Hola! ¿Queda alguien por aquí?
-Pero si yo la dejé en la cama. ¿Habrá ido al baño?
-¿Sin avisar? Siempre avisa cuando va, Bob.
-¿Has revisado en tu habitación?
-He buscado por toda la casa. No aparece- le dijo Danny, desesperado.
-No lo entiendo- dijo el anciano comenzando a notar que la angustia se apoderaba de él también.
-Había un regalo nuevo en la cama, no recuerdo que estuviese en la mesa. ¿Crees que ha sido Graham?
-¿Graham?
-Se fue muy enfadado… y es bastante vengativo…
-Pero aquí no ha entrado nadie, Daniel.
-¡Alguien ha entrado y se ha llevado a mi niña!
-Dan…- Bob se llevó la mano al pecho.
-No, abuelo. Tú no… No me hagas esto ahora- le suplicó el rubio muy asustado apresurándose a sentar al hombre en una de las camas.
-Estoy bien, estoy bien.
Danny le dirigió una mirada angustiada y rebuscó en su bolsillo.
-¿Dónde está mi teléfono?- se quejó entre dientes.
-Roto, Daniel. Se lo tiraste a Graham a la cabeza- dijo Bob con dificultad.
-¡Joder!
El ex policía corrió hacia el teléfono fijo, llamó a la cabaña pero nadie contestó.
-¡Maldita sea, joder!- gritó notando que los nervios le dominaban y que estaba a pocos minutos de sufrir un ataque de pánico.
-Tranquilo- le repetía Bob mientras él marcaba otro número.
-Hola, soy Daniel Williams, necesito una ambulancia en el club y… Margaret, se han llevado a Grace- añadió con la voz rota.
Danny dirigió una mirada nerviosa a su abuelo.
-Yo esperaré a la ambulancia y acompañaré a Bob al hospital- Margaret había acudido como un rayo al conocer el motivo de la llamada de su ex policía favorito-. Stuart está yendo a casa de Graham, ya que no contesta al teléfono, pero no creo que él se la haya llevado.
-Debo ir a buscar a Grace.
-La policía está peinando la zona. Lo que tienes que hacer es sentarte y relajarte. Te haré una tila- le dijo una agente novata que no conocía bien a Danny. Margaret sacudió la cabeza.
-No voy a estar ahí sin hacer nada mientras mi niña está por ahí, perdida- dijo dirigiéndole una mirada que hizo que la joven diese un paso atrás. Fue hacia Bob, que tenía un color grisáceo que no le gustaba nada y le dio un beso en la frente.
-Encuentra a mi nieta, yo estaré bien. Llévate mi móvil.
El rubio asintió.
-¿Qué le ha pasado al tuyo?- quiso saber Margaret
-Se ha roto- contestó Danny saliendo.
Había comenzado a llover y el rubio no sabía a dónde ir. Su corazón latía a toda prisa y, aunque lo intentaba con todas sus fuerzas, no lograba tranquilizarse. Llevaba un buen rato gritando el nombre de la niña, desesperado y sin conseguir ninguna respuesta ni ninguna pista que le indicase por qué camino debía dirigirse, cuando su búsqueda le llevó cerca de la cabaña.
Steve podría ayudarle. Corrió al interior.
No había nadie.
Su mirada se posó en un sobre en donde sólo había una palabra.
"Danno"
Sus manos temblaron al abrirlo.
"Mi querido Danno:
Seguramente no quieras saber nada de mí ahora mismo, y lo comprendo. Solo me apena que no hayas podido conocer la verdad antes.
Lo primero que quiero decirte es que no he matado a Rachel, no hagas caso a lo que diga Graham. Hasta hace poco sólo sabía quién era porque tú me habías hablado de ella. La noche en que Grace me pidió que le leyese un cuento, me enseñó una foto suya y fue entonces cuando recordé.
Tenías razón al pensar que la muerte de Rachel fue por culpa del ejército. Concretamente, la culpa fue de un cruce de operaciones entre el ejército y una de nuestras misiones. Lamentablemente no puedo decirte mucho, ya que es clasificado, pero he contactado con mi mentor en la marina y me ha confirmado que, pese a que murió por culpa de fuego enemigo, si los mandos no la hubiesen cagado ahora mismo ella no estaría muerta.
Ni ella ni la octava parte de mi unidad.
El día posterior a aquella operación, me encontraba pidiendo explicaciones a mis superiores mientras mis compañeros buscaban supervivientes y los evacuaban. Fue ahí cuando encontré la foto. Supuse que era de alguien y la cogí con la intención de devolverla cuando una bomba explotó. Estuve una semana en coma, todos los demás, menos dos miembros de mi unidad que habían ido a por los coches, murieron.
Durante años, busqué al propietario de la foto sin encontrarlo, ahora sé por qué, pero mientras la llevaba conmigo conseguía sobrevivir a todas las situaciones peligrosas en las que nos metíamos.
Mi amigo Freddy decía que debía quedármela, porque tú eras mi ángel de la guarda, y tal vez era verdad, porque la última vez que me lo dijo, cuando nos dirigíamos a la base tras una larga operación, nuestro convoy pasó sobre una mina y solo yo sobreviví.
Pero no sólo la guardé por eso, egoístamente debo admitir que tus ojos y tu sonrisa me cautivaron, y que secretamente me gustaba imaginar que tú me habías hecho llegar la foto y que esas palabras, Mantente a Salvo, que tenía escritas en el reverso eran para mí.
Siempre has dicho que estoy loco y tal vez tengas razón.
Lo que me duele es no habértelo contado antes, pero tenía tanto miedo de perderte. Cuanto más tiempo pasaba, más feliz era contigo y más seguro estaba de que me odiarías al conocer la verdad, o que me tomarías por un perturbado peligroso y me echarías de tu vida.
Me has dado lo más hermoso que nadie me ha dado nunca, amor, una familia… Perdona por haberte hecho daño.
Te quiero y te querré siempre.
Steve"
Danny se dejó caer en el suelo y no pudo contener el llanto que amargamente salía de su pecho. Sabía que no debía estar ahí, lamentándose de su desgracia, y que tenía que salir de nuevo a buscar a su niña, pero sus fuerzas le habían abandonado por completo a favor de la desesperación. ¿Qué pasaba ese día que todo el mundo le abandonaba?
