Disclaimer: YOI no me pertenece. Si me perteneciera, tendríamos problemas mundiales.

Advertencia: Smut y Fluff para curar el corazón lleno de angst.


Semanas Después


Cuando tus padres y hermanos se recuperaron del miedo, tu hermano Philippe también avanzó en su recuperación y pronto lo tuvieron en casa. Pudimos retomar entonces nuestra rutina juntos, y de algún modo algo parecía haberse arreglado entre nosotros pues la tensión había desaparecido. Ya no temías que te hiciera algo, y yo era capaz de controlarme cada vez mejor, aunque seguía muriendo de celos internamente.

Tuve que entrenarme, pero logré aceptar que tuvieras una mascota. Inicié con algunos animales salvajes, gatos en su mayoría, varios tuvieron finales tristes durante mis intentos de acostumbrarme primero a su presencia y luego al mero pensamiento de que se acercarían a ti en busca de cariño. Me costó escoger una y me aseguré de hacer todo lejos de la cabaña para que nunca te enteraras del esfuerzo y las víctimas. Y cuando estuve preparado, cuando acepté que ese otro ser se acercara a ti, que recibiera también tu afecto, pude verte tan feliz que no fui capaz de arruinarte ese momento. Mi única condición fue que no entrara a nuestro dormitorio mientras estábamos juntos y aceptaste sin reclamos.

Me sentí más fuerte ese día, tanto mental como emocionalmente. También los que vinieron. Te llevé varias veces flores que encontraba en la profundidad del bosque cuando salía a caminar, quería que supieras que intentaba conquistarte de nuevo, para mí. Y un día, por fin, volví a verte completamente feliz.

La noche que logré tocarte como siempre había deseado, llegó sin que tuviera que pedirla, se dio de manera natural. Nos besábamos antes de dormir, como siempre, solo que esta vez no te giraste para acomodarte y en vez de eso sentí como tus manos buscaban más de mí, y me dejé llevar. Recuerdos de la primera vez que lo habíamos intentado, en el bosque, llegaron a mí junto con la primera vez que te había mordido.

Pero en esta ocasión no sentí la necesidad de hacerlo. Me contuve besándote, succionando hasta dejar marcas y dando mordidas que no buscaban arrancar la piel, sino solo hacerte sentir bien. Tus sonidos de gusto eran embriagantes, me hacían desear escucharlos siempre. Me costaba controlar mis necesidades, pero logré ser mucho más suave al tomarte, y cuando estuve dentro tuyo te vi sonreír mientras me pedías más.

Cada movimiento de mis caderas para ir al encuentro de las tuyas, cada choque de mi entrepierna contra tu firme trasero, valieron el esfuerzo. Tus besos lograban calmar esa hambre que me provocabas solo con estar respirando cerca mío, más ahora que jadeabas ruidosamente solo por el placer que estabas sintiendo.

¿Eso podía lograrlo? ¿Podía hacerte sentir de esa manera sin estar usando el efecto de mi llamada en ti? Terminaste agotado luego de que te hice correr dos veces antes de lograr liberar mi semilla en tu interior, y entre risas dulces nos acomodamos para dormir unidos, desnudos, así como podría haber sido desde la primera vez si no hubiera sido un completo idiota. Te susurré cuanto te amaba hasta que te dormiste con una sonrisa en los labios luego de darme las gracias…

Quiero que sepas que sé que no te merezco. Pero aún así quiero quedarme a tu lado, cuidarte y amarte por siempre. Quiero que sonrías para mí y por mí y que seas infinitamente feliz. ¿Sabías que mi corazón se oprimió ese día? Seguramente no merecía a alguien tan brillante como tú, pero siempre lograbas que te amara más que antes. Y con ese pensamiento, pronto mi mente también se apagó.

Otabek…

En la inconsciencia sentí que una voz que desconocía susurraba mi nombre. Desperté tarde ese día, lo supe porque la luz del sol estaba más radiante que lo normal, y me sentía desorientado por completo. Pero antes de que pudiera decir algo o buscarte, apareciste por la puerta y te acercaste mientras me restregaba los ojos con la mano. Una media sonrisa te di mientras te recargabas encima, sonriente y dándome un beso largo que me hizo jalarte a la cama conmigo otra vez y abrazarte por la espalda baja.

Hey, hey… ¿Es una nueva clase de hambre? –preguntaste entre risas.

Tal vez… –respondí mientras mi mano se frotaba sobre tu tatuaje.

Uhmm… Beka, no sé si mi trasero o mis piernas puedan aguantar otra vez... Después de lo de anoche no creí que ibas a tener fuerzas de nuevo, pero, ¿Esta mañana también y ahora otra vez?

Te escuché sin entender bien lo que acababas de decir. Pero antes de que pudiera decirte que algo no me calzaba en esa historia, tu me besaste la mejilla con esa dulzura que me hacía olvidar lo que tenía que mencionar.

Ya tengo casi listo el almuerzo, sería bueno que te dieras una ducha y luego comas algo, Mon cher –me besaste cerca del oído y te miré embelesado.

Sí... Ya voy… –asentí incapaz de negarme.

Saliste de la habitación y fui al baño a buscar agua caliente. Mi cuerpo realmente se sentía exhausto, cosa extraña pues creía haber dormido completamente bien. Una vez terminé, me acerqué para limpiar el vidrio empañado y mirarme, volviendo a pensar en lo que habías mencionado y que al parecer yo no recordaba. Mi vista se clavó al frente, en mi reflejo, y estuve seguro por unos segundos de que tenía una expresión más enojada que de costumbre aunque yo me sentía relajado. Negué con la cabeza, el cansancio seguro era lo que me tenía así de confundido.

No duré mucho tiempo más allí, me vestí con algo ligero y me dirigí a comer contigo. Incluso fui capaz de saludar al gato que ahora teníamos, aunque nuestra relación solía ser tensa. Pero por ver tu sonrisa, podía hacer esa clase de esfuerzos. Por ti lo haría todo.

Jean…


THE END


Graciasx1000 a los que comentaron en el camino. Gracias a Maiev-S por lograr con sutiles pedradas que terminara esto algún día (Creí que no lo lograría en cierto punto).

Y gracias a ti... Por darle una oportunidad a esta locura y leerla hasta el final!

¡Saludos y larga vida al JJBEK!