11. Malo, malo, malo
Tiempo presente
Palacio de Kali Mata
-Déjame revisarlo en mi cabeza otra vez. La idea era 'convencer' a Thor, o por lo menos que se le metiera la idea en la cabeza de que tenía que ir a Jottunheim a volver todo picadillo, y hacerlo exiliar.
-Ajá.
-Luego, tú dejabas entrar a Laufey, lo matabas, y quedabas como el chico adorable del reino, pero no contabas con que Heimdall te traicionaría y dejaría a Sif, y a los otros, irse.
-No.
-Debiste actuar más rápido. Si sabes que vas a ascender a Rey, debes tener una coartada para encarcelar y ejecutar a tus enemigos. Incluso antes de que se te presentaran al frente. Debiste ponerlos bajo custodia, o presentar pruebas suficientes para mantenerlos atados.- dijo Kali, sentada al frente de Loki, que reflexionaba su primer infructuoso intento de gobernar Asgard.
- Y por cierto, debiste enviar a algún asesino a matar a Thor. Y no me refiero al Destructor. Pero cuanto antes. Veneno, asesinos… debiste ser creativo.
-Interesante punto. ¿Eso harás cuando 'Visnú te dé el trono'?
Kali supo al instante que Loki era muy escéptico en cuanto a sus métodos para hacerse con el poder en su propio mundo, y que mucho menos creía que su método podía ser seguro. También, que se burlaría de ella si fallaba, eso era seguro. Sonrió ante el profundo insulto de su interlocutor.
-¿Quieres que te diga cómo estamos ahora?
-Me lo recuerdas perfectamente en cada oración, querida.- dijo él, subiendo las cejas. Ah, qué dura oponente era. Le encantaba.
-Muy bien- dijo ella, tomando una uva, y se la comió. Él puso los codos sobre la mesa.
-Pero es en serio ¿cómo piensas hacerlo, si mi método fue imperfecto?
-Déjamelo a mí. Hay que tener paciencia. Tú no tienes. – dijo, señalándolo.
-¿Acaso mandaste a un asesino para matar a tu hermana o cuñado?
-Es suficiente con que todavía me desee. Los salvé, y me temen. Me lo perdonan todo. To-do.- dijo ella con énfasis en la última palabra. Él sonrió.
-¿Hasta qué punto?
-Espera y verás… espera y verás…
-¿Podrás darme asilo si todo llega a fallar?- preguntó Loki, escrutándola. Ella suspiró, y lo miró provocadora, con sus grandes ojos de color almendrado. Le sonrió, con sus gruesos labios, torcidamente.
-Sí.
-¿Me lo darían los devas?
-Laksmí y Visnú quieren, pero Shiva no. Y él es quien más se opone a mí. Lo desean, secretamente.
-Van a dejar solo a Asgard, podrían hacerlo- dedujo Loki. – Y sí, puede que sea guerra civil en tu mundo, a costa mía, pero si sus dos reyes pueden decidirlo, no veo cuál sea el problema. Ya te enviaron ahí.
-Siempre hay alguien que se opondrá, recuerda que Shiva, a pesar de ser tan idiota, es amigo de Thor.
-Pero contaría contigo…¿o no?- dijo él, afirmando en medias palabras "sé que podrías traicionarme".
-¿Por qué crees que estoy aquí? Eres terco, Loki. Terco.- le dijo ella, irritada.
-Porque sé cómo somos. Los dos- dijo sin mirarla. - Podemos amarnos, pero podremos destruirnos- afirmó, volteándose. – Y en tu caso, Kali, sé que no te he dado lo suficiente.
- Dime qué quieres hacer- dijo ella, mirándolo con familiaridad. Ya sabía que tramaba algo. Él tomó su mano, y le ofreció la daga que había en la mesa, y que servía para pelar las frutas. Ella ya sabía lo que significaba.
-Si rompes el pacto, no podré salvarte. Eso me lo dijiste hace años. ¿Qué quieres ahora?
-No nos abandonaremos. No nos traicionaremos. Si lo hacemos, moriremos.
Él se sorprendió de que ella sonriera, y lo mirase con ternura.
-¿Qué? Odio que me mires así. Prefiero que me mires con esos ojos desconfiados, suspicaces, y listos para atacarme.- le dijo.
-Tienes unos arranques sorprendentes. Es todo.- le dijo sonriendo, y riéndose.
De repente, él, violentamente, tomó su muñeca, la puso sobre la mesa, y clavó la daga hondamente en la carne de la palma de sus manos . Ella abrió la boca, con un gesto de dolor, sufriendo en cada exhalación, sin oponer resistencia. Loki respiraba agitada y frenéticamente, deleitándose con su dolor, deleitándose porque no gritaba en lo absoluto. Cada respiración de ella, cada gesto de sufrimiento, lo hacían sentir placer. Apenas él sacó la daga, y ella comenzó a sangrar, él se la dio, con una oscura sonrisa. Ella, tumbada sobre la mesa, con el rostro lleno de lágrimas, se movió lentamente, y se incorporó. Clavó la daga en su otra mano, violentamente, mientras él apretaba los dientes, y ella comenzaba a sentir lo mismo. Ella se la retorció, mientras él sonreía, y sentía el dolor indecible que le producía la daga. Ella la hundió más, y él abrió la boca, sintiendo el doloroso deleite. Los dos respiraron agitadamente. Ella lo miraba sin sonreír mientras él tomaba su mano, y la de él, con la sangre entremezclada.
-No traiciones mutuas. Siempre nos acogeremos. Si rompemos el pacto, moriremos. Si tratamos de escapar, nos perseguirá.
Ella lo repitió, en sánscrito, lentamente, como poseída. Salió una luz verde, y los dos quedaron con apenas la cicatriz, que se borró lentamente. Sintieron el poder del juramento, recorriendo la fibra de sus cuerpos. Ella derramó una lágrima del ojo derecho, y él la probó. Entonces, ella tomó la daga, y tomó su otra mano. Él la miró con curiosidad, y ella le hizo un corte en la mano. Él apretó los dientes, por el dolor , y sonrió, cuando la vio succionándola de su mano*, para luego quedar con su boca roja, y las manchas en su mejilla. Apretó su mano, y se la pasó por la cara.
Entonces,él la jaló del pelo, y estrelló su cara contra la mesa. Rompió su elegante vestido, y Kali solo sintió el corte en su hombro, y sus fríos labios. Trató de moverse, pero él la volvió a jalar del pelo, para someterla. Así y todo, la levantó, y ella le arrebató la daga, y le cortó el otro hombro. Él la miró, riéndose, y luego ella lo empujó, contra la pared. Él le pegó tres bofetones, y ella le dio otros tres. Él se iba a limpiar la sangre, pero ella se lo impidió. El exhaló, sonriendo.
-Ven acá…-dijo él, que la arrinconó contra la pared. Ella levantó el rostro, mientras él le besaba el cuello, y sonrió.
Luego de un rato, los dos estaban tomando vino, frente a frente.
-Estamos locos- dijo ella, despeinada, y con la ropa hecha trizas. Parecía que un ciclón hubiese pasado encima de ella. Y había sido verdad.
-No. A mí me parece que esto es absolutamente normal. Lo normal es aburrido. Por eso rompemos las reglas.- dijo él, despeinado también, con rastros de sangre en la cara, como ella.
-Y todo, a nuestro alrededor- dijo ella, tambaleándose. Él le ofreció la silla, a su lado, mirándolo todo. Los muebles rotos, los rastros de sangre, la ropa rota, y desperdigada.
-Sé que lo harás. Y yo lo haré- dijo ella, embotada. – Y así será nuestra vida. Esto es lo que somos. Un puto desastre.
-No hables basura. Esto es belleza. Todo, todo es belleza. El poder es belleza. El odio es belleza. La violencia, es belleza. Esto nos incita a hacer, a crear. A destruir. Todo…-le susurró. – Todo lo que odian es belleza…- dijo, colocando su mano entre sus piernas, y susurrando. – Solo que siempre lo han ocultado.
-¿Qué debo hacer para convencerte?- dijo, mientras ella lo miraba a los ojos. –Tómalo todo. Y tómalo ya.
Ella le dio un beso en la mejilla, y él, simplemente, la abrazó y se aferró a su vientre, pensando en la hórrida perfección del momento que compartían los dos monstruos.
Años antes
La señora H, o la profesora Hestia, miraba con rostro triste el resultado del proyecto que había emprendido con sus alumnos, que tenían la misma cara. El proyecto de hijo para clase de Oficios Domésticos había resultado en desastre, ya que el hijo de Kali y de Loki, había terminado siendo un megalómano que había tiranizado todo el reinito que habían construido. Había matado a los hijos de unos cuantos, envenenado a otros, y terminó destruyéndolo todo con una bomba.
-¿Pero qué fue lo que le enseñaron?
- ¡Solo a conseguir lo que quería! –protestó Kali, extrañada ante las miradas de horror de todos. Loki la tranquilizó.
-Pero fue un caos total. Lo criaron sin moral, sin honor…¡se supone que haríamos una civilización donde todos nuestros proyectos de hijos vivirían pacíficamente!
-Bueno, eso era aburrido – dijo Loki. –En fin. ¿Reprobaremos por esto?
-Pues… no… pero…
-Muy bien.- dijo él, sin terminar de escucharla. Todos los demás los miraban con aprensión, apenas salieron, y se sentaron en la cafetería. Sigyn los miraba, y les sonrió. Loki fue a besarla, y las demás miraban a Kali, sospechosamente. Esta entendió al instante, y miró a su amigo duramente, pero tuvo que contenerse ante la llegada de Hefesto.
-Oye… Kali… pensaba que tú y yo… po, po podríamos ir… a to… tomar algo esta noche…
-Sí- dijo ella sin inmutarse. Hefesto abrió la boca, y Loki sonrió, incrédulo.
-Gra.. gracias, Kali.
Loki miró burlón la escena , y se echó a reír, apenas se fue. Kali lo miraba con una ceja levantada.
-¿Qué?
-¿Él?
-Es inteligente, y un caballero.
-Es un alfeñique. – dijo el asgardiano con desprecio. – Es un tonto. Tiene inteligencia, pero no sabe aprovecharla. Todos lo usan como escudo.
-¿Ah sí?- dijo Kali, sin sentirse ofendida en lo más mínimo. – Dime por qué no puedo salir con él.
-No está a tu altura. Es simple.
-¿Más bien la tuya?- dijo Kali, burlona. Loki suspiró.
-Sí- dijo sin inmutarse.
-Lo siento- dijo ella, terminando de comer. – Tú ya sales con otra- le dijo. Él la persiguió, y la interceptó en el pasillo.
-¿Qué?- dijo Kali, normal.
Loki apretó los labios y los puños, pero sonrió.
-Nada…
En eso vino Sigyn, que abrazó a Loki, y le contó que sus padres querían invitar a Kali a una comida. Loki ya iba a excusarse, pero Kali sonrió, diciéndole.
-¿Sabes? Tengo un amiguito que puedo llevar. Se llama Hefesto. Iríamos luego en cita doble, ¿no te parece?
Sigyn asintió, emocionada. Loki la miró furioso, y no le habló en clase con Hades, que les pidió pelear. Como eran tres, vieron pronto que Seth no contaba, así que los dos le lanzaron un ataque paralizante al tiempo. El maestro se echó a reír, satisfecho.
-Bien hecho. Ahora los dos.
Loki comenzó con lo básico: Aparecerse por todos lados, para luego atacarla, pero ella se hizo invisible. Él la golpeó por detrás, pero ella lo ahogó. Él la fragmentó, y ella sintió que su mano comenzó a descascararse. Ella pronunció un conjuro en alto asgardiano, y volvió a la normalidad. Tiempo suficiente para esquivar otro ataque de Loki. Hades los paró.
-Bueno, creo que están bien. Por ahora. Parece como si se odiaran, lo que lo hace dramático, pero interesante.- observó de forma suspicaz. Ahora bien, muchachitos. Mañana me muestran cómo ir a otros mundos sin Bifrost. Saludos.
Salieron, y desparalizaron a Seth, que dijo : "meh", y se fue. Los dos fueron a la cita doble con Sigyn, que se veía extremadamente amable con Hefesto, que comenzó a elogiar a Loki.
-Siempre aprendo mucho de él. Aunque a veces seas un poco arrogante, ¿eh?- dijo, tratando de chancear. – Lo bueno es que mi madre, Hera, dijo que apenas salga, me construirá mi laboratorio. Dicen que es para apartarme de la familia…
-Ay, no…- dijo la rubia compasiva. – Pero si tú eres adorable…
-Soy cojo, Sigyn. No les caigo muy bien…- dijo rascándose la cabeza. Ella le decía "ay, no, pero tú eres lindo, eres tierno, eres inteligente". Loki se asqueaba del espectáculo de su colega, a quien despreciaba. O no tanto. Simplemente era porque sabía que Kali lo había elegido para provocarlo. Pero hubiese sido peor si hubiese salido con Apolo.
Luego de dejar a los dos respectivos (y ver las carreras de cuadras, y el teatro, entre otras cosas), Kali y Loki caminaban por Asgard, en las partes más brumosas y oscuras.
-Lo desprecio- le dijo, cuando ella le habló de Hefesto. Ella se echó a reír.
-Vamos… es inteligente. Es como nosotros.
-Jamás será como nosotros. Dijo él, mirando las brumosas llanuras. Nunca. No será como tú. No será como yo- dijo, determinado. – Él teme mucho a lo que somos.
-Lo sé. – respondió ella, y siguieron caminando en silencio.
-Oye… ¿qué harás apenas nos graduemos?- le preguntó ella a Loki, que miró hacia el cielo gris.
-No sé. Supongo que estudiar magia, conocer los nueve mundos y prepararme. Prepararme para heredar.
-¿Crees que te darán el trono?
-No, pero tendré méritos. Muchos- le dijo con una mirada fría. – Supongo que en tu caso, es lo mismo.
-No sé. Soy una mujer, Loki. Bien hago ya guardándome de todo lo que hago, para que alguna vez me dejasen en una posición beneficiosa. Los asgardianos distan de nosotros. Tendré que casarme, aunque me pese, y eso me vendrá mal- dijo preocupada.
-Podrías quedarte viuda.- insistió él.
-¿Y correr la suerte de Dhugavatti? No. Antes será necesario darles un hijo, y solo así consolidaré mi posición. Si mato a mi marido antes de que consolide mi posición, seré relegada.
-Pero tú tienes poder… lo sabes… -le dijo, frunciendo el ceño, y preocupado más allá de sí mismo. – Tienes poder. Lo he visto.
-Pero no sé cómo sacarlo, Loki. Parece que se saldrá todo de mi control.
-No lo hará. Tú eres lista. Tal y como yo. Sabrás librarte.
Apenas llegaron al mundo Deva, ocurrió lo que temían. Laksmí anunció a Kali que Shiva la había pedido por esposa, y ella se lamentó, de veras, haberse desquitado de su amigo por un arranque de cólera y celos. "¿Y si supiera que yo maté a su esposa? No, indudablemente me condenarían.", pensó horrorizada.
-Pero yo no quiero casarme- objetó, con voz segura. – No me quiero casar.
Todos en la corte se miraron, horrorizados, y escandalizados. Definitivamente, la hija de Himava seguía siendo malagradecida ante el amor que le tenían, y la compasión que le tuvieron luego de ser hija del escándalo.
-Estoy demasiado joven. Quiero estudiar, conocer y vivir- prosiguió.
-¡Pero cómo te atreves, niña! El heredero de nuestro mundo te ha pedido por esposa, y tú le haces ascos- dijo Laksmí, furiosa. - ¿Qué crees que estás haciendo?
-No, no quiero casarme- insistió ella. – Y no me quiero casar contigo, Shiva. No podría.
-¿Pero por qué? ¿Temes sufrir la suerte de Sati? Yo he cambiado.- dijo el muchacho, quien tendió su mano hacia ella. – Kali, eres una persona valiente, lista, hermosa…
"Y asesina" pensaba Parvati, pero se calló, pues también había tenido su parte.
-No. No lo haré. No es por ti. No quiero casarme, es todo.
"Pero qué estúpida" se decía Parvati. "Pierde su única opción de permanecer en el poder, tal y como quería. Bien, divirtámonos un poco".
-Ah, queridos tíos, ¿no querrá desposarse con el segundo hijo de Odín? Parece que se entienden bien y se dan mutua compañía- dijo, y Kali la miró estupefacta. Ella era más talentosa en la traición.
-Sí, pero ¿con él? Deshonraría nuestra casa- dijo Shiva indignado.
-Pero no estaría mal- dijo Laskmí. Visnú meditaba.
-Sería bueno para nosotros emparentarnos…- musitaba para sí.
-No, no me quiero casar con nadie. No quiero. No van a obligarme.
-Kali Mata, si das un paso más, serás despojada de todos tus poderes- le dijo Laksmí amenazante. Ella suspiró, furiosa y rabiosa.
-Déjenme consultarlo- insistió Visnú.
"Ahora que se enoje, tendrán más razones para creerme", pensaba Parvati, que había narrado los episodios de furia de su hermana a sus tíos. Pero no lo hizo. Por otro lado, Shiva, quien se había encaprichado con la raquítica diosa, le reclamó. Ella fue categórica.
-¡Ah, entonces es cierto! ¡Te revuelcas con ese asgardiano!- le gritó. – Taimada serpiente, ¡los descubriré! Y serás deshonrada- le advirtió. –Sobre todo, porque sé tu secreto.
Kali estaba asustada, y apenas lograba disimular su turbación, en el Palacio de Madame Wang. Loki meditaba, y pensó que ya era hora de pagarle lo que había hecho por él, al rescatarlo de Nivadellir.
-Vamos a sacar este curso con clasificación perfecta. Despreocúpate.
Ella lo miró asustada, y él la tranquilizó, colocando su índice en su boca.
-Déjamelo a mí.
Lo primero que hizo, fue convencer a Balder, su primo, quien acababa de llegar de los mundos del norte, que había alguien que suspiraba secretamente por él, y era precisamente una de las devas. Crédulo y confiado, y al ver la belleza de Parvati, comenzó a entusiasmarse, pero Loki le dijo que sería su secreto, ya que ella estaba con Volstagg.
-¿No sería impío quitarle la novia a mi gran amigo y guerrero?
Loki le dijo que no, porque ya había tenido la oportunidad de ver los ojos de Volstagg en otras chicas de la escuela. Lo único que hizo, a través de Kali, fue insinuar que Volstagg estaba abierto a otras insinuaciones, y que solo habría que esperar… la ocasión. Muchas se preguntaron cómo Kali jugaría contra su propia hermana, pero al ver las miradas del barbón sobre varias, y al ver sus amistades femeninas, se despreocuparon: Podrían hacerlo caer.
-Oh, Parvati. Mira quién te mira. El apuesto Balder…- le dijo Afrodita. La deva, que ya estaba aburrida de ser fiel y decididamente estaba harta de las rudezas de su novio, lo saludó, sonriente. Loki alentó al pretendiente: Le dijo que debería declararle su amor. Este no estaba decidido, así que simplemente, en la fiesta dada en la casa de Oshun, se presentó la oportunidad. Loki y Thor fueron obligados a bailar la canción que los había salvado a todos de la esclavitud en Uiglun, y luego él fue consumido por Sigyn. Hefesto, que le había pedido otra cita a Kali, también la acaparaba. Pronto Kali encontró la manera de desembarazarse de él, al hacerle beber lo suficiente, y llamó a su hermana apenada.
-¿Qué quieres, futura esposa de Shiva? – dijo burlona. – Dime- dijo irritada.
-Mira- dijo, y la jaló. Vio a Volstagg hablando sugerentemente con otras dos chicas. Lo sacó de ahí, pero el gigante se le opuso por primera vez.
-¡Estoy harto de tus caprichos! Consíguete a otro.
-¿Qué me dijiste?- dijo ella furiosa. Todos se callaron.
-¡Sí!- dijo Volstagg, furioso. – Estoy harto de ser tu muñeco. Harto, en serio. Quiero vivir en paz, y tú me lo haces imposible.
Todos se rieron. Y es que la paciencia del gigante tenía un límite, sobre todo cuando un día, Loki le insinuó a Thor lo que todos parecían pensar, pero nadie expresaba: Volstagg parecía el 'juguete' de Parvati. "¡Ah! ¡Mujeres! Hablemos de mujeres" dijo bribonamente el pelinegro, cuando cenaba al lado de su hermano y sus amigos. "Por fortuna, a mí no me manipulan. Jamás sería mascota de una", dijo pérfidamente. Esto causó las risas de todos, y Thor dijo a Volstagg, seriamente, que esa mujer estaba siendo insoportable "Lo sé, lo sé, amigo. Pero no quiero que se vuelva loca", y dejaban zanjado el tema. Loki insistía a Thor, ya en su recámara "Pobre, yo no querría ser Volstagg". Thor asentía, pensando en lo mismo. Le pidió consejo a Loki, que dijo "bueno, una mujer no perdona que estés al frente de otras. Yo de Volstagg actuaría como si no me importara". Y esto fue transmitido hasta el barbucho, ahora lleno de valor para enfrentarse a quien hasta ese momento era su novia.
Ella lo cacheteó.
-¡Pues bien! Tengo a alguien más. Todos los tipos de esta escuela saldrán conmigo- le dijo, y él no le puso atención, al irse con las otras. Parvati fue de una vez a refugiarse con Balder, a quien besó, y no hubo nada más de por medio. Volstagg se fue furioso a donde su primo y se armó una gran trifulca. Oshun y Thor tuvieron que separarlos. Entonces Kali fue corriendo a donde Shiva.
-¿Y ahora quién es la escandalosa?
Shiva, para salvar el honor de la familia, alejó a Parvati del espectáculo. Obviamente, esto causó gran escándalo con los Devas.
-Pues bien, jovencitos. Ya que tú te guardas de cuidar la honra de la familia, y tú haces de todo para desmerecerlo, pues ahí está. Shiva se casará con Parvati.
Los dos primos gritaron de horror. Kali sonreía para sus adentros.
-Así lo he decidido- dijo Visnú.
Los otros dos miraron con furia a Kali, y prometieron vengarse. Pero esta estaba impasible, y eso, de repente, pareció olvidársele junto a Loki, al celebrar su propia y larga victoria, llena de intrigas y perfidias, en casa de Dhugavatti. Así salieron, borrachos y embebidos, y se dieron un beso afuera.
-Niña tonta…- dijo Loki muerto de risa. - ¿Si ves? ¿Si ves?
-Lo sé… - dijo ella, volviendo a su Palacio. Y entonces, dos servidores la retuvieron. Laksmí la miraba preocupada.
-Kali, estoy preocupada. Parvati y Shiva me han mostrado lo que hiciste- le dijo, ya a solas en su habitación. La muchacha palideció. Esperaba que le dijeran "mataste a tu cuñada por rumores infundados", pero era aún peor.
-Estás en amores con el hijo de mi amiga, ¿verdad? Él te quitó la honra.- le susurró su tía. Ella volteó hacia otro lado.
-Eso no es cierto. Son calumnias.
-Bien. Si son calumnias, y viendo lo que ha pasado últimamente, entonces aceptarás de buen grado que te cambiemos de escuela.
Kali se sobresaltó.
-¿Qué? Pero si le debo a Hades mis proyectos. ¡No me pueden hacer esto! ¡No pueden concluir así mi formación!
-Eso, o hacer un contrato de matrimonio que sorprenda a todo el mundo. Y sé que no quieres casarte, ni nosotros hacer pasar al joven Loki un mal rato.
No tuvo opción. Los dos tíos discutían eso con la Directora Amaterasu, que estaba apenada. Angerboda, que estaba al lado de Kali, la miró pesarosa.
-Sería posible que … ¿por lo menos lo intentaran? Kali ha tenido un comportamiento excelente, y es una de las mejores de su clase. No ha dado motivo para indisciplina- dijo, y en esto Amaterasu la contrarió, sobre todo sabiendo lo que había pasado en las Islas Afortunadas.
-Si es menester cambiarla de colegio, sea. Es decisión de los padres.
Kali miraba el piso como una condenada. Angerboda intentó un último recurso.
-No ha terminado sus proyectos académicos. Su proceso no puede quedar descontinuado.
-Oh, se le dará la calificación final sobre lo que haya hecho.- dijo Amaterasu. – Me alegra haber tenido a tan buena alumna, pero en su nueva institución estará mejor.
Loki se vino a enterar al verla en uniforme, que correspondía a una túnica azul celeste. Su decaimiento era evidente. Estaba apagada, y sin ganas de nada.
-Por favor, no te vayas a reír. Ahora estoy en una escuela de haditas. Todas me odian, soy una extraña, y todas parecen encantadoras. Y yo acabé de joder mi vida.
-No digas eso. Siempre hay opciones. –dijo él, sin expresar sentimiento alguno.
-¿Cuáles? Me acaban de privar de la mejor educación del Universo. De grandes clases, y …
"De tu compañía" se dijo. Él lo entendió, pero no lo expresó, de igual modo.
-Bueno. Entonces ayúdame a concluir nuestro proyecto. Esto nos animará. Y ese uniforme parece de sacerdotisa, es una estupidez- dijo, y le sacó un paquete. Era su sari negro. Ella lo abrazó.
-Gracias. – le dijo a punto de llorar, pero sin mostrarlo. – Eres un buen amigo.
-Lo sé.
Tiempo presente.
-Lo que no sabías es que Hades me había encargado sacarte de ahí. Y hacer, bueno, todo lo que hice.
-¿Por qué? ¿Porque había perdido a una de sus alumnas? ¿Qué le importaba a él?- dijo ella, metida entre sus recuerdos.
-No. Nada. Déjame contártelo- le dijo, mientras le servía más vino.
Años atrás.
Loki pensaba en su vida. Siempre había sido relegado, desde niño, por la imponencia de su hermano. Por fuerza aprendió a usar el cerebro, y por maldad ajena, aprendió que la sensibilidad no servía en un Universo de lobos. Habría podido ser bueno, atender a la bondad, porque su naturaleza era, en principio, de ternura y bondad, tal y como se la había inculcado su madre, Frigga. Necesitaba ser aprobado, ser reconocido. Pero sus esfuerzos resultaron en nada, no solo ante el refulgente brillo de su hermano: Le costó entender que en un mundo donde la fuerza imperaba, él no tenía habilidades para destacar. Las palabras y la bondad no ganaban amigos, ni evitaban abusos, así fuesen tontos. Pero estaba en él. ¿Estaba en él? No perdonar, estaba en él saber que las lágrimas no eran de decepción sino de su propia cólera. Entonces entendió que si bien las lisonjas y muestras de afecto no ganaban amigos, la inteligencia sí, y que era valioso contar solo consigo mismo para triunfar.
Por mentira, calumnia, engaño y asesinato, así se había formado. No se lamentaba en lo absoluto de sus acciones, solo complacían esa pequeña necesidad perversa de tenerlo todo bajo control, de saber que podía destruirlo y romperlo todo sin importar el dolor ajeno. Hace mucho había dejado de mirar atrás.
Pero ahora que tenía a un similar, que en otro tiempo pudo haber sido como él, e incluso más poderoso, que se consumía. No por su propia ineptitud, lo que le parecía inconcebible. No por su propia incompetencia o porque solo hubiese sido otra mediocre en un mundo de por sí mediocre. Simplemente, había pagado así su libertad.
Pero aun así, le preocupaba. "¿Tal vez todavía tengo algo dentro de mí que me impulsa a la piedad?", se preguntó. Y al ver a la flacucha raquítica, lo entendía. Más poderosa que él, más consciente que él en el ejercicio de sus ideas (reconocía, de todos modos, el talento ajeno), se hundía miserablemente. Ella se lo negó, le decía que era por haber perdido el mundo que conocía, pero él sabía que las vejaciones se sucedían en la escuela, y que seguramente, amenazada por sus tíos, le habían exigido control. Y ella se apagaba, apenas para aportar algo de su brillantez. Sí, estaba preocupado. Estaba realmente preocupado, y hasta quizás, conmovido, y eso solo lo expresaba con turbación. Ella trataba de ocultarle todo, pero él sabía que allá no la pasaba mejor que cuando estaban juntos.
-Odinson.
El joven volvió la cabeza. Era Hades. Oyó la risa degenerada de Seth, y sintió el peso de la mirada glacial de su maestro sobre el díscolo alumno, que se encogió en su silla.
-Sí.
-Es evidente que hace falta alguien en esta sala- dijo Hades, pensativo. Tal vez también extrañaba a su alumna, llegó a pensar Loki.
-Je… pos Kali, maistro…
-Silencio- insistió Hades, paseando. – Eso lo he visto en tu pensamiento- le dijo al pelinegro asgardiano, que miró hacia la mesa, sin expresar turbación alguna. Por lo menos se esforzaba en hacerlo.
-Seth. Déjame a solas con Loki.
-¿Y pos por qué? ¿No que nos iba a explicar lo del proyecto final, pos…?
-Tengo otros planes para ti, son distintos a los de Loki. No quiero que hagas lo mismo.- insistió Hades.
-Pero yo…
-LARGO- dijo, levantándolo, y tumbándolo al piso. Loki ni se inmutó. Pensaba en la última conversación que había tenido con quizás, la única persona que lo comprendía de los Nueve Mundos. "Estaré bien" , le dijo, como si su alma ya perteneciera al reino de su maestro.
-Ya voy… viejo pedazo de su madre…- dijo Seth, sobándose la cabeza.
-Sé lo que piensas, lo que sientes. Kali está en un lugar que la consume, y de cierto modo, le tienes compasión. O más que eso…- dijo Hades, sin burlarse. Loki lo miraba, en silencio.
-Pues sea, tu tarea es sencilla. Ayúdala a destruir lo que la consume.
-¿A qué se refiere?- preguntó, con media voz.
-Repite lo de las Islas Afortunadas.
-Eso sería condenarla para siempre con sus tíos.
-No. Eso será despertarla para siempre.- insistió Hades.
-¿Y si la encierran? ¿Y si la condenan? Su nombre será borrado para siempre. Será una paria, en el fondo de su mundo.
-Tú quieres esto. Lo quieres. Quieres que sea la de antes, la que conoces , y muy bien…- dijo Hades, que era experto leyendo mentes ajenas. Loki no se avergonzaba, ante un hecho que ya consideraba irremediable. – La persona que es la única que puede secundarte, igualarte. ¿No? Lo quieres. La quieres ver en su esplendor. Será la única manera de probarte a ti mismo que puedes controlarlo todo, y de paso, verla a ella como siempre deseaste.
-No deja de acertar, maestro. Pero pienso en sus tíos. Sus tíos la alejaron de mí. Pueden volver a hacerlo.
"Ah, de mí", pensó Hades, y Loki bajó la cabeza. Se había traicionado. Hades sonrió, ladeando la cabeza.
-¿Esto es amor, Odinson?
Loki tardó en responder, pero fijó fríamente los ojos en los de su maestro.
-Sí. En su más oscura, retorcida, macabra y putrefacta expresión- le confesó. –En el hábito del odio y la traición mutua, de la complicidad. Si llama a la monstruosidad, amor… entonces lo es.
-Hábil eres- le dijo Hades, orgulloso de su violenta y macabra respuesta. – Hábil. No te apresuraré para esto. Qué importan sus tíos. Ella se dará cuenta de su poder. Y tú, muchachito, conseguirás tu victoria. Solo la muerte puede darla… -le dijo con su voz pastosa.
Loki salió, en silencio. No quería ser molestado por nadie, y se topó con Angerboda.
-A mi oficina. Ahora- le dijo. Él la miró enigmático, pero ella no se intimidaba ante sus arrebatos.
-Sabes lo que tienes que hacer.
-¿Qué?
-Hades y yo lo discutimos. Quiero a esa niña como antes.
-¿Acaso le has tomado afecto? ¿Tú, Angerboda?- se burló, pero ella palmoteó la mesa.
-Si llamas a la monstruosidad amor…
Loki entendió que Kali y ella compartían secretos que por alguna razón, esta no le había revelado.
-¿Seré héroe de las ambiciones de mis pérfidos maestros?- le preguntó incisivamente.
Angerboda tampoco se intimidó ante la filosa pregunta.
-¿Por qué no? Apoyamos las tuyas. Te estaré vigilando- le dijo, antes de sacarlo de su despacho. Él caminaba, sin admitirlo, como una fiera enjaulada, ya sin buen humor. Aunque su semblante nunca había sido amistoso, ahora daba una impresión de repulsión, y de mal humor. Perseo, Apolo y Hércules lo cercaron.
-¿Qué onda, fracasadito estrella del baile? ¿Muy triste porque se te fue la morenita? Aww…- dijo Apolo, y los otros dos se rieron.
-Sí, qué lástima, porque ya no tienes a otra nena, perdedor…
Los tres iban a atacarlo, pero él se desapareció, y dejó su imagen. Chocaron, y él se rió, pero fue golpeado por Apolo, en el estómago. Hércules le dio un golpe en la cara. Entonces, él sonrió, con la nariz ensangrentada, y los convirtió en semillas. Las puso en un frasco, y las agitó fuertemente. Fue a la porqueriza, y allá las tiró, antes de volverlos a la normalidad.
-No se metan conmigo, bastardos- les dijo, antes de mostrarles su perfecta dentadura, y ellos lo miraron con odio. Thor, que lo había visto todo, fue en socorro de su hermano.
-Loki…
-Estoy bien- dijo. –Hermano, no es útil mi compañía ahora. Estoy bien.
-No, no lo estás. Te invito a jabalí.- le dijo, y les hizo señas a sus amigos de que era una urgencia. Loki estaba renuente, pero ante la insistencia de Thor, solo se dejó llevar.
-Es Kali, ¿verdad? La cambiaron de colegio y tú estás peor. Hermético. Estás mal.
-No estoy mal. He estado así siempre- le dijo, pero Thor levantó las cejas diciendo "pero qué terco".
-Oye- dijo, pasándole una cerveza. – Igual puedes ir a verla. La relación no cambia en nada. Puedes ir a su escuela, y recogerla, y ya. No pasará nada.
Loki asintió. Siguieron bebiendo.
-Es que… lo que más me enferma, es su reacción estúpida, Thor- dijo al fin, luego de siete cervezas. - ¿Sabes por qué lo hizo? Para evitar casarse. Y ¡conmigo!
Thor se echó a reír.
-¡Pero estuvo muy bien pensado! ¡Te evitó toda una situación incómoda! A menos que quisieras- dijo el rubio, colocando rostro serio, y abriendo los ojos, preocupado. Loki negó con la cabeza. Simplemente, estaba demasiado joven, y no aseguraba ser buen esposo, para nadie. Menos con ella, que simplemente podría arrancarle la cabeza. Era sensato.
-Aunque quisiera, somos similares. Ella me mataría, Thor- dijo, molesto. En medio de su poca lucidez, alcanzó a notar un rostro de sorpresa de su hermano. Una rubia con corona verde y túnica azul celeste estaba al lado de Kali, que tenía el cabello cogido.
-¿Quién te mataría, tonto? ¿Sigyn?
Loki volteó. Era ella, que parecía estar un poco mejor. Como si de la gris desesperanza hubiese pasado a ser la de siempre.
-¿Qué pasó con tu pico de oro?- le preguntó, levantando una ceja. Él le ofreció una cerveza, y también a su amiga rubia.
-Amora, Loki, mi amigo con beneficios…- dijo, y Thor se atragantó la cerveza, pues comprobaba que los rumores eran ciertos- Y su hermano, Thor.
-Hola- dijo la rubia, con un gesto de suficiencia. Loki se maravilló, y sonrió.
-Te hallaba vuelta trizas.
-Hasta que la conocí- dijo, señalando a Amora. – También es asgardiana.- acotó, y tomó una gran botella de cerveza.
Los dos hermanos se miraron. Claro que la habían conocido. Ella había tratado de…
-Oigan, lo pasado pasado- insistió Kali. – Ella me contó que se lió contigo- le dijo a Loki, que levantó las cejas. – Y contigo – le dijo a Thor, y este levantó las cejas. – Ahora está aquí porque me está ayudando en la noble tarea de hacerme expulsar.
-Gracias, gracias. Doy clases los jueves- dijo la rubia, oronda, y Loki miró a Thor de manera burlona. Este estaba impresionado.
-Conque allí te mandaron luego de todas las diabluras que hiciste, ¿no, rubia?- le dijo, maravillado de ver a tan particular dama ahora con túnica azul celeste. La que los había fastidiado
-Ah, no es tan malo. Bueno, esas putas hadas quieren que seas refinada, perfecta, son un poco psicorrígidas. Maltrataban a Kalika, hasta que la pillaron convirtiendo a tres en guisantes. Yo la salvé del embrollo. – dijo, y Thor la invitó a otra cerveza.
-Igual, odio esa maldita escuela- dijo Kali, que sacó un cigarrillo fujuriano, y se lo puso en la boca a Kali. Se lo encendió con un chasquido, y ella se lo compartió. Thor creía estar soñando. No sabía que su hermano hiciera esas cosas. Sobre todo, se sorprendió de que se lo pasara a Amora. Este lo rechazó, y pidió más cerveza.
-Dime- le dijo Kali a Loki, mientras bebía más.
-Se te extraña por esos lares.- dijo, tocando su túnica.
-Ay, que ternura.- se burló ella.
-Está bien. Te extrañé. ¿Suficiente?
-La primera estaba mejor- dijo ella, que dio otra bocanada, y él fumó. Vio a Thor, ya enredado con Amora.
-Ah, esa no cambia- dijo Loki, burlón. –Siempre le gustó mi hermano – le dijo en secreto, y Kali le dijo que ya lo sabía.
-Vino hasta acá por si lo encontraba. Es nuestra segunda salida.
-¿Segunda?- dijo Loki, sorprendido.
-En la primera fumamos mucho…- dijo, y él asintió, comprendiendo.
-¿Qué tienes con Angerboda?- le dijo, jalándola de la manga de la túnica. Ella alzó los hombros.
-Ella es la madre perfecta que siempre quise tener. Me indicó que debía ser una perra, y que tal y como iba, iba bien. Lástima que me sacaron…
-Estás aquí.
-Sí. Escuchemos la música y ¡wow eso fue rápido!- dijo Kali, al ver ya a Amora besándose con Thor. Loki se echó a reír. Sabía que Amora era idéntica a él, pero en cuestiones de amor y de guerra, atacaba con todo, y rápido. También estaba impresionado.
-Ellos me dan una buena idea.- dijo Loki, y ella se cruzó de brazos.
-Tengo túnica. La de la escuela.
-¿No que quieres hacerte expulsar?- dijo, y él la tomó de la mano, y la llevó hasta la carroza, y la volvió invisible, antes de besarla, y ella tomarlo del cabello . Rato después, los dos tosían, muertos de la risa.
-¡En los cerdos! ¡En los cerdos! ¡Tenían diarrea!- decía ella, retorciéndose de la risa. Él no paraba de reírse, por lo que les había hecho a Apolo y compañía. Se le salieron las lágrimas, mientras ella tosía, y se enjugaba las suyas. De repente, vieron una sombra grande, y ella se cubrió, de inmediato. Él escrutaba.
-Eh… hola- dijo, levantando las cejas.
-¿Está Amora bien?- dijo la gutural voz.
-Eh…- dijo Loki, mirando a Kali, que suspiró.
-Ah, sí. Ejecutor. Él nos tiene que devolver al colegio. Es amigo de Amora.
-HolaQueTal- dijo Loki, sin darle la mano.
-Hola. ¿Qué está haciendo Amora?
-Eh… bebiendo. Pero está bien, Ejecutor- dijo Kali, sonriendo falsamente, con todos sus dientes. Solo Loki lo notaba.
-No me digas que es el clásico caso de friendzone de amigo grande, amiga astuta pequeña que jamás le hará caso- le dijo, apenas se fue.
-Toda la vida- dijo Kali. Apenas entraron, su hermano y Amora no estaban. Los dos maldijeron.
-Si Ejecutor ve a Thor, se arma tremendo lío- dijo Kali, preocupada. Entonces, los vieron saliendo de los baños. Thor se puso de inmediato a batirse con un tipo plateado, y ganó. Apenas las dejaron en el colegio, con Ejecutor, Loki vio que no debía preocuparse tanto.
-Te creí peor. Pero estás bien. Te visitaré.- dijo, colocando su mano en su espalda.
-Ajá- dijo Kali.
-Ella ya te dirá cómo puedes entrar a nuestra habitación- le dijo Amora a Loki, pero veladamente esto también iba para Thor.
Los dos hermanos regresaron silenciosamente a su mundo.
-¿Y qué con Kali?- preguntó Thor.
-Bien. ¿Qué con Amora?- respondió Loki.
-Bien.
Los dos se miraron, y se sonrieron.
-Esto está mal, Loki. Si ven que incidimos en la reputación de esas dos chicas…sobre todo por Kali…- dijo este, contrariado.
-Será nuestro secreto- le dijo Loki levantando las cejas. Thor sonrió, ya cogiendo confianza.
-Pues siendo así, Amora es WOOOOOOOOOOW- dijo, y Loki se echó a reír. - ¿Te la liaste cuando fuimos a buscar la espada para Padre?**
-Casi.
-Es ufff- dijo Thor. – Y tú no estás descontento. Mírate, bribón- dijo, empujándolo. – Quien te ve. ¿Desde qué hace que fumas?
-Desde hace cinco años. Si les dices a Padre y a Madre te mato.- dijo él, seriamente.
-Hecho. Pero eso no te salvará de cuando lleguemos a casa, de la paliza que te daré- dijo Thor, ya caminando con él luego de atravesar el Bifrost.
-¿Ah sí? ¿Y eso en qué, mequetrefe? – dijo Loki provocándolo, y Thor lo persiguió, echándose a reír.
Loki fue el primero en visitar la habitación de Kali, austera, sin adornos y solo con libros, como si fuese prisionera. Pero apenas se fue la maestra hada, ella y Amora sacaron sus libros de hechicería, y sus joyas.
-Juguemos a un juego. Haremos cosas que no hemos hecho antes- dijo Amora. Loki sonrió, tentado, y Kali levantó las cejas. Se compartieron sus secretos de hechicería, y pronto se aburrieron. Entonces, Amora besó a Loki.
-Te la debía desde nuestro paseíto.
Este miró a Kali, que seguía en su pose natural. Ella tomó a Amora, y la besó. Loki sonrió, complacido. Las dos lo miraron insinuantemente, y lo rodearon. Él las juntó, y las llevó al lecho.
En la mañana, Kali dormía, y Amora acompañaba a Loki a la puerta del colegio.
-Necesito tu ayuda para lo que haré.
-¿Y eso?
-Enviaron aquí a Kali porque es una amenaza para su familia. Poco a poco despierta su poder. Necesito que la provoques, y te darás cuenta.- dijo él, antes de irse, con ese tono impositivo y altivo de siempre.
-¿Qué gano yo?
-A Thor. Te invitaré a nuestra casa. Finge ser buena ante madre, y eso le agradará.
-Tú tampoco cambias- dijo ella, mirándolo escéptica. – Aunque si hubiera sabido que eras así antes… habríamos buscado otra oportunidad- le dijo maliciosa. Él sonrió.
-Sí. En fin. ¿Me ayudarás?
-Seh. Siempre es bueno ver caos en esta pocilga.- dijo ella, mirándose las uñas. Él se lo agradeció y se fue.
Tiempo presente.
Kali miraba a Loki irritada.
-Dos de mis grandes amigas y Hades. Y a ninguno se le ocurrió que podrían encerrarme. Son genios, de veras.
-Fue a todos- le confesó Loki.- Pero… un paréntesis… ¿te sigues besando con Amora?- le preguntó, mirándola de reojo. Ella levantó las cejas, molesta. Él las levantó, pidiendo una explicación.
-Sí, nos divertimos un poco, hasta que me di cuenta de que me gustaban más los hombres.- respondió ella, sonriendo por la pregunta.
-Qué lástima…- dijo, sentándose al frente de ella.
-Lo sé…vuelve al tema.- le ordenó.
-Sí, se nos ocurrió. Pero creímos que también a esos los ibas a matar. Hades pensó lo mismo. Siendo así, volverías, y no pasaría nada. Fuimos estúpidos. Fuimos despreocupados. Cuando lo vimos, ya era demasiado tarde.
-Y a pesar de que dijiste que volverías, estuviste ausente como por un mes. ¿Qué pasó? Llegaste justo antes del baile.
-Bueno, yo…
-Dime- dijo Kali, levantando sus cejas.
-No…- gruñó Loki.
-Loki.- dijo ella, abriendo sus furiosos ojos. Él suspiró.
-Hubo un problema. Fue demasiado vergonzoso para contártelo. Sé que te reirás.
-Dime.
Años atrás.
Odín miraba a sus hijos preocupado, en medio del Consejo, al que asistió Heimdall también. Era un asunto importante: A Thor se le había perdido su martillo. Más allá de ser un capricho, era algo fundamental: El Mjolnir era una de las armas insignia de Asgard, y fuente del poder del príncipe heredero, que fue reprendido por su descuido.
-¡Ah, eso sí quién te manda a no cuidar tus cosas, idiota!- le dijo Loki, irritado por el revuelo que había causado en palacio. Y entre los dos lo buscaron, pero no pasó nada. Fueron a la escuela, en época de descanso, y tampoco lo encontraron.
-Si averiguo quién fue el chistoso, me las va a pagar- dijo Thor, molesto. –Me acuerdo haberlo tenido conmigo todo el día de clases. Y lo llevé a casa.
Loki le preguntó a Seth por su lado, pero este dijo que para qué iba a usar un martillo si eso no le ayudaba a cortar a su hermano Osiris en pedazos***.
-Así que ese es tu proyecto de grado.
-Y pos cuál otro- dijo el morenito. – Quizás las novias despechadas de Thor, esas pueden haberse vengado.
Thor tuvo la loca idea de citarlas a todas al tiempo para preguntarles y Loki tuvo que acompañarlo y ser parte de la penosa escena. Porque uno, tenía que proteger a Thor (tal y como se oía), si alguna de ellas comenzaba a atacarlo físicamente. Y porque dos, tenía que mediar entre ellas, si se llegaban a atacar físicamente. Y tres, tenía que leerles la mente.
Tener a Calypso, Afrodita y Astarté juntas, era como juntar, bien, a las Arpías, pero por lo menos estas se llevaban bien (además que siempre habían sido amables con Loki, y también buena onda). Era un suplicio. Cada una de ellas se alegró de que al rubio cretino orgulloso se le hubiese perdido el martillo, y no manifestó ni el menor interés en ayudarle a preguntar.
-¿Cómo, si tú me dejaste por esta rubia idiota?- dijo Calypso, mirando a Afrodita, que miró orgullosa a Thor.
-Ni creas que estoy feliz contigo, papucho. Me dijeron que te vieron besándote con otra rubia que no era yo por la Interestelar- dijo ella, mostrándole una larga uña rosada. Loki y su hermano se miraron, pensando en lo que había pasado al encontrarse con Amora y Kali.
-Bueno, yo…¿viste mi martillo, sí o no?
-Si te digo…¿qué me das?
-No, no lo vio- dijo Loki sin alterarse. – Está pensando en que Astarté se engordó.
La morena de cabello rubio se paró, furiosa, mientras Calypso se echaba a reír.
-¡Por lo menos no soy una cornúpeta hedionda!- les dijo a las otras dos, que exclamaron insultadas.
-Ya, las tres- dijo Thor, molesto, mientras toda la concurrencia de la cafetería las miraba. –Si ninguna ha visto mi martillo, muchas gracias-gruñó.
-Espera, ¡espera!- le gritó Calypso.- ¿Para esto nos citaron, par de cretinos? ¿Qué con nuestra reparación moral?
-¿De qué habla?- preguntó Thor a su hermano, que alzó los hombros.
-¡No se hagan!- dijo Afrodita. – Thor, sabes bien que a las tres nos partiste el corazón. Eres un idiota. Merecemos que se nos repare.
-Bueno, yo…
-Oh, Heimdall…- dijo Loki, asustado.
-Necesitamos por lo menos una explicación- dijo Astarté, con las manos en la cintura.
-Chicas, todas son maravillosas, pero yo no quiero compromiso…- dijo Thor, turbado.
-No, queremos saber la verdad- dijo Calypso. – La verdad.
-Son todas tres maravillosas- insistió Thor.
-La verdad, o no los dejamos ir- dijo Afrodita, también furiosa.
-Está bien- dijo Loki. – Tú eres una ridícula vanidosa- le dijo a Afrodita. – Tú Calypso, una psicótica posesiva, y tú, Astarté, una zorra. Buenos días- les dijo, ante de que Heimdall se los llevara, y ellas quedaran furiosas. El gigantón solo se reía de los dos.
-NO es chistoso- dijo Thor. – Sabes cómo son las mujeres.
-Sí que lo sé. Y por eso quería saber cómo salían del aprieto.
-Ja- ja- ja- dijo Loki, irritado. Apenas llegaron a Palacio, vieron a Sif llorando, al lado de Frigga, que la consolaba. Los Tres Guerreros le pasaron una nota a Thor.
"Caballero:
"Yo, el gigante Thrym, soy el poseedor de su martillo en estos momentos. Usted lo olvidó cuando estaba en el equipo de lucha, y luego en clase de magia, con Hades, lo perdió en uno de los portales. Bien, cayó a mí, y supe al instante, que es una de las grandes armas de Asgard, y sería bueno para nosotros, los Jotuns, tenerla. Pero ¡oh! Mi primo Laufey dijo que debía devolverla. Pues bien, caballeros, quiero algo a cambio: A la hermosa guerrera Sif, de quien he oído que es una belleza . Tienen dos días para responder. Ah, les envío mi retrato".
Loki miró a un tipo bigotón, con cabello largo y gris. Su mueca de espanto hizo llorar aún más a Sif.
-Niños, tienen que arreglar esto. Thor- dijo Frigga, preocupada.
Ya en consejo, Heimdall propuso una brillante idea:
-Pues que Thor sea Sif- dijo, y Odín hizo un gesto de sorpresa y de indignación.
-Explícate.
-Sí. El tipo no sabe cómo es Sif. Puede ser cualquiera.
-Pues bien, enviemos a Thor con cualquier dama asgardiana, y que se encargue- dijo Odín.
-No, porque en medio de Jottuns, ninguna de nuestras damas sobreviviría. Es más fácil si Thor se hace pasar por Sif, y va con un acompañante. Así arreglará de una buena vez el asunto.
-¿Pero por qué tu insistencia por hacerme vestir de mujer? Esto es horroroso- dijo Thor.
-Porque seguro la chica será un estorbo- dijo Loki, pensando en voz alta.
-Pues sea. Thor, irás con Loki a donde vive el tipo. Y recuperarás el martillo.- determinó Odín.
-En la Tierra, Padre de Todo- dijo Heimdall.
-¿Queeee?- dijeron los dos hermanos. Loki apartó a Thor.
-¿Pero yo qué tengo que ver?
-Eres hábil para hablar con la gente. Seguro podrás hacer uso de tus dones para distraerlos.
-Tendrás que ir como dama de compañía- dijo Heimdall. Loki lo miró con odio, ya que oía al gigante reírse para sus adentros.
-Carajo.
-Parten mañana. Es todo, caballeros.
-¡Esto es increíble!- protestó Thor en la sala común. - ¿En qué está pensando Heimdall? ¿Los dos vestidos de mujeres? ¿Pero qué diablos?
-Oh, Thor… si quieres, iré- dijo Sif, sintiéndose culpable. El rubio negó con la cabeza.
-No. Esto lo haré por ti. Ah, maldita sea- dijo, cuando vio a las damas traerle los postizos, pero Loki los apartó. Le hizo crecer el cabello a su hermano, y luego a sí mismo. Luego, las damas comenzaron a peinarlos, mientras los Tres Guerreros los miraban desconcertados.
-Ya, pueden reírse- dijo Loki, y los tres, aunque se rieron al comienzo, los miraban desconcertados.
-Se ven lindas… casi reales.- dijo Fandral.
-Todas unas… bellezas.
-Nos vemos del asco, ¿cierto?- dijo Thor, y los tres asintieron.
-Me lleva- dijo Loki, que protestó de dolor, cuando le tironearon el cabello. Miró furioso a la dama de compañía, que levantó las cejas.
-Está bien…- gruñó, y no pudo evitar quejarse con un hilito de voz, cuando sintió un dolor indecible en sus pies. Le estaban arreglando los pies.
-Estaba encarnada- le dijo otra de las damas, que sacó la lengua, mostrando su esfuerzo por arreglar las rebeldes uñas. Thor, mientras tanto gritaba de dolor, cuando le depilaban las cejas.
-La vanidad femenina es una tortura infernal- dijo Loki, después, al tratar de someter a su hermano, junto con sus amigos, para que lo depilasen. Este solo maldecía, y se retorcía. Apenas le quitaban todos los pelos del cuerpo, decía todas las palabras impronunciables.
Apenas les mostraron los adornos y el maquillaje, los dos ni lo pensaron.
-Ah, no. Eso no- dijo Loki.
-Ni loco. ¡No me voy a dejar untar nada!- gritó Thor.
-Entonces, la transformación no estará completa- dijo la jefa de las damas de compañía, que tenía ojos rasgados y una suave voz.
-Maldición- dijeron los dos. Loki volvió a mirar con furia a otra dama que lo tironeó del pelo, pero esta le puso un broche complicado de desarmar.
-Abra la boca- le dijo a Thor otra de las damas.
-¿Qué?
-Que abra la boca.
Lo hizo, y le aplicaron carmín.
-Qué bonitos nos vemos- dijo Loki desconcertado. Thor lo miró raro.
-¿Es en serio?- le preguntó, perturbado. Los dos se quedaron mirándose, desconcertados, en el espejo.
Apenas los dos salieron, Heimdall ocultó su sonrisa, lo mismo que Fandral y Volstagg. Sif los abrazó a los dos.
-Gracias, ¡gracias! Se ven…
-No digas nada- dijo Thor molesto. – Es mi culpa, pero… esto es inconcebible.
-Vamos, chicos. Se ven…
-No – dijo Thor, señalándola. Ella vio sus uñas pintadas, y sonrió.
-Te queda bonito el rojo.
-Es suficiente- dijo el rubio, pero la jefa de las damas de compañía los detuvo.
-¿Piensan irse así, con ese paso hombruno? Así no camina una dama de la nobleza asgardiana.
-Ay, no…- dijo Loki para sí.
-Ay sí- dijo la mujer. –Con estos caminamos –les dijo, y les puso dos zapatos con puntas en los talones. Los dos los miraron raro.
-Los de Kali eran más bajos- observó Loki, que apenas se los puso, se cayó, pero evitó el golpe. Thor estaba irritado.
-No- dijo. – No lo haré.
-Thor, ya te peinaron, quitaron de todo, y te convirtieron en una mujer. ¿Qué más da que uses estos extraños zapatos?- dijo Fandral.
-No, no, no- dijo el rubio, cruzado de brazos.
-Thor, ¿cómo crees que voy a hacer de tu dama de compañía si tú no te portas como una princesa?- protestó Loki, que palidecía con cada paso que daba. -¡Ven acá y ponte los malditos zapatos!
Volstagg se los mostró, pero Thor volteó la cabeza hacia un lado.
-No, ¡nunca!
-¡Que vengas! –le gritó Loki, que en la agitación se descuadró uno de los pechos postizos. Se lo detuvo, y maldijo.
-No, me veré ridículo. Esto es… el colmo.
Loki miró a los Tres Guerreros a punto de perder la paciencia.
-¡Vamos! Sabes que no puedes cumplir el papel si no te los pones- dijo Fandral.
-Además no te deben apretar- observó Hogun.
-Está bien- gruñó. Los dos parecían dos niños aprendiendo a caminar. Thor rompió tres pares de zapatos, y recibían varios golpes de la dama de compañía para mantenerlos derechos.
-Contoneo. Contoneo. ¡No como zorra, majestad!- protestó ante Thor, que se cruzó de brazos.
-¡Pero así caminan las mujeres, Arela!
-Pues no sé con qué clase de mujeres andáis, pero eso acá no se usa- protestó. Thor maldijo.
-Actitud, postura. Actitud, postura. ¡Con cuidado!- dijo, y le dio otro varazo a Loki, que se encorvó por un momento.
Al entrar al Bifrost, Heimdall les entregó flores. Los dos hermanos se miraron, irritados.
-¿En serio?- dijo Thor.
Heimdall alzó los brazos.
-Cuidate la manicura, ¿no?
-¿En serio?- le volvió a preguntar, molesto.
-Y los zapatos. Cuidamos, con tu dama de compañía, de guardarte tres pares.
-Me estás matando, Heimdall. Me estás matando- dijo Loki irritado. Los dos se fueron de repente a las montañas brumosas, y aparecieron en la carroza. Apenas llegaron a donde los Jotuns que custodiaban el palacio de Thrym, Loki fue el primero en hablar.
-Oh, venimos de parte de Odín, que ofrecerá a la dama Sif como esposa para Thrym, según habían convenido.
Los dejaron pasar. Loki luchaba porque sus postizos pechos no se le descuadraran, y también luchaba al tiempo con su abrigo de piel, sus joyas y tacones. Y como era su deber ayudar a su hermano, que estaba en un embrollo peor, lo ayudaba a cuadrar todo.
-¡Déjate los pechos quietos!- le reprendió, en voz baja. Thor volteó los ojos.
-Se sienten raros…
-Ya. Basta. Ahora camina como una dama, maldita sea- dijo Loki. Apenas salió Thrym, más grande y más viejo que en el retrato, los dos sonrieron. Loki hizo una reverencia.
-Oh, majestad… le presento a la dama Sif.
El gigante hizo un gesto de asombro y desconcierto, mientras examinaba a Thor. Sin embargo, sonrió lujuriosamente.
-Ah,así es que me gustan. ¡Robustas son, las mujeres asgardianas!. Tal y como la esperaba. Fuerte, grande y hermosa. Mi bella dama- dijo, besándole la mano a Thor. Este sonrió, y el gigante lo tomó de gancho. Thor hizo un gesto de "ayúdame" a su hermano, que simplemente se adelantó, y se cayó. Varios Jottuns se aprestaron a ayudarlo. Todos tenían guantes.
-¿Está bien, querida?
-Oh, sí, oh sí, encantadores- dijo Loki, mientras maldecía tener esos extraños zapatos puestos. Entonces, les presentaron a toda la familia, y ellos se miraron y pensaron "estamos en problemas". Pero apenas Thor vio el buey que se le sirvió, olvidó que fingía ser una princesa asgardiana, y comenzó a comer desaforadamente.
"Ay, no. Estamos perdidos" pensó Loki para sí. Thrym miraba a Thor con desconfianza.
-¿Y por qué la bella dama come como si fuese un guerrero?
-Je- dijo Loki mostrando sus dientes. – Bueno… verá usted, estaba tan emocionada de venir aquí que no comió en siete días…
-¡Siete días! ¡Oh, encantadora mujer!- dijo el gigante, enamorado. – Que le traigan lo que quiera- ordenó a sus sirvientes.
-¡Más cerveza y otro faisán!- dijo Thor, con su voz normal. Loki se palmoteó la cabeza, al ver al gigante extrañado.
-¿Y esa voz?
-Ah, señor… es que las mujeres asgardianas trabajamos mucho, y también acostumbramos a cantar fuerte para nuestros muertos…
"A pulso me habré ganado mi recompensa en este asunto", pensaba Loki, mientras explicaba las tradiciones asgardianas. Por supuesto, inventadas.
Thor comía y bebía, olvidando toda regla de etiqueta. Entonces, el gigante se acercó a él, y Loki se levantó ,para luego caerse con los tacones, otra vez.
"Zapatos, pedazos de…"
Fue ayudado, y Thor quedó en medio de Loki y Thrym. Este dejó de comer.
-Eh…
-Oh, belleza. Bésame y sellemos nuestro matrimonio.
-Tengo algo en los dientes. Quítamelo, hermosa dama de compañía- le dijo a Loki, volteando la cara, con la que le decía. "No voy a besar a un gigante de hielo, ¡ayúdame!". El pelinegro, entonces golpeó a Thor en el plexo, y lo hizo eructar fuertemente.
-Je, verá, no puedo besarle… mire el estado en que me encuentro…
-No importa- dijo el gigante, que también eruptó, casi mareando a los dos hermanos. – Mejor vale afuera que adentro, preciosa. Ahora sí, dame un besito.
"Maldición" pensó Loki. Entonces, hizo un hechizo que mandó al gigante a volar. La música se paró.
-¿Pero qué fue eso?
-¡OH, majestad!- dijo Loki, reprendiendo a Thor, que estaba desconcertado. –Oh- dijo afectadamente. – Es que verá, su emoción se transmite a través de sus ojos. Es un poquito… loca.
El gigante lo apartó, y tomó el Mjolnir.
-Estoy enamorado…- dijo, y le dio el martillo a Thor. – Sellemos así nuestro compromiso.
-¡Pues sea!- gritó Thor, que se quitó uno de los pechos, y el otro trataba de arrancárselo, sin éxito.
-Hacia el otro lado… -dijo Thrym, desconcertado. Thor se lo arrancó, y se limpió el maquillaje.
-¡Ahora prepárate!
-¡Oh, querida!
-¡No soy tu querida! ¡Soy Thor!- dijo, tratando de arrancarse los aretes y la corona. –Maldita sea, Loki, ayúdame- le dijo, y este corrió, para caerse de nuevo. Tiró los zapatos, y le quitó todo, tirándolo al piso.
-Ahora prepárense…
Al primero que mató fue a Thrym, y luego Loki se desapareció de la sala. Uno de los guardias lo miró libidinosamente.
-Hola, muñeca… ¿estudias o trabajas?
-Ninguna.
-Pues… te podríamos dar un rato de diversión.
-Creo que no- dijo, mientras oía los destrozos que causaba Thor, y se sobresaltaba.
-Oh, vamos. Nos encantaste desde que te vimos.
Loki levantó las manos, y simplemente, desapareció, para apuñalar a uno, y degollar a otro. Se quedó enredado, con uno de los aretes, en la hombrera de uno de los gigantes.
-Me lleva- dijo, quitándose todo, y haciéndose un embrollo. Apenas entró, se transfiguró como su hermano, y los dos comenzaron a luchar.
Al día siguiente, regresaron con Heimdall.
-Vaya. Se divirtieron.- dijo el gigante.
-Sí. Te traje buey- dijo Thor, dándole un paquete. Heimdall sonrió, e iba a hacer un comentario sobre Loki (también con el maquillaje corrido), pero este lo señaló, y el dios solo asintió. Loki se crispó, apenas sintió la carcajada.
-¡Que lo hago azotar!- dijo, pero Thor lo tranquilizó.
-Vamos, dama de compañía. Dime qué es lo que quieres.
-Que me cubras.
Fueron felicitados por Odín, quien dijo que Laufey igual no estaría afectado por semejante pérdida, ya que odiaba a su primo. Y por primera vez, felicitó a Loki, pero eso sí, dándose el crédito.
-Te lo dije, ¿no, Loki? Tu habilidad es buena. Bien, vete a cambiar. ¡Felicidades, Thor!- dijo, abrazándolo. El pelinegro se irritó, pensando que era otra escena clásica, pero Frigga lo detuvo, y lo derritió con su abrazo.
-Loki. Muy bien, hijo- dijo, dándole un beso. Este le sonrió, torvamente.
-Gracias, ma.
-Me conseguí el horario de visitas del colegio de Kali. – dijo ella, entregándole un pergamino pequeño, y Loki la abrazó fuertemente.
-Gracias, ma.- dijo él, y ella le dio un beso en la cabeza, y un golpe en la nalga.
-Ve pues.- dijo, mientras observaba a su otro hijo con el maquillaje corrido, y con un arete enredado en el pelo.
-Mi adorado, vete a cambiar.- le dijo suavemente.
-Yo sí creo…- dijo Thor, mareado. – Por cierto, dile al tonto que yo lo cubro.
-Buen hijo –dijo Frigga, mientras él se despedía de ella.
Ya vueltos a la normalidad, Frigga acompañaba a Loki y a Laksmí a la escuela de haditas. Titania, la directora, pidió hablar a solas con Laksmí, que insistió en que viniese Frigga. Loki se puso a escuchar detrás de la puerta.
-Ella no quiere estar aquí. Debería usted sacarla. No sé de dónde aprendió a hacer tantas bromas pesadas a sus compañeras. Bueno, no es que la hayan tratado bien, pero… sus métodos son crueles, señora.
-No entiendo nada de lo que me está diciendo- insistió Laskmí, altiva. – Mi Kali es un prodigio brillante.
-Sí, pero tenía de maestro a Hades. Creo que debería seguir con sus estudios de magia, y yo…
-No se hable más. Si es brillante, pues ya para lo que falta, aguantará.
-Oh, Laskmí, hazle caso a la Directora- le aconsejó Frigga. – Déjala que vuelva a la otra escuela.
-Ya veremos. Adiós- dijo, groseramente. Frigga se excusó. Laskmí vio a Loki, y sonrió, suspicaz.
-¿Cómo te fue con Kali?
-Bien. Hablamos normal.
"Normal". Le había dicho que no quería ir al baile, y que pensaba quedarse encerrada. Él iría al baile de graduación de la Escuela de Yggdrasil. No tenía ganas, pero Sigyn estaba entusiasmada. Ella volvía a estar como antes de su arranque de rebeldía: Sin ganas de nada. Pero Amora ya le tenía la solución: Las otras hadas, vengativas, habían propuesto a Oberón (de quien se decía que había salido con la directora), como la pareja de Kali. Él la invitaría. Le harían una broma terrible y ella despertaría.
Tiempo presente
-Y pasó lo que pasó…-dijo Kali, suspirando. -¿Cómo no estuve al tanto de nada?
-Te amamos en nuestra forma más retorcida. Como tú a mí.
-Puede ser- dijo ella, recostándose en su hombro. – Eso lo sé. Pero nunca me contaste cómo viniste hasta mi escuela.
-Ah, mi baile de graduación fue aburrido- dijo Loki. Ella lo miró, escéptica.
-Bueno, no tanto.
-Ajá…- dijo ella, y él le pasó la copa.
Años atrás
Parvati gritó, al ver a sus amigas con sus galas. Shiva la cogió de gancho, y ella volteó los ojos.
-Vamos juntos.
Las otras suspiraron, y también fueron de gancho con sus novios. Osiris iba vendado, y todas miraron raro a Isis.
-Seth dijo que era para su proyecto de grado*****- gruñó. – Igual, recuperé sus pedazos.
-Estoy bien… creo… sí, estoy bien…- decía Osiris que se golpeó contra un árbol. Isis lo conducía de gancho. Apolo y Afrodita, de gancho, miraban a Thor y a Amora, y hablaban amablemente. Sif iba de gancho con Ares. El rubio y la pelinegra se miraron, y este miró irritado al Olímpico.
-Me la cuidas, o te acabo- le susurró. Ares se rió.
-Ya, Thor. Pareces celoso, o lo que sea. Ve con tu rubia de campeonato. Sif está bien conmigo.
Cástor y Pólux iban juntos, vestidos iguales, con una arpía de cada brazo. Hefesto, por su lado, iba con Medusa.
-Qué feos- dijo Afrodita.
-Dímelo en la cara, muñeca- dijo Medusa, provocándola. Esta volteó los ojos, porque sabía que se convertiría en piedra. Hefesto se rió.
Loki, que iba con su túnica verde de gala, estaba más silencioso que de costumbre. Sigyn le dio un beso en la mejilla.
-Pareces distraído.
-No. Sabes que me gusta observar.
-Ajá, tontuelo…¿por qué te gusta el verde? Una negra te hubiera ido mejor.
-No, porque ese es el color de Ka…
"Kali", iba a decir, pero se contuvo.
-No, el verde es mi color.
-Vamos a bailar.
Lo hicieron. Thor fue proclamado como Rey del Baile, y Afrodita la Reina. Los dos sonreían. Sigyn se fue a saludar a sus amigas y Loki se topó con Amora.
-¿Cómo va todo?
-Oberón la invitó al baile. En estos momentos deben hacer lo mismo.
-Entonces, me voy.- le dijo, y ella asintió. Thor lo detuvo.
-¿A dónde vas?
-A casa. Lleva a Sigyn por mí- le dijo. Este alzó los hombros.
-De acuerdo. Te iba a invitar a la fiesta que luego daría Apolo, pero…
-Estaré bien-dijo Loki, interrumpiéndolo.
Hades observaba todo desde lejos, y vio a su pupilo salir. Seth le ofreció un trago, que tomó al instante.
-Interesante proyecto de grado.- le dijo el chico.
-No solo eso. Tu compañera es un desperdicio en ese nefasto lugar de hadas insignificantes. – dijo, mirándolos a todos.
-Beh, la apreciaba entonces.- observó Seth.
-Un poco. Eh, tu hermano momia necesita ayuda- dijo, mientras veía a Osiris chocar en todo lado.
-Que se apañe, maistro.
-Buen muchacho- dijo Hades. – Si me permites… iré a mirar.
-Tópales.
Sigyn también se extrañó que Loki saliera, y lo siguió. Se encontró a Hades afuera, y se asustó.
-¿Qué pasa, niña? ¿No debieras estar adentro?
-No… estoy buscando a mi novio, ¿lo ha visto?
-Salió, como observaste- dijo Hades, divertido en su crueldad de ver a la rubia, buscándolo, angustiada. Decidió reservarse otro malvado placer.
-Pero… sé dónde está. Podrías acompañarme…ya que también tenía que decirle algo.
Ella lo miró asustada, pero accedió. Hades sonrió para sus adentros. Apenas llegaron, se metieron entre la multitud. Loki estaba silencioso, en una esquina, y Sigyn lo iba a llamar, pero Hades la detuvo.
-No… no lo harás.
-¿Por qué? Yo quiero irme con él- protestó la chica.
-No. Te lo ordeno- le dijo, y ella lo miró asustada. Volvió a irse, pero él la detuvo.
-Es en serio.- le dijo, ya furioso. Ella palideció.
Anunciaron al Rey y Reina del baile, y Oberón pasó junto a Kali, que estaba asustada. No creía que Oberón fuese a invitarla al baile, pero lo consideraba una satisfacción moral. Pasó, sin querer mirar a nadie. Apenas coronaron a Oberón, ella sintió que algo se resbalaba sobre su cabeza. Algo caliente. Todos comenzaron a reírse, y ella vio sangre. La olió, era sangre de jabalí. Los vio a todos, reírse, y sintió ira intensa. Furia, como la que sintió ante la broma de Apolo, pero esta era peor. Sigyn trató de ir a ayudarla y sacarla de ahí, pero Hades la detuvo, y le quitó la voz. Ella se arrodilló, asustada, y con pánico. Todo le parecía una pesadilla. Entonces, vio a Loki levantarse, al ver a Kali respirar fuertemente, y transformarse. Sigyn lo veía todo, horrorizada, y vio el rostro de Hades y el de su novio, sonreír al mismo tiempo. Entonces lo entendió todo. Kali dejó sacar su lengua, y sus colmillos. Su ropa se rompió, y volteó hacia Oberón, a quien decapitó de primeras. Cerró las puertas con la mente, y vio a Loki, sonriendo.
-Esos primero, Kali- le dijo, suavemente, y todos comenzaron a gritar, apenas vieron a sus compañeros de la derecha siendo decapitados, o tirados hacia los lados. Ella decapitaba a diestra y siniestra, y caminaba descalza entre la sangre. Loki iba detrás de ella.
-A esos también- le dijo, y ella lanzó una ráfaga de fuego,que los incineró. Todos luchaban por salir, y otros la atacaron, pero ella se echó a reír. Comenzó a colgarse las cabezas de los que había matado, para horror de los demás. Pisoteó a uno, y esquivó los rayos de otro. Uno iba a atacar a Loki, y este lo atravesó con su daga. Kali lo miró, furiosa.
-Está bien. Este también es tuyo- le dijo, como si fuese un padre amoroso, y sonriendo ante los gritos. Ella lo descuartizó, y Sigyn solo abría la boca, con el rostro lleno de lágrimas, horrorizada. Apenas terminó la matanza, abrió las puertas. Hades arrastró a la chica, rubia, hacia afuera. Ella quería ir a golpear a Loki, y Hades la dejó ir. Entonces, vio a Loki darle la cabeza de la directora Titania. Ella la puso en su collar, y lo tiró al piso.
-Estoy bien- le dijo , con mirada pérfida. – No me he sentido tan viva como antes…
-Lo sé. Esta es tu verdadera forma.- dijo él, admirado.
-Los maté a todos, ¿verdad?
Loki asintió, orgulloso.
-Destruí todo, ¿verdad?
Él sonrió, mostrándole con la mano. Ella también lo hizo.
-Baila conmigo. En medio de todo esto. Te lo pido- le dijo ella, con su voz grave.
-Sabes que por eso vine- dijo él, estrechándola contra sí. Comenzaron a bailar, por un largo rato, y él la besó. Ella se dejó llevar, y él se separó de ella, con sangre en su boca, para echarse a reír.
-Vaya colmillos- dijo, tocándoselos. Entonces, volvieron a abrazarse, y él la tumbó.
-Sería impío… muy impío…- dijo ella, en su poderosa forma. Él acarició su frente.
-Lo quiero- le susurró. –Tú lo quieres…
Ella acercó su boca frente a la suya, y ella la succionó violentamente, mientras él la sometía, y ella le arrancaba la túnica.
-Ah, querida niña- dijo Hades a Sigyn, sonriendo, y observando la escena. –Creo que esto no te concierne-dijo, y se la llevó a una luna árida. Ella recuperó su voz, para dar un grito de horror, y sollozar, doloridamente.
-¡Los dos! ¡Los tres! ¡Son monstruos! ¡Monstruos!- sollozó. - ¡Son escoria! ¡Monstruos! Y usted… ¡usted lo corrompió! – lo señaló.
-¿Qué dices? Él ya estaba corrupto. Simplemente… lo encausé- dijo Hades, mirándose las uñas. Ella fue a golpearlo, pero la apartó.
-De rodillas- le ordenó, de forma temible. Ella lo hizo, llorando, horrorizada por despertar a una realidad de pesadilla.
-Él será uno de los dioses más grandes del Universo. Su debilidad eres tú. Por ti haría cualquier locura, pero por su naturaleza más. – dijo, tomándola del rostro, para luego apartarla, con violencia. - Si tú te alejas, nada impedirá que sea lo que es…
-Él es bueno en el fondo. Él es amoroso, sensible. Alguien que busca ser amado…- sollozó Sigyn.
-Sí. En el fondo… -dijo Hades, sin conmoverse ante Sigyn. – Pero agradéceme. Te mostré lo que verdaderamente es, y desea ser. Y eso nunca lo podrás cambiar, o sufrirás…
-¿Por qué me hizo esto?- preguntó ella, sollozando.
-Para divertirme.- respondió Hades, con insolencia.
-¡Es una pesadilla!- sollozó ella, arrodillada.
-Lo es…- dijo Hades, y ella se vio, de pronto, otra vez en la salida, a su lado.
-¿Qué? ¡Usted!
-¿A dónde vas, niña? ¿Buscas a alguien?- le preguntó Hades, indiferente.
-Yo… - dijo Sigyn confundida. En eso apareció Loki, como si nada.
-¿Sigyn? ¿Qué haces aquí, linda?
-Te… te buscaba…- dijo asustada. – Creí que te habías ido… a…
Loki la miró, levantando una ceja, y sonriendo. Ella miró sus manos, y todo lo demás.
-Estaba con Seth.
Ella se echó a reír, aliviada.
-¡Por el Padre de Todos! ¡Creí que te habías ido al colegio de Kali!
-Qué tonterías dices. Ella ni fue al baile. Además, sabes que estoy contigo- dijo, besándole la mano.
-Sí, claro… qué tonta soy…-dijo, mirando a Hades, que estaba afuera.
-¿Tienes que decirme algo, niña?
-Nada…- dijo ella, confundida, y asustada. Loki la llevó hacia adentro.
-¿Estás bien?- le preguntó, con el mismo gesto.
-Sí… - dijo ella, revisando sus manos, y demás. Pero se dio cuenta cuando Loki miró a Hades, y este a él. Dijo estar cansada, y regresó a su casa, en silencio. No pudo dormir. Loki, mientras tanto, regresó al baile, y se topó con su maestro, afuera de la sala de ceremonias.
-¿Qué le hiciste, Hades?
-Oh, nada, niño. Por cierto. Tienes diez. ¿Y dónde está la brillante autora de tu calificación?
-Desapareció. Estuvimos juntos, y luego dormimos uno al lado del otro. Cuando desperté, ya no estaba- dijo Loki, confundido. Prendió un cigarrillo, y le prendió otro a su maestro.
-Búscala. Dile que les seguiré enseñando a los dos, por aparte. Ella también merece su parte.- dijo, y sacó una bocanada de humo.
Y Loki esperó hasta la mañana siguiente, pero Dhugavatti no dio razón de ella, preocupada. Y entonces preguntó a su familia, pero esta dijo que sencillamente, se había ido a viajar al día siguiente. No les creyó.
Asgard.
-Y así, acabó una era. Y también languidece mi tiempo de visitarte- le dijo Kali a Loki. – Ya no podré explicarte por qué te abandoné.
-Entonces hagamos el número, y sigamos hablando con los cubos que me has traído.- resolvió Loki, que pensó que había sido igual, emocionante verla al frente de su celda.
Ella asintió. Se presentó piadosa, ante la celda, y llorando.
-Jamás, jamás lo creí de ti. Y tendremos que separarnos para siempre. ¡Oh, Loki! Por qué lo has hecho…- dijo, tocando el vidrio. Este la miró sin compasión.
-Lo lamento, Kali. Ya pertenezco al pasado. – le dijo, insensiblemente. – Tus razones no me convencen. Nada ya hará que cruce el umbral.
Ella se echó a llorar sobre las escalinatas, tumbada. Frigga y Odín la despidieron.
-Lo intentaste, trataste de darle esperanza. Sé que en el fondo se la has dado- le dijo la soberana a la joven morena, a la que se le partía el corazón por mentirle así. Pero no tenía opción. Le hizo una reverencia a Odín, y no se despidió de nadie.
Apenas se vieron en su espacio mental, Loki la aplaudió.
-Siempre fuiste una gran actriz. Bra- vo. – le dijo, y ella hizo un gesto vago.
-Me parte el corazón tu mamá.
-Y a mí… pero ¿podríamos no hablar de ella?
-Tal vez. Tal vez sí, tal vez no.- le dijo ella, acariciando uno de sus cabellos.
-Hablemos de la madre de nuestros motivos… por ahora.
-Ese es mi tema favorito- dijo ella, que tomó su mano, y lo miró sonriente.
-¿Qué?
-Eres malo, malo, malo.
-Me encantan los cumplidos- dijo él, y ella simplemente, le sirvió más vino, de forma cansada. Ah sí, lo conocía bien.
** En la película animada 'Thor, Tales of Asgard', se cuenta toda la historia de este episodio.
*** y **** Es la historia de la mitología egipcia, donde Seth descuartiza a su hermano Osiris.
El relato de Loki y Thor vestidos de mujer es de una Edda llamada Þrymskviða, que pertenece a la diosa Freya. Lo cambié por Sif y lo narré tal cual.
