H000la queridos lectores! Aquí les dejo el siguiente capítulo… ¡Que lo disfruten! Con cariño para todos, pero en especial para una persona muy importante para mi… ¡Laugerid! Mañana será un gran día para ti y sé que no es mucho pero quiero dedicarte este capítulo a ti y a tu novio, gracias por la linda amistad que has mantenido conmigo a pesar de la enorme distancia, te deseo la mayor de las felicidades de aquí y para siempre, mi amiga y hermana :)

Ni One Piece ni sus personajes me pertenece, le pertenecen a Eiichiro Oda.

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Mi querido Guardián

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– ¿¡Y tú quién demonios eres!? – Le preguntó enfadadamente mientras que se limpiaba la poca sangre que le había salido de la boca.

– ¡Soy Monkey D. Luffy, y si te atreves a tocar a este tipo primero tendrás que pasar sobre mí! – Le contestó el chico poniéndose frente a Law para defenderlo.

– Pues yo soy Bellamy… Seguramente habrás oído de mí, después de todo soy un famoso asesino a sueldo, además de ser el mejor luchador de todo este país – Le comentó el tipo jactándose de sus "habilidades".

– Perdón, ¿Dijiste algo? – Preguntó Luffy mientras que se rascaba la oreja, acción que generó que varias personas que observaban el acontecimiento se rieran silenciosamente.

– Maldito animal… ¡Ahora verás que nadie nunca me desafía si sabe lo que le conviene! – Le gritó Bellamy corriendo hacia el chico para tratar de golpearlo con uno de sus musculosos brazos, pero éste lo esquivó rápidamente y le hizo una llave de Judo, lanzándolo al suelo con todas sus fuerzas.

– "Luffy…" – Pensaba Nami con sentimientos encontrados mientras que lo veía luchar. Se sentía orgullosa de ver lo bien que peleaba el chico, pero también le preocupaba que no lo lastimaran a él y le extrañaba un poco que estuviera ayudando a Law.

Golpe que Bellamy lanzaba era golpe que Luffy esquivaba, hasta que de pronto vio a su hermano herido junto a la fuente del lugar, cosa que no había visto antes – Espera, tú… ¿Lastimaste a Ace con un arma de fuego? – Le preguntó mientras que esquivaba los golpes del sujeto.

– ¡Por supuesto! Ese idiota también trato de defender a Law y gasté la última bala que me quedaba en él, fue una pena no darle en la cabeza – Le respondió Bellamy deteniéndose a una distancia prudente del moreno y burlándose de su hermano.

– Entonces no eres el mejor asesino del lugar… Porque si algo le hubiera ocurrido a él, a Nojiko o al tipo ese, hubieras conocido el infierno en persona – Le dijo con rabia el moreno a su oponente, corriendo hacia él y comenzando a atacarlo.

Law ya se había puesto en pie y veía cómo aquel simple guardia luchaba para defenderlo – "¿Por qué este tipo…?" – Pensaba un tanto impotente por no poder hacer nada, pero tampoco podía dejar que Luffy peleara sus batallas, así que le habló fuertemente para que pudiera oírlo

– Guardia, deja en paz a Bellamy, él no tiene nada que ver contigo, es conmigo con quien quiere luchar – Pero Luffy se detuvo un segundo y le contestó seriamente mirándolo directamente a él

– Este tipo dijo que no podías hacerle nada debido a una orden que te dio alguien ¿No es así?... Ahora estás viviendo con el viejo en la casona… Y a mí y a mi hermano nos contrataron para proteger a las personas que viven ahí, por lo tanto eso también te incluye a ti –Al terminar de hablar recibió un fuerte golpe en el rostro que lo lanzó directo al suelo, y luego Bellamy le pateó con todas sus fuerzas el estómago haciendo que el moreno votara un poco de sangre por su boca.

–"Luffy, cómo es posible que exista gente tan encantadora como tú y tu hermano…"– pensaba preocupada Nojiko tratando de quitarle las hombreras a Ace para poder parar la hemorragia del pecoso.

– "Luffy… Desde un principio supe que eras así…Pero por favor no dejes que te golpeen por culpa de Law…" – Pensaba por otra parte la pelinaranja con el corazón en la garganta mientras que veía cómo el tramposo de Bellamy se había aprovechado de la situación.

– Idiota… – Fue lo único que dijo Law celoso de aquel chico. En el preciso instante en el que Luffy le dijo aquellas palabras supo por qué Nami amaba a aquel sujeto y no a él. Ese chico era un poco torpe, pero tenía más valores que todos los que estaban en esa plaza mirando el espectáculo. Definitivamente era un idiota.

– ¿Ves por qué dicen que soy el mejor luchador? – Le decía Bellamy en tono burlón mientras se paseaba alrededor de Luffy que estaba poniéndose en pie luego de que lo patearan

– ¿Que idiota podría decir eso de ti? Seguramente donde luchabas era con puras chicas porque la verdad es que ese golpe de recién no me dio ni cosquillas – Contestó Luffy poniéndose de un salto en pie para evitar que lo volvieran a golpear.

Así se mantuvieron unos cuantos minutos lanzándose puños y demás hasta que de pronto Luffy iba con todas sus fuerzas a golpear a su oponente, pero antes de hacerlo éste calló al suelo agotado y muy golpeado.

– Que conste que sólo me dejé golpear, no es que tú me hayas dejado así – Le dijo al cabo de un instante que se quedó tendido en el suelo tratando de recuperarse, tenía la nariz fracturada, los ojos hinchados, un corte en una de sus cejas, los labios partidos y la cara llena de moretones, entre otras cosas. Se levantó y le lanzó una fugaz mirada a Law para después marcharse sin decir más.

– Qué tipo más idiota –Comentó Luffy viendo como el sujeto se alejaba del lugar.

– ¡Luffy! Gracias a Dios estás bien… ¿Te duele mucho el rostro? Tienes varios moretones y cortes pequeños – Le dijo Nami corriendo hacia él para ver cómo se encontraba

– Estoy bien, es normal quedar así después de una pelea – Le contestó éste sonriéndole, pero luego se fue directo hacia su hermano para ver cómo estaba su hombro.

– Vaya hermanito, si te que luciste en la pelea – Le dijo Ace sonriéndole mientras que le alborotaba el cabello.

– Si, es una pena que no pueda decir lo mismo de ti Shishishi – Contestó el moreno burlándose de su hermano mientras que éste le alegaba que lo había pillado por sorpresa.

– Estos dos realmente son un caso… Pero me gusta que así sea – Le dijo Nojiko a su hermana, lo que hizo que ambas se sonrieran felices por haberse enamorado de sujetos tan especiales como ellos sin importar su clase social o el dinero.

Law se había quedado observando a Bellamy para ver si este hacia algún gesto extraño o si le decía algo más, pero simplemente se marchó, así que no se preocupó más de él y se quedó viendo a la distancia la escena de las dos hermanas con sus guardias deseando poder ser un poco como ellos – "Pero supongo que es imposible para mi…" – pensó mientras que se acercaba al grupo.

–Luffy… No entiendo muy bien tu forma de pensar ni la de tu hermano, pero les agradezco a ambos por lo de recién – Les dijo Trafalgar con total sinceridad

– Ya te lo dijo Luffy, ahora eres parte de esa casa y es nuestro deber protegerte a ti y a las chicas, no tienes que agradecer nada – Le contestó Ace viendo que el tipo de verdad les estaba agradecido y no era sólo una pantalla.

– Aun así quería hacerles saber eso… – Dijo Law sintiendo un poco de afinidad por aquellos dos hermanos.

– Law, a ti también te hirió ese sujeto medio loco… ¿Te duele mucho? – Le preguntó de pronto Nami, haciendo que éste se sorprendiera un poco.

– He recibido peores golpes, y creo que ya deberíamos irnos, la gente comienza a vernos de forma extraña – Le contestó el cirujano comenzando a caminar hacia la casona para intentar evadir cualquier otra pregunta.

– Hey… Ese sujeto nombró a tu padre… Si él se entera de que yo lo golpee no vas a tener problemas tú, ¿Verdad? – Le preguntó Luffy haciendo que Law se detuviera en seco.

– Eso es mi problema, y si no tienen nada más que decir yo me marcho – Fue lo que éste contestó siguiendo su camino.

– Lo mejor será que vayamos a casa para que puedan curarse estas heridas, otro día dentro de esta semana hablaré con la florista y le explicaré la situación – Dijo Nojiko preocupada por el hombro de Ace.

– Si, tienes razón… Vamos Luffy – Prosiguió Nami, tomando a Luffy del brazo y caminando junto a él.

Y sin esperar más se marcharon a la casona pero al llegar Sabo, Usopp y Zoro comenzaron a molestar a Ace y a Luffy por las caras todas moreteadas que traían, luego le explicaron la situación a Gen-san, el cual sólo les agradeció por proteger a Law y a sus hijas, y después se fueron a curar sus heridas. De Law no supieron nada después de haberle curado el labio debido a que se fue a su cuarto con los libros nuevos que había comprado y de ahí salió sólo a la hora de las comidas. De pronto se sintió el ruido de un carruaje fuera del hogar pero nadie le dio importancia, aparte de los guardias que había afuera.

– Nami, siento que te olvidaste de algo…– Le comentó Nojiko a su hermana un poco antes de sentarse a la mesa a cenar.

– No lo creo, hice lo que había dicho que haría y sobre nuestra prima… ¡Nuestra prima! ¡Se me olvidó ir a esperarla a la salida del pueblo! – Le respondió la pelinaranja un poco alterada y con sentimiento de culpa – ¡Veré si es que puedo hacer algo ahora, o al menos esperarla en la entrada! – Y diciendo esto caminó de prisa hacia la salida.

Mientras tanto afuera de la casa, el carruaje que recién había parado traía en el a una hermosa mujer alta, de curvas perfectas, largo cabello negro y mirada enigmática. Iba a entrar al lugar, feliz por poder volver a ver a Nami, a Nojiko y por supuesto a Gen-san también, pero alguien la detuvo en el camino.

– Oí, ¿Quién eres tú? – Le preguntó de forma intimidante Zoro, mirándola de pies a cabeza sin expresión alguna en el rostro.

– Creo que soy yo la que debería preguntar eso, tomando en cuenta que soy parte de esta familia – Le contestó con una fría mirada sin una pizca de temor o incomodidad si quiera.

– ¿Parte de esta familia?... ¿Cuál es tu nombre? – Volvió a preguntar Zoro con el mismo tono de antes.

– Si querías saber mi nombre, desde un principio sólo debiste decirlo antes de darte tantos rodeos para preguntarlo – Respondió irónicamente la chica sonriéndole amablemente. El guardia iba a volver a hablar, pero la voz de Nami lo detuvo.

– ¡Robin! Perdóname por no haber podido ir a esperarte a la salida del pueblo como solía hacer, ¡me alegro que llegaras sana y salva! – Le decía Nami a su prima mientras que corría hacia donde estaba ella y el peliverde al oír eso se quitó de inmediato del lugar para dejar que la mujer pudiera entrar.

– Oh no te preocupes Nami, esta bienvenida fue algo distinta pero bastante interesante – Le contestó Robin dándole una fugaz mirada al peliverde al decir las últimas palabras.

– Que tipa tan rara – Fue lo único que dijo Zoro mirándola hasta que cruzó la puerta de la casa.

– Dices que es rara… Pero aun así te quedaste mirándola hasta que desapareció – Le dijo de pronto Usopp saliendo de la nada y provocando que el peliverde pegara un pequeño brinco.

– Oí Usopp! No vuelvas a hacer eso o a la próxima te mataré – Le dijo un poco fastidiado Zoro, pero era cierto, no había podido separar sus ojos de aquella misteriosa mujer y sabía que eso estaba mal, así que rápidamente volvió a su trabajo intentando de quitar la imagen de la chica de su cabeza, pero fue en vano. Para Robin la situación fue bastante similar, no podía quitarse el varonil rostro del joven de su cabeza y eso la hizo estar un poco distraída el resto de día que quedaba.

Ya en la noche, cuando las chicas estaban en su dormitorio, Nami le preguntó qué era lo que ocurría, ya que la sintió como en otra parte todo el día, pero ella sólo contestó que estaba un poco cansada por el viaje, aunque Nojiko supo de inmediato a qué se debía el estado de su prima.

– Vamos Robin, ya no somos niñas… ¿Te llamo la atención uno de los chicos que estaba de guardia? – Le preguntó de forma pícara la morena, haciendo que Nami pusiera ojos de plato y mirara expectante a Robin.

– Quizás, pero es muy pronto para hablar... – Contestó tranquilamente la joven mientras miraba por la ventana de la habitación al peliverde que se paseaba de un lado a otro velando por la seguridad del lugar.

– No me vengas con esas cosas mira que a Nami le pasó exactamente lo mismo – Insistió Nojiko sonriendo de forma maternal.

– Vamos Nojiko, deja de molestar a Robin, debe estar cansada por el viaje… Pero Robin, ¿Cuál de los tres te llamo la atención? – Preguntó de forma inocente la pelinaranja. Así estuvieron buen rato las dos hermanas tratando de sacarle información a su invitada, pero ella sólo se limitaba a evadir la pregunta con más preguntas, hasta que al final todas comenzaron a reír y se quedaron plácidamente dormidas.

Por lo general Ace y Luffy se turnaban para cuidar de noche la habitación de las chicas, pero esa noche Luffy quiso hacerlo para que su hermano se fuera a descansar y pudiera recuperarse rápidamente del disparo que recibió en el hombro, así que escuchó cómo las chicas se reían divertidas dentro del cuarto.

– "Que bueno que se diviertan así después de lo de esta tarde…" – Pensó con una sonrisa en su rostro el moreno feliz por las chicas, pero esa sonrisa se le borró del rostro cuando vio salir al otro extremo del pasillo a Law de su habitación, cosa que encontró un poco extraña ya que él no solía salir de su cuarto luego de la cena.

– Tu nombre es Luffy, ¿Verdad? – Le preguntó con un tono bajo para no despertar a nadie, acercándose a él.

– Así es… ¿Qué quieres? – Contestó el chico sin saber para qué ese tipo quería hablar con él.

– Bueno, Luffy… Te quiero pedir un favor –.

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Continuará…

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¡Espero les haya gustado el capítulo! Muchas gracias a todos los que leen y dejan reviews, los quiero!

Nos leemos ~

Bunny D. Loxar