Habíamos madrugado Aurelia y yo más de lo previsto. Estábamos terminando de desayunar y surgió esta conversación que ella empezó.

"Cailin." Ella empezó.

"Dime, Aurelia." Respondí.

"¿Crees que Alias es una buena persona?"

Esa pregunta me dejó un momento sin habla. Meses antes, los VCs de los que nos intentábamos hacer amigos siempre acabaron metiéndose con Aurelia sólo por no tener brazos, algo que no nos agradaba a ninguna de las dos. No obstante, sentí algo en Alias que la hacía diferente. No sabía exactamente qué era, a pesar de la información que me proporcionaba mi ojo alternativo...

No creía que Alias fuese mala persona, pero tuve que darle a Aurelia una respuesta sensata, no quería defraudarla con desilusiones:

"Bueno, ella es muy tímida y primeriza en La Academia, así que deberíamos darle una oportunidad."

"Entiendo..." Ella dijo con un tono tranquilo "Es que... Tengo la sensación de que esta vez tendremos una amiga más..."

Esa última frase también me dejó sin habla. Nunca me imaginé que Aurelia tendría opiniones muy optimistas con la gente a la que conocía. Decidí terminar la conversación por el momento y aprovechar para visitar al cuarto de Alias.

"¿Vamos a la habitación de Alias?" Propuse.

"¡Claro, vamos!" Accedió ella, muy contenta.

Y comenzábamos a caminar hacia la habitación de Alias, lo cual nos debió llevar unos 3 minutos de viaje.

A mitad de ese recorrido, escuché una conversación en un numeroso grupo de VCs juntos... Una conversación muy sospechosa...

"¿Habéis escuchado lo último? ¡Dicen que Akari Tanaka acababa de proporcionar a la novata el SR legendario de La Academia: White Hope!"

"¿Dar un SR de alto rango a una novata? ¡Eso es imperdonable, yo estoy 2 meses con mi SR pesado tipo tanque y todavía no me han facilitado compras de torretas de hombros!"

"Escuché por ahí que tiene relaciones homosexuales con esa novata..."

"Esa novata se hace llamar Alias, pero creo que eso no es cierto."

Dios mío, Dios mío... ¡Hay que avisar a Alias ya!

"¿Qué sucede, Cailin? Parece como si hubieras visto un fantasma..." Aurelia se dio cuenta de mi reacción al enterarme de aquello.

"Enseguida te lo explico, Aurelia, pero primero tenemos que ir a la habitación de Alias ya." Dije yo dando paso ligero junto con Aurelia.


Me desperté, pero con mucho sueño. No podía dormir bien y, francamente, me comía mucho la cabeza con esto de las misiones. Seguía sin entender mucho.

¿Mercenarios? ¿Protectores de la paz? ¿Quiénes éramos exactamente?

En cuanto me levanté de la cama, no hice más que ir al baño y lavarme la cara un rato, en cuanto acabé, miré al espejo... Ésa de ahí era yo. Ya no me acordaba que era una chica grisácea debido a un cura del ataque de radiación.

Seguía sin tener mucha orientación. La única ayuda de la que yo disponía era de esa tal Akari -tengo que acordarme de los nombres...

De pronto, escuché unos golpes en la puerta, me asusté en ese momento. Me acerqué a la puerta principal de mi habitación y miré por la mirilla de la puerta y vi a una chica bajita sin brazos, y otra más alta con una parte de la cabeza robótica.

Vaya, me olvidé de ellas: Aurelia y Cailin.

Abrí la puerta con el botón de al lado y ellas entraron a toda prisa.

"Rápido, cierra la puerta..." Dijo Cailin presionando el botón que cerró la puerta "Lamento esta intrusión súbita, Alias, pero tenemos muchas cosas que contarte."

"Eh..." Yo no podía asimilar del todo lo que estaba diciendo Cailin "¿Qué...?"

"Vale. Antes que nada, buenos días, Alias." Cailin saludó.

"Buenos días, Alias." Aurelia hizo lo mismo "¿Qué es eso que le tienes que decir, Cailin?"

"¿Qué... Cómo?" Repetí, muy confuso.

Cailin tomó unos cuantos suspiros antes de comenzar a hablar seriamente.

"Alias, no te voy a mentir: hay gente que no te tiene aprecio. Y es porque Akari Tanaka te dio un SR de alto rango siendo tú una principiante."

"Ah, sí... Lo sabía, ella misma me lo dijo anoche." Finalmente entendí el punto de esta reunión.

"... ¿lo sabías?"

"Sí... aunque, eso no implica que no tenga cuidado..." Dije yo, con tono un poco dramático.

"¿Qué quieres decir, Alias?" Aurelia preguntó.

Me acerqué a la ventana de cristal de mi habitación, me apoyé en ella y comencé a contarles mi historia, aunque omitiendo los detalles.

"Aquella larga historia, que os mencioné ayer, saliendo de la consulta médica..."

Aurelia y Cailin se miraron un segundo y se sentaron en mi cama para prestar atención a mi historia.

"Antes de aparecer en esta organización... tenía una buena vida..." Empecé a explicarles de una manera un poco lenta -es más, estaba nerviosa- "Sacaba buenas notas, tenía pareja y un buen amigo... a pesar de mi Síndrome de Asperger..."

"¿Síndrome de Asperger?" Preguntó Aurelia.

"Es un síndrome de nacimiento cuyo portador del mismo tiene problemas para relacionarse socialmente." Le respondió Cailin.

"...pero, un día, en el instituto... mi vida se sumió en el caos..." Continué con la historia "Mi pareja me engañó, me acusaban de echar ácido a los ojos de un profesor... me llamaban asesino cuando un chico me persiguió se cayó de dos pisos accidentalmente..."

A partir de este punto, Aurelia y Cailin se quedaron emocionadas escuchando mi historia, tanto como yo, que estaba soltando algunas lágrimas.

"...en cuanto escapé... quería llamar a mi mejor amigo... pero por mi culpa le distraje y... sufrió un accidente de coche..." En ese momento derramé muchas lágrimas, me tapé la cara "...y entonces, sufrí un ataque de radiación del cual después me rescataron los de La Academia..." Hice una pausa larga, sin contener mis lágrimas "Eso fue todo..."

Las dos espectadoras se quedaron boquiabiertas al escuchar mi historia. Hubo un minuto de silencio algo incómodo -aunque no incómodo- cuando después Cailin me hizo esta pregunta:

"¿Por qué nos estás contando esto ahora?"

"Por dos razones:" Respondí, entre lágrimas "La primera, porque vosotras me preguntabais qué me había pasado para estar en La Academia; y la segunda, porque quiero que sepáis que he sufrido mucho, cuando entré en el instituto, especialmente justo antes de entrar en La Academia."

"Un segundo..." Aurelia dijo "¿Pero es que lo pasabas realmente mal cuando empezaste el instituto?"

"Sí... Mi vida no era precisamente un camino de rosas... Hasta cuando perdí la esperanza, conocí a dos personas muy buenas, que resultaron luego ser mi mejor amigo y mi pareja..."

"Alias, yo..." Cailin iba a responder, pero me dejé llevar por mis emociones exclamando lo siguiente:

"¡Hasta pensé en desaparecer de este mundo, por Dios!"

Ahí estallé en lágrimas y me lancé hacia Aurelia y Cailin para abrazarlas a las dos (inconscientemente de lo que hacía, antes señalé que me dejé llevar) y llorar junto con ellas. Como respuesta, ellas mismas me devolvieron el abrazo para tratar de consolarme.

"Alias... quiero que sepas que puedes confiar en nosotras." Cailin dijo después de un rato, mientras yo lloraba.

"Sí, hasta te ofreceremos un hombro en el que llorar." Añadió Aurelia.

Yo no respondía, seguía llorando durante un rato... un rato muy largo...

...hasta que paré; me incorporé y me sequé las lágrimas.

"Siento haber mojado vuestro uniforme, pero..." Dije yo "Necesitaba contárselo a alguien de confianza..."

"Puedes contar con nosotras, somos tus amigas." Aurelia dijo.

"Y no te preocupes por el uniforme, se seca solo debido a las fibras avanzadas de la vestimenta." Cailin dijo.

"¿En serio?" Me quedé asombrada "El uniforme acercándose a la puerta abre ésta, se seca solo... ¡debieron gastar una fortuna en esas ropas!" Dije eso último a modo de broma, para animar el ambiente.

"Je, je, vaya que sí, pero agradece que las tenemos gratis." Siguió el juego Cailin.

Y tras esa última frase, Aurelia también siguió el juego de frases graciosas, haciendo que la conversación dramática de antes se convirtiera en una comedia. Nos reíamos con cada frase que soltaba una de nosotras y todavía más cuando hacíamos chistes clásicos -no los modernos que hacen referencias sexuales explícitas, por favor...

Después de casi darnos ataques de risa, Cailin decidió retomar el tema anterior:

"Bueno, Alias, que si vas a salir o cualquier cosa, llámanos al DPM, ya que esta gente no se desviará de las opiniones negativas. ¿Vale?"

"Vale..." Dije yo y añadí algo más "Sabéis, sois unas buenas personas... Unos ángeles, diría yo."

"Eh..." Cailin se ruborizó "Es la primera vez que alguien nos dice algo así."

"Tú no te cortes en llamarnos, Alias, sabes que nosotras estamos para ti." Aurelia señaló.

"Claro, pero... ¿No tenéis otras amigas que mantener? Pregunto." Dije yo.

Tanto Aurelia como Cailin miraron al suelo, luego respondieron "Eres la única amiga que tenemos..."

"¡¿Qué?" Exclamé yo "¡Creía que vosotras erais de las que se hacen amigas así de pronto!"

"Pues no..." Aurelia respondió, con un tono de tristeza "La gente de las que nos intentábamos hacer amigas solían meterse conmigo, por no tener brazos... De modo que nos quedábamos solas Cailin y yo..."

"Anda..." Me dejó sorprendido el punto que puede exceder el límite del bullying... "Lamento escuchar esto..."

"No pasa nada." Aurelia volvió a ponerse optimista "Por lo menos ya somos tres amigas."

"Bueno, cambiando de tema, Alias," Cailin dijo de pronto "¿te gustaría venir con nosotras a mi habitación a tomar algo? Tengo una mini-nevera con refrescos."

"Ah, por favor, ¡me muero de hambre!" Accedí sin apenas pensarlo dos veces.

"Estupendo, entonces lo haremos ahora... aunque, deberías ponerte tu uniforme, chica, que todavía estás en masillas."

Me miré mi cuerpo, y efectivamente tenía puesta todavía el pijama. Me ruboricé un poco por no haberme dado cuenta antes.

"Bueno, me voy cambiando y ya os sigo, ¿vale?" Dije yo mientras cogí mi uniforme de mi armario y dirigiéndome al cuarto de baño.

"Vale, ¡te esperamos!" Aurelia exclamó.