Aquí me tienen de nuevo con este capítulo, espero que les haya gustado el anterior; bueno, no los entretengo más, les dejo para que lean.
Entró en la habitación casi con desesperación. Dentro, solo estaba una ninja médico, que estaba haciendo anotaciones en una tabla que sostenía. Gaara supo aguardar; la chica finalmente se dio media vuelta.
- Lo siento Kazekague-sama, estaba terminando de registrar el estado de…-
Hizo una pausa para revisar el nombre de la chica.
- Hyuga Hinata. Debo darle algunas indicaciones, la paciente no debe moverse mucho, es poco probable que despierte, pero en caso de que lo haga, igualmente, no debe hablar mucho.
Esa frase hizo mella en él.
-Quiere decir que tardará en despertar, pero lo hará, ¿cierto?- la cuestionó Gaara contrariado.
-Es probable que reaccione una vez se le practique la transfusión de sangre, aunque debo decirle que no reaccionará de manera inmediata.- explicó la médico a Gaara.
Definitivamente las cosas no mejoraban, Gaara se sentía enfadado, pero no lograba encontrar la razón de aquel estado de ánimo.
- ¿Pero ya esta fuera de peligro, cierto?- quiso cerciorarse.
-Ella estará bien. Aunque las condiciones no son las más favorables, confío en que tendremos buenos resultados- dijo la médico como fin de la plática y se dispuso a salir de la habitación para darles privacidad.
-Una pregunta más- alcanzó a decir antes de que la médico saliera- ¿cuánto tiempo estará así?
-La verdad no sabría contestar con certeza esa pregunta mi señor-dijo la médico volteando para quedar de frente a Gaara nuevamente- todo depende de la rapidez con que se consiga la sangre y la evolución que ella tenga antes y después de la transfusión- explicó. Se hizo un breve silencio en el que parecía que Gaara meditaba la situación- ¿no necesita saber nada más Kazekague-sama?- preguntó la médico.
-No.- Contestó Gaara alzando la mano derecha, en señal de que ya habían terminado sus dudas, al mismo tiempo que le indicaba que ya podía retirarse. La chica hizo una reverencia y salió de la recámara.
Gaara caminó hasta la silla que se encontraba enseguida de la cama, antes de poder sentarse fue impactado por la fuerza de la escena que vio. Encontró a una Hinata pálida, inconsciente, conectada a muchas máquinas y soluciones, tapada con una sábana hasta abajo del pecho con los brazos colocados a ambos costados; aunque él estuviera del lado derecho de la cama, podía ver sin problemas que el brazo izquierdo de la chica estaba completamente vendado, subió un poco la mirada a la altura de su cuello y oreja, fue fácil de ver ya que tenía el cabello todo junto descansando sobre su hombro derecho. Se percató de que tenía pequeños rasguños que formaban un camino desde la parte alta de su oreja, la quijada y hasta la parte media de su cuello. Aquella escena lo había dejado sin aliento. Finamente se sentó en la silla, la observó en silencio durante largo tiempo.
A diferencia de otras ocasiones en que estaba con ella en silencio y se sentía bien, esta vez el silencio lo estaba volviendo loco. No sabía si atribuirlo al mal estado en el que se encontraba, o tal vez necesitaba escuchar de su boca que todo aquel problema no era culpa de su descuido, que no era culpa suya que ella se encontrara en aquella situación y silencio total.
Se sentía completamente solo otra vez. No podía verla en ese estado, pero tampoco podía dejarla sola, y esa sensación era una tortura psicológica que parecía querer matarlo de a poco.
Gaara se rindió ante del deseo de tocarla y tomó con delicadeza su mano, estaba un poco fría pero pensó que era normal debido a la falta de sangre, en un acto reflejo llevó la mano de Hinata hasta su cara y la presionó levemente, no supo realmente porque hacía eso, pero de alguna manera lo reconfortaba el sentirla "cerca".
Se escucharon tres toques en la puerta de la recamara. Gaara solo alcanzó a voltear sin soltar la meno de su esposa. Se abrió la puerta y entró Temari.
-¿Cómo esta?- preguntó la rubia.
-Se supone que esta estable- contestó Gaara no muy convencido- aun no ha reaccionado y al parecer no saben hasta cuando lo hará.
Temari pudo ver el dolor en el rostro de su hermano. Se acercó y lo estrecho en sus delgados pero fuertes brazos.
Gaara no esperaba aquel acto de compasión, se mantubo rígido unos segundos, después se rindió al abrazo de su hermana.
-Tranquilo hermano- Dijo la rubia – ella se recuperara ya verás- dijo dándole una sonrisa para intentar reconfortarlo.
Después del abrazo el pelirrojo se sintió un poco mejor.
-Gracias por estar aquí Temari- dijo el Kazekague.
La rubia solo sonrió en forma de respuesta.
Los días pasaban, ya casi se completaban dos meces desde lo ocurrido. La transfusión ya se había llevado a cabo. Y no había cambios en el estado de Hianta. Seguía estando estable pero sin ninguna reacción. Cosa que estaba matando lentamente a Gaara, eso y que no podía estar todo el tiempo que a él le gustaría con ella, ya que los ninjas médicos la monitoreaban casi todo el día y el tambien debía cumplir con sus deberes de Kazekague.
Pasaba todas las noches despierto, observándola, por si ella reaccionaba, pero nada, la agonía era lenta y traumática, pero nada podía hacer contra eso.
Había pasado tanto tiempo solo con ella que comenzaba a hablarle por las noches, le contaba las cosas que hacía durante el día mientras sostenía su mano. Tambien le contaba de las personas que iban a visitarla y que se preocupaban por ella, los regalos que le hacían y demás cosas que pasaban en la aldea. Se había convertido en un hábito.
Durante esos días de soledad, Gaara se dio cuenta de que se había acercado más a ella. Se sentía más en confianza y tambien había notado cosas de ella que le gustaban mucho, como su piel suave, que en sus manos había una serie de cicatrices pequeñas, de que su cabello largo, abundante y lizo color negro azulado, que se movía ligero cuando entraba por la ventana una ráfaga de viento con poca fuerza; el aroma que su cuerpo despedía, su cara de paz absoluta y muchas cosas más.
Pero todos aquellos bonitos detalles descubiertos se marchitaban de la peor manera cuando se percataba de que no podía decírselo, que no podía compartir con ella todas esas cosas que descubría día con día.
Había momentos en que la rabia y la desesperación lo invadían por completo, cuando pensaba que todo lo que él platicaba, ella no lo escuchaba y esa incertidumbre de no saber sí volvería a despertar. Se encontraba en un océano de sentimientos y emociones encontradas que combinadas con la soledad que sentía estaban teniendo un peligroso impacto sobre él.
Comenzaba a formularse preguntas a sí mismo de las cosas que iba sintiendo, pero ninguna respuesta salía a flote. Se había hacho a la idea de que solo Hianta podía contestar a todas las preguntas que se encontraban en su mente. Y deseaba con todo su corazón poder responderlas.
Por estar al pendiente de su esposa había descuidado otros ámbitos de su vida, ya casi no veía a sus hermanos y la relación con la aldea era casi nula. El pelirrojo no vea salir el sol, todo marchaba de mal en peor. Sentía que su armadura de arena era lo que todos veían pero no podían ver todo el dolor y sufrimiento que cargaba por dentro.
Había olvidado por un lapso de de tiempo lo que era la soledad al lado de su esposa, ella le había enseñado a ver las coas con positividad, a ser paciente, a disfrutar las pequeñas cosas como ver las estrellas, las charlas en el tejado, a dejarse llevar por las sensaciones de sentirse acompañado, de la brisa jugueteando con sus ropas, piel y cabellos, y en cierto punto a preocuparse un poco más por los habitantes de la aldea.
Ahora que lo pensaba, ella había hecho muchas cosas por él, que hasta ese momento de reflexión estaba notando, como que desde que ella estaba en la casa, no había tenido la necesidad de hablar con Temari para que consiguiera a alguien que limpiase la mansión, que en algunas ocasiones, ella lo esperaba a que llegara de la torre kague, y los dos montaban guardia, haciendo que sus noches fueran mas llevaderas. Jamás la escucho quejarse y eso era otro punto a su favor. Siempre intentaba no preocuparlo, y aunque casi nunca resultaba seguía sumando puntos con esa actitud de autosuficiencia que intentaba proyectar.
A pesar de todo Gaara podía notar la nobleza de Hinata, y lo había confirmado con la compasión mostrada en la última batalla. Normalmente un ninja hubiese querido venganza por aquel ataque sorpresivo o por lo menos una pelea justa, pero cuando él se disponía a tomar venganza en su nombre, ella lo detuvo; pero ¿porqué? No encontraba mejor explicación que la excesiva compasión de la chica. La nobleza y la compasión no eran lo único que había descubierto, sino también la fortaleza y valentía en los momentos oportunos. Su belleza y educación eran otros atributos de su personalidad que por más que se hiciera el despistado no podía pasar por alto. Pero lo que más lo había impactado de ella eran esos enigmáticos y a la vez bellos ojos color violeta que poseía la Hyuga y que no podía ver desde hace mucho tiempo.
Gaara acomodó todos los documentos en su escritorio. Se dispuso a ir a su mansión a contarle algunas cosas a su esposa; en el camino fue pensando las muchas cosas que había descubierto de ella.
Llegó a la mansión y fue directo a la habitación ocupada por Hinata. Se sentó en la silla junto a su cama y tomo su mano, la observo unos segundo y de pronto una de las maquinas a las que estaba conectada comenzó a hacer un ruido constante como un pitido cada segundo. Gaara se alarmó salió corriendo de la habitación a pedir ayuda, pero los ninjas médicos ya estaban casi en las puertas para atenderla.
Los médicos comenzaron a hacer su trabajo, diciéndose cosas que debían hacer y procedimientos que para Gaara eran un lenguaje desconocido. Intento acercarse para saber que era lo que estaba pasando con Hinata pero una de las médicos le tajo el paso y comenzó a guiarlo hacia la puerta para que abandonara la habitación.
-¿Qué es lo que hace?- replico Gaara molesto- quiero ver que pasa- termino de decir una vez fuera de la habitación.
-Lo siento mucho Kazekague-sama, no puede permanecer dentro, son medidas de seguridad tanto para ella como para usted- le explicó la medico.
Y cerró las puertas en su cara.
Hasta aquí con el capítulo de hoy espero y les haya gustado y pues solo quiero aclarar que los acontecimientos médicos que estoy poniendo no tienen nada que ver con la realidad, es solo lo que yo invento para darle un poco de dramatismo a la historia.
Bueno nos vemos en el siguiente cap. Si cuídense y dejen reviews ¿sí?
