Cuaderno y Carta de divorcio

El sol comenzaba a salir en el horizonte se miraban los primero rayos de sol. Edward subió al cuarto de aquella mujer que no lo había corrido, cuando abrió la puerta de madera pintada de un blanco con pequeños adornos. Vio que no había nadie en la cama y que estaba perfectamente tendida cuando se escucho con más atención se dio cuenta de que su amante se bañaba. Aquel hombre entro en la gran habitación acostándose en la cama mirando el techo blanco, dio un suspiro de nostalgia.

No sabe cuánto tiempo estuvo mirando el techo. Hasta que una vez femenina lo saco de su pequeña burbuja.

-Edward, que te pasa estas arrugando mi ropa –dijo Tanya elevando la voz ligeramente

-lo lamento –dijo aquel hombre levantándose lentamente de aquella cama.

-Ya ves Edward arrugaste mi ropa –dijo enojada –muévete a planchármela –dijo tronando sus dedos.

-A mi no me des ordenes –dijo Edward levantándose enojado.

-Cállate imbécil –dijo Tanya mirándolo con desafío

-muévete ah planchar que no tengo tu tiempo –dijo Tanya girándose al peinador y empezando ah maquillarse Edward solo la miraba, pero después de que Tanya le volvió a gritar que se moviera el decidió planchar la ropa.

-Gracias y te prohíbo que me grites, si me vuelves a gritar no se qué podría decir –dijo aquella mujer vistiéndose y yéndose al trabajo.

-¿no vas ah prepararme el desayuno?

-obvio no, mira mis manos son ultra mega delicadas –dijo mostrando sus manos hacia aquel hombre que la miraba sin palabra alguna –y no las pienso arruinar solo porque tu quieres desayuno –dijo saliendo del cuarto.

Aquel hombre se quedo perplejo ante aquellas palabras como su nueva mujer no le prepararía el desayuno, no lo había dejado dormir a su lado solo porque tenía una cita muy importante con su clientes, lo había cambiado solo por su empleo. Justo como hacia él con aquella mujer que la hacía llamar su esposa. Suspiro.

Paso el día entero recogiendo su ropa de la casa anterior hasta que su celular sonó.

-Edward Cullen

-Sr. Cullen le habla el detective Anthony

-¿Qué pasa? La encontraste

-al parecer está en Italia

-¿Por qué piensas eso?

-vieron a una mujer de pelo castaño, ojos color chocolate y una niña con ojos verdes esmeralda pelo castaño de unos seis años de edad aproximadamente

-Son ella, iré a Italia

-Como quiera pero déjeme ver si es verdadera la información y cuando este seguro yo mismo iré por ella –se escucho la voz firme

-Gracias –dijo aquel hombre total mente agradecido con el detective.

-de nada Sr. Cullen adiós que pase buena tarde

-igual –se escucho como colgaban del otro lado de la línea. Aquel hombre suspiro antes de seguir moviendo los muebles cuando quiso guardar su celular en su bolsillo, pero su celular cayó al suelo.

-Mierda –dijo en un susurro cuando quito agacharse a recogerlo vio un pequeño libro color rosa, lo tomo aquel cuaderno rosa estaba debajo de la cama.

Con una perfecta caligrafía venia aquel nombre que le quito el aliento

Isabella Swan mi tortura.

A aquel hombre se le acelero el corazón, abrió aquel libro y con su hermosa letra venia en letra grande

Mi embarazo

Hoy es 19 de mayo del 2000 eh descubierto que estoy esperando un hijo del hombre que amo Edward Cullen de Swan.

Aquel hombre que cuando éramos jóvenes pidió casarse conmigo el me dijo que me amaba que nunca había amado a ninguna mujer como yo, y hoy seria la prueba de fuego veré como reacciona mi Edward ante la idea de ser una familia, espero que lo tome bien no quiero que algo salga mal lo amo como no tiene una idea daría mi vida por el si es necesario solo quiero que él y yo tengamos una linda familia, con unos hermosos hijos, el y yo y que nuestro nietos estén jugando y el y yo tomados de la mano y diciendo lo mucho que nos amamos; envejecer juntos y morir tomando de la mano que ni la muerta nos pueda separar que estemos juntos por el resto de nuestra vida que ni la muerte sea impedimento para separarnos que en otra vida nos volvamos ah enamorar.

Bueno quisiera seguir escribiendo pero mi Edward no tarda en llegar y le quiero decir la hermosa noticia, adiós.

Isabella Marie de Cullen

Los ojos verdes de aquel hombre se habían llenado de lágrimas y corazón se había encogido ante aquellas dulces palabras escritas de la mujer, paso su mano por el papel y por un momento sintió la dulzura de aquellas palabras escritas.

Como reacciono

Hola de nuevo son las doce de la noche del mismo día, y ya le dije a Edward primero no tenía alguna expresión en su bello rostro, cuando volvió en si no me dijo nada solo me miro con horror como si con la miraba de quisiese atravesar el vientre para que no tuviera aquella hija nuestra hija el fruto de nuestro amor. Pero creo que él no piensa lo mismo, creo que piensa que este bebe solo nos arruinara pero yo no creo eso, quisiera poder leer su mente y saber que piensa.

Cuando le di la noticia ah Edward paso lo que dije no tenia expresión alguna después de un momento creo que una hora, me empezó a gritar sin sentido no comprendía ninguna de sus palabras eran intangibles pero él no paraba de gritarme por un momento me trate de acercar a él haber que tenia pero el solo me empujo lejos de él, cuando hizo eso fue como una punzada en mi corazón como si un pedazo de él se hubiera desprendido y me hubiera matado desde lo más adentro de mi.

Edward solo me dio la espalada y me dijo que regresaría más tarde que iría su consultorio, pero son las doce de la noche y el no ah regresado. Me da miedo de que le haiga pasado algo pero es Edward seguro estará bien bueno tengo mucho sueño, por los síntomas de embarazo bueno adiós.

Isabella Marie de Cullen.

El corazón de aquel hombre se estremeció de dolor como era posible de que le hubiera causado tanto dolor aquella mujer que solo pensaba, en todo el dolor que le había causado a una mujer que solo deseaba tener una familia con el hombre que amaba, que quería morir junto ah el que nada los pudiera separar ni siquiera la muerte que deseaba que incluso en otra vida se volvieran a ver.

Aquel hombre lloro un poco, sus ojos se habían vuelto rojos, pero al escuchar que llamaban a la puerta se limpio sus ojos con la palma de la mano y fue a abrir

-Hola, esto es para usted –dijo un cartero de unos quince años de edad.

Aquel muchacho le dio un sobre de color amarillo, al revés.

-Adiós que pase buena tarde –dijo el muchacho saliendo de la vista de aquel hombre quien aun miraba el sobre. Aquel hombre entro a la casa se sentó en la cama donde estaba leyendo los recuerdo de su mujer.

Tomo el sobre cuando le dio la vuelta leyó quien se lo mandaba

De: Isabella Marie Swan

Para: Edward Cullen

Edward miro el sobre y vio que el estampado era de Italia, lo había mandando de Italia aquel detective no había mentido. Edward siguió viendo aquel sobre cuando vio porque se lo mandaban.

Asunto:

Una carta de divorcio para Edward Cullen de su futura ex esposa. Isabella Marie.

El corazón de aquel hombre se detuvo en ese momento, pero rápidamente se recupero tomo el sobre y la libreta rosa y salió de casa condujo hasta la casa de su amante.

-Tanya –grito

-¿Qué? –dijo Tanya bajando de las escaleras.

-esta lista mi comida –dijo Edward sentándose en la mesa Tanya sonrió.

-claro amor toma bueno me voy llego tarde –dijo dándole un beso en la mejilla y saliendo de ahí. Dejando comida rápido en el plato de Edward, era una hamburguesa fría, unas papas fritas frías, y una soda caliente.

Edward no iba a comer eso se levanto de la mesa y ordeno pizza, cuando llego se puso a comer disfrutando de cada bocado cuando termino tomo aquel sobre color amarillo y lo empezó a leer.