Capítulo 11.

Ilícito.

Revisó su teléfono por cuarta vez.

Levy no dejaba de molestarla. Era más de la mitad de la noche y ella simplemente no parecía parar con los comentarios.

"Dime la verdad, Lucy"

Releyó el mensaje y decidió acabar con el sufrimiento de Levy en la mañana. Ella ahora, necesitaba descansar, caer en la oscuridad y no despertarse hasta el día siguiente. Todavía podía recordar la cara de su padre, la de Natsu al encontrarla y la de Gray al verlos en esa situación. Se masajeo las sienes manteniendo los ojos cerrados.

Ese día había sido un completo desastre; para colmo no había terminado la estúpida historia de amor que tenía que entregar en la universidad.

Se acomodó mejor entre las sabanas y cerró los ojos.

Pero algo faltaba.

Era lo único con lo que ella podía justificar su falta de sueño. No, sueño sí que tenía, pero parecía que simplemente su cuerpo no quería rendirse. Se obligó a cerrar los ojos con fuerza y ordenarse dormir.

Pero no pasó.

Se encontró girando en la cama como alma desquiciada, miró la puerta con lenta tortura y decidió levantarse.

Seguro tenía hambre.

Miro desde el pasillo hacia la planta baja y se encontró con un mar de cables, sabanas y personas y decidió regresar sobre sus pasos. Pero al parecer no tan sus pasos.

Toco la puerta.

Adentro se escuchó un gruñido y ella lo tomo como el permiso para entrar. Estaba consciente de que se veía un poco tonta cargando la almohada de Gray debajo del brazo.

Miro a Natsu con los ojos entreabiertos.

— ¿Qué?—ella se lamió los labios y movió la cabeza indicando que se hiciera un lado, pero el chico no se movió—. ¿Qué?—repitió algo incrédulo.

—No puedo dormir.

Se incorporó con los codos sin desprender la vista de ella. Después de unos segundos le sonrió de forma perezosa.

—Es por que necesitas estar en mi cama—dictó.

No, no era una pregunta. Él sabía que ella no podía dormir si no estaba con él en su misma estúpida cama.

¿Desde cuándo dependía de aquel idiota?

La tomo de los hombros y la hizo tropezar hacia él, capturándola entre sus musculosos brazos y enredándole con las blancas sabanas.

— ¿Bien?—pregunto hacia su dirección. Ella se reacomodo un poco y cerró los ojos para por fin poder dormir plácidamente, no sin antes lanzarle una mirada fría a su acompañante por burlarse de su falta de independencia.

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La despertó un golpe, pero decidió ignorarlo y darse media vuelta en la cama.

El aroma de Natsu le llego con fuerza a las fosas nasales. Sonrío y se apegó más al chico que inocentemente se aferraba a su cintura entre el montón de sábanas.

Alguien dio el grito en el cielo afuera. Pero no estaba loca, no se levantaría por nada del mundo.

— ¡Joder!—quiso soltarle un derechazo a Gray, quien había entrado vociferando algo de forma rápida e inentendible—. ¡Lucy! ¡Volvieron a tomarla!

A su lado, Natsu gruñó.

— ¡Cabrón, te estoy diciendo que se llevaron a Lucy de nuevo!

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El hombro de su amigo se desplazó para apegarse al colchón y de entre las sabanas, como el maldito ave Fénix, apareció la cabeza de Lucy.

Los mechones rubios le caían sobre la cara de manera adorable, parecía una niña acabando de levantarse.

—Claro—musitó dándose un golpecito en la frente—. Saben...no es que este molesto por que hayan hecho cosas en mi cama.

Lucy apenas si logro retener las palabras y procesarlas. Era demasiado temprano para que estuviera sucediendo esa mierda otra vez.

—Lo que me molesta, es que si iban a usar la misma cama, me hubieran dejado una a mí. Jesús, ¡deberían sentir el dolor de mi cuello! —su teléfono sonó y contesto sin dejar de taladrar a la pareja con la mirada.

Era su novia, por fin.

—Gray-sama. Juvia va en camino, ¿Está todo bien? —el escuchar su voz lo reconforto, fue como una buena dosis de medicina para el dolor de cabeza y la torticolis.

Juvia se había ido por el fin de semana a ayudar al orfanato en el que ella había estado la mayor parte de su vida. Y a Gray le encantaba que fuera un alma tan hermosa, pero le fastidiaba porque pasaba hasta tres días sin verla.

A veces se preguntaba cómo se había vuelto un romántico de lo peor.

—Todo está bien—le contestó con una sonrisa que le llegaba al alma por escucharla de nuevo—. Te estoy esperando.

Ella soltó una risita.

—Allá voy. Tengo que colgar.

—Muy bien—las palmas de Gray comenzaron a sudar y se lamió el labio inferior—. Te amo—pero entonces se escuchó el golpe al colgar.

El chico miro el teléfono con desprecio. Por fin se había armado de valor y simplemente no lo escuchaba.

Lucy chiflo detrás de él.

—Por esa expresión, no hubo respuesta del otro lado—la miro enojado. La chica estaba sobre su amigo que dormía todavía como tronco; ella usaba sus brazos para sostener su cara con una sonrisa pícara.

Gray se preguntó si a Natsu no le molestaban los codos que Lucy le estaba enterrando en su caja torácica.

—Se cortó antes—la sonrisa de ella se ensanchó y el decidió cambiar el tema por bien común—. Así que, según tú no estaba pasando nada entre ustedes.

Lucy parpadeo con sorpresa.

—Exacto— una de sus cejas subió, adornada con la sonrisa pícara de antes—. Pero no me cambies el tema, Gray.

—No estoy cambiando el tema. Solo digo que no entiendo por qué intentas esconderlo—sus miradas molestas chocaron entre si—. Y que debieron darme una cama porque dormí como un vago debajo de un puente. Ahora: voy a respetar y voy a dejarles la habitación más segura, solo les pido que no ensucien las sabanas.

—Me estas ofendiendo—Gray rio fuerte—. Estoy hablando enserio, Gray. Ya sé que no parece, pero no hemos hecho nada.

—Sí, claro—Lucy le echó una mirada colérica—. Ahora, pásense a la otra habitación. Cuando regrese, quiero ver esto vacío.

La chica se levantó sobre la cama y después brinco con un paso peligroso al suelo, tomó el brazo de Natsu y lo obligó a salir de la cama.

— ¿A dónde vamos?—el chico de cabello rosa pestañeo adormilado.

—Nos cambiamos de habitación —paso uno de sus brazos sobre sus hombros y lo ayudo a avanzar hasta la puerta, donde todavía se encontraba Gray.

— ¿Entonces no tengo que preocuparme por—señaló la cama—, lo pueda haber ahí, verdad?

Lucy frunció el ceño y se fue azotando sus pies contra el suelo.

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Juvia acomodo su cabello para entrar. Todavía le sudaban las palmas por saber que estaba a punto de ver a Gray; aunque no entendía muy bien el por qué, ya que llevaban bastante tiempo saliendo.

Saco las llaves del bolso con lenta tortura y abrió la puerta, de la que salió un chillido tétrico.

—¿Gray-sama? — se desplazó con cuidado entre los cables negros y siguiendo con cuidado la brecha entre ellos hasta la escalera. No se perdió de ninguno de los extraños detalles, como el chico pelirrojo durmiendo en el suelo de la cocina, o del hombre gordo sobre uno de los muebles. Subió dando pequeños pasitos titubeantes con los que se escuchaban sus tacones por toda la casa—. ¿Gray-sama? ¿Qué está…sucediendo?

Pasó todas las puertas cerradas hasta llegar a la habitación de su novio, y lo que vio ahí, la dejó congelada.

Juvia siempre había tenido una buena imaginación, lo sabía, pero encontrarse con eso, era demasiado para su pequeño corazón.

Lucy estaba enrollada en una toalla, con el cabello mojado sobre los hombros desnudos y buscando algo entre una maleta revuelta color chicle. Mascullaba insultos mientras sacaba ropa y la dejaba sobre la cama.

Volteó para cerrar la puerta.

Vio a Juvia.

Se congeló.

Las mejillas de la recién llegada estaban rojas y sentía un tipo de ardor en el pecho que no la hacía reaccionar dejándola completamente sorprendida y traicionada.

—¿Juvia?— la voz de Gray vino del otro lado del pasillo—. ¡Juvia!

Ella se giró hacia él con los ojos rojos, estaba a punto de llorar.

No podía simplemente creerlo, no de Gray ni de una de sus mejores amigas. ¿Cómo habían podido hacerle eso a ella?

Pero lo que más le sorprendió aún, fue la forma de abrazarla de Gray; tanta fuerza y tantos sentimientos en un abrazo donde las manos del chico se deslizaron por su espalda y la apegaron a él mientras reía.

—Te habías ya tardado en llegar, te estuve esperando toda la maña-

Sus ojos encajaron—. ¿Estás bien? ¿Te paso algo?

Ella se soltó de su agarre con fuerza, asustando a Lucy que lo veía todo desde su posición y enrollada incómodamente en una toalla. ¿Por qué siempre le pasaba lo mismo?

En cuanto vio a Juvia parada en la puerta, supo que algo iba a suceder.

— ¿¡Cómo pudiste Gray-sama!?— Apunto a Lucy con sus hermosos dedos y la rubia dio un brinquito en su lugar, frustrada de haber quedado entre la pelea—. Y tú.

— Esto no es lo que parece, Juvia— se apresuró a decir con voz temblorosa. Estaba casi segura que la novia de Gray le iba a dejar, mínimo, un ojo morado.

Pero en realidad eso no importaba, lo que realmente le importaba a Lucy eran esos sentimientos de traición que lograba leer en los ojos azules de Juvia; Gray también se había quedado de piedra y no decía ni pío.

Justo en ese instante, la puerta del baño se abrió y de ahí salió Natsu con una toalla enrollada en la cintura dejando al aire sus marcados abdominales. Se había tapado los ojos con las manos esperando que Lucy no le regañara de nuevo por no "Entender la situación".

—Ok, Lucy no veo nada— giró la cabeza—. Hey, Juvia.

— ¡IDIOTA! Si vas a ver entre las ranuras es lo mismo que si no tuvieras los ojos tapados—Natsu dejó escapar una carcajada y Juvia volvió a estar estática; miró a Gray que la había tomado de los hombros para obligarla a verle.

— No puedo creer que hayas pensado-

Pero de nuevo lo interrumpió zafándose con fuerza y salió corriendo hacia las escaleras—. ¡No creía que Gray-sama fuera de los que hacen tríos!

—¿¡Qué!? — el moreno la siguió dejando a los chicos solos en la habitación.

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Lami se lamió los labios con nerviosismo cuando vio que Kyouka brincaba de la enorme camioneta negra y tomaba la dirección al taller azotando sus altos tacones contra el suelo de concreto. El aire caliente se coló por la puerta, llevando polvo y un olor salino con él, afuera el edificio en ruinas daba un aspecto tenebroso y precisamente por eso, se vio reacia a bajar con su jefa.

—Lami. —La llamó volteando solo un poco sobre su pálido hombro—. Ven aquí. Quiero que llames a alguien.

—Pero…—la mirada de la mujer la hizo recapacitar y bajar del vehículo. Si su piel tuviera la capacidad de hablar, seguro gritaría ante el tremendo calor que azotaba ese día a Hargeon. Precisamente por eso odiaba ese puerto y le parecía perfecto que las oficinas la empresa se encontrara en Crocus—. ¿A quién…

—A Jackal. Ahora, lo quiero ver aquí—se internaron en el taller de altas paredes y un lejano techo de lámina. Los hombres en la puerta inclinaron sus cabezas cuando ambas mujeres pasaron sin voltear si quiera a verlos—. Dile que quiero llevármelo de aquí. No voy a correr ningún otro riesgo.

Su mirada cayó sobre el hombre de cabello rojo acostado en un sofá. Había barras y barras largas y metálicas rodeando su estancia. Una cárcel.

—Claro, mi señora.

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Gajeel escuchó los gritos lejanos y se cubrió la cabeza con la almohada. Todavía era de madrugada (para él, claro) y ya estaban abriendo sus enormes bocazas; un llanto por acá, otro grito pequeño por allá, un "Juvia, no es lo que piensas "justo frente a su puerta. Joder.

Se levantó con pasos pesados y estruendosos, abrió la puerta con fuerza.

—C-A-L-L-E-N-S-E—la pareja lo miró asombrados—. ¿Qué cojones está sucediendo ahora?

—Gajeel. —Gray le habló en tono de súplica—. Explícale que está sucediendo, por favor. Dile que Lucy y Natsu están en peligro y que no hay nada entre nosotros.

—¿Por qué habría algo entre un stripper y yo? Joder, Juvia, deja de consumir drogas. —La chica frunció el ceño—. Este tipo se la ha pasado llorando toda la noche por ti, y aquellos dos idiotas…no sé, seguro teniendo sexo o algo así.

—¡GAJEEL! —Lucy asomó su cabeza y le mostró el dedo medio—. ¡Nadie está teniendo sexo con nadie! ¡Por Dios, ya paren sus estupideces!

—¿Eh? —Juvia se limpió las mejillas—. ¿De qué están hablando? Estoy confundida.

—Solo…—comenzó Gray intentando serenarse y no explotar—, yo no estaba haciendo lo que piensas. Juvia yo…te am-

—¡HAY NOTICIAS! — Gritó Cobra desde abajo, sacando a todos de la pelea—. Creo que encontramos la empresa para la que trabaja Jackal.

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—¿Tártaros? —Todos ladearon la cabeza al mismo tiempo.

—No estamos seguros de eso—se apresuró Crawford a hablar—, todavía tenemos mucho que investigar antes de culparlos. —Cobra entrecerró los ojos—. Además, es una empresa que se vale de venta de lotes, no tiene mucho que ver con empresas automotrices.

El pelirrojo profundizó el ceño. Crawford Seam era –tal vez- la persona más sospechosa que había conocido, pero al ser el jefe de la policía de la ciudad, no debía ni quería desconfiar de él. Pensó en sus compañeros y lo duro que debían estar trabajando para sacar el caso adelante, vaya, incluso Midnight parecía que había dejado de dormir.

Pero a fin de cuentas, la cosa era: Todo indicaba Tártaros.

Aquellos documentos en la oficina sellada de Igneel, Jackal, la poca información que habían reunido en su viaje fugaz a Hargeon, todo.

—¿Qué debemos hacer? —bufó Lucy—. Tengo que ir a la universidad, hoy entrego un proyecto importante.

—Mira linda—le contestó Cobra, ganándose una mirada de Natsu—, si quieres puedes ir, pero no hay seguridad garantizada. Es más, no estamos seguros en esta casa si quiera. No sabemos que quieren, o por qué tienen secuestrado a Igneel, ni mucho menos el cómo es que ustedes están involucrados hasta la médula. ¿Quieres ir a la escuela? Estás expuesta.

Metalicanna, que hasta ese momento había permanecido callado y escuchando, avanzó unos pasos.

—¿Y qué pasa con mi hijo? ¿Y todos los demás chicos? No pueden quedarse aquí de por vida.

—Tiene razón, Cobra—El jefe de la policía dejó una mano sobre su hombro—. Deben continuar con sus actividades.

—Pero-

—Nosotros seguiremos en la estación. Será mucho mejor.

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Pateó el bote de basura metálico con todas sus fuerzas, haciendo que Ángel diera un pequeño salto en su posición detrás de uno de los escritorios de roble.

—Eh, Cobra. No pensé que regresarías tan pronto. —Racer entró detrás de él.

—Woah, ¿Por qué estás tan furioso? —Venía cargando muchos papeles mal acomodados, que dejó caer en su propio escritorio. Ángel le dedicó una mirada molesta de: Tienes que arreglar eso; pero igual el chico se empinó su café cargado—. ¿Está bien todo con Crawford Seam?

—¿Bien? —Masculló más para sí mismo que para los oídos de su escuadrón—. ¿Bien? ¡Joder! Ya lo teníamos y se retira como vil cobarde—soltó un gruñido olímpico. Racer y Ángel se voltearon a ver—. Necesito un descanso. ¿¡Dónde está Cubelios!?

—Er…en su jaula.

Dio media vuelta echando chispas y no hizo caso a Midnight que entraba en ese instante. Golpearon hombro con hombro; el moreno se quejó pero no hubo respuestas del chico.

—¿Qué puso a la reina tan helada de ira?

Tanto Racer, como Ángel, negaron completamente atónitos. No era muy normal que Cobra perdiera los estribos de esa manera.

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La localizó sentada en su taburete de pintura completamente calmada. Su cabello rubio estaba mal atado de nuevo y se veía concentrada en difuminar los colores de su pintura.

—Ahí estás. —Azotó la puerta detrás de ella—. ¡No puedo creer que no me contestaras!

—Levy-chan.

—¡Nada de Levy-chan! —la imitó furiosa—. Nos dejaste plantadas. A Lissana, Mirajane y a mí, por estar con Natsu. ¿Enserio? Te pasas con Natsu todo el día ¿¡y no lo puedes soltar tan solo un instante!?

—N-No es-

—No te atrevas a negarlo, Lucy Heartfilia. —se cruzó de brazos enfurruñada—. Me has decepcionado. Literalmente.

—Es-cu-cha-me. —La pequeña dejó escapar un suspiro audible y tomó asiento en uno de los taburetes libres.

—Más te vale que sea interesante y que justifique tu ausencia. —Se llevó una mano al mentón—. Ahora que lo pienso…¿Hiciste al menos la historia?

—Er…no. —se mordió el labio con fuerza y Levy subió una ceja.

Ese Natsu no era una muy buena influencia sobre su amiga.

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C: Je.

Antes que me maten, deberían...eh, bajar las armas y escuchar mi alegato. *sale corriendo*

Bueno, dejando de lado mis tonterías; Lamento mucho la tardanza chicos, pero no entiendo que me estaba pasando por la cabeza cuando elegí mi horario mixto, ahora, gracias a eso no tengo tiempo de nada. Ya, ustedes se imaginarán como he estado lidiando con todo esto. :/

Y bueno, ya tenía este capítulo como desde hace dos semanas pero estaba intentando continuar mi otra historia (pásense por ahí ;D -claro, si quieren..) y quería actualizarlas el mismo día -_-.

Con esto de mi horario y todo mi día ocupado no he tenido el tiempo para poder escribir, dentro de otras cuantas cosas, pero bueno, la cosa es que ahora me he propuesto entregar al menos un capítulo por mes.

:( Lamento no estar actualizando tan seguido. Sobre todo por que se como se siente que te dejen colgada ;_;

Ah sí, otra cosa, ESTA HISTORIA SÍ SE VA A TERMINAR. Al menos que me muera, pero no creo. Soy resistente (?, y si no, mi hermana tendrá que continuarla :v.

Bueno, ¡espero que les haya gustado el capítulo! Les digo que yo amé escribirlo xD y también por alguna razón tengo un crush con Cobra; pero eso creo que es un poco obvio xD.

¿Quién quiere más NALU?

¿Reviews?

AH! Gracias chicos por sus adorables reviews xD. Gracias Tobitaka97, karenDragneel18, Fuyu, MiraiiKi, Shasha-Dark-Wolf, tubien. (Los amo, saben?)

Vamos chicos xD, creí que iban a adivinar donde se había metido Lucy :If you know what i mean:

Bueno, ya. Gracias y nos vemos.

Besos, Dan.