DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.
─ ¡Wow! ¡Eso es realmente increíble!
Yuuri le hizo un rápido resumen a su amigo de lo sucedido en la clase del profesor Feltsman y no bien terminó, requirió jalarlo a un pasillo solitario, porque sus exclamaciones y aspavientos llamaban demasiado la atención.
─ ¡Esa una gran hazaña! Normalmente hay que esperar a los exámenes para ser ascendido al nivel avanzado, ¡Y tú lo lograste en una sola clase!
─ Es que ya había tomado lecciones de esgrima antes ─quiso justificarse, sintiendo que sus mejillas se pintaban de rojo.
─ ¡No, no, no! ─rechazo Phichit, negando enérgicamente─ Yakov Feltsman tiene la reputación de ser, después de su esposa, el maestro más estricto en toda Hystoria. Son muy pocos los que pasan sus pruebas a la primera. La gran mayoría requieren de dos, o hasta de tres intentos para aprobar.
Yuuri escuchó en silencio. Desde el principio tuvo la impresión de que el profesor Feltsman era una persona sumamente crítica y perfeccionista que no toleraba errores, y que si lo ignoraba, era porque lo catalogaba como una causa perdida. Al final, resultó ser todo lo contrario.
"Mi falta de confianza siempre ha sido mi problema más grande" reconoció con cierto pesar, y apretó los puños con fuerza "Si continuo siempre con lo mismo, jamás voy a avanzar".
─ No debería sorprenderme, ya que Viktor fue tu reclutador ─expresó Phichit, con los ojos cerrados y la mano en la barbilla, meditabundo, y Yuuri considero mencionarle quién lo envió a Hystoria en realidad ─ ¡Oh! Es cierto. Alguien más logró lo mismo que tú. Y creo que es demasiada casualidad, a él también lo reclutó Viktor. Y lo más asombroso… comparte tu nombre.
El de lentes escarbó en su memoria, descubriendo que no era la primera vez que le mencionaban algo así. Cuando recién llegó a la academia en compañía de Viktor, uno de los guardias que los recibieron hizo referencia al otro Yuri.
─ ¿Puedes contarme sobre él? ─le pidió a Phichit, dejándose llevar por la curiosidad. Éste esbozó una gran sonrisa, como un narrador que se siente complacido por atrapar el interés de su público.
─ Yuri Plisetsky es toda una personalidad. Apenas tiene quince años y la directora ya le deja misiones para que haga por su cuenta. Eso normalmente se reserva para los alumnos de niveles superiores que ya han recibido su carta, para que vayan calándose en lo que podría ser su futuro destino. Y aún así, es muy raro que los dejen ir solos. Por lo general, se acostumbra que el titular de la misión sea un maestro o un experto y que ellos vayan en calidad de ayudantes o escoltas.
─ ¿Y permiten que él se encargue de algo tan importante? ─ preguntó Yuuri, más que asombrado.
─ Oh, sí. Y por lo que sé, nunca ha fallado ─asintió con solemnidad─ Lo que es muy notable, si consideras que ha sido de los más jóvenes en ingresar. Ha de haber tenido unos doce años.
Yuuri no supo qué comentar. Jamás había visto a ese chico y ya estaba convencido que se trataba de una persona maravillosa y excepcional con una carta única.
─ ¿Cómo fue que Viktor y él se conocieron?
─ Ah. Eso es lo más extraño… ─le hizo un ademán para que se acercara─ Nadie lo sabe. Al parecer, a Viktor le habían encomendado hacer de escolta durante el viaje de otro alumno. Cuando regresó, Plisetsky venía con él. Naturalmente, Viktor les contó a la directora y su marido, porque de lo contrario, Yuri no habría sido aceptado. Pero para el resto, es un completo misterio.
Invariablemente, Yuuri pensó en su encuentro con Viktor. De pronto percibía que el otro Yuri y él tenían mucho en común. ¿Hasta qué punto tendría razón en su corazonada?
─ Y si le sumas que Yuri no suele hablar de su vida antes de Hystoria, el enigma es mucho mayor.
Para ese punto, Yuuri estaba muerto de curiosidad. Phichit pareció intuirlo.
─Hay rumores, por supuesto ─retomó el joven, ansioso por continuar con el relato─ El más popular, dice que Yuri le salvó la vida a Viktor y debido a eso, lo ayudó a entrar a Hystoria.
"Justo como lo que pasó conmigo" pensó Yuuri, recordando su propia experiencia "En serio, tengo que conocerlo".
─ El otro, es un poco más… obscuro, por llamarlo de cierta forma ─hizo una pausa para tomar aire─ Los padres de Viktor son personas importantes. Su madre es una muy respetada dama de la corte, y su padre un reconocido caballero. Hay quienes suponen que Plisetsky es el hijo ilegítimo de alguno de ellos y si ingresó aquí, es para tenerlo vigilado y que no deshonre a los Nikiforov.
Yuuri abrió la boca sin emitir sonido alguno. Su mente estaba en blanco y requirió sacudir la cabeza para organizar sus ideas. Phichit dejó escapar una risita corta, como si hubiera anticipado su reacción.
─ También hay quienes dicen que Yuri es un hada u otra criatura que hechizó a Viktor, así que no debes de creer todo lo que dicen ─le restó importancia, encogiéndose de hombros─ Yo sólo sé que cuando lo conozcas, lo amarás o lo odiarás. Con Plisetsky no hay un punto medio.
De pronto, Yuuri ya no se sentía tan seguro de qué opinar respecto al otro protegido de Viktor. De hecho y por alguna razón que no pudo precisar, sintió un escalofrío.
─ ¿Sabes? Lo había olvidado, pero con él me pasó lo mismo que contigo ─mencionó Phichit, dudoso─ Se que Yuri también tomó teoría de la magia, y actualmente cursa esgrima junto con herrería. Ya sabes con qué símbolos se asocian las dos primeras. Sobre la tercera… pues, dependiendo del enfoque, podría quedar tanto para corazones como para diamantes. Así que no tengo ni la más remota idea de cuál pueda ser su carta.
Yuuri ahogó un grito. El corazón le latía con fuerza, al punto de generar un intenso zumbido en sus oídos. Simplemente, eran demasiadas coincidencias. ¿Pudiera ser que existiera alguien más cómo él?
A Yuuri le fue imposible concentrarse durante el resto de la mañana. La conversación con Phichit seguía fresca en su mente. Estuvo a punto de rebanarse los dedos un par de veces en la cocina y lo regañaron por tirar accidentalmente una caja llena de vegetales. En sus siguientes clases, Historia y Comercio, no le fue mucho mejor y de pronto, se encontró escribiendo un resumen con los datos más relevantes de la plática con su amigo en lugar de la lección correspondiente.
"Por suerte los maestros no se dieron cuenta y hoy no tengo etiqueta" pensó, aliviado "Algo me dice que Madame Baranovskaya si hubiera notado que tengo otras cosas en la cabeza.
Desde que obtuvo su carta, supuso que se trataba de un suceso único, una anomalía que sólo él padecía. ¿Y si se equivocó? ¿Qué tal si existían otros como él? Si su razonamiento era válido, ¿cómo lidiaba el otro Yuri con ser una carta en blanco?
"Mucho mejor que yo, es obvio" se respondió a sí mismo "Si me baso en lo que Phichit me contó, parece ser una persona muy valiente, madura y responsable, a pesar de ser tan joven".
De acuerdo a su amigo, el otro Yuri se hallaba cumpliendo un encargo por parte de la directora y nadie sabía cuándo regresaría.
"¿Y si le pido a Viktor que me lo presente?" se planteó seriamente, y sus mejillas se pintaron de rojo.
Ya no tenía caso negar lo que sintió cuando le informaron que se saltaría a las clases avanzadas de esgrima. Le emocionaba ver de nuevo a Viktor tanto como le aterraba. Aunque tendría que pasar un rato más para que sucediera y honestamente, las horas se le estaban haciendo eternas.
En danza, coincidió con Guang. El chico se mostró nervioso, lo que Yuuri dedujo se debía a lo que sucedió el día anterior.
─ ¿Crees que Phichit siga enojado? ─le preguntó el jovencito durante un corto receso de la clase, y fue la confirmación de que las sospechas de Yuuri eran ciertas.
─ A decir verdad, no me ha comentado nada de… lo que pasó ─agregó lo último en voz baja, y Guang agachó la mirada─ Pero lo dudo. No conozco a Phichit tan bien como Leo o tú, aunque me da la impresión que no es de los que guardan rencor por una discusión.
─ Es cierto, no lo es ─corroboró Guang, esbozando una tímida sonrisa─ Leo y yo hablaremos con él. También… queríamos disculparnos contigo. No queremos que nos tomes por personas prejuiciosas y malintencionadas. Es sólo que, cuando has escuchado la misma historia tantas veces y de distintas fuentes, es difícil no dejarte influenciar ─confesó, apenado─ Y además, tampoco es que Seung Gil se esfuerce por limpiar su imagen. Siempre es muy serio y arisco con todos, hasta con Phichit. He intentado hablarle en algunas ocasiones, pero nunca sé cómo tratarlo.
─ Créeme que te comprendo a la perfección ─expresó Yuuri en un suspiro─ Aún así, reconozco que Phichit tiene razón. No es como si podamos elegir qué carta tendremos, ¿es justo que se juzgue a otros por algo que nadie puede controlar?
Dichas palabras sorprendieron tanto a Guang como al propio Yuuri.
─ Suena como algo que diría Phichit ─ hizo notar Guang, ocasionando que Yuuri se sonrojara ─ ¿Sabes? Leo y otro de sus compañeros músicos suelen organizar pequeños conciertos de vez en cuando. ¿Te gustaría ir al siguiente?
Al principio, la oferta inesperada lo desconcertó. Yuuri nunca se percibió como alguien muy sociable, y en Hasetsu era más bien raro que recibiera invitaciones de ese tipo ya que por lo general pasaba su tiempo trabajando en la posada o entrenando con Minako; motivos por los cuales los otros chicos lo consideraban aburrido. Y de hecho, él mismo se catalogaba como poco interesante, así que el que Guang, a quien prácticamente acababa de conocer lo tomara en cuenta, le hacía sentirse muy apreciado.
─ Me encantaría ─respondió, tratando de no lucir demasiado emocionado. Y por alguna extraña razón, Guang parecía feliz de que hubiera aceptado.
Yuuri les dedicó un pensamiento inundado de cariño y gratitud a sus seres queridos en Hasetsu. De pronto, experimentaba una gran confianza, como si su sitio definitivamente fuera Hystoria. Debido a que su familia, Yuuko y Minako lo alentaron, fue que se animó a emprender el vuelo y dejar su pequeño pueblo, su zona de confort. De momento, la Academia estaba demostrando ser un lugar maravilloso en el que por supuesto tenía que adoptar ciertas precauciones, pero con cada segundo que pasaba, se convencía que estudiar ahí fue lo mejor que pudo hacer. Lamentablemente, la seguridad no le duró mucho.
Después de despedirse de Leo y partir a las clases avanzadas de esgrima, no bien puso un pie en el campo de entrenamiento se sintió profundamente intimidado. De acuerdo con Phichit, avanzar de nivel era muy complicado, ¿por qué entonces había un grupo tan grande?
Se las arregló para entrar sin que lo notaran. Estimó que se encontraban reunidas entre cuarenta y cincuenta personas e identificó algunas caras familiares. En el centro de la sala, rodeado por su séquito como de costumbre, se encontraba el príncipe JJ Leroy. Un poco más apartada, reconoció a Sara Crispino con una expresión que delataba un inmenso fastidio. Un joven le pasaba un brazo por los hombros en actitud protectora mientras llevaba una discusión unilateral con otro chico que no le hacía mucho caso. Eran los guardias que los recibieron a Viktor y a él a su llegada a Hystoria.
Nervioso y cohibido, la intención de Yuuri fue recluirse en un rincón hasta que Vik… el profesor Nikiforov se presentara. Empleando la mayor discreción posible, quiso escabullirse por detrás de unos jóvenes que jugaban a lanzarse una pelotita de goma. Uno de ellos lo empujó accidentalmente. Hubiera acabado en el suelo de no ser porque logró frenarse gracias a que chocó contra alguien.
─ ¡Lo siento mucho! ─se disculpó instintivamente, acomodándose los lentes que casi se le caen─ Debí tener más cuidado… ─se interrumpió al percatarse contra quien se estrelló.
Frente a él, observándolo con semblante inexpresivo, estaba el príncipe Otabek Altin.
─ Es la segunda vez que ocurre. ¿Qué choques conmigo va a volverse un hábito? ─le preguntó lacónicamente, y a Yuuri le fue imposible dilucidar si bromeaba o era un reclamo─ ¿Necesitas ayuda de nuevo?
─ Ah… no, gracias ─repuso apenado, negando enérgicamente con la cabeza─ A decir verdad, yo…
─ ¡Muy bien, es hora de empezar!
El corazón de Yuuri aceleró sus latidos. Se dio la vuelta para contemplar a Viktor, rodeado por algunos chicos y chicas ansiosos por llamar su atención. El de lentes trató inútilmente de no sonrojarse. De su inocente, torpe y mal vestido compañero de viaje no quedaba nada. En su lugar estaba un muy elegante hombre joven. Con el cabello largo recogido en una cola de caballo y ataviado con un traje azul celeste con dorado, bien podría pasar por un príncipe o hasta un rey.
─ ¡Viktor! ¿Dónde estabas? ─cuestionó una chica con voz melosa.
─ ¡Nos preocupamos mucho por ti! ─exclamó otra.
─ Tratamos de convencer a la directora y al profesor Feltsman de enviar una partida de búsqueda, pero no lo aceptaron ─se quejó un chico.
─ Más importante, ¿no te pasó nada malo? ─quiso saber otra jovencita.
─ En absoluto ─contestó con una amplia sonrisa. Yuuri reprimió un bufido─ Simplemente cumplía con un encargo de Yakov. Fue un viaje muy aburrido, no ocurrió nada relevante ni digno de contar.
Yuuri experimentó una punzada de malestar y apretó los puños con fuerza. Otabek, que continuaba a su lado, arqueó una ceja en señal de curiosidad.
─ Necesito pedirles a aquellos que no son mis alumnos que por favor salgan ─un coro de protestas bastante ruidosas se hizo eco─ Reglas son reglas. Los espectadores son admitidos exclusivamente en las sesiones públicas. Si desean que les cuente de mi viaje, prometo hacerlo después.
─ ¡Tú nunca recuerdas tus promesas! ─se quejaron un chico y una chica al unísono. Viktor, lejos de molestarse, echó a reír.
─ Ésta definitivamente la recordaré ─informó, dedicándoles un guiño que los apaciguó, porque abandonaron la sala muy alegres.
Sin los fisgones, el grupo se redujo a apenas unas quince o veinte personas. Yuuri suspiró, aliviado.
─ ¡Oye tú!
Un joven moreno muy enfadado avanzó hasta él. Se trataba del guardia que estuviera junto a Sara Crispino.
─ ¿Se puede saber qué haces aquí? ¿Qué no estabas poniendo atención?
─ ¿Eh? ─fue lo único que consiguió pronunciar.
─ La clase es privada, no se admiten los entrometidos ─lo reprendió duramente, cruzándose de brazos y Yuuri se sintió muy intimidado─ Si tanto te interesa, espera a las exhibiciones o prepárate para pasar los exámenes de nivel como hicimos nosotros.
─ No lo regañes, Mickey. Tiene todo el derecho de quedarse ─habló Viktor. Yuuri consideró muy seriamente realizar una retirada estratégica. Sin embargo, fue incapaz de moverse─ Su nombre es Yuuri Katsuki. El profesor Feltsman acaba de ascenderlo de la clase de principiantes y nos acompañará a partir de hoy. Así que espero que sean amables con su nuevo compañero.
Las miradas de los demás alumnos le calaron a Yuuri como si fueran alfileres. ¿Por qué Viktor tuvo que dejarlo en evidencia?
─ Es día de combates, ya saben cuál es el procedimiento. Yuuri, ¿te gustaría participar?
La voz de Viktor lo sacó de sus pensamientos. El aludido notó que los otros estudiantes ya se habían movilizado. Algunos arrastraban pesados baúles de los que sacaban cascos y armaduras, en tanto que otros retiraban armas de los estantes y repisas para colocarlas sobre las mesas. Yuuri vaciló. Dado que fue una pregunta y no una orden, tenía la opción de negarse. Viktor… el profesor Nikiforov se mantenía en silencio, aguardando.
─ Si no es molestia, participaré ─respondió, y se sorprendió por lo determinado de su tono. Viktor asintió, complacido.
─ Ya veo que quieres demostrarnos por qué llamaste la atención de Yakov, ¿no es así?
─ ¡No es eso! En serio, yo…
─ Los combates serán de uno contra uno. El vencedor será aquel que desarme a su oponente o que lo saque de la pista ─informó Viktor, señalando un círculo blanco que delimitaba un área en el suelo. A Yuuri le dio la impresión de los demás estaban más que familiarizados con las reglas sólo las repetía por él─ La restricción de tiempo será de un minuto. Si el combate no ha concluido para entonces, yo decidiré al ganador. ¿Alguien quiere empezar? ─prácticamente las manos de todos los presentes se alzaron─ ¡Vaya! Cuánto entusiasmo. Ojalá fueran así para sus otras clases ─el comentario provocó algunas risas genuinas─ Mickey, Emil, ustedes van primero.
Ambos chicos se dirigieron a las mesas con las armas y se colocaron una armadura y un casco cada uno, mientras que el resto se sentó en el piso, en torno al área de combate. Yuuri, sintiéndose todavía demasiado observado, se acomodó encogido sobre sí mismo y abrazando sus rodillas, como si eso le ayudara a pasar desapercibido. Los contrincantes ocuparon sus posiciones y Yuuri se fijó en sus armas. Michelle portaba una espada con una hoja recta y ancha de doble filo y punta alargada, un gladius; Emil, por otro lado, eligió una sencilla espada larga de dos manos.
A la señal de Viktor, Mickey quien hizo el primer movimiento, arrojándose contra Emil sin dudar. Yuuri contuvo la respiración. No era más que una simple práctica, pero ambos eran diestros luchadores. Mickey era veloz, pero también muy impulsivo. No bien acababa de hacer un ataque cuando ya ejecutaba otro. Emil poseía una extraordinaria defensa y mucha fuerza. A simple vista, daba la impresión de que era Mickey quien tenía la ventaja y que Emil no hacía sino resistir, pero años de entrenamiento con Minako, le enseñaron a ver más allá.
Mickey blandía su espada con fuerza y Emil retrocedía sin contraatacar. Simplemente se movía a la izquierda o a la derecha, de cuando en cuando viendo hacia el suelo, como queriendo verificar si…
─ ¡Oh! ─exclamó, y se apresuró a cubrirse la boca con la mano.
─ Te diste cuenta, ¿verdad?
Sara Crispino se sentó a su lado, dedicándole una sonrisa que ocasionó que las mejillas de Yuuri se pintaran de rojo. Ella lo contempló en silencio y Yuuri intuyó que esperaba a que le dijera algo.
─ Se… podría pensar que Emil lleva las de perder porque no ataca, pero es justo lo contrario ─pronunció en voz baja─ Creo que sabe que si se enfrenta directamente a los ataques rápidos y seguidos de su oponente, no tiene oportunidad. Emil es fuerte, resiste mientras lo acerca al límite permitido. Su intención no es desarmarlo, sino arrojarlo fuera del área de combate.
─ ¡Wow! Realmente sabes de esto. Me imagino que por eso el profesor Feltsman te ascendió ─halagó con sinceridad y Yuuri quiso rebatirla, aunque no se atrevió─ Michelle… Mickey es mi hermano, pero si te digo la verdad… ─le hizo un ademán para que se acercara─ Espero que gane Emil. Así se le bajarán un poco los humos.
─ ¡Tiempo! ─llamó Viktor, deteniendo a los combatientes luego de revisar un reloj de bolsillo─ El ganador de esta ronda, es Emil Nekola.
─ ¿Qué? ¿Por qué? ─reclamó Michelle─ No me desarmó y ninguno abandonó el área marcada.
─ ¿En serio? ─inquirió Viktor, arqueando una ceja─ ¿Ya viste dónde estás pisando?
Obediente, Michelle bajó la vista y su expresión enfada dio paso a la sorpresa. La mitad de su pie derecho se hallaba fuera del círculo blanco, en tanto que Emil continuaba dentro. El vencedor le guiñó un ojo a su compañero de prácticas, quien no sin cierta reticencia, extendió su mano para que la estrechara. Emil aceptó el gesto de buena gana.
─ ¡Bien jugado, Mickey!
─ ¡Ya te dije que sólo Sara puede llamarme así!
─ Pasen a sentarse. Ya saben que para la siguiente clase espero un reporte oral que describa su combate junto con sus errores y los de su rival ─les recordó Viktor, para después recorrer la sala con la vista hasta que encontró a su alumno más nuevo─ ¿Qué te pareció, Yuuri?
El aludido se giró a ambos lados, rogando porque hubiera escuchado mal y se refiriera a otra persona. Sara le dio un discreto codazo.
─ Pues… creo que los dos son muy hábiles ─balbuceó, venciendo el nudo en su garganta. Emil le gritó un "¡muchas gracias!", y Mickey se mantuvo en silencio─ Fue una… pelea muy interesante.
─ En ese caso, ¿quisieras ser el siguiente? ─Yuuri emitió un gemido ahogado, lo que para Viktor representó una respuesta afirmativa, porque le dio la espalda para dirigirse a los demás─ ¿Alguien que se ofrezca a ser su compañero de práctica?
─ Será todo un honor.
"Ay no. Tu no" se lamentó Yuuri desde sus pensamientos.
JJ Leroy se puso de pie en medio de las aclamaciones de su séquito. Luego de que Viktor echara a los mirones, únicamente quedaron cuatro chicos, pero eran demasiado ruidosos, lo que hacía poco por aminorar el creciente nerviosismo del nuevo alumno.
Esforzándose por ignorarlos, se dirigió a las mesas con las armas y al instante, una atrajo poderosamente su atención. Se trataba de un sable curvado de un filo único con el que estaba más que familiarizado.
─ Katana… ─murmuró por lo bajo, transportándose a Hasetsu y visualizando a su maestra, imaginando que Minako lo reprendía por no tenerse más confianza, lo que le arrancó una sonrisa.
Ya más tranquilo, se colocó la armadura y el casco y avanzó hasta el centro del área de combate. JJ se decantó por un estoque. El príncipe jugaba a lanzarlo por el aire y lo atrapaba por la empuñadura sin dejarlo caer, exhibiendo su destreza. Yuuri frunció el ceño. El arma elegida por JJ, le daba ventaja en cuanto a precisión y velocidad, sin embargo, que su katana se manejara con dos manos garantizaba que sus golpes fueran más fuertes y según Minako, también era bastante ágil, por lo que confiaba en ser capaz de esquivarlo.
─ ¿Están listos? ─preguntó Viktor, y ambos asintieron─ Entonces… ¡comiencen!
A su alrededor, y acompañados de otros chicos, los amigos de JJ lo aclamaban con insistencia. Inesperadamente, Yuuri reconoció las voces de Sara Crispino y Emil Nekola que lo animaban a él. Sara gritó su nombre y alzó un pulgar. Al instante, su motivación se incrementó.
─ Como eres nuevo, te dejaré que me ataques primero ─le dijo el príncipe JJ, en un tono condescendiente que irritó profundamente a Yuuri ─ ¿Qué esperas? ¡Anda!
─ Si insistes…
JJ apenas tuvo tiempo de reaccionar. Los vítores y exclamaciones cesaron de golpe. El príncipe claramente no se había esperado un ataque tan veloz ni certero de parte de quien creyó un simple novato. El ambiente cambió por completo y las dudas que albergaban algunos sobre el miembro más reciente de la clase se despejaron totalmente. Pasados unos segundos, JJ se repuso y se dedicó a contraatacar, pero Yuuri se negaba a retroceder. En medio de la zona de combate, con katana en mano, fue capaz de transformarse del chico tímido y retraído en un espadachín eficiente y serio. Aún si no confiaba lo suficiente en sí mismo, tal y como le señalara el profesor Felstman, sí que confiaba en las enseñanzas de Minako y en que le ayudarían a imponerse y como mínimo, a no quedar en ridículo frente al hijo de un rey.
JJ se arrojó blandiendo su espada y Yuuri lo esquivó. En alguna ocasión, Minako le comentó que era posible descubrir mucho de otra persona durante un enfrentamiento. Basándose en eso, el príncipe Leroy era muy hábil, le encantaba llamar la atención y presumir con justa razón. Era evidente que llevaba practicando con la espada desde hacía mucho tiempo, seguramente bajo la tutela de expertos y maestros que…
"Siempre que avanza, utiliza su pie derecho para mantener el equilibrio. Si lo golpeas en el momento preciso, lo derribarás sin problemas"
Yuuri se detuvo en seco, aferrándose a la empuñadura de la espada y resistiendo el impulso de llevarse una mano a la cabeza. Acababa de escuchar la voz de Minako, fuerte y clara, dentro de su mente.
─ ¡Yuuri!
El grito de Sara lo devolvió a la realidad justo a tiempo para moverse y evitar que JJ le acertara un golpe que bien pudo desarmarlo. Yuuri tropezó y divisó que su oponente se impulsaba para efectuar un nuevo ataque y justo antes de caer, se las arregló para blandir la katana y golpear a JJ en el tobillo derecho. Al príncipe le fue imposible mantener el equilibrio y terminó por soltar el estoque, cayendo de espaldas fuera del área de combate.
─ El ganador, es Yuuri Katsuki.
Al sonido de sus latidos retumbando en sus oídos, se sobrepuso el de los aplausos. Aún en el suelo, Yuuri alzó la vista y le sorprendió ver que muchos de los otros alumnos, además de Sara, Emil, y hasta el príncipe Otabek Altin, lo ovacionaban.
─ ¡No es justo! ─exclamó enfadada una chica, a quien Yuuri reconoció como una de los seguidores de Leroy─ Él no merece ganar, JJ lo derribó primero.
─ Las reglas fueron, o sacar a tu oponente fuera del área, o desarmarlo ─le recordó Viktor, dirigiéndose hacia Yuuri y ofreciéndole su mano para ayudarlo a levantarse, tras lo cual le dedicó un guiño─ Y Yuuri consiguió hacer ambas.
La chica y otro joven a su lado pretendían seguir alegando, pero fueron interrumpidos por una estrepitosa carcajada. El príncipe Leroy ya se había puesto de pie y reía divertido, ajeno al desconcierto de su séquito y del mismo Yuuri.
─ ¡Hacía mucho que no libraba una batalla tan interesante! ─expresó feliz ─ Realmente eres un rival digno de mí.
─ Yo… um… gracias, supongo ─balbuceó el vencedor, estrechando la mano del otro, intentando asimilar el resultado. De verdad, que hubiera podido ganarle a un príncipe, se le antojaba increíble. Y eso sin considerar el consejo de Minako que le llegó de la nada.
"Tal vez estaba soñando despierto y no he reaccionado del todo…"
─ Cometiste algunos errores, sobre todo tenemos que trabajar en tu concentración, pero Yakov tuvo razón en ascenderte ─ halagó Viktor, examinándolo de arriba abajo, ocasionando que Yuuri se sintiera terriblemente expuesto─ Era de esperarse. Con razón Minako Okukawa te envió aquí.
Al comentario le siguió un incómodo silencio que apenas duró unos minutos y que fue roto por los múltiples murmullos y cuchicheos de los otros chicos.
─ ¿Qué fue lo que dijo?
─ ¿Minako Okukawa, la legendaria guerrera?
─ Ósea… ¿qué ella lo reclutó?
Yuuri, muy ocupado en sonrojarse y cubrirse el rostro con una mano, estaba demasiado abochornado como para notar que la información proporcionada por Viktor además de convertirlo de nueva cuenta en el centro de atención indeseada, tuvo otro efecto. La actitud despreocupada y relajada de JJ se desvaneció y pasó a contemplar al nuevo alumno con el ceño fruncido y apretando los puños con fuerza, visiblemente irritado.
─ ¡Viktor! Yo tengo una duda ─Emil alzó la mano─ ¿Por qué nos dijiste a Mickey y a mí que tú fuiste su reclutador?
Michelle asintió y la sonrisa de Viktor vaciló por unos instantes, si bien logró recomponerla y hasta soltó una risita corta que a Yuuri le resultó muy forzada.
─ Bueno, lo que ocurrió es que los dos nos encontramos por casualidad y yo decidí acompañarlo, algo así como su escolta ─informó en tono casual, y Yuuri se mordió la lengua para no hablar─ Como se trataba del protegido de una de las amigas más cercanas de Lilia, quise asegurarme personalmente que llegara a Hystoria a salvo. Que Okukawa era su reclutadora, debía mantenerse en secreto hasta que Yuuri pudiera entrevistarse con Lilia. ¿Verdad?
Yuuri se percató del brillo suplicante en los ojos azules de Viktor y suspiró.
─ Sí, así fue ─respondió, siguiéndole el juego. Era obvio que Viktor deseaba que los detalles de su viaje quedaran como un secreto.
─ Ya aclarado, prosigamos con la clase ─decretó el maestro, seleccionado rápidamente a otra pareja para el siguiente combate. Sin embargo, luego de asegurarse que nadie lo estaba viendo, Viktor se apresuró a sujetar a Yuuri por la muñeca ─ Cuando la clase termine, espérame ─le susurró lo más quedo posible, y Yuuri sintió que el corazón estaba a punto de salírsele del pecho.
Comparados con los primeros combates, el resto transcurrieron en relativa calma. Los más destacados fueron el de Sara Crispino, que a pesar de las protestas de su hermano Michelle fue emparejada con un chico más alto y considerablemente más fornido que ella al que logró desarmar en apenas treinta segundos; y el del príncipe Otabek Altin, que si bien derrotó a su oponente en tiempo record, no quedó para nada satisfecho. De hecho, fue demasiado fácil,como si su rival perdiera a propósito. Y a juzgar por la crítica que Viktor les dedicó, Yuuri no necesariamente estaba equivocado.
─ Eso es todo por hoy. Para los vencedores, les recuerdo que ganar no lo es todo y que lo peor que pueden hacer es confiarse ─recomendó Viktor, mientras los demás se encargaban de guardar las armas y protecciones─ Para quienes perdieron, no se desanimen. Aprendan de sus errores, no dejen de practicar y prepárense mejor.
Yuuri fingió entretenerse acomodando un casco y experimentó una punzada de culpa por mentirle a Sara. Ella amablemente se ofreció a esperarlo, a lo que Yuuri se negó bajo el argumento de que aún debía terminar de ordenar. Por suerte, Michelle Crispino no requirió de más y se apresuró a llamar a su hermana desde la puerta dirigiéndole una mala mirada a Yuuri por considerar que se tomaba demasiadas confianzas con Sara.
─ En ese caso, nos veremos luego. ¡Cielos! Ya decía yo que eras muy interesante. Ascendido desde la clase de principiantes y enviado por Okukawa… definitivamente quisiera conversar contigo.
─ ¡Sara!
Ella rodó los ojos y suspiró con resignación. Yuuri se despidió agitando tímidamente la mano, viéndola alejarse.
─ Así que… ¿Sara Crispino, eh?
La voz de Viktor lo sobresaltó. El de ojos azules se encontraba a su lado con la mano en la barbilla y una sonrisita pícara.
─ Admito que tienes buen gusto. Sara es una de las estudiantes más reconocidas. Además de hermosa, sus especialidades son el canto, la pintura, arquería y como ya habrás notado, esgrima ─enumeró Viktor, ajeno a la incomodidad que provocaba en Yuuri─ Aunque te advierto que si quieres cortejarla, primero debes derrotar tanto a Mickey como a ella en un duelo y muchos lo han intentado sin éxito. Pero basándome en tu desempeño de hoy…
─ ¡Viktor, no tengo ningún deseo de salir con Sara Crispino! ─lo interrumpió Yuuri, con la cara completamente roja.
Viktor lo observó por unos segundos y después rompió a reír. Yuuri se sorprendió suavizando su expresión. Volvía a estar en presencia de su compañero de viaje, aquel joven atolondrado que gustaba de devolver pajaritos a sus nidos, regar las flores al lado del camino, y recoger crías de zorro abandonadas.
─ Se siente como si hubiera pasado una eternidad ─pronunció Viktor, casi como si pudiera leerle la mente.
El de lentes no supo qué decir. Le conmovió y desconcertó a parte iguales la forma tan afectuosa en la que Viktor se refirió a él.
─ Y de haberme contado quién te recomendó en realidad, todo habría sido muchísimo más fácil.
─ ¿A qué te refieres? ─lo increpó, a la defensiva. Viktor ni se inmutó.
─ A que me hubiera ahorrado el regaño de Lilia y en lugar de tratar de convencerla de aceptar a un desconocido sin invitación, pero excepcionalmente valiente y audaz, con mencionarle que se trataba del alumno reclutado por quien fuera una de sus colaboradoras más cercanas hubiera sido suficiente.
Yuuri demoró en comprender de lo que Viktor hablaba y cuando lo hizo, sintió una fuerte opresión en el pecho.
─ No me creíste. Nunca pensaste que en serio venía a estudiar a Hystoria.
─ ¡No, no! Te equivocas, Yuuri ─alegó Viktor, percatándose de su error─ Es que, es algo muy común. Te sorprenderías del número de chicos y chicas que vienen esperando tener la oportunidad de entrar aún cuando nadie los haya reclutado. Yo estaba seguro de que serías el primero de ellos en ser aceptado. ¡Lo digo como un cumplido!
El de lentes sacudió la cabeza y retrocedió un paso, sin que las palabras de Viktor lo confortaran en lo más mínimo.
─ Y además, no me enseñaste tu invitación ni me contaste de tu reclutadora o tu pueblo natal.
─ ¿Por qué iba a hacerlo? ¡Apenas te conocía! ─se defendió de lo que consideraba una acusación─ Y no es como si tú fueras honesto conmigo. Tampoco me contaste que eras profesor aquí.
─ Acabas de responderte. Recién nos conocíamos y me habían asaltado ─rememoró Viktor, pasándose una mano por el cabello y frunciendo el ceño─ No puedes culparme por ser prudente.
─ Pues en ese entonces no parecías muy preocupado.
Ambos se contemplaron en silencio. Por un lado, Yuuri, notablemente irritado y por otro, Viktor, cada vez más nervioso. Aquella reunión improvisada no estaba saliendo como les gustaría.
─ Lo lamento, ¿está bien? Me equivoqué y lo reconozco ─habló finalmente Viktor, y a Yuuri le irritó su tono condescendiente, considerando que no estaba verdaderamente arrepentido, sino que tan sólo buscaba impedir que hiciera alguna escena.
─ ¿Por qué me pediste que me quedara? ─cuestionó, no deseando ahondar más en el tema.
─ Quería ver cómo te iba. Si no estabas teniendo problemas en tus clases, o en adaptarte… ─Yuuri se cruzó de brazos, incrédulo─ Y también, no tengo derecho a pedírtelo, pero… ¿podemos mantener lo que ocurrió en nuestro viaje en secreto? Si alguien pregunta, apégate a la versión que di, que simplemente coincidimos y decidimos venir a Petersburg juntos.
La petición en sí era razonable y fácil de cumplir, sin embargo no hizo más que aumentar el creciente enfado de Yuuri, con ese lado obscuro en su mente que gustaba de remarcar sus inseguridades señalándole que para Viktor era indigno y una persona en la que no podía confiar aún si desde su punto de vista le había probado lo contrario.
─ De acuerdo.
─ ¡Gracias! En serio, te lo agradezco mucho ─ expresó notoriamente aliviado, si bien su alegría se esfumó en cuanto Yuuri le dedicó una reverencia y le dio la espalda, más que dispuesto a retirarse y adivinado sus intenciones, Viktor se precipitó a cerrarle el paso, confundido ─ ¿Qué ocurre? ¿Por qué te marchas así?
─ Pensé que ya habíamos terminado ─replicó fríamente.
─ Bueno, sí, pero… esperaba que pudiéramos conversar un poco más, cómo te dije ─trató de excusarse─ Me encantaría saber más de tu vida antes de Hystoria y el tipo de entrenamiento que llevaste. JJ puede resultar algo arrogante, pero no quita que sea de los mejores espadachines en la Academia entera. Que lograras vencerlo, a pesar de cometer algunos errores, fue muy impresionante. Si pudieras contarme acerca de Minako Okukawa…
─ ¡No! ─estalló Yuuri, venciendo el nudo que se estuvo formando en su garganta desde que empezaron a discutir─ ¡No puedo contarte de ella, ya que al parecer no la conozco tan bien como creía!
Viktor se mostró desconcertado, hasta que recordó que Yakov le informó que Yuuri no estaba al tanto de la importancia de su maestra. Inicialmente, tomó el comentario de su maestro como una exageración, aunque dada la reacción de Yuuri, se vio obligado a reconsiderarlo.
─ ¿Tenías que exhibirme de esa manera?
─ ¿A qué te refieres?
─ ¿Era realmente necesario que dijeras en frente de todos que Minako fue mi reclutadora? ─lo increpó y Viktor abrió la boca tan sólo para volver a cerrarla, percatándose que cometió otro error.
Yuuri lo esquivó y en ésta ocasión, Viktor lo dejó marchar. Ya cuando se encontraba en la puerta, el joven le dedicó una última frase que dejó a su maestro replanteándose muchas cosas.
─ No eres el único que quiere evitar atención indeseada.
NOTAS FINALES
¿No les ha pasado que terminan de escribir un capítulo donde consideran que todo sale de acuerdo a como lo habían ideado, se disponen a darle el último chequeo para editar antes de publicarlo... y de pronto la computadora se apaga y de pronto recuerdan que no lo guardaron nunca? 8'D... pues bien, justamente eso me pasó, así que entre en negación un par de días y luego de tragarme el coraje me puse a escribirlo otra vez. No estoy segura de si prefiero la primera o ésta versión, a la cual agregué la discusión entre Yuuri y Viktor. De cualquier forma, espero a ustedes les guste.
Si leyeron hasta aquí, muchas gracias!
