Bleach No me pertenece.

-lala- - grito

-lala- - dialogo

-lala- – recuerdo o pensamiento

Cólera y llanto

- Rukia… -

Volteo pero no podía ver el rostro, la luz de afuera era muy fuerte y solo vio una silueta acercándose.

- por fin estamos juntos nuevamente – dijo su voz acercándose.

- n-no entiendo – decía abrazando sus piernas- ¿Quién eres?

- ¿quién soy? Rukia… soy-

- n-no se acerque – dijo cerrando sus ojos – n-no quiero saberlo ¡¿Qué quiere de mi?

- Rukia, te quiero a ti, eres mi hija…

Y abrió los ojos de par en par, movió su rostro para ver al hombre, una pequeña luz lo alumbro. Un hombre de cabello negro azabache, ojos negros. Su rostro estaba demacrado, y su sonrisa era un tanto retorcida, sintió un temor, al ver esa sonrisa y esos ojos sin expresión algo en su interior comenzó a salir, un miedo. Desesperación era la palabra adecuada. Sus labios comenzaron a temblar y se abrazo fuertemente, no quería estar cerca de él… no podía su cuerpo lo rechazaba, no podía.

- Rukia… - dijo el hombre acercándose- por fin estamos juntos nuevamente-

- ¡NO! – Grito mirándole – no se me acerque… ¡no se me acerque! – Estaba aterrada y las lágrimas en sus ojos no paraban de salir - ¡aléjese! ¡Auxilio!-

Comenzó a gritar desesperadamente, se levantó y fue a una ventana con tablones, intento botarlos pero era inútil, su cuerpo lo rechazaba, estaba más que aterrada, esa sensación no podía explicarla, era algo más fuerte que ella.

- ¡¿te busco por tanto tiempo y me recibes así? – decía el hombre entrando en cólera - ¡responde!

- ¡No me toque! –Gritaba desesperada - ¡no lo haga! – Sus ojos mostraban el dolor, el miedo…- Ichi… ¡Ichigo! – gritó-

El hombre se acercó le abofeteo, algo hizo shock en su cabeza, grito más fuerte causando que el hombre comenzara a golpearla más y más, diciendo que él no la había buscado para que le tratara así, quería ser una familia nuevamente. Se sacó su cinturón y comenzó a golpearla más fuertemente, ella gritaba, no era de dolor si no de desesperación y lo único que gritaba era su nombre…

- ¡Ichigo!

Mientras tanto en la mansión Kuchiki, todos los empleados estaban movilizándose de un lado a otro, había hombres con trajes negros, Ukitake estaba haciendo llamas al igual que Byakuya, mientras que Ichigo, tenía en sus manos el bolso de Rukia, y en un instante escucho su voz, se levantó rápidamente. No podía estar así, sentado llamando como los demás, necesitaba buscarla, cansarse, estar exhausto, que el aire ya no estuviera en sus pulmones solo por buscarla. Tomo nuevamente su casco y salió. Monto su motocicleta y comenzó a andar en diferentes lugares, trataba de recordar el automóvil, la patente algo pero nada, en su cabeza solo estaba la cara de Rukia siendo llevada ante él. La voz de ella estaba en su cabeza, como si gritara su nombre, estaba inquieto, quería verla. ¡Demonios! Prometió protegerla de cualquier cosa y ahora ella no estaba cerca. La noche cayo rápidamente, y aun así no la encontraba. Pasaba desde los buenos barrios hasta los malos. Evitaba ir a una calle abandonada. Siempre lo había evitado. Fue al rio, le recordaba a su madre…

- mamá… - decía sacándose el casco – donde… donde esta Rukia… ¡maldición!

El que prometió protegerla no estaba a su lado, el que le dijo que le sustituiría en el dolor no lo hacía… era un vil mentiroso, un asqueroso mentiroso. Monto nuevamente su motocicleta, desganado, nervioso… ¿Qué le estarían haciendo? El solo pensarlo le encolerizaba más y más, su ira no disminuía ni un poco. Las luces de la ciudad se hacían presente, cada una con un color diferente. No podía concentrase, Rukia era lo único en su cabeza.

- ¡quiéreme! –Gritaba el hombre - ¡Ámame!

Ella ya no gritaba, no estaba y a la vez sí. Ya no sentía nada, sus lágrimas caían por inercia por el dolor físico… mientras que él seguía golpeándola… sentía ese dolor tan familiar, pero faltaba algo, alguien que detuviera todo.

"¡Basta, déjala en paz!"

Abrió sus ojos enormemente, vio en sueño la silueta de Hisana, protegiéndola y enfrentándose a él… comenzó a llorar con ganas, y sintió que ya nada le golpeaba, no subía la mirada a verlo, su cuerpo ardía… dolía enormemente, pero no lloraba por ese dolor, si no por el dolor de estar sola. Sabía que nadie vendría… ya nadie vendría nunca más. Cerro sus ojos lentamente y apoyo más su rostro en el suelo y se quedó quieta ahí… tal vez así él se iría… Y así fue, el hombre exhausto soltó el cinturón y salió de la casa. Se enjuago el sudor son su antebrazo, nuevamente estaba con su hija querida y ahora nadie los separaría… nunca más.

Ichigo llego a la mansión Kuchiki y vio a Byakuya fumando afuera, esta distraído y nervioso, podía verlo, no era notable a simple vista pero él se percataba…

- Byakuya – dijo Ichigo acercándose –

- Kurosaki, ¿y bien? – dijo mirándolo

- nada… n-no la encontré – dijo frunciendo el ceño y esquivando la mirada –

- ya veo-

- Byakuya… tú la conociste desde que era pequeña hay algún lugar… hay alguien… - movió su cabeza – que digo…

- alguien… - susurro – alguien…

Byakuya soltó su cigarrillo y camino rápidamente al automóvil, Ichigo sin entender, le siguió sin decir nada, le dijo al chofer que se bajara y subió en el puesto del copiloto, mientras que el chico de cabellos naranjas subió en el asiento del copiloto. Byakuya estaba nervioso y aceleraba cada vez más, Ichigo vio la hora eran las 2:10 a.m. y llegaron en un abrir y cerrar de ojos a una casa abandonada. Ichigo no comprendía del todo ¿Qué hacían ahí? Y vio el automóvil… se bajó rápidamente. Vio a un hombre acercarse arreglándose los pantalones, subió su mirada y este se quedó quieto.

- ¿Quiénes son? – Grito a lo lejos – era claro que no les reconocía ya que el único farol disponible estaba un poco alejado de ellos.

- estoy buscando a alguien – dijo Ichigo acercándose –

- apártate Kurosaki – dijo Byakuya – yo sé que hacer.

- ¿Qué? No les escucho, - decía el hombre acercándose cada vez más – hay una estación de polici-

Y él hombre se calló. Vio a Byakuya de pies a cabeza, la poca luz era suficiente para enfocarlo. El hombre encolerizo y se acercó rápidamente a la casa pero Byakuya lo detuvo, pronto otro auto se acercó y vio a Ukitake bajarse de él. Ambos intercambiaron una mirada, que fue suficiente para entrar a la pobre casa que estaba en frente. Ichigo siguió a Ukitake, al entrar había un olor a putrefacción que le obligo a cubrirse la nariz, no había luz a excepción de una vela. Se acercaron lentamente y ambos quedaron en shock. Estaba tumbada en el suelo, boca bajo abrazándose en forma fetal, tiritando y llorando silenciosamente. Ichigo no podía verla así, volteo la mirada y vio el cinturón en el suelo.

- Rukia-chan – dijo Ukitake acercándose ella – ven…

Ichigo salió rápidamente de la casa y vio al hombre cara a cara con Byakuya, la ira lo lleno, se descontrolo y se arrojó contra él, comenzó a golpearlo fuertemente, lagrimas querían salir de sus ojos por la rabia que tenía. Ese idiota, ese mal nacido había golpeado a Rukia, a SU Rukia…

- ¡Te mato a golpes, desgraciado! – Le gritaba mientras le golpeaba - ¡Mal nacido! ¡Nadie la toca, nadie!

Byakuya miraba como golpeaba fuertemente al hombre, debía detenerlo o lo mataría y Rukia no le perdonaría… esta vez sí que no le perdonaría. Se acercó lentamente a él y detuvo el puño de Ichigo con su mano. Ichigo volteo furiosamente a mirarlo y se encontró con los ojos inexpresivos de Byakuya

- basta Kurosaki, si sigues así lo mataras – le dijo mirando al hombre –

- ¡esa es mi intención, idiota! – le grito

- que harás si le matas… tan solo empeoraras las cosas, déjame encargarme de esto – dijo Byakuya soltándolo.

El hombre en el suelo de revolcaba en el suelo de dolor, su nariz estaba fracturada y no dejaba de sangrar, decía una y otra vez el nombre de Rukia. El nombre de ella en aquella asquerosa boca. De pronto todo pensamiento fue despejado por un grito proveniente de los labios de su amada. Corrió en su auxilio, ella estaba en un rincón gritando fuertemente.

- R-Rukia-chan por favor cálmate – decía Ukitake tomando su mano –

-¡no me toques! – gritaba aterrada y llorando - ¡No!

Se levantó y empujo a Ukitake, luego de eso comenzó a correr fuera de la casa, se encontró con Byakuya y se detuvo, este miro su rostro, desesperado, aterrorizado. Un miedo inexplicable. Ella le miraba mientras brotaban lágrimas de sus ojos, vio al suelo y lo miro, este correspondió la mirada.

- ¡Rukia! – Grito el hombre - ¡ven, hija mía! ¡Ven!

Ella miraba aterrada y comenzó a correr fuertemente, Ichigo salió de la casa y fue tras ella. La había encontrado, no quería perderla nuevamente, esta vez no la perdería.

- ¡Rukia! ¡Deja de correr! – Le gritaba pero la chica no le respondía - ¡maldición, Rukia!

Comenzó a correr más rápido y le atrapo la mano, haciendo que ella se detuviera y volteara a verle. Le miro aterrorizada, comenzó a forcejear y a gritar. Él tironeo su brazo y la atrajo hacia él. La abraza fuertemente, mientras que ella le golpeaba fuertemente. No quería soltarla, quería ayudarla. Realmente no sabía que sucedía con ella.

- Rukia… tranquila, estoy aquí – decía abrazándola más fuerte – estoy aquí para ti… por ti.

- ¡suéltame! – gritaba ella –

- ¡no lo hare! ¡Así que cálmate! – Dijo fuertemente – nunca harás que me aleje de ti, Rukia moriré a tu lado así que acostúmbrate a tenerme a tu lado…

Ella comenzó a calmarse. SU pesar era enorme y vagamente había olvidado cosas y a gente por su miedo… y él…

"- dejara de llover Rukia, te prometo que dejara de llover para los dos."

Movió lentamente sus brazos hasta abrazarlo, sus ojos no se movían a ningún lado… estaban mirando un punto fijo… que era el pecho del chico. Cerró lentamente los ojos e inhalo lentamente sintiendo el perfume de Ichigo, suspiro silenciosamente y lloro de nuevo. Lo abrazo más fuerte.

- Rukia… -

- I-Ichigo… - dijo temerosa – t-tengo miedo… - dijo cerrando los ojos más fuerte, buscando un alivio…

"-¡Rukia, Hare que te enamores de mi sin importar que!"

- e-eres increíble… -dijo con una leve sonrisa –

- ¿sí? Lo se… espera ¿porque? –

- porque… al parecer me estoy enamorando de ti – dijo sonrojada y abriendo los ojos –

-¿Qué aun con eso? – Dijo alejándola – no seas tonta

-¿eh? – le miro sorprendida-

- no estas enamorándote de mí – respondió acercándose a su oído – tu ya estas enamorada de mí, Rukia.-

-¿Qué? – articulo la muchacha.

Pero antes de poder refutarle lo que había dicho el muchacho había tomado su cintura y había llevado los labios de ella a los de él. Ella poso sus manos en el pecho de él y así se quedaron un momento. Ichigo se separó lentamente de ella.

- Ichigo… - dijo ella en un suspiro –

- nada de Ichigo. Rukia… - hizo una pausa – me alegro que estés bien… si algo te hubiera pasado jamás me lo hubiera perdonado… - dijo abrazándola – jamás… porque…

- no quiero perderte – dijo completando la frase – nunca Ichigo.

- nunca…

A lo lejos Aizen los miraba con una sonrisa en sus labios, haciendo que se alejara lentamente.