—Hummm... así que los cogió la lluvia a medio camino— pronuncio Daikoku mientras le extendía una toalla a la Hiyori con cola que miraba su cuerpo dormido en el mismo lugar quita Yato la había acomodado. La chica no tardo en tomarla y empezar a secarse el cabello castaño que lucía tan mojado como cuando se salía de bañar.
—Bueno, parecía un día normal y de repente se nublo— comento Kofuku al tiempo que le quitaba la cascara a mandarina permaneciendo sentada en la mesa de su casa— Cualquiera habría salido sin paraguas— Completo antes de meter un gajo de la fruta a su boca.
—Incluso el clima me odia... Este día no puede ser peor. Primero esa rata gigante, luego Bishamon y ahora la lluvia... ¿Qué sigue? ¿Qué se vaya la luz?— Murmuro el dios de la calamidad mientras exprimía su sudadera en la puerta de la casa ajena casi sollozando.
— ¿Rata Gigante?... ¡¿Un Ayakashi?!— Exclamo el shinki levantándose del lugar donde estaba sentado mirando con preocupación a su maestro a lo cual éste únicamente se limitó a continuar con el intento de secar un poco su chaqueta sin conceder una respuesta, aunque Yukine entendió de todas formas—... Debí haber estado contigo— Murmuro bajando la mirada y apretando los puños.
—No es para tanto—Contesto el ojiazul dejando oír un suspiro mientras se rendía y dejaba la chaqueta aun mojada sobre el suelo bien extendida para que se pudiera secar con el tiempo—No es como si hubiéramos sabido que un ayakashi de esa magnitud se iba a aparecer— Dijo mirando al adolescente rubio con una seria inexpresividad— Además... Si tu ibas no iba a poder estar a solas con mi dulce Hiyori~
La expresión del shinki cambio drásticamente tras ese último comentario ahora mirando a su maestro con los ojos entrecerrados y con los labios formando una línea totalmente recta. Lentamente se sentó nuevamente y cogió uno de los libros -que en realidad era uno de los que Hiyori le había obsequiado- que estaban frente a él para empezar a leerlo.
— ¡Hey! ¡No puedes simplemente ignorarme!
—Eres molesto — musito aquel dedicándole una mirada de fastidio para después regresar los ojos naranjas a las letras del libro.
Como habitualmente hacia, Yato sobre-exagero sus expresiones fingiendo que algo le perforaba el pecho.
—Insensible... ingrato... — murmuro con voz lastimera.
Por su parte Hiyori se mantuvo con los ojos fijos en algún punto de su cuerpo real mientras permanecía sentada frente a él dándole la espalda a ellos con las piernas flexionadas para ser capaz de abrazar sus propias primera vez se había puesto a pensarlo, lo que sucedía si surgía romance entre un dios y un humano.
¿Por que lo pensaba? Si, porque finalmente lo había entendido.
El test que había hecho le había dejado un par de "pasos fáciles a seguir" para descifrar sus sentimientos.
El primer paso era salir a caminar juntos, solos. ¿Te sientes incomoda? ¿Sientes nervios? ¿En algún momento al mirar su mano, quisiste tomarla?
Míralo a los ojos. ¿Sentiste algo extraño? ¿Tu cuerpo se puso rígido y no pudiste permanecer mucho mirándolo? ¿Como reacciono tu corazón?
Toma su mano, no importa si lo haces en juego o bajo cualquier otra situación. ¿Se siente bien? ¿Te agrado? ¿Sentiste algo diferente? ¿Es normal?
Había otros pasos a continuación que no pudo seguir dado a que se había decidido que regresarían a casa y fue cuestión de segundos para que el diluvio les cayera encima.
Sin embargo, desde que sintió sus latidos enloquecerse cuando cruzaron miradas basto para notarlo. A ella en verdad le gustaba de otra manera Yato, y hasta quizás era un sentimiento más fuerte que solo "gustar", en realidad no lo sabia. Y una nueva incógnita había nacido... ¿Que sucede con un humano enamorándose de un dios? Yato no había respondido en realidad de manera satisfactoria, solo había contestado un "no lo se" .
Sintiendo un ligero dolor en el pecho, abrazo con más fuerza sus rodillas queriendo casi ocultar su rostro.
Quizás su amor recién descubierto estaba dispuesto a morir después de todo. No había escuchado hablar del romance de un dios ahora que ya sabia y conocía del mundo en el que los dioses vivían.
Ni bishamon, ni Kofuku, ni Tenjin, ni Ebisu... Ninguno de ellos tenia historias románticas para contar, y parecía que realmente no les interesaba todo aquello... Por supuesto, Yato no era la excepción.
Quizás después de todo los dioses no tenían esa clase de sentimientos, quizás no amaban a alguien especifico de otra manera, quizás esa clase de amor era exclusivamente para los humanos.
En realidad no lo sabia, pero al pensarlo le era inevitable sentir el dolor de su pecho ampliarse.
— ¿Hiyorin?— Llamo alguien haciéndola regresar al mundo real.
La Ikki se giro lentamente mirando a Kofuku, quien ahora estaba hincada a su lado mirándola con una sonrisa amable.
— ¿Paso algo?— Cuestiono con la misma amabilidad de su tono de voz.
La ojipurpura cerro los ojos y fingió una sonrisa antes de ponerse de pie.
— No es nada, solo... Creo que ya debería irme a casa. Ya es tarde.
— Tienes razón. Tus padres deben estar preocupados— Concordó Yukine mirándola— Te acompañaremos.
Hiyori mantuvo aquella sonrisa y asintió con la cabeza.
.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.
— Hiyori... ¿estas bien? De nuevo estas distraída— Una de sus amigas le hablo haciendo que desenfocara la vista del pizarrón del salón.
— ¿Eh? E... Eso no es verdad— Contesto mirando ahora a Ami.
— Claro que si— Respondió ella levantando una ceja.
— No es verdad...— Trato de insistir al tiempo que tomaba las libretas que estaban en su mesa y las guardaba en su mochila.
— Claro que si. Hace 5 minutos que todos se fueron a la clase de gimnasia.
—... ¿Eh?
Lo intentaba disimular, porque no quería preocupar a los demás y aun menos con pensamientos negativos y tristes que surgían con sus nuevos y primeros sentimientos de amor descubiertos recién. Sabia que ellas eran sus amigas y también que podía confiar en ellas, pero la situación era demasiado complicada para entenderla, ademas de que solo conseguiría que ellas se pusieran del mismo anime que ella.
— Sera mejor que vayas a la enfermería, parece que en cualquier momento te quedar dormida como siempre— Sugirió Yama recargado un brazo en el hombro de Ami mientras miraba con seriedad a Hiyori.
La castaña miro por un momento su mesa y dejando oír un suspiro finalmente respondió.
— Tienes razón. Eso haré— Dijo al tiempo que se incorporaba.
— Te acompañamos.
—No es necesario— Respondió ella mostrandoles una sonrisa —Ustedes vayan a la clase de gimnasia. Estaré bien.
— ¿Estas segura?— Insistió Ami.
— Si, no me quedare dormida en el camino. Lo prometo.
Y tras aquello avanzo con lentitud por los pasillos de la escuela hasta que llego a la enfermería. En realidad no estaba enferma, pero no tenia muchos ánimos y en verdad que se sentía cansada. Con aparente fastidio.
— Sensei...— Llamo a la búsqueda de la enfermera, pero el lugar parecía completamente vació —¿Eh? Parece que no esta...— murmuro para si misma mientras se adentraba para inspeccionar si realmente se encontraba sola, y eso parecía hasta que avanzo hasta una de las camillas y se acostó en ella ignorando la de al lado que estaba separada por una cortina de tela blanca.
Pero entonces escucho una suave respiración que no le pertenecía a ella. Se sentó sobre la cama y miro la tela blanca que la separaba de la otra camilla pasando saliva.
Había alguien más...
— L... Lo siento...— Se disculpo antes de acomodarse de nuevo creyendo que quizás le había despertado cuando llego, sin embargo no escucho respuesta alguna.
Se mantuvo mirando al techo concentrándose en el sonido de la calmada respiración a su lado. No sabia a quien le pertenecía, pero de alguna manera le ayudaba a relajarse un poco.
Cerro los ojos y trato de dormir usando como canción de cuna la respiración ajena, pero no supo en que momento sintió curiosidad por saber la identidad de quien la adormecía. Entonces se levanto y se acerco a la pared de cortina susurrando "solo sera un poco" para empezar a abrirla y entonces su expresión se volvió de piedra al ver a Yatogami durmiendo plácidamente en ese lugar.
— Yato...— Llamo mientras lo miraba.
¿Que hacia en ese lugar? No lo sabia y aunque quisiera concentrarse en buscar una razón lógica, solo fue capaz de enfocar su atención en su corazón que de repente se acelero al verlo. Quería controlarlo, pero simplemente no podía.
Suspiró y se mantuvo mirándolo sin notar la expresión que su rostro mantenía.
Lucia calmado, cómodo y de cierta forma le tranquilizaba tan solo mirarlo. Sonrió un poco y se sentó al borde de la cama para mirarlo más de cerca. Yato tenia el aspecto de un hombre de 20 años, aunque en realidad tenia ya muchos siglos de existencia.
Las diferencias entre un dios y un humano eran infinitas...
No importaba que tanto quisiera dejar de pensarlo, siempre terminaba así. Un dios y un humano...
Suspiro de nuevo y miro la nuca de aquella deidad dormida, sintiendo repentinas ganas de tocar aquellos cabellos negros lacios que de alguna manera lucían suaves. Y así lo hizo. Sin embargo, el pelinegro abrio los ojos de inmediato y se giro para verla.
— Hiyori...— Musito con suavidad el nombre de aquella, quien solo se quedo ahí con la mano extendida y el rostro enrojecido.
— N...No hice nada raro... Lo siento...— Fue lo primero que pudo decir mientras lo miraba nerviosa.
Yato sonrió un poco y entonces se acomodo de manera que quedo sentado frente a ella.
— Hiyori puede hacer lo que quiera conmigo.
Aquel idiota, siempre diciendo cosas extrañas a modo de juego.
La menor suspiro y miro a otro lado colocando ambas manos sobre sus piernas para empezar a jugar con el borde de su falda.
— ¿Que se supone que haces aquí?— Interrogo con voz suave aun sin mirarlo.
— Kofuku me dijo que te cuidara más. Dijo que parecía que algo te había sucedido— Respondió antes de bostezar y estirar ambos brazos.
— ¿Eh?
— No lo se. ¿Estas bien?— Pregunto mirándola con suma atención, cosa que termino por poner más nerviosa a la Ikki llevándola a tragar saliva y poner una expresión rígida.
— L... Lo estoy.
— ¿Enserió? A mi parecer estas extraña... ¿Algo paso?
Solo fue capaz de mover la cabeza de un lado a otro negando.
— Estoy bien— Insistió ahora cerrando los ojos con fuerza suplicando que Yato dejara de mirarla con tanto interés.
— No, definitivamente algo sucedió ¿no es así?
KU-Pyon: ¡Gracias por la espera! Como dije en mi muro, estoy en tiempos difíciles TuT Pero hago lo que puedo. Espero este capitule les haya gustado y no me odien por los retrasos que vendrán en el futuro. Muchas gracias por leer ^^
