Repito, es una época de examenes asquerosamente larga. Tened paciencia por favor, lo intento escribir lo más rápido posible. :S
Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama, es mía.
BPOV
Dios mío. Sólo llevábamos media hora de película y yo ya me quería morir. La primera vez que me asusté levanté mi brazo roto y me di en mi propia cabeza con el yeso. Dios, que patética...
En realidad, no había visto mucho de la película. La mayor parte del tiempo había tenido la cabeza detrás del cojín. Pero claro, la curiosidad gana, y justo cuando levanto la vista aparece un zombie con cuatro pelos en la cabeza y cubierto de mocos "gritando" , si es que a eso se le podía llamar gritar. Sus ojos bizquean y lagrimean un poco y camina a paso lento. No puedo decir que es horroroso, porque tiene la misma cara que yo cuando me hago la cera.
Salió un zombie justo delante de la pantalla que corría detrás de una tía como si fuera un profesional de la velocidad. ¿No se suponía que los zombies eran lentos?
En fin, el caso es que yo salté un palmo más a la izquierda con la mala suerte de que me senté en el muslo de Edward. Un cosquilleo me recorrió y no pude evitar estremecerme cuando las manos de Edward acariciaron mi brazo (el que no estaba inyesado) de arriba a abajo.
-¿Estás bien, Bella?- Pero por dios, si un chico te pregunta eso, con todas las luces apagadas, con la cara a menos de cinco centímetros de la tuya mientras tú estás sentada en su regazo, ¿¡Pretende que le responda?!
La sangre subió por mi rostro velozmente. Cálmate, Bella. Mira hacia otro lado. No mires a sus ojos, no mires a sus ojos, no mires a sus oj... ¡Mierda!
Sus ojos demostraban una ternura infinita. No pasé por alto el echo de que sus manos seguían en mi brazo.
-Ehhhh, s-si, creo que tengo un poco de miedo a los zombies.- Él soltó una pequeña risilla. No pude evitar corresponderle con otra. Me bajé de su regazo y me coloqué en mi lugar anterior. A él no pareció gustarle.
-Ven, acercate- me atrajo hacia su cuerpo y me cogió la mano.- Si te asustas, aprietame la mano- al ver la inseguridad en mi cara continuó- tranquila, no me dolerá en absoluto.
Intenté rechazar la oferta, por los pícaros ojos de su familia, que nos observaban atentamente. Mi cara debía de estar más roja que la nariz de un payaso. Mi corazón bombeaba fuerte, lo podía escuchar en mis oídos. Por un segundo pensé que lo podían escuchar todos. Respiré hondo, intentando relajarme y le di una pequeña sonrisa a Edward.
-Vete preparando para cuando te rompa los dedos- Advertí. Él simplemente movió la cabeza de un lado a otro.
Me acerqué y le cogí la mano...
Es la misma sensación que al coger un hielo. Solo que cuando coges un hielo, éste no te manda corrientes eléctricas a lo largo de tu brazo. Se sentía... bien. Perfecto. Mi mano encajaba con la de Edward como si fueran un puzle. Era malditamente fantástico. En ese momento deseé poder sentarme en el regazo de Edward y que éste me abrazara, pero tendría que conformarme con esto.
En fin. "Si te dan la mano, no tires del brazo". Nunca mejor dicho.
La película tomó otro sentido para mí. Apenas veía lo que pasaba, y de las pocas cosas que veía, resultaban en cierto modo, cómicas. Me adormilé un poco y busqué algo en lo que apoyarme. Edward decidió por mi y colocó mi cabeza en su hombro. Aspiré disimuladamente su olor.
Mmmm... huele como a champú de vainilla mezclado con chocolate.
Poco a poco me quedé adormilada, a punto de dormirme, cuando una sonora palmada en frente de mi cara me sobresaltó.
-¡Arriba Bella!- Maldito y mil veces maldito Ben. A este paso, lo iba a sacar yo misma a patadas de esta casa. Me abstuve de contestarle: "Qué, ¿ya se te han acabado los mocos? Prueba con la cera de oídos" Pero soy demasiado buena, y eso probablemente sería un cargo de conciencia.
-Ya voyyy...- Me levanté demasiado deprisa y me mareé.
Tranquilos, no pasó nada debido a que mi super héroe me tomó por la cintura.
A los ojos de la familia Cullen y de Ben y Ángela, no había sido más que un traspiés.
Pero ellos no contaban con que el elástico de mis braguitas de estampado de leopardo estaba un poco subido, con lo cual Edward tuvo una perfecta visión de de mi ripa interior amazónica.
¿Se puede saber por qué todo me tiene que pasar a mí?
Con toda la dignidad y el descaro que pude, le di las gracias a Edward mientras veía cómo él se quedaba paralizado con las manos donde antes había estado mi cintura. Lo mejor sería hacerme la desentendida de todo.
-¡Hey Edward! ¿Qué haces ahí parado? ¡Oh, espera! ¿Estas jugando a las estatuas? ¡Yo también
me apunto!- Emmett se puso en una posición ridícula. Se hincó de rodillas e hizo como si estuviera haciendo caca en medio del salón.
Todos lo miramos en silencio durante un par de minutos hasta que por fin, nos pusimos de acuerdo visualmente y Jasper le dió un buen golpe en la nuca a Emmett.
…...
Esto de no poder salir afuera era un verdadero rollo. Diez personas en una misma casa, por muy grande que fuera, y sin poder hacer nada era un poco agobiante. Decidí llamar a Charlie hace un rato, pero estaba de luto por la muerte de Armando. Al parecer éste había muerto en e transcurso de abandono a su familia, el cual se descubrió tiempo más tarde, que era una infidelidad por parte de él. Charlie había echo un hospital con una caja de cartón y había ingresado a Filonada en él mientras él se encargaba de sus hijos, a quienes trataba como "nietos"
Temía por la salud mental de mi padre. El estar tantos días sin haber salido de casa podría haberle causado un trastorno mental.
-Bella- Me llamó la atención de mi caballero andante- vamos a jugar un rato abajo con los demás. ¿Te vienes?
-¡Claro!- no quise sonar tan entusiasmada, pero me salió así sin mas.
…...
Estábamos jugando todos a los sims. Era verdaderamente divertido en un principio. Nos creamos a todos, incluso a Carlise y a Esme. Evidentemente todos se emparejaron, con lo cual, el sim de Edward y el mió se comprometieron despues de muchas burlas por parte de Emmett.
Luego de un rato, empezaron realmente los problemas. Mi sim se acostó con un sim de piel oscura y evidentemente, el niño salió moreno. Por no decir completamente negro. Decidimos llamarlo Will.
La casa estallaba en risas, pero Edward se veía abatido porque la esposa de su sim lo había engañado, con lo cual, para consolarlo, Emmett decidió que mi sim tuviera otro hijo con el sim de Edward. Por muy loca que les parezca la idea, a todos les pareció perfecta.
El momento más vergonzoso de mi vida fue cuando mi personaje y el de Edward "crearon una vida"
Los demás se lo estaban pasando de lo lindo, evidentemente, pero a mi lado, un camión de bomberos parecía de color rosa pálido.
-¡Emmett! Mueve la cámara por dios, dales intimidad.- Edward lo decía como si fuera lo más normal del mundo. Tenía una sonrisa de satisfacción en su cara.
Después de un largo rato en el que mi personaje era cada vez más y más gordita, dio a luz a un bebé horroroso.
Decidieron dejar de jugar cuando Ángela y Ben se divorciaron y el personaje de Alice cayó en depresión. En un principio me quejé porque Edward, yo, Will, y la cosa esa que tuvimos vivíamos en una casa justo al lado de la playa, pero después de darle vueltas y ver cómo se llevaban a mis bebés los servicios sociales por no cuidarlo, estuve de acuerdo en apagar la consola
Definitivamente, los sims son un juego que te puede bajar el estado de ánimo considerablemente.
Después de ese juego destructivo, el cual decidí no volver a jugar en mi vida, vi que era lo suficientemente tarde como para ir preparando la cena junto a los demás. Era divertido ver cómo Emmett intentaba freir un huevo. No le salió bien ni un intento. Esme se cabreó porque había desperdiciado ocho huevos y ahí se acabó la carrera de Emmett como cocinero.
Se enfadó, hizo un berrinche y se fue escaleras arriba meneando las caderas y enrollando su dedo en unos rizos imaginarios.
-¿Te ayudo con eso? Parece difícil- Pelar un ajo no era para nada difícil, pero no iba a desaprovechar esa oportunidad de estar con Edward.
-Claro, ve cogiendo otro y haces lo mismo que yo.- Le señalé la bolsita donde se encontraban todos los ajitos.
Para cuando estábamos recogiendo toda la cocina Edward y yo, los demás estaban en el salón poniendo la mesa.
Me acerqué a los armarios para guardar todo, pero mi estatura no me lo permitía.
Sentí un cuerpo detrás mío y unos fuertes brazos abriendo la puerta del pequeño armario. Miró hacia abajo y me dio una pequeña sonrisa.
-Vi que necesitabas un poco de ayuda.- Me di la vuelta para quedar frente a él. Estábamos bastante cerca. Podía notar la electricidad emanando de su cuerpo.
-Odio ser tan bajita- le susurré avergonzada. Edward se acercó todavía más a mi cara.
-A mí me encanta que seas pequeñita- Su delicioso aliento me aturdió por completo. Ya no era dueña de mis actos.
Poco sus labios se acercaron. Yo no podía pensar en nada coherente. Labios, Edward, besar. Mi corazón latía con antelación.
Casi podía sentir sus labios rozando los míos.
-¡Edward, Bella! ¡A cenar! - Ángela arruinó el momento. Ahora comprendía perfectamente por qué estaba con Ben. Puñetero un, puñetera la otra.
Me separé rápidamente de Edward para ir al salón. Ni siquiera le miré.
Mis ojos estaban acuosos. Seguramente se arrepentiría luego...
Cuando pensé que las cosas no podían ir peor, me equivoqué. Carlisle anunció que la lluvia había amainado.
Mañana por la mañana podríamos irnos a casa. Todo volvería a la normalidad.
Ésta era mi última noche con los Cullen
…...
Me da pena que se tengan que ir ya :( Pero ya no queda mucho para terminar la historia. Como mucho dos capítulos. Ahora queda la última noche.
-Bohe-
