Disclaimer: Todos los personajes correspondientes de Death Note no me pertenecen. A excepción de múltiples OC mencionados.

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CORRESPONDENCIA

lawliet

— Ha llegado un par de cartas — Watari dijo, colocándola enfrente de nosotros a la hora del desayuno —; Unas para ti, Ryuzaki.

Mire hacia mis panqueques. Había colocado extra jarabe de chocolate con mermelada y fresas. Mientras que Mello, no se había quedado atrás. Había colocado tanto como yo.

—...Katrina, haz recibido correspondencia — Watari mencionó para colocarla enfrente de ella, justo al nivel de su café.

Mello, tanto como Matt fruncieron el ceño. De parte de Mello, observe como colocaba sus brazos sobre su pecho y dejaba de comer chocolate aunque su boca y mandíbula hicieren cubiertas de esta.

— ¿De quienes son? — Mencionó Mello con recelo.

Katrina tomo las cartas entre las manos; las observó críticamente para deslizar sus dedos en ellas. Conocía bastante bien los cuarto primeros envoltorios. Debian de ser de Wammy's House. Mientras las otras dos eran de color rojo.

— Roger a ha enviado cartas — Respondió con tranquilidad para mirarlas. Más su rostro cambio de expresión ligeramente al ver los dos sobres de colores rojos escarlata. En la parte de en frente tenían unas letras en un color dorado. Sus ojos no dejaban de ver las cartas, desconcertada.

Ante esto, Mello y Matt no eran tontos. No todas eran de Roger o de Wammy's House y aquello quedaba en evidencia.

— ¿Y las otras dos? ¿De quien son? ¿Quién se ha atrevido mandarte correspondencia sin nuestro permiso? — Mello reclamó levantándose de la mesa.

Katrina miro hacia Mello con tranquilidad. Matt hacia con un mohín de disgusto más no se había sostenido en drama ni interrumpió su desayuno.

— ¿No serán de un hombre, verdad? — Mello interpuso hacia ella con autoridad.

— ¿Y que si lo fueran? — Katrina mencionó con sutileza.

Watari rio ante esto y pasó justo a su espalda para palpar su hombro y sonreírle.

— Jurando por la letra y las palabras pequeñas de la orilla, tienes un admirador secreto — Watari menciono, con cierto tono cariñoso y risueña para después mirar a Mello de reojo — Y efectivamente, probablemente un hombre.

Katrina sonrojo y Mello parecía casi hervir en llamas.

— Siempre fuiste muy bella —. Watari mencionó al ver la ausencia de sus propias palabras—; Siempre supe que tú belleza llamaría a hombres, más nunca que los intimidara tanto como para no atreverse darte la cara.

Katrina, sonrojada negó con la cabeza. Aún, sonriente.

— Siempre te tomas la molestia de halagarme y colocarme en situaciones incomodas, más ahora que lo pienso... — Mencionó para ahora mirar a ambos niños sobre protectores —; Me cuestiono que será de mi el día que siente cabeza. Aparentemente, mis jueces y libertades son limitadas por niños de ocho y siete años.

Sonreí ante su broma, ya que sonaba tan seria que en realidad era una especie de reclamo.

— No sabía que se hablaba en eufemismos en la mesa — Murmuré por voz baja.

Katrina me observó y rio ante mis palabras.

En realidad, no me sorprendía lo de la correspondencia. Más lo que no entendía...¿Acaso Katrina le había dado la ubicación? ¿Acaso eso no era un riesgo para todos nosotros? Pensé en cuestionarle. Más creía que el tema le haría ponerse sensible. No lo sé. En general, creo que no quería hacerlo enfrente de ellos. Porque ella misma lo había dicho, adoraba a mis sucesores. Más no sabía si esto...no lo sé.

Near interrumpió mis pensamientos. Había hablado por primera vez en la mesa sin siquiera mirarlos o intervenir en la conversación de la correspondencia.

– ¿Es una fuente fidedigna...?

Katrina miro ahora a Near por unos segundos. Más no le respondió.

— Contando por tu silencio, sabes de quién se trata — Mencionó el, sin problemas – ¿Le haz dado la ubicación? ¿No nos expondrá a terribles riesgos que impartan la identidad de L y de nosotros?

— Le di la información a a la editorial. Estoy segura que es una de esas cartas de felicitación por las traducciones que hice hace un par de meses y el libro que he lanzado — Ella respondió con tranquilidad.

Aquello tenía sentido. Siendo que la correspondencia mantenía una especie de formato elegante.

Más había algo que no congeniaba.

— Sabes mamá...— Near murmuró mirando hacia sus juguetes, más que a la propia Kat. Le había dicho mamá. — No deberías de mentir. Si realmente quieres salir con alguien, tienes todo tu derecho de hacerlo.

Katrina parpadeo. Mirándole con detención.

— ¿De que hablas, Near?

— "Cómo una flor nocturna allá en la sombra, me abriré dulcemente para ti" — Near espetó observándole. Era español. Podía entenderlo. Podía escucharlo y podía hablarlo. Siempre había sido útil tener clases de lenguas extranjeras — Francisco Hernández. Poeta Mexicano — Se detuvo para ahora mirarle a ella — Está en el sobre, justamente cuando lo volteaste. No dice tu nombre. Solo tiene tu inicia hacia abajo

Mire a Near con detención. Era muy observador.

— No debes de mentir, mamá. No cuando es algo que te hace feliz.

— No estoy mintiendo — Ella repitío.

– ¡Lo haces! ¡Dices que son de la editorial cuando son de un hombre! – Mello exclamó molesto.

Más ahora el propio Near se interpuso, enredando un mechón de su cabello entre sus dedos.

— Pensándolo bien, Mello. Mamá no se atrevería a mentirnos nunca.

Katrina gestionó a mirarle con una sonrisa triste.

— Tienes mucha fe en mi, Near. Sabes que no les diría todo y mentiría para protegerlos — Ella replicó para ahora deslizar sus manos sobre el café que tenía enfrente de ella.

— Eso significa que no quieres saber quién manda las cartas por nuestra protección — Near concluyó, para tomar sus juguetes y levantarse de la mesa.

Katrina de quedó callada. Yo analice las palabras de Near; tenían razón. Era muy bueno deduciendo y ni hablar, si el conocía a Katrina a fondo.

— Se que no es de mi incumbencia — Admití para mirarle —; Más si dices que las cartas son de la editorial...¿Por qué no las abres aquí?

— No es mi prioridad — Ella hablo tranquila para mirar a la mesa –; Siento que es de mala educación estar en la mesa y estar en tecnología o haciendo otras actividades.

— ¡Pero Near hace eso todo el tiempo! — Mello lloriqueo.

Watari sonrío ante esto. Ella miro a Mello con diversión.

— Nunca señale que las cosas que ustedes hicieran fueran erróneas. Ustedes saben que tengo excepciones en festividades o cumpleaños. Saben que me enoja — Ella admitió para mirarle, con la mano en la boca —; Más no les impidió que lo hagan. Es como un día verme sin un libro o mis aretes. Comiencen a dudar que soy yo.

— Entonces...aludes que la obsesión a los video juegos de Matt es justificada como algo que es específicamente dependiente a el. Creí que los objetos no sustentaban alguna especie de valor de una persona, sino lo contrario — Near murmuró para ahora concluir — Interesante...

— Veo que haz estado interesado en la verdad, Near — Ella mencionó mirándole con tranquilidad, una ceja alzada —; Más tampoco sabía que creías en verdades absolutas.

El se alzó de hombros.

— Por algo existen hipótesis y los teoremas...más creo que me inclinó un poco mas a la filosofía.

Ella sonrío, para ahora mirar a Matt.

— Kat, su obsesión es insana.

— No lo es. De hecho, la encuentro muy útil. Matt puede infiltrarse en un sistema operativo sin siquiera ser captado. — Mencionó con tranquilidad. Matt sonrío orgulloso — Tu obsesión con el chocolate es muy poco saludable...más siendo que quemas las calorías pensando, supongo que está bien.

Mello sonrío ante sus palabras.

Estaba callado. Quería escucharla hablar pues era un espécimen diferente. Me sentía culpable por no intervenir mucho — reconocía que me había quedado la gran parte de la mañana mudo. Más me intrigaba un poco.

A quien mentía. Me intrigaba bastante.