Capítulo XI

La proposición

La estúpida primera semana de clases le trajo a Tatsuha un sin fin de sin sabores, esos hermanitos Haku y Riri eran unos idiotas, lo peor de todo es que el tío ese parecía amarlo y lo acosaba en cada instante; Mamoru no lo ayudó, al contrario, se burló Por qué no te lo tiras y así te quedas con los antros de su padre, creo que él heredará.

El monje no quería tener nada con el muchacho aquel y no es porque no pudiera o el joven fuera feo, todo lo contrario, es sólo que sus ganas parecieron morirse tras el accidente del Shades, el contacto humano le irritaba y Ryuichi parecía más distante de lo usual.

¿Qué se supone que hace un tipo como él? ¿Tenía alguna razón de seguir con esto? Si no fuera un cobarde, si tan sólo no le gustara coger tanto, si no fuera porque realmente deseaba viajar a Francia o a un país de habla hispana y un montón de razones más, le gustaría suicidarse. Caminar al valle de las sombras por la eternidad, no, esa no era una buena idea después de todo.

-Ya! Podrías dejar esa cara de pocos amigos, mi helado se endurece más con tu aura gélida- Mamoru intentaba darle un poco de alegría a su amigo, al parecer nada ni nadie lo sacaría de ese estado.

- No quiero, me revolcaré en autocompasión hasta el fin de los tiempos

-De acuerdo, pues entonces...-arrojó el resto de su helado a un bote de basura cercano- leeré un poco más del maravilloso libro de.....ta ta tan....

-Cállate es de ese perdedor de Yuki Eiri.....

-No le digas así, es un gran tipo, bueno es un buen escritor y lo nominaron al premio Empitsu como.....-estaba un poco molesto dando su explicación cuando el chico lo interrumpió

-También a Usami Akihiko, así que no me vengas con verborrea inútil. Estoy un poco harto del rubio ese, aunque admito que es muy, muy guapo...

Claro era idéntico a él, decir algo en contra de su apariencia era quejarse de sí mismo, y el moreno podría lamentarse de su vida pero jamás de su rostro, ¿era su culpa ser tan bello?

Los chicos discutieron durante su trayecto a NG, ambos habían acomodaron su horario para que comieran juntos en La fausseté y después: uno a su trabajo y el otro a su universidad, así verían a Maiko y la molestarían pidiendo más café. Un placer como ninguno ser el cliente y siempre tener la razón sobre la opinión de Hitler-shindou-ni

***

-Eres un maldito! ¿Cómo pudiste hacerle algo así a ese muchacho. ¡Insensible!- gritó Noriko a Ryu después de sonsacarle el por qué estaba tan distante con Tatsuha y es que después de escuchar la historia lo único que deseaba la mujer era golpear a su amigo por; no sólo robarle a la chica conquistada sino porque le había roto una vez más el corazón- deberías disculparte

-No puedo... me da pena, yo quiero mucho a Tat-kun..

-Pues no parece!!

La conversación terminó de pronto cuando por la puerta apareció Seguchi. Con una mirada Ukai le dio a entender que su pequeña conversación (o regaño) terminaría una vez se deshicieran de Tohma.

Eso no paso, terminado el ensayo y las actividades del día Sakuma se escabulló de los integrantes de Nittle Grasper no quería ver a ninguno de ellos por más tiempo. Su amiga tenía razón el peso en sus hombros no lo dejaba estar del todo bien, se escondió detrás de una maceta con una palma.

-Sakuma-san ¿qué hace detrás de esa planta?- pregunto Tatsuha llevaba en la mano unos documentos acerca de la cantidad supuesta para sus viáticos de acuerdo a su futura gira por América.

-Me escondo de la gente nanoda- dijo tristemente- sobre todo de ti

-¿Por qué de mi? ¿a caso le hice algo?-sintió que sus vísceras se convertían en plomo

-Perdón Tat-kun-gritó mientras lo abrazaba suplicante- ni siquiera era tan buena, yo sólo quiero que no me odies- chillaba entre los brazos del moreno

OoOoOoOoo

El cielo existe. Dios existe. ¿cómo se llama? Sakuma Ryuichi.

Tenerlo así, sentirlo así, quisieras perder el control y besarlo, decirle de una vez por todas que lo amas, que darías tu vida si fuera necesario para estar con él, de verdad.

Dile que no quieres un polvo, deseas una relación, amor, pasión, paseos, luna todas esas tonterías y ridiculeces odiosas con otras, amadas con él. Díselo.

OoOoOoOoO

-Yo...yo... Sakuma-san yo.. yo lo quiero... y

-Yo también a ti Tat-kun- dijo alegremente y sin entender la declaración- ¿quieres ir a comer?- se separó tan rápido que el monje quedo aún con los brazos abiertos y con una confusión indomable

Fueron largos minutos para el menor; caminar detrás de su ídolo por las calles de Tokio no era su sueño, no vio por dónde iba, estaba en un estado zombie, en su cabeza se desarrollaba una guerra entre sus distintos puntos de vista, Juega contigo; detrás de todo ese glamour puede llegar a sentir algo por ti; ¿perdón de qué?; Sólo saboréalo y después tíralo...

-¡Llegamos!- gritó alocadamente mientras entraba al local. Era el mismo bar de mala muerte en el que lo había encontrado junto con Shuichi aquel día aciago.

Murmuró unas palabras de aceptación y como todo el trayecto caminó lentamente.

Se instalaron en la barra.

En el local no había mucha gente, todos parecían ignorarlos, una mujer increíblemente parecida a Sakuma se acercó a saludarlos, entre las manos llevaba un vaso y lo limpiaba cuidadosamente. Tatsuha se preguntó si sería algo de él, pero se había leído toda su biografía en los miles de sitios dedicados a él y ninguno mencionaba la existencia de una hermana.

-Eres guapo chico, ¿no quisieras salir conmigo?- le cerró un ojo algo coqueta. Sakuma lo arrastró a una mesa cercana y miró inquisidor a la mujer que sólo se carcajeó y le hizo una mueca

-No te acerques mucho a ella suele decir muchas cosas- dijo resentido el cantante

El monje no sabía muy bien su papel, que hacer, que decir, ni siquiera en que pensar y es que el muchacho frente a él parecía una manguera descompuesta, no se callaba sólo hablaba y sus parloteos no tenían sentido alguno, aún así Tatsuha disfrutaba de la forma como tomaba el tenedor, la forma tan delicada como masticaba.

Su manera de comer era extraña. Correcta pero apresurada y un poco atropellada. Distinta. Sencillamente simpática, mirarlo comer mientras hablaba de Kumagoroh y su vestuario fue una de las tantas fantasías formuladas en su cerebro cuando se supo asistente.

Ahora por fin lo veía así, como siempre lo quiso tener. ¿cercano? ¿Se le podía llamar cercanía a sólo una invitación a comer? ¡Al diablo! Era el comienzo. Una comida hoy, mañana una cena romántica.

-Sabes.... a Kumagoroh le gustas más- le sonrió sincero

***

- ¡A Kumagoroh le gustas más! ¿Qué demonios significa eso? - Maiko estaba un poco molesta, estaba vestida como mesera. Se encontraba en su trabajo.

-¿Podrías traerme un poco más de café?-le extendió Mamoru la taza, pero la chica ni siquiera quitó la mirada del monje quién se arrepintió de contarle eso a Shindou-ni

-Estoy en mi descanso- fue la respuesta para Chiba quién sólo suspiro

Se hizo pedazos la cabeza, intentó desentrañar esa frase durante algunas semanas, y finalmente rendido preguntó a los chicos su opinión, Chiba sólo dijo " Es su forma de decirte: 'Perdón por haberme llevado tu conquista. Me interesas más tú, Así que perdón' Si eso es lo que significa" Esa era una respuesta de hombre. Practica. Sin embargo Maiko dio toda una explicación ontológica, epistemológica y demás ramas de la filosofía para dar una interpretación a esas cinco palabras.

Desde aquella comida todo había sido lo mismo que antes, ir por el café, comprar crayones, asistir a las juntas de creatividad, escribir lo más importante, llevar la agenda de medios, comenzar a investigar sobre posibles mercados, preparar o conseguir la estúpida bebida predilecta de Noriko o el café de Seguchi.

Y el pago era miserable.

Pero su estado de sentimiento lastimero e inmundo ya se había alejado y ahora se sentía mejor, hasta hacía planes mentales en cómo lograr atención sin parecer una pulga molesta. Intentó varias veces llevarlo a un lugar romántico pero siempre terminaban en el bar aquel, comiendo o bebiendo sodas. Sakuma no tomaba alcohol, ni fumaba.

La vida de Tatsuha Uesugi comenzaba a dar giros extraños, de monje pervertido, a estudiante y trabajador o asistente abnegado y en último lugar en un esclavo de egos.

Mala suerte.

Una vez la mujer clon de Ryuichi se sentó a su lado cuando éste se fue al baño, comenzó a interrogarlo:

-¿Tu eres hermano del escritor verdad?

El sólo asintió asustado

-No tienes malas intenciones con mi Ryu ¿verdad? Responde rápido si no quieres que escupa en tu comida en tu próxima visita

Ahora negó con la cabeza y con un poco de horror en los ojos.

- ¿Desde cuándo te interesa y por qué?

Esa era una pregunta larga y difícil de contestar, desde siempre lo amaba, se supondría que las personas se dan cuenta cuando comienza el amor, y si no, por lo menos cuando vieron a la persona por primera vez; en el caso de Tatsuha lo había olvidado. No recordaba ni el lugar, ni su edad, ni el cómo, tenía alguna idea, e incluso se había imaginado de pequeño con un disco de Nittle Grasprer... pero ¿esa era la verdad?

-No, no lo sé- dijo finalmente. Sahashi sólo le dio una palmada en la espalda y huyó del lugar antes de que el cantante la mirara y le reclamara "su conducta infantil"

Confundido y cansado, presa por el horror escondido en esa pregunta el muchacho no hizo más que guardarla en su cabeza, para la almohada, tal vez un día reflexionaría acerca de "eso".

***

Su vida se estaba convirtiendo en una montaña rusa cruel, arriba, abajo. Pero se estaba divirtiendo, todo se veía mucho mejor, aunque las cosas comenzaba a dolerle un poco más de lo acostumbrado, ¿su careta se caía de poco en poco?

Tatsuha caminó por los pasillos de NG Records con un café en la mano, de un tiempo para acá tomaba un descafeinado diario y se sentaba en una banca cerca de las cabinas, le gustaba por el silencio que reinaba.

Bebió un poco de su café y recordó una de las últimas veces que comió con Sakuma en ese lugar como las veces anteriores sus conversaciones sin sentido no lo llevaban a ningún lado, el no veía ningún avance al contrario parecía sentirse más cercano cuando eran desconocidos, el hombre sólo hablaba de Kumagoroh, si no fuera porque se trataba de un conejo de felpa estaría celoso de ese rosado animal.

Ni modo se dijo a sí mismo mientras sorbía un trago de café. Shuichi pasó cerca de él con sus audífonos, estaba el sonido tan alto que reconoció la voz de su actual jefe.

-Te vas a quedar sordo- el pelirrosa no lo escuchó hasta que Tatsuha le hizo una zancadilla,, haciéndolo caer. El cantante lo miró con odio, se quitó los audífonos, se levantó y se sacudió el polvo, e intentó darle una patada que el monje desvió con facilidad.

-Quiero hacerte un favor. Tu sordera sería una desgracia. No te pongas rudo muchacho!- su tono era un poco burlón- ¡Tranquilo!

Shindou no contestó, levantó su ceja y recordó la conversación con su hermana en una tarde mientras se encontraban en el departamento de ella.

-Tatsuha me enseñará inglés, ya que él sabe mucho y yo quiero perfeccionarlo, me ayudará todos los viernes, ¿no te parece genial?-dijo la mujer feliz de ahorrarse un dinero en algún taller de conversación.

-A mi no me gusta la idea. Es estúpida de verdad. ¿Por qué te empeñas en estar cerca de ese sujeto? - se molestó el muchacho, configuraba la nueva portátil de Maiko, con la vista clavada en la pantalla remató- No lo conoces, yo vivo con él. Es simple. Sólo le interesa el sexo, la comida, mmm, decir palabrotas en otros idiomas y....

-¿Y dices conocerlo?-dejó de teclear de pronto y volteó a mirarla sorprendido, ella continúo- Es todo lo contrario, su vida complicada lo asfixia ¿no lo notas? ¿o tantos orgasmos te dejaron ciego?

Fue una burla directa y con saña, al contrario de él, ella no defendía a las personas por hacerlo, ella buscaba razones, ¿de verdad el monje pasaba por esto?

-Es cierto eso...- comentó avergonzado

-No lo diría si no me diera esa impresión. Es buen chico. Así que deja de inquietarte por mí tontamente y preocúpate, aunque sea, de conocer al hermano de tu novio-esposo, qué por cierto vive contigo.

-No...no pensé qué...

-Ya me di cuenta- estaba molesta que Shuichi pensara eso de Tat, llevaba cuatro años de conocerlo; suavizó su tono- ¡Vamos! Si le das la oportunidad el verdadero Tatsuha aparecerá, sólo no le pidas peras al olmo ¿sí?

Ahora frente a él y después de su bromilla de mal gusto tenía un debate mental si creerle a su insufrible sabelotodo hermana o dejarse guiar por el impulso de golpearlo. Suspiró y se sentó a su lado. Al final Maiko siempre tenía razón.

- No deberías comportarte como un niño de secundaria- utilizó toda su fuerza de voluntad para no gritar, no pasó desapercibido por el monje, lo miró raro

-¿Te sientes bien? - su mano viajo hasta la frente del cantante, midió la temperatura, suponía un 36.5º perfecto.

El cantante se quitó bruscamente. Pensó que lo acorralaría como la última vez.

-No te haré nada- se indignó el muchacho- ¿desde cuándo eres razonable?

-Lo mismo digo yo

El menor esperó unos minutos, si todo era un sueño las paredes comenzarían a derretirse, no sucedió. Shuichi y él parecían tener una conversación medianamente decente. ¿Dimensión desconocida? Alzó los hombros con resignación, tal vez era una señal para dejar atrás sus viejos hábitos.

-¿Qué cuentas?- dijo por fin el pelirrosa después de cinco minutos de incómodo silencio

-mmm, Nada en realidad... Trabajo con Ryuichi Sakuma... y Kumagoroh sigue siendo rosa

Se la estaba poniendo difícil. Shindou rasco su cabeza y casi en una súplica salieron unas palabras, si no le contestaba, él ya había hecho lo suyo. Sería la última oportunidad.

-¿Es todo?- se masajeó el puente de la nariz.

-No. Tu hermana me obliga a conversar con ella en inglés, dizque para perfeccionarlo, debería hablar con Chiba, él tiene un mejor nivel, ella no necesita de mí- salió natural- yo no quería, así que no quiero ser el culpable de su enamoramiento fugaz por mí- sonó solemne

Shuichi agradeció el ligero tono de desagrado en la voz del moreno, un indicador de lo que sentía en realidad por su hermana. Para él eso era bueno.

-Ella siempre ha sido excelente en el inglés. Cuando asistimos a la preparatoria siempre me ayudaba con las composiciones o para los exámenes. A diferencia de mí, creo que si lo entendía- comentó encontrando por fin la mirada del monje.

-¿Y aún no lo aprendes? ¿cómo se supone qué das entrevistas?-preguntó curioso por primera vez de una plática salida de la boca del pelirrosa.

-K hace de intérprete, además Hiro siempre contesta, ya ves, yo sufro de vomito verbal y para no meter a Yuki en problemas, prefiero no decir nada.

-¡Qué conmovedor! Casi lloro-pensó Uesugi, pero no lo dijo para evitar otro enojo innesario

-Además uno no aprende con una mágnum apuntándole- ese comentario hizo reír a Tatsuha al imaginarlo con otra "mágnum" "estudiando"

- Vale yo te enseño. Con una condición- bebía el último sorbo de café - No permitas que Maiko opiné respecto a esto. No le sentará muy bien y seguramente comenzará con un sermón..

El chico no terminó su comentario, un Fujisaki completamente enervado salía de una de las cabinas, al mirar al pelirrosa fue tras él, el muchacho salió corriendo sin siquiera dar por terminada la plática.

-¡Maldito impuntual! Ya me tienes harto ¡Voy a matarte!- Suguru estaba desquiciado y si no fuera por Hiro quien lo detuvo, seguramente quedaría ahí la vida del cantante de Bad Luck- No me detengas Nakano, se supone que somos profesionales y él se sigue comportando como un principiante. ¡No es la banda de tu secundaria! ¡Firmamos bajo el nombre de NG! ¿QUÉ DEMONIOS HACÍAS?

Iracundo es la palabra perfecta para describir la actitud de Suguru, sin embargo se vio aplacada cuando Tatsuha lo tomó de la barbilla, lo miró seductoramente y le susurró unas palabras al oído

-Realmente quieres saber lo que hacíamos...

Se sonrojó por completo y la furia desapareció. Shuichi agradeció el gesto de ayuda del monje hasta que sorpresivamente también lo abrazó un tanto confianzudo. No pudo más que rodar los ojos. Él no cambiaría.

***

Noriko miró a Ryuichi jugar con sus crayolas y unos libros para colorear, Kumagoroh a su lado, Tatsuha ya había tardado un poco desde que pidiera permiso para tomar un café. Quizá estaría por ahí coqueteando con alguna chica bella, quien sabe, el chico daba muchas sorpresas de vez en cuando; pero eso no le interesaba a la tecladista en realidad, habían recibido, hace poco días una invitación, una fiesta se aproximaba y al ver la lista de invitados, la chica temía la reacción de su amigo.

Buscó palabras correctas para dirigirse a Sakuma, ¿quién puede ser correcto o coherente con un hombre de más de 30 años con un conejo de felpa como su mejor amigo?

Caminó acompasadamente, escarbó en su cabeza las posibles frases para hacer el momento más llevadero..

-Ryu... hemos recibido una invitación para Fashion Fever Fest y... bueno entre los invitados se encuentra... y bueno... ante todo, Tohma y yo creemos que si tú no quieres ir pues está bien...

-Madeleine Legrand ¿no? -dijo con su tono infantil y sin siquiera inmutarse. Tomó un crayón y rojo y sobre el dibujo bien realizado, casi profesional, de una mujer recostada en un diván, iluminó sus labios-Ya lo sabía. Miré la invitación mucho antes que ustedes-rió victorioso

-Y.. ¿no tienes ningún conflicto?

-No ¿por qué habría de tenerlo? Ya tengo hasta la ropa que llevaré y con quién pienso presentarme- dijo como si nada, rayoneó el dibujo y dio la vuelta a la hoja para hacer uno nuevo, más sencillo, parecido a alguien que apenas comienza a trazar con dificultad, al verlo terminado, exclamó- ¡Mucho mejor!

Noriko lo miraba sin expresión, no entendía esa forma de ser. Nunca entendió el temple de ese niño. Dio media vuelta dispuesta a marcharse para buscar a Tohma y preguntarle sobre los nuevos arreglos, pero una duda la detuvo, no podía irse sin saber el plan del cantante.

-¿De que va? - soltó sin más

-No comprendo nanoda.

-piensas en algo ¿no? Por lo menos deberías contarme tus ideas macabras, después de todo, somos grandes amigos ¿no?- el chantaje emocional se le daba bien a la chica de cabello morado

- No tengo una estrategia si es lo que piensas- se levantó del suelo dónde se encontraba y recogió sus cosas- no me importa ella, yo sólo quiero divertirme un rato, quizá hacer las cosas que de vez en cuando hacen los adultos, nanoda!!-le guiñó un ojo

Eso no saciaba su curiosidad, ¿acaso era cierto? Si ese era el caso, entonces los años no habían pasado en balde, incluso se atrevió a pensar en que el muchacho había madurado, ¡qué bah! Seguramente dentro de esa cabecita se formaba algo perverso, movería hilos y dañaría a quien fuera necesario para poder deleitarse. Sí, eso sonaba más a Ryuichi que lo anterior.

-Sakuma maldito! Dime ahora- fue un ultimátum

-Naaa!!! No lo haré, te quedarás en suspenso, hasta el próximo viernes cuando me veas desfilar por el Festfashion no se qué... del brazo de alguien. - la miró retadoramente, no le preguntaría más, la conocía y amaba el suspenso.

Finalmente la mujer se marchó dejándolo con su soledad.

Y Ahora que hago pensó el cantante, revolvió sus cabellos y se odio a sí mismo por su gran bocota, siempre terminaba regándola, en realidad lo primero que hizo al ver la invitación y leer el nombre fue un gesto de repulsión y la soltó como si quemara, después había olvidado el asunto hasta que Nori comenzó a hablar, se sintió abrumado.

El monje entró a la habitación con un leve moretón en el brazo, después de la mordida de Shuichi regresó a su trabajo, miró atento al ensimismado de Sakuma. Dio un saltó cuando el chico volteó de repente para mirarlo fijamente. Una gran sonrisa se dibujo en su rostro.

-Tatsuha ¿Quieres ir conmigo a una fiesta? Habrá modelos muy guapas. ¿Qué dices?