- Dorrek VIII está listo.

Ir y venir, pasos firmes, pasos fieros, pasos imponentes y ansiosos. Paseaba por la habitación como un león enjaulado, ceño fruncido y mirada penetrante al suelo, que solo alzó para mirar al Dr. Connors.

- C-X3610 todavía necesita entrenamiento.- Habló entonces el científico, con una voz diferente a la usual. Esta vez se escuchaba... presionado.

- Se llama "Dorrek VIII"...- Masculló con voz agravada, y entonces refutó. - Es perfecto tal cual está.- Continuaba su caminar alterado.- La inestabilidad que aún posee es una ventaja. ¿No lo entiendes?

- Entiendo que lo vea de esa manera, su alteza, pero usted no lo está viendo desde nuestra perspectiva...

- No necesito la perspectiva de un ser inferior como tú.- Su tono de voz se hizo más grave y rasposo de lo normal. Una lámpara iluminó el decadente rostro del ser que se hallaba entre las penumbras de la habitación, y dejó ver su deforme imagen verde con longevas marcas y expresión fiera. - Mis científicos y tú han trabajado por dos años y medio en esto. Sé que Dorrek VIII es capaz de pelear para mí.

- Entienda que aún no sabemos los efectos que la radiación de energía kree pudo hacer en él. Solo ha despertado sus características skrull.

- Es más que suficiente, Connors. Ya debiste sacarlo a entrenar en el exterior. Esos estúpidos terranos que el Gentarme tanto quiere cazar no serán ni un aperitivo para su fuerza.- El nivel de imponencia de su voz aumentó.

- Tal vez.- Comentó dubitativo el hombre de ciencia. Se quitó sus lentes empañados para limpiarlos, casi como si de un tic nervioso se tratara. - Sin embargo, no se han sacado resultados sobre los efectos de la mezcla de genes skrull con la del Hulk. Hay un 50% de probabilidades de que, a presiones emocionales muy altas, Dorrek se salga de control. Y no hablo de una inestabilidad únicamente emocional, sino también a nivel genético.

- Por eso fue radiado con energía kree.

- Pero la inestabilidad puede llevarlo a una mutación secundaria...

- ¡Por eso le inyectaron genes skrull!- Bramó entonces el rey. - Sabes muy bien que es lo que le brinda la estabilidad que necesita para no salirse de control y poder transformarse cuando quiera.

- Sí, pero la radiación kree pudo hacer mutar los genes skrull... y también los genes de Bruce Banner.

- Imposible. Dorrek VIII está apto para pelear. Quiero que salga de una vez y entrene en el exterior. Y cuando tu Gentarme termine todo lo que quiere, Dorrek se irá conmigo.

Connors se estaba impacientando con la negligencia del rey skrull, no sabía de qué manera hacerle entender que el C-X3610 podía no solo no estar preparado físicamente para una guerra como la que él quería, sino que además la presión psicológica sería muy fuerte. Después de todo solo habían pasado dos años y medio, y aunque su cuerpo era el de un adolescente, su mentalidad tenía altos niveles de inmadurez.

- Le digo que C-X3610 no está preparado para servirle. Necesita al menos un año más antes de poder pelear en pequeñas misiones. Hay que prepararlo mentalmente para ello, o si no, no dará su máximo potencial...

La mirada asesina del skrull brilló, clavándose amenazante sobre Curtis. Con las cejas unidas en una expresión de ira, aporreó el escritorio con la fuerza que fue suficiente como para partirlo por la mitad.

- ¡Yo soy Dorrek VII, humano estúpido! ¡¿Cómo te atreves a contradecirme?! ¡Quiero que Dorrek VIII comience a matar terranos! O si no, tu Gentarme la pagará caro... Y tú la pagaras aún más caro.

El científico palideció enseguida. Sus ojos velados por el miedo eran cubiertos por los cristales empañados de sus lentes, su expresión permanecía seria, conservando todo el temple que era capaz. Un gruñido fue lo último que escuchó, y el rey caminó para desaparecer por una puerta en el fondo de la penumbra, seguido de sus guardaespaldas. Connors dio un gran suspiro, y la mano temblorosa por los nervios se la llevó al rostro para apretarse el puente de la nariz, intentando recuperar la compostura...

A través de la puerta sutilmente entreabierta, había una conexión entre lo sucedido en aquella habitación y el exterior, que tenía por testigo a Clinton Barton. Ojos vidriosos y la boca abierta en una mueca de terror, el pecho apretado, el corazón palpitando a toda potencia, y una respiración que lo asfixiaba. Un par de manos ahogaron esos suaves sollozos que rogaban por salir de su boca. Ahora comenzaba a hilar todo lo que estaba sucediendo. Dio dos lentos pasos hacia atrás, y después uno más para darse la vuelta y salir corriendo de ahí. Necesitaba averiguar más. ¡Qué estúpido era! ¿Por qué no se había atrevido a buscar el archivo del experimento? Corrió lo más rápido que su cuerpo le permitió, y llegó al cuarto de la computadora que siempre usaba para enlazarse con Bruce. Conectó su USB con los códigos barrera, accesó a la red Mariana, y después al servidor de HYDRA, siendo indetectable. Entrar a los archivos de la C-X le costó algo más de trabajo, pero al final lo logró. Agradecía a Bruce por aquellas clases de Hack. Buscó rápidamente: C-X3610... Y encontró lo que buscaba.

El archivo contenía información médica sobre él y sobre Theodore, informes sobre el periodo de gestación y el año que permaneció aislado junto con Teddy. Según lo primero que leyó, le habían mentido desde el inicio, pues su compatibilidad con Bruce había sido solo del 73.7%. Los registros decían que no hubo ningún 100% de compatibilidad en ningún caso. Leyó también que las inyecciones de Theodore fueron cocteles de ADN y la radiación era un refinamiento de las ondas de energía emitidas por los kree en sus armas y ataques provenientes de su cuerpo. Encontró también un documento llamado "CX3610_War_ ". Su contenido hablaba de los planes que tenía HYDRA de un nuevo ataque en masa, con el "Dorrek VIII" a la cabeza de la lucha contra la "raza héroe" que quedaba. Tenía una lista de los héroes que seguían convida, y un método diferente por cada uno para matarlos o raptarlos para experimento, según fuera lo requerido. El entrenamiento que había estado recibiendo Tedd implicaba radiación de todo tipo, a la cual se había mostrado resistente, y el plan era en unos meses someterlo a pruebas de interdimensionalidad para llevar al límite su resistencia.

Otra cosa alarmante era que la información hablaba también de la inestabilidad a nivel molecular de su hijo. Parecía ser que las radiaciones y las múltiples inyecciones de código genético generaron altas probabilidades de una mutación secundaria. La "fisionomía alada" no estaba contemplada entre los resultados de la radiación, y eso era suficiente para poner en el archivo una advertencia de "riesgo de prioridad X", uno de los más altos del que tenía conocimiento.

Finalmente, los planes decían que al terminar la masacre de la raza héroe, el rey Dorrek VII se llevaría a Theodore para terminar su guerra contra los Kree, según los términos de la "alianza".

Todo eso era, por supuesto, demasiada información como para que el agente pudiera digerirla toda de una sola vez. Pero no podía quedarse tanto tiempo sin hacer nada. Antes de poder si quiera comprender todo en su totalidad, hizo una copia rápida de toda la información, y la envió a otro servidor privado, el único que se le ocurrió al momento, porque ni Bruce, ni Tony, ni Charles y Erik podían saber de aquello, aún no. "Mar Muerto" era un contacto muy importante, y sabía que podía confiar en él para algo de tanta confidencialidad. Una vez hubo terminado, borró todo rastro de conexión, y se apresuró hacia la oficina del coronel Rogers.

Caminando torpemente como quien hubiese presenciado la explosión de una bomba nuclear, llegó a la entrada del lugar, y entró a pasos lentos. Ahí estaba Steven, con la mirada sobre varios papeles, como siempre. Escuchó pisadas amortiguadas, y alzó el rostro con una expresión neutra, que se transformó en una de total preocupación al ver a Clinton, que parecía que en cualquier momento se quebraría. No hizo falta decir palabra alguna, el coronel se levantó de su asiento y caminó hacia el agente, tomándole por los hombros para mirarlo con atención. Todo lo que pudo hacer el arquero fue liberar algunas lágrimas y sollozar.

- Van a matarlos a todos...- Masculló con dificultad. - Mi hijo... quieren que mi hijo los mate...

Claro que Steve no entendía nada de lo que decía, al menos no a qué se refería.

- ¿De qué estás hablando?

- La gestapo... creó un arma genética... Por eso me fui por un año...

Aún sin entender nada, el más alto de los dos llevó al otro a tomar asiento para que pudiera así explicarle qué estaba ocurriendo. La mirada de Clint estaba perdida, completamente absorto en sus pensamientos. Steve no quería presionarlo, pero por supuesto la duda lo estaba carcomiendo, pues era seguro que se trataba de algo muy importante.

- ¿Qué sucede?

Un par de minutos pasaron, en los que el agente no hizo ningún movimiento, su expresión se mantuvo seria mientras algunas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

- Hace unos años, Aldrich Killian me llamó a la C-X para que le ayudara con el experimento. Ellos habían conseguido genes de Bruce... Me dijeron que tenían un gameto, y necesitaban a alguien que lo fecundara para crear un bebé...- Hizo una pausa para pasar un poco de saliva, intentando deshacer el nudo en su garganta. - Ese mismo día, me operaron, me insertaron un útero artificial, y me forzaron a dar a luz a ese bebé...

No quiso mirar a los ojos a su compañero, no quería ver su expresión. Sin embargo, contrario a lo que cualquiera podría esperar, el coronel se mantuvo serio y atento a lo que Clinton relataba, sin expresar ninguna emoción más.

- El bebé se desarrolló muy rápido.- Continuó entonces. - En un mes me vi dando a luz... Suena absurdo, pero fue completamente real. Aún ahora, no termino de digerir lo que pasó... Luego me dijeron que cuidaría del bebé hasta que estuviera listo para los experimentos. Así que me encerraron de nuevo, pero con él. Fue un año, y en ese año creció mucho. Ese niño era Theodore...

- ¿Te refieres a Altman?- Preguntó por inercia Steve.

- Sí.- Se limitó a decir Clinton, y prosiguió. - Me asignaron para continuar cuidándolo y entrenándolo aún fuera de la habitación, y eso he estado haciendo durante estos años. Todo este tiempo, han estado experimentando con él... HYDRA tiene una alianza con los skrull. Le han estado inyectando sus genes, y disparándole radiación kree. Steve... Quieren cazar a los "héroes" que quedan, y han estado entrenando a Tedd para hacerlo. Cuando terminen de masacrarlos a todos... El rey Dorrek VII se lo va a llevar para que pelee contra los kree...

Hubo silencio. El rubio agente terminó de hablar y se volvió a perder en sus pensamientos. Mientras tanto, Steven parecía digerir lo que acababa de escuchar.

- ¿Lo saben los demás?

- No. No deben saberlo. No aún, Steve. No sé cómo reaccionaría "Esmeralda"...

- Pero necesitan saberlo...

- Lo sé...- El halcón se mordió el labio inferior por los nervios. - No es seguro sacar esa información fuera del servidor de la gestapo. Por eso la envié a un interno privado. Ya sabes, "Mar Muerto".

De nuevo, silencio entre los dos. El coronel suspiró pesadamente, y se levantó de su asiento.

- Algo podremos hacer, Clint. Por el momento, tenemos que vigilar a Hulkling...

Antes de continuar hablando, notó que Clinton le veía asustado de una manera muy extraña. Al quitarle la mirada de encima, notó que en la entrada habían varios agentes de la gestapo apuntándoles con armas, y uno de ellos apuntaba con un láser a su frente. Steven se quedó completamente serio. Los agentes comenzaron a acercarse a ellos, y antes de que Hawkeye pudiera hacer algo, estos le dieron un golpe en la nuca, y cayó inconsciente...

No supo cuánto tiempo pasó, todo lo que sabía es que la bruma lo había absorbido por tiempo indeterminado, encerrándolo en sus horridos pensamientos. Despertó porque un penetrante aroma inundó sus sentidos, y como si se ahogara, reaccionó intentando incorporarse de su lecho. Pero no pudo. Al intentar sentarse, descubrió que estaba atado a la superficie sobre la que estaba recostado. Las muñecas y los tobillos comenzaron a dolerle cada vez más intenso, y al voltear a verlos, vislumbró los grilletes con púas que estaban clavados en ellos. Gruñó por el dolor, y apretó los ojos tratando de controlar el pánico. Miró a su alrededor, pero no vio nada. Lo único visible era la luz mortecina que emanaba de un foco sobre él. Observó su cuerpo desnudo, y entonces lo supo.

- ¿Sabes lo que le hacemos a los traidores?

Una voz familiar llegó a sus oídos. Una que debía sonarle cálida, pero que igualmente le traía amargos recuerdos. En esa ocasión, le heló hasta los huesos. Entre las sombras pudo ver ese par de ojos que alguna vez admiró, amó y temió a la vez, pero ahora solo le causaban repudio y terror. Su viejo maestro estaba frente a él, con un artefacto en manos que parecía una cadena... con más púas.

- Hawkeye, HYDRA no es estúpida. Todo este tiempo hemos sabido que tú y Viuda Negra habían estado filtrando información a otros servidores. Aún no encontramos cuáles son, pero pronto lo sabremos... Y tu querida "Esmeralda" pagará las consecuencias de tu traición al régimen.

- ¡Cállate!- Bramó Clinton con ira y miedo en los ojos. - Debí atravesarte la cabeza con una flecha en cuanto tuve oportunidad.

- Pero no lo hiciste, porque eres débil. Por eso estoy aquí...- El hombre paseó las rasposas cadenas suavemente sobre el abdomen fornido del agente. - Ah... no sabes lo mucho que voy a disfrutar esto, Francis. Tu amiga estuvo sensacional. Pero contigo voy a gozar como nunca...

- ¡Hijo de puta!

El rubio escupió directo al rostro ajeno, e intentó forcejear una vez más para liberarse, pero fue inútil. Todo lo que hizo fue lastimarse más. El que fue su maestro volteó el rostro tras recibir el escupitajo, y se limpió la mejilla con la palma de la mano. Acto seguido, tronó las cadenas al aire y azotó el torso ajeno. Clinton gritó por el dolor.

- Siempre me gustó lo rebelde que eras. Difícil de domar... Pero hoy vas a aprender que no se juega con el poder.

Otro azote, y la piel del agente se desgarró. Todo su torso estaba manchado de sangre, y su cara tenía algunas salpicaduras. Las lágrimas ya brotaban de las comisuras de sus ojos azules. A su alrededor escuchó sutiles risas siniestras, choques de metales, y pasos que se hacían más cercanos. Pronto, se rodeó de las miradas más terroríficas que alguna vez podría ver...

Imágenes en su mente, recuerdos de la primera masacre de héroes, Su huída de la gestapo, y luego su ingreso a la misma. Las torturas por las que había tenido que pasar, la sangre derramada, el experimento, el rostro de Theodore... Voces que gritaban enardecidas, una turba de gente que le recordaba a aquellos linchamientos públicos propios de las épocas medievales. No tenía fuerzas para abrir los ojos. Ninguna parte del cuerpo quería responderle, porque si lo hacía, comenzaría a sentir dolor. Se sentía débil, y aunque no estuviera consciente de ello, cada uno de sus músculos temblaba por el esfuerzo que estaba haciendo en ese momento para mantenerse en su posición, o si no, los grilletes que estaban clavados alrededor de su cuello y muñecas lo lastimarían. No necesitaba abrir los ojos para saber que estaba en su propia ejecución. Todas esas voces de ingenuos sometidos gritando que lo asesinaran era evidencia suficiente de ese hecho. Si iban a hacer algo con él, que lo hicieran de una vez. El dolor emocional era peor que el de todo su cuerpo en conjunto. Le dolía el pecho, y no por la previa tortura que había recibido, sino por el dolor de saber que no volvería a ver a Bruce, ni tampoco a Theodore. Le hubiera gustado decirle a Brucie que tenían un hijo. Le hubiera gustado contarle todo lo que estaba sucediendo, advertirle, pero no podía. Todo estaba en manos de "Mar Muerto" ahora. Tal vez había hecho todo lo que estuvo en sus manos. Moriría con la esperanza de que Bruce y todos sus demás amigos fueran libres algún día.

Alguien le jaló por los cabellos. Le retiraron la bolsa de tela que cubría su cabeza, y solo así abrió los ojos y miró a toda la muchedumbre enardecida. El cielo oscuro y rojizo daba un aspecto más lúgubre al momento, pese a estar rodeado de luces. Estaba de rodillas en el suelo, sin posibilidad de levantarse. Los grilletes que tenía estaban encadenados al suelo, y no podía moverse o le dolería más. Volteó a su derecha, había otra persona a su lado. Se asustó al ver el uniforme conocido. También Steve estaba ahí. Pero a él no le habían quitado la capucha aún. Soltó un par de lágrimas. No podía con la tristeza. Mentalmente pedía disculpas a todos sus amigos por no haber podido hacer más por ellos. Apretó los labios en un intento de contener el llanto. Si moría, no lo haría llorando, sino con la frente en alto. Miró una vez más a Steve, y presenció cómo le quitaban la capucha... Pero había algo extraño. Él estaba extraño... Ese no era...

- ¿Barnes?

Murmuró aquel apellido, sintiéndose repentinamente alarmado. Enseguida volteó el rostro hacia todos lados, sin importarle que el grillete en el cuello se le clavara. A varios metros, a su izquierda, estaba un grupo de agentes de alto rango que acudieron a la ejecución. Y entre ellos, trágicamente encontró a quien buscaba.

- ¡TRAIDOOOOOOOOR!...

********

En uno de los barrios más bajos de lo que alguna vez fue la isla de Manhattan, un joven herido recuperaba la consciencia, poco a poco. Trató de incorporarse, mirando a su alrededor, pero al no reconocer el lugar, se asustó lo suficiente como para dar un ágil brinco y adherirse al techo.

- ¡Ahh!- Gritó de sorpresa al descubrir que un hombre lo observaba, e intentó mantener la calma, se acercó poco a poquito a donde el otro y lo observó más de cerca con curiosidad.

-¿Tío Bruce?...- Preguntó al final con algo de sorpresa.

Banner se sobresaltó ante la reacción del extraño joven, pero aún más al ver que se adhería a la pared. Su cara denotaba una completa estupefacción tras ver eso, y con las palabras dichas... No podía creerlo. - ¿... P-Peter?...- Murmuró sin poder creerlo, pero las pruebas eran demasiadas...

Tony había ido a que Jarvis lo afeitara. Mientras, en el camino iba revisando las cosas de la mochila del muchacho, que unas horas atrás había entrado por la ventana de su departamento. Entonces encontró un par de fotografías que al voltear hicieron que se sintiera terrible... Eran él, Steve y un niño pequeño... la siguiente era de ellos tres, con ese niño un poco más grande en una especie de escuela... la siguiente de ellos tres con ese muchacho que había llegado hasta ellos. Había un traje también... el traje de Spiderman había terminado de delatarlo. Ese "Peter" provenía, por alguna extraña razón, genéticamente de ambos...

- Señor, creo que está listo.- Le dijo Jarvis sacándolo de su concentración.

- Gracias.- Contestó pintando una sonrisa apagada y al salir notó la televisión prendida. Seguramente Bruce la había dejado así luego de que el chico que parecía ser Peter llegara al lugar. Sin embargo, justo antes de apagarla, se detuvo al escuchar que nombraron a alguien familiar...

"Esta madrugada se llevó a cabo la ejecución de dos traidores al régimen, capturados el mes pasado. Se trata de los "raza héroe" Steven Grant Rogers y Clinton Francis Barton..."

Sintió cómo su pecho comenzó a golpear frenéticamente, estaba sufriendo una taquicardia. Se llevó una mano al pecho, como si quisiera aprisionar su reactor.

- ¡BRUCE!- Rugió el nombre ajeno corriendo a subir el volumen y sentarse en el pequeño sillón. -¡NO! ¡No, no, no!- Decía levantándose bruscamente del sillón para ver los niveles que marcaba el localizador que había implantado en ambos héroes, una ráfaga de sentimientos pareció golpearlo de repente... Los signos vitales estaban... apagados...

El científico dio un brinco de susto por el grito alarmado de Tony, y enseguida salió corriendo de la habitación en la que se encontraba, sin saber exactamente en qué concentrarse, pero se enfocó en ese grito angustioso, y en los sollozos que comenzaron a provenir de la sala. Eso, y en el sonido del noticiero que apenas y hacía eco en su cabeza. Al llegar, vio a Stark en un estado que le punzó el pecho... Enseguida volteó a ver a las noticias, y las imágenes que vio lo dejaron completamente en shock.

- Clinton...- Pronunció prácticamente en silencio.

En el televisor pasaban escenas de la ejecución de Steven y Clinton como su fuesen cualquier atracción estúpida. Nunca en tantos años había sentido una ira tan garrafal, tan vil que todo su cuerpo comenzó a temblar erráticamente en un intento inminente por controlarse. Sus ojos brillaban tan intensos como hacía años no lo hacían, pero no se transformó, no podía perder el control ahí, no cuando Tony estaba tal vez peor que él. Se volteó para verlo, notando el shock del otro y la taquicardia que le había dado. Se precipitó hacia donde se encontraba, tomándolo en brazos. - Respira, Tony, por favor...- Hablaba con algo de dificultad en un intento porque la voz no se le quebrara, queriendo ser fuerte, de transmitirse algo de esa fortaleza que el Hulk le brindaba... Pero su triste verdad es que aquello le había quebrantado mucho. Ahora, Tony era en definitiva lo único que le quedaba. Algo lo sacó de sus dolorosos pensamientos y se separó del genio para alzar su mirada esmeralda hacia el chico que había llegado... Hacia...

- Peter... ¿Cómo llegaste aquí?...

*********

- ¡Altman!

El nombrado estaba recostado en su cama, hecho un ovillo, dando la espalda a la puerta. Sutiles lágrimas se escurrían por su rostro sin poder evitarlo. Al escuchar la voz de su superior, se incorporó, poniéndose de pie para mirarlo de frente, parándose al pie de su cama.

- Lamento mucho lo de tu padre... Pero debes de entender que era un traidor. El régimen es lo más importante, y aquel que lo traicione debe pagar las consecuencias.

- Lo sé...- fue todo lo que murmuró el joven de cabellos rubios y lacios.

- Descansa, Hulkling. Te concedo dos días de licencia por luto.

- Gracias, coronel Rogers...

Teddy se dio la vuelta para volverse a recostar en su cama, y sin poder evitarlo más, dejó salir un lastimero sollozo. Nuevamente se comprimió en la cama, como si así pudiera mitigar el dolor de su pérdida.

Steven también dio la media vuelta, y se detuvo un momento en el marco de la entrada para sonreír. Su rostro se tornó verde por un momento, y su sonrisa, al igual que la piel de su cara, se volvió áspera. Solo un par de segundos, y su piel volvió a la normalidad para abandonar la habitación por completo.