Una extraña ventisca azotaba la costa de Baltimare, de forma curiosa esta solo se concentraba en la bahía Horseshoe. La verdadera razón de esto es que era el rey Helado el creador de esta tormenta, todo para detener el ataque de una enorme criatura, del tamaño de una ciudad, con la forma de un gigantesco lagarto acorazado, que había demostrado la capacidad de desplazarse por tierra arrastrándose al impulsarse con las aletas delanteras como ciertos peces. El enorme monstruo había sido visto acercándose a la ciudad esa misma mañana y gracias a los héroes de Ooo y a la guardia real lo habían frenado, pero la lucha llevaba ya más de 10 horas y la criatura parecía no detenerse.


Finn El Humano se encontraba junto con Jake El Perro sobre la enorme coraza de su espalda en la cual reptaban enormes crustáceos, los cuales se alimentaban de la sangre y la carne de cualquier ser vivo cercano. Las gotas de una lluvia congelante los rodeaban, estas al entrar en contacto con cualquier superficie se solidificaban al instante formando una enorme y gruesa costra de hielo sobre la piel del monstruo.
-Simon está a punto de congelarlo completamente Jake.
-Si, al igual que a nosotros –Le respondió el perro.
En ese momento un espasmo recorrió la espalda del titánico ser fracturando las múltiples placas de hielo, Finn clavo su espada en la piel del monstruo para evitar caerse y Jake solo amortiguo el movimiento usando sus poderes.
-¿Qué vamos a hacer cuando logremos congelarlo? –Pregunto Jake.
-Aun no lo se, supongo que lo mismo que con la dulce princesa cuando fue poseída por el Lich.
-¿Partirlo en pedazos? Me gusta ese plan.
-Bien, por ahora solo debemos evitar que los cangrejos ataquen a los ponies.

Marceline mientras tanto se encontraba evacuando la ciudad de Baltimare con ayuda de la guardia real.
-¡Vamos, salgan de aquí! –Les gritaba apurando ya a los pocos rezagados que quedaban, mientras los dirigía hacia la estación de tren –Vamos Simon, sé que tu puedes –agrego en un susurro.

-¡Si puedo! ¡Si puedo! ¡Si puedo! ¡Si puedo! ¡Si puedo! ¡Si puedo! ¡Si puedo! ¡Si puedo!... –decía continuamente el rey Helado mientras llevaba al límite sus poderes mientras congelaba a la enorme bestia, y mantenía la ventisca y el mar congelado.
A su alrededor se encontraban además varios golems de hielo que lo protegían de los crustáceos gigantes.

La titánica criatura continuaba moviéndose, acercándose lentamente a la ciudad de Baltimare mientras más avanzaba, más se iba congelando. Llego un momento en el que todo su avance se detuvo al quedar sus aletas atrapadas por fin en el hielo, eso ayudo a que se congelara más rápido. Terminando de hacerlo una hora después de que se detuviera.


Ya que la ciudad estaba evacuada y el monstruo estaba congelado, gracias al poder del rey Helado se mantenía frio, cuando por fin estuvieron seguros de que estaba completamente congelado, se dispusieron a pensar la forma de destruirlo, el mejor plan ideado era impactarlo con una gran roca acelerada desde la atmosfera, formando un proyectil.

Se decidió que un pegaso cargara a un unicornio que a su vez, con su magia, el mismo cargaría un sólido proyectil de hierro que acelerarían lo más posible y luego lo liberarían sobre el centro de la criatura.

-Debe haber una mejor forma de hacer esto –le dijo Jake a Finn mientras el pegaso y el unicornio designados para la tarea despegaban.
-Eso es seguro –Respondió el humano que los seguía con la vista.

Los ponies encargados de lanzar el proyectil eran compañeros de la guardia que para aligerar el viaje y poder tomar una buena velocidad se despojaron de sus armaduras. El pegaso de nombre Misty Wind era el más rápido de su escuadrón y el unicornio llamado Morning Star tenía un poder de telequinesis ligeramente superior por lo que podía cargar el pesado proyectil de hierro solido que impactaría contra el cuerpo del congelado monstruo.

-Falta poco para llegar a la máxima altitud –Anuncio Misty Wind.
-Tu solo avisa cuando comencemos a descender y cuando deba soltar el proyectil –le respondió el unicornio que tenía los ojos cerrados por el aire frio.

Al poco tiempo el pegaso anuncio que habían llegado a la máxima altitud deteniéndose todo el tiempo que pudo mientras Morning Star elevaba la enorme masa hasta el límite que su poder permitía en cuanto lo logro Misty Wind comenzó a descender a gran velocidad y Morning jalaba con su magia el proyectil para acelerarlo aún más.

- ¡Sueltalo! –Grito Wind cuando quedaban menos de cien metros para llegar a la superficie congelada.
Star libero el pesado objeto que gracias a la altura y a la fricción con el aire se había calentado al rojo vivo y alcanzado una gran velocidad.
Misty Wind giro lentamente para evitar que la fuerza centrifuga le arrancara a su compañero de los cascos.

Finn vio a lo lejos como dos estelas descendían a gran velocidad una de ellas brillando la otra comenzó a virar al tiempo que la otra se estrellaba contra el enorme cuerpo congelado.
Al principio solo se vio como polvo de hielo se elevaba del punto de impacto pero casi instantáneamente múltiples grietas se extendieron por todo el bloque dividiendo también al monstruoso ser, a pesar de la distancia Finn escucho como el hielo se fracturaba, era algo estruendoso. Poco después se vio como el océano congelado también colapsaba ante la fuerza del impacto lanzado polvo y astillas de hielo al aire causando que el día se convirtiera temporalmente en noche.

-Revisamos la zona –Anuncio un comandante unicornio- y encontramos que el monstruo fue destruido exitosamente, además de reportar solo ligeros daños materiales y ninguna baja.
-¡Sí! no pueden con nosotros –Celebro Jake –Eso debieron escucharlo incluso las princesas allá en su castillo.
-No lo dudo Jake, pero tardamos bastante en destruir a este –Respondió Finn- ¿Qué pasara si llega otro más grande?
-Hermanito, si algo he aprendido contigo es que por más grande que sea el enemigo, mientras confíes en ti, podrás derrotarlo.


Esa noche no hubo más ataques y a la mañana siguiente se encontraban desayunando cuando llego un joven pegaso mensajero que buscaba hablar con ellos. El mensajero les comunico que se requería su presencia en el castillo de Canterlot lo antes posible.

Finn, Jake, Marceline y el rey Helado tomaron el primer tren a Canterlot, el mensajero había dicho que había ocurrido algo, no había especificado que, pero no era algo bueno.

En el tren Finn no dejaba de pensar en algo que vio en el monstruo, algo que no cuadraba, algo que esperaba poder hablar con la Princesa del Sol.
Jake y Marceline jugaban guerra de tarjetas, con el rey Helado como espectador que veía como la carta de El Cerdito destruía todo lo que Jake le mandaba a Marceline, algo que frustraba al perro y hacia reír a la vampiresa.

Con todos ocupando sus mentes el viaje a Canterlot fue rápido y antes de que se dieran cuenta ya estaban llegando al destino.


Fueron recibidos por miembros de la guardia quienes los transportaron rápidamente el palacio donde las princesas y las portadoras los estaban esperando. Pudieron notar que la portadora del elemento de la magia Twilight Sparkle se encontraba llorando y sus amigas la acompañaban en su dolor al tiempo que otra alicornio que no conocían estaba con ellas.

Después de las presentaciones pertinentes, la princesa Cadence volvió a relatar lo ocurrido en el Imperio de Cristal. Ante lo cual Twilight volvió a estallar en lágrimas, la Dulce Princesa recomendó enviarla a descansar a ella y a sus amigas.

-Ha sido un día muy duro, y lo mejor que puede hacer es que se retiren ella y sus amigas, deben estar juntas, también usted princesa Cadence –Recomendó la princesa de chicle. Con esas palabras las portadoras de los elementos y la princesa del extinto Imperio de Cristal se retiraron a la torre donde Twilight había vivido.

-¿Eso ocurrió? –Pregunto Finn después de que las siete amigas se hubiesen retirado.
-Y eso no es lo peor –Continuo la Princesa Celestia- El Imperio de Cristal es fuente de un poder inmenso, y si ese poder llega a caer en las manos del enemigo…
Utilizando el mismo hechizo que uso cuando le conto la existencia del imperio a Twilight, la princesa proyecto a una Equestria dominada por el caos y sembrada de cristales oscuros. La visión asusto a varios de ellos, incluyendo a Jake, a la princesa Flama y a Arcoiris.

De sorpresa y sin previo aviso Spike aterrizo bruscamente en la sala. Inmediatamente se levantó y busco a sus amigas.
-¿Dónde está Twilight? –Pregunto, y antes de que pudieran responderle continuo- Escuche lo que paso en el Imperio de cristal y vine en cuanto pude.
-Twilight está durmiendo en la torre –respondió Celestia- ¿Dejaste Ponyville sin protección?
-No princesa, deje a los guardias banana y a Root Beer Guy cuidando, además traje esto –Añadió mostrando un transmisor hecho de dulce.
-¡¿Dejaste el pueblo bajo el cuidado de esos inútiles?! –Estallo la Dulce Princesa.


Se encontraba caminando sola en el Imperio de Cristal, no se veía ningún otro ser vivo a la vista y eso la preocupaba, sentía un gran vacío en su interior. Sentía el aire frio a su alrededor y un silencio sepulcral la rodeaba.
-¡Hola! –Grito Twilight Sparkle- ¿Hay alguien aquí?
Escucho su eco como única respuesta. En poco tiempo llego al palacio de cristal, donde vivía, o mejor dicho había vivido su hermano. Aun no podía creer que había muerto, ni tampoco la desaparición del Imperio de Cristal.
Paso por el lugar donde se debía encontrar el Corazón de Cristal, pero este no se encontraba, en su lugar solo había una huella oscura con pequeños cristales oscuros. Llego a la puerta del palacio y al abrirla vio una luz blanca que la cegó momentáneamente. Cuando por fin pudo abrir los ojos quiso cerrarlos de inmediato pues lo que vio la horrorizo.


Se que no se esperaban el capitulo tan pronto pero aquí esta (no se acostumbren).
Agradecimiento a aquellos que leen y comentan.

Antes de despedirme, algo que quiero aclarar:
Si se preguntan acerca dela geografía de Equestria, esta basada en el mapa "Oficial". austiniousi. deviantart art/HD-Map-of-Equestria-Official-319045269?

Bueno eso es todo por ahora, la guerra continua.
Nos vemos luego y que pasen felices fiestas.