Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi su creadora... Algunos aspectos y características de sus personalidades fueron tomadas pero con la variación de mi imaginación...

MARCADA POR UN DEMONIO

by: sesshy749

Capitulo 11

Izayoi se levanto ese día temprano. Inutaisho se había marchado sin esperar a desayunar ya que esos eran los días más estresantes para muchos yōkai's. La temporada de apareamiento había comenzado y tenían a los miembros del consejo en constante alerta; protegiendo no solo a los seres humanos, sino también a los mismos demonios ya que aun muchos de ellos no habían encontrado a sus compañeras. Cada año era lo mismo. Sin embargo, gracias al esfuerzo de ellos, los casos se habían minimizado.

Ella terminaba de preparar el desayuno esperando a que Inuyasha bajara. Respiro aliviada pensando que al menos, por los momentos... no tenía que preocuparse por su hijo. Él aun era un cachorro y pasarían varías años antes de que su demonio le exigiera reclamar a la que era su compañera. Su rutina ese día sería un poco diferente. Kaede, Miroku y Sango, vendrían a visitarla. Ellos estaban dispuestos a ayudarla a enmendar el error cometido años atrás.

Izayoi termino de colocar la mesa cuando vio entrar a Inuyasha junto a Kagome por la puerta trasera; los dos daban suaves pasos evitando ser escuchados. Izayoi parpadeo varias veces al ver el estado en el que se encontraban.

- ¿Que les sucedió? — preguntó ella acercándose a los dos y mirando la hora que era.

Inuyasha y Kagome saltaron asustados al verla, al parecer no esperaban encontrársela.

Kagome trago seco al ver que Izayoi aun se encontraba en la casa. Ahora... ¿cómo explicarían lo que hicieron anoche?... ella bajo su rostro y se sostuvo de la camisa de Inuyasha por los nervios que la invadieron. Tenía la esperanza que Izayoi los entendiera tan pronto le explicaran... después de todo, ellos solo quisieron ayudar, no había nada malo en ello ¿cierto?

Inuyasha también se congelo en su sitio. Él podía sentir como las manos de Kagome se aferraban a su camisa mientras escuchaba las zapatillas de su madre tapear contra el suelo, la manera en que lo hacía le indicaba que ella esperaba una respuesta inmediata. Sus cejas levantadas y aquel aroma que provenía de ella lograron que hasta él se sintiera nervioso por todo lo que ellos habían hecho. Él se había opuesto rotundamente a la idea de Kagome, pero por más que quiso no pudo negarse; ella insistió tanto y él no dejaría que ella fuera sola a aquel lugar. Lugar que por cierto no le gusto estar, la verdad era que odio cada minuto que estuvo espiando a su hermano. Había sido una suerte que él no los detectara, bueno no suerte, él estuvo bastante ocupado. Inuyasha sintió su estomago revolver al recordar.

- ¿Y entonces?...Aun sigo esperando —Izayoi presionó al ver que ninguno pronunciaba palabra.

- N-Nosotros...b-bueno... solo queríamos... pero, entonces... — Kagome balbuceaba sin saber cómo explicar su loca idea, la cual pudo haberles costado la vida misma; especialmente por el estado en que estuvo Inuyasha.

Inuyasha al verla balbucear decidió intervenir:- Kagome quería saber si Rin se encontraba bien, anoche estuvimos a donde Sesshomaru. — Hizo una pausa antes de continuar, tragando seco y haciendo una mueca incomodad. -Pero, solo hasta ahora pudimos regresar, no me pidas detalles porque vale decir fue terriblemente embarazoso. — Completó.

- !¿Qué?! — Izayoi no podía creer lo que ellos habían hecho, no había límite en la cantidad de problemas en la que siempre terminaban envueltos ellos dos.- ¿Y? — Izayoi preguntó, ella también quería saber cómo estaba Rin. Y era más que obvio que algo paso?... Los dos estaban cubiertos en tierra y hojas. Luego los castigaría por su audacia, había sido peligroso lo que habían hecho.

- Bueno, no son buenas noticias — murmuro Kagome continuando:- Yo creo que Sesshomaru y Rin... bueno, no estamos muy seguros. — Kagome aun estaba traumatizada y ruborizada al recordar cómo Sesshomaru persiguió a Rin, llevándosela luego entre brazos.

- !Keh!... !Sesshomaru ya la reclamó!... él no pudo esperar. Así que ustedes ya no pueden hacer nada, a estas horas Sesshomaru y Rin completaron el ritual. — Afirmó Inuyasha quien aun se encontraba asqueado por haber estado espiado a su hermano, todo por culpa de Kagome y su curiosidad. Ahora tendría que darse un buen baño y restregarse la mente para olvidar todo aquello.

- ! Tú no sabes si eso es cierto!... no estamos seguro — contradijo Kagome quien aun tenia las esperanzas de que no hubiese sucedido; a su corta edad, ella entendía todo, y como no hacerlo?... el estar al lado de Inuyasha hacia que todos le repitieran lo que debía y no debía de hacer alrededor de él.

- !¿Como que no?!... Si más claro no pudo ser... — exclamó Inuyasha tratando de olvidar aquella escenita... !Yuk!

- Pero no podemos estar seguro, tú no escuchaste lo que él le dijo — continuo Kagome esperanzada.

- !¿Cómo demonios iba a escucharlos?!... !Humano!... !Recuerdas!... no es mi culpa que tu decidieras espiarlos precisamente la noche en que la luna me convirtiera en un humano.

- !INUYASHA! — Kagome sabía que fue una mala idea, pero lo importante era que Sesshomaru no los descubrió. Por el amor de Kami!... estuvieron tan cerca que estaba agradecida Sesshomaru concentración estuvo enfocada solo en Rin.

- ! Suficiente! — espetó Izayoi. No estaba dispuesta a escucharlos pelear en ese momento, que locura más grande habían cometido los dos. No queria ni imaginarse lo que hubiera sucedido si Sesshomaru los hubiese descubierto. Izayoi respiro hondo pensando en que hacer, ahora mas que nunca tenían que ayudar a Rin, porque eso también ayudaría a Sesshomaru , aunque este último quizás no los entendería.

=o=o=

Sesshomaru sabía que solo una persona le podía dar la respuesta que buscaba: Su padre. Solo su padre podía responderle aquella pregunta que rondaba su mente desde la noche anterior, la noche en la que había perdido control de su yōkai. Habían pasado muchos años desde la última vez que algo así le sucedió; y por supuesto tuvo que ser nuevamente por causa de Rin. Ahora tenía que encontrar la forma para que no eso no le sucediera otra vez. Él la tenía a su lado y era inaceptable el no poder controlarse.

Entrando por la puerta de aquella oficina olvidada en las Corporaciones Takahashi, Sesshomaru vio a su padre sentado en su escritorio, al parecer... lo esperaba.

- Sesshomaru, hijo... ¿cómo has estado? — preguntó Inutaisho esperanzado. La relación entre ellos dos era una que estaba rota desde hace años atrás. Sin embargo, él se negaba a aceptarlo.

Sesshomaru levanto sutilmente una ceja ante su tono de preocupación. Ignorando la pregunta hecha por su padre, él se enfoco en el tema que vino a discutir.

- Explica porque este Sesshomaru ha sido afectado en esta temporada — demandó. Él nunca lo había sido, entonces porque ahora?... se negaba a aceptar que fuera debilidad; debilidad causada al tener a su compañera a su lado.

Inutaisho sonrió entendiendo su pregunta, su hijo algunas veces pensaba que era omnipotente.

- ¿Acaso pensaste que eras inmune, Sesshomaru?...Todos lo sufrimos. Si tú no lo habías hecho era porque ya habías marcado a la que era tu compañera. Tuviste mucha suerte de encontrarla a temprana edad. Clara que sin ella cerca, los efectos eran inexistentes; hasta ahora, porque me imagino que ya completaste el ritual con ella. — Inutaisho sonrió. Era inevitable.

- No, no lo hice. Rin aun no esta lista — respondió sorprendiéndose asimismo. Realmente esa no era información que deseaba compartir con su padre. Y ahora... ¿cómo haría en los próximos días?

- ! Imposible! — exclamó Inutaisho asombrado con su hijo... ¿cómo pudo contenerse?... eso era un instinto imposible de contener, especialmente en esa temporada.

- Hmph — fue lo único que Sesshomaru respondió... ¿acaso su padre pensaba que él era débil?

- Entonces tú la amas, solo amor por ella te pudo detener. — Explicó Inutaisho, era la única explicación lógica que cruzo por su mente. Su hijo la amaba, aquel corazón de hielo sentía amor por una humana. No podía ser otra cosa, ya que un Inugami no se detendría en completar la unión con su pareja al menos que sintiera algo profundo por ella.

Sesshomaru abrió sus ojos por una milésima de segundo analizando las palabras de su padre, ¿la amaba?... amaba él a Rin, ella era suya y eso era lo único que su ser sabia. Aunque solo basto el oler sus lágrimas para que él se detuviera y su yōkai solo deseara consolarla.

- Este Sesshomaru no pierde el tiempo en sentimientos tontos — respondió él dando la vuelta para retirarse, la conversación con su padre no lo estaba ayudando.

- ¡Sesshomaru! — llamó Inutaisho antes de que él se marchara. Por el bien de él y Rin, tenía que advertirle que la bestia en él no era algo que pudiera domar o controlar. Sesshomaru se detuvo en la puerta esperando a que su padre pronunciara palabra.

- Hijo, debes aceptar lo que sientes por ella antes del término del ciclo, debes también lograr que ella te acepte para ese entonces. —Inutaisho hizo una pausa esperando por algún tipo de reacción, al no encontrarla continúo. -Porque antes de que la temporada termine, tú la tomaras, quieras o no...tu yōkai te lo exigirá. Es algo natural.

Sesshomaru salió de la oficina de su padre sin decir más, en su oficina se encontraba Rin esperándolo. La había traído consigo porque ella deseaba ver a sus padres, y solo lo haría bajo su supervisión, aunque no estaba seguro de poder estar con ellos en la misma habitación. Aquellos humanos que deseaba eliminar con sus propias garras vendrían a su oficina por petición de ella, no sabía porque accedió, pero no soportaba verla triste, tendría razón su padre, amaba él a la humana?... ¿perdería totalmente su control terminando haciéndole daño si ella no lo aceptaba?

Al entrar en su oficina ahí la vio, discutiendo nuevamente con Jaken.

-¡Jaken! — llamó Sesshomaru al pequeño demonio verde silenciándolo antes de que lo lanzara por una ventana. Verlo discutir con Rin lo estaba irritando.

- Si, amo bonito — respondió Jaken quien aun no podía razonar con la insensata humana, porque insultaba a su amo bonito con la presencia de aquellos repugnantes humanos?.

- ¿Qué haces aun aquí? — Jaken entendió reaccionando, corriendo, y desapareciendo por las puertas de la oficina antes de que Sesshomaru digiera otra palabra. Sesshomaru en cambio veía como una amplia sonrisa apareció en los labios de su Rin, una sonrisa que era solo para él... ¿porque lo hacía?... ¿porque a pesar de todo le sonreía?

Rin estaba emocionada, Sesshomaru la dejaría ver a sus padres, ella tenía mil preguntas que hacerles. Tantas cosas que reclamarles. Pero más que nada, deseaba verlos, decirles que no tenían más porque esconderse, ella no creía que Sesshomaru fuera capaz de hacerles daño, no, él no lo haría, no después de la noche anterior, donde le demostró que ella realmente le importaba.

- Gracias Sesshomaru-sama, por dejarme verlos, yo sé que no es fácil para ti — Agradeció nuevamente. Rin no creía que él fuera tan malo, quizás su rostro frio, estoico lo hacían lucir así, pero muy adentro, ella pensaba que él solo estaba herido.

Sesshomaru la escucho, pero las palabras de su padre resonaban en su mente, tenían hasta el final del ciclo, antes de que él no pudiera controlar a su yōkai. Esa información no le daba mucho tiempo. Sesshomaru se acerco a ella. Sus manos deseando tocarla, sus garras deseando recorrerla. Su boca deseando probarla. Aquellos ojos chocolates lo observaban con un destello en ellos y él podía escuchar los latidos de su corazón resonando con cada paso que dio... ¿cómo podía él restringir a su yōkai y no hacerle daño?...Los humanos eran criaturas frágiles y fácil de romper.

- Rinnn... — Su ronroneo estremeció a Rin sintiendo nuevamente un escalofrió recorrer por su espina dorsal... ¿podría ella acostumbrarse alguna vez a escucharlo llamarla así?

- Si... — respondió en un susurro. Su boca seca, mientras lo tenía en frente. Con su imponente figura masculina, aquel demonio era tan alto en comparación con ella, sus largos cabellos platinados y sus ojos dorados la hipnotizaban. Aquella mirada que le dedicaba hacían que sus mejillas se ruborizaran, y el traje que portaba solo lo hacían ver más irresistible si se podía delante de ella, él había entrado en su vida y la tenia de cabeza.

- ¿Que deseas hacer después de hablar con tus padres? — La pregunta sorprendió no solo a Rin, sino también al mismo Sesshomaru por hacerla. La humana definitivamente lo estaba afectando.

Rin pestañeo varias veces pensando si esa era su manera de darle un poco más de libertad, pero antes de que ella pudiera decir nada el toque a la puerta los interrumpió.

- Lord Sesshomaru... Kōga ha llegado — anunció Enju sonriendo en dirección de Rin, estaba feliz de que Sesshomaru la dejara salir de la mansión.

Sesshomaru miro a Rin por unos momentos antes de responder.

- Hazlo pasar al salón, iré en unos momentos — Enju asentó retirándose, mientras que Sesshomaru se dirigió a Rin.

- No tardare — aseguro él caminando hacia la puerta.

Rin no podía creer como él se comportaba con ella, un momento era extremadamente posesivo, frio y dominante... y en otro, considerado y atento, cosa que estaba segura era todo un reto para él. Tan pronto Sesshomaru desapareció por la puerta, ella se sentó pensada en que solo dos días atrás ella hubiera intentado escapar. Ahora no deseaba irse, ahora ella sentía la necesidad de estar a su lado... ¿sería la marca que le dio que había cambiado como ella se sentía?...No lo creía, con él estaba experimentando varias emociones, emociones que tenía que poner en orden.

Cruzando sus piernas, sentada en su amplio y cómodo asiento, Rin pensaba como el nombre de Koga le era familiar... ¿sería el mismo demonio lobo del cual Ayame hablaba?...no estaba segura, su mente se enfoco en la pregunta de Sesshomaru... ¿Que deseaba ella hacer después de hablar con sus padres?

La respuesta fue simple. Ella deseaba que su vida retornara a lo normal a pesar de saber que eso era imposible, prácticamente estaba comprometida con un demonio. Sin embargo, algo de normalidad no le haría nada mal, ella quería ver a sus amigos de la universidad. Shippo, Ayame, Kohaku, quería también hablar con su nana Kaede... ¡por el amor de Kami!, estaba segura que todos estarían preocupados por su desaparición.

El sonido de la puerta la trajo de vuelta. Enju discutía con una yōkai muy conocida por ella.

- Ya te dije que Lord Sesshomaru no te puede atender. Ni hoy, ni mañana. Te lo he dicho todos los días. — Enju no podía creer lo insistente y arrogante que era la joven yōkai, venia todos los días acosando a Lord Sesshomaru. Él había dado órdenes específicas con respecto a ella. Especialmente ahora que estaba ocupado con Rin. Y hoy se encontraban los dos ahí, la joven yōkai prácticamente la empujo dentro de la oficina.

- ¡Tonterías!... estoy segura que cuando Sessho sepa que soy yo, me vera de inmediato — aseguró ella entrando y encontrándose con quien menos esperaba.

- Kagura?

- Rin?... ¿Qué haces aquí? — Preguntó Kagura acercándose a ella con cierto desdén, el estar en esa oficina hacia que hasta la humana oliera al demonio perro.

- Eso puedo preguntarte yo también — Rin levanto una ceja, de todas las personas que deseaba ver... Kagura ciertamente no estaba en su lista.

- Bueno, ya te lo dije antes, no dejare que alguien como él se escape de mis dedos — aseguró Kagura con una vehemencia que hizo que Rin internamente se molestara. Si tan solo ella supiera... Sesshomaru era de ella... ¡Hmph!...un momento, desde cuando ella pensaba que él le pertenecía.

- Milady, ¿tú la conoces? — Interrumpió Enju sus pensamientos al ver la familiaridad en que se trataban las dos.

- Si, nosotros estudiamos en la misma universidad — contestó Rin mientras Kagura rodaba sus ojos al escuchar el titulo con que la asistente llamo a Rin, había algo diferente en ella, pero no sabía aun que era.

- Lo siento, pero ella no puede estar aquí cuando Lord Sesshomaru regrese, él se enojara si la encuentra en su oficina, solo tu estas permitida — explicó Enju ya que sabía lo mucho que Sesshomaru odiaba a ese tipo de demonias, ellas se arrojaban y ofrecían a él sin ningún tipo de vergüenza. Enju nunca antes había entendido porque Sesshomaru rehusaba a salir con todas esas exóticas yōkai, pero ahora lo sabía muy bien, ahí en frente de ella estaba la que él había escogido como compañera. Una humana irónicamente.

- Ya la escuchaste Kagura — Musito Rin, ella no quería problemas, en cualquier momento llegarían sus padres y lo último que necesitaba era más enredos.

- ¡¿Qué?! — Kagura no podía creer lo que sus oídos escuchaban...¡¿cómo que Rin era la única permitida en esa oficina?!...que ella supiera el gran demonio perro odiaba a los humanos... - A quien no deberías de permitirle la entrada es a esta humana patética!... ¡es que acaso no sabes distinguir entre clase y parásitos!... ¡No me iré hasta que vea a Sessho! — espetó ella con su autoritaria voz y sin usar ningún tipo de título honorífico.

Un gruñido profundo se escucho detrás de Enju. Sesshomaru había entrado, sus sensibles oídos habían escuchado como usaba su nombre, la paciencia que no tenía estaba al borde con aquella estudiante yōkai. Su aroma alrededor de su Rin lo molestaba aun mas porque solo le recordaban a Naraku. Además que no soportaba la actitud de ella.

- ¡Lord Sesshomaru! — exclamó Enju bajando su rostro, apenada por no poder cumplir con sus órdenes.

- Sessho, no sabes lo mal que me han tratado en esta oficina — aseguró Kagura exageradamente, lanzándose a sus brazos, sin embargo Sesshomaru la detuvo en seco. Kagura pensaba que había ganado terreno con el demonio perro. Juraba que visitaba la universidad solo para verla.

Rin se sintió molesta nuevamente, le dolía escuchar como Kagura lo llamaba. Desde cuando ella lo llamaba ¿Sessho?

Sesshomaru entrecerró sus ojos en forma de advertencia, no dejo que lo tocara, lentamente la alejo de él acercándose a Rin.

- ¿Te encuentras bien? — preguntó Sesshomaru asegurándose de que estuviera intacta.

Rin se sorprendió; su preocupación la enterneció, tan pronto asentó... los ojos fríos de Sesshomaru se dirigieron a Kagura.

- Nunca insultes de nuevo a mi compañera, al menos que quieras que este Sesshomaru te arranque la lengua... ahora lárgate y nunca más vuelvas a mis oficinas. — exigió con una voz tan fría que congelaría un glaciar.

Los ojos de Kagura se abrieron de par en par, mirando con veneno y con odio a Rin. Solo en ese entonces ella entendió porque la humana olía a Sesshomaru. Él maldito la había marcado. Pero las cosas no se quedarían así, sin decir más... ella desapareció por la puerta tan rápido como el viento. Rin sintió un escalofrió recorrerle el cuerpo ante aquella mirada que había recibido.

Enju desapareció también rápidamente, el aura generada entre esos demonios había sido demasiado para ella, al sentarse en su escritorio vio a Jaken quien caminaba murmurando entre dientes mientras un par de humanos lo seguían. Por su edad, ella imagino que eran los padres de Rin.

- Gracias Sesshomaru -sama. — Rin se sentía feliz de que él la defendiera, no era la primera vez que Kagura la humillara, aunque esta vez debía reconocer que le dolió.

- No compañera de Takahashi será clasificada de esa manera. — Aseguró Sesshomaru, su voz tenía un matiz de veneno.

- No te preocupes, ella siempre ha sido así. — explicó Rin, quien había tenido que lidiar en los últimos cinco años con el desdén de Kagura.

- ¡Hmph! — Sesshomaru utilizó su Mokomoko envolviéndola alrededor de su cintura, atrayéndola hacia él. Comenzando de inmediato a ronronearle. Tranquilizándola mientras le permitía enterrar su rostro en su pecho.

Los sentimientos de Rin estaban a flor de piel, deseaba quedarse así por siempre con él. Como podía ser tan frio y estoico por fuera, cuando por dentro ella sentía que no lo era, envuelta en esa cosa peluda ella sentía que le pertenecía, ahí era donde debía de estar.

Pero pronto fueron interrumpidos.

Un profundo gruñido nuevamente se escucho salir de la garganta de Sesshomaru. Los padres de Rin entraban en la oficina, una sensación de déjà vu todos sintieron excepto por Rin, mientras Sesshomaru la mantenía rodeada por su estola peluda de manera posesiva, protegiéndola, mientras los padres de Rin lo miraban aterrorizados al ver nuevamente aquella escena.

Continuara...

Gracias Por Leer...

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