Y Dan Schneider rompió mis ilusiones... iCarly no me pertenece (si fuera mío había terminado en Seddie) Y esta historia es sólo una adaptación... Y estoy apurada!


Capítulo 10: Mi Desastre me Alcanzo...

Él estaba de pie frente a mí como si nada, como si estos últimos días no hubiera hecho añicos mi vida, me miraba como si yo debiera arrojarme a sus pies cual tapete y pedirle que por favor entrara en mi sala. Bien, que esperase ahí, yo ni siquiera lo había invitado y no es como si me agradara su visita.

– ¿Puedo pasar? –Preguntó de casi un minuto de estar esperando que lo invitara.

Por favor, su alteza, adelante…

– Claro…

Me corrí y lo dejé entrar. Se sentó como Pedro en su casa muy cómodo en el sofá, así que yo me apoyé contra la pared y me crucé de brazos. Que lo interpretara como quisiera ¿Que? ¿Esperaba que me pusiera a bailar a su alrededor porque él se había dignado a visitarme?

– ¿Como estás?

Su preocupación era conmovedora. Ojalá hace seis días atrás hubiera tenido tal pre-disposición por mi bienestar.

–Muy bien ¿Y tu?

–Bien, supongo…

¿Tienes que suponer?

Ósea si él no sabía como estaba o tenía alguna crisis de identidad (oí que pasa cuando alguien se acerca a los 30) no tenía porque resolverla en mi sofá.

Él buscó mi mirada con la suya tratando de ver que posibilidades tenía conmigo.

Mmm… entre 0 y -1. (Ha ha)

Bien quizás tuviera un poquito mas si tomamos en cuenta a esa parte estúpida que me propongo extinguir.

–Estas muy bonita… –Suspiró.

Oh ¿Que clase de idiota era?

Me sentía como en una de esas viejas películas en blanco y negro. Ya saben, Casa Blanca o alguna de esas. Él decía algo estúpido y había un silencio como de cinco minutos. Y ahora resulta que yo estaba bonita. Que alivio que él me encontrara bonita, ahora podía morir feliz.

– ¿Enserio? ¿Hoy me encuentras bonita? –Pregunté alzando la ceja y mirándolo con frialdad. –Que extraño, no veo la diferencia entre hoy y seis días atrás.

Oh aguarden, quizás fuera el enorme peso que me saqué de encima llamado Fredward.

–Siempre has sido bonita. –Suspiró, otra vez. –Desde el primer día en que te vi, y lo sigues siendo. Hermosa de ese modo tan tuyo.

Claro, ni modo que fuera hermosa a modo ajeno. Él tenía de poeta lo que yo de bailarina exótica…

– ¿Nos vamos a subir al tren de los recuerdos? –Pregunté con expresión de estar harta.

De acuerdo. Yo tiraba más misiles que Bush en medio oriente, pero créanme, en ese momento estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por no llorar.

–Creo que no me has perdonado del todo, no te culpo. –Dijo en tono comprensivo.

¡Oh, que generoso de su parte! Cuando todos en verdad sabemos que la única culpable de que él me engañara debo haber sido yo.

–No, no te he perdonado. Escucha no entiendo a que viene todo esto, pero de verdad estoy haciendo una vida sin ti y el verte todos los días no tiene mucha lógica ¿o si?

Suspiró abatido y cansado y por una vez me dio remordimiento. Sea lo que fuere él no la estaba pasando bien.

–Yo no quiero una vida sin ti...

La revelación del año.

¿Y que hice?

Me quedé muda, de piedra y confundida con el corazón palpitándome a mil y no respondí nada. Él me miraba expectante.

Al fin reaccioné.

–Freddie, mira yo creo que algún día, –un día muy, muy lejano –podremos ser amigos, amigos de verdad, sin rencores ni nada. Pero ahora mismo no puedo ser muy razonable en lo referente a nosotros, es mejor poner distancia entre los dos.

– ¿Por que?

¿Era tonto? ¿Como que por que?

–Por que... Por que... ¡Por que es así!

–Yo no quiero poner distancia.

Se puso de pie y me miró decidido.

– ¡Me importa un carajo lo que tú quieres! –Grité. – ¡Se trata de lo que yo quiero! ¡Ya es tiempo de que crezcas y escuches a los demás Freddie! Deja de pasar por encima de todo el mundo ¡Por una vez no seas niño!

– ¿Crees que estoy siendo niño?

Oh no, al contrario, estás siendo muy maduro… Eres todo un hombre.

–Freddie…. –Suspiré cansada. – ¿Ves lo que esta pasando? ¿Tienes idea de lo que estás haciendo? Hace menos de una semana me pediste que saliera de tu casa, la casa en la que viví dos años contigo. Todo porque dabas por terminada nuestra relación. Yo recogí todas mis cosas y con mucha dignidad me metí en el trasero dos años y una relación por la que luché doblemente. Salí de tu vida, esto diciéndolo de un modo poético porque los dos sabemos que me echaste de una patada. Y ahora vienes aquí, seis días después, diciendo que no me quieres fuera de tu vida ¿Que se supone que deba hacer? ¿Saltar de felicidad? ¿Arrojarme a tus brazos? Dime ¿Que esperabas al venir aquí?

Él me miró avergonzado, bajo la cabeza, miro el suelo por unos segundos y luego me miró con ojos tristes.

–Yo... Yo lo siento Sam, de verdad lo siento… Todo estaba horrible, me sentía pésimo por haberte engañado. Yo solo quería... no quería que sufrieras. –Suspiró. –Pero las cosas no iban bien, y tienes razón cuando dices que yo no ponía de mi parte y tú lo hacías por los dos ¿Y sabes como me hacía sentir eso? El doble de basura... Pensé que no tenía caso seguir intentado salvar algo condenado a terminar en algún momento.

Así que eso pensaba de nuestra relación… Que era algo "Condenado a terminar en algún momento".

Era bueno saberlo. Era bueno saber que yo era la idiota que había puesto su vida en algo que él veía que estaba por terminar... ¿Por que siento mis mejillas húmedas? ¿Será por que sigo siendo una idiota? ¿Por que pensé que seria para siempre? Él no tiene derecho de hacerme sentir así... no lo tiene...

–Es bueno saberlo... –Murmuré. –Acertaste ¿Siempre tuviste razón no? Fracasó, todo fracasó ¿Eso querías oír? –Con todas mis fuerzas intenté mantener la máscara de frialdad aún cuando tenía unas traidoras lágrimas rodando por mis mejillas. –Pues ahí lo tienes. Felicidades Freddie como siempre tú hiciste las cosas bien y yo me equivoqué, tu tenias razón y yo no. Como siempre tú saliste bien parado y yo... –Me detuve, tomé aire por que un sollozo quería escapar de mi pecho. Y no le iba a dar el placer de verme más patética de lo que ya me estaba viendo. –Agradezco que me aclares como estuvieron las cosas, ahora si no te molesta me gustaría quedarme sola, que tengas una vida muy feliz y sin complicaciones Freddie. –Abrí la puerta y mire hacia abajo en un último intento de no tirarme al piso de dolor.

–No lo entiendes… –Susurró.

–Claro que lo entiendo. Entiendo que si sigues ilustrándome voy a estar peor y de verdad ya lloré suficiente. –Dije limpiando las lágrimas de mi cara.

– ¿Y Chad?

– ¿Qué tiene?

–Lo quieres. –Me acusó. –Pero no es tu tipo.

No, mi tipo eran los patanes idiotas como él.

–Eso no es tu asunto, tal vez me arriesgue con él, ya sabes me gusta meterme en relaciones que no van a ningún lado. –Sonreí.

– ¡Sam, déjame hablar! Todo fue un error, un maldito error, voy por la casa y finjo que no te extraño. Entro en la cocina solo para ver que tu no estas ahí, enciendo la tele esperando verte cocinando y jugando con el público o sólo para escuchar tu voz, revuelvo cajones a ver si encuentro tu ropa y hasta huelo mis almohadas buscando tu olor... pero no esta ahí Sam ¡Demonios! Ni siquiera tu olor quedó... –Dijo frustrado.

– ¿Que quieres? ¿Un frasco de perfume? –Pregunté sonriendo con burla.

– ¡No! ¡Maldita sea! Te quiero ahí, de nuevo en mi cama ¡De nuevo en mi vida!

–Bueno… –Suspiré teatralmente. –Quizás ya no quiero estar ahí.

– ¿Por Chad?

–No, por mí. Porque no me agradan las cosas que están condenadas a terminar en algún momento... Creo ese momento ya llegó.

–Sam no lo entiendes, si supieras que en realidad yo… –Se tapó la boca con ambas manos antes de terminar lo que esta diciendo. No le presté mucha atención a aquel gesto, estaba desesperada por que se fuera. Él suspiró antes de continuar. –Sólo quise saber que sentiría sin ti… Yo pensé que estaba asfixiado, que todo estaría mejor si estábamos lejos, que nos estaba tragando la monotonía… Ya no era como antes.

– ¿Ah no? ¿Que esperas después de dos años? ¿Que siga todo como al principio? Las cosas no funcionan así Freddie, hay altibajos ¿sabes? Pero el ingrediente clave para sobrepasar todo es el amor. Por eso yo creía que todo saldría bien, porque por muchos problemas que tuviéramos yo estaba segura, convencida, de que tú me amabas... –Miré sus ojos tristes y hablé directamente. – ¿Que crees que sentí cuando me dijiste todas esas cosas? ¿Cuando me enteré de que me engañabas con Gracia? ...Deja que te responda. Me sentí como una idiota. Me sentí como el tapete sobre el que estas parado ahora mismo o peor... No te importaron mis sentimientos, te regalé dos años de mi vida y a cambio recibí una bofetada... Y tú vienes a decir que sufres ¿Y pretendes que yo solidarice contigo? –Le sonreí con amargura y puse una mano en su hombro. –Que lástima que la estés pasando mal, pero no puedo hacer nada por ayudarte a menos que quieras que formemos un club.

–Lamento haberte hecho daño. –Tartamudeó.

Y se veía tan tierno… Me esforcé en mantener mi compostura.

– ¿Si? Que lástima que eso no me sirve ahora.

– Sam me siento muy mal, yo solo hice lo que pensé que era lo mejor, no solo para mí, sino para los dos. Cuando estabas conmigo ya no sonreías, ni salías, ni nada... Y luego apareciste con Chad feliz… -Puso sus manos en su cabeza, en un gesto de dolor, suspiro pesadamente. –Y yo debí ser feliz por ti, después de todo eso era lo que quería, pero… No pude Sam, me moría de celos de verte con él, de imaginarlo cerca de ti, de pensar que él tuviera todo lo que yo había rechazado…

– No es mucho lo que quedó, no te preocupes… -Dije preocupada intentando no mirar la expresión en su rostro. – ¿Quieres saber la verdad? –Y empecé a mentir como mamá sabe hacerlo. –Es gracioso, Chad no significaba nada en mi vida hasta que me sentí lo suficiente mal conmigo misma como para necesitar que alguien me dijera cosas tan estúpidas como que era linda, o graciosa, o simplemente que me considerara una buena persona…

– Tú eres todo eso y más Sam…

– Lo sé. Al principio no estaba muy convencida, pero ahora lo sé. Y como soy todo lo que dije no puedo dejar que vuelvas a hacer conmigo lo que sea que hayas hecho... Ahora se trata de mi Freddie… No sé como, pero en el proceso de hacerte feliz a ti, algo que ni siquiera conseguí, me perdí a mi misma, perdí todas esas cosas que te enamoraron de mí. Por eso no puedo culparte por dejarme... yo también me dejé, pero ya no. Ya no más, la idiota se murió.

– Yo nunca te pedí que cambiaras. –Dijo acercándose a mí.

–No, pero hiciste algo peor... –Aseguré mientras me alejaba de él un paso. –Me dejaste cambiar. No hiciste nada para detenerme y luego, cuando te cansaste de mi, me dejaste sin siquiera voltear a verme.

–Te amo. –Dijo decidido, tomando mis manos entre las suyas.

–Tal vez me amas, tal vez no… -Murmuré mirándolo a los ojos y soltando mis manos de las suyas. –Quizá me quieres ahora, y mañana no ¿Quien sabe? –Le pregunte mientras me apartaba a una distancia prudente de él. –Pero yo no estoy dispuesta a averiguarlo.

– Entonces… ¿No hay nada que pueda hacer?

–No lo sé ¿Crees que esto vale la pena? –Le pregunte señalándonos.

–Por supuesto. –Respondió seguro.

–Bien, entonces veras que hacer… -Dije en tono como si realmente no me importara. –Ahora vete. –Volví a señalar la puerta. –Mamá necesita descansar. Y tal vez pensar…

–Esto no termina aquí. –Dijo muy seguro de sí mismo antes de que yo cerrará la puerta en su cara.

Por fin se lo había dicho todo, o al menos la gran mayoría.

¿Y como me sentía?

Mal...

Freddie me amaba… O decía amarme, como si de pronto en su vida se hubiera hecho la luz. Como si en todo el tiempo que duramos no me hubiera amado, no conscientemente, no en actos ni en demostraciones. ¿Y que sientes cuando la persona que más amas dice que no te quiso y lo que tuvieron estaba condenado al fracaso? Obvio te sientes una mierda…

Hay que reconocer que él siempre encuentra el modo de aportar su cuota de dolor y amargura a mi día.
Ahora no sabia que esperar de él, ni de mi. Por fin comprendí que tan honda era mi herida y me pregunté si lo que sea que haga Freddie iba a poder curarla. Y por primera vez no creí que su amor todopoderoso lo fuera a arreglar.

En resumen estaba dolida, no sabia si aún lo quería ni si él me quería a mi, ni como iba a perdonarlo, ni por que habría de hacerlo y claro, también estaba Chad.

Lo que yo había estado haciendo fue poner en una licuadora todos los ingredientes de un desastre y lo peor es que lo hice solita, sin ayuda de nadie. (Probablemente ya no necesitaría llamar a mi amigo T-Bo cada vez que quiera hacer un licuado) Bien ahora mi desastre me había alcanzado.


Siento no haber actualizado antes... pero estoy en periodo de exámenes, así que mi tiempo es reducido...

Vieron iGoodBye? Yo sí... Y quedé traumada... Lo vi en YouTube y esta en inglés... No esta disponible en español, por lo que sé, pero probablemente pronto salga subtitulado. O esperen hasta que lo estrenen en Nick Latino américa.

iGoodbye Chic s! No leemos otro día!

Pd. Un millón de gracias por sus reviews! Me encantan, los amo, ustedes saben...