Hola a todos.

Pus que les puedo decir, lo siento por tanto tiempo que tarde en este capitulo, lo que pasa es que he estado muy ocupada, pero prometo ya apurarme mas. Lo prometo, el siguiente capitulo vendra ya pronto!!

Adevertencia de este capitulo: jajaja!! les advietro que hay partes extremadamente cursis es este capitulo, bueno extremedamente cursis para mi, no estoy acostumbrada a tanta melosidad jaja!!

Un saludo... su amgia

Kyra Valakm!!


Capitulo 9

Alguna vez han sentido dolor interno. No es como el dolor que se siente cuando te cortas, o cuando te caes. Es un dolor completamente diferente; duele, por dentro, pero claro, no es un dolor físico. Sientes como si el suelo se fuera a desplomar en cualquier momento, estas mareada, nada tiene lógica, no puedes concentrarte en nada y lomas importante es esa presión en el pecho, una presión que te impide respirar, una presión que parece que te detiene el corazón.

Mi nombre es Kyra Knight, ya conocen algunos datos importantes de mí, pero creo que es mejor que entre en detalle por primera vez en mi vida, es mejor que les cuente todo lo que me ha pasado y en especial todo lo que he sentido.

Yo nací un bello 30 de abril de 1960, claro, como ustedes ya sabrán, no vine sola a este mundo. Vine acompañada de mi hermana gemela Anna. Cosas extraña de nosotras, somos idénticas en cuanto a apariencia, excepto por el color de nuestro cabello y nuestros ojos. Anna es pelirroja, como nuestra madre, y de ojos grises, como nuestro padre. Yo soy de cabello castaño, como nuestro padre, y de ojos azules como nuestra madre.

Para que entiendan muchas cosas que han sucedido en mi vida tengo que contar hechos que pasaron antes de mi nacimiento, muchos años antes.

Mis padres salieron de Hogwarts enamorados; pero Connor, mi padre, decidió hacer el tradicional viaje alrededor del mundo en un año. Mi madre no lo acompaño, se quedo aquí a estudiar. Mi padre viajo por el mundo, pero el viaje se alargo más de lo esperado, hasta cumplirse los 8 años fuera. En ese tiempo viajo por todo el globo y conoció cada rincón de este planeta, aprendiendo, conociendo, experimentando. Descubrió muchas cosas y aprendió mucho sobre magia, pero de lo que más aprendió fueron de artes oscuras. Había algo en ellas que lo llamaba, que lo embriagaba. Lo misterioso, lo seductor, tener el control. Así fue como mi papa se dejo llevar por la magia oscura.

Los siguientes años se fue haciendo más y más fuerte, más poderoso y así también más famoso en Transilvania, donde él vivía. Habían pasado ya ocho años desde que había salido de Hogwarts, y ahora era todo un mago, erudito de las artes oscuras. Por ese tiempo Lord Voldemort viajaba por el mundo, haciendo lo mismo que mi padre había hecho, profundizar en las artes oscuras. Por ese mismo tiempo, dio la casualidad que Tom Ryddle, Voldemort, en sus estudios fue a parar a Transilvania. Su búsqueda de magia oscura lo llevo directo a mi padre. Así fue como mi padre y Voldemort se ayudaron mutuamente, finalmente Ryddle es uno de los magos más brillantes del tiempo.

Para no profundizar mucho en este tema que honestamente me asquea, les diré en resumen lo que paso. Mi padre mato mucha gente, Voldemort mato mucha gente y así Tom Ryddle fue haciéndose de nuevos seguidores. A pesar de no estar aun en el apogeo de su poder, Voldemort ya había reunido mucho poder, ya había cambiado su forma su esencia, o al menos es lo que he escuchado. Pero lo que es cierto y que muchos dicen, es que el Tom Ryddle que había abandonado la escuela en su momento, ya no era el mismo Tom Ryddle que ahora causaba asesinatos y masacres.

Ahora, llego el momento en el que la mente de Voldemort quería mas y mas poder, unos dicen que lo que más quería era la inmortalidad, otros dicen que era el poder ilimitado, tal vez un poco de todo esto. La búsqueda de poder llevo a Voldemort a investigar mucha información, la investigación lo volvió a llevar a viajar por el mundo. Al parecer le había llegado el rumor de que Albus Dumbledore, el gran y poderoso mago, tenía una hija. Era la oportunidad perfecta de Voldemort para obtener más poder. Su plan era muy simple, si conseguía secuestrar a la hija de Dumbledore, tendría al mago en su control. Todos los secretos del hechicero, quedaría revelados para Tom, todo era perfecto y al final, los mataría a ambos.

Y, así fue como mi papa acabo buscando a la hija de Dumbledore, con la misión de secuestrarla, o, en su defecto, asesinarla. Lo curioso en todo esto es que mi padre no sabía que mi madre, su compañera y amor escolar, era la hija de Dumbledore. Nunca lo adivino hasta el momento que la vio, pues nunca le dieron un nombre completo así que mi padre intuyo seria Arianna Dumbledore. Cabe decir también que no fue nada fácil para mi padre encontrar a mi madre, en una ocasión termino en una tumba de nombre Arianna Dumbledore, pero las fechas no coincidían con la hija de Albus Dumbledore. Así que tuvo que empezar de nuevo su búsqueda, empezando nuevamente de cero. Y así paso un año entero en la búsqueda de Arianna Dumbledore.

Daba el año de 1957, cuando por fin la encontró; se encontraba en Hungría, investigando dragones. Arianna Valkina, bióloga mágica e investigadora. Y pues la llama se encendió de nuevo, nunca habían dejado de amarse. Hay amores que te hacen mejor, no que te cambian, simplemente sacan lo mejor de ti. Y así fue en este caso, Connor deseo tanto estar con Arianna, que renuncio a todo lo que había construido en 18 años solo por estar con ella. Ambos sabían el peligro al que se enfrentaban, pero aun así siguieron con su amor.

Por supuesto mi abuelo, Albus Dumbledore, no aceptaba esto, Connor Knight era un mortífago y por más que buscara redención, seria perseguido por Voldemort y los demás mortífago hasta acabar con él y de paso con su única hija. Siempre se he sabido que Dumbledore es conocido por su fe ciega en las personas, yo más bien pienso que sabe leer a las personas tan bien, que puede saber cuando alguien es sincero y cuando no. Pero también creo que su juicio de nublo al juzgar a mi padre. Finalmente era el hombre que se llevaba a su hija y adema la ponía en un peligro mortal, un peligro aun mayo que estudiar dragones en Hungría. Paso un año en el que la pareja viajo por el mundo, escondiéndose en todo momento. Cumpliendo un año casi, la pareja decidió casarse, y así lo hicieron, en una boda secreta en Grecia. Arianna escribía constantemente a su padre, contando todo o que les sucedía, a pesar de que esto pudiera poner aun más sus vidas en riesgo, suponiendo que la carta llegara a manos equivocadas.

Paso otro año para la pareja, esta vez lograron perder a los mortífago que es seguían la pista como sabuesos. Aprovecharon la oportunidad para dejar de moverse y esconderse en un solo lugar. Encontraron un pequeño barrio en Transilvania, ciudad natal de ambos, y pusieron toda clase de encantamientos protectores en la casa que compraron. Con esa nueva casa comenzaban realmente su nueva vida juntos. Ambos sabían que posiblemente nunca estarían realmente a salvo a menos que Voldemort fuera aniquilado, pero así también los dos sabían que era muy difícil que eso pasara.

Arianna escribía constantemente cartas a su padre, pero nunca obtenía respuesta. Escribía cartas pidiendo perdón, saludando, informando, pero ninguna tenía respuesta. Para mi madre era muy doloroso, a muy tarde edad encontró a su padre, Albus Dumbledore y con el tiempo se habían vuelto muy unidos, pero ahora su padre no le respondía. Estaba alejada de el, y el estaba furioso. Mi abuelo no concebía la idea de que su única hija se hubiera escapado con un mortífago y más aun que estuviera poniendo en riesgo su vida solo por un mortífago.

Así pasaron los años, hasta que llego el año de 1960, el año en el que mi hermana y yo nacimos. Me madre seguía enviando cartas a mi abuelo. La última hablaba de nuestro nacimiento, pero como las demás, esta carta también fue ignorada. Y así también mi madre seguía sufriendo, obviamente no todo fue malo. Mi hermana y yo no disfrutamos de la mejor infancia, pero tampoco fue del todo malo, o por lo menos no fue peor que más adelante. Los años volvieron a pasar si ninguna novedad, nadie sabía que Anna y yo existíamos salvo por nuestros vecinos.

Llego así nuestro cumpleaños número 4. Mis papas salieron rumbo a Inglaterra, lo que pasaba era que mi mama cada día estaba peor por el rechazo de mi abuelo. Ya habían pasado muchos años desde que se habían escapado juntos y hacía muchos años que mi madre no veía a mi abuelo ni sabía nada de él. Así que así fue como el 29 de abril mis papas salieron a Inglaterra. Anna y yo nos habíamos quedado en casa de la familia Dralle. La señora Dralle, cuyo nombre de soltera es Anna Knight, es prima lejana de mi padre; así que nos quedábamos en familia. Fue la trágica mañana del 30 de abril de 1964, mis padres fueron asesinados por Voldemort, en las narices de Albus Dumbledore. El periódico de esa mañana, "INVESTIGADORA MAGICA Y SU ESPOSO SON ASESINADOS". Desde ese día, mi cumpleaños era un día marcado, y así lo seria por muchos años.

Anna y yo terminamos viviendo con la familia Dralle por los años siguientes. Anna había recogido sus cosas de nuestra antigua casa. Yo me rehusé a hacerlo. Podría decirse que ese día fue el día en que me perdí a mi misma. De mas chica, antes de los cuatro, era bastante alegre y extrovertida; todo cambio con la muerte de mi madre, muchos me catalogaron a partir de ese momento como fría o seca. Pero lo que sucedía era que nadie en verdad sabia como me sentía. Todo mi mundo se había ido para abajo en una sola noche, la noche más emocionante para un niño, además de navidad, en un día mas seria mas grande. Pero en vez de un año más de alegría, recibí el cadáver frio de mis padres. Desde ese momento cambie, fue como un caparazón.

Mi frialdad, como la llamaban, se volvía mi protección. Si no demostraba mis sentimientos, no saldría dañada, si no me involucraba, no me volverían a lastimar. Además de que yo ya no sentía ganas de reír, las ganas de llorar las reprimí, mis sentimientos murieron junto con mis padres.

La familia Dralle no era mala, lo que es más, eran amables y calurosos. Un calor que no supe o no pude apreciar. La familia la formaban cinco integrantes: Justin Dralle, el señor de la casa; Anna Dralle, como les había dicho la prima lejana de mi padre; luego estaban los tres hijos de la pareja Leonard, el mayor, cinco años mayor que yo; los mellizos Stephen y Jessica, un tres años mayores. Y así fue como nos convertimos en familia, las cosas nunca serian iguales, yo misma nunca volvería a ser la misma. Finalmente Anna y yo solo teníamos 4 años, no p0uedo decir q1ue yo fui la única afectada por la muerte de mis padres, también Anna sufrió mucho. Incluso ella misma cambio, se volvió más desconfiada, más dura.

Durante toda mi niñez culpe de la muerte de mis padres a mi abuelo, era chica, si, pero no estúpida y desde siempre había sabido que mi mama había sufrido mucho por el rechazo de mi abuelo. También sabía que el día de su muerte, ello había ido en busca de él, claro que nunca llegaron.

Mi nueva familia me acogió con cariño y amor, con el tiempo aprendí a decirles mama y papa a los señores Dalle y hermanos a los hijos. Con el que mejor me relacione fue con Leonard, mi hermano mayor, supo entenderme; me comprendió mejor de lo que muchas veces yo lo hacía. No aprendimos a llevar muy bien, nos entendimos, era la única persona con la que llegue a destaparme un poco y sonreír. No digo que Jessica y Stephen no hayan sido muy buenos conmigo también, pero nadie como Leonard.

Pero no todo de la familia Dralle era bueno, estaba Emily Dralle; hermana de mi nuevo padre, y por ende mi tía. Ella desde el principio se entendió con Anna, y también desde el principio parecí desagradarle. Pero el lado bueno era que a nadie de la familia parecía agradarle del todo Emily, ni siquiera a Justin Dralle.

Crecí en la casa Dralle, conservando el apellido de mi padre, y desde siempre se supo que la familia nos había adoptado. Vivíamos en una comunidad mágica, así que siempre nos encontramos rodeados de niños como nosotras, relativamente. Pero la verdad es que yo nunca encaje bien con los niños de mi edad, siempre fui, como muchos me decían, más madura para mi edad. Así que asistí a una pequeña escuela para niños de magos, no enseñaban magia, pero servía para las mamas que no podían cuidar de sus hijos todo el tiempo. Y siempre sobre salí en lo que hacía, uno de los grandes problemas de mi hermana conmigo. Yo siempre sobre salía aunque tratara de no hacerlo, y por más que Anna se esforzara, yo siempre era mejor. La escuela fue útil hasta cierto punto, pero yo siempre fui más autodidacta. Aun en la pequeña escuela no me relacionaba bien con los demás niños de mi edad, todos decían que había algo raro en mi todos los niños me apuntaban con el dedo, e incluso algunas maestras creían que había algo malo en mi.

Crecí siempre siendo señalada por los demás, siendo diferente; pero a mí no me importaba yo estaba muy bien como era. Nadie me lastimaba por qué no importaba nadie más que yo y mi familia, nunca demostraba mis sentimientos y me hacia menos vulnerable. Con el tiempo me hacía más dura, las burlas, los compañeros molestos no me importaban. Mis únicos amigos eran mis hermanos, ya que a pesar de que Anna, Jessica, Stephen y Leo eran lo que se dice populares, siempre estaban conmigo.

Las cosas estuvieron bien así hasta que cumplimos los 10 años, la edad para empezar los estudios mágicos, así que en agosto empezaríamos. Pero todo cambio el exacto día de nuestro cumpleaños y el sexto aniversario de la muerte de nuestros padres. Yo nunca celebraba mi cumpleaños, aunque no lo demostrara, siempre era un día muy triste para mí. Ese día Emily había preparado todo para una gran fiesta para mi hermana y sin remedio para mí. Invitaron a todos los amigos de mi hermana, que eran muchos, y se hizo una fiesta mágica. Yo me rehusé a participar en lo que para mí era la hipocresía con globos, celebrar un día muy funesto. Me negué a arreglarme para ir a la fiesta así como me negué a que mi nombre fuera mencionado en la fiesta. Emily, en contra de mis deseos me puso un vestido, sabiendo que yo odio los vestidos, y me hizo posar junto con mi hermana en una foto.

Mi enojo fue tan grande que sin quererlo comencé a hacer magia. Explote el pastel, troné bastantes globos y queme el vestido que tria puesto. Nunca supe muy bien como lo hice, perola fiesta quedo arruinada. Anna cargo contra mí en furia, todos se habían burlado de ella pues el pastel le reventó en la cara. Enseguida me embistió con cólera, tirándome al suelo y haciendo que yo me golpeara la cara contra una mesa y me empezara a sangrar la nariz. Yo al igual que ella me enoje, pero a diferencia de mi hermana mi furia salió de otra manera. Los globos que quedaban tronaron, y las ventanas se rompieron, mi hermana salió disparada y por suerte cayó en brazos de mi padre.

Esto preocupo mucho a todos, menos a Emily que más que preocupada estaba colérica por que había arruinado su fiesta. Incluso yo me espante, estaba causando muchas cosas, que además salían fuera de mi control. Mi padre actuó muy rápido y enseguida evacuo a todos, mi madre empezó a calmar a Emily que seguro me habría matado de no haber sido por la rápida intervención de mi madre. Leo enseguida corrió hacia mí, no le importo que yo fuera algo parecido a un arma sin control. Pero yo no me podía calmar, seguía muy enojada con mi tía y con mi hermana.

Quien sabe cómo, Anna se zafó de mi padre y corrió a atacarme, tomo lo primero que encontró, que para mi desgracia era un banco para niños, pero este salió volando hacia mi apenas mi hermana lo toco. Ahora ella también estaba haciendo magia. Me cubrí la cara con las manos, pero con la fuerzo que iba el banco, este me rompió un brazo. Anna, al darse cuenta de que podía hacer magia, cargo con más fuerza su enojo y volvió a lanzarme un banco. Esta vez logra moverme, en vez de quedarme a recibir el golpe con mi brazo dañado. Leo se movió conmigo incapaz de hacer nada por las restricciones der magia a menores. Todo esto paso en cuestión de segundos; mi padre reacciono lo más rápido que pudo y cuando Anna iba a lanzar un tercer banco, la detuvo.

Termine en un hospital mágico en el centro de la ciudad, con tres fracturas en el brazo, nada que no se pudiera solucionar con un poco de magia. Los huesos quedaron listos al cabo un par de horas. Pero el daño psicológico estaba allí, y me refiero a la intención de Anna. Yo hice magia de suerte y por accidente. Pero mi hermana al momento en el que se dio cuenta de que podía hacer magia, cargo más fuerte contra mí. Mis padres empezaron a pensar que era un peligro, para ella y para los demás, así que decidieron mandarla a un internado en Rumania. Era una escuela mágica quela ayudaría, allí la pondrían en cintura.

Así que Anna en vez de asistir a la escuela normal en Transilvania, asistió a un internado mágico en Rumania. El desagrado de Emily por mi creció, así como el desagrado de los amigo de Anna. Pero como siempre no le di ni la menor importancia. Entre en septiembre, como se hace en Inglaterra. Ese año no fue ni bueno ni malo, a decir verdad mi vida no era ni buena ni mala desde mi punto de vista, siempre y cuando mantuviera a raya a mis sentimientos. Aprendí mucho en la escuela, pero ahora que ya podía hacer magia con una varita en el colegio, me volví más autodidacta. Según las leyes de restricción mágica en Transilvania, que tiene su propio ministerio independiente la de Rumania, los menores podían hacer magia de una hora especifica a otra, ya que la mayoría de las escuelas aquí son normales y no de tiempo completo al estilo internado como Hogwarts, Beauxbeattons, Drumsdrag y muchas otras.

Así que practicaba todas horas que podría, aprendía nuevos hechizos, siempre encontré muy fácil aprender, así como usar la magia a mi favor. Todo me parecía muy sencillo. Esto provoco la envidia de muchos, me señalaban y se burlaban de mí. Los jóvenes siempre pueden ser muy crueles y es algo que aprendí con rapidez. Y siempre tuve a mi familia allí para apoyarme.

Así paso un año, entre nuevo aprendizajes y la envidia y las burlas de los demás. Ahora que me pongo a pensarlo mejor, de no haber sido por mi manera de ser a raíz de la muerte de mis padres, nunca habría podido resistir al infierno que se creaba a mi alrededor mero fuera de las inquebrantables puertas de mi asunto impuesta cascara de frialdad.

Al terminar el año y cuando estaba por recibir la carta de reinscripción a la escuela, otra carta llego. Una carta de Hogwarts, la escuela de magia y hechicería en Inglaterra. Había sido aceptada a asistir al colegio, era una ocasión bastante extraña. Yo no quería asistir, me negaba rotundamente a irme fuera a una escuela internado, y sobre todo fuera del país y lejos de mi familia, lo más cercano y preciado que tenia. Lo primero que vino a mi mente al saber que podría alejarme de mi familia, fue Leo, mi hermano y seguramente la persona más cercana a mí. Me dolía siquiera pensar en dejarlo, aunque no lo aceptara abiertamente, Leo era la única persona que había llegado a lo más profundo de mi corazón y la única persona que podía ablandar la cascara a mi alrededor.

Pero como ya saben, mi familia me obligo a asistir a Hogwarts para mi segundo año de educación mágica. En Hogwarts conocí a los que con el tiempo llegaría a ser mis mejores amigos, y los primeros que no fueran de mi familia. No me pude dar cuenta de lo anterior pues yo pase gran parte del año encerrada en mi enojo y tratando de escapar. Anna también entro a Hogwarts, la familia creía que ya había cambiado y que un año era más que suficiente, todo con la influencia de Emily. Así que en Hogwarts exploto la rivalidad entre Anna y yo, como había dicho ella siempre había competido conmigo. Yo siempre salía victoriosa; pero el ego de Anna había crecido en su escuela en Rumania, dándole alas haciéndole creer que podría ganarme. Pero Anna no contaba en que yo también había mejorado y mucho.

Pero el pleito con Anna no fue mi mayor problema en el año, si el que llegue a tener con Victorie McLuod, pleito que desencadenaría todos los cambios en ese año. Esa tarde en que nos peleamos, ambas acabamos en la oficina del director, quien para ese momento yo no sabía que era mi abuelo. Esa noche el mismo me lo confeso y en ese momento sentí todo el enojo y la ira acumulados durante tantos años. Siempre sabiendo que mi abuelo era el causante de todos los males de mi vida. Siempre culpándolo, la muerte de mis padres había sido toda su culpa por abandonarlo, por ignorar a mi madre, su propia hija. Por habernos ignorado a Anna y a mí; los primeros años después de la muerte de mis padres, viví con la mínima esperanza de que mi abuelo llegara por nosotras, nos explicara todo y pudiéramos formar una familia, una familia de verdad y de sangre. Pero con los años me di cuenta que solo era una sueño estúpido, el nunca llego.

Todo lo que me había guardado para mi salió, y yo por fin logre escapar de Hogwarts. Fui a Transilvania, pero en vez de ir a mi casa, o bueno a casa de los Dralle, fui a mi casa de la infancia. La casa que se encontraba justo en frente, y la casa que albergaba todos los recuerdos que más de dolían. Desgraciadamente antes de salir de Hogwarts me había golpeado y de tanto sangrar me desmaye para despertar mas tarde en un hospital muggle.

Desperté por la mañana, y después de ver a mi familia, recibí la visita de mi abuelo. Fue un momento bastante extraño pues en el tiempo que estuve en Hogwarts, aprendí a tenerle respeto como director. Y su visita logro ablandar mi corazón, me hizo llegar a comprenderlo un poco. Más tarde fui a un hospital mágico para que me arreglaran la nariz, que me había golpeado. En mi visita mi abuelo me había dando la opción que mi familia no me había dado, quedarme en Hogwarts o regresara Transilvania, a la vida a la que estaba acostumbrada.

Regrese a mi casa, a reflexionar todo, Dumbledore me había hecho reflexionar las cosas, me había cambiado desde adentro. Salí a caminar, y pase por mi antigua escuela; fue el momento que me cambio definitivamente, o podría decirse que fue el momento que me termino de romper mi cascara. Que me fue devolviendo a la persona que yo era, mi verdadero yo. El regreso de las burlas que antes no me importaban, ahora me hizo extrañar a los amigos que había hecho en Hogwarts. Los amigos que estaba dejando allá, los primeros amigos de verdad que tenia, lo que me habían aceptado tal y como era.

Me sentía bastante extraña, parte por el golpe, pero más que nada por la extraña sensación dentro de mí. Me abría, volvía a sentir, en un descuido había dejado que alguien que no fuera mi familia entrara a mi corazón. Sentía, sentía algo, amor, amistad, sentimientos nuevos, u olvidados. Decidí regresar a Hogwarts, fue algo duro, pero ahora entendía mejor las cosas, estaba dejando que mis sentimientos me envolvieran: alegría, tristeza, enojo, amor, perdón. Entendía a mi abuelo, no es lo que yo hubiera hecho, pero lo entendía, y lo perdonaba; deje atrás todo ese enojo que había guardado.

Regrese a Hogwarts nueva, era una nueva persona; volvía a ser la Kyra dulce y alegre que había sido antes de la muerte de mis padres. Volví a llorar, volví a reír y volví a sentir. Todos notaron el cambio en mí, y en especial mis nuevos amigos. Pero esto ayudo a que nuestro lazo se volviera más fuerte. Nos volvimos los mejores amigos, inseparable y como hermanos. Remus, James, Sirius Peter y Lily, ocuparon el vacio que había formado en mi corazón, ellos fueron la cusa de que volviera a ser yo.

Éramos los mejores amigos, y los mejores en la escuela. Todos teníamos una gran habilidad en la magia, bueno todos menos Peter. Cada vez que sobresalíamos, la envidia de mi hermana crecía; no siempre estábamos peleando, pero hay que decir que Anna es una persona muy difícil. La relación con mi abuelo también mejoro y mucho. Aprendí a quererlo y hasta amarlo como a un padre. Pasaba gran tiempo de las vacaciones con él, además de pasar todo el año viéndolo. Hay que dejar claro que nunca goce de preferencia por ser la nieta del director y yo nunca la espere. Es más, siempre fui castigada como los demás merodeadores, que era como no hacíamos llamar, por hacer travesuras y bromas, nuestro pasatiempo favorito.

Antes de finalizar nuestro segundo año, Remus me había contado su secrete y yo todo sobre mí. El era un hombre lobo, pero ninguno de los merodeadores le teníamos miedo, y lo apoyábamos en lo más que podíamos. Al comenzar tercer año tuvimos la idea de convertirnos en animagos; un hombre lobo no ataca más que a los humanos. Así podríamos salir con él, ayudarlo.

James tenía una capa invisible, regalo de su padre y algo así como una herencia familiar; así que salíamos todas las noches, que no fueran de luna llena, a merodear por allí, de ahí nuestro nombre de los merodeadores. Descubrimos miles de secretos de Hogwarts, no creo que nadie alguna vez haya descubierto tanto como nosotros, conocíamos la escuela como nadie y descubrimos pasadizos fuera de Hogwarts. Había noches en las que salíamos a Hogsmade o caminábamos por el bosque, siempre en la búsqueda de nuevas cosas.

A finales de mi cuarto año tuve que irme un mes antes porque Jessica tuvo un accidente jugando quidditch. Anna y yo fuimos a Transilvania, pero resulto no ser tan grave el problema y para cuando mi hermana ya estaba bien, las clases ya habían terminado. Pase las vacaciones completas en Transilvania como hacía mucho que no lo hacía. Platique con mis hermanos, me divertí, reí, jugué. Las cosas habían cambiado tanto para mí, yo había cambiado y nunca había sido más feliz en mi vida. Las cosas por fin salían como debían de ser.

Llego el 1 de septiembre y el, tan anhelado, regreso a Hogwarts. Hacía tres mese que no veía a mis amigos. Llegamos a la estación, donde pude ver los cambios sufrido durante mi ausencia. Pero lo que más impresión de causo fue el cambio de Sirius, hasta descubrirme a mi misma enamorada de mi mejor amigo. Amor a primera vista, tal vez, aunque no puede ser propiamente llamado así ya que lo conocía desde hacía algún tiempo. Pero ahora que lo reencontraba me había enamorada a primera vista de el. Todo en el me parecía delicioso y cautivador, todo parecía perfecto.

Pero no todo puede ser perfecto, no. Entre más alto vueles más dolorosa es la caída. Mi desilusión fue muy grande cuando mi hermana, mi propia hermana comenzó a coquetearle, sabiéndolo que yo sentía por mi mejor amigo. Mi mundo se vino abajo y todo por culpa de la delicioso y a la vez dolorosa agonía que es el amor. Un placer descomunal, capaz de volver cuerdo al más loco y lunático al más centrado. Capaz de despertar los mejores encantos de la gente y sus más viles defectos. Embriagador, seductor y sobre todo devastador.

Así me encontraba yo, sumida, ahogada por el amor que sentía por Sirius, pero sin poder decir nada, si poder gritar mis sentimientos a los cuatro vientos. Yo sabía que nunca seria correspondida y que mi mejor amigo nunca me vería como nada más que eso, su mejor amiga. Perdida dentro de mí, si saber el rumbo, mareada. Sentía como toda la felicidad, todo lo que había logrado durante todo estos años, se derribaba, se me escapaba de las manos. Imposible de agarrar con las manos, como el aire, imposible de revertir como la muerte. Una cicatriz eterna dentó de mí. No podía escaparme del amor, como nadie puede escapar de un Abada Kedavra. Y todo el amor estaba a mí alrededor: Remus estaba enamorado de Marianne, una de las mejores amigas de Lily; James estaba enamorado de Lily como siempre lo ha estado y como siempre lo estará.

Y bueno, ahora me encuentro debatiéndome conmigo misma, perdida en mi corazón, en un sentimiento. Me es imposible dejar de amarlo, así como me es imposible arrancarme el corazón sin morir. Se ha vuelto parte de mi, parte de mi ser y de la persona que es. El fue el primero que me tendió su mano y el primero que me otorgó su amistad sin límites.

Y nos hemos dicho palabras hirientes, pero nunca podría odiarlo, así me clavara mil puñales en el corazón. Pues mil puñales no dolerían tanto como me dolería su ausencia y saberlo perdido. Y ahora duele más saber que nuestra amistad podría estar ahora arruinada, pues preferiría solo ser su amiga que no ser nada de el; preferiría estar tan solo cinco segundos con él, cinco segundos de ver sus ojos, sentir su aliento y su presencia, que vivir todo una eternidad separada de el.


Uf.

Rade mucho!! jaja!! espero les haya gustado y espero sus reviews!!