Ya habían transcurrido algunas semanas desde aquella mudanza que sólo lo había empeorado todo, y las cosas ya comenzaban a retomar su rumbo, volviendo a la normalidad. Los guerreros en su lugar y sus esposas en otro, tal y como lo demandaba la separación.

Número dieciocho corría de un lado a otro atendiendo los pedidos de los clientes. El trabajo en aquél bar se había vuelto aún más tedioso e insoportable después de la petición que le hizo a su superior: horas extras para un aumento de salario. No tenía otra opción, era su deber asumir la cruda responsabilidad económica y velar por el bienestar de su hija. Krilin no le daba un solo centavo.

Agotada, recobró el aliento para coger un par de bebidas alcohólicas y llevárselas a los estúpidos clientes que no dejaban de echarle el ojo. En el trayecto, unos brazos la rodearon.

_ Hola preciosa – Era el sujeto con quién se encontraba saliendo desde hace semanas; su pretendiente - ¿Estás ocupada?

_ Sí…

_ No te quitaré mucho tiempo, sólo vengo a hacerte una invitación

_ ¿Para qué?

_ Quiero cenar contigo esta noche porque tengo algo muy importante que decirte

_ ¿Importante?

_ Así es. Esta noche lo sabrás – El sujeto se despidió con un beso en la mejilla. La rubia tragó en seco temiendo que ese "algo importante" fuera una propuesta de compromiso o algo parecido.

Mientras tanto

Un atolondrado pero poderoso guerrero ingresaba a su lugar de trabajo con su peculiar sonrisa y su característico cabello alborotado. Sus colegas sólo ladeaban con la cabeza al verle, no comprendían cómo el saiyajin siempre se encontraba de buen humor. En el trayecto, las mujeres del lugar suspiraban por él al verle pasar, algunas se lanzaban a sus brazos ante el irresistible y agraciado "Doctor Goku" otras simplemente le coqueteaban de una manera más discreta, a través de un guiño o una sonrisa.

_ Hola – El susodicho saluda a su secretaria personal, sacudiendo una de sus manos

_ Doctor Goku, debo informarlo de algo – Sentencia – Dentro de su oficina se encuentra su esposa y está escondida

_ ¿De veras? – Este sólo rascó de su alborotada cabellera - ¿Y qué hace allí dentro?

_ Planea vigilarlo, y hasta me sobornó con dinero cuando la descubrí

_ Ya veo. Gracias por decírmelo

Era cierto, entre las cuatro paredes que conformaban la oficina del guerrero se encontraba Milk; no halló mejor escondite que detrás de una estantería. Planeaba escabullirse durante el horario de trabajo de su esposo para averiguar si este continuaba siéndole infiel; tal vez había cambiado, como se lo había prometido. Sin embargo, comenzaba a sentirse culpable, no era bueno espiar a las personas y pensó en huir en ese instante, pero al ver el picaporte de la puerta girar, supo que ya era demasiado tarde.

Un temeroso Goku ingresa al lugar. Miró de un lado a otro, sin lograr encontrarla. Aún sin verla, olía su presencia. En fin, no iba a encararla, tenía una mejor idea. Por lo que se encoge de hombros y se dispone a trabajar de una vez.

_ Doctor Goku, usted es el mejor cirujano de la ciudad. Mis amigas me lo han recomendado – Hablaba una mujer joven – Quiero someterme a una cirugía

_ Claro, qué deseas

_ Implantes de busto y glúteos

La desconocida comenzó a desvestirse para que el cirujano que tenía en frente procediera a examinarla, tomarle las medidas y todas esas cosas. Mientras que, detrás de la estantería, Milk lo veía todo; y eso, Goku lo sabia.

_ Bien, Doctor. Proceda – Dijo la mujer desnuda frente a él

_ ¡Señorita, cúbrase por favor! – Exclamó el guerrero al instante

_ ¿Cómo dice?

_ ¿Qué no sabe que soy un hombre casado? – Comenzó a decir, simulando sentirse ofendido - El único cuerpo desnudo que debo de apreciar y tocar, es el de mi esposa

_ Pero doctor, si me va a operar debe tocarme y verme desnuda. Es su trabajo

_ No puedo ver, no puedo ver esto – El saiyajin cubrió sus ojos con ambas manos – Póngase toda la ropa, por favor

Milk maldijo su mala fortuna en ese momento. Era obvio que Goku se había enterado de que ella se encontraba allí.

_ Yo amo a mi esposa – Comenzó a decir, para luego coger un portarretratos de una fotografía familiar - ¿lo ve, lo ve? Ella es, esta de aquí – Señaló con un dedo en la fotografía – La amo en verdad y nunca la he engañado en mi vida ni lo volveré a hacer

Goku era un pésimo improvisador…

_ Qué extraño, tenía entendido que usted era todo un mujeriego

_ Uh, mire la hora – Fue lo único que Goku atinó a decir después de lo anterior – Ya es hora de que se marche, tengo muchos pacientes. Adiós…

Goku toma de ella y la guía forzosamente hasta la puerta, se despide con cortesía, le agradece su visita y luego, le cierra la puerta en la cara.

_ Bien, doctor Goku. Iré con otro cirujano – Decía la mujer desde el otro extremo de la puerta – Pero no comprendo, mis amigas me dijeron que usted era todo un caballero, y que hasta se había acostado con ellas.

Lo anterior logró ponerle los pelos de punta. El saiyajin tragó en seco, deseando desde el fondo de su alma que su esposa no haya oído dicha confesión.

_ ¡Ajá! ¡Te atrapé, maldito infiel! – Milk sale de su escondite y le señala con un dedo – ¿Crees que me tragué todo ese espectáculo? Sé que tu secretaria me delató y todo esto que acabas de hacer no fue más que una actuación de parte tuya

_ Milk, pero que cosas dices – Este reía y acariciaba su nuca de forma nerviosa

_ ¿Y así dices amarme? Continuas engañándome al igual que los años anteriores. ¡Degenerado! – Fueron sus últimas palabras antes de caminar hacia la puerta, Goku le toca el hombro para impedir su salida

_ No me toques…

Abandonó la oficina no sin antes azotar la puerta con fuerza. Comenzó a caminar por los pasillos del lugar, pisando el suelo con brusquedad como muestra de su enfado. La infidelidad dolía; dolía de tal manera cómo la primera vez.

_ ¡Milk! – El guerrero corría tras ella

_ ¡Me mentiste, una vez más!

_ Milk, por favor no alces la voz, aquí no...

_ ¡Canalla! – Gritó. Aquel bramido hizo eco por todo el lugar - ¡No me voy a acostar contigo nunca más en la vida, no importa cuanto me supliques! ¡No voy a hacerlo! ¡Quédate con tus mujerzuelas y tus amigotes de Kame-House!

Dicho esto, su silueta se perdió en el trayecto. Goku tragó en seco, sus mejillas fueron invadidas por un caluroso rubor al ver a todos sus compañeros de trabajo clavándole la mirada. Deseaba enormemente huir por medio de la tele-transportación

Mientras tanto en ciudad Satán, Gohan aterrizó en aquel lugar que alguna vez fue su hogar ha pesar de que nunca se sintió parte de él; la mansión de su dulce suegro, el aclamado Mr. Satán. El día de hoy llevaría a Pan a la escuela, ya que, su esposa le había estado insistiendo hasta el cansancio a través del teléfono que debía compartir tiempo en familia, de padre e hija.

Al ingresar a la residencia se topó de frente con quién menos deseaba ver, su encantador suegro "el salvador del mundo" Gohan le saluda por cortesía, este pasa de él sin más, sin devolverle el gesto.

_ Qué haces aquí en mi casa

_ Vine por Pan; y también me da gusto verlo, señor. Que tenga un buen día

_ Ni pienses qué volverás con mi hija. Que alguien como tú se separara de ella es suficiente humillación, ya la humillaste bastante; y encima de todo, abandonaste a mi nieta

_ Yo no he abandonado a Pan, señor. De todas formas, no discutiré esto con usted

_ Bien. No te quiero cerca de mi hija; entiéndelo, no estás a su altura y nunca lo estarás.

_ Si, señor…

El hombre mayor le da la espalda dando por terminada la conversación, Gohan sólo frota sus sienes y continua su camino.

_ Vaya, no creí que vendrías. Después de suplicarte unas cien veces, decides aparecer…

Gohan voltea topándose con su mujer, se encontraba recargada en la pared, de brazos cruzados y con una mirada no muy amigable.

_ Hola Videl…

_ ¿Te vistió tu mamá? – Preguntó en tono burlón, mirándole de pies a cabeza.

_ ¿Lo ves, Videl? – Comenzó a decir, ya agotado– Esta es la razón por la cual no me gusta venir aquí. Tú, junto a tu padre, me hacen perder los estribos.

_ ¿Mi padre? ¿Qué tiene que ver mi padre?

_ Me topé con él en la entrada y me atacó verbalmente, como de costumbre

_ Y qué quieres – Esta se encoge de hombros - ¿Qué te trate dulcemente como a las niñas? Eres un hijito de mamá, Gohan; y ya estoy harta

El susodicho observa a su mujer; tranquilo, paciente, sereno, como era su naturaleza. Sin embargo, está molesto. Aquellas palabras las oyó continuamente en el pasado, suspira agotado.

_ Iré por Pan…

_ Espera, quiero hablar contigo

_ Claro, te escucho

_ Ya que estamos separados y tenemos una hija, te corresponde darme un monto de dinero cada mes – Comenzó a decir Videl – Así lo indica la ley.

_ Por supuesto, y no tengo inconveniente. Dime cuanto necesitas

_ Un millón de dólares

_ ¿Qué? – Gohan abre sus ojos como platos - ¿Es en serio?

_ Esa es la cantidad de dinero que quiero

_ Videl, yo no tengo ese dinero...

_ Qué lastima. Intenta conseguirlo porque nuestra hija quiere un Lamborghini

_ ¿¡Qué?! – Exclamó- ¿Y para qué quiere un auto si ella puede volar?

_ Pregúntale – Respondió esta sin más, encogiéndose de hombros

Cuando el silencio invadió las cuatro paredes, Videl sonrió con malicia, saboreando la frustración que invadía a Gohan en ese momento. Estaba tan molesta por tener que rogarle que visitase a su pequeña y única hija, qué cualquier mal rato que podía hacerle pasar no bastaría.

_ ¡Papá, qué bueno verte! – Pan bajó apresuradamente por los escalones para lanzarse a los brazos de su padre

_ Hola cariño ¿Lista para ir a la escuela?

_ Si

_ Bueno, vámonos de aquí cuanto antes, por favor…

_ ¡Detente, Gohan!

Este voltea, haciendo contacto visual con su mujer una vez más

_ He decidido aumentar el monto a dos millones de dólares

_ ¡¿Qué?! ¿¡Por qué?!

_ Porque yo también quiero un Lamborghini

Mientras tanto….

En el laboratorio de Corporación Cápsula, la científica se encontraba trabajando en uno de sus tantos inventos y hastiada ya de tantos planos, fórmulas e instrucciones a seguir, decide descansar y encender un cigarrillo.

_ Mujer, la maldita maquina de gravedad se descompuso

_ ¡Vegeta! – Bulma se lanza a sus brazos – Mi amor, ¿Qué haces aquí?

_ Ya, ya, suéltame…

_ ¿Decidiste volver a casa?

_ En tus sueños

_ Comprendo, vienes a verme – Se quita las gafas, revuelve su cabello y muerde sensualmente su labio inferior, para luego desabotonar su blusa y enseñar sus senos

_ ¡No empieces, Bulma! – Exclamó irritado - ¡Ponte tu ropa!

_ Gay – Responde enfadada, cubriéndose - ¿A qué demonios viniste, entonces?

_ Ya te dije que la máquina de gravedad no funciona

_ Sí, lo sé. Yo misma la descompuse

_ ¡¿Por qué hiciste eso?!

_ Para fastidiarte, mi amor – Guiña un ojo, Vegeta rodó los ojos

_ Claro, no sé por qué me molesto en preguntar – Cuestiona. Era evidente que lo había hecho sólo para hacerlo enfadar - ¡Repárala, ahora!

_ ¡Tú a mí no me dices que hacer!

_ ¡Bien, haz lo que quieras! Le diré al vejete de tu padre que la repare

_ No lo hará, mi padre está muy molesto contigo desde que me abandonaste

_ Lo amenazaré de muerte, ya verás como cede – Dicha esto, le da la espalda para marcharse

_ ¡Espera, Vegeta! – Negándose a dejarlo partir, la científica se lanza sobre él, ahora el príncipe la tenía en sus brazos, cargándola

_ Bulma, quítate de encima…

_ Por cierto, ¿Qué haces con tu atuendo de guerrero? ¿Cuántas veces te he dicho que te pongas ropa normal? – Continuó regañándole, mientras que el príncipe sólo exhaló cabreado, resignándose a oír una vez más de su palabrerío. Esta mujer no hablaba, daba discursos.

_ ¡Oh Vegui, querido!

Vegeta maldijo desde el fondo de su alma. Ahí venía la loca de su madre; esta casa era un manicomio, no comprendía cómo pudo vivir allí tantos años.

((…))

Con el pasar de las horas, cayó la noche. El reloj marcaba las nueve y treinta y cierta rubia estaba hecha un manojo de nervios. Realmente temía que su pretendiente formalizara la relación que ambos tenían. Aún amaba a Krilin pese a su vagancia, holgazanería y su irritable forma de ser; y no quería alejarlo aún más amarrándose a un compromiso con otro tipo.

Número dieciocho les había pedido al clan de las separadas que la acompañara, quizá, el sólo hecho de que ellas interrumpiesen su privacidad con ese sujeto, eso evitaría que este le dijera eso tan importante que tenía que decirle. Por lo que ingresaron al restaurante vistiendo el atuendo adecuado para la ocasión, y en unas mesas más allá, se encontraba el tipo esperándole.

_ Por favor compórtense como personas normales aunque sea sólo esta noche ¿sí?

_ Tranquila, número dieciocho. Estarás orgullosa de nosotras

_ ¿Por qué? ¿Van a suicidarse?

Llegaron hasta la mesa del sujeto, tomaron asiento y se dispusieron a charlar abiertamente mientras bebían champagne. La cena venía en camino.

_ ¡Esto no es posible! –Número dieciocho se llevó ambas manos a la cabeza al avistar a los guerreros Z ingresando al lugar, y aún peor; Krilin venía con ellos – Oigan, miren allá – Susurró a sus acompañantes, mientras que su novio se encontraba demasiado ocupado hojeando el menú

_ Uh… ¿Ya viste quién viene con ellos?

_ Por supuesto, estúpidas. Por qué creen que me alteré

Los mencionados ingresaron al mejor restaurante de toda la ciudad, planeaban matar el hambre allí esta noche. El maestro Roshi había tenido un altercado en su cocina, quemando la comida por error y ya no quedaban provisiones, entonces no tuvieron otra opción que comer afuera.

_ Miren, son nuestras esposas, o ex esposas – Dijo Goku, señalando - ¡Hola chicas! – Saludó alegremente, sacudiendo sus manos en señal de saludo

_ ¿Qué hace mi mujer tomada de la mano con ese tipo? – Krilin apretó sus puños

_ ¡Hola, chicas! – Continuaba un insistente Goku- ¡Milk! ¡Bulma! ¡Videl! ¡Número dieciocho!

Mientras tanto…

_ Finjan no conocerlos – Advirtió la rubia en tono bajo

_ Claro, claro…

Las mujeres asintieron e instantáneamente, cogieron la carta del menú y cubrieron sus rostros.

_ ¿Conocen a ese sujeto? – Interrogó el novio de la rubia

_ No, nunca lo habíamos visto

_ ¿Y por qué menciona todos sus nombres?

_ Quizá es un brujo

El tipo enarca una ceja, número dieciocho ríe nerviosa y bebe de su champagne hasta el fondo.

_ ¿Qué les pasa? – Goku rasca de su cabellera algo confundido - ¿Por qué nos ignoran?

_ Ni idea – Responde Gohan, confuso

_ Mi esposa está tomada de la mano con otro, y ese otro no soy yo – Comenzó a decir Krilin – Creo que la perderé para siempre – Su voz se quebró, hizo un esfuerzo por no derramar lágrimas

_ Genial, ahora el enano va a llorar – Comentó Vegeta en pose de brazos cruzados

Mientras tanto…

_ Oh no, allí vienen…

_ Genial, genial, esto era lo único que me faltaba – Número dieciocho palmeó su frente. No comprendía qué pecado había cometido para que la vida la castigara de esta manera.

_ Hola – Saludaron los guerreros a coro, sin obtener respuestas. Ni siquiera un contacto visual

_ Hola, número dieciocho – Saludó un calvillo entre dientes

Era ilógico que te encontraras con tu cónyuge y actuar como si fueran unos completos desconocidos.

_ Buenas noches, señores – El novio de la rubia les devolvió el gesto, cordialmente – Perdonen, pero ¿Quiénes son ustedes?

_ Somos…

_ ¡Son los ex – esposos de las infelices! – Exclamó una exaltada rubia

_ Ya veo… Es un placer – Dijo el tipo sin más - ¿Nos acompañan a cenar? – Preguntó amablemente

_ Oh, amigo mío, has cometido un tremendo error – Le dijo Bulma al sujeto, por lo que la rubia le propinó una patada por debajo de la mesa - ¡Auch, me dolió! ¿Qué culpa tengo yo de la gran bocota de tu novio?

_ Por supuesto que cenaremos con ustedes, gracias – Respondió un sonriente Goku

Los guerreros tomaron asiento en la mesa esperando ansiosos al camarero para que tomase sus pedidos. Krilin no apartaba la vista de cierta pareja, su amada esposa con un ricachón entrometido. Los observaba fijamente con furor, parecía tener fuego en sus ojos.

_ Y dime, número dieciocho – Krilin se animó a hablar, simulando su enfado - ¿Desde cuando que tienes novio?

_ Llevamos saliendo un par de semanas – Responde el tipo ante el silencio de la rubia – Ella es todo un encanto, es tan tierna y dulce

_ ¿Lo dices en serio? – Los presentes no tardaron en pasmarse. Número dieciocho ¿tierna y dulce? Este tipo no tenía la menor idea de lo que estaba hablando.

_ Estoy completamente enamorado de ella – Dijo, para luego unir sus labios contra los de ella, sellando el momento con un cálido beso.

Continuaron besándose, el resto no tardó en fijar la mirada en cierto calvillo. Su expresión facial lo decía todo; se sentía subestimado, pisoteado, derrotado, aplastado como un insecto. Era realmente incómodo presenciar el acto.

_ Creo que comienzo a entenderlo todo – Comenzó a decir Goku, con una ceja alzada - ¡Claro! – chasqueó los dedos - ¡Este sujeto es el novio de número dieciocho!

El resto palmeó su rostro, el hombre más fuerte de todo el universo era un completo idiota.

_ ¿Qué pudo ver en él? – Susurró Krilin – Este hombre es horrible, es lo opuesto a lo que en verdad merece ella

_ Claro, y tú eres la octava maravilla del mundo – Comentó el príncipe de los saiyajins

_ ¡Goku, ayúdame, no quiero perder a mi mujer!

_ ¿Yo? Pero, no sé cómo podría ayudarte

_ Solo di cualquier estupidez que se te venga a la mente. Eres experto en eso, siempre dices incoherencias

_ ¿Qué pretendes, krillin? –Preguntó Milk- ¿Planeas arruinarles la noche

_ ¡Claro que sí! – Respondió irritado – Ella es mi esposa y pienso recuperarla

_ Pues, podrías comenzar por buscar un empleo ¿no? – Comentó Bulma

_ ¡Ah, ya cállense la boca!

_ ¡Es nuestra amiga y no permitiremos que arruines su cita!

Por supuesto que la mencionada pareja estaba tan ocupada a la par del beso, que ni se inmutaron de la conversación que estos mantenían.

_ ¿Qué se servirán esta noche? – Preguntó el camarero

_ Queremos todo lo que hay en el menú – Respondió Goku

_ Señor, debe haber un error. Es humanamente imposible que puedan digerir toda esa cantidad de comida

_ ¡Solo tráenos lo que te pedimos, humano despreciable! – Vegeta golpeó la mesa con un puño, provocando que los cubiertos, los platillos y todo lo que contenía la mesa volara al instante

_ ¡Bulma controla a tu esposo, por favor! – Exclamó Milk junto con Videl

_ ¡Vegeta basta ya, las personas nos están viendo!

_ ¿Y eso a mí que me importa?

_ Señor camarero, disculpe la actitud imprudente de nuestro compañero – Comenzó a decir Goku – Escuche, el sufre de… abandono. Su madre lo abandonó al nacer

_ Ay, Goku – El resto se llevó una mano al rostro

_ Está bien, comprendo. Enseguida traeré todo – Dijo el camarero sin más – Y tú, bajito – Señaló a Vegeta – No te quejes si tu comida viene con un escupitajo

_ Maldito terrícola, acabaré con toda tu descendencia si tocas mi comida. ¡Soy el príncipe de los saiyajins!

_ Basta ya, Vegeta…

_ ¿Te gustaría hacer algo más tarde?

El camarero miró directamente a Gohan, este solo miró de un lado a otro algo confuso

_ ¿Me hablas a mí? – Preguntó confundido

_ Claro, guapo

_ ¡Está conmigo! – Videl no tardó en defender lo que le pertenecía

_ Vaya, no sabía que tu hijo tenía ese tipo de preferencias, kakaroto

_ ¡Señor Vegeta!

_ Sabes, tú tampoco estás nada mal – Esta vez, el camarero centró su mirada en Goku, por lo que este escupió los trozos de pan de su boca

_ ¿Qué?

_ ¡Oye, este es mi hombre! – Exclamó Milk

_ Ni se te ocurra mirar a mi esposo – Advirtió la científica

_ Nah, los bajitos no son mi tipo

¿Cómo rayos se atrevía ese hombre a coquetear con sus esposos frente a sus narices? ¿Ellas estaban pintadas o qué? Esto no iba a quedarse así…

_ ¡Acabemos con él, en guardia! – Y sin importarles nada, las mujeres se lanzaron sobre el camarero para atacarlo. Nadie ligaba con sus esposos y vivía para contarlo.

_ Oigan, basta ya, deténganse, no es para tanto – Goku junto a Gohan intentaban detener el alboroto – Por favor, deténganse

_ ¡Siéntate Bulma, te ves ridícula! – Exclamó el príncipe

_ Ay no, ay no, ay no. Trágame tierra – Número dieciocho se encogió desde su asiento, avergonzada. Qué pensaría su pretendiente de la clase de amistades que ella tenía, sentía demasiada vergüenza. Krilin por otro lado rio complacido, sintiéndose satisfecho de que la cena de la pareja acabara arruinada.

_ ¡Expulsen a estas personas escandalosas! – Comenzaron a protestar los clientes de aquel restaurante - ¿¡Es que acaso nadie puede comer tranquilamente en este lugar?!

Minutos más tarde, todos habían sido expulsados del lugar de manera bochornosa y ya regresaban a sus respectivos destinos después de haberse disculpado con la pareja, a excepción de Krilin; después de todo, les habían hecho pasar un mal rato y habían arruinado por completo su cita.

_ Mi amor – Comenzó a decir la rubia - ¿Qué era eso tan importante que tenías que decirme?

_ Ya se me olvido

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¡Hola lectores! Primero que todo lamento mucho en haber tardado en publicar, usualmente no demoro tanto con mis actualizaciones pero la universidad me consume de una manera infernal.
¡Gracias a todos por leer y dejar sus comentarios! Besos y abrazos, nos leemos pronto.