Disclaimer: Los personajes originales le pertenecen a Arthur Conan Doyle, esta versión le pertenece a Steven Moffatt y Mark Gatiss.
NdT: Sé que tarde en actualizar, las fiestas D: ... Espero que la hayan pasado muy lindo! Disfruten! Y Gracias a Runa por el beteo :3
Capítulo 11: Tarde de diversión
Mycroft pagó por la comida y Greg se dejó caer en el asiento, acercando la bandeja hacia él y rápidamente agarrando su hamburguesa. Arrancó un pedazo de ella mientras que al mismo tiempo le dio un trago a su Coca Cola, metiéndose algunas papas fritas en la boca, y tratando de encontrar la salsa.
Mycroft lo miró con una ceja alzada mientras Greg devoraba su cuarto de libra en lo que pareció ser cinco mordidas, antes de pasar hacia sus nuggets de pollo.
—¿Qué? —dijo Greg cuando se dio cuenta que estaba siendo observado.
—¿Siempre comes de esa forma? —preguntó Mycroft.
Greg sonrió y dijo:
—Bueno, no tomé desayuno, así que a la mierda con los modales.
Mycroft rió entre dientes y comenzó a comer sus papas fritas, viendo a Greg comer. Una mujer de mediana edad pasó al lado de su mesa y chasqueó la lengua audiblemente… tanto por la vestimenta que llevaban y por la forma en la que Greg estaba comiendo. Greg le sacó la lengua, haciendo que la mujer bufara y se marchara.
—En serio, ¿qué pensaba? ¿Qué la iba a atacar porque estoy vestido de negro? —exigió Greg.
Mycroft se encogió de hombros.
—La mente humana es una cosa complicada.
—No lo son —dijo Greg—. La gente simplemente es jodidamente estúpida.
—Es "es" no "son" —le corrigió Mycroft.
Greg rodó sus ojos.
—Me sigo olvidando que aún eres un esnob de mierda.
—No hay nada de malo en hablar un Español adecuado —dijo Mycroft, pateando a Greg por debajo de la mesa.
El otro chico gritó y Mycroft rió.
—Cabrón —espetó Greg antes de meterse dos nuggets en la boca y masticarlos ruidosamente.
—Eres un cerdo asqueroso, ¿sabías eso? —dijo Mycroft.
Greg abrió su boca para mostrarle a Mycroft su comida mordida y Mycroft lo pateó nuevamente. Greg sonrió ampliamente y tragó lo que tenía en la boca antes de coger más nuggets.
El celular de Greg vibró en su bolsillo y Mycroft observó como el adolescente lo buscó por un par de segundos antes de sacarlo.
—Jodido Dimmock —gruñó Greg cuando abrió el mensaje de texto.
¿Me vas a explicar que mierda pasó hoy?
Greg suspiró y le respondió, Mycroft observándolo.
Jesús, ¿tienes algo metido en el trasero, Dimmo? Sólo espera, maldita sea.
—¿Algún problema? —preguntó Mycroft.
—Nah, solamente Dimmock comportándose como un pajero.
—¿Por qué lo llamas Dimmock? —preguntó Mycroft.
Greg se rascó la cabeza y dijo:
—Bueno, detesta que lo llamen Michael, no sé porqué. Lo he conocido como Dimmo toda mi vida.
—¿Hace cuánto lo conoces?
—Uhm, bueno, desde que teníamos como cuatro años —respondió Greg—. Vive a un par de cuadras así que solíamos salir a joder cuando éramos pequeños, y él fue la primera persona a la que le conté que era gay. Fue realmente un soporte, siempre lo fue.
—¿No te preocupó que estuvieron a punto de arruinar su amistad cuando se acostaron juntos? —preguntó Mycroft.
Greg sonrió ante el repentino juego de las veinte preguntas que Mycroft parecía haber empezado.
—Nah… bueno, un poco —respondió honestamente—. Dimmo me confesó que estaba sintiéndose un poco raro alrededor de algunos tipos, yo incluido, y recordé sentir eso cuando llegué a la pubertad. Así que le hable al respecto y me preguntó si podía, ya sabes, besarme. Así que lo hicimos, y eso se sintió bien, y luego me preguntó si podía follarme; quería hacerlo con alguien en quien confiaba en caso de que no funcionara.
Greg se inclinó hacia atrás, sumergiendo un nugget en su salsa y metiéndoselo en la boca antes de continuar:
—Le dije que no al principio, no quería que se fuera a la mierda todo, como dijiste. Pero eventualmente me convenció y dormimos juntos.
—¿Qué pasó entonces?
—¿Por qué todas estas preguntas?
—Estoy curioso —Mycroft se encogió de hombros.
Greg bufó, pero respondió:
—Bueno, dijo que fue fantástico, que estaba bien, y él dijo que aún le gustaban las chicas, y yo le dije que eso era asqueroso, y él quería saber si podíamos hacerlo de nuevo, y yo le dije que era sexy y todo, pero el sexo estuvo simplemente bien, no increíble, así que no.
Mycroft soltó una risita.
—¿Y simplemente aceptó eso?
—Tuvo que —Greg se encogió de hombros—. Estuvo un poco herido al principio hasta que le dije que de esa forma me siento con todos los tíos a los que he follado; llego a eyacular, pero no es nada espectacular. Eventualmente se calmó y somos tan cercanos como siempre lo fuimos.
Mycroft quedó en silencio, sus brillantes ojos azules recorriendo a Greg con lentitud, como si estuviera buscando algo. Greg simplemente comía, dejando que Mycroft dedujera lo que sea que estaba buscando. Eventualmente Mycroft apartó la mirada y cogió sus papas fritas.
El teléfono de Greg vibró, esta vez con el tono de llamada.
¡Soy el hijo de la ira y el amor! ¡El Jesús de los suburbios! De la biblia de ninguno de los anteriores, en una dieta estable de…
Greg respondió, interrumpiendo a Billie Joe Armstrong y haciendo que Mycroft alzara la mirada hacia él.
—¿Qué? —demandó, habiendo ya dado un vistazo al identificador de llamadas.
—Yo también te amo —bufó Dimmock.
—¿Qué parte de "sólo espera, maldita sea", no comprendiste?
—El sólo y el espera —dijo Dimmock—. Siempre entiendo lo de maldita sea.
Greg rodó sus ojos y se inclinó hacia atrás, Mycroft mirándolo.
—¿Hay alguna razón por la cual estás tan interesado en mi vida privada?
—Bueno, mierda, déjame pensar en esa pregunta por un maldito segundo —musitó Dimmock, haciendo una pausa para entonar sonoramente—. Ah, cierto; te fuiste en tu moto con Mycroft jodidos Holmes en la parte trasera, ¿y quieres que espere, joder?
—Jesucristo, Dimmock, no eres mi novio o mi madre —dijo Greg.
—¿Y qué diría Maggie Lestrade si se entera de que su hijo faltó a la escuela junto a Mycroft Holmes?
—Vete a la mierda —dijo Greg, y Dimmock rió.
—No iré a la última hora, la Sra. Mallen es una maldita perra —dijo Dimmock, ignorando el insulto de Greg—. Ven a mi casa, mi viejo está en una reunión de mierda con el papá de tu novio.
Greg frunció el ceño y miró fijamente a Mycroft, quien estaba perezosamente moviendo una papa frita en la salsa de Greg. Greg desvió la mirada y susurró:
—No es mi novio.
—Aún no —replicó Dimmock—. Pero tú quieres completamente ser la novia de Mycroft Holmes, ¿no es así?
—¿Por qué mierda soy amigo tuyo? —demandó Greg.
—Soy adorable —dijo Dimmock—. Vamos, cabrón, ven.
Greg suspiró y se frotó los ojos, mirando a Mycroft nuevamente.
—Si voy no puedes decir nada de… esa mierda, ¿está claro?
—Si vienes, prometo no decirle a Mycroft Holmes que te gusta.
—¡No es así! —gritó Greg, llamando la atención hacia él y Mycroft de las otras personas comiendo.
Dimmock simplemente se rió.
—Jódete. Estaré allí en una hora, ¿está bien?
—Tu novio también es bienvenido si viene —respondió Dimmock, colgando antes de que Greg pudiera gritarle nuevamente.
Greg bufó mientras guardaba su celular nuevamente en sus jeans. Alzó la mirada para ver a Mycroft lamiendo una papa frita, con una ceja levantada. Greg tragó saliva y dijo:
—Ehm… ¿te gustaría ir a la casa de Dimmock?
{oOo}
Greg aparcó en la calzada de Dimmock, y Mycroft se bajó de la moto primero, sacándose el casco extra de Greg y pasando una mano por su cabello.
—Ehm, ¿Mycroft? —dijo Greg después de sacarse su propio casco.
—¿Uhm?
—Simplemente… no escuches nada de lo que diga Dimmo, ¿sí? —dijo Greg.
Mycroft alzó una ceja y Greg se mordió el labio inferior. Realmente, realmente no quería que Dimmock dijera que le gustaba Mycroft. Ya era suficientemente malo que Greg actuara como una maldita chica de secundaria enamorada de otro chico; no necesitaba que Dimmock colaborara con sus dos centavos e hiciera que Mycroft pensara que realmente le gustaba.
Bueno, a Greg sí le gustaba, sólo que no en una forma de gustar—gustar… o algo similar.
—Mierda —gruñó Greg, bajándose de la moto y colgando su casco en el manubrio.
—Estás hablando solo —musitó Mycroft.
—Soy una persona jodidamente complicada —replicó Greg
Mycroft soltó una risita y puso el casco extra en el otro manubrio.
—No escuchar a Michael Dimmock; listo.
—Bien —Greg sonrió y dirigió el camino. Golpeó la puerta delantera y Dimmock respondió un minuto después vestido en jeans y camiseta.
Miró a Greg y Mycroft por un par de segundos, antes de retroceder y decir:
—Gregory, encantado de verte.
—Vete a la mierda, pajero —espetó Greg, entrando a la casa con Mycroft detrás suyo.
Dimmock bufó y dirigió a los otros dos a su habitación, cerrando la puerta cuando entraron. Greg inmediatamente se tiró a la cama con la espalda recostada en la pared y las piernas estiradas, mientras que Mycroft se quedó de pie en el medio de la habitación, sus ojos azules recorriendo las paredes blancas, los posters de bandas y basura diversa que Dimmock había dejado tirada.
Pronto se volvió a ver a Dimmock, quien estaba mirándolo abiertamente. Inclinó una ceja y Dimmock dijo:
—Y bueno… ¿Qué mierda te pasa a ti?
Mycroft simplemente sonrió y le dio la espalda a Dimmock. Dimmock lo miró, alzando sus cejas mientras desviaba la mirada a Greg, quien sonrió de lado. Greg tenía una extraña sensación de satisfacción de que Mycroft le hubiera contado a él la verdad detrás de toda esa faceta de "rockero—punk", mientras que otros, como Dimmock, aún seguían en la ignorancia.
—Bueno —dijo Dimmock cuando se dio cuenta de que Mycroft no le iba a responder—. ¿Qué hicieron ustedes dos hoy?
—Cosas —respondió enigmáticamente Greg, mientras Mycroft se sentaba en la cama. Se dio la vuelta hacia atrás, sus piernas colgando al final de la cama de Dimmock, mientras presionaba su cabeza en el regazo de Greg y se acomodaba. Greg miró hacia abajo y Dimmock sonrió de lado al ver los ojos de su mejor amigo.
—Cosas, ¿eh? —preguntó Dimmock, sentándose en la silla que estaba al frente de su escritorio.
—Sí, cosas —dijo Greg, frunciendo el ceño—. ¿Por qué? ¿Quieres una descripción detallada?
—Bueno, sí, eso estaría jodidamente espectacular —dijo Dimmock, cruzándose de brazos—. Simplemente, ¿qué mierda están haciendo ustedes dos juntos?
—Cualquier cosa que queramos hacer —dijo Mycroft, bostezando y rascándose la cabeza.
—Así que están… ¿qué? ¿follando? —preguntó Dimmock—. ¿Saliendo? ¿Mejores amigos? ¿Qué?
—¿Es asunto tuyo? —replicó Mycroft.
—Bueno, Greg es mi mejor amigo —dijo Dimmock—. Así que, ya sabes, sólo estoy cuidándolo.
Mycroft bufó mientras Greg dijo:
—Mentiroso de mierda. Sólo preguntas para saber qué le pasa a Mycroft.
—Bueno, duh —Dimmock rodó los ojos—. Un minuto es un estúpido esnob y al siguiente es… uhm, ¿qué dijiste que era, Greg? —Dimmock tenía un brillo malvado en sus ojos y Greg le frunció el ceño—. Oh, sí —continuó—. Sexo en dos patas.
Los ojos azules de Mycroft se movieron hacia Greg, quien estaba sonrojándose oscuramente y fulminando con la mirada a Dimmock.
—Hacemos lo que hacemos, eso es todo lo que necesitas saber —dijo Mycroft, la parte trasera de sus zapatos golpeando contra el final de la cama—. Acostúmbrate a vernos juntos.
—Claro… —dijo Dimmock.
—Y no digas ninguna palabra, Michael —dijo Mycroft sonriendo, la amenaza clara en su voz.
Dimmock alzó sus manos hacia arriba y Greg rió.
—Te escuché la maldita primera vez.
Greg le sacó el dedo medio a Dimmock antes de agarrar una de las revistas de la mesita de noche, recostándose hacia atrás mientras la hojeaba. Mycroft simplemente se quedó mirando, sus ojos azules mirando a sus pies que rítmicamente golpeaban la cama.
Dimmock estaba tratando de superar lo jodidamente extraño que era ver a Mycroft Holmes vestido como… bueno, como Greg. Y también estaba la forma en que Greg y Mycroft actuaban el uno con el otro; como si siempre hubieran sido amigos, o novios, o simplemente… Dimmock no tenía idea. Había una familiaridad que ambos estaban expresando que Dimmock nunca había visto en Greg antes. Simplemente… encajaban.
Y, por supuesto, Greg estaba ignorando el hecho de que le gustaba totalmente Mycroft Holmes. Dimmock podía verlo en sus ojos, en su lenguaje corporal, y aún así Greg parecía estar ignorándolo a propósito.
Bueno, más diversión para Dimmock. De esta manera podría molestar a Greg sin misericordia hasta que el otro adolescente lo admitiera. Y entonces, por supuesto, Dimmock lo molestaría aún más.
—Ya sabes, pedí que vinieran aquí para hablar —dijo Dimmock—. No para que actuaran como estúpido enigmáticos.
—Buena mierda pensada, Dimmo —dijo Greg.
Dimmock negó con la cabeza y agarró su PSP, prendiéndolo e inclinándose hacia atrás. Greg continuó pasando las hojas de la revista y Mycroft simplemente miró el techo.
—¿Gregory? —dijo Mycroft después de un par de minutos en silencio.
—¿Uhm? —dijo Greg sin bajar la mirada.
—¿Cómo se lo dijiste a tu madre?
Greg parpadeó, sacando la vista de la revista para ver a Mycroft.
—¿Qué?
—¿Cómo le dijiste que eras gay? —preguntó Mycroft.
—Oh —dijo Greg, dejando la revista a un lado. Dimmock observándolos—. Bueno… simplemente se lo dije.
—¿Eso es todo? —preguntó Mycroft—. ¿No estabas preocupado de cómo podía llegar a reaccionar?
—Bueno… sé que era gay desde que tenía catorce años, y siempre he estado cómodo con quien soy. Así que simplemente me senté con ella una mañana y se lo dije.
—¿Qué te dijo? —preguntó Mycroft.
—Estaba un poco triste de que nunca tendría un nieto —admitió Greg—, aunque le recordé que podría adoptar o algo por el estilo —Mycroft sonrió—. Además que eso, estaba bien; dijo que no cambiaba quien era, que aún era su niño pequeño —se encogió de hombros.
—Uhm —musitó Mycroft, sacándose el esmalte de uñas.
—¿Por qué? —preguntó Greg.
—Sólo me pregunto cómo mi madre y padre reaccionarán cuando decida decirles que soy gay —dijo Mycroft.
—Quizá como mi papá —dijo Dimmock, Mycroft lo miró—. Volví un maldito loco de mierda a mi viejo.
—¿En serio? —preguntó Mycroft.
Greg asintió.
—Se comportó absolutamente como un primate de mierda, nunca antes lo vi tan molesto.
—Le echó la culpa a Greg —dijo Dimmock a Mycroft—. Pensó que Greg me había vuelto gay. No ayudó una mierda que Greg le dijera que habíamos follado.
—Bueno, él preguntó cómo es que sabías que eras bi si nunca habías follado con un tío —dijo Greg—. Pensé que estaba ayudando.
—Sí, claro —Dimmock frunció el ceño—. Decir: "Bueno él sí ha estado con un tío, Sr. Dimmock; me folló a mí", fue, en realidad, jodidamente útil, Greg. Eso es realmente lo que todo padre quiere escuchar.
Greg sonrió ampliamente y Mycroft soltó una risita, Dimmock rodó los ojos y volvió a su PSP.
—Vamos, tu papá eventualmente me perdonó —dijo Greg—. Ya sabes, después de un maldito año de querer matarme.
—Bueno, tomaste la virginidad de su pequeño niño —dijo Dimmock.
—Eres una maldita chica —bufó Greg.
Dimmock le arrojó una almohada, y Mycroft rodó para evitar ser golpeado.
—Bueno, está bien, si vas a estar así, Dimmo, encontraré otra cosa que hacer —dijo Greg, mirando a Mycroft.
—¿Qué? —dijo Mycroft.
Greg sonrió antes de lanzarse hacia adelante, agarrando por sorpresa a Mycroft y chocando sus labios juntos. Mycroft cayó pesadamente contra la cama y jadeó cuando Greg se trepó encima suyo. Greg tomó ventaja de eso y se deslizó dentro de la boca de Mycroft, acariciando y mimando la suya para que saliera jugar.
—Oye, váyanse a la mierda —dijo Dimmock cuando Mycroft puso sus brazos alrededor del cuello de Greg, acercándolo más para profundizar el beso. Greg le lanzó un dedo medio a Dimmock sin separarse de Mycroft y Dimmock frunció el ceño—. ¡Dejen de besuquearse en mi maldita cama, cabrones!
Los otros dos adolescentes lo ignoraron se preguntó si debería separarlos. No le gustaba la idea de ver a Mycroft y Greg follando en su cama, y estaba segurísimo que no iba a dejarlos solos.
Habían sonidos mojados de succión ahora, y Dimmock suspiró, tratando de no alzar la mirada (aunque realmente quería hacerlo, estaba en una relación, muchas gracias).
De repente Mycroft rodó junto a Greg, sentándose en su regazo y sonriéndole.
—Eres un maldito cabrón —jadeó Greg.
—Te encanta —fastidió Mycroft antes de inclinarse hacia abajo, tomando el labio inferior de Greg entre sus dientes y jalándolo. Greg gimió con fuerza y cuando Mycroft lo soltó, acercó al chico más alto para besuquearlo de nuevo.
—In—jodidamente—creíble —suspiró Dimmock.
Mycroft y Greg continuaron liándose, pellizcándose y tirándose palmadas el uno al otro cada vez que uno intentaba liderar el beso. El poder siguió cambiando… un minuto Mycroft estaba atacando el cuello de Greg, este gemía, y al siguiente, Mycroft estaba recostado de espaldas con Greg frotándose con fuerza contra él.
Dimmock los ignoró como mejor pudo… aunque alzaba la mirada ocasionalmente sólo para disfrutar de la vista de Mycroft Holmes succionando la lengua de Greg, hasta que realmente pareció que los dos iban a follarse el uno al otro allí mismo.
—Oye, háganlo en otro lugar —gritó Dimmock.
—Tú fuiste quien me dijo que viniera —gruñó Greg, mientras lamía y mordía la oreja de Mycroft—. Si no lo hubieras hecho, estaríamos haciendo esto en otro lugar.
Dimmock abrió su boca para contestarle, cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe, efectivamente interrumpiéndolo y haciendo que se pusiera pálido. Su padre, Ryan Dimmock, entró a la habitación con una pila de correos, y se detuvo repentinamente cuando vio a la pareja besuqueándose en la cama.
—Oh santo Dios —dijo el Sr. Dimmock, frunciendo el ceño.
Greg rápidamente se alejó y le sonrió al Sr. Dimmock antes de ponerse de pie en un salto. Mycroft parpadeó y se sentó, frotándose sus hinchados labios y mirando al hombre más viejo.
—Hola, señor —dijo Greg sonriendo ampliamente, su voz alegre y derramando luminosidad completamente.
El Sr. Dimmock frunció el ceño.
—Lárgate, Gregory.
—Sí, señor —Greg sonrió—. ¿Debería llevarlo conmigo? —señaló con el pulgar a Mycroft, quien estaba sonriendo ligeramente—. Puedo dejarlo aquí, quizás Michael quiera volverse…
—¡Sólo lárgate! —gritó el Sr. Dimmock.
—Sí, señor —repitió Greg, entrelazando sus dedos con los de Mycroft—. ¡Nos vemos, Dimmo! —gritó antes de sacar a Mycroft a tirones de la casa.
Dimmock los vio irse antes de volverse hacia su papá, mentalmente preparándose para la reprimenda.
{oOo}
—Eso fue incómodo —canturreó Mycroft mientras salían de la casa.
—El papá de Dimmo es un idiota, le gusta ignorar la parte gay de su hijo —dijo Greg—. A mí me gusta refregarle mi mariconería en su cara cada vez que puedo.
—Sí, bueno, no creo que puedas hacer algo más gay que besuquearte con un tío en la habitación de Dimmock —dijo Mycroft riendo.
—Oh, no sé —Greg sonrió de lado—. Podríamos haber follado.
Mycroft rodó los ojos cuando llegaron a la moto de Greg. Greg subió a la máquina y agarró su casco, Mycroft hizo lo mismo.
—¿Tienes que regresar a casa pronto? —preguntó Greg.
—Probablemente deba volver pronto —dijo Mycroft, mirando su reloj.
—¿Dónde aparcaste tu carro?
—En la casa de John Watson.
—Te daré un aventón, sólo enséñame el camino —dijo Greg.
Mycroft besó su cuello y Greg trató de ignorar el cosquilleo en su estómago mientras encendía su motocicleta.
{oOo}
Greg se detuvo justo afuera de la casa de John Watson, viendo el jaguar de Mycroft aparcado detrás de un BMW rojo. Mycroft bajó de su motocicleta y junto a Greg se sacaron los cascos.
—Quédatelo —dijo Greg, cuando Mycroft trató de devolverle el casco extra—. De esta forma estarás preparado cuando quieras saltarte la maldita escuela.
Mycroft bufó y pasó una mano a través de su cabello, Greg lo observaba.
—Entonces… —dijo Greg finalmente, rompiendo el silencio que había descendido—. ¿Supongo que volveremos a no hablarnos en la escuela?
Mycroft se encogió de hombros y sacó sus cigarrillos, encendiendo uno rápidamente.
—Supongo que podríamos besuquearnos en la biblioteca.
Greg tragó saliva ante las imágenes que brotaron en su cabeza y Mycroft sonrió de lado.
—Ehm, sí —dijo Greg—. Eso suena… bien.
—Como dije antes, Gregory, no me importa lo que la gente piense de mí —dijo Mycroft—. Si quieres que te vean en la escuela junto a mí, bien. Si no, no me importa ni una mierda.
—No me importa lo que diga la gente —dijo Greg.
—¿Incluso si te molestan por pasar el rato junto al esnob de Mycroft Holmes? —preguntó Mycroft, alzando una ceja. Cuando Greg negó con la cabeza, Mycroft sonrió—. Supongo que veremos.
—Sí —asintió Greg.
Mycroft hizo una pausa antes de inclinarse y besar los labios de Greg en un beso casto. Greg sostuvo a Mycroft del cabello para profundizarlo, y Mycroft soltó una risita contra sus labios. Cuando se separaron el rostro de Greg estaba sonrojado y las mejillas de Mycroft un poco de color rosa.
Mycroft sonrió y lo besó rápidamente antes de decir:
—Te veo mañana.
—Sí —repitió Greg, mirando como Mycroft caminaba hacia su carro, el casco extra de Greg aferrado debajo de su brazo. Greg negó con la cabeza y volvió a encender su moto, poniéndose el casco y saliendo hacia el camino.
Podía sentir los ojos de Mycroft encima suyo mientras se iba.
