Hola!! Gracias a ellos que comentan!! No he podido actualizar mucho porque no tengo mucho internet, pero intentaré actualizar pronto. (Si tardó es que el internet me limita a subir los capitulo) besos al que lee!!
Capítulo 11
No éramos tan diferentes
El silencio reino por el transcurso de algunos minutos. Draco se había reclinado de su ventana y no me miraba, apenas su respiración era notable en medio del incómodo silencio. Hasta que el chofer regreso y nos tendió los mantecados. Comimos sin proferir palabra alguna y minutos luego nos encontrábamos frente al karaoke.
Draco me ordenó al chofer quedarse cerca de la entrada esperando por nosotros aún cuando le dije que llamaría más la atención. Fue imposible convencerle de que mejor se fuese y regresase en un rato.
-¿No hay vigilancia aquí?- cuestionó Draco mirando el alrededor. Caminaba con las manos en los bolsillos del pantalón negro y con un gesto altivo. La arrogancia era palpable en su gesto al igual que el misterio...y muy en el fondo de sus ojos...la tristeza.
-Normalmente no hay mafiosos por aquí.- susurré
-¿Y qué hay? ¿Policías?- preguntó sarcásticamente, intenté reír, pero se me habían tensado todos los músculos ante su comentario.
Al entrar sonaba una canción que no logré reconocer con un ritmo de salsa mientras una pareja intentaba imitar al cantante en el escenario. Nos ubicamos en una mesa y Malfoy miraba de un lado a otro revisando, seguramente, que todo fuese seguro. Observé los arededores comprobando que ninguno de mis compañeros de la comisaría estuviese presentes, algunos eran tan idiotas que podrían venir a saludarme sin saber que me hallaba con el jefe de los dragons.
-Me gusta el ritmo...jamás aprendí a bailarlo.- comentó Draco golpeando con sus dedos al son de la canción.
-Es salsa, no es tan complicado.- comenté mirando hacia la pareja que seguía cantando entre risas sobre la tarima llena de luces de distintos colores. Víctor jamás acepto cantar conmigo, decía que era muy vergonzoso.
-¿Me enseñas?- interrogó Draco de repente girándose a mirarme.
-¿Aquí? ¿Ahora?- pregunté sorprendida.
-Si.- respondió poniendose en pie, dejando las muletas a un lado.
-No creo que sea el lugar y tú no debes inclinar el pie en el suelo...- susurré
-Es una orden.- sentenció.
-Te recuerdo que: enseñarte a bailar no entra en mi contrato.- advertí.
Malfoy me miró por algunos segundos y luego simplemente se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la pista. Rode los ojos y suspiré antes de comenzar a caminar tras el. Nos hicimos paso entre algunas parejas y nos detuvimos en medio de la pista.
-A ver...intenta seguirme el ritmo.- le dije sujetando su mano, él colocó su otra mano en mi cintura e intentó imitarme.
-No parece difícil...- susurró mirando nuestros pies; estaba ligeramente tenso así que sus movimientos no eran fluidos sino más bien robóticos.
-Tienes que relajarte...- susurré sin poder ocultar mi risa, se veía muy gracioso. Aquel comentario me regresó años atrás...en esta misma pista de baile...pero con otra persona completamente diferente.
-Ven...te voy a enseñar...- sentencié sujetando la mano de Víctor para que me siguiese a la pista de baile, Krum se resistía a seguirme.
-El merengue no se hizo para mi.- sentenció mi novio cuando le obligué a sujetar mi cintura.
-Anda, hazlo por mí.- supliqué.
-Pero Mione...- comenzó a quejarse.
-Es mi cumpleaños...no puedes negarte.- sentencié con una enorme sonrisa a lo que mi novio simplemente suspiró, me dio un beso rápido e intentó bailar conmigo.
-Tienes que relajarte.- exclamé riendo y Víctor comenzó a reír y dejó el baile para atrapar mis labios en un beso.
-Hermione...- la voz de Malfoy me sacó de mis recuerdo.
-¿Ah?- pregunté confundida.
-Te quedaste pensando.- explicó mirándome con el ceño apretado, como si intentase descubrir que había estado pasando por mi mente.
-Lo siento.- susurré huyendo de su mirada.
-Mejor nos sentamos, no debo abusar de mi pie lastimado.- terminó por aceptar y hecho a andar hacia la mesa. Permanecí en la pista por algunos minutos más: intentando dejar a un lado los recuerdos que todavía dolían. Estaba llegando a la mesa cuando Malfoy se puso en pie y comenzó a caminar hacia mi con determinación. ¿Que ocurría?
-Esa canción me encanta.- explicó pasando junto a mi, le sujete antes de que pudiese alejarse.
-¿A dónde vas?- interrogué sorprendida.
-Es un karaoke ¿Puedo subir cierto?- preguntó elevando una de sus cejas. ¿Pensaba cantar? ¿Él?
-Eh, bueno si.- respondí caminando tras el.
Permanecí de pie frente al escenario observando a Malfoy mientras el agarraba el micrófono y con dificultad se disponía a cantar. Era sorprendente como había terminado aquí con el hombre que más se merece mi odio. Y a quien, por increíble que parezca, no puedo odiar. Cuando él empezó a cantar quedé sorprendida, cantaba hermoso, su voz era suave, hermosa. Sus ojos metálicos se habían cerrado y el simplemente disfrutaba el momento.
-¿Cantamos?- le pregunté a Víctor señalando la tarima.
-Mejor cantas y yo te miro.- me dijo con una sonrisa poniéndose en pie.
-Anda...cantemos juntos.- pedí juntando mis manos en pose de oración, el soltó una carcajada y me empujó suavemente hacia la tarima, pero al momento de subir permaneció abajo.
-Malo.- murmuré tomando el micrófono mientras mi castaño simplemente me observaba.
When a man loves a woman
Deep down in his soul
She can bring him such misery
If she is playing him for a fool
He's the last one to know
Loving eyes can never see
Yes when a man loves a woman
I now exactly how he feels
'Cause baby, baby, baby
I am a man
When a man loves a woman
Malfoy levantó elevó la voz mientras cantaba sacándome de mis pensamientos y logrando capturar por completo mi atención. Giré el rostro viendo que no solo yo le veía sino muchas de las personas presentes. Él seguía con sus ojos cerrados, y al terminar la canción simplemente devolvió el micrófono a su lugar mientras le aplaudían.
-Debo admitir que cantas bonito.- acepté ayudándole a bajar del escenario. Sus ojos grises fueron a parar en los míos, y una sonrisa afloró en sus labios...
-Mi madre siempre decía eso.- comentó con la mirada perdida, no me sonreía a mi, sino a sus recuerdos.
-¿Por qué pareces triste al hablar de ella?- cuestioné viendo como su sonrisa poco a poco desaparecía y en su lugar quedaba un rastro triste.
-Porque está muerta.- respondió sin mirarme y caminando hacia la mesa, me quedé helada ante aquella respuesta y sentí pena por él. Me giré a verle, contemplando como caminaba altivamente, siendo felicitado aún por algunas personas que le veían pasar. Malfoy no merecía mi pena, pero no podía evitarlo. Me apresuré a seguirle, hasta que lo alcancé en la mesa.
-Lo siento. ¿Qué ocurrió con ella?- me atreví a preguntar sentándome frente a él.
-Cuando alguien dice que una persona está muerta no debes preguntarle nada más.- comentó haciendo un gesto de mano hacia un mesero, quien se apresuró a acercarse.
-¿Qué desea?- cuestionó el chico de cabello castaño.
-Una botella de vino rosado.- pidió el rubio.
-No tenemos vino rosado, joven.- comentó el mesero mirándole ligeramente apenado.
-Tráenos una cerveza y una Coca Cola.- interrumpí.
-Claro, señorita. En un momento.- sentenció el chico yéndose.
-¿No tomas?- me preguntó
-No.- respondí.
-¿Por qué?- curioseó.
-Cuando alguien te dice que no toma...no debes preguntarle nada más.- sentencié mirándole fijamente, él bajo la mirada y dejó salir una sonrisa socarrona.
-Bien jugado. - susurró.
-Sé jugar tu juego.- susurré.
El silencio reino por algunos minutos. Draco se entretenía viendo a los que cantaban mientras bebía algunas cervezas y yo simplemente jugaba con mi coca cola y observaba distraídamente la pista de baile. ¿Como habíamos terminado aquí? ¿Y por qué motivo no podía odiarle como se merecía?
-Mi mama desapareció hace mucho tiempo.- comentó Draco de repente capturando mi atención. Su voz era rasposa y el olor a alcohol ya se le había pegado, seguramente comenzaba a subirsele a la cabeza.
- ¿Desapreció?- pregunté confundida.
-Si, un día simplemente no le volvimos a ver. Entendemos que quizás le mataron. - comentó con la mirada triste y dando otro sorbo a su cerveza.
-Lo lamento.- susurré.
-Te toca. Cuéntame.- declaró.
-No entiendo...- respondí confundida. ¿Qué debía contarle? ¿En qué parte de la conversación me había quedado?
-¿Por qué no tomas?- cuestionó interrumpiéndose a mitad de frase para suspirar profundamente y dar otro sorbo a su bebida.
-Oh, eso. Mi hermana menor murió en un accidente de auto. Iba conduciendo borracha. Desde ese día no tomo alcohol.- expliqué.
-Oh...- susurró.
-Yo iba con ella en el auto...estaba borracha también. Por suerte iba a la parte de atrás y llevaba mi cinturón...- susurré recordando aquel día.
-Sé lo que se siente.- susurró Draco, le miré sorprendida por el comentario y él me miraba fijamente. Jamás le había contado aquello a nadie, solo a Harry...y ahora...al hombre que debería odiar.
-¿Cómo sabes lo que se siente?- interrogué mirándole fijamente, nadie podía saber lo que se sentía: era un sentimiento indescriptible.
-Porque viví algo...parecido...- respondió con la mirada perdida.
-Te sientes miserable. Sientes que tu deberías...
-Estar muerto también.- terminó Malfoy mis palabras. Nuestras miradas se cruzaron nuevamente y asentí mientras percibía que mis ojos se humedecían. Él me entendía...por descabellado que pareciese...Draco Malfoy parecía comprender aquel sentimiento que ningún otra persona había comprendido...ni siquiera Víctor.
-Te sientes culpable aunque sabes que no lo eres.- acepté tras pensarlo un rato. Víctor y muchos en la comisaría incluso me habían hecho sentir culpable...aunque siempre intentaban reparar sus palabras diciéndome que era culpa del alcohol.
-Y buscas la manera de reparar el error...pero es imposible.- susurró él.
-Por eso no bebo alcohol...siento que eso repara mi error.- acepté.
-Entiendo.- murmuró.
-Es increíble.- comenté sonriendo.
-¿Qué? ¿Qué tengamos cosas en común?- cuestionó terminando su bebida.
-Si, que podamos entendernos. Es...sorprendente.- expliqué.
-Voy al baño un momento.- se excusó Malfoy poniéndose en pie y alejándose con dificultad.
-Hermione.- murmuró una voz a mi espalda, me giré y me encontré con Ronald.
-¡Ron!- exclamé dándole un beso en la mejilla.
-¿Qué haces aquí?- me preguntó sorprendido.
-Vine con alguien, pero no debe verte...es del cartel.- dije en susurros para que nade pudiese escuchar.
-¿Ligándote a un mafioso?- preguntó divertido.
-No, para nada. Es uno de los nuevos reclutas que...tiene problemas y le invité a distraerse.- mentí. Y aquella fue la primera mentira que dije por cubrir a Draco Malfoy y ni siquiera fui consciente de ello hasta horas luego.
-Oh, pues me iré por allá.- comentó Ron con una sonrisa cómplice y justo cuando comenzó a alejarse Malfoy caminaba hacia mi con el ceño fruncido.
-¿Quién era ese?- cuestionó sentándose.
-¿Quién?- pregunté haciéndome la desentendida.
-El pelirrojo con el que hablabas.- respondió.
-Me ha confundido con alguien.- mentí.
-Mmm...Nos vamos. - me avisó poniéndose en pie y dejando caer un paquete de dinero sobre la mesa.
-¿Qué haces?- cuestioné agarrando el dinero e intentando que no lo viesen.
-Es para dejar propina.- explicó.
-¿Propina? Si alguien ve que dejas tanto dinero podrían intentar robárnos.- le acusé obligándole a guardar el dinero en su bolsillo y pagando yo.
-Ten quédate con este entonces.- insistió tendiéndome el dinero.
-No, yo invito.- declaré obstinadamente.
-Invitaré la próxima vez.- me dijo arrastrando las palabras y caminando ligeramente desbalanceado. ¡Blaise se daría cuenta que había estado bebiendo! ¡Me iban a matar por traerle aquí!
-No creo que haya próxima.- murmuré.
-¿Por qué no? La pase bien. ¿Tú no?- me preguntó inclinándose hacia mi cuando llegamos a la puerta del establecimiento.
-No creo que debas salir a sitios como este. Eres muy... ¿inocente? - comenté empujándole para que siguiera andando.
-¿Lo dices por el dinero?- cuestionó rodando los ojos y haciendo un gesto de fastidio.
-Claro, podrían matarte por andar con tanto dinero.- comenté rodando los ojos.
-Por eso siempre ando con alguien que esté armado.- comentó sonriendo y volvió a inclinarse hacia mi, le empujé cuando percibí que nuestros cuerpos estaban demasiado pegados.
-Si, ya entiendo porqué.- comenté.
-Con cuidado...- susurré ayudándole a subir a la limosina, no hubo queja de su parte. Subí ubicándome delante de Draco, pero él se movió cerca de la ventana y me pidió que me sentase a su lado.
-Ya no tienes que ir a limpiar las armas, asigné a alguien para el puesto. Solo te encargarás de estar al pendiente de mis salidas...siempre andarás conmigo.- me avisó.
-Claro.- susurré en la otra esquina del asiento, mirando por la ventana contraria.
-Sé que te lo había dicho pero, te ves hermosa.- comentó Draco, giré el rostro y me encontré con sus ojos metálicos mirándome fijamente. Algo había cambiado en su mirada, no estaba el brillo amenazante, acusador y engreído.
-Gracias.- susurré, comenzando a sentirme nerviosa ante su profunda y penetrante mirada. Además, sus ojos bajaron por la silueta de mis piernas y subieron hasta mis ojos nuevamente consiguiendo que un sonrojo amenazara con asomarse.
-Eres...diferente a las mujeres que conozco. No te interesa llamar mi atención. Ni intentas llevarte bien conmigo porqué soy el jefe.- comentó Draco acercándose lentamente a mi; seguí sus movimientos en silencio... ¿por qué se seguía acercando? ¿Sería producto del alcohol?
-Tengo valores éticos y morales...-expliqué acomodando mi traje, las manos comenzaron a sudarme y supe que me incomodaba su cercanía.
-Creo que eso...llamó mi atención. Tu belleza, tu valentía...me tienes sorprendido.- susurró Draco y sentí su mano sobre mi muslo derecho a la vez que sus ojos seguían en los míos.
-Hace mucho no conocía a alguien como tú...- susurró y movió su otra mano a mi mejilla: era fría y tersa. Sus dedos largos y delgados bajaron hasta comenzar a trazar mis labios mientras su otra man subía por mi pierna.
-Esto es incómodo.- murmuré desviando mi mirada y moviéndome ligeramente hacia atrás para evitar el contacto con su mano que trazaba mis labios.
-Me gustas.- terminó por aceptar y aquello me hizo sentir muy mal. Aquello debía alegrarme porque quería decir que estaba ganándome su confianza, aunque no de la manera que había pensado. Aun así me sentía miserable.
-Yo...- comencé a decir, Draco se inclinó hacia mis labios, pero giré el rostro evitando el contacto.
Para mi sorpresa, los labios de Malfoy chocaron con el inicio de mi cuello. No se cohibió, como cualquiera en su posición, sino que divertido mordió aquel trozo de piel que tuvo a su alcance. ¡Por aquel periodo de segundos lo odie con todo mi corazón! Porque me vi obligada a apretar la tela de mi vestido para no aferrarme a él a causa del escalofrío involuntario que recorrió mi cuerpo.
-Quería hacerlo desde hace días...- susurró contra la piel de mi cuello, su aliento caliente chocó contra mi piel y volví a sujetar firmemente el vestido. Y lo supe: estaba borracho...su tono de voz medio arrastrando daba fe de ello.
-No vuelvas a hacerlo.- le advertí con seriedad empujándole.
-Lo siento, no te gusto, lo sé.- comentó Malfoy acomodando su cabello rebelde. Intentaba mantener su porte y elegancia, pero el alcohol le impedía conseguirlo del todo.
-Entonces no te propases.- le advertí enojada.
-No volveré a intentarlo.- murmuró alejándose a su esquina nuevamente, le vi apoyarse de allá ventana y observar en silencio las gotas de agua que se escurrían por la misma.
El silencio reino hasta que llegamos a la mansión, Blaise se encontraba allí de pie esperándonos. Su rostro de pocos amigos me daba a entender que estaba furioso. Claro que Draco estaba ligeramente alcoholizado así que no se fijó en que el Moreno estuviese esperándonos sino que abrió la puerta y salió.
-¿Dónde estabas?- preguntó Blaise pasando una mano por su rostro en señal de desesperación.
-Por ahí...- fue la única contestación de Draco y se apoyó en sus muletas dispuesto a alejarse. Blaise le sujetó del brazo derecho y se inclinó hacia él.
-¡Estás borrachon! ¡Apestas a alcohol! Tu padre se pondrá furioso cuando se entere.- insinuó el de negro cabello. Malfoy sacudió sus brazos cortando el contacto con Blaise.
-¡Soy mayor para hacer lo que se me venga en gana!- exclamó con desgana, elevando la voz más de lo necesario.
-Discutiremos eso mañana; no estás en todos tus sentidos.- sentenció Zabinni intentando ayudar al rubio, este se resistió a ser ayudado y comenzó a caminar en dirección a la entrada de la mansión.
-Contigo hablo mañana.- me dijo Blaise mirándome con seriedad antes de salir corriendo tras Draco y obligarle a dejarse ayudar.
Les miré alejarse y simplemente pasé una mano por mis cabellos ligeramente enojada y entré a la mansión. ¡Jamás debí llevar a Malfoy al karaoke! Los pasillos estaban desiertos en su mayoría, solo algunos reclutas se encontraban en ciertas áreas hablando u terminando alguna tarea. Al atravesar la puerta del cuarto me encontré a Ginny sentanda en forma india sobre su cama.
-¿Todavía despierta?- pregunté sacándome los zapatos.
-Estaba esperando que llegaras. ¿Cómo fue todo? - preguntó con una sonrisa.
-Bien...- mentí, pero seguramente mi rostro no dijo lo mismo porque la pelirroja arrugó el gesto y se acercó a mi sentándose en mi cama.
-¿Paso algo malo? Tu rostro me da a entender que ocurrió algo que no fue positivo.- indagó diligentemente.
-Nada. Es solo que...no sé porque motivo terminé con Malfoy en un karaoke y...no es nada importante.- comenté liberando mi cabello.
- ¿A un karaoke? ¿Y te hizo alguna propuesta indecente el rubio de grises ojos?- interrogó mi amiga pícaramente.
- Contigo no se puede hablar.- declsré ligeramente sonrojada.
- Solo era una broma. ¿O acaso paso algo?- insistió, cambié el rostro y ella me sujetó de los hombros con los ojos a medio salir.
-¡No pasó nada de lo que este pasando por tu cabeza!- me apresuré a aclarar.
- Pero el jefe quiere que pase algo...- comentó Ginny con una sonrisa pícara.
-Intento besarme.- acepté
-¿Y te dejaste? ¿Que tal besa?- cuestionó mi pelirroja ligeramente eufórica.
-Por supuesto que no me dejé. Detesto a Draco Malfoy, Gin.- le recordé rodando los ojos.
-¿Lo rechazaste?- preguntó mi amiga.
-Pues claro.- respondí.
-Osea... ¿Rechazaste al jefe...al boss...al líder de todos estos mafiosos...al hijo de uno de los mafiosos más peligrosos de Londres? ¿Te has vuelto loca?- me interrogó pasando una mano por sus cabellos y agarrando trozos del mismo en su desespero.
-Por supuesto que lo rechacé. ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué me arrojará en sus brazos y le dijera: Haz lo que quieras conmigo?- pregunté cruzándome de brazos.
- Pues no sería una mala idea, tu tranquila y cooperando. - respondió mi amiga y abrí enormemente mis ojos.
-¡Ginny! Como puedes decir eso.- declaré sorprendida.
- Ay Hermy virgen no eres, así que sabes lo que Malfoy busca.- declaró mi amiga rodando los ojos.
- No, no soy virgen y tampoco soy tonta...pero te recuerdo que odio a Malfoy. No pienso ponerme en sus manos aunque nuestra misión dependiese de ello.- sentencié.
- Pero si el rubio no está nada mal.- insistió mi amiga.
- No puedo creer que digas eso.- comenté llevando una mano a mi cabeza en señal de incredulidad.
-Si quieres le pinto el cabello castaño.- comentó y luego cubrió su boca con su mano al ver que había metido la pata.
- ¿Estás insinuando que si Malfoy se pareciese a Víctor yo me pondría en sus manos?- interrogué enojada.
- Lo siento, no quise decir eso.- susurró.
- ¿Sabes quién es Malfoy, Ginny? El hombre que asesinó al que iba a ser mi marido.- le recordé
-Eso no nos consta...- murmuró mi amiga y luego cubrió sus labios nuevamente. ¿Que había dicho?
- Tu has visto su tatuaje, es el mismo que describiste.- declaré
-Lo se...pero...hay algo que no sabes.- comentó Ginny poniéndose en pie y alejándose de mi cama.
-¿Qué?- pregunté siguiéndola con mi mirada.
-Es sobre Víctor...- susurró.
-¿Qué ocurre con Víctor?- insistí.
-El día de su asesinato, comenzamos a buscar su expediente y todo...y...bueno...no aparece su expediente...no hay evidencia de que sea un policía.- explicó mi amiga.
- ¿Cómo que no hay evidencia?- pregunté arrugando el entrecejo.
- El hombre que lidiaba con el papeleo se retiró un mes luego de acomodar a Víctor y nunca se supo de él. Además...realmente no nos consta que haya trabajado con los dragons.- siguió hablando Ginny.
- Claro que nos consta. ¡Él reportaba todo en la comisaría!- exclamé poniéndome en pie.
-En realidad, Víctor nunca nos dio ningún reporte. Todos sus reportes iban directamente a su cede en Bulgaria.- murmuró mi amiga escondiendo de mi su mirada.
-¿Insinúas que mi novio no estaba de infiltrado con los dragons y que no era un policía?- cuestioné cruzándome de brazos.
- No insinuó nada. Solo te estoy poniendo al tanto de la verdad. No estamos aquí únicamente investigando a los dragons...estamos aquí investigando quién es realmente Víctor Krum.- sentenció mi amiga y por fin se digno a mirarme a los ojos.
- ¿Por que nadie me dijo?- interrogué
- Dumbledore habló solo conmigo para esa misión; porque yo estaba al tanto de todos los por menores.- murmuró la pelirroja.
- Debieron decirme.- murmuré volviendo a sentarme.
-Lo siento, yo quería decirte, pero Dumbledore dijo que no convenía.- se excusó mi amiga sentándose junto a mi.
- ¿Te das cuenta Gin? Víctor me mentía...me iba a casar con un mentiroso...- susurré.
-Aún no podemos sacar conclusiones...quizás sus papeles de perdieron y si trabajo con los dragons y los reportes están en Bulgaria.- intentó consolarme.
- ¿Por qué dijiste hace un momento que aún no estabas segura de que fuese Malfoy quien le asesino?- pregunté
-Porque...creo que Víctor jamás conoció a Draco.- respondió mi amiga sin titubear.
Continuará...
