hola! tengo sueño...
olvidando eso queria darle las gracias a mi amiga Annaabeth por darme animos y animarme a escribir mas seguido ;)
Disclaimer: Los teen titans no me pertenecen.
Mary… yo…—mis intentos en buscar las palabras adecuadas, siempre desde que recuerdo han sido en vano.
Papá, ¿acaso no… nos querías?— ¿Cómo si quiera puede pensar eso?, rápidamente la estreche entre mis brazos, el solo saber que pensaba eso me enfurecía, me asqueaba, soy consciente de mi daño y sabía que la pregunta llegaría de un momento a otro y aunque quisiera negarlo no puedo, es tarde, está aquí, ha estado aquí oprimiendo su corazón desde hace tanto… y aún no encuentro la medicina para curarlo.
Mary, nunca digas eso, ¿sí?, yo… — Seguro, seguro; esas palabras retumbaban haciendo eco en mi mente — Te amo, princesa a ti y a tu mamá, nunca dudes de eso— De todas las frases del mundo, tenía que decir esa, era cierta, siempre lo ha sido, pero no me quedaré callado esta vez, los sentimientos y las palabras saldrán de mi corazón.
Sabes—dije separándome un poco para ver su rostro— cuando naciste, tú — di un largo suspiro, no quería traumarla, pero creo que de algún le demostraré cuanto las amo — la doctora nos dijo que tenía problemas respiratorios, por alguna razón no podías adaptarte a la atmósfera —me observaba atenta a cada palabra que decía, quizás no comprendía del todo, mas no me detuve— tu respiración era entrecortada, tu madre y yo estábamos deshechos, el saber que, tú, nuestra única hija no… no— no quería decirlo, como decirle a una niña de 9 años que cuando nació las probabilidades de que sobreviviese eran tan pocas — tu madre y yo, estábamos sumamente preocupados, ambos llorábamos, ella se echaba la culpa, era desolador, todo mundo venía a darnos ánimos, pero nada funcionaba, pero sabes algo, nunca, jamás perdimos las esperanzas, a pesar de que siempre tuve tan poca fe, yo sabía que sanarías, que te quedarías con nosotros y así fue, tu madre y yo siempre estuvimos muy unidos, no la dejé sola ni por un segundo, entiendes hija, ese día tú te quedaste con nosotros; lastimosamente yo no estuve ahí para ti, después.
Me miraba con atención, intentando descifrar mi mirada, y de pronto sus hermosos ojos verdes se iluminaron y me regalo su perlada sonrisa.
Vamos a casa, papá— dijo rodeándome con sus pequeños y frágiles brazos. Le deposite un suave beso en sus azabaches cabellos y nos levantamos.
El camino de regreso fue silencioso, se había dormido, era la niña más hermosa que alguna vez contemple, nunca me llamaron la tención los niños; pero el día que la tuve entre mis brazos, desde ese día todo fue diferente.
¿Estoy bien?— preguntó con desesperación, sus manos pasaban alisando su cabello o su ropa.
Siempre estás bien— dije retirando sus manos de su cabello.
Necesito verme bien, Dick, yo va a ser la primera vez que la vea, la tendré en mi brazos, mi bebé, ¡nuestra bebé!, Dick— su voz destilaba emoción, siempre estaba feliz, pero últimamente esa felicidad se había esfumado, no volví a ver esa sonrisa, en cuanto nos dijeron que nuestra pequeña, estaba estable.
El picaporte giró lentamente, intercambiamos una mirada y pequeña sonrisa.
Los nervios me carcomían el alma, ¿y si no era un buen padre?, que pasaba si no le daba el ejemplo correcto, ¿y si nunca aprendía cambiarle el pañal?, si ¿no sabía cómo cargarla?
La enfermera entró por la puerta, con un pequeño bulto entre manos.
La primera vez que la vi y fue ahí cuando me enamoré por segunda vez.
Ella se siente sola, ¿sabes?— dijo Mary, fregándose los ojos, no me percaté en qué momento se había levantado.
Ella quizás nunca logre perdonarme — ¿Por qué demonios dije eso?, es mi hija no tengo porque agobiarla con problemas de adultos.
Lo hará, solo necesita tiempo, la escuché hablando con la tía Rae el otro día, dijo… que… te amaba.
Sonreí involuntariamente, después de sus miradas frías y su rostro inexpresivo, había perdido las esperanzas.
¡Aún me amaba! el regocijo era tan grande, mi corazón bombeó rápidamente, sentía que me faltaba el aire, me sentía joven, joven y enamorado, me sentí más feliz y enamorado que aquella vez en Tokio… y en esos momentos de felicidad supe que aún había esperanza, mis niveles de dopotamina eran tan altos y recién me había percatado de algo...me había dado su número…
Lentamente se quedó dormida; era tan linda, su carita, sus ojos, su sonrisa y aquella alegría que transmitía con una mirada. Era igual a su madre.
Llegamos, el sol se ocultaba lentamente; abrí la puerta y mi pequeña se froto los ojos con pereza.
—Cárgame…— le sonreí y la coloque lentamente entre mis brazos, era tan delgada, tan frágil, era mi hija.
¿Quieres cogerla?— aparentemente había olvidado el lugar, los segundos y la vida misma, al parecer mi vida ahora dependía de ella; me había percatado de su respiración, del color de sus uñas, sus pequeños ojitos aún cerrados.
Mi esposa se aclaró la garganta y me sonrió. No la había visto tan feliz desde hace tanto, si tan solo ayer se refugiaba en mis brazos; sufriendo.
Lentamente la tomé, mis emociones eran un torbellino, la excitación y la felicidad que sentía mis emociones burbujeaban, de mi cuerpo brotaban lágrimas que simplemente no pude retener, el temor me invadió una vez más, las preguntas se arremolinaron en mi mente, pero al ver sus hermosos ojos turquesa, mis dudas se disiparon, miré a mi esposa con alegría y gozo, junto a ella nada sería imposible…
¿Se divirtieron?—
Se podría decir que demasiado— dije sonriendo, por un segundo pude apreciar sus ojos esmeraldas brillando.
Creo que es mejor que la lleves arriba — dijo abriéndome paso, para poder entrar.
Asentí levemente.
Antes de cerrar la puerta, corrí a darle un pequeño beso en la frente.
Caminé a su lado hasta que llegamos a la estancia, todo fue tan repetitivo; ¿Qué hicieron?, ¿Dónde estuvieron?, ¿Comieron algo?, todas seguidas de unas respuestas igual de repetitivas.
Sabía que tenía que marcharme, pero ¿qué podía perder?, me detuve a la mitad de la sala, ella detrás de mí, sabíamos lo que seguía, quizá ninguno de los dos quería afrontarlo.
Kory, deberíamos hablar—
Dick, ahora no…
De acuerdo, entonces ¿Cuándo?
yo… bueno, pues, ¿un café mañana?
Si, por supuesto; ¿a qué hora?
Después de que lleve a Mary a la escuela, ¿te parece?
Sí, claro… yo paso por ustedes, dejamos Mary y nos vamos… ¿te parece o…
Sí, está bien.
Me giré lentamente y sus bellos ojos se encontraron con los míos, sentí ansiedad, quería correr y atraparla en mis brazos, no soltarla y decirle cuanto la amaba, jamás había sentido tal necesidad, ella siempre había estado para mí y… yo la dejé ir.
Deberíamos intentar…
Dick, tú sabes que por ahora, hay que ir despacio, si lo nuestro…nosotros, una vez no funcionó… — se veía como una niña, jugando con las palabras, algunas de sus oraciones no tenían sentido y aún así se veía hermosa.
Lo sé, yo también, bueno, pues, este — ¿Por qué rayos no podía pronunciar palabra?
"¡MAMÁ!"
Deberíamos hablar, mañana… sabes cómo salir, ¿cierto?
Sí bueno, hasta mañana.
Había llegado el momento, tenía que expresar mis sentimientos, redimirme por todo lo sucedido y si hacía falta enamorarla de nuevo, no la dejaría ir, no esta vez, es mi última oportunidad…
"! Richard!" "!Richard!"
Regresé lo más rápido que pude, al entrar no encontré a nadie en la sala, mis piernas trabajaban veloces, tenía que llegar, su grito había sido desgarrador, no me hubiese llamado si no me hubiese necesitado, se había vuelto orgullosa, mi sangre circulaba por todo mi organismo; las escaleras de un momento a otro se hicieron eternas, toqué las paredes con desesperación, no reconocía de donde provenía el llanto.
Al llegar mi respiración se tornó pesada, el oxígeno me faltaba y por alguna razón la habitación se me caía encima, por un segundo sentí mi vista borrosa y mis piernas me fallaron; y al ver el rostro de Kory supe que tenía que hacer algo…
y bien?
el cap. anterior no m gusto mucho...
errores?
Gracias por leer :D
