En el restaurante no puedo dejar de mirar a Castiel y creo que este ni por enterado se da, como pudo ser que ese ángel que tiene el mismo encanto que una patata me atraiga tanto, es cierto que siempre me ha gustado la comida chatarra pero no de esa manera... Él tiene algo en sus ojos que desde el primer momento en que los vi, me cautivaron.
-Pss, pss,- me llama alguien- pss, Dean- y me doy cuenta de que es Gabriel llamando desde la barra donde estaba esperando.
-¿Qué quieres?- me hizo una señal para que me acercara y no sé por qué pero lo hice.
-Dean, ve por él- lo miro con duda, no entiendo a qué se refiere.- Ve por Cass, a con toda, yo sé que tú sientes algo por él y aunque Cass no lo demuestre él también siente algo por ti, sino porque razón arriesgaría tantas veces su vida por ti. Anda, sé de qué hablo.
Regreso a la mesa y tomo asiento al frente de Castiel, quizá Gabriel si tenga razón y deba ir a por toda, porque quien más sino Castiel se arriesgaría para salvarme incontables veces y además me sacaría del infierno. Pero como me le acerco a un ángel que quien sabe hasta hace cuando era asexual. Comemos para después ir a un bar, es obvio que Sam y yo necesitamos unas cuantas cervezas. Gabriel y Sam hablan con demasiada confianza para mi gusto.
Siento como si me mirasen y cuando busco los ojos de alguna mujer indiscreta que me observa, me encuentro con unos ojos tan azules como el mismo cielo, trago saliva y Cass esquiva mi mirada, es obvio que no quería que me diera cuenta que me estaba observando. Me bebo el último trago de mi cerveza para ganar un poco de coraje y hablar con él.
-Cass-él me observa como si pudiese atravesarme con la mirada y llegar a mi alma. Debí haber bebido un poco más- ¿hace rato…- trato de continuar pero las palabras se amontonan en mi garganta y me ahogo con ellas, Castiel me mira expectante a lo que voy a decir, y Dios, yo nunca he sido bueno con las palabras, sería mucho más fácil lanzarme a los brazos del ángel y besarlo apasionadamente que dejar salir cualquier idiotez de mi boca, sin más digo lo primero que se me viene a la cabeza
- Hace rato has dicho que estabas preocupado ¿por qué?- Castiel me mira como si no entendiese esa pregunta y la vergüenza inunda mi cara de un tono carmesí. Como veo que no me responde salgo con otra bobada antes de levantarme y salir al callejón a tomar un poco de aire puro.
Nunca pensé que me pudiese poner así de nervioso por alguien, pero bueno, lo hecho, hecho esta, me recuesto en una sucia pared tratando de recuperar el aliento y mi dignidad, estoy tan ensimismado que no me doy cuenta cuando la puerta se abre y de ella sale la figura de mi ángel favorito.
-Dean- me llama con delicadeza- hace un momento me preguntaste porque me preocupo por ti, es sencillo- podría jurar que Cass se sonrojo pero con las luces tan tenues de este callejón no puedo asegurar nada- porque, porque yo TE AMO-
Sus fuertes manos rodean con delicadeza mis mejillas para después dar un casto beso en mis labios. Continúa dando pequeños besos en todo mi rostro para después regresar a mi boca- Te amo siempre lo he hecho, desde que te saque del infierno, mi corazón y mi alma quedaron atados a ti – siento sus labios moverse mientras dice las cosas más vergonzosas que me han dicho en toda mi vida y a su vez que más quería escuchar, su aliento golpea caliente mis labios y me besa por más tiempo con infinita ternura, este tipo de besos me gusta pero se me hace tortuoso, poco a poco aumento la velocidad del beso para quedar en uno lleno de pasión, lujuria y amor. Nuestras caricias aumentan de tono muy rápido, mi mano se desliza hasta su miembro para darle placer, pero Cass me detiene, me besa y nos tele transporta al motel para poder acabar allí.
-Te amo- digo sin miedo, después de que nuestros cuerpos ya se han unido una y otra vez.
-Yo también te amo- repite mientras planta un ósculo en mi frente. No podría estar más feliz…
Muchas gracias por leer, espero que les haya gustado, por favor si ven algun error no duden en hacermelo saber, esta historia es vieja entonces puede tener sus detalles.
