Capitulo 11- Decisión

Kai miró incrédulo el edificio frente a él. Las ennegrecidas paredes aun goteaban un poco, el cuerpo de bomberos apenas se retiraban de la escena y los curiosos comenzaban a alejarse lentamente. Los vidrios rotos se esparcían por la banqueta y el humo se elevaba perezoso por entre los escombros. Aquel lugar que tan solo hacia una horas era un hermoso y próspero local, ahora estaba reducido a cenizas.

Temblaba. No a causa del frio, si no por el miedo, el terror que le producía el saber que su amado chino se encontraba en aquel lugar a la hora del siniestro, pero ahora se encontraba desaparecido. No había más rastro de él, que el ennegrecido y quemado celular olvidado entre lo que solía ser la entrada de esa cafetería.

-Es todo lo que encontramos de él- dijo el jefe de bomberos entregándole el aparato –quizá lo olvidó antes de ir a casa, no te preocupes chico – intentó animarlo, más en su rostro se podía ver la verdad, estaba preocupado.

Kai le vio alejarse indeciso y miró la pequeña bolsa plástica que le había entregado el bombero y sintió como su corazón se estrujaba.

-¿Estás seguro?- Le escuchó hablar a lo lejos –déjame ver-comentó el bombero, creyendo que Kai no lo escuchaba.

-muy seguro jefe, el fuego fue provocado, encontramos los restos de lo que parece ser una bomba casera, además… -el chico pareció dudar un poco antes de dar el resto de la información –además, señor, encontramos evidencia sobre lo que parece ser la entrada y salida de un tercero en la escena-dijo en voz baja, más para Kai fue lo suficientemente claro. Su corazón latió con fuerza.

-¿qué clase de evidencia?-Preguntó Kai acercándose a los bomberos. El más joven se mordió el labio dubitativo, más al recibir la aprobación por parte el mayor, miró al ruso y le entregó otra bolsa plástica con un trozo de vidrio ensangrentado en su interior.

Kai observó la bolsa y analizó su contenido, sin comprender del todo sus significado.

-Durante un incendio como este, la presión ejercida por el calor, termina por reventar los vidrios de las ventanas y puertas –explicó el bombero más joven – por lo cual, es normal que los vidrios se esparzan por la banqueta, como esos de allí – señaló los cristales sobre la banqueta – sin embargo, los vidrios de la puerta, están en el interior del local, lo cual indica que alguien, por alguna razón, entró y salió nuevamente. Además, ese cristal de ahí –señaló la bolsa plástica en las manos de Kai- fue tomado del marco de la puerta, como podrá ver, tiene lo que parece ser sangre en él. Quien sea que haya entrado o salido del lugar, esta herido, y al parecer de gravedad. – finalizó el muchacho, buscando nuevamente la aprobación de su superior.

Kai miró incrédulo nuevamente la segunda bolsa en sus temblorosas manos "Alguien lo sacó de ahí…" pensó de inmediato, y una sonrisa esperanzada surcó sus labios, pero… -entonces ¿donde estarás?-susurró al viento, elevando su mirada al cielo

La oscuridad reinaba en esa habitación. Todo a su alrededor daba vueltas, desorientándolo. Estaba mareado, tenía náuseas y su cabeza parecía estar a punto de estallar. Ray se inclinó un poco y volvió el estómago. Temblaba, sus brazos apenas y podían sostenerlo, su pecho dolía y sus ojos parecían incapaces de mantenerse abiertos sin llorar.

Con cansancio se dejó caer nuevamente sobre su espalda, intentando respirar con normalidad, más esto le era sumamente complicado. Tosió un poco, sintiendo como se ahogaba, obligándose a girarse hacia un costado, tosiendo con violencia. Su cabeza daba vueltas y su corazón latía con fuerza a causa de la tos. El cansancio y la debilidad se apoderó de su cuerpo y sin poder evitarlo, recostó su cabeza en el colchón y cerró los ojos. Solo unos instantes, respirando a duras penas de forma profunda, buscando tranquilizar su corazón.

La puerta se abrió dejando entrar un poco de luz a aquella lúgubre habitación -Hasta que por fin despiertas- aquella voz le sonó extrañamente familiar. No sabía dónde la había escuchado antes, pero estaba seguro de conocerlo –Comenzaba a preocuparme, pensé que morirías, pero mírate, sigues aquí, eres más fuerte de lo que pensaba- se acercó lentamente y le miró con cierto desprecio en sus fríos ojos.

Ray intentó enfocar su borrosa mirada en el sujeto que le hablaba, su imagen le resultaba familiar, alto, blanco, de cabello rojo brillante, sin embargo, a contra luz le era difícil identificar sus rasgos. -¿Quién… eres?- preguntó con una voz tan ronca que no la reconoció como propia.

-Jajaja- comenzó a reír el sujeto, cada vez con más fuerza. Su cuerpo se convulsionaba a causa de su ataque de risa, asustando al pelinegro, quien haciendo uso de todas sus fuerzas se logró sentar en la cama –¿Así que no me recuerdas Kon? –dijo aun entre risas el pelirrojo, poniéndose a su altura, sonriendo de forma extraña.

Ray parpadeó un par de veces antes de reconocerlo, esos ojos azules eran inconfundibles, lo conocía, claro que lo conocía –Eres el nuevo novio de Bryan, ¿no?-preguntó, llevándose una mano hasta la frente, la cabeza aun le daba vueltas –Taka, ¿cierto?-

-TALA!- Corrigió molesto el pelirrojo, sintiendo como toda su furia volvía de una sola vez. Le había visto tan débil, tan desvalido, tan indefenso, que casi sintió pena por el chico, pero no se lo merecía, ahí estaba, con ese semblante pálido, cenizo, casi azulado, apenas capaz de mantenerse erguido, no obstante continuaba burlándose de él.

-Tala… lo siento… yo… soy malo con los nombres –se justificó el asiático y sonrió de lado. Tala notó la sonrisa y sintió su estómago burbujear con el coraje que sentía en esos momentos. –en todo caso…Gracias…-continuó hablando el chino, sonriendo. El ojiazul se mostró sorprendido ante sus palabras e incrédulo levantó una ceja confundido –Tú me salvaste… del incendio – levantó la vista algo nublada y sonrió de la forma más hermosa que Tala había visto –Gracias- volvió a decir, cerrando los ojos, agotado por el esfuerzo.

Tala detuvo sus caída, y con cuidado lo recostó en el lecho. "Que extraño es" pensó él, mirándole descansar.

-¿Señor? Alguien lo busca- le informó su secretaria por el teléfono. El ruso bufó molesto y le recordó que no deseaba ver a nadie – Dice que es importante, parece que tiene información sobre el incendio- Kai parpadeó sorprendido e indicó a su secretaria que dejara pasar al sujeto.

-Buenas tardes, Sr. Hiwatari, mi nombre es Wyatt, y soy un investigador privado- informó –tengo información que creo podría interesarle… - entregó un folder cerrado al ruso frente a él.

-y que quieres a cambio de esta información- respondió él, inclinándose hacia delante, entrelazando sus dedos frente a su rostro.

-Nada, no lo hago por dinero – dijo a su vez el muchacho de castaño cabello –lo hago porque creo que es correcto-

Kai le miró escéptico, más no dijo nada, tomó el folder y revisó su contenido. Una sola fotografía, fue suficiente para dejarlo helado en su lugar, incrédulo repasó la imagen frente a él -¿qué es esto?- alcanzó a articular, repasando las demás fotografías que conformaban aquel paquete, aquella secuencia de imágenes le erizó los vellos de la nuca y tensó todos y cada uno de sus músculos.

-como dije, soy un investigador privado –respondió el joven castaño –se me encomendó la tarea de investigar a Kon, Ray, y eso fue lo que hice… -hizo un pausa, como meditando las siguientes palabras, o quizá tan solo para darse un aire de importancia –sin embargo, no quiero ser cómplice en un homicidio –

-El sujeto en las fotografías… ¿quién es?- preguntó el ruso bicolor

-Mi cliente, me parece que ya se conocen – le miró directamente a los ojos –su nombre es Tala Ivannov-

Se le veía mal, respirado agitado y su tono de piel comenzaba a preocuparle. "pero ¿que me importa si se muere?, ni siquiera sé porque lo saque en primer lugar… debí dejarlo morir ahí… pero" apartó un mechón de pelo del rostro del chino y suspiró -Bryan me odiaría si murieses…-

-No pienso morir-murmuró el chino, aun con los ojos cerrados, sorprendiendo aún más al ruso.

-Creí que dormías-dijo él – Deberías descansar, Bryan vendrá a buscarte pronto…-escupió con rencor, pues la sola idea de verlos juntos aun le producía repulsión.

-¿Bryan? creí que ya no lo vería más – respondió apenas consiente.

Tala le miró intrigado -¿por qué pensaste eso?-preguntó

- Él ya no significa nada para mí… se lo dije esa noche… Él está contigo ahora… tarde mucho es aceptarlo…pero al fin lo comprendí –parecía que hablaba más consigo mismo que con el pelirrojo, más sus pablaras resonaron fuertemente en sus oídos.

-Él aun te ama- admitió con pesar, sintiendo como sus ojos se humedecían al aceptarlo –me abandonó y fue en tu búsqueda-

Ray sonrió de lado y entreabrió los ojos para encararlo –habría dado mi vida para escuchar esas palabras después de que me abandonó aquella vez- se incorporó con debilidad y se sentó nuevamente en el colchón –solía esperarlo ilusionado con que volviera, pero eso no pasó… luego los vi juntos –sonrió nuevamente con nostalgia –lucían tan felices juntos, tan enamorados… él te veía como jamás me miró a mí…- Ray levantó la mirada enfocándola directamente a los azules y llorosos ojos ajenos – tarde mucho tiempo en superarlo, fue difícil, pero tuve ayuda – un sincera risita escapó de sus labios – así que es muy gracioso que después de tanto esperar, después de tanto tiempo, después de todo, ahora resulta que me ama… ¿no lo crees?

Tala le observó curioso, apenas y podía sostenerse, pero ahí, en ese preciso momento, ese chico pelinegro mostraba más fuerza que él. –yo aún lo amo – afirmó – siempre lo amaré y haría todo lo que este es mis manos para que vuelva -

-Si eso es verdad- habló el chino – Bryan es un idiota por dejarte- sonrió con amabilidad –pero así es él, nunca sabe lo que tiene hasta que es muy tarde…

Tala sonrió complacido con el chino y suspirando con cansancio, tomó una decisión –es hora – dijo y se puso de pie –hay algo que debo hacer… aunque realmente no deseo hacerlo.

TBC