¡Hola!

Bueno, parece que encontré un poco de inspiración antes de terminar los exámenes. Traté de hacer mi mejor esfuerzo con este cap, pero no me maten por el final, hay cosas que necesito que pasen para que esto funcione. En fin, les dejo la conti y espero la disfruten.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Capitulo 11: Fuertes son los rumores

Hinata aún esperaba una explicación sentada arriba de la cama y cubriéndose sus enormes pechos con ambas manos, cosa que de pronto Naruto no podía dejar de admirar. Vaya que eran grandes, tanto como nunca antes había visto.

—¡Eres un pervertido! –gritó la chica totalmente sonrojada al darse cuenta de cómo él la estaba viendo. Tomó una sábana blanca y con ella se cubrió más, para así evitar toda posibilidad del rubio de ver sus "encantos femeninos" —. ¡Deja de verme el pecho y dime donde has dejado mi ropa, animal!

—A ver, a ver –Naruto frunció el ceño, ya harto de ser insultado por esa chica sin motivo alguno. Se puso de pie, dejando ver su torso desnudo, lo que puso a Hinata todavía más roja, pues debía reconocer que jamás en la vida había visto a un chico con el torso desnudo. No sólo era virgen, sino que además era completamente mojigata, pues siempre había tenido un rencor especial hacia los hombres, sólo había uno que le interesaba, pero éste la trataba como si fuera una niña. Por otra parte, Naruto la miró de mala gana —, yo no te he hecho nada, ni tengo tu ropa tampoco –dijo cruzándose de brazos.

—¿Y entonces cómo es que estoy en tu departamento y en tu cama? –cuestionó ella —. Reconócelo, eres un depravado sexual y trataste de hacerme algo, sino, yo estaría en mi casa y no aquí.

—En lugar de insultarme deberías darme las gracias –masculló el rubio, tomando asiento en el extremo de la cama que ella no ocupaba —. Anoche estabas borracha y no logré despertarte, por eso te traje aquí. No sé como te has quitado la ropa, pero no fui yo, ni siquiera te toqué.

—¿Eso es verdad? –lo miró incrédula por un momento, tal vez había exagerado un poquito las cosas y se había comportado fuera de lugar empujándolo de la cama y gritándole que era un violador, después de todo él la había ayudado mientras estaba borracha, pues no se acordaba de haber salido del departamento de Matsuri en ningún momento. Tal vez, si se hubiera quedado sola podría haberle pasado cualquier cosa, como que la violaran de verdad.

En serio le debía una a Naruto, además de una buena disculpa.

—Yo… –bajó la mirada, esto era demasiado difícil, un golpe para su orgullo —. Yo lo siento –suspiró —, y gracias por… ayudarme.

Al principio Naruto se sorprendió, no creyó oír un "lo siento" seguido de un "gracias" salir de los labios de Hinata, y menos dirigidos a él, pero había sucedido, no lo imaginó para nada y en cierta forma aquello le dio gusto, haciéndole aparecer una pequeña sonrisa.

—Acepto tus disculpas –dijo aún sonriendo, sabiendo que el orgullo de la Hyûga había sido tremendamente herido.

Pero las cosas realmente no acababan ahí.

—¡Nii-chan, que bueno que despiertas…! –la voz de la rubia se cortó a la mitad de la frase al haber abierto la puerta, quedándose con la boca abierta al descubrir a ambos jóvenes semidesnudos en el cuarto, sobre la cama, y aunque estaban alejados entre sí, ella podía perfectamente imaginarse que antes estuvieron muy cerca —. Y-yo… lamento interrumpir –avisó, cerrando la puerta.

—¡Naru-chii! –exclamó Naruto, sin darse cuenta de que su rostro estaba levemente colorado.

Por otra parte, Hinata no deseaba otra cosa que no fuera ser tragada por la tierra, jamás esperó vivir una situación así… ¡Quería enterrarse viva!

—¿Por qué me pasan estas cosas a mí? –se preguntó.

*• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• -

—No te rías, ya te he dicho que ella y yo no hicimos nada de lo que estás pensando –aseguró Naruto a su hermana menor, quien no paraba de hacer todo tipo de bromas acerca de lo que había visto por la mañana en el cuarto del rubio, afirmando que jamás volvería a entrar sin tocar primero.

—Puedes decir lo que quieras, pero es imposible negar lo que vi, ambos estaban casi sin ropa… ¿Es que acaso estaba empezando y los interrumpí?

—¡Ya te dije que no! –le gritó Naruto, bordo de la ira —. ¡Esa mujer tonta ni siquiera me gusta, es demasiado fea y grosera, no sabe conducir y además es una histérica! ¡Cree que puede mandar a todo el mundo y encima me odia por no sé qué! ¡Es una tonta y torpe que sólo vive cayéndose al suelo! ¡La odio!

—Pues parecer conocerla muy bien –volvió a burlarse Naruko, esbozando una pequeña y alegre sonrisita —. Ay el amor, es a veces tan ciego que ni uno mismo lo ve.

—¿Qué insinúas? –Naruto arqueó una ceja, confuso y algo molesto.

—Nada hermano, sólo que creo que es hora de irme, mamá y papá han quedado de enseñarme algunos de los puestos de la empresa, creo que comenzaré a trabajar ahí –la chica se puso de pie y se alejó hacia la puerta, no sin antes coger su bolso. Naruto frunció el ceño al ver que ella llevaba puesto un vestido demasiado corto, odiaba admitir que ella ya no era una inocente jovencita, ese Sasuke… cuanto deseaba matarlo ahora al recordar como los encontró aquella vez.

—Ah, pensar en esto no me será de ayuda… –se revolvió la cabellera —. Tonta Hinata… se desnuda ella sola y me culpa a mí, como si yo quisiera ponerle las manos encima a una mujer tan insípida.

*• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• -

Hinata se encontraba en el baño de su habitación, en donde había un enorme jacuzzi que cubría todo su cuerpo. Había recordado que fue ella misma quien se quitó su ropa debido al calor y la borrachera, aunque de todos modos, Naruto era un idiota y según ella, tenía la culpa de todo.

—Lo odio, lo odio tanto… –murmuró para sí, dándole golpecitos al agua y haciendo que la espuma saltara sobre su cabello.

Después de terminar su baño, salió del agua y se cubrió el cuerpo con una toalla blanca, justo al momento en el que oía como su celular comenzaba a sonar.

Corrió sin ponerse sandalias hacia su habitación, tomando el teléfono inmediatamente.

—¿Bueno? –respondió, sin poder evitar formar una sonrisa —. ¡Sasori-kun, claro que me gustaría mucho verte! –dijo emocionada, no podía creer que ese chico especial, el que hacía latir su corazón, la estuviera llamando porque quería verla.

Esta debía ser una señal del cielo, ¿no?

*• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• -

Sasuke estaba temprano en la oficina como siempre, aunque fuera un parrandero y se hubiese hecho conocido por sus escándalos –como Naruto–, en realidad era bastante responsable con el trabajo, al contrario de su amigo rubio. Sasuke provenía de una familia multimillonaria, especializada en el negocio de la seguridad. Sus padres poseían una empresa famosa y llena de ingresos, pero él mismo había decidido no trabajar con ellos cuando se enteró de que quien estaría a cargo de todo sería su hermano mayor y no él. Prefirió dejar a su familia de lado y se integró a la empresa de publicidad Namikaze-Uzumaki.

Soltó un suspiro y se llevó las manos a los bolsillos al pensar en lo que había vivido anoche. Nuevamente se encontró con Sakura, en la fiesta que había dado Gaara en su casa. No tenía idea de que la chica fuese amiga de la esposa del pelirrojo; el mundo era en verdad pequeño. A pesar de que sólo habían hablado sobre cosas de la escuela y los tiempos en los que solían ser amigos, la pasó muy bien a su lado, cosa extraña tomando en cuenta que jamás le había interesado hablar con las chicas.

—¿Pensando en tu siguiente conquista? –se oyó una voz femenina bastante conocida para Sasuke. Hace tiempo había tenido muchos problemas con Naruto por causa de esa chica, aunque más bien todo fue su propia culpa, pero ella siempre estuvo directamente involucrada.

—Naruko –dijo volteándose lentamente, encontrando a la joven Namikaze con una brillante sonrisa en su rostro. Era curioso, la última vez que le vio, antes de que ella se fuera de Japón, sólo había lágrimas en su cara, era extraño que ella volviera a sonreírle de esa forma —. ¿Tú de nuevo por aquí?

—Esta es la empresa de mis padres, ¿lo olvidas? –respondió la rubia —. Además, también trabajaré aquí a partir de hoy, ¿no te parece una buena idea?

—Claro que no –respondió Sasuke con el ceño fruncido, mirándola detenidamente —. Naruko… ¿No me odias?

La chica le regresó la mirada fija, tan fija que por un momento Sasuke sintió que se le helaba la sangre, pero a los pocos segundos ella nuevamente mostró esa sonrisa.

—Te odiaba hace tiempo, pero ya no –reconoció ella —. Te guardaba un gran rencor, hasta que me di cuenta de que no merecía sufrir por ti.

—Eso duele en cierta medida –dijo el azabache —, pero me alegra que estés bien.

—Lo mismo digo –Naruko sonrió más ampliamente. Para Sasuke era un alivio que las cosas hubiesen resultado así, él realmente había hecho mucho daño a esa chica y no creía justo que ella siguiera sufriendo por él, pero por suerte nada era como creía —. Por cierto Sasuke –comentó Naruko, poniendo de pronto una sonrisa maliciosa —. A que no sabes lo que vi esta mañana en el departamento de Naruto.

—¿Qué viste? –se interesó el moreno.

—Te sorprenderás –aseguró la Namikaze.

*• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• -

Naruto estaba paseando por la ciudad en su auto, usando como siempre los lentes negros que cubrían sus ojos azules y dejando que el viento revolviera su rubia cabellera. Como hoy era día domingo no pensaba ir a trabajar, eso se lo dejaba a los trabajólicos como Sasuke, o como sus padres, o como Gaara. Realmente prefería relajarse un poco con alguna amiga, pero ahora mismo no sabía a quien llamar.

—Cielos, que aburrimiento –se dijo soltando un suspiro. No podía ser real, él era Naruto Namikaze, y aún así no tenía nada que hacer aquel aburrido día. ¿Qué le pasaba al mundo?

Dobló por una esquina, para llegar a una calle en donde había un café al aire libre muy bueno, que además contaba con bellas meseras; seguro eso le distraería un poco. Condujo hasta casi llegar al café, pero una vez que lo divisó, también divisó algo más.

Su vecino Sasori estaba sentado en una de las mesas, mientras que junto a él, acababa de sentarse el ser más molesto que había conocido en toda su vida: la odiosa de Hinata Hyûga.

—¿Pero qué? –se preguntó con el ceño fruncido. No es que realmente le importara lo que hacía Hinata, pero no podía dejar que alguien que supiera de su compromiso con ella le llamara cornudo al verla en una cita con otro hombre. Pero… ¿Realmente aquello era una cita? La pregunta retumbaba en su mente una y otra vez, hasta que vio como el pelirrojo tomaba las manos de la joven de ojos perlas y ésta le sonreía dulcemente. Eso definitivamente tenía que ser una cita. Esa descarada de Hinata Hyûga se hacía la muy santa y tenía su propio tejado de vidrio, ¿no? Pero ya iba a ver que nadie se burlaba de él; Naruto derrocaría su tonta cita y le haría ver que no se le debía subestimar.

Sin detenerse a pensarlo estacionó su auto cerca del café, en una zona habilitada, entonces se acercó y se sentó en un puesto moderadamente alejado, desde el cual podía ver todo lo que sucedía, pero desgraciadamente no podía oír. Agarró la carta con sus manos e hizo como que estaba leyendo el menú, pero a través de él, se ponía a espiar la "cita" de su prometida.

—¿No crees que exageras un poco? Realmente no he cambiado mucho desde aquella época –dijo la ojiperla con las mejillas levemente encendidas. Siempre que estaba con él actuaba con tal naturalidad, que hasta parecía que siempre fuese así de delicada y dulce, aunque claro, el chico no sabía nada de su oscura personalidad.

—Claro que sí, si eras sólo una niña y ahora eres toda una mujer –dijo el pelirrojo con galantería. Solía ser así con todas las mujeres, para él todas merecían respeto, por ende, a veces parecía que estaba coqueteando cuando realmente no era así —. En fin, hace poco he hablado con tu primo, me dijo que te habías comprometido, pero no dijo con quien.

—Eh… e-eso no es… es decir… n-no es que me haya comprometido –trataba de explicar Hinata con nerviosismo, sin hallar las palabras para salir bien librada de esa situación. Ella no quería que Sasori se enterara, ¿pero por qué su primo era tan bocón? —. Neji nii-san, seguro que voy a matarte… –pensó su sádica personalidad, pero por fuera, sólo puso una dulce sonrisa —. La verdad es que ese compromiso no fue con mi consentimiento, mis padres lo habían decidido por mi hace tiempo, y la verdad esa persona no me agrada, pero no hay nada que pueda hacer contra ello, al menos en mi situación actual.

—Entonces supongo que te casarás.

—Pues sí… eso creo –respondió Hinata bajando la mirada, dejando ver la tristeza en sus ojos.

Desde el punto de vista de Naruto, aquella expresión era sin duda la más hermosa que había visto en el rostro de Hinata. Podía ser una mujer histérica y neurótica, ¿pero por qué cuando estaba tranquila era tan bella?

¿Qué te está pasando Naruto Namikaze? ¿En que idioteces estás pensando? –se preguntó a sí mismo —. Esa mujer… ella no es nada guapa, es una insípida solamente –recordó. Definitivamente no podría mirar a Hinata con otros ojos ni en un millón de años.

—Pero no debes sentirte así –habló Sasori a Hinata, tratando de animarla al ver que había cometido una imprudencia al hablar de ese tema, pues parecía afectarle demasiado —. Piensa en que tal vez puedas llegar a amar a esa persona, uno nunca sabe las vueltas que puede dar la vida.

—¿Qué? –cuestionó la ojiperla —. ¿Amar a esa persona? –se rió —. En ese caso preferiría enamorarme de un cavernícola, es más educado que él.

En su puesto, Naruto estornudó sin razón aparente.

—¿Es en serio? –Sasori rió ante el comentario de Hinata, le pareció muy gracioso oírla hablar así, cuando ella siempre era una persona seria y recta, no era capaz de insultar ni a una mosca que le estuviera molestando —. En verdad debe ser una persona horrible como para que le odies tanto, aunque lo envidio, creo que nunca has hablado de mí con tanta pasión en tu mirada.

—S-Sasori-kun –dijo la chica en tono de regaño y con las mejillas encendidas de rubor.

Por otro lado, Naruto volvió a estornudar.

—¿Qué le pasa a este clima? –se quejó con el ceño fruncido. En ese momento se le acercó una mesera a tomar su orden, pero como él estaba distraído no lo había notado aún.

—Disculpe señor –dijo la chica de largos cabellos anaranjados —. ¿Está listo para ordenar? –le preguntó, obteniendo la atención de él. Al ver su cara le reconoció enseguida, después de todo habían pasado un par de buenas noches juntos —. ¡Pero si es Naruto-ku…! –no alcanzó a terminar la frase cuando el rubio la agarró y le tapó la boca para que se quedara callada, sino, lo habría delatado espiando a Hinata.

—Shh –le hizo un gesto con el dedo índice —. No te atrevas a decir mi nombre, Sasame-chan, Si haces lo que te digo te prometo una enorme propina, pero ahora haz como si no me conocieras.

—¿Pero por qué debo hacer eso Naruto-kun? –se quejó la chica con el ceño fruncido, aunque hablando con la voz baja —. No te entiendo.

—Sólo hazlo –le ordenó Naruto.

—Lo haré con una condición –dijo entonces ella, con una sonrisa algo maliciosa. Hace un tiempo que no veía a Naruto y ahora que él había ido al café por su propia cuenta, de pronto le habían dado muchas ganas de compartir una velada con él —. ¿Qué te parece si salimos esta noche?

—¿Esta noche? –repitió el rubio pensativo. La verdad era que no tenía nada que hacer y le hacía falta una buena sección de sexo para olvidarse de todos sus estúpidos problemas. ¿Por qué no compartirla con Sasame? Después de todo era realmente linda —. Como tú quieras –no le quedó más opción que sonreír coquetamente, aprovechando de darle una palmada en el trasero a la joven mesera —. Ahora, tráeme un refresco y ya arreglaremos lo de esta noche.

—A la orden señor –dijo Sasame con una enorme sonrisa, haciendo como si Naruto fuese un cliente normal, aunque para ella no era así.

En la otra mesa Hinata y Sasori seguían hablando, ahora nuevamente se encontraban riendo y eso comenzaba a irritar a Naruto, aunque no sabía muy bien por qué. La verdad era que Hinata nunca le había sonreído de esa manera y en cierta medida sentía un poco de envidia de Sasori, ella se portaba tan dulce frente a él, mientras que con su persona destellaba chicas de odio. Detestaba admitirlo, pero le hubiese gustado que por lo menos una vez Hinata le hubiese sonreído así.

—Pero realmente ella no me interesa –susurró para sí —. ¿Entonces que hago aquí espiando su cita con otro? –la pregunta pareció golpear algo en él, algo que le hizo entrar en razón, por lo que se levantó de pronto y salió del café, pasando de largo a Sasame, quien venía con el refresco.

—Pero Naruto –se quejó ella.

—Me tengo que ir, más tarde te llamo para lo de la noche –le avisó, desapareciendo de la vista de la peli naranja, quien se quedó viéndole hasta que ya no estuvo.

—¿Pero que le pasa? –cuestionó confusa.

Hinata de pronto sintió un escalofrío y se volteó, pues tuvo la sensación de haber estado siendo observada por algún tiempo; sin embargo, no vio nada sospechoso, así que volvió a mirar a Sasori.

—A todo esto ¿Para que era que me llamaste? –le preguntó con su tierna sonrisa, esa que la hacía lucir un poco tímida y bastante adorable.

—Oh, sí –dijo el pelirrojo, como recordando algo de pronto. Metió la mano en la bolsa de su saco, ya que vestía de oficinista, sacando de ahí una fotografía. En ella aparecía Hinata de pequeña, acompañada de su primo y también de su madre —. Dejaste esto en mi casa hace mucho tiempo, siempre quise devolvértela, pero no tenía como comunicarme contigo ni con Neji. La he guardado durante todos estos años desde que la olvidaste, pero ahora que nos vemos otra vez ya puedo devolvértela, sé que debe ser importante para ti.

—Esto foto es… –habló Hinata bastante sorprendida, sintiendo como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Habían pasado años desde que no veía esa imagen, había pensado que nunca más la volvería a tener enfrente —. Yo… creí que la había perdido para siempre…

—La dejaste ahí un día que Neji te llevó a jugar, no sé si lo recuerdes –se explicó Sasori —. La verdad es que por distintos motivos jamás pude dártela de regreso, pero me alegra haberlo hecho ahora.

—Muchas gracias Sasori-kun –dijo sinceramente la ojiperla, mostrando una sonrisa aún más grande que las anteriores. Aquella imagen significaba demasiado para ella, porque había sido una de las pocas fotografías que se tomó con su mamá antes de morir, ese día la estaba llevando consigo en el bolsillo de su chaqueta y debió dejarla caer en casa de Sasori. Realmente estaba muy feliz de recuperarla, así que casi sin pensarlo, terminó por abrazar al chico cálidamente.

*• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• -

Naruto había conducido de regreso hasta su departamento, en donde pensó que estaría mejor y sería capaz de alejar esos estúpidos pensamientos respecto a Hinata Hyûga. Como la odiaba, la odiaba tanto que hasta pensaba en ella todo el día. Sabía que era una estupidez y por eso trataba de alejarla, pero mientras más lo intentaba más pensaba en ella.

—¿Qué rayos sucede conmigo? –se preguntó furioso —. Yo no debería… yo nunca he pensado tanto en una mujer como para llegar al punto de espiarla, en verdad esa tonta se está metiendo en mi cabeza fuertemente.

Se acercó al mini bar y se sirvió un trago, aunque aún fuese muy temprano de verdad lo necesitaba, es más, hasta pensaba llamar a Sasame para pasar un buen rato, sería la mejor solución para despejar su mente un rato de esa molesta Hinata. Sacó el celular de su bolsillo y justo cuando iba a llamar a la mesera, éste comenzó a sonar, mostrando en la pantalla que tenía una llamada de Sasuke.

—¿Qué hay, teme? –le contestó.

Escuché algo muy interesante hoy –se oyó la voz de Sasuke, la cual sonaba curiosamente… ¿Divertida? —. No sabía que harías el trabajo tan rápido Naruto, cuando dijiste que Hyûga caería rendida a tus pies pensé que sólo estabas alardeando.

—¿De que demonios hablas? –interrogó confundido. En verdad a veces Sasuke se pasaba de idiota, Naruto no lograba entender cual era el tema de la conversación que estaban manteniendo.

Hablo de que ya sé que dormiste con ella –respondió el azabache —. ¿Por qué no me lo dijiste personalmente? Aunque fuera humillante te habría dado mis respetos, ni siquiera yo pude tirármela.

—¿Qué? –volvió a cuestionar Naruto. No entendía como es que Sasuke se había enterado de eso, además, estaba malentendiendo las cosas; ese pervertido… Pero más importante que eso; ¿cómo rayos era que Sasuke sabía lo de él y Hinata? Pensó sobre ello unos segundos y fue cuando llegó a la respuesta: Naruko.

Naruto, debo colgar, pero espero que me cuentes todo lo que pasó con ella, ¿vale? –sin más Sasuke acabó con la llamada, dejando a Naruto desconcertado. ¿Pero que demonios…?

—Este idiota –se dijo para sí, aunque realmente ¿Qué importaba si alguien pensaba que de verdad se había acostado con Hinata? ¿Daba igual no? —. Que me importa, que piense lo que quiera –murmuró.

*• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• - _ -•**• -

Al día siguiente, cuando Hinata entró a la oficina para comenzar con su trabajo, se dio cuenta de que todos la estaban mirando. No quiso darle importancia al asunto y decidió seguir hasta su oficina, después de todo la gente siempre la miraba.

—Ahí está –susurró una empleada, y aunque Hinata la oyó trató de ignorarla.

—Es increíble que una mujer tan fácil vaya a casarse con Naruto-sama –dijo otra, provocando que el ceño de la ojiperla se frunciera. ¿Y ahora que les pasaba a esas ofrecidas de la empresa? Era obvio que ellas sólo trabajaban ahí porque creían tener una oportunidad con el hijo del dueño. Pero que mujeres más patéticas.

Sólo ignóralas Hinata –trató de convencerse, después de todo no valía la pena gastar su energía con tales mujercitas.

—¡En verdad es una mujer descarada para presentarse aquí después de lo que hizo! –se atrevió a exclamar una de ellas, agotando toda la paciencia de la que se había armado la ojiperla. Ésta le miró de mala forma, pero a la mujer no le importó, parecía sentirse poderosa frente a alguien que estaba muy por encima de ella, cosa realmente temeraria de su parte.

—¿Se puede saber que pasa con todos ustedes? –cuestionó enojada —. ¿Quiénes se creen para murmurar sobre mí como si no las estuviera oyendo?

—Me preguntaba si Hinata-san ya habría visto el tablón de anuncios –dijo la misma mujer que hace rato la había insultado, mientras se limaba las uñas despreocupadamente —. Realmente debe sentirse feo ser así como tú –le sonrió sínicamente.

Hinata la ignoró y se dirigió al tablón de anuncios, descubriendo con horror una noticia que la dejó impactada.

Había pegado un mensaje con una foto de ella abrazándose con Sasori, ayer en el café, mientras que al lado salía una foto de Naruto solo. Acompañando a esto, había unas enormes letras dando el pie a la noticia: "Después de pasar su primera noche juntos como pareja, Hinata-san ha sido descubierta engañando a Naruto-sama. ¿Es posible que una mujer sea tan descarada como para hacer algo así?"

Había más cosas ahí escritas, pero la Hyûga no pudo seguir leyendo, estaba realmente furiosa. Ahí decía que se había acostado con Naruto y encima había tenido la desfachatez de irse con otro luego de eso. ¡¿Pero que mierda era esa? Seguramente el estúpido de Naruto había esparcido esos rumores, y respecto a su foto con Sasori… realmente no importaba como la obtuvieron, seguro también era cosa del imbécil ese. ¡Es que iba a matarlo en cuanto le viera!

—Es Naruto-sama –se escucharon algunas voces.

Hinata se volteó totalmente iracunda, dispuesta a reclamarle por aquellas estupideces, sin embargo, cuando el rubio se apareció frente a ella y fue capaz de ver el tablón de anuncios, se quedó tan perplejo como su persona.

—¿Qué es eso? –preguntó con los ojos muy abiertos.

—¿Acaso ahora vas a fingir que no lo sabes? –oyó preguntar a Hinata, provocando que se volteara a verla, sólo para recibir una fuerte bofetada de su parte, que prácticamente le volteó el rostro —. ¿Cómo te has atrevido a hacer algo así? ¡¿Cómo fuiste capaz de esto?

—¡¿Por qué tendría que…? –Naruto se cortó a media frase y olvidó toda su rabia al ver que los ojos de Hinata estaban llenos de lágrimas. De alguna manera, aquella imagen le causó dolor en el pecho, pero también le hizo sentir culpable, a pesar de que él no tenía nada que ver con esa cosa que estaba pegada en la pared, ni siquiera sabía quien lo había hecho y poco le importaba; sin embargo, al parecer para Hinata sí era importante.

Por su parte, ella arrancó el papel del tablón de anuncios, lo hizo una bola de papel y lo arrojó sobre Naruto, para después salir corriendo con dirección a su oficina, ante las curiosas miradas que no la abandonaban.

Naruto recogió el papel y volvió a abrirlo, mirando con rabia la imagen de ella y Sasori abrazados.

Nunca se había dado cuenta, pero los rumores podían hacer más daño del que se esperaba.

Hinata… –pensó en ese momento —. ¿Por qué me siento tan mal…? –y sólo pudo voltear su vista hacia el lugar por el cual ella había desaparecido, preguntándose una y otra vez lo mismo.

¿Podría ser que ella le preocupara?

Continuara…

00000000000000

Bueno, la gente mal intencionada nunca falta. ¿Pero quien creen que haya sido el responsable? ¿Habrá sido Sasuke? ¿habrá sido Naru-chii? ¿Otra persona tal vez?

Bueno, todo eso pronto lo sabrán. Hasta la otra conti ^^

¡Bye!