Capítulo 11.
El caso de Jack el destripador Parte III.
By Frii Wonka y Neko SasuNaru.
– Entonces, Como le decía. – Miraba a Sherlock entrar, sonriendo. – Vaya, ya te desocupaste... – Lestrade solo los miraba confundido. – Nada nada, – Se reía. – Sherlock ya está al tanto de los videos también.
– Es verdad, y aparece el mismo hombre en cada video. Supongo que ya se abran dado cuenta ¿no? Lestrade ¿está en tu base de datos? Por su vestimenta y porte es obvio que no asiste a esa Universidad, tampoco es maestro, no había razón para que se encontrara ahí. La estaba siguiendo. – Caminaba en la habitación y miraba por la ventana.
– Bien, ¿Que más tienen?
– Bueno, Llevando los datos, – -Mirando algunas hojas que también había conseguido. – Yo sí hice mi tarea... El hombre, vive por el puente de Waterloo. Así que por eso sus ropas están manchadas y gastadas, un vagabundo. Ahora. ¿Cómo lo encontramos?, Muy fácil, un señuelo... – Sonreía. – John.
– ¿Que? – Alzába el roestro Lestrade apuntando a ella.
– El es Ex militar, podrá hacerlo.. No Sherlock? – Sherlock debía admitir que tenía razón, pero odiaba poner a John en peligro.
– Le preguntare si esta de acuerdo
– Tiene que estarlo, Sherlock. Si no puede que se nos escape un asesino peligroso... – Miraba a Lestrade. – Me voy. Tengo que descansar, Mañana los veré en Waterloo, a las 3 y media. Es cuando está en su guarida. Lestrade, lleva pocos policías y sean discretos. Sherlock... Lleva a John. – Se colocaba su chamarra y se iba caminando.
– V-Vaya... – La miraba. – Si no amara a... – Quedaba en silencio y se sonrojaba. – Ella sería la mujer perfecta.
– Buenas noches, me voy a casa. – Después de tomar un taxi llegaba a su piso y encontraba a John dormido en su cuarto, le acariciaba el cabello y murmuraba para no despertarlo. – No quiero que lo hagas, pero estarás de acuerdo.. Te conozco ..
El doctor no se inmutaba al escucharlo, pero si al sentir la mano de Sherlock, y sonreía al contacto, para estirarse poco y bostezar. – Llegaste...
– Es probable que mañana cerremos el caso. ¿Tienes trabajo? – Este sonreía un poco y habalaba lo más bajo posible.
– Sí, pero te dije que entraba tarde... – Bostezaba otro poco. – ¿En serio? Ya saben quién es?
– Si, y... quieren que ayudes. – Bajaba la mirada. – quieren que seas el señuelo.
– El señuelo? – Abría los ojos. – Bueno... Está bien!, Si es necesario, lo haré! – Lo abrazaba. – ¿Que tengo que hacer exactamente?...
– Vistiéndose para aquel día, para ser el señuelo como le habían dicho. – ¿Sherlock? – Mirándose al espejo lo veía también mirando hacia ningún lado.
– ¿Si? – Tenía la mirada perdida.
– Pensé que te habías ido sin mi... – Suspiraba e Inhalaba profundamente y tomando sus cosas. – Bien, estoy listo, vámonos... ¿Estás bien?
En el puente de Waterloo ya los estaban esperando cerca del lugar, a unos metros dentro de un auto con policías y Lestrade junto a ella. – A qué hora vendrán?... – Observando con unos binoculares.
– ¿Tu estas bien? Claro que estas bien... yo, solo.. Estoy preocupado. – Respiraba profundo . – ¿nos vamos?
– Sherlock, Soy un Ex militar. – Le tomaba la mano. – No pasará nada.. En serio. – Salían de la casa y tomaban un taxi, en menos de 10 minutos llegaban y se encontraban con los otros.
– Por fin!, John.. – Se acercaba a él tomándolo por los hombros alejándolo de Sherlock. – Vez esa banca de allá?, Bueno, siéntate, el hombre no tarda en llegar.
– Estarás seguro, te vigilaremos. – Terminaba de decir Lestrade, un poco intranquilo
– B-Bien... – Suspiraba y caminaba firmemente hacia el lugar, esperando. Y como Merryl había dicho un hombre "Barrendero" comenzaba a mirar a John.
– Lo sabía... Todas sus víctimas son de características como John... No tardó mucho en fijarse en él...
Sherlock tenía la vista fija en John, los ojos entrecerrados y las manos juntas a la altura de la nariz – ¿Tus hombres están listos para disparara en cualquier momento, cierto Lestrade?
– Sherlock, Tranquilízate, No será necesario... Pero sí, están listos.
– Veamos que hace nuestro querido militar...
– Señor... Buenas tardes?
–...Buenas tardes... – Lo miraba alzando una ceja, era el mismo del video, tragaba un poco de saliva.
– Me preguntaba, – Se sentaba junto con él. – Usted está casado?
– No...
– Ya veo.. Las mujeres son tontas.. ¿No?
– No creo.
– No le gustan los hombres?
– Disculpe?
– Es que.. – Se acercaba a John y rubio se hacía para atrás. – Quiero que venga conmigo. – Le mostraba una navaja y se levantaba, John hacía lo miso mirando en dirección a Lestrade y el peliblanco se sorprendía al ver eso, llamando a los policías, el maleante al sentirse presionado atacaba a John, pero este se hacía para atrás, antes de que lo agarraran lanzaba otro golpe, dándole a John en un costado-.
– Ahh! – Se tocaba la parte de la herida y se hincaba.
– Agárrenlo! Señor usted está bajo arresto por homicidio e intento de! – Muchos policías lo tacleaban y con fuerza brutal le ponían esposas.
– John! Estás bien? – Se aceraba la pelirroja y le quitaba la mano. – Dios mío! Una ambulancia! – Llamaba a una ambulancia, mientras el rubio comenzaba a sentirse mareado.
Corría en dirección al rubio y aparta a la mujer bruscamente. – John, John! Contéstame, John! – Se notaba ansioso, los labios le temblaban al hablar. – Lestrade! maldita sea! una ambulancia!
– E-Estoy bien... – Le miraba buscando su mano. – Tranquilo...
El peliblanco se preocupaba demasiado y también llamaba lo más rápido posible una ambulancia, que no tardaba en llegar, y llevaban en custodia al tipo.
– Iré con ustedes! – Viendo como al rubio lo comenzaban a llevar en una camilla-
– En serio... Estoy... – Perdía el conocimiento.
– Está perdiendo mucha sangre. – Lo metían rápido, mientras decía eso el paramédico. – ¿Quien subirá, rápido!
El moreno caminaba al mismo paso que los camilleros sin soltar la mano del rubio. – Oh! John.. – Se subían a la ambulancia y sin poder impedirlo por la preocupación también iba Merryl. La ambulancia se dirigía a toda prisa al hospital, mientras los paramédicos de dentro, comenzaban a tratar de parar la hemorragia.
– Ha perdido mucha sangre. – Hablaba por radio. – Por favor, un quirófano en la sala 5. Y preparen bolsas de sangre. – Miraba a Sherlock. – ¿Sabe qué tipo de Sangre es?
– A+ es A+. – Repetía sumamente nervioso.
– Gracias. – Volvía al radio– . De A+ Sí, Gracias. – Llegaban y con mucha prisa lo trasladaban, Miraba a los internos a con quien los llevaba– Bien, lo han apuñalado y está perdiendo mucha sangre.
– Tenemos que revisar si no le hirieron profundamente. – Decía el interno al paramédico y corrían hasta entrar al quirófano dejando al pelinegro y a la pelirroja solos en la entrada del hospital-
– John... – Susurraba preocupada.
Después de ver como entraba a cirugía se giraba a Merryl con furia el moreno.
– Es tu culpa! N-no sé como accedí! Deja esa cara ya! Tu no lo conoces!
– Cállate Sherlock! – Le gritaba mirándolo de la misma manera. – ¿Crees que no me siento tan culpable! – Comenzaba a sollozar. – Dios... Dios... Jamás debí habérselo pedido... él es un amor... No es justo. Debí ser yo, soy tan estúpida... – Se cubría el rostro. – - Yo solo quería ver si en verdad te amaba... Y tú a él... Solo... Solo quiero tú felicidad... -Seguía llorando-
Se sorprendía ante la reacción, pero no se conmovía ni un segundo. – No confió en ti. – La dejaba llorando y entraba al hospital a pedir alguna información sobre John.
– Lo siento. Pero aún están en cirugía. No podemos Decirle nada... – Respondía una enfermera que hablaba por teléfono conunicandose con todas las salas a las cuales le ordenaban.
Le llamaba la atención a Sherlock una castaña preocupada. – Sher-..Sherlock.. – Susurraba.
– Molly! ¿Q-que haces aquí? Sabes algo de John! – Le miraba desesperado.
Lo tomaba de la mano y lo llevaba hasta el lugar donde los doctores veían desde arriba las cirugías. – Todo va Bien, Sherlock.. – Le sonreía para tranquilizarlo. – El hombre no cortó ninguna arteria ni traspasó ningún órgano, solo desgarró un poco más una vena... – Le miraba.
El moreno solo respiraba profundo, con un peso menos encima. – ¿Cuando lo podre ver? ¿Esta consciente?.
– Sherlock, aún está en cirugía... – Le señalaba y en medio de la sala estaban los doctores curando la herida. – Tendrás que esperar por lo menos 2 horas, 1 para que salga de cirugía y la segunda para que vuelva en sí... Ven, Puedes esperar en la Morgue.. Si quieres...
– Esta bien. Tendré que esperar. – Le seguía a la morgue.
Al cabo de unas cuantas horas, el rubio ya había salido de cirugía abriendo lentamente los ojos, no se encontraba en el parque... Por la luz y lo blanco, deducía obviamente que era el Hospital, después recordó todo y se toco el costado.
– ..Auch!... – Se levantaba un poco al bata y tenía una venda. – Rayos...
Se abría la puerta de la habitación de John.
A Sherlock le habían informado hacía unos minutos que estaría por despertar y no se equivocaron.
– J-john?
– Sherlock!... – Se intentaba levantar pero le dolía un poco, aun que en verdad, no le importaba–... Sherlock... – Estiraba la mano para alcanzar la mano de Sherlock.
Solo se apresuraba para evitar que se levantara mas y con un suave empuje en los hombros lo recostaba de nuevo. – No te muevas John, eres doctor ¿no? deberías saber que no ayudara a tu recuperación – Le sonreía intentando no mostrar su preocupación.
– Lo siento mucho– Lo tomaba de las manos acercándolo a él abrazándolo fuertemente. – , Sherlock... Debí no negarme y al momento de ver el arma, tratar de des armarlo... – Lo miraba. – Te amo.. Te amo! Mucho..
– John! No fue tu culpa... deja de hablar.. También te amo.. – Por más que intentaba ocultarlo estaba al borde de las lagrimas.
– Sherlock... ¿Estas... – Se le rompía el corazón al verlo así y le acariciaba el cabello. – Todo está bien... Todo estará bien...
– Yo.. Solo quería ver si John estaba bien... –La Pelirroja tocaba un poco la puerta.
– Sí.. Gracias... –Sonreía solo un poco mirándola.
La joven sentía la horrible sensación y la mirada de Sherlock le caía como una piedra encima. – Yo.. Solo quería despedirme... – Se acercaba y se despedía de ambos en un beso en la mejilla. – Lo siento mucho John.. – Le tomaba de la mano y salía de allí. – El caso está resuelto.. No me verás más Sherlock. – Y sin paso pausado, Salía de allí.
– Pobrecita.. Se veía mal.. – Suspiraba. – Lo siento por ella… – Sherlock Miraba a John y no podía evitar sonreír, el rubio tenía todo lo que él no, y le alegraba tenerlo a su lado.
– Voy a hablar con ella.. por ti.
– En serio?.. – Lo miraba. – Solo, arreglen las cosas.. Si eran amigos, me gustaría que,... – Se sonrojaba. – Fuera a nuestra boda...
– Veré que dice – Sonreía de medio lado y le daba un beso en la frente para alcanzar a Merryl en el pasillo. – Merryl!
Ya estaba a punto de irse y se daba media vuelta al escuchar a Sherlock, se secaba unas lagrimas que aún caían de sus ojos, mirándolo seriamente.
– ¿Que quieres, Sherlock?
– No vengo a recriminarte nada – Caminaba despacio hacia ella con la mano extendida. – quiero poner la cosas en claro, por John.. y por mí.
– ¿De que hablas... Sherlock? –Le miraba al rostro y luego a la mano, estrechándosela. – Ya te dije, no volveré a causarles problemas...
– Hemos crecido no? – Le sonreía. – John quiere que vengas a nuestra boda.. ¿Lo harás? ¿Por el? incluso.. yo también quiero que vengas
–¿Qué?.. Jamás te he entendido... – Suspiraba. –. Estaré allí. Envía la invitación a mi casa. – Sonreía de medio lado limpiandoce las lagrimas con la mano suelta. – Dile a John que espero que esté muy bien y se recupere.. Y lo siento de nuevo. –Le soltaba el agarre y salía de allí.
Sherlock regresaba la habitación de John que se encontraba mirando el techo de forma pacífica -
– La invite – Rompía el silencio y entraba a sentarse a su lado
– Que bien! – Escuchaba aquella noticia volteando a verlo y lo abrazaba. – Me alegra mucho... ¿Sabes?, Quiero que estén todos... – Se recargaba en él. – Cuando me recupere, planearemos todo!, Invitaremos a todos, a mis amigos doctores, a Jude y Robert, a House y a Wilson, a Mrs Hudson, a mi familia, a la tuya! – Se emocionaba de más y le daba una punzada a su costado. –..Auch...
– Te dije que debes estar tranquilo.. – Se reía un poco por la "extraña" mueca que el doctor acababa de hacer. – planearemos todo en cuanto salgas de aquí. – Le acariciaba la mejilla y depositaba un suave beso en los labios del otro.
– Vale – Sonreía y correspondía aquel beso. – vale.. Lo siento.. – Se recostaba.
