La autora es porrimicide (tumblr), Inky en archiveofourown.


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Capítulo 11

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El sábado, Iwatobi gana la carrera de relevos por dos segundos. Dando las cosas por sentado, el equipo de Samekuza no estaba en calor y en realidad marcó un tiempo mejor que Iwatobi. Makoto y Haru regresan con ellos a la preparatoria en tren, escuchando sus voces entusiastas y cantando todo el camino de regreso.

Cuando todo termina, los cinco salen a cenar, la cual es pagada por los orgullosos padres de Rei. Por supuesto, Gou y Rei se sentaron uno al lado del otro en la mesa y, a simple vista, parece que nada ha cambiado, pero hay una atmósfera de cariño rodeándolos. Makoto y Nagisa piensan que es lindo mientras Haru está más interesado en la cena.

Al terminar la noche llega el tiempo de decir adiós otra vez. Hay lágrimas, en su mayoría por los de tercer año, pero Makoto siente un poco de presión en su garganta. No se dio cuenta de cuánto extrañó a esos tres hasta que estuvo con ellos de nuevo. Es demasiado pronto para decir adiós.

Pero la vida continúa. Se dan al menos cuatro abrazos más antes de que ambos regresen a la casa de Makoto para pasar la noche por última vez. En la mañana, los padres de Makoto les entregan dos cajas que contienen bocadillos, ropa y útiles escolares; las provisiones antes de que vuelvan a Tokio.

Makoto no puede dejar de pensar en Sousuke y se ha contenido de tratar de mandarle mensajes cada cinco minutos, balanceando su pierna durante todo el viaje de regreso. Quiere verlo con tanta desesperación que siente como si su corazón fuera a hacer un hoyo en su esternón y salir por completo por su pecho.

—Pareces ansioso por llegar a Tokio—comenta Haru echándole una mirada. Había tomado el asiento más cercano a la ventana para que pudiese mirar hacia afuera. Makoto detiene de inmediato el movimiento de su pierna.

—Lo siento. En estos momentos no estoy siendo un buen amigo, ¿cierto? —le pregunta con una sonrisa de disculpa y Haru sólo resopla y regresa su vista hacia el exterior.

—No dije eso.

x—

Para el momento en que Makoto llega a su dormitorio es la una de la tarde, y pesar de cuán temprano es, se siente agotado. Arrastrando los pies hacia su puerta, la abre y se mete a la habitación. Una ola de comodidad pasó por todo su cuerpo; está lejos de casa, pero su recámara es lo más cercano que tiene a un hogar en Tokio. Está feliz de haber hecho la decisión de descartar la idea de un departamento; el tener uno había sido el plan original, pero los costos sin duda le hicieron huir. Prefiere vivir en un incómodo espacio reducido a pagar cantidades ridículas de dinero por un apartamento.

Enciende la luz para así poder guardar su pequeña cantidad de equipaje. Colocando las provisiones de sus padres en el cajón, se saca los zapatos y se lanza a la cama con un enorme suspiro. Casi de inmediato sus párpados se sienten pesados conforme va adormeciéndose encima de las sábanas.

Hay un llamado a su puerta momentos después y Makoto no sabe cuánto tiempo ha estado dormitando.

—¡Está abierto! —grita con voz soñolienta. Cierra sus ojos de nuevo y gira sobre su espalda, cubriendo sus ojos con el codo. A lo lejos puede oír el crujido de su puerta abriéndose y cerrándose de nuevo como alguien entra a la habitación.

Levanta el brazo de su rostro, dejándolo caer sobre la almohada que está al lado de su cabeza. Se queda acostado ahí, desarreglado, con la camisa mostrando su torso. En algún momento de la siesta ha desabrochado sus pantalones en busca de más comodidad, y ahora están poco más debajo de sus caderas, mostrando el bóxer negro.

Sousuke está de pie frente a él, mirando su rostro antes de que sus ojos vayan en descenso. Toma aire como si fuese a decir algo, pero cierra la boca y vuelve su mirada a los ojos de Makoto.

—Cansado, ¿huh? —pregunta de pronto. Makoto asiente y baja la vista para mirarse. Dándose cuenta que está dando una demostración muy provocativa, murmura algo con incoherencia, bajando su camisa y abrochando sus pantalones. Está tan dormido que no le importa que Sousuke lo vio así.

—Sí—le dice, aún aturdido como para concentrarse en hablar. Cierra sus ojos de nuevo y tararea; hay un repentino peso a su lado, en la cama, ya que Sousuke se sienta.

—Me preguntaba si te gustaría ir hoy a mi casa para estudiar. Vivo solo, así que nadie nos interrumpirá.

Eso despierta a Makoto. Abre los ojos y parpadea, entonces Sousuke lo mira con ojos indiferentes como siempre.

—¿Tu casa? —pregunta. Se sienta un poco apoyándose en sus codos—. ¿Tienes un departamento?

—Uh… sí. De hecho mi padre lo está pagando; quería que yo viviera con él, pero yo… sabes qué, no importa. ¿Quieres venir o no?

—¡Sí! —Makoto lo dice demasiado impaciente, sentándose por completo. Sousuke resopla y se ríe de él, negando con la cabeza.

Makoto recoge sus cosas tan rápido como puede mientras Sousuke pierde el tiempo con su teléfono cerca de la puerta. Una vez que está listo, desliza su mochila sobre su hombro y sigue a Sousuke fuera del dormitorio, bajando del elevador y saliendo a la calle; sin embargo, Sousuke no camina hacia el metro, sino hacia el estacionamiento que está cruzando la calle del dormitorio de Makoto.

—¿Tienes carro? —pregunta Makoto y Sousuke mira hacia él y se encoge de hombros.

—Sí. ¿Qué con eso? —cuestiona. La boca de Makoto se abre y avanza un poco para caminar junto a Sousuke en lugar de seguir detrás de él.

—¡Eso es genial! ¿Qué es? —dice; Sousuke se rasca la parte posterior de su cabeza y mira hacia otro lado

—Uh… un sedán viejo y asqueroso. Nada lujoso—contesta—. Toyota. Es un Allion del 2003.

Makoto no tiene idea de qué es, pero de todos modos sonríe como si lo supiera. Sousuke le observa y de nuevo desvía la mirada. Hay un tipo de atmósfera de incomodidad rodeándolo y Makoto no tiene idea de qué lo causa. Mira a Sousuke, tratando de descubrir qué clase de expresión es la que tiene. ¿Frustración? No del todo. Parece casi nervioso con sus labios juntos con fuerza.

—Um. ¿Está todo bien? —Makoto pregunta al fin conforme entran a la zona del estacionamiento y van hacia el elevador para llegar al nivel en donde Sousuke se estacionó. Sousuke sacude la cabeza.

—No es nada, no te preocupes por ello—dice. De seguro no luce bien. Con una sensación de inquietud en su garganta, Makoto sigue a Sousuke fuera del elevador y luego hacia el carro; es de color negro con unos cuantos golpes y rasguños, y además un poco de moho ha comenzado a extenderse por encima de las ruedas. Es un vehículo viejo, pero aún así se ve bien. Preguntándose cuán adinerada es la familia de Sousuke, Makoto sube del lado del pasajero y se abrocha el cinturón mientras que Sousuke entra y arranca el coche.

Sousuke conduce rápido, pero no de una manera descuidada. De hecho es un poco precavido y atento; Makoto ni una sola vez se sintió asustado en el automóvil de Sousuke. Parece que conoce esa parte de Tokio como la palma de su mano. Sousuke maniobra a través del tráfico de la zona centro con facilidad y conduce a un lugar más tranquilo. Ahí, los edificios no son tan altos y el tráfico no tan desalentador. Makoto mira por la ventana a los edificios que aparecen a su paso; hay mucha más vegetación ahí, así como parques y jardines. Es más una zona residencial que una urbana.

Sousuke se adentra a un estacionamiento que está frente a un edificio de tres pisos. Parece bastante simple, como la parte exterior del apartamento de Haru. Sousuke encuentra un lugar donde estacionarse y pone su coche ahí; mira a Makoto y hace gestos hacia su apartamento con una expresión aburrida en su rostro.

—Bueno, aquí estamos—le dice. Desabrocha su cinturón de seguridad y sale del carro; Makoto le sigue con rapidez (aunque por un momento lo hizo con torpeza, antes de salir casi volando del carro). La inquietud en su vientre aún no le ha abandonado, sobre todo porque Sousuke se ve tan tenso; ha estado ido en los últimos veinte minutos y Makoto no puede precisar el por qué.

—Vivo en el segundo piso, así que tenemos que tomar las escaleras—Sousuke le dice, presionando un botón en las llaves de su carro y cerrándolo. Balanceando las llaves en su dedo índice, comenzando a caminar hacia el edificio.

—Vives más cerca que Haru—le dice Makoto, y avanza para alcanzar a Sousuke, quien sólo le gruñe—. Él vive quizás a… ¿veinte minutos del campus?

—Huh—contesta Sousuke, y es obvio que no está interesado. Makoto deja salir un suspiro mientras sigue a Sousuke a las escaleras. ¿El viaje de Iwatobi dañaba o algo así? Sousuke parece haber vuelto a su antiguo yo, antes de que se sincerara con Makoto. Eso, o le ocurrió algo mientras que él no estaba. Los ojos de Makoto van al hombro derecho de Sousuke por naturaleza. ¿Tal vez…?

El número de la habitación de Sousuke es 203 y está a una distancia corta de la parte superior de las escaleras. En silencio, Sousuke inserta la llave en la cerradura y la gira. Makoto contiene el aliento cuando la puerta se abre.

Es un apartamento normal; de hecho, quizás es un poco más genial que el de Haru. Es de un estilo moderno, e inclusive no cuenta con tatami. Del lado izquierdo de la puerta está la cocina, en frente están la sala y el comedor, y para la derecha lo que podría ser el baño. Al final del pasillo y a la derecha está el dormitorio de Sousuke.

—Disculpa la intromisión—Makoto dice con incomodidad. Sousuke le observa por un segundo antes de que sus labios se curven en una sonrisa; por un pequeño segundo, la tensión se va ya que Sousuke se ríe con disimulo de él.

—Relájate y entra—le contesta. Se saca los zapatos y Makoto hace lo mismo. Abrazando su mochila, le sigue por detrás y ve cómo va a la cocina, abriendo el refrigerador—. ¿Quieres algo de tomar?

—U-Um… agua, por favor—dice. Sousuke toma un refresco para él y una botella de agua para Makoto y lo lanza sin previo aviso. Chilla y lo toma con torpeza con una mano, ya que la otra está ocupada sosteniendo su mochila. Cuando la atrapa con éxito, suspira de alivio.

—A la recámara—dice Sousuke, abriendo su refresco conforme camina hacia el fondo del pasillo y entrando a su habitación.

Sonrojándose, Makoto le sigue y entra en ella; es una habitación limpia y bonita. Sousuke tiene una cama matrimonial en la pared derecha, con su escritorio en la izquierda. Entre estos dos hay una mesa pequeña y patas cortas, con tres cojines a su alrededor; la mesa en sí es un desastre ya que está repleta de revistas, libros de texto, lápices y un montón de rastros de borrador. En la pared están colgados varios póster, algunos de ellos son relacionados con la natación y otros que son calendarios con modelos femeninas. No aparecen desnudas o algo por estilo, pero aún así se siente un poco incómodo el mirarlas. Por otra parte, hay un olor agradable. Huele a cloro y a Sousuke, inclusive un poco a colonia. Algo aromático.

—Tu habitación es genial—le comenta mientras Sousuke deja caer su mochila a la cama y él cae sobre el colchón—. Es muy… tú.

—¿Lo dices por el desastre en la mesa o por la habitación en general? —Sousuke pregunta con voz un poco burlona. Makoto sonríe y se ríe por lo bajo.

—La habitación en general, por supuesto. Entonces, ¿quieres estudiar sobre lo que se vio el miércoles? —Makoto pregunta conforme coloca su mochila en el suelo. Se arrodilla en una almohada y saca sus anteojos; deslizándolos por su rostro, saca sus libretas y mira a Sousuke con expectación. Sousuke sólo le observa, sin pestañear, con sus labios hacia abajo imitando una mueca y el ceño fruncido. Makoto siente un escalofrío recorrer por su espalda—. ¿Sousuke?

—Sí, del miércoles—repite. Toma su libreta de la mochila y se desliza fuera de la cama. Tomando lugar al lado de Makoto, agarra un lápiz y abre la libreta en la última página de notas. Se recarga en la cama, la cual está justo detrás de él—. Mm… sobre… citoplasma.

Sousuke baja la cabeza y Makoto mira cómo dirige su dedo a lo largo de las notas que escribió, casi con obsesión. Está mejorando al escribirlas, eso es notable, pero siguen siendo un poco descuidadas y desorganizadas.

—Sí, es uno de los temas—le contesta Makoto. Sousuke actúa muy extraño, una mezcla de inquietud, nerviosismo y frustración—. Citoplasma es el material celular exterior al núcleo, pero dentro de las paredes de la membrana plasmática; es donde se encuentran los orgánulos y… Sousuke, esto fue información básica que se necesitó para entender la unidad celular. ¿Estás seguro de que es necesario ver esto?

—Makoto.

Makoto salta cuando Sousuke cierra de golpe su libreta.

—¿S-Sí? —tartamudea, tocando sus dedos con nerviosismo. Los ojos de Sousuke se oscurecen mientras mira con fijeza la mesa y tamborilea el lápiz en su libreta.

—Hay algo de lo que quiero hablarte—dice—. Quería decírselo a Rin, pero… es complicado, y sé que responderá mal. Así que quiero decírtelo porque no sé con quién más puedo contar ahora.

Makoto baja su lápiz y le da a Sousuke toda su atención. En un principio, su ritmo cardíaco se había incrementado; una parte oscura y mala de él quiere que Sousuke admita su atracción eterna por él, pero la otra parte se maldice por pensar de esa manera. Sousuke respira tranquilo.

—El sábado tuve una cita con el doctor, un chequeo. Era algo para enojarse el estar ahí el fin de semana, pero en verdad querían ver cómo iba con mi hombro. Y pensé que estaría bien; he estado descansando como dijiste, tratando de no moverlo demasiado. Pero tomaron una resonancia magnética y…—la voz de Sousuke se fue apagando. Su mano va a su hombro derecho y lo toca con gentileza. Aleja su mano con rapidez como si estuviera resistiendo la urgencia de rodar su hombro—. Rasgué muy mal el manguito rotador.

—¿Rasgar el manguito rotador? —repite Makoto. Sousuke asiente y traga, haciendo una mueca como si hubiese probado algo amargo.

—El doctor dijo que era muy común, pero que podría haber evitado que esté tan mal si… si yo sólo—dice Sousuke; pone la cabeza en su mano y hala de su cabello—… si sólo me hubiese dejado de ser un idiota por un maldito segundo, podría…

Makoto mira a la mesa sintiéndose mal por Sousuke.

—Pero eso no es… ha—Sousuke habla y ríe al final, e inclina su cabeza contra la cama. Sus labios están juntos en una mueca mientras echa su flequillo hacia atrás y mira el techo—. Eso no es ni siquiera la peor parte. Dijeron que se está desarrollando un espolón. ¿Sabes lo que es?

—N-No…

—Es… es cuando hay… un crecimiento en tu hueso. El doctor dijo que se estaban desarrollando porque tuve un desgarro completo del maguito rotador y no se estaba protegiendo el hueso de forma adecuada…—Sousuke hace un gesto a la parte superior de su hombro—en la parte inferior. También dijo que tendría que ir bajo la cuchilla si quería por lo menos una recuperación parcial, y menos una completa.

—¿¡Bajo la cuchilla!? —Makoto chilla, todo su cuerpo encogiéndose con el simple pensamiento. Sousuke, quien parece que está al borde de las lágrimas, mira a Makoto por un momento antes de reír con suavidad.

—No, Makoto. Una operación. El doctor quiere que me opere el hombro—le dice con cuidado. Su sonrisa se desvanece casi al instante—. No sé qué hacer. Si mi padre se entera, podría…

Sousuke aleja la mirada con un resentimiento cruzando por sus facciones. Makoto le observa; su garganta se siente apretada. No soporta ver a Sousuke tan mal.

—Dios, no es como si vida esté en peligro—escupe, rodando los ojos—. Odio estar tan nervioso por esto, y mi padre va a hacerlo aún peor. Probablemente se pondrá como loco, cerrar la compañía y forzarme a irme a Suecia o algo así, y… ¿Makoto?

Makoto parpadea, dándose cuenta que ha estado mirando el hombro de Sousuke

—Lo siento. Yo… no puedo imaginarte el estar en tanto dolor—admite. Sousuke aprieta sus labios, frota la parte trasera de la cabeza y mira a un lado.

—Ah, jeez. No tú también. Mira, está bien. Mientras más lo piense me dan ganas de golpear algo. Primero lo destrozo, hago llorar a Rin porque no puedo nadar; luego, le doy esperanzas de que nadaré con él algún día y no puedo, al menos no por competencia, y…

—Sousuke.

Sousuke se detiene y Makoto se inclina hacia adelante hasta que está sobre sus manos y rodillas, gateando hasta Sousuke. No le importa siquiera que Sousuke se vea tan atónito por su repentino avance.

—Whoa. Yo. ¿Sí? —pregunta. Makoto se coloca justo a su lado, arrodillado y con las rodillas tocando un lado de sus caderas.

—¿Puedo verlo? —le dice Makoto. Sale como un suspiro y, siendo honesto, no quiere estar tan cerca. La tensión en la habitación se incrementa y la temperatura se eleva ya que Makoto exhala con suavidad a través de sus labios entreabiertos. Sousuke pasa saliva de modo audible y asiente una vez, en ningún momento apartando sus ojos de los de Makoto. Comienza a desabrochar los botones de su camisa, con sus manos viajando por todo el camino hasta las partes de tela; no trae puesta una camiseta. Makoto traga saliva, con sus ojos viajando por la mitad superior del cuerpo de Sousuke. Sus músculos abdominales se encogen cuando se sienta inclinado de esa manera, y de Makoto se apodera un deseo intenso de tocarlos.

Sousuke empuja la tela a un lado, fuera de su hombro derecho, revelando el soporte de velcro del hombro. Sintiéndose un poco sin aliento, Makoto alza la mano y lo toca, corriendo sus dedos a lo largo del borde. Sousuke se aleja una vez más. Esta vez, Makoto retira su mano.

—Lo siento—se disculpa con una exhalación y Sousuke aclara su garganta.

—Uh, no hay problema. Sólo déjame…—murmura. Arranca la correa del soporte y la desliza. Su hombro se ve un poco morado y amarillo. No hay mucho rojo, pero allí la decoloración es un poco rara. Sousuke hace muecas—. Eh… Sí, no importa…

—¿Puedo tocarlo? —pregunta Makoto. Sousuke se queda quieto por un momento antes de asentir al fin, mirando a un punto de la nada.

—Jeez, está bien. Sólo no lo agarres o algo así, ¿entendido? Sigue doliendo.

—Lo sé—dice. Con manos gentiles, corre un toque ligero que termina en la cuesta del hombro de Sousuke. Su piel es tan suave. Makoto suspira y su aliento ventila el hombro; Sousuke se tensa a su lado, pero pronto se relaja como Makoto continúa tocando su hombro con sumo cuidado. Parece doloroso, casi extraño. La hinchazón ha bajado pero sigue estando cálida al tacto. A Sousuke le duele tanto el hombro que ni siquiera puede levantar el brazo por encima de su cabeza. No puede nadar del todo por lo mismo. Ha llorado gracias a ello.

—Hey—Sousuke murmura—, Makoto.

Makoto alza la mirada y Sousuke ladea su cabeza, la expresión en blanco mientras su brazo sano se mueve despacio. Levanta su mano con lentitud, más allá del antebrazo, el codo y el hombro de Makoto, más allá de su cuello y finalmente en su mejilla.

Los dedos de Sousuke van trazando a lo largo de la mejilla de Makoto justo debajo de sus gafas. Makoto siente una fría humedad por su piel. Cuando parpadea, las lágrimas brotan de sus ojos y bajan por el rostro. Los labios de Sousuke tiran hacia abajo en un ceño más profundo.

—¿Por qué lloras? —pregunta. No suena enojado, sólo pesaroso; inclusive casi asustado. Makoto levanta el brazo, se quita los lentes y los sostiene en su mano, mientras que con la otra talla sus ojos.

—No lo sé—exhala Makoto—. Estoy triste.

—¿Por qué lo estás? —susurra Sousuke, con su voz tan baja. Makoto casi no se da cuenta de sus dedos deslizándose por su mejilla, pasando por su mandíbula hasta detrás de su oreja. Esos cálidos dedos se entierran en su cabello. Corre un escalofrío a través de sus huesos y la respuesta es un sonido que está entre un suspiro y un quejido. El pulgar de Sousuke borra otro rastro de lágrima mientras despacio lo acerca más. Sus ojos están entrecerrados, vidriosos.

—Porque estás tan adolorido y yo no puedo hacer nada… sobre…—la voz de Makoto se va apagando. No terminó y sus ojos ya están cerrados y su cabeza inclinada. Mientras inhala, siente a Sousuke apoyándose cerca.

Sus labios hacen contacto y entonces se besan.

x—


Woaaaaaaaah se besan. Se besaaaaaaan, chicas. Se besan. Recuerdo a la perfección cuando lo leí por primera vez. Fue tan bonito… por ahora.


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Ha sido ya mucho tiempo desde la última vez que actualicé, y en ese transcurso pasaron varias cosas en mi vida, más que nada referente a mi salud (y en segundo lugar la escuela, ofc). Por suerte, todo susto que tenía se esfumó, pero aún así tengo que cuidarme a la perfección o si no las cosas podrían ponerse feas… o algo así. El punto es que quiero pedir una disculpa por la tardanza, y esta vez espero que ya no me vuelva a pasar lo mismo. Nngh.

(Tengo un ensayo que ni siquiera sé para cuándo es lol.)

¿Qué les pareció el capítulo? Algo angst, ¿no? Sí, lo sé, lloren conmigo.

Muchas gracias a Aka Uchiha, .15, Free (por alguna razón me pareció gracioso cuando leí "Hiroto", lol, pero no importa. Es uno de mis personajes favoritos), shiro24kuro, PerlhaHale, MeliKsta, Sayuki Yukimura, RizedHolmes, Tachibana-Alexander, , y ElaTrish, ¡yei! De igual manera, gracias a los que agregaron a favoritos/alertas esta historia.

De nuevo, disculpen la tardanza. ¡Nos leemos en el siguiente capítulo!