Un secreto, una rosa y un 'te quiero'

Disclaimer: Vocaloid es propiedad de Yamaha, Sega y Crypton. Este es un proyecto DE FANS Y PARA FANS. No hay ganancia monetaria en la realización de este trabajo.

Flash Back

----Flash Back no apto para menores de 13 años, y Dios sabe que hablo en serio. No pasa nada si se lo pasan, solo se pierden de un lemon, o mejor dicho, la mitad de uno----

-Es como si estuviéramos construidos para el pecado.

Fue tumbada en la cama violentamente, embonando perfectamente entre las grisáceas sábanas. Su mirada era inocente, a pesar de saber a la perfección lo que iba a pasar.

El solo estaba recostado, sujetando sus pequeñas muñecas con fuerza, con sus rodillas apretando su cadera. Se inclinó para rozar sus labios. La felicidad lo inundó al no encontrar resistencia así que descendió a su cuello, nuevamente, sin petición de detenerse.

Rin mordió su labio inferior, las sensaciones nuevas nublando lentamente su cabeza. Mientras, un camino de besos se creaba por todo su cuello, la temperatura de su cuerpo se elevaba, tanto que se asimilaba que lava se estaba colando por sus venas. Rin entonces cerró sus ojos, sólo por un momento, solamente para calmar el palpitar de su corazón...O eso era lo que se aseguraba a sí misma.

Lamentablemente, Rin no contaba con el mordisco en la curva de su clavícula. Un sorprendido gemido se escapó de sus labios, tan pequeño y delicado, casi sin aliento, pero que revelaba tanto sobre el descontrol de sus sensaciones que Rin sintió humillación nacerle. Podía sentir el calor dirigirse todo a sus mejillas y sólo pudo pensar en apretar sus ojos.

Otra mordida, más fuerte. Rin hizo lo mismo con su labio.

Una cálida y húmeda caricia, ahuyentando el dolor del mordisco. Rin soltó su labio inferior en respuesta. Otra caricia húmeda… y otra, y otra. Después, labios tan calientes como una hoguera capturaron el hueso, su lengua no dejando de marcar su rastro por toda la piel que le era accesible.

Rin liberó un enorme suspiró, sus labios ahora carmines a consecuencia del estimulo que los había expuesto. Sus ojos aún cerrados prohibiéndole ver la sonrisa que apareció en el rostro de su atacante. La euforia que le estaba provocando al muchacho verla esforzándose enormemente para evitar estas sensaciones, le era invisible para Rin.

Y a Len no le pareció justo.

Quería que la rubia abriera sus ojos, que se diera cuenta que ella no era la única que estaba perdiendo la razón... que no era la única que estaba sintiendo este gran abismo abriéndose entre los dos, un abismo que les prometía algo deliciosamente primitivo.

Len la tomó de su humedecido mentón, acariciando sus labios con el pulgar, labios que estaban entre abiertos por la respiración entrecortada que Rin permitía salir, sólo para llamar su atención, de manera que abrió sus ojos, encontrándose con los de su hermano.

El solo verse reflejada en sus pupilas le creó a Rin una sensación de querer liberarse, de estar lejos por un momento, pero él no se lo permitió, la sujetó de los hombros, encajonándola con su cuerpo en esa cama. Len sonrió de nuevo, volviendo a atacar su clavícula, descendiendo a su corbatín, sujetándolo entre sus dientes, deshaciendo el nudo y jalándolo para retirarlo.

Mejor color de sostén no pudo haber escogido para este momento. Tanto que esa niña se quejaba al no encontrar prenda que combinara con sus ojos y siempre la tuvo. Ahora Len se preguntaba cómo se vería solamente con esa prenda.

Se inclinó para rozar sus labios contra el inicio de sus pechos. Tibios.

Dejó de hacer presión sobre uno de sus hombros, para dirigir su mano a su vientre, rozándolo con sus dedos. Ahora Rin se atenía a las consecuencias de usar ropa tan corta, mostrar tanta piel en ocasiones podía ser muy peligroso.

Su respiración se cortó al sentir la mano de su hermano palpar su pecho. Su reacción solo fue desviar la mirada y apretar sus dientes, sin dejar escapar detalle de como la mano traviesa de Len jugueteaba apretando y masajeando su casi inexistente busto.

"¿Cómo puedes encontrar diversión cuando no hay nada con que jugar?" Articuló difícilmente Rin entre suspiros.

"Eso es lo que tú crees, hermanita." Le contestó descaradamente y con una sonrisa. "Tú crees no tener mucho, pero yo lo veo como más que suficiente"

Ante esa respuesta, Rin se revolvió entre las sabanas, nuevamente tratando de escapar, e igual que antes, no se le fue permitido. Len de un jalón retiró la blusa de su hermana, obligándola a que levantara los brazos y dejándola hasta sus codos, de ese modo, estaba descubierta.

Su pecho subía y bajaba velozmente, su corazón se alteraba cada vez más al verlo remojar sus labios lentamente. Len sujetó la cadera de Rin y de la manera más lenta y tortuosa, pasó su lengua por su vientre, subiendo, pasando entre sus pechos, llegando hasta su cuello y de regreso. Rin se sentía como un banquete, vulnerable antes las intenciones lejos de inocentes de su hermano.

Se detuvo al notar algo extraño en el azulado sostén de su gemela, al revisarlo y observarlo con atención, pudo percatarse de algo; ese sostén tenía el seguro por delante y además, era de tela traslúcida. Algo inusual en ella. Rin no era de las chicas que le gustara usar cosas extravagantes como las demás, no le gustaba usar medias con liguera ni nada de eso, decía que con su pequeño pantalón y su blusa ombliguera era suficiente.

Entonces… ¿Esto significaba que lo había planeado…?

No.

Su hermana no era capaz de eso, aun era una niña muy inocente, bastaba con verla a los ojos ahora. A menos que en el fondo fuera una chica… ¿Cómo decirlo de modo que no se escuche tan perverso…? ¿"Mala"?

Bueno, no importaba mucho. Ahora lo que el chico pensaba era que se veía adorable con él, con un toque sensual y a la vez algo lujurioso.

En el momento de distracción del menor, Rin hizo un veloz movimiento y quedo boca abajo en la cama. Len se sobresaltó con ese repentino acto, pero no la soltó, para la desgracia de ella, encontró muy ventajosa a su favor esa posición. Se recostó sobre la espalda de su hermana, sujetando suavemente sus hombros y apoyando su frente en su pálida nuca, notando un poco de sudor.

Rin respiró hondo, Len ya comenzaba a jugar haciendo pequeños círculos en su espalda con la lengua. Sin lugar a dudas, no era desagradable, pero la estaba poniendo nerviosa, no quería perder el control que aun tenía sobre sí misma. Y si lo pensaba bien, era muy poco, solo bastaba que Len avanzara un poco para que el instinto burdo y sucio que guardaba ferozmente saliera a flote.

El menor descendió a la espalda baja de su hermana, girándola suavemente, quería besar su vientre, besar esa blanca piel. Jaló su propia manga con los labios, para que su mano corriera libre y sin ningún impedimento por el sonrojado rostro de su reflejo, hizo lo mismo con su otra manga y paso la mano por su espalda, elevándola y sentándola sobre sí mismo, así ella tenía su hermosa cara roja unos centímetros más arriba que la suya. Rin pasó sus brazos sobre la cabeza de Len, topando su frente con la de él.

Desvió su mirada, parecía estarse avergonzando de algo, Len no entendía la razón hasta que sintió su camisa ser deslizada hacia arriba. No lo impidió, al contrario, la ayudó levantando los brazos y él le quito la suya completamente. Rin le regalo una de sus tiernas sonrisas y lo besó, hundiéndole los dedos en la rubia cabellera y despeinándolo un poco.

Al momento de separarse, entre ellos se hizo un delgado hilo de saliva, Rin sonrió, le gustó esa sensación. Era nueva y estimulante. Al momento de ver esa sonrisa tierna, sabía que la parte tímida de su hermana comenzaba a desaparecer, ahora Len estaba feliz.

"Rin, tienes una sonrisa muy linda" Le devolvió la sonrisa, mientras, con las puntas de sus dedos hacía algo que sabía, ella disfrutaba mucho; masajeaba su espalda alta suavemente.

"Nunca debí decirte que eso me agradaba" Comentó tratando de disimular sus sonrisas.

"¿Por qué no? A mí me alegra que me lo hayas dicho…" lentamente fue bajando sus manos, hasta toparse con su trasero, el cual acarició con firmeza, ignorando completamente como su hermana clavaba sus uñas en su espalda. Besó uno de sus pechos cubiertos por la azulada tela, delgada, molesta, estorbosa en ese momento.

Apretando fuertemente su cadera con su brazo, Len deslizó sus dedos por debajo del sostén de Rin, acariciándolo libremente, notando como, con cada caricia, se endurecía más y más. Con la misma mano intentó abrir el seguro, torpemente sin tener éxito, soltó la cintura de Rin para intentarlo abrir con ambas manos, nuevamente si resultado.

"Torpe, eres un torpe…" Se repetía Len en pequeños susurros. Rin fue piadosa con él, poso sus manos sobre las suyas, ayudando a abrir el seguro.

Los ojos de Len se abrieron de par en par y su rostro se llenó de un color carmesí. Rin tuvo una reacción igual, sólo que a diferencia de su hermano, ella no se quedó congelada. Tomó el rostro de él y lo atrajo a ella, recostándose entre las sábanas y besándolo. Len deslizó su mano al busto de Rin, sujetando uno de sus pechos, hizo lo mismo con su boca, de los labios de ella salió un gemido forzado, dándole así la señal para que continuara.

Ahora fueron las manos de ella las que se aventuraron por el cuerpo de Len, dando suaves caricias en los hombros y los costados, creándole cosquillas y haciéndolo temblar. Len bajaba lentamente, repitiendo ese húmedo recorrido, dejando su rastro líquido, haciendo su pequeño camino para detenerse en el borde del pequeño pantalón corto. Levantó su cabeza para ver los azulados ojos de la chica, obtuvo un movimiento de cabeza positivo para que continuara.

Sonriendo en su interior lentamente sus dedos se introdujeron en el pantalón corto de su reflejo, despacio, disfrutaba ese momento como si llevara una eternidad esperándolo, acariciando la tersa piel que se escondía entre aquellas prendas.

Con la otra mano empezó a bajar el cierre del pantalón para arrancarlo bruscamente, Rin soltó una risita picara, pero en ella escondía toda el calor que se le junto en su entrepierna ya había hecho hasta lo imposible por controlarse, pero cuando Len introdujo sus dedos en su intimidad dando pequeños movimientos en círculo, fue el turno de ella, tomándolo del rostro con ambos manos lo beso apasionadamente introduciendo su lengua en la boca de él

Sorprendido pero a la vez extasiado siguió con el juego que su hermana había comenzado, enredando sus lenguas, explorando, sintiendo el dulce sabor de su boca y ahí fue donde ella separó sus bocas a disgusto de su hermano.