron regresar, le prometieron llamar y mandar cartas, pero eso nunca sucedió, en cierto modo entendía que tal vez no podían. Después al enterarse de que era una escuela de magia la cosa cambio.
Aun en el presente se reprochaba no haberse seguido negando, es decir, luego de todo lo que paso por haber aceptado, un poco de soledad no hubiera hecho daño, porque aun tendría a su hermano y a su padre. Pero decidió asistir porque no tenía nada que perder. Sí, lo reconocía, había sido tonta y muy ingenua.
Pero como solían decir Yue y su hermano, "las coincidencias no existen, solo existe lo inevitable". Así que tenia la ligera sospecha que no importase la situación, lo más probable era que hubiera terminado por irse a la condenada academia.
Aun si Syaoran, Eriol y Tomoyo hubiesen estado, las cosas hubieran terminado por ser iguales. Pero ¿Por qué no podía simplemente olvidar a Li y seguir con lo que tenía que hacer?, su deber era salvar a todos y no estar perdiendo el tiempo pensando en alguien que lo más probable ya la había olvidado.
No alcanzaba a entenderlo del todo y sinceramente prefería dejarlo tal y como estaba. Seguiría tratando al chico como hasta el momento, no quería ser razón de incomodidad.
-¿Aun despierta? –la voz de Mukuro la saco de sus pensamientos, mientras alzaba la vista para observar a los dos chicos que se encontraban parados frente al sillón al que ella se encontraba.
Gokudera Hayato bostezaba mientras trataba de contenerlo y se tapaba la boca con una mano. Sakura sonrío.
-No puedo dormir. –contesto en un tono cansado.
-¿Desde hace cuanto?, últimamente siempre estas cansada. –pregunto Gokudera luego de terminar de bostezar, mirándola con fijeza.
-En realidad en muy raras ocasiones duermo más de dos horas. –dijo, estirándose en su lugar. –Hoy me dormí como a las diez de la noche, ya sabrán que ya pasaron más de dos horas.
Mukuro la miro sorprendido.
-Tus pesadillas, ¿no? –inquirió Hayato enarcando una ceja. –Kero me lo conto. –menciono al ver la cara de desconcierto de la joven muchacha.
-Bueno, ya que lo sabes te lo diré. En raras ocasiones puedo dormir bien, solo puedo hacerlo cuando…-la chica corto la frase y se sonrojo, mientras apartaba la mirada.
-¿Cuándo? –preguntaron ambos curiosos, mirándola insistentes.
-…Cuando duermo con alguien. –murmuro muy bajo, pero los dos la escucharon. Mukuro comenzó a reír.
-¡No te rías!, antes de venir a Tomoeda dormía muy bien porque dormía con Nanami. –se quejo con molestia. –Pero ya sabes…ahora ella…no está.
Gokudera palmeo su cabeza.
-Linda hermanita, puedes dormir con cualquiera de nosotros. –repuso el albino divertido. –Subaru ya me había dicho que no puedes dormir sola, por culpa de Nanami y Kero.
La castaña asintió ligeramente con la cabeza.
-Desde ese día todos los días tengo pesadillas, pero Nami encontró una manera de que no las tuviera, y era no dejarme dormir sola. Así que siempre dormía con ella o con Suba o en su defecto con Kero en su forma liberada, incluso llegue a dormir con las cartas cuidándome. –recordó con una media sonrisilla.
Hayato le tendió una mano.
-Vamos a dormir. –murmuro, mientras ella asentía alegremente.
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-Dentro de una semana partirán a China. –la voz de Tsubasa inundo los oídos de Syaoran que se encontraba sentado en el sillón de la sala de estar, mirando el hermoso jardín.
-Nosotros nos iremos mañana. –replico Eriol mirándolo con seriedad. –Tienen que venir con nosotros…
-No. Sakura no puede irse aún. Las pruebas empiezan mañana y tiene que obtener las cinco piedras que abrirán la puerta. –explico Tsubasa a Touya, Eriol y Li, que hasta ese instante se digno a mirarlo.
-¿Pruebas? –pregunto el castaño desconcertado.
-Sí. Por eso ella ha estado entrenando. Sakura debe pasar cinco pruebas, nadie sabe en qué consisten, solo se le hacen a los elegidos y nunca son iguales. No hay registros que digan que viene en cada una. –pronuncio Tsubasa. –Los mejores han venido a enseñarle todo tipo de cosas, aunque ella se considera como una las mejores magas que hay. Kendo, artes marciales, magia, todo tipo de cosas.
-¿Y qué pasa si no logra superarlas? –pregunto el castaño preocupado. –Quiero decir, ¿no obtendrá los poderes de Shiryuu si no logra superarlas?
Tsubasa asintió cruzado de brazos.
-Si llegara a reprobar alguna, no podría llamar al dragón y todo se vendría abajo. Como ya dije antes, los preparativos para la llegada de los dragones es distinta, el dragón negro necesita sacrificios de magos poderosos, pero el dragón blanco necesita esas cinco piedras. –dijo el peli morado sentándose frente a ellos. –Como no sabemos que puede suceder, hemos hecho todo lo posible por ayudarla. Incluso Nanami y Subaru fueron a buscar a la vieja Kaede para preguntarle acerca de esto.
Syaoran frunció el ceño.
-¿Y ella sabe de esto?, digo, ella ha estado increíblemente tranquila. –hablo Eriol en un tono notablemente preocupado.
Tsubasa sonrío, mientras asentía con la cabeza.
-Por supuesto que lo sabe. Yo jamás la haría hacer algo que ella no quiera hacer. –afirmo serio. –Además fue ella misma la que me pidió que no lo mencionara. Pero ustedes deben saberlo. La primera prueba será mañana en una cueva al este de la ciudad, la carta llego esta mañana. –Tsubasa se las mostro y se la paso a Touya.
Para la elegida del Dragón blanco Shiryuu: Sakura Kinomoto.
Se informa que el día de mañana usted tendrá la primera prueba de las cinco que se le harán en el bosque al este de la ciudad en la cueva más grande.
La hora será a las cinco de la mañana para finalizar como máximo a las doce del medio día. Se le pide venir con tres de los guardianes de la orden.
Yamamoto Takeshi, Sawada Tsunayoshi y Gokudera Hayato.
Nadie más puede acompañarla, más que su asistencia médica y los tres guardianes antes mencionados.
Mucha suerte.
Atte: El consejo.
Touya la leyó y la volvió a leer con el ceño fruncido. Eso quería decir que el no podría entrometerse en ello. Además, ¡Siete horas!, ¿Qué tipo de prueba le irían a poner?
-No me gusta nada de esto. –se quejo Touya pasándole la carta al muchacho castaño, que termino igual que él, preocupado y un poco molesto por no poder hacer nada. -¿Quién es su médico?
-Yukito y el doctor Shamal, el solo atiende mujeres. Yukito es más para los chicos. –sonrío Tsubasa. –No se preocupen, yo confió plenamente en ellos, estamos hablando de los guardianes de la orden y de la mejor maga.
Touya frunció el ceño, pero no alcanzo a replicar porque la presencia de Sakura y Gokudera se lo impidieron.
-Ya nos vamos yendo, tomara más o menos medio día llegar hasta allá. –comento Hayato cerrando la mochila. –Shamal ya está hospedado en un hotel y nosotros nos dirigimos ya para el mismo lugar…
Tsubasa asintió, dándole un cálido abrazo a la muchacha que sonrío alegre.
-Prométanme que tendrán muchísimo cuidado. –pidió el oji violeta en cuanto Tsuna y Yamamoto hicieron aparición en la sala.
-Lo prometemos. –musitaron todos a unisonó.
-Bueno hermano, Li, Tsubasa ¡Nos vemos luego! –se despidió saliendo acompañada de los tres chicos.
-Tengan cuidado…
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Yukito frunció el ceño al ver al doctor Shamal coquetear con cuanta chica le pasara por enfrente. Se suponía que estaban ahí como apoyo médico a los chicos, no para ponerse a coquetear.
-Concéntrate. –ordeno Gokudera molesto, tratando de mantener la calma. –Aun ni siquiera llegamos al hotel para dejar las cosas y tú ya estas coqueteando.
-Yo tengo mucho que llegue. –replico el hombre de aproximadamente treinta años. -¡Tengo aquí desde la mañana con este chico de ahí! –señalo a Yukito que trataba de mantenerse sereno, no era muy natural en él perder la paciencia tan pronto.
Sakura suspiro, caminaba entre Tsuna y Gokudera, quienes la mantenían lejos del mujeriego doctor. Era una escena algo cómica.
-Pues sí, fueron muchas horas de camino. –comento la castaña subiendo a las habitaciones que ya habían separado. No sería tonta, dormiría con alguno de ellos, ¡Pero ni loca sola!, Shamal era una persona de cuidado.
-Dormirá con nosotros. –repuso Tsuna, señalando a Gokudera y a sí mismo.
-¡Desde luego!, no la dejaremos sola con este predador rondando. –Yukito estaba de acuerdo con eso, era algo chistoso.
Y desde afuera, por la ventana, un hombre encapuchado los miraba parado en un poste, una sonrisa adorno su rostro.
-Descansen mientras puedan, no les prometo que mañana salgan vivos del bosque. –susurro mientras desaparecía al notar que Sakura se giraba alerta.
Yukito la miro preocupado.
-¿Pasa algo malo? –pregunto su guardián. Sakura sonrío.
-Solo creí haber visto que alguien nos espiaba. –murmuro no del todo convencida, regresando su vista seria a la ventana.
¿Habría sido su imaginación?, quien sabe. Lo más probable era que estaba muy cansada, sí, eso debía ser.
-¡No será tan complicado! –la voz de Gokudera discutiendo con Yamamoto la hicieron girarse a mirarlos. -¡Ganaremos enseguida!, ¿verdad que si, Tsuna?
Sakura entrecerró los ojos. Tenía el presentimiento de que las cosas no serian muy sencillas. La punzada que sentía en su pecho era un mal presentimiento. Un muy mal presentimiento.
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Syaoran suspiro, mientras terminaba de empacar sus cosas en las maletas. Para esas horas Sakura ya debería haber llegado al hotel para descansar. Pero lo que le preocupaba era lo que Tsubasa les dijo cuando ellos se retiraron.
"-Estoy realmente preocupado. –susurro. –Confió en ellos, pero no tanto en su primer oponente. Hay quienes dicen que de los cinco él es el más sanguinario.
Touya frunció aun más el ceño.
-Creí que no había registros sobre…-Eriol fue interrumpido.
-No, no los hay. Las pruebas son desconocidas, pero no quienes las imparten. Ryotaro es el más sanguinario y despiadado. Su costumbre es analizar a sus oponentes antes de cualquier enfrentamiento. Los busca, los observa y a la hora de atacar, ya sabe cómo eliminarlos. –explico de forma nerviosa.
Syaoran se sorprendió. ¿Aun así la había dejado ir?, es que ella era tan despistada que no se daría cuenta de que está siendo observada y mañana ya sería demasiado tarde.
-Tengo la esperanza de que Sakura no se ponga a entrenar. Así por lo menos no sabrá sus ataques. –repuso Tsubasa sentándose de nuevo.
-No lo hará, no es tan despistada como creen. –Mukuro había aparecido en la sala con los brazos cruzados. –Se sentirá observada y ya verán que será muy cuidadosa. –sonrío –Tengan confianza en ellos."
Era fácil que pidiera que tuviera confianza y ya, realmente desearía estar ahí para apoyarla y ver que terminara todo a salvo. Pero necesitaba confiar y tener fe en ellos, ya no era solo en ella, si no en todos.
Solo esperaba que ella regresara sana y salva, porque no soportaría que algo malo le pasara. Solo tenía que esperar una semana para saberlo, por lo pronto, debería concentrarse en llegar a Honk Kong y averiguar el problema que tenía su madre.
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-¡Madre! –la voz de Feimei Li alerto a Ieran, que se encontraba bajando las escaleras. Su rostro lucia cansado y muy preocupado.
-¿Qué pasa? –pregunto desconcertada con la actitud de Feimei.
-¡Han secuestrado a Futtie! –chillo con las lagrimas resbalando por sus mejillas. Ieran sintió que todo se movió a su alrededor. ¿Su hija secuestrada?
Continuara….
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¡Hola a todos, gracias por leer!
A todas las personas que comentaron, se los agradezco mucho.
Aclarando una duda a un/una lector(a).
Guest: No te preocupes, lo que pasa es que Syaoran y Eriol tomaran más protagonismo a partir de que lleguen a China, habrá distintos sucesos que hará que así sea. Y para lo segundo, acerca de los sentimientos de Syaoran por Sakura y viceversa, te digo que no te preocupes, solo espera a que estén todos en Honk Kong y veras. Me alegro que te guste la historia y espero hayas disfrutado del capítulo.
Nos leemos en la próxima, espero estén todos bien.
¡Hasta luego!
Atte: Maka Hanato.
