Capitulo 9 Huyendo de ti…de nuevo.
Memories – Within Temptation
In this world you tried
(En este mundo intentaste)
Not leaving me alone behind
(No dejarme atras solo)
There's no other way
(No hay otra forma)
I'll pray to the gods: let him stay
(Rezare a los dioses: dejale quedarse)
The memories ease the pain inside
(Los recuerdos reducen el dolor en el interior)
Now I know why
(Ahora se porque)
Jensen no debería haber visto eso. No cuando luego de dos meses y medio no había visto ni un solo cabello de Jared, ni uno solo. No era que Jared Padalecki hubiera comenzado a evadirle, era que había desaparecido de la faz de la tierra. De acuerdo a la nota dejada sobre su almohada "para pensar, Jensen".
Pensar mi trasero.
Esta furioso, rabioso, al igual que Daniel en estos momentos, el hombre que bien podría ser su hermano mayor, le grita y grita y grita hasta que esta rojo y ronco de tanto gritarle. Como dijo antes, no debería haber visto esto. Y sin embargo lo vio.
¿Por qué? Preguntaras. Solo por que si.
Así es el destino, viene y te golpea en la cara, te da un tortazo del que te toma recuperarte al menos el resto de tu vida. Pero claro, no todos los días te subastan, te enamoras del maldito cabrón que pasa una semana jodiendote, el mismo cabrón anteriormente mencionado se disculpa y te devuelve el amor pero te dice que no puede; resulta que ese mismo cabrón aparece en tu vida un año después y su vida es mas miserable que la tuya, pero el dolor esta allí, y joder como duele.
Y ahora, dos años – casi tres – el mismo cabrón se marcha de tu vida y te deja una nota donde dice que necesita tiempo para pensar, Jensen. ¡Es que no es justo! Ni siquiera es creíble, joder por el amor a la santísima trinidad, y Jensen no es cristiano pero su madre le llevo a la iglesia de pequeño.
Como jode. En serio, Jared debe estar más jodido de la cabeza de lo que pensaba. ¿Dónde quedo ese plan de conocérsele el uno al otro? ¿Dónde quedo el plan de Jensen Ackles ama a Jared Padalecki y le tolerara sus errores pasados?
Bueno. Probablemente quedo enterrado cuando la revelación de esos papeles llego a el, como un golpe del destino – vamos que se cayo y se llevo media estantería de Padalecki senior actual por el medio – y ahora esta allí, con Daniel zarandeándole para qué hable, para se mueva, para que de señales de vida.
Solo porque Jensen Ackles se acaba de enterar que clase de monstruo es Jared Padalecki.
[Dos meses y medio antes]
Cuando regreso a casa luego de pasar un día en el apartamento de Chris y Steve, cuidando del pequeño y eligiendo nombres que por mal augurio no se habían hecho antes del nacimiento del bebe. No podías culpar a Steve, había estado aterrado todo el tiempo que el pequeño estuvo dentro del vientre de Danneel que apenas y podía dormir de lo desesperado que estaba.
Una pequeña sonrisa se planta en el rostro de Jensen mientras abre las puertas de la mansión, siendo seguido por un ojeroso Daniel. A veces, Jensen podía ser un maldito egoísta. El publicista no tenia idea de cuanta gente andaba detrás del esposo de Padalecki senior. De hecho, poca gente sabia que ser miembro de la alta junta de Longardia significada un montón de ataques terroristas.
Y que cada vez que Jensen o Jared se movían por la ciudad, no llevaban solo a Daniel y Alex detrás de ellos. En el caso de Jared, llevaba ciento cincuenta agentes que cuidaban su pescuezo todo los días del año. Lo bueno era que no te enterabas, como era el caso de Jensen que no había notado como era de difícil cuando elegía quedarse en casa de sus amigos para su guardaespaldas privado.
—No te preocupes, Danny, dormirás en breve. – le anuncio, riendo perezosamente mientras el mismo se frotaba los ojos por el cansancio, no había dormido en toda la noche, hablando con Chris que le exponía sus inseguridades a Jensen. Había que joderse.
Jahod apareció frente a ellos, con su mueca infalible de calma, aunque esta vez parecía tenso, como si temiera pronunciar palabras. Eso solo le ocurría en dos ocasiones, cuando Jared se enfadaba por cualquier situación o cuando algo malo sucedía. Jensen aun no sabia identificarlas las dos, solo sabia que la segunda la vio cuando le informo a Jared que una de sus tías había muerto.
—Señor Jensen, buenas noches. – saludo cordialmente. - ¿quiere que le prepare un té?
— ¿Por qué lo necesitare? – replico, mesándose las sienes a modo que pudiera aliviar el repentino dolor de cabeza.
—Mucho, señor. – respondió el hombre de avanzada edad. Sus ojos azules asomándose por encima de las gafas que vestía.
— ¿Esta arriba? – pregunto con cautela, su mirada desviándose a las escaleras de caracol negras, se veían un tanto aterradoras desde su punto de vista.
—Esta en ningún lado. – respondió el guardaespaldas encogiéndose de hombros. Con eso llamo la atención de Jensen que frunció el ceño, ojos color del jade fijándose en el hombre. – como oye, señor. El señor Padalecki se ha marchado.
All of my memories (Todos mis recuerdos)
Keep you near (Te mantienen cerca)
In silent moments (En momentos silenciosos)
Imagine you'd be here (Imagino que estas aquí)
All of my memories (Todos mis recuerdos)
Keep you near (Te mantienen cerca)
The silent whispers, silent tears (Lo silenciosos susurros, silenciosas lagrimas)
[Actualidad]
Tan rápido como se entero de la partida de Jared, Mark Harmon, vicepresidente de Longardia's Oil, reclamo por un reemplazo en el puesto de presidente. De acuerdo a la carta que regia las reglas de Longardia's, el predecesor debía ser: A) El hijo del presidente. B) El hermano mayor del presidente (obligatoriamente masculino). C) La esposa – mayor de 30 años – del presidente.
Después de una junta en el conceso, quedo determinado que Longardia llevaría como presidente a Jensen Ackles, y que el matrimonio le obligaba a cumplir, o iría a prisión por 12 años por no acatamiento de contrato.
Lo que le faltaba, el matrimonio como un contrato.
Casi rodo los ojos cuando Mark le explico todo, sonriendo de lado con una mueca de suficiencia que Jensen no soportaba. Ese hombre podía ser casi tan misterioso como Jared, y Ackles juraba que sabia algo de la partida de su pareja.
Después de eso, todo había sido un caos. Había sido nombrado presidente temporal de Longardia, y estaba condenado a vivir el resto de los días en los que Jared no apareciera a gobernar ese pequeño imperio.
Habían sido días difíciles, cualquiera diría que Jared lo único que hacia era sentarse en una estúpida silla a ver el mundo moverse, cualquiera diría incluso que su tarea se basaba en intimidar personas. Pero era un mundo muy diferente a ello.
Jared Padalecki tenia que firmar diariamente doscientos treinta contratos, revisar al menos treinta clausulas, cancelar doscientos tratos, visitar dos o tres socios, almorzar con un CEO diferente cada día, y los viernes, dios le salve, los viernes le tocaba respirar el mismo aire de mocosos emprendedores antes de viajar. Porque si, señores; Jared Padalecki elegía hasta el empleado de limpieza, y si este no era de su agrado se quedaba sin empleo en la mitad del país o del mundo.
Tenia que verle el rostro a Mark, aguantarse sus regaños, recibir llamadas de Jahod, de su hermana pequeña con la cual Jensen hablo dos veces, disculpándose por ni siquiera saber que Jared tenia una hermana pequeña – lo había leído en algún lado, pero cuando Jared no la ha mencionado ni un día, es algo duro atender el teléfono y decir "Hola, ¿eres la hermana de Jared? Nunca te ha mencionado, soy Jensen por cierto, tu cuñado". No, no sonaba nada bien decir eso, mucho menos cuando la chica era tan… ¿gentil? Para ser un Padalecki, se reía chiquito y en cierta forma le recordaba a Jared.
Esa era Megan. De Jeff…bueno, de el se acababa de enterar ahora que era de su vida no vida. Porque en sus manos, los papeles arrugados y algo amarillentos, se leía en letra de imprenta, que Jeff Padalecki debía ser borrado del mapa. Y que el contratante era Jared Padalecki, quien presidia dicho contrato con un tal Alexei.
Jensen pensó mafia rusa y vomito sobre la carpeta del suelo, antes de casi desmayarse en los brazos de Danno.
El mundo no es justo. Le había dicho su madre cuando habían discutido bien el divorcio con su padre. ¿Pero como esto podía ser justo o siquiera estar bien? ¿Cómo?
Jared estaba enfermo, Jensen se negaba a aceptarlo.
—Jensen, Jen…Jen. Jenny. Respóndeme, ¡respóndeme, maldita sea! – Daniel parece al borde de un colapso, es el responsable del publicista, es el responsable de que este se encuentre bien.
Pero Jensen no esta bien, esta asustado.
Made me promise I'd try (Hazme prometer que lo intentare)
To find my way back in this life (El encontrar mi camino de vuelta a esta vida)
I hope there is away (Espero que haya una manera)
To give me a sign you're okay(de darme una señal de que estas bien)
Reminds me again(Recuérdame de nuevo)
It's worth it all (Que lo vale todo)
So I can go home (Para que pueda ir a casa)
[Spring Valley, Nevada. USA]
— ¿Cuánto por estas? – la mujer de aspecto agradable detrás del mostrador sonríe junto con el hombre de mirada triste y barba por todos lados, este tiene una voz grave y ronca, desgastada, y su melancolía es algo que solo puede confundirse con la tristeza de sus acuosos ojos verdes.
—10 dólares, señora. – responde, dándole el cambio de vuelta cuando la mujer le da un billete de 20 dólares. –gracias, que tenga un buen día.
Jared suspiro, dejándose caer en la silla alta que tenia justo detrás, sus ojos volviendo al manual de ¿Cómo cuidar una flor? Que Jahod le había regalado cuando tenía solo seis años. Se lo sabia de memoria, y aun así le sorprendía recordar cada pequeño trozo escrito y que a su mente acudieran las imágenes de cuando aprendió esas palabras.
Morning Flowers era una pequeña franquicia creada por los Flamberger, una rica familia al oeste de California, que se había extendido hasta Nevada. Morning Flowers también era una de las tantas tapaderas que tenia Longardia para disfrazar dinero. No es que fueran grandes fanáticos de no pagar impuestos, sino que los pagos extras a veces eran un poco costosos como para disimular en un pago por un contrato de petróleo.
Al final, Morning Flowers también era un proyecto de Jared. Una empresa mas, pero a nombre de otra familia. Y también un escape para cuando necesitaba pensar.
— ¡Llevas dos malditos meses pensando, niñato! – le había gritado Mark al teléfono hace dos horas, seguramente tenia el rostro rojo y los ojos azules fulgurando de furia. Así era Mark, el resto del tiempo era una madre cariñosa.
—Necesito más. Mucho más. Si regreso ahora juro que lo matare. – le había dicho, ganándose un suspiro de parte de Harmon y un movimiento de cabeza por parte de Alex quien le veía desde una esquina.
—Bien. Mejor regresas antes de que acabe con tu empresa. – le había dicho, y Jared había reído, porque de Jensen piensa muchas cosas menos que es un incapaz.
—Hey, Lex. Cómprame un pastel en la esquina. – dice sin ganas, extendiéndole el dinero a Alex que lleno de tierra como estaba, no dudo un segundo en tomar el dinero de la mano de su jefe. – no olvides la crema.
—Como si alguna vez la hubiera olvidado.
[Detroit, Michigan. USA]
Han pasado dos días desde que descubrió la carpeta con todos los asesinatos que Alexei VanderRosem, o cual sea que sea su apellido, cometió bajo las ordenes de Jared, no por menos los que el mismo O'Loughlin hizo, incluyendo el asesinato de Justin, ese chico tan ingenuo que se había arriesgado a invitarle a un almuerzo y algo mas.
Aun lo recuerda y le da escalofríos, pensar que estaba en un momento allí, con Justin tan cerca que podía oler la menta de su pasta dental, y al siguiente todo se estaba quemando y tenía el cuello roto. Si, aun le da más que escalofríos.
Daniel le ve preocupado – como un padre ve a su hijo – frunce el ceño y suspira. Ha hecho lo mismo desde hace dos días. Todo esa preocupación porque Jensen no ha dicho una palabra de ello, y han tenido que ocultar bien los papeles para que Mark Harmon no se diera cuenta de que habían estado rebuscando por toda la oficina, que Jensen podía jurar era la más grande de todo el edificio.
Mañana le tocaba visitar dos refinerías en Suramérica y las oficinas de Palo Alto. No tenia puta idea como Jared hacia ese viaje mensual y Jensen ni lo notaba. ¿Dónde diablos tenia la cabeza?
—Necesito que firmes estos, y estos, y este es el reporte de Fritzgerald. Hubo un bajón de un cinco por ciento en nuestras acciones de la bolsa, así que necesito que firmes una nota, los sobornos a los caballeros del café Boing nos costaran siete mil dólares, y... – Jensen jura que se ha quedado en el segundo "estos".
Es difícil seguirle el ritmo a ese hombre. No le extraña que Jared siempre este al borde del colapso. Debería sentirse suertudo de que Daniel este allí para ayudarle, porque eso es lo que Daniel hace, toma nota por el y luego le recita todo letra por letra, sonriendo cuando Jensen se fuerza a entender las palabras.
¡No es un hombre tonto, lo jura!
La verdad es simple, en su trabajo, es un diseñador, maneja la psicología de cómo funciona la propaganda con las personas, y tiene dos maestrías en Yale. En la jodida Yale. ¿Así que como es que no puede seguirle el ritmo a Mark cuando tuvo que soportar a la señorita perfección de su profesora? Desea tener una respuesta desesperada a eso.
Misha se esta haciendo rico a su costa, el masajista le tiene todos los días en su mesa, y si no se supiera que el es el culpable de la partida de Jared, se iría a casa con Misha y tendrían una buena sesión de masajes internos.
—Te estresas demasiado, Jen. – le dice el hombre de ojos azules como el cielo, haciendo una presión placentera a la mitad de su espalda. – tu hombre podía manejarlo, ¿Por qué tu no?
Le gustaría saber lo mismo. Por favor, alguien respóndame, muchas gracias.
[Spring Valley, Nevada. USA]
Alex lleva quince minutos hablando por celular con alguien, a Jared le gustaría saber quien es, esta tan aburrido y poco acostumbrado a este ritmo tan a cámara lenta de trabajo que apenas y puede con el. ¿Dónde diablos esta Mark? Se pregunta cada tres o cuatro minutos, dándole vuelta a la Vogue que tiene en las manos.
Su guardaespaldas manotea el aire con desesperación y esta sumido en lo que parece una muy acalorada pelea con alguien. Quiere saber quien, mierda. Puede que sea Jahod pidiendo por su locación, o quizás Jensen que ha logrado averiguar el número de su guardaespaldas.
El clima es frio afuera, son casi las ocho de la noche y Jared ya bosteza, extraña a las hermosas azafatas sirviéndole café en su viaje de vuelta de Palo Alto o de Brooklyn, extraña sus caderas y sus conversaciones vánales, y de cómo tratan de darle una mamada por debajo del asiento.
— ¡Te dije que no, Danno! – masculla Alex, desviando su mirada de la calle vacía y volviéndola hacia Jared adentro de la tienda. El empresario finge estar inmerso en la lectura, pero sus constantes miradas en su dirección le dan una clara respuesta a que su curiosidad debe ser saciada.
— ¡No me llames Danno! ¡Ni siquiera lo intentes! Solo dime donde esta. – le exige. Por lo que le ha dicho a Alex, Jensen se ha ido a la cama temprano, el viaje a Palo Alto fue agotador, y hubo turbulencia en el aterrizaje.
— ¿Desde cuando tu y yo somos amigos? – pregunto con una risita irónica. No quiere ser cruel. Bah, a quien engaña, si quiere ser cruel, muy cruel.
—No lo somos. Somos ex amantes, si es que alguna vez me consideraste eso, que tienen en común tener jefes que son esposos, ¿te suena de algo la historia? ¿Alguna campana sonando por ahí en esa hueca y psicópata mente? – Si, olvida que Daniel no solo tiene una boca buena para las mamadas, sino que también para responder.
— ¿Puedes dejarlo ya? – pide, suspirando y dejándose caer cerca de la entrada de la tienda, total, ya esta lleno de tierra.
— ¿Qué?
—Lo de que soy un asesino. Solo déjalo, ¿quieres?
—No lo hare, porque no quiero dejarlo. Debiste decírmelo.
—Daniel, por favor. Déjalo.
—Te llamare luego, Jensen viene. – y sin mas cuelga el celular.
— ¿disfrutando la vista? – la pregunta le hace ahogar un grito sorprendido. – lo siento, me voy a casa. Dile a mi hermano que deje de leer esas porquerías. – dice el hombre con un gorro cubriendo su cabeza y lentes oscuros sobre sus ojos.
—Le diré.
[Buffalo, New York. USA]
—Dime de nuevo, ¿Por qué estamos aquí? – pregunta Jensen, son las cuatro de la mañana y no ha dormido nada desde la noche anterior, mucho menos en el avión, con las tormentas que hubo durante el viaje, siente su estomago revuelto.
—Es una reunión anual de CEO's americanos de empresas petroleras, Jensen. – responde Mark, a su lado Sandy le da una sonrisa adormilada.
Hay nieve sobre todo a su alrededor. Recuerda a Texas y frio no esta en sus recuerdos para nada. Este clima nunca le ha favorecido, quizás por su torpeza nata que le lleva a evitar escaleras y sitios resbaladizos. Aparte de la nieve hay un pequeño grupo de personas, que cuando se acerca nota que son periodistas de la cadena local tratando de cubrir la reunión.
—Hey… - Danno susurra casi en su oído, su mano apretando el hombro de Jensen. – necesitas tener cuidado con lo que dices, he investigado de esto, y es como si te enfrentaras a un montón de Jared a la vez, ¿entiendes?
La sola mención le causa escalofríos. Aparte del claro lado psicópata de Jared, esta el hecho de que imaginarse muchos Padalecki sentados a su alrededor en una connotación totalmente sexual le deja temblando las rodillas.
Tiene que dejar de hacer esto, todo esto, solo se avergüenza asimismo la mitad de su tiempo diario, no tiene fortaleza alguna para afrontar sus problemas por su cuenta y siempre tiene la voz de su conciencia en su oído para ayudarle en todo. Es un inútil. Tan estúpido.
—Suficiente. – no es Daniel quien habla como piensa en un principio, no, cuando sus ojos verdes se abren se enfrentan con el azul helado de Mark que le ve intensamente. – dije suficiente. Tu, no nos harás quedar en ridículo, Jensen Ackles. No se lo que Jared vio en ti, quizás ni tu lo sepas, pero no se enamoro de ti por cobarde. Quizás puede que sea un imbécil la mayoría del tiempo, pero Jared sabe como cuidarse solo, siendo mucho menor que tu, así que supera cualquiera que sea el trauma que recorre esa cabeza, porque no tienes mas elección.
El hombre mayor ni se molesta en alzar la voz, es todo un siseo peligroso que a Jensen le recuerda cuando su madre le regaña. Paciente y a la expectativa, casi esperando a que Jensen contestara mal. Pero funcionaba como un encanto, porque por un momento Jensen recordaba lo que era.
Y eso era un talentoso hombre que no había llegado allí por su atractivo. Para nada, el era muy fuerte en su interior, ¿Qué acaso no le había plantado cara a Jared? ¡A Jared! Nadie le plantaba cara a Jared como el lo hacia.
¿Qué diablos había estado mal con el todos estos años? En serio, ¿Qué? Solo he sido por veinte años una zorra quejosa, que no hacia mas que lloriquear sus problemas.
Siempre lo había sido, debía cambiar esa aptitud aun no sabia como, pero si no quería destruir algo por lo que Jared había luchado tanto tiempo, si el destruía ese sueño ese seria el fin de su tempestuosa relación. Acabaría de raíz con lo desde hace poco se había descubierto deseando, ser feliz con Jared costara lo que costara.
Y si tenia que adoptar un bebe para probárselo lo haría, vería miles de listas de niños de 0 a 5 años y adoptarían a una pequeña o pequeño y seria el hijo mas especial del mundo, tendría todo lo que quisiera.
Una sonrisita se escapa de sus labios. Se esta volviendo loco.
— ¿Quieres ser CEO de nuevo? – pregunta Mark, dando un suspiro al notar como Jared se sobresalta cuando le habla. No es el mismo que abandono la empresa por la parte trasera, su mirada es la de un animal asustado, acorralado esperando el zarpazo del depredador que acabara con su mustia existencia.
Es una flor marchita, en palabras de su maestro, Jansen Padalecki. Una flor de la cual se caen los pétalos en forma de lágrimas, con el corazón roto y la dignidad arrastrándose por el suelo.
Un niño que necesita todo el cariño que el puede dar, ni siquiera con su propio hijo siente esto, una opresión en el pecho que le destruye el alma cuando le ve asentir con suavidad. Sabe que no es el único que se siente así. Por la expresión de O'Loughlin el también debe estar resintiendo cada palabra de Jared, cada gesto de dolor. Cada mueca que representa que en su alma ahí un vacio demasiado grande para que solo una persona pueda cargarlo.
—Yo te hare CEO de nuevo, mi CEO. – reitera, estirando una mano y tocando la mejilla bañada de lagrimas silenciosas y traicioneras.
— ¡No hagas eso! – la voz de Alex se escucho por toda la habitación, Jared estaba en uno de sus ataques de rabia, golpeaba todo a su alcance, un poderoso tigre de bengala enjaulado, destruyendo cada partícula con un zas de sus manos.
La madera no se salvaba, estaba aporreada tanto como los puños de Jared que sangraban. Había tenido un ataque de rabia luego de que la noticia de que el avión donde viajaba Jensen se hubiera estrellado.
Sandy le vio con una ceja alzada, como retándole a decirlo una vez mas, y Alex se quedo en silencio, cruzándose de brazos ofendido por la mirada que la mujer le daba. Ella sabia cuidarse por si sola.
—Jay, traje los reportes de Michigan, necesito que los firmes. – y tan pronto dijo las palabras, tenia la atención de Jared sobre ella y su menudo cuerpo.
Camino hasta donde el estaba extendiéndole el lapicero y el pañuelo rosa que tenia alrededor del cuello para que se limpiara las manos. Jared, dócil y sereno firmo los pálidos papeles y volvió a su tarea de maldecir por lo bajo, esta vez con su frente apoyada al vidrio del gigante ventanal.
— ¿Cómo hiciste eso? – pregunto Alex por lo bajo, frunciendo el ceño cuando la mujer le guiño un ojo.
—Solo lo supe, esta en mi sangre. – respondió. Atrás de ellos se escucho la risa de Mark que pasaba por allí con su café en mano.
—Es todo acerca del poder…aquí. – indico señalándose con dos dedos la sien. – nunca lo entenderías.
—Leeeeeeeeeeeeex. – el gimoteo de Jared le hizo reír, estaba recostado en su cama aparentando dormir, su cabello largo estirando en forma de abanico sobre la almohada de Alex, mientras este no dejaba de observarle. – déjame dormir, no quiero poner a tu novio celoso. – murmuro Jared, abriendo un ojo y volviendo a cerrarlo
—Quizás yo soy el que quiera. – respondió bajito, dejándose caer a un lado de Jared y bostezando.
—Mmmm, ¡Ustedes dos cállense! – la voz de Danno hace reír a Alex, Jared por su parte ya lleva dos minutos dormido.
Daniel y Mark observan a Jensen boquiabiertos, Sandy por su parte tiene una sonrisa dulce en su rostro y se ríe cada dos minutos, colocando su mano sobre su boca y sn dejar de anotar con su mano izquierda.
Sus reacciones no se comparan con sus pensamientos. La sorpresa, la incredulidad y por supuesto la locura mezclándose en su cabeza. Jensen Ackles luce diferente. Son las ocho de la mañana en Nueva York, hay al menos dieciocho CEO de los veinticuatro que deberían estar presentes, pero con solo estos basta para intimidar a medio mundo y conquistarlo de paso.
El asunto va de que ellos no están sorprendidos al ver a Jensen al mando de la presidencia de forma temporal, mientras Jared Padalecki esta fuera de servicio por razones medicas. Ellos no abren la boca, sino que asienten, sonriendo cuando Jensen habla, y la soltura y el convencimiento que hay en su voz. El como el hombre es de risa fácil pero de ideas brillantes – pese a que todas ellas sean ya de Jared o de Mark – su forma de exponer ante ellos con esa seguridad aplastante, no les asombra.
Para ellos es el esposo de Jared Padalecki, y merece respeto no solo por ello, sino por una aptitud tan distinguida como la que esta teniendo ante ellos.
Le admiran por ser Jensen Ackles, por defender algo de una manera tan arraigada aun cuando no es su campo.
Together in all these memories (Juntos en todos estos recuerdos)
I see your smile (Te veo sonreir)
All the memories I hold dear (Todos los recuerdos que tengo, cariño)
Darling you know I love you till the end of time
(Querido, sabes que tea mare hasta el fin de los tiempos)
