Naruto y personajes propiedad de M. Kishimoto

Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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Men´s Club

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XI

« Reunión »

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– ¡Yahiko! –escuchó el grito de una mujer cuando salía del edificio de Sakura, giró rápidamente pensando que se trataba de ella, pero fue Ino la que se acercaba a él.

–Hola Ino –saludó sonriente, la joven se sostuvo el pecho respirando agitadamente y brindándole también una enorme sonrisa.

–Pensé que no lograría alcanzarte, ¿vienes del departamento de Sakura? –cuestionó recomponiéndose.

–Sí, estuve llamando a su puerta pero…no me abrió, supuse que estaba contigo –continuaba bastante preocupado, Sakura no respondía su móvil y tampoco había vuelto a pararse por el bar en toda la noche.

–Mn, pues no. Hace varios días ya que no sé nada de ella, por eso venía a buscarla –respondió desconcertada.

–Tal vez fue a cumplir con algún encargo del bar –repuso para tranquilizarla, esperaba que no le hubiera sucedido nada a la de ojos verdes.

–Si, puede ser –asimiló pensativa–. En fin, quería almorzar con ella y ponernos al corriente, pero creo que tendré que buscarla luego.

–Si quieres… –se mordió el labio, esperaba no estarse tomando más atribuciones de las necesarias– podemos hacernos compañía mientras ella regresa.

– ¡Que buena idea! –aplaudió animada–, cerca hay una cafetería, ¿Qué tal si matamos el tiempo allí?

–Perfecto –asintió extendiéndole el brazo para que lo tomara.

Ino era una mujer muy hermosa, no le quedaba clara la manera de actuar de Itachi, según la información de Sakura, él continuaba interesado en ella, ¿entonces por qué dejarla por Konan?. Konan, aquel nombre aun causaba estragos en él, no quería pensar en ella, eso era cosa del pasado, sin embargo, el saber que la tenía al alcance de su mano, le causaba dolor. No debería arrepentirse de aquella decisión, era lo mejor para ambos, pero, de alguna manera, su mente se negaba a superarla.

– ¿Estás bien? –la voz de la rubia lo sacó de su debate mental.

–Sí, sólo ponía en orden unos asuntos en mi cabeza –la ayudó a cruzar la calle.

Lanzó un suspiro de derrota, parecía que todo hombre que conocía estaba destinado a ocultarle algo. Yahiko lucía como una buena persona, más si contaba el hecho que Sakura le tenía una confianza absoluta, pero ella no terminaba de darle su fe al cien por ciento. Intuía que le escondía algún asunto importante.

Los días pasaban y ella se sentía mas desolada y perdida, Sakura únicamente le comentaba aspectos superficiales de lo que pasaba en el bar, la angustia de que su mejor amiga no pudiera lograr saber la verdad, la llenaba de desconsuelo. Algunas noches, incluso pensaba en asistir ella misma al club y enfrentar de nuevo a itachi, pero debía esperar, aunque la desesperación la devorara, estaba segura que Sakura cumpliría con su palabra y la ayudaría, tenía que tranquilizarse y dejar todo en sus manos.

Entraron al pequeño local de comida y se acomodaron en una mesa colocada al lado de un gran ventanal, la vista era bastante buena. Decidió disfrutar el momento en compañía de Yahiko, distraerse le haría mucho bien.

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Aquel golpe verbal de Konan le resultó innecesario, ella conocía bien cuál era la situación entre los dos, por eso no comprendía su reclamo. Se dejó caer junto a ella, la de cabello azulado no le había quitado los ojos de encima desde que le lanzara la pregunta. El silencio incomodo que se extendió durante aquellos minutos, pareció aumentar la tensión.

–Tú sabes lo que siento Konan, así como yo sé lo que sientes tú. Si ambos estuvimos de acuerdo con esta relación, fue porque estábamos conscientes sobre qué esperar uno del otro –respondió con tono sereno.

–Lo sé, sabes que no te culpo Itachi, pero, supuse que con el tiempo tal vez podríamos dejar atrás esos obstáculos –repuso sin molestia.

– ¿Acaso lo has hecho tú?

–No –negó decaída.

–No te exijo nada, no me exijas nada a mí…yo…aún la amo –sus ojos se perdieron en la nada.

–Cierto, lo siento, no debí opinar –colocó su mano sobre las suyas buscando ofrecerle consuelo.

–Eres alguien importante para mí, tu opinión cuenta mucho, simplemente que en lo que respecta a Ino…

–Si, es un tema delicado –sonrió más relajada–. Creo que es mejor que cambiemos estas caras, en un momento todos comenzarán a llegar y… –resopló retomando su alegría– no es bueno que nos vean así.

–Tienes razón –se puso de pie.

–Justo a tiempo –rio al escuchar el timbre–, yo abro, tú ve acomodando todo para las hamburguesas –le dio un beso en la mejilla y corrió dentro de la casa.

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Era bastante embarazoso para ella, soportar el escrutinio de cada persona ahí presente, desde los ojos burlones de Deidara, la expresión preocupada de Sasori y Suigetsu, la sonrisa de satisfacción de Itachi, hasta la boca abierta de la tímida esposa de Naruto. Los de la banda también participaban en la reunión, agradeció que Yahiko fuera la excepción, ya escuchaba en su cabeza los improperios que él le lanzaría al verla en esas condiciones.

–Les aseguro que los otros quedaron peor –expresó adelantándose a las preguntas.

–A menos que hayan terminado muertos, no sé qué pueda ser peor que eso –señaló Sai riéndose en su cara.

–Basta Sai, deja a tachuela en paz, él fue muy valiente al ayudarme –apoyó Sasuke a su lado.

–Vaya, no quiero pensar cómo habrías quedado de no ser por la ayuda de Tsukumo –ironizó Itachi mirándolos de arriba abajo.

–Ellos eran más –explicó alzándose de hombros–, pero ya dejen esto de lado, ¿Dónde está la comida?, muero de hambre –cambió el tema para alivio del castaño.

–Estábamos por comenzar –se adelantó Konan hasta ellos–, ¿seguros que están bien, puedo revisarlos? –se ofreció servicial.

La idea de dejarse atender por manos competentes le pareció bastante atractiva a Sakura, lamentablemente tuvo que rehusarse, obviamente no podía descubrirse ante ninguno de ellos. Negó fervientemente con la cabeza a la vez que intentaba sonreír despreocupada.

–Ya sé, ¿Por qué no jugamos un partido de fútbol americano para entrar en calor? –sugirió Naruto con entusiasmo jugueteando con el balón en sus manos.

–Perfecto –aceptaron inmediatamente los demás.

– ¿Tachuela vienes?

– ¿Y terminar de desbaratarme?, gracias pero paso. Prefiero quedarme aquí y descansar un poco tumbado ante el sol –señaló un lugar frente a la callada pelinegra.

–Podríamos ser los árbitros –sugirió intentando integrarlo al grupo.

–Mn…mejor no, quiero estar alejado de la acción –volvió a negar.

No tenía ni remota idea de las reglas de aquel juego, y evidentemente no pensaba preguntarle a ninguno de ellos, seguro se burlarían de ella. Además, era la ocasión perfecta de obtener información, si se quedaba a solas con aquellas mujeres, podría conocerlas y presionarlas discretamente.

–Bien, como quieras –se retiró de ahí para reunirse con el resto de los hombres que estaban a unos metros.

Lo vio alejarse trotando, Sasuke era increíble, contar con esa energía después de la golpiza recibida, era un milagro, ella apenas y podía caminar despacio sin ponerse a llorar. Apartó las molestias de su mente, era hora de trabajar en su objetivo.

–Buenas, ¿tú eres la esposa de Naruto verdad? –se dirigió a la pálida y asustadiza mujer de ojos grises.

–Bu-bu-buenas tardes –saludó con dificultad sin mirarlo si quiera.

– ¿Y tú la prometida de Itachi? –se aproximó ahora a la distinguida chica de cabello azul.

–Sí, ¿tú eres el miembro más nuevo, no?, disculpa, no recuerdo tu nombre.

–Soy Tsukumo Ayuzawa, mucho gusto. Sé que no me conocen, espero no les moleste que les haga compañía –se dejó caer en un sillón de mimbre que le permitía mirarlas a ambas.

–Claro que no, siempre es bueno tener caras nuevas, a mí me caen muy bien todos los amigos de Itachi –sonrió Konan, sirviéndole limonada–, te ofrecería una cerveza, pero seguro estas tomando medicamento y eso puede crearte alguna reacción adversa –le ofreció el vaso.

–Gracias, si, esto es mejor –dio un pequeño sorbo y miró a la otra chica–, señora Namikaze, está usted muy callada, espero no estarla incomodando –la pobre mujer no despegaba la mirada del pasto.

–Po-po-por supuesto que no –pareció sorprendida de que volviera su atención a ella.

–Hinata no está muy acostumbrada a este ambiente, es un poco retraída eso es todo –explicó la prometida de Itachi–, le he repetido hasta el cansancio que se suelte la melena y viva la vida, pero no me hace caso –rio bromista–, disculpen, es mi madre –sacó su móvil del bolsillo y se lo llevó al oído, a la vez que entraba a la casa para tener privacidad.

–Sabe, yo solía ser muy tímido también, por mi aspecto me resultaba difícil conectar con las personas –habló tranquila intentando hacer sentir mejor a Hinata.

– ¿U-usted tenía pro-problemas con su aspecto? –lo miró interesada–, pero…si es muy atractivo, ¡ah, perdóneme! –se llevó la mano a los labios como si hubiera proferido una maldición.

–Gracias –sonrió animada colocando el vaso vacío en la mesita de al lado–, no tiene por qué ponerse así. Mire, aquí entre nos, mi estatura no me ha dado mucha fama, y mi personalidad tampoco, podría decirse que en el colegio era un ratón de biblioteca –susurró como si le contara un gran secreto.

– ¿En-en serio? –le dedicó una pequeña sonrisa.

–Se lo juro, aunque eso también es porque siempre me ha gustado leer, tengo una afición desmedida por los libros. Prefería encerrarme en sus páginas que socializar con los demás.

–A-a mí, también me gusta leer, lo hago con fre-cu-cuencia, ya que no te-tengo otras maneras de pa-pasar mi-mi tiempo –platicó más animada.

Aquella mujer le llegó al fondo del corazón, de lejos se notaba lo desvalorizada y abandonada que se sentía, probablemente debido al trato que Naruto le daba a diario, se preguntó si él la maltrataría física y verbalmente muy seguido, de ser así, el rubio se encontraría con sus puños muy pronto, odiaba a los abusadores.

– ¡Mami, mami! –llegó corriendo una pequeña rubia de unos cinco años.

– ¿Qué pasa Hiza? –la pelinegra la tomó en sus brazos y la sentó en su regazo.

La hermosa criatura tenía los ojos azules y el cabello amarillo de su padre peinado en dos lindas coletas, la piel blanquecina era idéntica a la de su madre, a Sakura se le revolvió el estómago sólo de pensar que ella también fuese víctima de maltrato.

–Mika no me deja ver mis caricaturas –hizo un puchero adorable.

– ¡Mami, lo que te diga no es cierto! –resonó una nueva voz. Otra niña rubia de ojos grises corría hacia ellas, esta era más alta y parecía de más edad.

– ¿Qué les he dicho de comportarse en casas ajenas? –regañó la joven madre con seriedad–, a papi no le gusta que sean malcriadas, contrólense o no las dejaré ver la televisión una semana –sentenció con mucha seguridad.

– ¿Son tus hijas? –preguntó por decir algo.

–Ah si, la-lamento la escena –se disculpó rápidamente.

Estaba completamente apenada, por eso no le gustaba acompañar a Naruto a las reuniones de sus amigos, ella se sentía fuera de lugar, y le avergonzaba crearle un problema a su marido. Sabía que el rubio la llevaba por lastima, y aunque ella agradecía el gesto, reconocía que la mayoría de las veces era peor acompañarlo que quedarse en casa.

–Son muy lindas, ¡hola niñas, yo soy Sa-Tsukumo! –blandió su mano en el aire.

–Hola –se acercó la pequeña–, yo soy Hiza Namikaze, y tengo cinco años –le mostró los dedos de la mano derecha y le regaló una enorme sonrisa, le faltaban los dos dientes del frente–, que te pasó en tu carita Tsukumo –sus pequeños ojos se abrieron con curiosidad.

–Ah, me caí por no fijarme dónde pisaba. Mucho gusto Hiza –estrechó la manita de la rubia–, ¿y tú bonita, cómo te llamas? –se dirigió a la otra infante que parecía más tímida.

–Yo soy Mika, yo tengo siete –dio algunos pasos vacilantes y también le ofreció su mano.

–Mucho gusto Mika –saludó cordial sin dejar de sonreírles–. Saben, no deberían estar dentro en un día tan bello como hoy, ¿Por qué no, en vez de ver televisión, juegan aquí en el patio?, les aseguro que se divertirán más. Pueden oler las flores –señaló el jardín que rodeaba la casa–, tirarse en el pasto y observar las nubes, se sorprenderán de todas las cosas que pueden encontrar, como esa, ¿de qué tiene forma? –le preguntó a la más chica.

–Parece… ¡parece una jirafa! –señaló asombrada.

–Aquella un tiburón –participó la otra.

– ¡Muy bien!, observen todas las que puedan y luego vienen a contarme todo lo que vieron, ¿les gusta la idea?

–Si Tsukumo –asintieron juntas y se retiraron un poco, apuntando al cielo y riendo a carcajadas.

– ¿Tienes hijos? –escuchó la tenue voz de Hinata.

–No, pero me caen bien los niños, tus hijas parecen buenas niñas –comentó sincera.

–Tú no eres como los otros amigos de Naruto, Sasuke es muy amable, pero nunca ha platicado con ellas, mucho menos jugado, los demás tampoco. Siempre que venimos a estas reuniones, parecemos invisibles…

La compasión de Sakura se extendió a niveles inalcanzables, esa mujer parecía completamente sola, le sorprendía que pudiera distinguir aun algún brillo en sus ojos, ya que su vida seguro era un suplicio. No se perdió su expresión de agradecimiento, interiormente se planteó la firme convicción de hacer algo por esa desprotegida chica.

–…gracias –lo miró directamente a los ojos–, no sólo por esto, sino…por la vez que me defendiste de Naruto…

Le sorprendió que tocara aquel tema, estaba a punto de decirle que no necesitaba agradecerle nada, que cualquier persona con sentido común habría actuado de la misma manera, pero ella continuó hablando y no quiso interrumpirla.

–Él es un buen hombre, adora a nuestras hijas y siempre trata de cuidar de nosotras. No quiero que pienses que es un abusivo o algo así, él nunca me ha pegado o insultado –se mordió el labio conteniendo el llanto inminente.

–Hinata –volteó a lo lejos y se cercioró que los hombres siguieran en su partido, se puso de pie y se sentó junto a ella–, el abuso no es exclusivamente físico, puede haber otras formas de ejercer violencia sobre alguien, el exceso de control es una de ellas. Dime, ¿Naruto siempre es así contigo?, ¿te prohíbe salir sola, ya sea a visitar a tu familia o a tus amigas?, ¿te permite trabajar?, ¿te ha lastimado sin intención, no sé, tal vez un empujón o una bofetada "inofensiva"? –tomó sus manos entre las suyas y la sintió estremecerse.

–Nunca me ha herido físicamente –negó fervientemente–, mn…no es que me prohíba salir, pero él se queda más tranquilo de que yo me la pase en la casa, tampoco me molesta hacerlo, debo encargarme de mis hijas.

– ¿Siempre estás en casa, no sales a tomar un café, o, bueno, lo que hacen las mujeres, ya sabes, de compras, al salón de belleza, a visitar a tus padres? –ella agachó la cabeza y negó despacio.

–Yo no tengo amigas con las cuales salir, desde que abandoné el colegio…por mi…por Mika, no he tenido contacto con ninguna conocida. Bueno, no es como si tuviera amigas en ese entonces, era muy insignificante para que me notaran, cuando Naruto se fijó en mí me sorprendí mucho –sonrió tristemente–, tampoco cuento con mis padres, mi madre murió cuando era niña, y mi padre poco antes de que cumpliera los dieciséis, pero tengo un hermano…Neji, él…tampoco me apoya mucho.

Casi se atragantó con las ganas de llorar que le provocó la confesión de Hinata, sabía que tenía que contenerse, él era un varón y se vería extremadamente inadecuado que rompiera en lágrimas por aquella amarga existencia de la mujer, quería apapacharla, confortarla con un apretado abrazo, pero eso sería incluso peor, los demás podrían verlos y pensar mal de la situación. Suspiró ruidosamente apretando sus manos con fuerza, ahora más que nunca, la decisión de brindarle su ayuda y apoyo se forjó en ella.

–Una vez pensé en trabajar, para ayudar a Naruto y que no estuviera tantas horas en el bar, pero…

– ¿Pero?

–Sin estudios es difícil encontrar algo que valga la pena, Naruto dijo que ni lo intentara, que solo perdería mi tiempo, además, le preocupaba que descuidase a las niñas. Aquí entre nos, me hubiera encantado tener una profesión.

– ¡Eso es! –dejó que su pensamiento se verbalizara–, ¿Por qué no vuelves a estudiar?, estoy seguro que una carrera te ayudaría a encontrarle un nuevo propósito a tu vida Hinata –la animó entusiasmada.

– ¿E-estudiar?...no sé si sea buena idea –sus dedos empezaron a tamborilear en sus rodillas–, nunca fui buena para eso, aparte…no sé si Naruto me dé permiso, serían varias horas fuera de la casa…

–Podrías hacerlo mientras tus hijas van al colegio, yo puedo ayudarte con las materias que se te dificulten, no te mentí con lo de ser un ratón de biblioteca, tenía los mejores promedios.

– ¿En verdad me ayu-yudarías? –el anhelo de aquella petición no le pasó por alto a la de ojos verdes.

–Lo haría, aunque…eso puede ser un problema. Naruto puede pensar que lo hago con motivos ocultos –reconoció de pronto.

–No te preocupes, entiendo, gracias por la intención –sus hombros se hundieron desanimados.

–Tal vez yo no sea la persona adecuada, pero conozco a alguien que sí.

– ¿Qui-qui-quién? –la esperanza volvió a su rostro.

–Mi prima. Sakura será una maestra excelente, ella es muy inteligente, además estoy seguro que le encantará conocerte y hacerse tu amiga. Ella es escritora, aunque por el momento se está tomando un descanso de sus actividades, le pediré que te ayude en todo lo que pueda, Naruto no se rehusará a que una mujer se acerque a ti.

La sonrisa de alegría de Hinata era tan hermosa, algo de su preocupación por ella desapareció, por supuesto que la ayudaría, por las mañanas no tenía ningún compromiso, así que fácilmente podría instruir a Hinata, sería la ocasión ideal de hacer una buena obra.

–No quisiera ser una carga, tal vez ella tenga compromisos…

–Te digo que le fascinará ayudarte, a ella también le hace falta una buena amiga, creo que las dos coincidirán en muchas cosas y se harán compañía la una a la otra. Te daré su número para que le llames, ¿te parece?, yo le informaré los detalles, así estará sobre aviso.

–Muchas gracias Tsukumo –lo abrazó de repente dejándolo pasmado–, disculpa, es que…hacía mucho que no me emocionaba tanto –se separó de él con velocidad, no quería que pensara que era una atrevida.

Su pecho retumbaba de júbilo, nunca pensó encontrar tanta comprensión en alguien, mucho menos en un hombre desconocido. Había supuesto que él sería uno más de los indiferentes amigos de su esposo, pero cuando le sonrió a sus hijas y charló con ellas con aquel interés, algo se removió en su interior. Le pareció increíble la soltura con la que le platicó sus problemas, jamás creyó atreverse, pero estaba agradecida de que la escuchase, el peso de su infelicidad era tan aplastante, que liberarse por fin de su sentir, la hacía respirar más fácilmente. Conjuntamente, ahora gozaba de un propósito nuevo –además de velar por sus hijas y ser buena esposa–, podría convertirse en alguien útil e importante.

Sakura sonrió por dentro, inmiscuirse en la vida marital de su compañero de trabajo podría considerarse un error, pero valdría la pena si con eso ayudaba a Hinata y le devolvía algo de su amor propio.

–Le informaré a Naruto y arreglaré todo para llamar a tu prima, espero que él no se enfade –calló de repente y se quedó pensativa–, no…no importa que no le parezca, es algo que quiero hacer, que necesito. Gracias Tsukumo, estoy tan emocionada.

–Listo, mi madre está de viaje, se puso a describirme todos los lugares que ha visitado. ¿de qué me perdí? –Konan les dedicó una mirada indiscreta.

–Asuntos triviales –apuntó Sakura guiñándole un ojo a la pelinegra y poniéndose de pie–. ¿En qué te ayudo? –se acercó a la recién llegada.

–Tal vez puedas encender el fuego –sugirió señalándole la gran parrilla.

–Seguro –resopló internamente, no tenía ganas de ensuciarse las manos, pero era el hombre, así que se dedicó a vaciar el fastidioso carbón.

–Te ayudaré a cortar los vegetales –Hinata también participó.

–Oye konan, ¿y tú e Itachi tienen mucho tiempo juntos? –cuestionó despreocupada, necesitaba hacer de aquello una plática normal.

–Unos cuantos meses, pero nos conocemos de toda la vida –respondió amable la chica, a la vez que acomodaba junto a Hinata los ingredientes.

Así que ellos tenían historia, mal, eso pintaba para convertirse en un desastre para Ino. Probablemente Itachi engañaba a su amiga con aquella mujer desde hace tiempo, eso, o Ino tal vez solo fue la diversión del pelilargo, y él en realidad nunca la tuvo en cuenta para casarse con ella realmente.

–Amigos de infancia, eso siempre desemboca en boda, ¿no? –soltó sacudiéndose las manos después de vaciar las bolsas de carbón.

–Mn, nunca pensamos en llegar a esto, pero…simplemente pasó. A veces no terminas con el amor de tu vida, sino con la persona que debe ser la correcta –se alzó de hombros indiferente.

Sakura pudo ver más allá de sus palabras, la voz de Konan había sonado profundamente triste, su mirada se escondió cuando ella buscó sus ojos. ¿A qué se refería con no terminar con el amor de su vida?, ¿sería que ella no amaba a Itachi?.

–Dices que… ¿Itachi y tú son perfectos el uno para el otro pero no se aman? –caminó hasta ella con el pretexto de coger el encendedor.

–Itachi es maravilloso, inteligente, guapo, exitoso, caballeroso…desde pequeña mis padres me educaron para conseguir un hombre como él. Lo quiero, más de lo que pueden imaginar, pero, él y yo no somos almas gemelas –reconoció.

–Cuando Naruto y yo salíamos juntos en la preparatoria, yo no podía pensar en nadie más que en él, mi piel se erizaba con solo tocar su mano… ¿te pasa eso con Itachi?

Sakura agradeció mentalmente que Hinata se interesara en la conversación, y más aún, que ayudara a su propósito de averiguar lo que Konan sentía por Itachi.

–Hubo una vez que sentí eso con alguien –confesó con ilusión–. Fue hace un tiempo ya. Ustedes no deben de conocer la historia, tú –observó a Hinata– porque casi nunca estas en las reuniones ni tampoco te pasas por el club, y tú –miró al castaño– eres muy nuevo. No sé por qué, pero siento que puedo contarles esto –suspiró nerviosa.

El nuevo joven parecía amable y le inspiraba confianza, otro hombre hubiese evitado cuestionarla sobre asuntos personales, pero él se veía genuinamente interesado, al igual que Hinata, que por primera vez dejaba de lado su timidez y participaba activamente en la conversación. No creyó incorrecto abrirse con ellos, no era un secreto que guardase celosamente, la mayoría de los empleados del bar conocía su fallida historia de amor.

–Él suele asistir al Katon –continuó– aunque yo lo evito, las veces que nos hemos encontrado, trato de no dirigirle la mirada, me duele un poco todavía…nuestra relación terminó tan de repente, de hecho todavía desconozco los motivos por los cuales el decidió no continuar, bueno, al menos los verdaderos, porque las excusas que me dio para alejarse, jamás las creí. Siempre me ocultó algo…

–Espera –la frenó Sakura con el ceño fruncido–, dices que tu ex, al que de verdad amaste, o amas, al parecer –recalcó–, ¿asiste con frecuencia al Katon?, ¿es un cliente?, tal vez lo he visto. ¿Cómo se llama? –dejó de lado la tremenda impresión que se llevó al escuchar a Konan, la información saturaba su cabeza y la confundía cada vez más.

–Él no es un cliente, digamos que forma parte del Katon de cierta manera –se mordió el labio y sus mejillas se pusieron rojas al pensar en él.

– ¿Es un empleado? –los parpados le dolieron al abrirlos sorpresivamente. Volteó de nuevo a donde los chicos jugaban distraídamente, registró sus expresiones y trató de relacionar sus personalidades con la de la peliazul, ninguno parecería el ideal para una mujer como ella, a excepción de itachi o tal vez Sasuke.

–Es el único que no está aquí –susurró decaída.

– ¡No! –negó incrédula, la decepción fue su segunda reacción. No podía creer que él le hubiese escondido algo así, sobre todo algo tan vital que tenía que ver con Itachi y su prometida. Él sabía los esfuerzos sobre humanos que ella hacía para conocer la verdad, ¿Cómo pudo simplemente no confiarle la relación que tenía con Konan? –…no puede ser… ¿tú estás…enamorada de…Yahiko?

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Hola, hola, cuántos años han pasado ya?, =P, sorry por la tardanza, sé que ya ni se han de acordar de mí, pero sigo con vida y sí, sigo con la intención de actualizar mis fics, aunque muy lentamente al parecer =(.

En fin, ya se está despejando un poco la bruma, todavía no sabemos mucho de la extraña relación de Itachi y Konan, pero ya vamos avanzando. Hinata, también tendrá un papel importante, no se desesperen, sé que su personalidad no ayuda mucho a veces pero haré lo posible por darle un buen giro.

Discúlpenme en serio por mi falta de actividad en la página, hago lo que puedo por estar vigente, pero a veces es bien difícil. Eso sí, aunque me lleve toda la vida y unas cuantas reencarnaciones, les juro que estos fics se acaban porque se acaban =).

Gracias por anticipado a los que lean, los que comenten, los que me sigan o me pongan en favoritos. Su apoyo me fortalece y me consuela en las noches de soledad =$, haha.

Un abrazo, un saludo cordial, y mis mejores deseos, cuídense mucho, nos leemos espero que pronto!