CAPITULO 11
HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE
Todo era un caos, la boda era en tan solo tres días y los detalles finales estaban por todos lados, entre unas cosas y otras, desde la despedida, Hania y Yared no se habían hablado y Marin y June estaban tan avergonzadas que en seco dejaron de acosar a Yared, aquello era lo único bueno de entre todo el problema, pues fuera de eso, las dos amazonas estaban casi por caer en depresión, pues Hania estaba mas que furiosa con ambas y las trataba de un modo frío, en alguna ocasión alguien escucho una pelea entre las tres mujeres, en la cual la castaña guardiana del Himalaya había dejado a las dos amazonas petrificadas y con lagrimas en la cara, pues les hablo con palabras por demás hirientes.
Mientras tanto entre los dorados las cosas no estaban tan mal, solo quizás un tanto serias, al final de cuentas Saga se alejo después de haberle confesado a Mu sus sentimientos por Yared, cosa que al santo de Aries venia a caerle pésimo después de que de nueva cuenta cedió a sus deseos para con la pelirroja.
_ Mu, quieres hacer el favor de estarte quieto, tenemos como mas de una hora aquí y no han podido terminar de arreglarte el traje, si sigues así me veré obligado a golpearte._ Afrodita miraba a Mu quien no se estaba quieto y la modista acomodaba una y otra vez el dobladillo del pantalón y demás cosas del traje del novio.
_ No puedo, no me siento cómodo con estas cosas… ¿Por qué no solo me pongo la armadura de Aries y listo?
_ Ni en sueños, arruinaras todo, Yared se vera hermosa con su vestido, no permitiré que arruines eso usando la armadura._ La mirada penetrante de Afrodita era un claro indicio de que o se quedaba quieto o se la pasaría muy mal el resto del dia, por lo que el Lemuriano se resigno y se quedo quieto para que por fin terminaran de ajustarle el traje.
Al salir ambos caballeros llevaban sus respectivos trajes, Mu seguía cabizbajo, algo que no paso desapercibido al doceavo santo.
_ Ya deja de estar así, no conseguiste anular el compromiso, así que mejor acéptalo y punto.
_ No es eso, es solo que… Ya que mas da, Saga ama Yared, pero el muy idiota se ha metido en la cabeza que el destino es que ella este conmigo.
La mandíbula del doceavo santo se fue al piso y casi se desmaya al escuchar la palabras de su compañero, Mu solo veía el rostro pálido de Afrodita mientas pensaba en que debería hacer.
_ Esto es una locura, una verdadera locura, ¿Cómo pudiste callarte algo así? Y que hay de Yared ¿Ella lo sabe? ¿Qué es lo que ella piensa de eso?
Como respuesta a las interrogantes de Afrodita fue una negativa por parte de Mu, este alego que todo paso tan de rápido y juntando lo que ocurrió con Hania en lo ultimo que pensó fue en decirle nada a Yared además que ya era tarde para ello, el caballero de Pissis quería arrancarse el cabello al escuchar aquellas palabras pero en parte le daba la razón a Mu, pues aquellos cuatro meses habían sido una verdadera locura de principio a fin, lo ultimo que les faltaba era que ya con la boda en puerta armar todo el drama, además que la pobre chica no lo había pasado nada bien desde que llego al santuario con excepción de algunos buenos ratos.
En el santuario todo estaba patas arriba, las amazonas como desde el principio estaban vueltas locas además de emocionadas y ni que decir de Athena quien no dejaba de dar vueltas por todos lados revisando una y otra vez todo, aunque para esas alturas para muchos la Diosa se había vuelto insoportable, pues en mas de una ocasión estuvo al borde de la histeria total por pequeñeces, primero que los zapatos que había mandado a traer no le quedaban, pero después de un ataque de llanto y una rabieta se dio cuenta que se había equivocado y tomo los zapatos de alguien mas, o cuando mando traer al estilista para que la peinara a ella y a Yared y debido a un pequeño problema de trafico se retrazo 20 minutos, lo que provoco un arranque de desesperación, y cuando el hombre llego la mencionada Diosa casi con látigo en mano lo puso a trabajar, cosa que derivo en una pelea de dimes y diretes entre el estilista y la reencarnación de la Diosa de la guerra..
Para esto Yared ya no estaba en la casa de Aries pues por orden directa de Shion y Athena los novios no podían verse antes de la boda, pues era de mal augurio, por lo que en un principio habían decidido que la novia se quedara en la casa de Acuario pero la negativa de Yared fue rotunda no deseaba estar con el caballero de Acuario, debido a eso la decisión fue que la novia se quedara en la casa de Pissis, en ese momento, Shaina se encontraba con ella arreglando todo para la prueba de peinado y maquillaje.
_ Parece que tienes todo listo, mañana podrán hacerte la prueba con todo y el vestido._ Shaina alisaba el vestido y el velo que estaba colocado en un maniquí.
_ Si, pero no se por que quieren que hagan una prueba, ¿Que no puedo solo ir con el cabello suelto y punto?_ Yared se miraba en el espejo y acomodaba la melena roja sin entender por que no podía llevarla como siempre.
_ Si pero pues ya que mas da no se pierde nada en dejarles hacerte algo en el pelo, al final puedes decir que nada te gusto y llevas el cabello suelto._ Shaina se quedo mirando por un momento a Yared quien seguía mirando su reflejo en el espejo, podía notar cierta amargura en la mirada de la chica, pero también podía notar algo mas, tal vez era resignación ante lo inevitable.
Shaka tenía una jaqueca del infierno, casi todos los Dorados habían pasado a buscarlo o lo habían llamado, pues el estrés de la boda era total, el rubio iba de camino al comedor a buscar algo fresco para beber cuando se topo con el menor de los gemelos.
_ Que bueno que te veo Shaka.
_ No por favor no me vengas con que quieres que te ayude a relajarte que ya he tenido mucho de eso por hoy_ La voz de Shaka era de fastidio y de inmediato se llevo la mano a la cien.
_ No para nada, además no eres mi tipo, las prefiero morenas._ Aquella broma fue tomada de buen agrado por parte del santo de Virgo, le dio una palmada al ex general y se encaminaron al comedor.
Por un buen rato ambos estuvieron charlando y bebiendo té helado en el comedor, en verdad la jaqueca de Shaka había ido disminuyendo al distraerse con la plática con Kanon, después de escuchar a todo mundo pedirle ayuda y contarle sus preocupaciones por los aspectos tanto pequeños como grandes de la boda, era bueno no escuchar algo que no tuviera que ver con ella.
_ Por cierto Shaka ya que medio santuario ha ido a parar contigo, me pregunto si de casualidad ¿No te ha ido a visitar mi hermano?
La pregunta de Kanon no era rara pero por el modo en que la formulo le daba a entender que lo que seguía fuese cual fuese su respuesta seria algo importante para el ex menor de los gemelos de Géminis.
_ La verdad que no y a decir verdad, hace tiempo que no le veo, desde la despedida para ser mas preciso._ El rubio entre lazo las manos y fijo su mirada en Kanon, esperando lo que estuviera por decirle.
_ Es que lo noto extraño desde hace tiempo, como si no fuera el mismo, y ahora que esta la boda en puerta, lo veo aun peor, pasa demasiado tiempo en al casa de Cáncer.
Shaka se quedo un tanto extrañado, pues desde el incidente de Yared, Saga había estado muy molesto, al grado que el simple echo de que le mencionaran a Mascara de muerte o el que pasaran por la cuarta casa zodiacal, le ponía un tanto a disgusto, de modo que el que Kanon le dijera que pasaba tiempo ahí era algo que no tenia sentido.
_ Ya veo, quizás solo quiere asegurarse de que Mascara de muerte no regrese. _ Shaka abrió los ojos de par en par, no podía creer lo que decía Kanon.
_ ¿Pero que tontería estas diciendo? Mascara de muerte esta encerrado en los calabozos del templo principal, el patriarca pensó en dejarle salir pero cambio de parecer y no lo dejara salir hasta después de la boda.
_ ¿Estas seguro Shaka? _ El menor de los gemelos analizo el rostro del rubio, tratando de ver cualquier indicio que le dijera que estaba mintiendo, pero nada le indico tal cosa.
_ Claro, yo mismo he visto a Mascara de muerte encerrado.
_ Pero se supone que nadie puede verle, esta aislado._ Kanon espero la repuesta de Shaka pues el mejor que nadie conocía que el santuario estaba lleno de pasadizos ocultos.
_ Afrodita lo ha ido a visitar un par de veces, ya sabes que sus rosas pueden matar pero también calmar a las personas, cuando el cangrejo ha estado muy alterado ha ido a encargarse de el.
_ Bueno entonces creo que mi hermano estará haciendo algo mas en la casa de Cáncer aunque dudo que me diga nada ya sabes como es, detesto cuando no se que le pasa por esa cabeza de alcornoque que tiene.
_ Mejor cuida tu lengua Kanon, recuerda que son gemelos, si el tiene cabeza de alcornoque entonces tu también la tienes.
Ambos rieron ante aquella ocurrencia, Shaka se sentía relajado después de todo el dia, pero sin embargo las palabras de Kanon le dejaron una espina de inquietud por lo que hacia su gemelo, al cabo de un rato al pasar por el templo de Cáncer noto algo extraño, el lugar había sido restaurado, pero no entendía que era esa sensación tan extraña, pues al estar vacío no debía percibir aquello.
La mañana siguiente todo era un caos, había gente corriendo por todos lados, pues la boda seria en 24 horas, Afrodita era sin duda el mas tranquilo, estaba planeando un ultimo ensayo pero desistió al ver que ni las amazonas ni Athena lograron hacer que Yared aceptara la prueba de peinado y maquillaje mas que la boda le importaba que la joven se viera espectacular, pero como había rehusado a que el estilista la tocara, de nueva cuenta Afrodita tendría que hacer el trabajo, en cuanto a Mu, el santo de Aries se había encerrado en su templo y no quería ver a nadie, el patriarca sentía punzadas de culpabilidad y en su interior había una verdadera guerra, entre lo que era, lo que debía hacerse y lo que deseaba hacer, no quería ver a su pupilo de ese modo, pero tampoco quería condenar a su raza a la extinción si podía impedirlo.
El patriarca estaba dando vueltas por el salón principal y cada dos o tres vueltas irremediablemente terminaba observando por el balcón y clavando su mirada en la casa de Aries, pensaba en como estaba afectando a su pupilo, pero también pensaba que cuando le llegase la hora Mu tomaría su lugar como patriarca del santuario, otro destino que debería afrontar como su sucesor, aunque no recordaba ningún patriarca que hubiese llegado al frente del santuario estando casado, quizás Mu fuese el primero pero no había elección, o ¿Quizás si?, no lo sabía, solo sabía que aquella boda era inevitable en el futuro de la pareja, eran los últimos Lemurianos y quizás la ultima oportunidad de preservar su linaje.
_ Pareces un pollo en corral, deja de andar de un lado a otro o terminaras haciendo un hoyo en el suelo.
El viejo maestro de libra estaba recargado en una columna en la estrada de la sala principal, Shion miro a su amigo y suspiro, se acerco y lo miro a los ojos.
_ No se que hacer, por primera vez me siento inepto, siento que algo ira muy mal, y se que será mi culpa._ Dhoko poso una mano en el hombro de Shion y esbozo una sonrisa.
_Tranquilo viejo amigo, mañana tu pupilo estará casado y listo, no te diré que en menos de un año escucharas un llanto de bebe en la casa de Aries por que dudo mucho que eso ocurra, pero al menos la boda se llevara a cabo.
Shion frunció el ceño y como desde hacia mucho tiempo no hacia alzo la mano y le propino un leve golpe en la cabeza a su amigo.
_Hablo enserio, quiero que esto sea para bien.
Shion se encamino hacia el balcón y miro hacía la casa de Aries, tenia una mirada melancólica pero a la vez preocupada.
_ Amigo mío, ¿Qué es lo que realmente te preocupa?
Shion volteo a mirar al santo de Libra y poniéndole una mano en el hombro le pidió que lo acompañara dentro.
En la casa de Virgo, Shaka miraba sin entender por que precisamente en su casa debían hacer eso, pero Afrodita le dijo que no se quejara ya que aparte de prestar su casa como salón de belleza para la novia, no tenia nada mas que hacer por la boda a lo que el rubio quiso alegar que los preparativos no le incumbían pero decidió dejar que Afrodita usara su casa de sala de belleza pues no quería lidiar con los berrinches del doceavo santo.
En un principio Afrodita paso demasiado tiempo dando vueltas y vueltas con revistas y demás cosas para elegir que peinados le haría a Yared y a cada rato echaba por tierra las imágenes alegando que Yared estaba perfecta tal y como estaba, pero después de ver algunas fotos mas volvía a pensar en que Yared se vería hermosa con alguno.
Las horas pasaron y Afrodita le hizo al menos diez peinados diferentes a Yared quien para ese momento estaba ya harta de peines, pasadores, fijador y demás suerte de cosas y eso que aun no pasaban al maquillaje, pero a pesar de que todo aquello le estaba cansando no dejaba de sorprenderle como el santo de Pissis lograba impresionarla con cada nuevo peinado y sobre todo que conseguía que tolerara todas aquellas horas de pruebas de peinado.
_ Ya estoy cansada y aun no sabemos si hay uno que sea el definitivo._ Yared se estiro en el asiento mientras Afrodita miraba el reflejo de la chica en el espejo.
_ Es que todos se te ven hermosos, quien te manda tener un cabello tan lindo_ El doceavo santo hizo un puchero al concordar que no había un peinado ganador.
_ ¿Por que no le pones el vestido y así decides si le queda o no?_ Shaka quien estaba recargado en una columna mirando a los dos de brazos cruzados soltó aquella sugerencia.
_ Pero por que no se me había ocurrido eso, vamos a ponerte el vestido.
Afrodita puso en pie a la pelirroja y la llevo a la recamara donde tenían el vestido de novia.
_ Por que tienes el cerebro de un pez, por eso no se te ocurrió, pero apúrense son casi las 8:30pm y no querrás que la novia termine como mapache por no dormir.
Afrodita le hizo un gesto de fastidio por el comentario al caballero de Virgo y después cerro la puerta, a los pocos minutos Yared salio con el traje completo, el peinado que llevaba era medio recogido y la peineta al costado lucia excelente.
_ Tenia pensado ponerte un velo ya sabes las tradiciones debes ir cubierta por el velo, pero me parece una tontería cubrirte._ Afrodita miraba a la chica quien dio un par de pasos hacia el espejo para contemplarse.
_ Me parece que prefiero el peinado suelto que hiciste, no me siento cómoda con el cabello tan tenso.
_ Ya decídanse por todos los Dioses, para mi ya déjale ese peinado o solo ponle la maldita peineta pero ya decídanse por uno._ Shaka se dejo caer en una silla ya fastidiado de tanta platica de peinados.
_ Pero que pesado eres, esto no es solo péinala y ya es mas que eso._ Afrodita comenzó a discutir con Shaka quien enarcando las cejas se puso en pie para responderle a su compañero y así comenzó una discusión entre ambos santos.
Yared suspiro y dando media vuelta salio de la casa de Virgo pues no deseaba escuchar aquella discusión la cual estaba al cien por ciento segura la ganaría Afrodita, miro el cielo nocturno salpicado de estrellas, y abajo la casa de Aries, hacía ya algunos días que no tenia la oportunidad de hablar con Mu, se preguntaba como se estaría el con la boda ya a pocas horas, Yared dio media vuelta dispuesta a quitarse el vestido de novia e ir a buscar a Mu, pero al mirar de nuevo hacia adentro y ver que la discusión entre los dos dorados seguía y no tenia pinta de terminar pronto, decidió que mejor iría a la casa de Aries así como estaba y ahí se cambiaria de ropa, igualmente ahí estaba la mayoría de sus prendas.
Comenzó a bajar los peldaños hasta la casa de Aries, la casa de Leo estaba vacía ya que Aioria estaba seguramente con su hermano en la casa de Sagitario, de modo que siguió su camino pero al llegar a la casa de Cáncer, algo le pareció extraño tal y como cada vez que pasaba por ese lugar, le traía malos recuerdos y tal como cada vez que se había visto obligada a pasar por ese templo, apuro el paso para cruzarlo lo mas rápido posible, pero al llegar a la puerta principal una sombra la estaba esperando.
Mu estaba frente a la estatua de Athena, aquella imponente estatua que le recordaba el gran poder de su Diosa, pero también le recodaba su tremenda incomprensión al orillarlo a aquella situación de la cual le era imposible escapar, aquella charada era idea de ella, pero no podía objetar nada ya que no solo su maestro si no Athena estaban de acuerdo con todo aquello, si tan solo Saga no fuese tan idiota y se atreviera a confesar abiertamente su amor por Yared, tendrían una oportunidad de que todo terminara bien para todos, bueno solo si Yared también sentía algo por el santo de Géminis, pero no valía la pena devanarse los sesos para mañana a esa hora estaría casado y su maestro y Athena habrían ganado, aunque no dejaba de pensar en la falta que había cometido, quizás eso le ayudaría a sobre llevar aquel matrimonio impuesto.
_ Mu, no sabia que estabas aquí_ Shion miro a su pupilo desde el pie de la escalera.
_ Maestro, perdone solo quería estar un momento a solas.
_ Te entiendo, estas inquieto… ¿Lograste descubrir algo sobre tu teoría?
Aquella pregunta le tomo por sorpresa que se quedo con la boca abierta, Shion se acerco y como cuando lo entreno de niño y el se quedaba impresionado con las técnicas que le enseñaba, con la yema de los dedos le cerro la boca.
_ Bueno… _ Mu reacciono ante aquel gesto tan familiar de su infancia intento rebuscar en su mente pero no sabia si decir algo o no.
_ Vamos, creo que teníamos un acuerdo y sabes que soy un hombre de palabra.
_ Maestro_ Mu suspiro y se dispuso a decirle a su maestro lo que sabia_ Si existe alguien que tiene sentimientos por Yared y son reales según veo pero no desea interponerse.
_ ¿Se puede saber de quien hablas y si es que es correspondido? _ Shion miro a Mu con detenimiento, el cuerpo del patriarca estaba tenso.
_ Saga, no se si Yared le corresponde, después de que el me dijo eso, se alejo completamente y Yared… ya sabe como es ella, es todo tan difícil, ¿No podemos simplemente anular esto?
_ ¿Saga? Mu teníamos un trato y lo único que puede salvarte del matrimonio es si ella quiere estar con el, y dime ¿Por qué Saga no ha querido acercarse a Yared por que no ha confesado lo que siente?
_ No lo se maestro, de haber sabido créame que habría echo algo, ¿Qué no puede hablar usted con el?
Shion estaba a punto de decir algo cuando de pronto Afrodita y Camus entraron con los rostros pálidos y el semblante desencajado, la respiración de ambos era agitada y entre cortada por al carrera por llegar a aquel sitio.
_ ¿Que ocurre?_ Shion comenzó a preocuparse al ver a ambos caballeros así.
_ Es Yared, no logramos encontrarla por ningún lado, Shaka, Aldebarán y Milo la están buscando así como varias amazonas pero no logramos dar con ella, Shaka dice que sintió algo extraño, como si el cosmos de Yared se quebrara en la casa de Cáncer.
_ ¿Qué? Pero que dicen la casa de Cáncer esta vacía, ¿Ya la han buscado ahí?_ Mu miro a su maestro quien sin decir nada se encamino hasta el cuarto templo, al llegar al lugar Shaka y Aldebarán estaban ahí.
_ Maestro, esto es muy extraño, el cosmos de Yared ha desaparecido, no logro encontrarla.
_ ¿Pero que están diciendo? No pudo desaparecer.
Todos estaban con el alma en un hilo, el silencio se hizo total, todos esperaban como si al quedar en silencio pudieran percibir algún rastro de Yared, fue entonces cuando June entro en el templo con Kiki.
_ Dicen que vieron a Yared de camino a la playa.
Al escuchar aquello todos fueron de inmediato a aquel lugar pero cuando llegaron al camino que bajaba se dieron cuenta de que algo brillaba en el suelo pero no de camino a la playa si no al acantilado, aquello les puso la sangre helada a los presentes.
_ Afrodita, Camus y Mu, acompáñenme, los demás vayan a la playa si encuentran a Yared háganmelo saber.
Los tres mencionados siguieron al patriarca hasta el acantilado, al llegar ahí en lugar de encontrar a la joven, se encontraron con Saga quien miraba al fondo donde las olas rompían contra las rocas, el océano oscuro rugía desde el fondo del acantilado y una brisa salada se podía sentir.
_ Saga… ¿Qué haces aquí?
_..._ el tercer santo miro a sus compañeros y al patriarca y sin decir una palabra tendió la mano en la que había un lo que parecía ser un lazo negro, Afrodita empujo a Camus y a Mu para abrirse paso y arrebato aquel lazo de las manos de Saga, los ojos del doceavo caballero se inundaron de lagrimas.
_ Afrodita… ¿Qué es…?_ Camus no pudo terminar la pregunta cuando Saga hablo de nuevo.
_ Ella salto del acantilado, no conseguí detenerla._ La mirada de Saga se desvío de nuevo al fondo del acantilado donde seguramente yacía el cadáver de la joven. Ante las palabra de su compañero Afrodita rompió en un llanto desgarrador apretando entre sus manos aquel lazo que el mismo había colocado a modo de gargantilla en el cuello de la joven, Camus y Mu no pudieron evitar llorar calladamente pero intentando mantener la compostura para darle fuerzas a Afrodita quien era el más afectado.
Shion apretaba sus puños, aquella tragedia era sin duda su culpa, el había forzado a Yared a tomar aquella decisión, las palabras que Aioria había pronunciado en la sala principal aquel dia cuando Yared enfureció se habían cumplido, la joven al no encontrar otra salida eligió el suicidio.
Ala mañana siguiente Afrodita seguía en cama con fiebre y sin deseos de ver a nadie, solo Camus estaba cerca para ayudarle a calmar los golpes de fiebre que le daban a cada momento, el patriarca dio la trágica noticia, nadie podía creer que ese dia que todos esperaban fuese de fiesta se hubiese convertido en un dia de duelo, las rosas blancas y negras que habían adornado el sitio de la boda fueron llevadas hasta el acantilado para honrar la memoria de la joven, Athena permaneció largo rato en el lugar, nunca se dio el tiempo de conocer a la chica, no sabia nada de ella y sin embargo se tomo la libertad de decidir su destino y así sellar aquella tragedia.
Muchos se acercaron a darle el pésame a Mu, quien parecía una estatua ocultando toda emoción en su interior, los gemelos permanecían juntos Kanon procuraba a su hermano en todo momento, de todos quizás quien mas pesado tenia aquel momento era sin duda Saga quien había amado a Yared y quien la vio tomar aquella salida.
Tomaría bastante tiempo antes de que consiguieran volver a la normalidad, como un gesto de respeto, June y Marin dejaron un ramo de flores y una mascara de amazona, algo que solo se hacia cuando una guerrera moría en batalla, tal vez nunca fueron las mejores amigas pero sin duda Yared respetaba a Marin y June por ser caballeros femeninos de pleno derecho y ellas la respetaban a ella por su espíritu que sin duda era el de una verdadera guerrera.
Hania paso aquel duelo lejos de todos, maldiciendo una y otra vez la estupidez de Yared al tomar aquella decisión, aunque en el fondo todos sabían que le dolía de sobre manera el haberla perdido, pero respetaron su decisión de llevar el luto apartada de todos.
En un principio se había decidido que algunos santos intentaran recuperar el cuerpo de la joven para darle un entierro digno, pero el lugar era muy accidentado a demás que las olas golpeaban con furia las rocas, si el cuerpo de la joven aun permanecía en el lugar seria imposible recuperarlo, solo un caballero dorado o en su defecto un Kanon podría hacer tal tarea, pero aun y cuando consiguieran encontrarla seria una pena aun mayor para los dorados el estado en el que seguro la encontrarían, Sorrento se ofreció a realizar dicha tarea pero Kanon le pidió que desistiera, de igual modo necesitaría la ayuda de alguien mas para salir una vez que la encontrara y eso significaba pasar por la pena de verla en aquellas condiciones.
De ese modo pasaron los días del funeral, y poco a poco el santuario comenzó a tomar su rutina normal, aunque para los dorados las cosas no serian normales nuevamente, Yared los había marcado y jamás la olvidarían, Afrodita tardo una par de semanas en reponerse, había dejado de comer y para cuando se le volvió a ver fuera de su tempo estaba mas delgado, Mascara de muerte fue visto tiempo después en su templo pero seguía aislándose de los demás, al parecer no deseaba saber mas que lo que necesario sobre lo ocurrido y los gemelos tenían ratos de aislamiento en los que se perdían y nadie los veía por un par de días, pero siempre tenían la tensión dibujada en el rostro, tal era el grado de intranquilidad que en una ocasión tuvieron un altercado con Mascara de Muerte el cual no paso de un intercambio de palabras a media voz y miradas asesinas.
_ Mu, veo que has vuelto a entrenar a Kiki, me preocupaba que descuidaras a tu discípulo._ Camus se acerco para observar a Kiki y a Mu.
_ Si, después de lo que paso pensé que seria cruel de mi parte no darle tiempo a Kiki de reponerse, de por si fue difícil explicarle las cosas, fue mas difícil para el, en verdad le tomo mucho cariño.
_ Si, me doy cuenta, por cierto hay algo que quiero decirte, quizás no te importe pero para mi es importante que lo sepas._ Al escuchar a Camus Mu no pudo evitar sentir curiosidad sobre lo que quería decirle y así lo expreso.
_ Es sobre aquel dia lo que en verdad paso_ Mu se sintió incomodo pero en verdad podía notar que era importante para su compañero.
_ Por favor, tómatelo con calma._ Mu espero lo que Camus tenia que decir.
_ Eso hago, la ultima vez el no tomarlo con calma me llevo a que decir solo idioteces. Primero no soy homosexual, en segunda no me acosté con Sorrento, de echo eso fue una mala pasada de las chicas que llevo Aioria a tu despedida.
Mu se quedo con los ojos como platos, en verdad mil cosas se le pasaban por la mente mas con lo atrevidas que resultaron las chicas de aquella noche.
_ Se que me arrepentiré de preguntar pero ¿Qué fue lo que paso entonces? ¿Cómo es que terminaste así con Sorrento?
_ Bebimos un poco, las chicas nos acompañaron a mi casa queríamos pasar una buena noche, pero cuando todo termino se les hizo muy cómico dejarnos desnudos en la misma cama.
Ante aquello Mu no pudo más que echarse a reír recordando aquel dia y como habían terminado huyendo de la casa de Acuario, pero así como la risa inundo el ambiente de pronto las lágrimas asomaron en el rostro del primer dorado, Camus sabia muy bien a que se debían, sin pensárselo abrazo a su camarada para darle apoyo.
_ Se que la querías, aun duele pero no nos queda mas que seguir adelante, por nosotros y por ella._ Camus sentía el ardor típico en la garganta cuando el llanto contenido lucha por salir a flote, pero se lo trago, en ese momento Mu necesitaba de su fortaleza.
_ Soy un idiota Camus, se que le hice mucho daño a Yared._ el santo de hielo meneo la cabeza en señal de negativa.
_ Si así fuera ella no te hubiese tomado el cariño que te tenía, no te culpes, ella tomo ese camino, y nadie puede cambiarlo.
Mu se trago sus sentimientos, el sabia que sus acciones con Yared le habían costado muy caro, en su interior sentía que para Yared aquellas noches a su lado habían marcado algo, para el había sido así, pero ahora que mas daba, ella estaba muerta y no importaba lo que hiciera eso no cambiaria.
Hola soy Madaraki.
Los santos de oro van tomando una relativa calma, tras un par de meses de la muerte de Yared, el maestro de Libra decide hablar sobre la aquella conversación y Shion confiesa algo que dejara a todos consternados, la muerte de Yared cambia de tinte y una guerra esta por desatarse en el santuario.
El próximo capitulo.
"Sepulcro blanco"
***
Hola a todos perdonen la demora lento pero seguro aquí les entrego el undécimo capitulo de esta historia que aun tiene mas que ofrecerles, pero antes he de ofrecer disculpas por la tardanza (de nuevo) ya que muchas cosas siguen pasando por estos lugares, que me han impedido tomar un ritmo constante.
Agradezco sus buenos deseos afortunadamente la operación salio bien sin complicaciones, solo una que otra infección y algunas lesiones.
No les prometo el duodécimo capitulo la otra semana por que se que será algo bastante difícil pero buscare hacerlo lo mas pronto posible, les pido paciencia y agradezco sus comentarios, en verdad que el no actualizar me apena mucho pues veo la respuesta de ustedes como lectores ante este fic que la verdad disfruto mucho escribiendo y que me llena de felicidad saber que disfrutan leyéndolo, sin mas que decir me despido agradeciéndoles nuevamente su paciencia.
Att.:
AKIRA MADARAKI
